22916(19-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso 22916  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado  acta  número  01   

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de enero de dos  mil cinco (2005).   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   interpuesta  por  el  defensor  de  Pedro   Sánchez  Vera  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida el 1 de julio de 2004 por la Sala de  decisión  penal  del  Tribunal  superior  de  Cundinamarca,  mediante  la  cual  confirmó  la  del  Juzgado  Penal  del  circuito  de Zipaquirá que condenó al  procesado  a  la pena principal de 28 meses de prisión como autor del delito de  homicidio culposo agravado.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a  las 11 y 15 de la noche del 12 de marzo de 1999,  Pedro    Sánchez   Vera,  embriagado  por  los  efectos  del  alcohol, al desplazarse en su vehículo tipo  campero,  marca  Nissan, de placas ITD 486, por la vía que de Guaymaral conduce  a   Chia,   atropelló   frente   a   la   finca   San  Vicente  a  Noel   García   Fajardo,  quien  en  una  bicicleta  se  dirigía  por  su  carril en sentido contrario, ocasionándole de  este modo su deceso.   

DEMANDA DE CASACION  

          Dos  cargos  con  apoyo  en la causal tercera de casación y uno con  fundamento  en  la  primera formula el demandante contra la sentencia de segunda  instancia.   

1.  Causal  tercera            

1.1      Primer     cargo.   

          1.1.1  Violación  del  debido proceso (artículo  306    numeral    2    del    código    de   procedimiento   penal).   

          El   demandante   invoca   la   noción   de   debido  proceso,  las  elaboraciones  jurisprudenciales  y doctrinales sobre el tema, para concluir que  la  legitimidad  del  proceso  penal  descansa  en  la  posibilidad de allegar y  controvertir  las pruebas, con el fin de garantizar de ese modo el respeto a las  garantías   fundamentales,  procurar  el  descubrimiento  de  la  verdad  y  la  aplicación en justicia del derecho sustancial.   

          Estima  que  el  debido proceso le fue conculcado al procesado, pues  si  bien  la defensa no solicitó la ampliación de la diligencia de indagatoria  del  sindicado,  el  funcionario  estaba  en  el  deber  de decretarla, ante las  evidentes  dudas acerca de su responsabilidad. De igual manera, aun cuando en el  expediente  consta  que  se  citó  a  rendir declaración al Agente de Policía  Elkin  Tovar  Betancur,  éste no concurrió, y a pesar de que su testimonio era  absolutamente  indispensable  –  pues  no solo fue quien elaboró el croquis del  accidente,  sino  quien  alteró  la  escena -, el instructor no insistió en su  práctica.   

          De  otra  parte,  aduce  que el sindicado jamás aceptó que hubiese  atropellado  a  alguien  y sin embargo en la providencia por medio de la cual se  definió la situación jurídica se plasma justamente lo contrario.   

          Considera,  por  último,  que  las  irregularidades denunciadas son  esenciales,  pues “trascienden las fronteras de lo particular, para invadir la  esfera  de  lo  social y crear de paso, un clima de apatía y de desasosiego.”   

          1.2.    Cargo  segundo   

          1.2.1. Violación  del  derecho  de  defensa  (artículo 306 numeral 3 del  código de procedimiento penal)   

          En  su  criterio,  el  concepto  de  Estado social y democrático de  derecho  impregna  las formas procesales, que se concretan, en el proceso penal,  en  la facultad de escoger un abogado de confianza, presentar y controvertir las  pruebas e impugnar la sentencia condenatoria.   

          Después  de  señalar  que  el  ordenamiento  procesal contiene una  serie  de disposiciones que regulan la posibilidad de aportar y controvertir las  pruebas,  en  el  segmento  relativo a la demostración del cargo, el demandante  expresa  que  el  “hecho  indicador  en manera alguna prueba como resultado la  existencia  del  hecho  indicado”, para a partir de esa premisa cuestionar las  inferencias  que  el  Tribunal  construyó  en  orden a establecer la autoría y  responsabilidad del sindicado.    

          Concluye   que  el  indicio  se  construyó  a  partir  del  informe  elaborado  por  el  Agente  Elkin  Tovar  Betancur,  a  quien la defensa no pudo  interrogar  como  consecuencia  de  no haber comparecido a declarar, en desmedro  del  principio  de  contradicción  de  la  prueba, que es esencial a la hora de  garantizarle al procesado el derecho de defensa.   

          2.    Causal  primera   

          2.1. Cargo único  (subsidiario)   

          2.1.1. Violación  indirecta   de  normas  de  derecho  sustancial  por  errores  de  hecho  en  la  interpretación de la prueba.   

          En  el  proceso  penal, dice el demandante, al apreciar las pruebas,  el  funcionario  judicial  no está sujeto al sistema de la tarifa legal sino al  de  persuasión racional, que impone el análisis no de una sola prueba, sino el  examen  conjunto  de  ellas,  como el artículo 238 del código de procedimiento  penal lo exige.   

          La  sana crítica debe estar desprendida de cualquier manto de duda,  lo  cual  obliga  al  funcionario  a  respetar las reglas de conocimiento, de la  razón,  la  lógica,  la técnica, las artes y la experiencia, y en últimas de  “mundología”.   

          La  sentencia  de segundo grado desconoce esos supuestos, pues en su  elaboración  se  destaca el análisis superficial de la injurada del sindicado,  de  los  daños  que  presentaba  el  automotor y del croquis del accidente, que  llevaron  al  sentenciador  a  concluir  que  el  procesado  fue responsable del  homicidio culposo ocurrido aquella noche.   

          En  lugar  de  ello,  se  debe  destacar que el procesado no aceptó  haber  atropellado a ninguna persona con su vehículo y el sólo hecho de que el  Agente  de Policía, que aparece misteriosamente en escena, le haya indicado que  él  fue  el  autor  de  esa conducta, no significa que lo haya sido. Este error  demuestra  la  injusticia  del  fallo  que  se perfila desde el mismo momento de  resolver la situación jurídica del sindicado.   

         

          La  sola  abolladura  que presentaba el vehículo no significa nada,  pues  igual puede ser consecuencia de un impacto con un montículo de tierra que  contra  una  persona;  pero  si esto hubiese ocurrido, el vidrio panorámico del  automotor  tenía  que  presentar  los  mismos  desperfectos.  En  últimas,  la  sentencia  se  apoyó  en el informe del Agente Elkin Tovar, a quien ya se dijo,  la  defensa  no  pudo  interrogar,  pero como ello no bastase, ni siquiera está  probado  que él efectivamente fuera Agente de Policía, ni está justificada su  presencia  en  el  lugar,  como  si  su  manipulación de la escena.           

          De  manera  que es claro para la defensa que el Tribunal ignoró las  reglas   de   la   sana   crítica   en   perjuicio   de   la  inocencia  de  su  cliente.                

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda se inadmitirá por las siguientes razones:   

No  por cuestiones simplemente de forma, sino  por  respeto  a  los  principios que rigen en materia de casación, el artículo  212  del  código de procedimiento penal exige que el demandante cumpla con unos  mínimos  requisitos  que  le  obligan  a  explicar  los  cargos  con  claridad,  precisión  y  coherencia,  para que a su vez la Corte pueda analizar la demanda  sin  ir  mas  allá  de  lo  que  propone (principio de  limitación).  Empero, se acepta cierta flexibilidad en  la  formulación  de  la  demanda cuando ella tiene como propósito denunciar la  violación  de  garantías  fundamentales,  o  defectos  en  la  estructura  del  proceso, o la violación del derecho de defensa.   

Pese  a  lo anterior, el demandante no puede  eludir  ciertos  presupuestos,  pues  difiere  el sentido y la demostración del  cargo  si  lo  que se alega es un vicio de rito (debido  proceso)    o    uno   de   garantía   (derecho  de  defensa); así mismo no puede  entremezclar  cargos que corresponden a una causal distinta para mimetizarlos en  otra  en  la  cual  apoya  su  censura  (principio  de  autonomía).   

En  ese  contexto,  si lo que se pretende es  denunciar  un  vicio  de rito que corresponde a la temática del debido proceso,  es  preciso  que  el  censor  indique  cuáles son los defectos sustanciales que  distorsionan  el sistema procesal y cuál acto o estanco del proceso se dejó de  lado  (la  apertura de investigación, la vinculación  del  procesado,  el  cierre de investigación, la fase de alegatos, la audiencia  preparatoria,   la   audiencia   pública,   etc.),1    y    la    influencia   y  trascendencia  de ese defecto en perjuicio de la estructura material del proceso  y   de   la   validez  de  los  actos  subsiguientes,  pues  no  todos  conducen  indefectiblemente a la nulidad de la actuación.   

          Sin  embargo,  en  los  dos  cargos que propone lo que el demandante  denuncia  no  es  un  vicio de rito, sino la violación del principio de defensa  integral,  pues  a  su  juicio no se decretó oficiosamente la ampliación de la  diligencia  de  indagatoria  –  cuando  era  vital  que se lo hiciera -, y no se  insistió   en   la   práctica   del   testimonio   del   Agente   Elkin  Tovar  Betancur.   

               Frente a ello hay que decir, como  ya  lo  ha explicado la Sala, “que no es suficiente relacionar las diligencias  que  se  estiman  ignoradas,  sino  que  es  preciso  evidenciar su conducencia,  pertinencia   y   utilidad,   así   como   su   trascendencia,  que  no  deriva  exclusivamente   de   la   observación  de  la  prueba  omitida  en  sí  misma  considerada,  sino de la confrontación lógica con los elementos de convicción  que  sustentan el fallo, de modo que se muestre que si se hubiera practicado, la  orientación  de  éste  hubiese  sido  distinta,  y  que la invalidación de la  sentencia   es   la   única   manera  de  remediar  el  vicio.”  2   

          De  otra  parte,  en  perjuicio  del  principio de autonomía de las  causales,  el libelista la seleccionó indebidamente, pues en ella hizo alusión  a  la  apreciación  indebida de la prueba indiciaria, tema que corresponde a la  violación  indirecta  de  la ley sustancial por errores de hecho, y el cual tan  solo  enunció, pero sin desarrollarlo, pues no indicó ni la clase de error, ni  la incidencia del mismo en la declaración de justicia final.   

          Así  mismo,  pero  ya  con  fundamento  en  la  causal  primera, el  libelista  simplemente  elabora  un  discurso  general  sobre el significado del  concepto  de  la  sana  crítica  y  de  su importancia en la estimación de las  pruebas,  pero no precisó cuál en concreto fue la máxima de la experiencia, o  la  ley  de  la  ciencia  o  la regla de la lógica que el Tribunal ignoró, sin  abordar  desde  ese  punto  de  partida  una  nueva  interpretación  de  la  prueba,  en la cual destaque la  regla,  la  ley  o  la  ciencia  ignorada,  con el fin de demostrar, que no solo  denunciar  el error indicado.  3   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION  PENAL,   

         

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada  a nombre de Pedro Sánchez Vera.   

          Contra esta decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ   ALFREDO  GOMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO      ALVARO O PEREZ PINZON   

MARINA        PULIDO        DE  BARON              JORGE        QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS            MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

RESUMEN  

Demandante:             Pedro Sánchez Vera   

Decisión:                   Sentencia del 1 de julio de 2004   

                                  Tribunal Superior de Cundinamarca   

Sentido:                     Condena al procesado a la pena de 28 meses de   

                                  Prisión como autor de homicidio culposo agravado.   

Hechos:                     Aproximadamente a  las  11  y  15  de  la  noche  del  12  de  marzo  de 1999, Pedro Sánchez Vera,  embriagado  por  los  efectos  del  alcohol, al desplazarse en su vehículo tipo  campero,  marca  Nissan, de placas ITD 486, por la vía que de Guaymaral conduce  a  Chia,  atropelló frente a la finca San Vicente a Noel García Fajardo, quien  en  una bicicleta se dirigía por su carril en sentido contrario, ocasionándole  de este modo su deceso.   

Demanda    de    casación:   

Causal  tercera            

Primer        cargo.   

Violación  del  debido  proceso   (artículo   306   numeral   2   del   código  de  procedimiento  penal).   

Luego  de  hacer  una  referencia doctrinal y  jurisprudencial  sobre  el debido proceso, el censor aduce que el debido proceso  le  fue  conculcado  al  procesado,  pues  el  funcionario estaba en el deber de  decretar  la  ampliación  de  la  diligencia de indagatoria, ante las evidentes  dudas  acerca  de  la  responsabilidad  del  sindicado,  y  de  volver a citar a  declarar  al  Agente  de  Policía  Elkin Tovar Betancur, pues su testimonio era  absolutamente  indispensable.  Señala  que  el  sindicado  jamás  aceptó  que  hubiese  atropellado  a  alguien y sin embargo en la providencia por medio de la  cual   se   definió   la   situación   jurídica   se   plasma  justamente  lo  contrario.   

Cargo segundo  

Violación   del   derecho   de   defensa  (artículo  306 numeral 3 del código de procedimiento  penal)   

Después  de  señalar  que  el  ordenamiento  procesal  contiene  una  serie  de  disposiciones  que regulan la posibilidad de  aportar  y  controvertir las pruebas, en el segmento relativo a la demostración  del  cargo,  el  demandante  expresa  que el “hecho indicador en manera alguna  prueba  como resultado la existencia del hecho indicado”, para a partir de esa  premisa  cuestionar  las  inferencias  que  el  Tribunal  construyó  en orden a  establecer la autoría y responsabilidad del sindicado.    

Concluye que el indicio se construyó a partir  del  informe elaborado por el Agente Elkin Tovar Betancur, a quien la defensa no  pudo  interrogar  como  consecuencia  de  no  haber  comparecido  a declarar, en  desmedro  del  principio  de  contradicción  de la prueba, que es esencial a la  hora de garantizarle al procesado el derecho de defensa.   

Causal primera  

Cargo único (subsidiario)  

Violación  indirecta  de  normas de derecho  sustancial por errores de hecho en la interpretación de la prueba.   

En  el proceso penal, el funcionario judicial  debe    apreciar    las   pruebas   conforme   al   principio   de   persuasión  racional.   

La  sentencia de segundo grado desconoce esos  supuestos,  pues  en  su  elaboración se destaca el análisis superficial de la  injurada  del sindicado, de los daños que presentaba el automotor y del croquis  del  accidente,  que  llevaron  al  sentenciador a concluir que el procesado fue  responsable del homicidio culposo ocurrido aquella noche.   

         

La corte  

Se  inadmite  la  demanda  por las siguientes  razones:   

1. No respeta los principios consagrados en el  artículo  212 del código de procedimiento penal exige que el demandante cumpla  con  unos mínimos requisitos que le obligan a explicar los cargos con claridad,  precisión  y  coherencia,  para que a su vez la Corte pueda analizar la demanda  sin  ir  mas  allá  de lo que propone (principio de limitación). Pese a que se  acepta  cierta flexibilidad en punto de la causal tercera el demandante no puede  eludir  ciertos  presupuestos,  pues  difiere  el sentido y la demostración del  cargo  si  lo  que  se  alega  es  un  vicio  de  rito (debido proceso) o uno de  garantía  (derecho  de  defensa);  así  mismo no puede entremezclar cargos que  corresponden  a  una  causal distinta para mimetizarlos en otra en la cual apoya  su censura (principio de autonomía).   

2.  En  los dos cargos que propone lo que el  demandante  denuncia no es un vicio de rito, sino la violación del principio de  defensa  integral,  pues a su juicio no se decretó oficiosamente la ampliación  de  la diligencia de indagatoria – cuando era vital que se lo hiciera -, y no se  insistió  en  la práctica del testimonio del Agente Elkin Tovar Betancur, pero  ello  no  basta  pues  se  requiere  evidenciar  su  conducencia,  pertinencia y  utilidad,  así  como  su  trascendencia,  que  no  deriva  exclusivamente de la  observación  de  la  prueba  omitida  en  sí  misma  considerada,  sino  de la  confrontación  lógica con los elementos de convicción que sustentan el fallo,  de  modo  que  se muestre que si se hubiera practicado, la orientación de éste  hubiese  sido  distinta,  y  que  la  invalidación de la sentencia es la única  manera de remediar el vicio.”   

          De  otra  parte,  en  perjuicio  del  principio de autonomía de las  causales,  el libelista la seleccionó indebidamente, pues en ella hizo alusión  a  la  apreciación  indebida de la prueba indiciaria, tema que corresponde a la  violación indirecta de la ley sustancial por errores de hecho.   

          Así  mismo,  pero  ya  con  fundamento  en  la  causal  primera, el  libelista  simplemente  elabora  un  discurso  general  sobre el significado del  concepto  de  la  sana  crítica  y  de  su importancia en la estimación de las  pruebas,  pero no precisó cuál en concreto fue la máxima de la experiencia, o  la  ley  de  la  ciencia  o  la regla de la lógica que el Tribunal ignoró, sin  abordar  desde  ese  punto  de  partida  una  nueva  interpretación  de  la  prueba,  en la cual destaque la  regla,  la  ley  o  la  ciencia  ignorada,  con el fin de demostrar, que no solo  denunciar el error indicado.   

    

1 Cfr.  en  este  sentido, sentencia de casación del 27 de febrero de 2003, radicación  16807, M.P. Edgar Lombana Trujillo.   

2 Corte  Suprema de Justicia, Sala penal, radicado 13438   

3 Cfr,  En  este  sentido,  Corte  Suprema de Justicia, casación del 2 de mayo de 2003,  radicado 17375, M.P. Fernando Arboleda Ripoll.     

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