22923(29-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22923   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 052.  

          Bogotá   D.C.,   junio   veintinueve   (29)   de   dos   mil  cinco  (2005).   

  VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisión formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial  de los  sentenciados  CARLOS  ALBERTO  COY  PINEDA  y  FERNEY ANTONIO HORTUA RAYO,  condenados  el 11 de noviembre de 1997 por el Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  de  Cali  como  coautores  penalmente  responsables del delito de  cohecho  por  dar  u ofrecer, providencia confirmada por el Tribunal Superior de  Cali mediante fallo del 8 de septiembre de 1998.   

HECHOS  

Durante los días 22 y 23 de agosto de 1995,  CARLOS  ALBERTO  COY  PINEDA,  exfuncionario   de   la   Fiscalía   General   de  la  Nación  y  FERNEY  ANTONIO HORTUA RAYO, empleado de la  referida  entidad,  ofrecieron a Luis Fernando Bolaños  Suárez,   Técnico   Judicial   II   adscrito  a  la  Secretaría  Común  de la Fiscalía Regional de Cali, la suma de treinta y seis  millones  de  pesos  ($36.000.000.oo)  con  el  propósito  de  que  consiguiera  desaparecer  dos expedientes correspondientes a indagaciones preliminares dentro  de   las  cuales  aparecían  las  actas  de  las  diligencias  de  allanamiento  practicadas  a  las  residencias  de  Fernando  Pérez  Botero  y  Arnoldo  Quiceno  Botero  en  la  ciudad  de  Cali, ofrecimiento que fue  rechazado   por   su   destinatario,  quien  una  semana  después  formuló  la  correspondiente denuncia.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Dispuesta la apertura de la instrucción, la  Fiscalía  Seccional  de  Cali  vinculó  mediante  indagatoria  a  CARLOS  ALBERTO  COY  PINEDA y FERNEY  ANTONIO HORTUA RAYO, definiéndoles  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  sin  derecho  a libertad provisional como posibles autores del delito de cohecho  por dar u ofrecer.   

Clausurada la investigación, el sumario fue  calificado  el  15  de  marzo de 1996 con resolución de acusación en contra de  los  procesados  COY PINEDA y  HORTUA  RAYO  como presuntos  autores  del  delito  que  sustentó  la  medida  de  aseguramiento. En la misma  decisión  se  dispuso  compulsar  copias  para investigar de manera separada la  conducta  en  la  que hubieran podido incurrir Fernando  Pérez   Botero  y  Arnoldo  Quiceno  Botero; esta decisión fue confirmada el 21 de  mayo  de  1986  por  la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Cali al  conocer del recurso de apelación interpuesto por la defensa.   

La  etapa  del  juicio fue adelantada por el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito de Cali, despacho que luego de dar curso al  trámite  legal correspondiente, profirió sentencia el 11 de noviembre de 1997,  por  cuyo  medio condenó a los procesados a la pena principal de tres (3) años  de  prisión,  multa  de  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales e  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la pena  privativa  de  libertad como coautores penalmente responsables del delito objeto  de  acusación.  Esta  decisión fue confirmada por el Tribunal Superior de Cali  el 8 de septiembre de 1998.   

          Interpuesto  recurso extraordinario contra el fallo del ad  quem,  esta  Sala  decidió no casarlo  mediante providencia del 17 de mayo de 2001.   

LA  DEMANDA   

El  defensor solicita la revisión del fallo  de  segundo  grado  con fundamento en el numeral 3° del artículo 220 de la Ley  600  de  2000,  por  considerar  que  con  posterioridad  a dicha providencia ha  surgido    “hecho   nuevo   y   como   tal   prueba  nueva”  que establece “la  inexistencia  del  hecho,  del  móvil” y por tanto,  acredita la inocencia de sus defendidos.   

Para apoyar su pretensión aporta copia de la  instrucción   adelantada   contra   Fernando  Pérez  Botero  y  Arnoldo  Quiceno  Botero,  la cual tuvo su origen en la compulsación de  copias  dispuesta  dentro  de  la resolución de acusación de primera instancia  proferida  contra  los  sentenciados CARLOS ALBERTO COY  PINEDA   y  FERNEY  ANTONIO  HORTUA  RAYO y que a la postre culminó con preclusión  de  la  investigación  en  favor  de los inicialmente nombrados, al no hallarse  prueba  alguna  de  su  participación en la comisión del delito de cohecho por  dar u ofrecer.   

          Afirma  que  por  razones desconocidas Luis  Fernando   Bolaños   Suárez   aparece   durante  la  actuación  rindiendo declaración y no formulando denuncia, de donde deduce que  su   relato   es   “producto   de  su  imaginación  novelesca”, pues de lo contrario habría informado a  sus  superiores  de la propuesta ilegal el mismo día de su ocurrencia. Además,  estima  que  en  la ampliación de su testimonio las preguntas fueron conducidas  por  el  instructor,  todo  lo  cual  supone  un  complot  en  contra de quienes  ulteriormente resultaron condenados.   

          Cuestiona  que  la apertura de la investigación haya sido proferida  por  un  Fiscal  Regional,  cuando  la  competencia para investigar el delito de  cohecho  por dar u ofrecer radicaba en la Fiscalía Seccional, circunstancia que  estima constitutiva de una vía de hecho.   

También  reprocha que a sus asistidos no se  les  formulara cargo alguno durante la diligencia de indagatoria, con lo cual se  procuró  la  vaguedad  en sus respuestas, más aún cuando no fueron advertidos  sobre  el  derecho a guardar silencio y posteriormente se amplió la indagatoria  de   Ferney   Hortua  sobre  asuntos  tales  como las interceptaciones telefónicas y sin ponerle de presente  que le asistía el derecho a permanecer callado.   

          Luego  de  anotar  en  extenso  los avatares de la instrucción y de  ofrecer  su  personal  valoración  de  las  pruebas  recaudadas, tales como las  declaraciones  de  Mayury  León Arango, Aleyda Amparo  Montoya  Calderón,  María  del  Pilar  Ardila,  Yamid  Farid  Espinosa  Olaya,  Beatríz  Sampayo  Hernández,  Manuel  Guillermo  Gómez Gutierrez, Alvaro Mazo  Bedoya,  Norma  Myriam  Bejarano  Guzmán,  Heberth  Armado Ríos Quintana, Luis  Alfonso  Rodríguez,  Martha  Lucía  Granada  Parra,  Jenny  Tascón  Alarcón,  Fernando   Pérez  Botero  y  Francisco  Javier  Alzate,  entre  otras,  el defensor  aduce  que  si  el  cohecho  por  dar  u  ofrecer hubiera ocurrido realmente, se  habría  dispuesto el correspondiente operativo “para  coger  a  los  malhechores  como  se dice vulgarmente con las manos en la masa y  jurídicamente en estado de flagrancia”.   

          Agrega   que   todo  el  proceso  adelantado  contra  sus  asistidos  obedeció  a  un  complot  dirigido  por  la  Fiscalía  y  que  “es   muy   probable   que   subrepticiamente   lo   hubiese  seguido  controlando,  más  cuando  la  Fiscalía orgánicamente es una sola”.   

          También  asevera  que  se cometieron irregularidades en punto de la  ejecución   de   la   pena   privativa   de   la  libertad,  pues  CARLOS   ALBERTO   COY   PINEDA  tuvo  que  descontar  en  reclusión  la pena impuesta, pese a que le había sido concedida  su detención domiciliaria.   

          Para  concluir,  el  demandante  solicita  a la Sala “aniquilar  la  sentencia  objeto  de revisión y bajo el aspecto del  reenvío  devolver el proceso a la SALA PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO  JUDICIAL   DE   CALI  para  que  dicte  la  sentencia  de  reemplazo”  o  en  su  defecto,  que  la  Corte  profiera dicha providencia  absolviendo  a  los  condenados  “cuya presunción de  inocencia   fue  injustamente  quebrada  al  amparo  de  una  verdad  subjetiva,  más  (sic) no material, real  u  objetiva,  y que consistió: En poner sobre la balanza sus palabras y las del  receptor  de la presunta oferta y, que la justicia inclinó el fiel de la misma,  en  pro  del  receptor,  esto  es,  dándoles mayor peso y volumen a las de LUIS  FERNANDO  BOLAÑOS  SUAREZ,  frente  a  las de COY PINEDA y HORTUA RAYO, quienes  demostraron      la     imposibilidad     física     de     hacerla”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Habida  cuenta  que  la acción de revisión  tiene  como propósito fundamental remover la intangibilidad inherente a la cosa  juzgada,  el  legislador  ha  previsto  como  presupuesto de admisibilidad de la  demanda  que  con  tal  finalidad  se  interponga, el cumplimiento de precisos y  expresos  requisitos  establecidos  en  el  artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000.   

Ahora, como esta acción sólo procede contra  providencias  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones  de  preclusión  de  la  investigación  o  autos  de  cesación  de procedimiento), corresponde al actor  allegar  con  el  libelo  copia de las decisiones de primera y segunda instancia  cuya   rescisión   pretende,   junto   con   la  respectiva  constancia  de  su  ejecutoria.   

Cuando la causal invocada es la contenida en  el  numeral  3º  del artículo 220 del estatuto procesal penal, esto es, por la  aparición  de  hechos  nuevos  o  el surgimiento de pruebas de igual naturaleza  desconocidas  al  tiempo  de  los debates con virtud para demostrar la inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, tales novedosos elementos probatorios deben  ser  aportados  junto con la demanda y ser idóneos para acreditar cualquiera de  las finalidades antes precisadas.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala  se advierte que el demandante allega copias de las sentencias de primera y  segunda  instancia, así como constancia de su ejecutoria, con lo cual satisface  una de las exigencias legales para la admisión del libelo.   

No obstante, si bien a la demanda anexa copia  del   proceso   que   cursó  contra  Fernando  Pérez  Botero  y  Arnoldo  Quiceno  Botero,  el  cual  terminó  con  preclusión  de  la  investigación  en favor de estos y cuyo origen se remonta a la compulsación de  copias  ordenada  en  la  resolución  acusatoria de primer grado dictada contra  CARLOS   ALBERTO   COY   y  FERNEY   HORTUA,   de   su  contenido  material  no  emerge  nítido  su anunciado carácter novedoso, ni la  suficiencia  para  derruir en la forma prevista en la causal invocada el soporte  probatorio  que  sustenta  la  atribución  de  responsabilidad que se considera  injusta, por las siguientes razones:   

          La   referida   investigación   no   se  ocupó  de  establecer  la  responsabilidad   penal   de   CARLOS  COY    o    de   FERNEY   HORTUA  en  la  comisión  del  delito de cohecho por dar u ofrecer por el  cual  fueron  condenados,  pues  únicamente  se  circunscribió  a verificar si  Fernando  Pérez  Botero  y  Arnoldo   Quiceno   Botero  tuvieron  conocimiento de la propuesta dineraria que los sentenciados formularon  durante  los  días  22  y  23 de agosto de 1995 a Luis  Fernando   Bolaños   Suárez,  Técnico  Judicial  II  adscrito  a la Secretaría Común de la Fiscalía Regional de Cali, a fin de que  desapareciera  dos  expedientes dentro de los cuales aparecían las actas de las  diligencias  de  allanamiento  practicadas  a  las  residencias  de Pérez     Botero     y    Quiceno    Botero   en   la   ciudad   de  Cali.   

          Por  tanto,  sin  dificultad  se  advierte  que  las  pruebas nuevas  aportadas  por  el  actor  resultan  impertinentes, dado que no brindan elemento  alguno  que  permita demostrar la inocencia o inimputabilidad de los condenados,  pues  el  demandante  no dice clara y nítidamente, ni la Sala advierte, de qué  manera  la  preclusión  de la investigación proferida en favor de Fernando   Pérez  Botero  y  Arnoldo  Quiceno  Botero  tiene incidencia  alguna  en  la  decisión  cuya  revisión se demanda, en cuanto es claro que la  inocencia  de estos no implica necesariamente la inocencia de los sentenciados y  por   ello,  no  se  consigue  desvirtuar  los  fundamentos  probatorios  de  la  atribución  de  responsabilidad  que recayó en CARLOS  COY      y     FERNEY  HORTUA.   

Es  necesario  precisar que la inconformidad  del  defensor  con  la  valoración  efectuada  por el Tribunal a los diferentes  medios  probatorios  le correspondía plantearla en la demanda de casación y no  al  ejercer  esta  acción,  la cual tiene finalidades sustancialmente diversas,  como  inicialmente  se  advirtió,  en  cuanto  no configura un recurso sino una  acción.   

          Y  si  el  interés del apoderado se encontraba orientado a poner de  presente     que     Luis     Fernando     Bolaños  Suárez  faltó a la verdad al rendir su declaración,  es  evidente  que  debía invocar la casual quinta de revisión, con el deber de  asumir las cargas demostrativas inherentes a ella.   

Estima  entonces la Sala que ninguna novedad  sobre  la inocencia o inimputabilidad de los sentenciados plantean los medios de  prueba  allegados  con  posterioridad  a la ejecutoria del fallo de condena, con  base  en  los cuales el defensor sustenta su demanda, motivo por el cual resulta  improcedente disponer la revisión solicitada.   

          Así  las cosas, como la acción de revisión de conformidad con las  disposiciones  legales no constituye un alargamiento del juicio ni una instancia  adicional  con  virtud  para  franquear  el  acceso  a una pretensión de lograr  enmienda  a  supuestos  errores  de  procedimiento  o de juicio en los que pueda  haber  incurrido  el sentenciador al valorar las pruebas, como parece entenderlo  el  demandante,  para  lo  cual  contó  con  las oportunidades que la ley tiene  establecidas  en  las instancias y, agotadas estas, con el recurso de casación,  es  claro que el libelo que viene de examinarse no apunta a la finalidad de este  instituto,  sino  apenas, a suscitar una nueva ponderación probatoria, con base  en   elementos   de   juicio   despojados   de   la   aptitud   requerida   para  ello.   

Como el escrito incumple la exigencia formal  que  para  su admisión establece el numeral 3º del artículo 222 de la Ley 600  del  2000, resulta imperiosa su inadmisión de conformidad con lo indicado en el  artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER personería  al   doctor   Fernando   Artavia   Lizarazo,  como  apoderado  de  los  señores  CARLOS  ABEL  COY  PINEDA  y  FERNEY  ANTONIO HORTUA RAYO,  en    los    términos   y   para   los   efectos   señalados   en   el   poder  otorgado.   

         2.                      INADMITIR la demanda  de   revisión  presentada  por  el  defensor  de  los  mencionados  ciudadanos,  de  conformidad  con  las razones consignadas en la anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

Permiso  

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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