22786(08-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22786   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 045.  

Bogotá D.C., junio ocho (8) de dos mil cinco  (2005).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  FRANCISCO   ORELLANO  RADA,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Barranquilla  el 29 de abril de 2004, confirmatoria de la dictada por el Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito de la misma ciudad el 23 de octubre de 2003, por cuyo  medio  lo  condenó  como  autor  penalmente  responsable  del  delito de fraude  procesal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  11  de  julio  de  1985 Luz Enit Molina  Torres  y  su compañero Juan  de  Jesús  Rincón  Ortíz  compraron al Instituto de  Crédito  Territorial  una  casa ubicada en la Calle 45 A 1 No. 3 B –  90  de  Barranquilla, que en enero de  1993  arrendaron  mediante  contrato verbal a FRANCISCO  JOSE  ORELLANO  RADA  y  Luz  Marina   Torres.   No   obstante,  en  mayo  de  1995  ORELLANO  RADA  promovió  a  través  de  apoderada ante el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Barranquilla  un  proceso  de  pertenencia  respecto  del  referido  inmueble, trámite al que  aportó  declaraciones  extraprocesales  falsas  sobre  la tenencia de la casa y  aseguró  no  conocer  el  paradero  de  los  propietarios  para  efectos de las  correspondientes   notificaciones,   lo  cual  determinó  el  emplazamiento  de  Luz    Enit   Morales   y  Juan      de      Jesús      Rincón.   

Además, luego de sustraerse a la obligación  de  pagar  el  valor  del  arrendamiento,  el  procesado  se negó a entregar el  inmueble  y consiguió posteriormente que por orden del citado despacho judicial  se   inscribiera   la   demanda   en   el   folio   de  matrícula  del  aludido  bien.   

          El  despacho  que  conoció  de  la acción de pertenencia profirió  fallo  el  6  de marzo de 1997, por cuyo medio declaró que el demandante había  poseído  el inmueble por más de diez (10) años y que por tanto había operado  la  prescripción  adquisitiva  extraordinaria de vivienda de interés social en  su favor.   

          En  razón  a  los  hechos  relatados,  el  13  de  junio de 1997 la  perjudicada   Luz   Enit   Molina  Torres  presentó  la  correspondiente  denuncia,  con  base  en  la  cual  la  Fiscalía  Seccional  de  Barranquilla  declaró  abierta   la  instrucción,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  FRANCISCO  ORELLANO  RADA,  resolviéndole   su   situación   jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva con beneficio de libertad provisional, como posible autor  del delito de fraude procesal.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  3  de  julio de 2000 con resolución de acusación en contra del  sindicado,   por   la   misma   conducta   punible  que  motivó  la  medida  de  aseguramiento.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla, despacho que una vez  surtido  el  rito  pertinente profirió fallo el 23 de octubre de 2003, por cuyo  medio,  como  ya  se  precisó,  condenó  a FRANCISCO  ORELLANO  RADA,  a la pena principal de un (1) año de  prisión,  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por  el  mismo  lapso  y  al  pago de la correspondiente indemnización de perjuicios  establecida  en  cincuenta  (50) salarios mínimos legales mensuales, como autor  penalmente  responsable del delito objeto de acusación. En la misma providencia  le   fue   concedido   el   subrogado   penal   de   la  condena  de  ejecución  condicional.   

La  decisión  anterior fue impugnada por el  defensor  del  procesado  y  el  Tribunal  Superior de Barranquilla la confirmó  mediante  fallo  del  29  de  abril  de  2004,  mismo  que  ahora  es  objeto de  impugnación extraordinaria por parte de la defensa.   

LA DEMANDA  

El  censor  aduce  inicialmente que presenta  “DEMANDA DE CASACION PENAL, discrecional y de manera  excepcional”  contra  el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  de  Barranquilla,  para  lo  cual  postula  dos cargos, que desarrolla  así:   

1.            Primer  cargo:  Nulidad de la actuación  por violación del debido proceso.   

Al  amparo de la causal tercera de casación  el  impugnante  expresa  que   en  el  curso  del trámite los funcionarios  judiciales  incurrieron  en varias irregularidades, pues no se investigó si los  denunciantes  eran  propietarios  del inmueble involucrado, ni se estableció el  precio del mismo.   

Luego  de  ofrecer  algunas  observaciones  personales  y  doctrinales  sobre  el  delito de fraude procesal concluye que lo  pretendido  por  quien realiza tal comportamiento “no  es  el  error  del funcionario en forma simple, sino que, como veremos, pretende  que  como  resultado ulterior de la acción, se produzca un fallo contrario a la  ley,  en  cuanto  fruto  de una deformación de la verdad procesal, que hace que  esta  no  coincida  con la realidad, es decir con la verdad de los hechos objeto  de  la  decisión.  Cuestión que no se dio en este caso, sino que el Juez le da  valor  a  una  carta de unas declaraciones extrajuicio y se aleja de la realidad  procesal  al  interpretar  erróneamente lo que es posesión y los actos propios  de  la  posesión  que  son desconocer como dueño a otra persona…”.   

Agrega que “no se  allegó  (sic) los requisitos  que  exige  la  ley  para  la adjudicación de bienes de interés social, ni los  reglamentos,  ni  las  prohibiciones  que  pesan sobre los inmuebles de interés  social;    cuestión    que    vulnera   y   degenera   en   NULIDAD”.   

2.            Segundo cargo: Violación indirecta de la  ley sustancial por errores de hecho.   

          Bajo  la  égida  de la causal primera de casación, cuerpo segundo,  el  censor  aduce  que  el  Tribunal  incurrió en falsos juicios de existencia,  “falso  juicio que orientan  (sic)  la  sana crítica” y  falso      juicio      de      identidad,      dado      que     “desdibuja”  las  pruebas  obrantes y por  ello  desconoce  la duda probatoria en punto de la responsabilidad del procesado  al  tener  como  pruebas los testimonios de Enit Molina  Torres     y     Edanil  Hernández.   

          Considera  que  su asistido fue condenado por el solo hecho de haber  manifestado  que  desconocía como dueños del inmueble a terceras personas, sin  que  con tal afirmación engañara a alguien, en cuanto era menester que así lo  expresara  a  fin  de  conseguir  una  decisión  favorable  en  el  proceso  de  pertenencia que promovió.   

          Asevera    que    los    falladores    le   dieron   “vida   jurídica”   a  un  contrato  de  arrendamiento  entre denunciante y acusado que nunca existió y que, además, no  tuvieron   en   cuenta   los   testimonios  de  Marina  Torres  ni  los  de  sus  hijas  y  tanto  menos  las  declaraciones extrajuicio que fueron aportadas legalmente.   

          Igualmente  afirma  que  los  sentenciadores  no  demostraron que su  representado  no  ocupó  el inmueble por cinco años, pues se limitaron a decir  que  había  engañado  al  Juez  Civil  a fin de conseguir un fallo contrario a  derecho y que la posesión era ilícita.   

Finalmente  aduce  que  no  fue analizada la  indagatoria  rendida  por  su  procurado y que la decisión adoptada por el Juez  Civil se ajustó a la legalidad.   

Con  base  en  lo  expuesto,  el  recurrente  solicita  a  la Corte casar el fallo atacado y en su lugar absolver al procesado  FRANCISCO   ORELLANO  RADA.  Subsidiariamente solicita que se decreta la nulidad del trámite.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  inciso  1º  del  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, establece  que  este  medio impugnaticio procede contra las sentencia proferidas en segunda  instancia  por  los tribunales superiores de distrito judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de  texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En  tratándose  de  la casación discrecional compete al demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho    invocado,    así    como    su    desconocimiento    en   el   fallo  recurrido.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria.   

         En  el  asunto  que concita la atención de la Sala se advierte que  por  tratarse  del  delito  de  fraude  procesal,  para el cual el legislador ha  dispuesto  una pena privativa de la libertad cuyo máximo no supera los ocho (8)  años,   en  punto  del  recurso  de  casación  se  impone  acudir  a  la  vía  discrecional.  En  efecto,  en  el  artículo 182 del derogado estatuto penal en  cuya  vigencia  se  cometió  el comportamiento tenía una sanción de uno (1) a  cinco  (5)  años de prisión, mientras que en el artículo 453 de la Ley 599 de  2000,  vigente  para  cuando  se  profirió el fallo impugnado, se establece una  pena de cuatro (4) a ocho (8) años de prisión.   

         No  obstante,  si  bien  el  censor  al inicio de su argumentación  aduce      que      presenta      “DEMANDA    DE    CASACION   PENAL,   discrecional   y   de   manera  excepcional”  contra  el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  de  Barranquilla,  es  lo  cierto  que únicamente procede a resumir y  presentar  sucintamente  los  motivos  que  determinan  su  inconformidad con la  sentencia  deplorada,  pero  no  se  refiere  de  manera  alguna  a  las razones  dispuestas  por  el  legislador para que proceda la intervención excepcional de  la  Corte  en el asunto, las cuales  fueron resaltadas al comienzo de estas  consideraciones.   

          Así,  pues,  el  recurrente  no identifica en concreto la temática  que  debe  abordar  el  pronunciamiento,  no  dice si sobre el particular ya hay  jurisprudencia  y,  de  ser  así,  cuáles son las decisiones que se ocupan del  asunto  y  cómo  se relacionan con el caso objeto de estudio, omisión que a la  postre  le  impide  identificar  el  punto dudoso, la existencia de providencias  contradictorias,  o  el  vacío que corresponde dilucidar jurisprudencialmente y  cómo  el  desarrollo  del concepto reclamado tiene la doble utilidad de servir,  tanto    para    este    trámite,    como    para   la   solución   de   casos  similares.   

Tampoco del cuerpo de la demanda se consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  del  acusado,  pues  el  defensor  de  manera general e imprecisa  señala  que  no  se  practicaron  algunas  pruebas, pero además de no poner de  presente  su  conducencia, pertinencia, necesidad y racionalidad, omite destacar  su  trascendencia  en  el sentido del fallo; adicionalmente, se limita a cotejar  su  criterio  particular  sobre  el  delito  de fraude procesal y la valoración  probatoria,  con  el  plasmado  por  los  funcionarios  judiciales  en  el fallo  impugnado,  proceder  inadmisible  en  este  recurso  extraordinario  y que, por  tanto,  no  conduce  en  modo  alguno  a  acreditar violación de las garantías  fundamentales de su representado.   

Lo   anterior   permite  concluir  que  el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además  de  que  tampoco  la  Sala  advierte  violación alguna de los derechos  fundamentales  o  garantías  del  procesado  FRANCISCO  ORELLANO   RADA,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere el legislador a esta Corporación.   

          Si  lo anterior es así, la conclusión que sin dificultad se deriva  es  la de que la demanda acusa las graves falencias técnicas destacadas, que no  pueden  en  modo  alguno  ser  subsanadas  por  la Corte, pues ello lo impide el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite casacional, imponiéndose de  plano  su  inadmisión de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  discrecional  interpuesta por el defensor de FRANCISCO  ORELLANO  RADA, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

       Comisión    de  servicio   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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