22663(27-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22663   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 094.  

         

Bogotá D.C., octubre veintisiete (27) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el  defensor  del  procesado   HENCY   JAVIER   LEAL   GOMEZ,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito de Bogotá el 30 de marzo de 2004, mediante la  cual  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Sesenta y Uno Penal Municipal de la  misma  ciudad  el  5  de  febrero de 2003, por cuyo medio lo condenó como autor  penalmente  responsable  del  delito  de  lesiones  personales  culposas  en  la  integridad     de    Armando    Madrigal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los   sucesos   que   motivaron  este  asunto  fueron  adecuadamente  declarados  por  el  ad quem,  así:   

          “El 6 de mayo de 2000, aproximadamente a  las  22:45  horas,  en  vía  pública  de  la  carrera  7  No. 187 –  81  de  esta  ciudad, el vehículo de  placas  FTP  422 conducido por HENCY JAVIER LEAL GOMEZ  atropelló  al  señor Armando Madrigal y como consecuencia de ello le ocasionó  lesiones  valoradas  por  el  Instituto Forense con incapacidad definitiva de 40  días  y  como  secuelas deformidad física, perturbación funcional del órgano  del  sistema  nervioso  central  y las derivadas de ésta como son perturbación  funcional  del órgano de la locomoción, perturbación funcional del órgano de  la  excreción  urinaria  y  fecal,  perturbación  funcional  del órgano de la  prensión,   perturbación   funcional   de   los   cuatro  miembros”.   

         Con  base  en  el informe de tránsito sobre el suceso acaecido, la  Fiscalía  Local  de  Bogotá  dispuso  el 6 de junio de 2000 la correspondiente  investigación  preliminar,  y  luego  de  practicar  algunas  pruebas  declaró  abierta  la  instrucción el 14 de agosto del mismo año, en cuyo marco vinculó  mediante    indagatoria    a   HENCY   JAVIER   LEAL  GOMEZ, resolviendo su situación jurídica con medida  de  aseguramiento  de  caución  prendaria  como  posible  autor  del  delito de  lesiones personales culposas.   

En   varias   ocasiones   se   realizaron  diligencias  de conciliación con la participación del procesado, su defensor y  la  esposa  de  la  víctima,  sin que lo acordado fuera cumplido, razón por la  cual,  mediante  resolución  del  2  de  octubre de 2001, la Fiscalía decidió  continuar con el trámite.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  19  de noviembre de 2001 con resolución de acusación en contra  del   procesado,   como   presunto  autor  del  delito  que  motivó  la  medida  asegurativa;  providencia  que  al  ser impugnada por la defensa, fue confirmada  por  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá el 21 de octubre  de 2002.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Sesenta  y  Uno  Penal  Municipal  de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  rito  pertinente  profirió fallo el 5 de febrero de 2003, por cuyo  medio  condenó  a HENCY JAVIER LEAL GOMEZ,  a las penas principales de siete (7) meses de prisión y multa de  veintiocho  mil doscientos cuarenta y cinco pesos ($28.245.oo), a las accesorias  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso y  suspensión  en el ejercicio de la conducción de vehículos por seis (6) meses,  y  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios  como autor  penalmente responsable del delito por el cual se le acusó.   

La  decisión  anterior fue impugnada por la  defensa,  y  el  Juzgado  Veintiséis Penal del Circuito de Bogotá la confirmó  mediante  fallo del 30 de marzo de 2004, el cual es ahora objeto de impugnación  extraordinaria    por    parte   del   defensor   del   procesado   HENCY JAVIER LEAL.   

LA DEMANDA  

El  actor interpone recurso de casación por  la  vía  excepcional  contra  el  fallo  de  segundo  grado,  aduciendo  que lo  considera  “necesario e importante para el desarrollo  de  la  jurisprudencia  y  porque  en  el  presente  caso  se  violaron derechos  fundamentales  del  debido  proceso, afectando el derecho de defensa del proceso  (sic)  y  el  principio  de  investigación  integral,  igualdad  y  restablecimiento del derecho”.   

          Agrega  que  tanto  la  Fiscalía como los falladores incurrieron en  una  errada  interpretación  del  mecanismo  de la conciliación, motivo por el  cual  estima  que resultaría beneficiosa la intervención de esta Colegiatura a  fin  de  que  “siente  criterios jurídicos valiosos  respecto  de  la  figura de la conciliación en materia penal, la honradez de la  profesión  de  abogado y la investigación integral”  de conformidad con las exigencias de la Carta Política.   

          Entonces,  al amparo de la causal tercera de casación el impugnante  formula  dos  cargos  contra  la  sentencia proferida por el Juzgado Veintiséis  Penal del Circuito de Bogotá, que desarrolla así:   

Primer   cargo:   Violación   del  debido  proceso.   

Afirma   que   se   violó   el  principio  constitucional   del   debido   proceso,  ya  que  operó  el  mecanismo  de  la  conciliación,  en  cuanto  el sindicado entregó a su defensor la suma de cinco  millones  de pesos ($5.000.000.oo) para que comprara una casa en el municipio de  Alvarado  y se la entregara a la compañera permanente del lesionado, motivo por  el  cual  “esta circunstancia constituía una causal  de  improsequibilidad (sic) de  la  acción  penal,  tal  como  lo preveen los Artículos 41 y 42 del Código de  Procedimiento  Penal”, pese a lo cual, ninguno de los  funcionarios  que  conoció de la instrucción o del juzgamiento dio aplicación  a tales normas.   

          Indica  que  como el anterior defensor del procesado se apropió del  dinero  entregado  para la compra del inmueble y ello se encuentra acreditado en  la  actuación,  incurrió en una falta disciplinaria y en una conducta punible,  y  que  además, de conformidad con los artículos 71 y 72 del estatuto procesal  civil,  los  funcionarios  judiciales  que  conocieron de la actuación debieron  imponerle  la  correspondiente sanción, a fin de no obligar a su representado a  iniciar  un  trámite  independiente  que  no  está en condición de asumir por  carecer de recursos económicos.   

También  expone  que  no  se  dispuso en el  proceso  escuchar  en  declaración al referido abogado para que informara sobre  el  destino  que  dio a los cinco millones de pesos ($5.000.000.oo) que recibió  del incriminado para indemnizar a la víctima.   

Concluye que como el acusado entregó dinero  a  su  defensor  para  que  efectuara  el  pago  de  los  perjuicios en el monto  acordado,    “la   decisión   correcta   era   la  improsequibilidad  (sic) de la  acción   penal,   respecto   del   sindicado   HENCY   JAVIER   LEAL  GOMEZ,  y  consecuencialmente  ordenar  que  el  abogado CONTRERAS LAGUADO, le entregara el  dinero  al  lesionado”, providencia que no se adoptó  “porque  a  los  funcionarios  que  conocieron  del  proceso,   o   les   dio  miedo,  o  no  saben  aplicar  el  derecho”.   

          Por  tanto  considera  que se violó el debido proceso, en cuanto se  afectó    su    estructura    y    se    desconocieron    las   “garantías  esenciales de las partes” con  incidencia  en  la  parte  resolutiva  del fallo y causando graves perjuicios al  acusado,  porque  pese  a  entregar  el  dinero  a su abogado para el pago de la  indemnización,  se  profirió  en su contra sentencia de condena, motivo por el  cual  solicita casar el fallo atacado en el sentido de declarar la nulidad de lo  actuado   a   partir   de   la  resolución  de  cierre  de  la  investigación,  “para   que   se   reponga   toda   la   actuación  subsiguiente”.   

          Segundo cargo.   

          Asevera  el recurrente que en el trámite del proceso se desconoció  el  principio  de  investigación integral, y por tanto se afectó el derecho de  defensa  de  su  asistido, pues no se practicaron pruebas respecto del estado de  embriaguez  de  la  víctima  ni  sobre su eventual responsabilidad en el suceso  investigado,  razón  por  la cual “no queda duda que  hubo  violación  al derecho de defensa y por ende al debido proceso”.   

En apoyo de sus consideraciones cita doctrina  y  jurisprudencia  nacional  acerca  de  la  invalidación  del  proceso  por la  omisión  en  la  práctica  de pruebas relevantes para la defensa, y manifiesta  que  los  medios  probatorios  echados  de  menos  en punto de la ebriedad de la  víctima  habían  podido  conducir  a  la exoneración de responsabilidad de su  representado.   

          Con  base  en  lo  anterior,  el actora solicita a la Corte casar el  fallo  atacado,  y  disponer  la  nulidad  de  lo  actuado a partir el cierre de  investigación,   a   fin  de  que  “se  reponga  la  actuación  y  se  practiquen  las  pruebas  que se echaron de menos”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  resulta  oportuno  señalar  que  el  inciso  1º  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, vigente para cuando se profirió el fallo  de  segunda  instancia que corresponde al hecho procesal relevante que determina  la  normativa  aplicable  en  punto del recurso de casación, establece que este  medio  impugnaticio procede contra las sentencia proferidas en segunda instancia  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial y por el Tribunal Penal  Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo  exceda   de   ocho   años”   (subrayas   fuera  de  texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben evidenciarse   con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha  en  la  sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

         En  el  asunto  que concita la atención de la Sala se advierte que  el   defensor  no  expresa  con  claridad  y  precisión  las  razones  por  las  cuales  debe  intervenir  la Corte, pues si bien aduce  que   es   necesario   para  el  “desarrollo  de  la  jurisprudencia”,    tal    postulación    resulta  insuficiente,  en cuanto no señala en concreto la temática que debe abordar el  pronunciamiento,  no dice si sobre el particular ya hay jurisprudencia y, de ser  así,  cuáles  son las decisiones que se ocupan del asunto y como se relacionan  con  el  caso  objeto de estudio, omisión que a la postre le impide identificar  el  punto dudoso, la existencia de providencias contradictorias, o el vacío que  corresponde  dilucidar  jurisprudencialmente, y cómo el desarrollo del concepto  reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de servir, tanto para este trámite, como  para la solución de casos similares.   

          En   efecto,   el   censor   aduce  que  se  requiere  que  la  Sala  “siente criterios jurídicos valiosos respecto de la  figura  de  la  conciliación  en materia penal, la honradez de la profesión de  abogado  y la investigación integral”, pero no atina  a  señalar  de  qué forma podría tenerse como válida una conciliación en la  que  el sujeto pasivo del delito no fue indemnizado, como ocurre en este asunto,  tampoco  indica  de  qué  manera  una  disquisición  sobre  la honradez de los  profesionales  del  derecho presta utilidad a los intereses que representa, y no  tiene  en  cuenta  los múltiples pronunciamientos que en punto del principio de  investigación integral ha proferido la Sala.   

          Respecto  del segundo motivo aducido, esto es, la protección de los  derechos  fundamentales  al debido proceso y defensa, sin dificultad se advierte  que  el  casacionista  no  expone  con precisión en qué consistió el agravio,  pues  de  manera  general  e  imprecisa  alude  a la omisión en la práctica de  pruebas  acerca  de la embriaguez de la víctima al momento de ocurrencia de los  hechos  investigados,  pero no demuestra que los medios demostrativos echados de  menos,  al ser cotejados con el acervo probatorio, trastocan las conclusiones de  los  falladores,  así  como  el sentido de la sentencia, y que por ello resulta  imprescindible  invalidar  la  actuación  a  fin  de allegarlos y contar con la  posibilidad de valorarlos.   

          Si   bien   el  impugnante  especifica  las  pruebas  que  considera  omitidas,  esto  es,  la declaración del lesionado, así como de los agentes de  policía  que  conocieron del asunto a fin de establecer si la víctima estaba o  no  embriagada,  no  demuestra  de  qué  manera  aquellas  desvirtúan  las que  sirvieron  a  los  falladores  para  edificar  el fallo de condena, omisión que  permite  evidenciar que el reproche del actor parte de enunciados especulativos,  y   que   por  ende  no  cumple  con  los  postulados  de  claridad,  nitidez  y  especialmente trascendencia del vicio denunciado.   

Tampoco  el impugnante procede a explicar la  forma  en  que se produjo la violación del debido proceso, y cómo ello condujo  a  socavar las bases y la estructura del trámite, ni señala de qué manera fue  violado el derecho de defensa de su procurado.    

          Si  lo  anterior  es así, evidente resulta que la demanda acusa las  graves  falencias  técnicas  destacadas,  que  no  pueden  en  modo  alguno ser  subsanadas  por  la  Corte,  pues ello lo impide el principio de limitación que  rige   el   trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   HENCY  JAVIER  LEAL  GOMEZ, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PEREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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