22738(06-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22738  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                 Magistrado Ponente:   

                                                 Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                 Aprobado acta No. 84   

Bogotá, D.C., seis (6) de octubre de dos mil  cuatro (2.004).   

VISTOS:  

Dirime  la  Corte  el  conflicto  negativo de  competencias  suscitado  entre  los  Juzgados  Único  Promiscuo del Circuito de  Quinchía  (Risaralda)  y  Único  Penal  del Circuito Especializado de Pereira,  para  conocer,  en  la etapa de juicio, del proceso adelantado en contra de LUIS  ALBERTO MARULANDA MARTÍNEZ.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los hechos tuvieron ocurrencia el 17  de  abril  de  1.996 en la vereda Batero del municipio de Quinchía (Risaralda),  cuando  fue  asesinado el profesor Alfredo Loaiza Betancur, quien, al recibir un  impacto  con  arma de fuego presentó destrucción y expulsión del contenido de  la bóveda craneana.   

La  práctica  de levantamiento del cadáver  fue  asumida  por la Fiscalía Seccional Veintinueve de Quinchía, autoridad que  con  el  fin  de  identificar a los autores del homicidio dispuso la apertura de  investigación  previa,  la  cual  fue suspendida mediante resolución del 22 de  noviembre  de  1.996,  pues  hasta  ese momento habían transcurrido más de 180  días  sin  que  se  tuviese  prueba  para proferir resolución inhibitoria o de  apertura de investigación (Art. 326 del C.P.P. derogado).   

En  virtud de una comunicación allegada por  el  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones  de la Fiscalía General de la Nación  –  Seccional  Manizales,  según  la  cual  a  raíz  de  la  orden  de captura proferida por la Fiscalía  Segunda  Especializada  de  Pereira  se  logró  la  retención  de LUIS  ALBERTO  MARULANDA  MARTÍNEZ,  alias  César  o  Sabalo,  integrante  del  frente  Aurelio Rodríguez del bloque José  María  Córdoba  de  las FARC, mediante resolución del 17 de julio de 2.001 el  ente  investigador dispuso la reapertura de la investigación, dado que en aquel  informe  se  daba cuenta de la participación que el capturado habría tenido en  el  homicidio  del  educador.   No obstante, a través de resolución de la  misma  fecha,  y  por  considerar que el homicidio había sido perpetrado por un  grupo    al    margen    de    la    ley        –FARC-,  dispuso remitir la actuación a  la  Fiscalía  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito Especializados de  Pereira,  siendo  la  número  uno  de  esa  categoría  quien continuara con el  conocimiento  de la investigación hasta el 3 de mayo de 2.002 cuando se abstuvo  de   continuar   con   su   trámite   –luego  de  haber  resuelto  la  situación jurídica de Luis Alberto  Marulanda  Martínez-  por  considerar  que  territorialmente no era competente,  motivo  por  el  que remitió el diligenciamiento, nuevamente, a la Fiscalía 29  Delegada    ante    el    Juez    Promiscuo    del    Circuito    de   Quinchía  (Risaralda).   

Es así como la última fiscalía reseñada,  luego  de  declarar  el cierre de la investigación, mediante resolución del 10  de   marzo   del   presente   año,   acusó   a   LUIS  ALBERTO  MARULANDA  MARTÍNEZ   como  autor  del delito de homicidio agravado, precisando en el  acápite  de  “calificación jurídica provisional” del citado proveído que  se  agravaba  considerando  lo dispuesto en el artículo 104 del C.P., ya que el  hecho  se  desarrolló  en ejercicio de una actividad terrorista en contra de un  funcionario  público  dada  la  calidad  de educador que ostentaba la víctima.   

2.   Ejecutoriada  la  resolución  de  acusación,  el  expediente  fue  remitido  al Juzgado Promiscuo del Circuito de  Quinchía   (Risaralda),   despacho   que,   luego   de   convocar  a  audiencia  preparatoria,  mediante  auto  del  10  de  junio  del presente año se declaró  incompetente  para  continuar conociendo de la actuación al considerar que dado  el  tránsito legislativo acaecido en materia penal desde la fecha de ocurrencia  de  los  hechos  (17  de abril de 1.996), se puede establecer que la competencia  para  conocer  del  delito  de homicidio agravado por la causal octava radica en  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados lo que otrora correspondía a  los  extintos Jueces Regionales.  Por tal motivo, remitió la actuación al  Juzgado  Único  Penal  Especializado  de  Pereira  a quien le propuso colisión  negativa de competencia.   

3.   Por  su  parte  el  Juez Penal del  Circuito  Especializado  de Pereira, a través de auto del 13 de agosto del año  en  curso, también se apartó del conocimiento del expediente al considerar que  no  se  configuraba  ninguna  de  las  circunstancias  de  agravación  punitiva  contempladas  en los numerales 8,9 y 10 del artículo 104 del C.P., es decir, no  se  dilucida  de  la  actuación procesal que el homicidio de Loaiza Batancur se  hubiese  ejecutado con fines terroristas, o por haber sido una persona protegida  por  el  derecho  internacional  humanitario,  ni tampoco por haber fungido como  servidor  público,  ya  que  no se encuentra probado que lo hubieran matado por  ser  profesor,  máxime  cuando  de  la  entrevista  realizada  al  procesado se  desprende  que  el  asesinato  del  docente  se efectuó porque, en sentir de la  guerrilla,  estaba  realizando labores de informante en beneficio del ejército,  lo cual nada tenía que ver con su labor de docente.   

Bajo  esas  consideraciones,  estima el juez  especializado  que  el  conocimiento  del  asunto  compete  a  su  homólogo del  Circuito de Quinchía.   

CONSIDERACIONES:  

1.   En  términos  del  artículo  18  transitorio,  inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal, corresponde a esta  colegiatura  dirimir  la  colisión negativa de competencias suscitada entre los  Juzgados  Único  Promiscuo  del   Circuito de Quinchía (Ris.) y Penal del  Circuito Especializado de Pereira.   

2.   La  resolución acusatoria es pieza  procesal  fundamental,  que  una  vez  ejecutoriada  señala  el marco general y  limítrofe  para  el  desarrollo  de  la  fase  del  juicio,  en acatamiento del  principio   de  congruencia;  por  tanto,  para  determinar  cuál  es  el  Juez  competente  para dirigir la causa a que da lugar esa específica pieza procesal,  no  es  factible  hacer  deducciones  ni  inferencias  a  partir de elementos de  convicción  que  no  forman parte del sumario, ó raciocinios que no hayan sido  tenidos en cuenta en el propio pliego de cargos.   

3.   El  punto  de divergencia entre los  juzgados  colisionantes radica en la agravante imputada por el ente acusador, la  cual   según  el  artículo  104, nums. 8,9, y 10 se refieren a algunas de  las  circunstancias  de  agravación  del  homicidio  que  contemplaba  el   numeral  8°  del artículo 324 del estatuto punitivo anterior. Dichos numerales  expresan:   

“8.  Con fines terroristas o en desarrollo  de actividades terroristas.”   

“9. En persona internacionalmente protegida  diferente  a  las  contempladas  en  el  título  II  de  éste  Libro y agentes  diplomáticos,  de  conformidad  con  los  Tratados  y Convenios Internacionales  ratificados por Colombia.”   

“10. Si se comete en persona que sea o haya  sido  servidor  público, periodista, juez de paz, dirigente sindical, político  o religioso en razón de ello.”   

Por  lo tanto, el artículo 71 del Código de  Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de 1991), modificado por la Ley 504 de 1999,  atribuía  la  competencia  para conocer del delito de homicidio agravado según  el  numeral  8° del artículo 324 del anterior Código Penal, al Juez Penal del  Circuito  Especializado,  circunstancia que no cambió al entrar en vigor la Ley  600  de  2.000  pues  en  su artículo 5 transitorio igualmente atribuye al Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  el  juzgamiento  del  delito  de  homicidio  agravado  por  las  circunstancias  consagradas  en  los numerales 8, 9 y 10 del  artículo 104 del Código Penal.   

Significa  lo  anterior  que  el  funcionario  competente  para  asumir el conocimiento de la actuación objeto de estudio -con  base  en la calificación de la conducta delictiva determinada por la Fiscalía-  es  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de Pereira, para quien si las  agravantes  imputadas  por  el ente acusador no debieron ser tenidas en cuenta a  la  hora de elevar el pliego de cargos, será un aspecto a definir en el momento  de  proferir  el  fallo, previa la valoración del caudal probatorio allegado al  expediente,    precisando    que    como    juez    competente   “está  dotado  en  la  etapa  del  juicio  de  toda  la  autonomía  funcional  para  emitir  un fallo solamente limitado por la observancia plena de  la  ley,  pudiendo  absolver  o  condenar  a  los procesados, y, en este último  evento    con    o    sin    la    agravante    a   ellos   endilgada   por   la  fiscalía.”1   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E:   

1.   Declarar  que  compete  al Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de Pereira (Risaralda) continuar con el  conocimiento de este proceso en la fase de juzgamiento.   

2.   Remítanse,   por   secretaría,  las  diligencias  al despacho en mención y copia de esta providencia al otro juzgado  en conflicto, para su información.   

Contra   este   auto   no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese, devuélvase y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                     

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO         ORLANDO         PÉREZ  PINZÓN             

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Auto  del  29  de  septiembre  de  2.004,  radicación  22.759, M.P. Dr. Mauro Solarte  Portilla.     

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