22986(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22986  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No. 051  

                             Bogotá, D.C.,  veintidós (22) de junio de dos mil cinco (2005).   

                                Califica la  Sala  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado de CARLOS    ARTURO    POSADA    SAMPAYO,   ALEJANDRO   MANUEL   MUÑOZ  BENÍTEZ  y  JOSÉ DE JESÚS  CAAMAÑO  VERA,  escrito  con  el  que  se sustenta la  impugnación  interpuesta  contra la sentencia de segunda instancia proferida el  21  de  abril de 2004 por el Tribunal  Superior de Cartagena, que confirmó  el  fallo  dictado  el  19  de diciembre de 2001 por el Juzgado Único Penal del  Circuito  de  Mompós,  mediante el cual los declaró responsables del delito de  hurto  agravado  (artículo  350  y  372  del  C.P.) en concurso con falsedad en  documento   privado,   imponiéndoles   una  pena  de  6  años  de  prisión  e  inhabilitación    de    derechos   y   funciones   públicas   por   el   mismo  lapso.   

HECHOS  

                           Los hechos que  dieron  lugar  al fallo de condena impugnado en casación, fueron precisados por  el Tribunal Superior de Cartagena en los siguientes términos:   

“Por  denuncia  presentada  el  día 19 de  diciembre  de  1996,  por  el  Gerente  del  Banco Ganadero de Magangué, señor  GUSTAVO  ADOLFO  FERRER CHAR, ante la Fiscalía Seccional No. 23 de esta ciudad,  el  día  23  del mismo mes y año ese ente instructor abrió la correspondiente  investigación  contra  los  responsables  de un faltante en la entidad bancaria  señalada  por  la  suma  de  $200.000.000  detectado el día 18 del mismo mes y  año,  luego  del  trabajo  de  investigación  realizado  por  la  Contraloría  Seccional  del  Banco  Ganadero  de Medellín, quien en compañía del precitado  Gerente   y  el Secretario de ese Banco practicaron arqueo a la sección de  caja  sobre  el  efectivo,  encontrándose una diferencia por la suma mencionada  entre  el  valor  del  arqueo,  el  libro diario y mayor comparado y el libro de  control  y  apertura  y  cierre  de la bóveda y existencia de efectivo forma 15  CAJ,   estableciéndose   que   a  junio  15,  ya  se  venían  cometiendo  esas  irregularidades.   

“Por la ampliación de denuncia realizada  el  día  26  de  diciembre del año señalado por el Gerente FERREIRA CHAR y el  informe  rendido  por  la  Contraloría  Sede  de Medellín, se conoció que los  presuntos  responsables  del hurto al Banco Ganadero de Magangué eran el Cajero  Principal   de   la  empresa,  señor  WADDY  CÉSAR  HENRIQUEZ  SOLÁRZANO,  la  Secretaria  de la entidad ADALGISA DE LA CANDELARIA COMAS DE REY, personas estas  encargadas  entre  otras  cosas,  de abrir y cerrar la bóveda o caja fuerte del  Banco  y  a  quienes se les había asignado claves diferentes para el efecto; el  Auxiliar  3  de  Caja,  señor  TAIRON  FELIX  CARRETO  RAMÍREZ, el Auxiliar de  Cartera,  señor  CARLOS ALBERTO GONZÁLEZ BUITRAGO, quienes en varias ocasiones  reemplazaron  tanto  al Cajero Principal, como a la Secretaría; y el Auxiliar 3  Contador,  señor  ALEJANDRO  MUÑOZ  BENÍTEZ,  quien  en  el desempeño de sus  funciones  debía  registrar  el  movimiento  débito y crédito de la Caja, con  base  en el Estado de Diario de la Caja Principal forma 45 CAJ, documento fuente  de la información contable de la sección de caja.   

Atendiendo  las  distintas  declaraciones  juradas,  ampliación  de  las  mismas,  indagatorias  y  ampliaciones de estas,  rendidas  por  los investigadores de la Contraloría sede de Medellín y por los  empleados  señalados  como  responsables  hasta  el momento del ilícito que se  investigaba,  se constató que también aparecían implicados los señores JOSÉ  DE  JESÚS  CAAMAÑO VERA, JOSÉ DOLORES SUÁREZ CARRETO, AGUSTO ADOLFO FERREIRA  CHAR, Gerente del Banco afectado y CARLOS ARTURO POSADA SAMPAYO.   

Finalmente,  mediante  el examen practicado  por  el  Profesional  Universitario  del  C.T.I.  Unidad Investigativa  del  Grupo  de  la  Administración Pública de la Fiscalía General de la Nación de  Cartagena,  señor  LUIS  EDUARDO CAMARGO, a los libros y soportes de la entidad  afectada,  se  sobrepasó  los  $600.000.000,  pues  a  la  suma de $200.000.000  denunciada  inicialmente,  debía  agrégasele el nuevo faltante que ascendía a  $437.  914.413,  para  un  gran  total  de  SEISCIENTOS TREINTA Y SIETE MILLONES  NOVECIENTOS CATORTCE MIL CUATROCIENTOS TRECE PESOS ($637.914.413).   

                            ACTUACIÓN PROCESAL   

                                Abierta la  correspondiente  investigación  penal,  la  Fiscalía 24 Seccional de Magangué  oyó   en   indagatoria   a  ALEJANDRO  MANUEL  MUÑOZ  BENÍTEZ,  JOSÉ  DE  JESÚS  CAAMAÑO  VERA,  CARLOS POSADA SAMPAYO,  GUSTAVO  ADOLFO  FERREIRA  CHAR,  ADALGIZA  COMAS  GARCÍA, WADDY  HENRIQUEZ  SOLÓRZANO,  CARLOS  GONZÁLEZ  BUITRAGO,  ALEJANDRO MUÑOZ BENÍTEZ,  JOSÉ  CAAMACHO  VERA,  CARLOS POSADA SAMPAYO y TAYRON FELIX CARRETERO. Luego de  practicar   algunas   pruebas   y   resolverles  situación  jurídica  bajo  la  imputación   de   hurto   agravado,  se  declaró  cerrada  la  investigación,  profiriéndose  el  28  de  marzo de 2001 resolución de acusación en contra de  MUÑOZ  BENÍTEZ,  CAAMAÑO  VERA  y  POSADA SAMPAYO,  por  el  delito  de  hurto  agravado  y  falsedad  en  documento   privado.   Respecto   de   los   demás   procesados   precluyó  la  investigación.   

                              La   calificación   del  sumario  fue  recurrida  por  la parte civil respecto de las preclusiones y por los defensores  de   JOSÉ   DE   JESÚS   CAMAÑO  VERA     y    ALEJANDRO    MANUEL    MUÑOZ  BENÍTEZ  en cuanto a los delitos imputados, decisión  que  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de Bogotá,  mediante resolución de fecha 28 de marzo de 2001.   

                                   La  causa  fue  rituada  por  el  Juzgado  Único Penal del Circuito de Mompós,  despacho  que  junto  con  el  Tribunal  respectivo,  profirieron  los fallos de  primera  y  segunda instancia, en los términos referidos en el primer capítulo  de esta providencia.   

                                Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  el  defensor CARLOS  ARTURO  POSADA  SAMPAYO,  ALEJANDRO  MANUEL  MUÑOZ  BENÍTEZ  y JOSÉ DE JESÚS  CAAMAÑO  VERA,   interpuso recurso de casación,  presentando  la  demanda  de  cuyo  contenido  se  hace mención en el siguiente  capítulo.   

LA  DEMANDA   

                                La defensa  manifiesta  su  propósito  de  interponer  el  recurso de casación excepcional  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Cartagena.  Luego  de  identificar  a  los  sujetos  procesales,  los hechos, la  providencia  recurrida  y  la  actuación procesal, formula un único cargo para  reclamar  el  amparo  del  debido  proceso  con  trascendencia  en el derecho de  defensa, pretensión que soporta en los siguientes fundamentos:   

                             La Constitución Nacional establece como  garantías  de la actividad procesal la legalidad, la irretroactividad de la ley  penal,  la  presunción  de  inocencia, el derecho de defensa, los principios de  publicidad    y    celeridad,    el   non   bis   in  ídem  y  el  derecho  de  contradicción. Todos estos  principios,  para  el  actor,   tienden  a  proteger  en últimas el debido  proceso y el derecho de defensa.   

                             La  violación del derecho de defensa en  este caso a    CARLOS  ARTURO  POSADA  SAMPAYO,  ALEJANDRO  MANUEL  MUÑOZ  BENÍTEZ  y JOSÉ DE JESÚS CAAMAÑO VERA consistió en  la  omisión  de  imputar  “jurídica y tácticamente el delito de falsedad en  documento  privado”  y   proferirse  en  esas  condiciones resolución de  acusación y sentencia en las instancias.   

                                  En  la  indagatoria  los  procesados  no  fueron  interrogados sobre la presunta  realización  de  la  falsedad  en  documento privado, al punto de no imputarles  jurídicamente  el  tipo  penal  contra  la fe pública al momento de resolverse  situación  jurídica,  por lo que fueron sorprendidos con dicho cargo, respecto  del  cual  no  tuvieron oportunidad de ejercitar su derecho de defensa material,  luego  mal  podía  la fiscalía y los falladores de instancia en la resolución  de  acusación  y  en los fallos de instancia responsabilizarlos por el ilícito  en mención.   

                           La providencia  que  declaró  cerrada  la investigación no se ocupó del delito de falsedad en  documento  privado.  Y,  si bien es cierto que a la fecha en que se adelantó la  investigación  no  se  exigía  como formalidad en la diligencia de indagatoria  que  se  pusiera  de  presente  la  calificación  jurídica  provisional,  como  actualmente  lo  exige  el  artículo  338  del  C.P.P.,  lo cierto es que en la  injurada  debió  hacerse  el  interrogatorio  sobre los hechos investigados. El  debate  no  se  centra  en  si  era o no requisito en la diligencia de descargos  hacer  la imputación jurídica provisional sino en la obligatoriedad de hacerse  la    imputación    “jurídico    – táctica”.   

                                                Es   necesario   comparar  lo  manifestado  en  la  sentencia  y  la  actuación  cumplida  por  el  instructor  para  establecer la afectación de la  garantía  fundamental de defensa. En las indagatorias se limitó el funcionario  al  tipo  penal  del hurto, omitiendo la falsedad en documento privado. Además,  el  cierre  de  investigación  no  incluyó  el  delito  de falsedad porque ese  ilícito   no  se  atribuyó  en  la  providencia  que  definió  la  situación  jurídica,  luego fue sorpresiva la imputación que de éste reato se hizo en la  calificación del sumario.   

                             La omisión le impidió a los defensores  tener  la  oportunidad real de controvertir la prueba y argumentar el cargo, por  lo  que se solicita a la Corte casar el fallo recurrido por violación al debido  proceso.   

CONSIDERACIONES  

                              1.  La  Sala  precisa  seguidamente la naturaleza de la casación que  procede  en este asunto, si discrecional u ordinaria, a efectos de calificar los  aspectos técnicos de la demanda.   

                                El recurso  extraordinario  de casación, cuando se intenta por vía excepcional, conforme a  las  disposiciones  vigentes  para el momento de su interposición o la fecha de  la  sentencia  acusada, para hacer referencia exclusivamente a la situación que  corresponde  al  sub  judice,  requería no sólo de cuestionar una sentencia de  segundo  grado,  estar legitimado, tener interés e interponerla en tiempo, sino  que  además,  requería  que  el  objeto  del  fallo  correspondiera  a delitos  sancionados  con  privación  de  la libertad no superior a los ocho años, o de  seis  años  de prisión de tenerse en cuenta por favorabilidad el momento de la  comisión   del   delito,   a   más   de   los   fundamentos  por  los  que  se  consideraba   violada   una   garantía  fundamental  o  la  necesidad del desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo a esos dos eventos  restringió   el   legislador   la   posibilidad   de   que   la  Corte  examine  discrecionalmente  un  asunto  que  no  puede  avocar  por la vía ordinaria del  recurso extraordinario.   

                               2.    De  conformidad  con lo establecido por el artículo 205 del C.P.P., la casación se  extiende  a los delitos conexos, aunque la pena prevista para estos sea inferior  a la establecida para la casación ordinaria.   

                                     La  Sala1,  en  providencia  del  18  de  noviembre de 2004, precisó que, la  naturaleza  de  la casación, en los casos de conexidad, depende “del   proceso”  y  no  “excluyentemente  del encausado”, de ahí  que  procede  la  “ordinaria a condición obviamente  que  algún  delito  sancionado con prisión cuyo máximo exceda de 8 años haya  sido   parte   del   objeto   del   proceso”.                        

                           CARLOS ARTURO  POSADA  SAMPAYO,  ALEJANDRO  MANUEL  MUÑOZ  BENÍTEZ y JOSÉ DE JESÚS CAAMAÑO  VERA,  fueron  condenados  en segunda instancia por el  Tribunal  superior  de  Cartagena  por las conductas descritas en los artículos  349,  350  –1, 372-1 y 221  del  decreto  100  de  1980.  En  este  caso,  el  delito  contra  el patrimonio  económico  tiene  una  pena  privativa  de  la  libertad máxima de 12 años de  prisión  y  el  delito  contra  la  fe  pública tiene un máximo de 6 años de  prisión.   

                                  Bajo  el  supuesto  expresado,  por  razón  de  la  pena  del  delito de hurto calificado  agravado  y  la  conexidad  con  este  ilícito  de  la  falsedad  en  documento  privado,  procede la casación ordinaria y no la excepcional.   

                                       En  consecuencia,  al  haberse  hecho  en  la  demanda  referencia  a  la  casación  discrecional,  para  preservar  el  derecho  de  defensa, el escrito en mención  desatendió  el  requisito  relacionado  con la elección adecuada de la vía de  ataque que en este caso procedía, la casación común.   

                              3.  Las  fallas  de  técnica  de  la demanda de casación y el cargo  formulado,  no  sólo  tienen  relación  con  la  naturaleza  del  recurso sino  también  con la técnica que ha debido cumplirse, relacionada con el desarrollo  y  la  demostración  del yerro atribuido al juzgador, dado que el recurrente no  registró  el  contenido del fallo impugnado ni el de las pruebas con las cuales  vinculaba    el   error   in   iudicando,  se  limitó,  simplemente,  a  enunciar  supuestos  en  torno del  interrogatorio  acerca  del delito contra la fé pública a los procesados, pero  nada  se  hizo  por  demostrar  que el juzgador incurrió en ese desacierto y su  trascendencia.   

                             4. Se adujo que  la  resolución de cierre de investigación no se ocupó del delito contra la fe  pública,  sin  haberse demostrado a la sala el supuesto jurídico con carácter  de  garantía que imponía a los funcionarios obrar de la manera como lo sugiere  el censor.   

                             5.  La  Corte  no puede oficiosamente corregir la demanda. El deber de  identificar  el  yerro  y  señalar  la  trascendencia  del  mismo le incumbe al  impugnante,  labor  que  en  este asunto fue ignorada al momento de denunciar el  quebrantamiento  de la ley, con  lo cual el cargo quedó sin demostración.   

                             6.  La  dialéctica del recurrente pone de manifiesto el propósito de  hacer  prevalecer su criterio por sobre el del juzgador, con lo que se desconoce  la   presunción   de  acierto  y  legalidad  que  ampara  al  fallo  recurrido.   

                             7.  La demanda debe inadmitirse por no superar los requisitos formales  exigidos  por  la  ley  penal,  pues  en este caso no se dan los supuestos a que  alude el artículo 216 del C.P.P.   

         

                              En mérito de  lo   expuesto,   la   Sala   de   Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE   

                                                        Primero. inadmitir la demanda de casación  excepcional  presentada  a  nombre  de  CARLOS  ARTURO  POSADA  SAMPAYO,  ALEJANDRO  MANUEL  MUÑOZ  BENÍTEZ y  JOSÉ    DE    JESÚS    CAAMAÑO   VERA,   por   las   razones   expuestas  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

                                                        Segundo.   Contra   esta  providencia  no  procede recurso.   

                                                        Tercero.   En   firme   esta   decisión,  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

                                 Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

         

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                                                               HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                       

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

               TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                          Secretaria   

    

1 C.S.  de   J.,  Auto  de  Cas.,  18-12-04,  Rdo.  22.693,  Mag.  Pon.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO.     

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