22659(13-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22659  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 88.  

          Bogotá    D.C.,    octubre   trece   (13)   de   dos   mil   cuatro  (2004).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  JUAN JOSÉ TRASLAVIÑA PARRA,  en  contra  de  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín de  fecha  noviembre  28  de  2003,  por  cuyo  medio  confirmó la proferida por el  Juzgado  24  Penal  del Circuito de la misma ciudad en donde lo condenó  a  la  pena  principal de 204 meses de prisión como coautor penalmente responsable  del  delito  de  homicidio  en  Gabriel Arturo Noriega  Arango  y lesiones personales en la menor María   Camila   Ardila   Sánchez.    

HECHOS  

Fueron  compendiados  por  el Tribunal en la  sentencia referida de la siguiente manera:   

“Alrededor de las ocho y media de la noche,  del  29 de diciembre del año pasado (2002),  cuando  el señor Gabriel Arturo Noriega Arango, en compañía de  su  novia  Laura Cardona Ramírez Arias, egresaba de la residencia de sus padres  situada  en  la  carrera  86  #  32 A-29, del barrio Belén las Mercedes de esta  ciudad,  en el momento en que se disponía a dar encendido a la motocicleta para  partir,  fue  sorpresivamente  atacado  con arma de fuego por Mauricio Alexander  Quiroz  Gutiérrez,  al  cual tratara de evadir emprendiendo veloz carrera hacia  la  esquina,  pero con el infortunio de ser recibido a la vuelta de ésta por el  compañero  del  anterior  Juan  José  Traslaviña  Parra,  dejándolo sobre la  calzada   sin  vida,  a  consecuencia  ‘del  CHOQUE TRAUMÁTICO por heridas múltiples con proyectil de arma  de   fuego’,  según  lo  certificó  posteriormente el Médico Legista (fs. 255-257).  En los mismos  hechos  resultó lesionada la niña María Camila Ardila Sánchez, de tres años  de  edad,  quien  se  encontraba con sus padres en un puesto de comidas rápidas  instalado  en  el sector, recibiendo herida con arma de fuego en muslo izquierdo  que le dejara 35 días de incapacidad, sin secuela.   

Y como quiera que desde la misma noche de los  cruentos  sucesos,  durante  la  diligencia de inspección judicial al cadáver,  las  señoras  Beatriz  Mercedes  y  Dora  Luz  Arango  Monroy, madre y tía del  occiso,   informaron   que   los  agresores  correspondían  a  los  nombres  de  ‘Mauricio’         y         ‘Juan’, conocidas de ellas por cuanto habían  vivido  bastante  tiempo  en el barrio;  fue por lo que el señor fiscal en  asocio  de los funcionarios del CTI procedieron a contactar a los familiares del  primero  residentes  en  el  sector,  hasta  lograr  obtener su dirección en el  barrio  Manrique,  en  donde  se  le  capturara cuando trataba de lanzarse de la  azotea;   siendo  igualmente averiguado por la localización del compañero  ‘Juan’  y guiados por él a la casa de éste,  ubicada  en  el  bario  Belén San Bernardo, lográndose así la aprehensión de  Juan   José   Traslaviña   Parra   e  incautadas  en  el  inmueble  dos  armas  hechizas”.                     

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  inició  la  correspondiente  investigación penal y se calificó el mérito del  sumario    con   resolución   de   acusación   en   contra   de   JUAN   JOSÉ   TRASLAVIÑA   PARRA,  como  presunto   coautor  de  los  delitos  de  homicidio  en  concurso  con  lesiones  personales   dolosas   y   porte   ilegal   de   armas   de   fuego  de  defensa  personal.       

El  trámite  del  juicio estuvo a cargo del  Juzgado  24  Penal  del  Circuito,  despacho  que, una vez dispuesto el trámite  legal  pertinente,  dictó  sentencia de fecha agosto 26 de 2003, por cuyo medio  condenó  al  mencionado  como  coautor  del delito de homicidio en concurso con  lesiones  personales  dolosas  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego, a la pena  principal  de  204  meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un lapso igual al de la pena  principal más un día y al pago de perjuicios.   

Contra   la  anterior  determinación,  el  defensor  del  procesado  interpuso  recurso  de  apelación,  sobre  el cual se  pronunció  el  Tribunal Superior de Medellín el 28 de noviembre de 2003, en el  sentido de confirmarlo.   

LA  DEMANDA   

La  acción de revisión se dirige contra la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Medellín, de fecha noviembre  28  de  2003,  confirmatoria  de  la  de  primer  grado  dictada  por el Juzgado  Veinticuatro  Penal  del  Circuito  de  Medellín  del  26  de  agosto del mismo  año.   Para  tal  efecto,  el  accionante  invoca la causal prevista en el  numeral 3° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000.    

En  fundamento  de su pretensión, indica el  accionante   que  el  otro  condenado  dentro  del  mismo  proceso  Mauricio   Alexander   Quiroz  Gutiérrez,  quien  se  acogió  a la figura de sentencia anticipada, señaló en su versión  que  el  día  en  que  ocurrieron  los  hechos  se  encontraba en compañía de  Edison,    “a  quien  escondió  en  el tercer piso de su casa”,  de  lo  cual puede dar fe Harold Emerson  Mejía,  “residente  en la  carrera  82 Nro. 29ª-41, teléfono 343 99 74, Medellín;  quien es testigo  de  los  hechos y verdaderamente observó todo el desenlace real de ellos, donde  efectivamente  vio  con  sus  propios  ojos, al señor MAURICIO ALEXANDER QUIROZ  RESTEPO  (sic), fue enfático  en  afirmar  que  se  encontraba  en  compañía  del  señor EDISON GUTIÉRREZ,  mírese  los  folios  266,  267,  268,  269  y  270 del proceso donde amplía la  indagatoria”.   

Luego  de  recordar  los  elementos  que  de  acuerdo  con  la  doctrina  edifican  el  delito  de  homicidio,  señala que su  propósito  radica  en demostrar que “nos hallamos en  presencia  de  un  fáctico  punible,  sin  dolo, sin causalidad atribuible a mi  representado”.   

Así  mismo,  aduce  que  la sentencia está  basada  en  prueba testimonial e indiciaria, pero “lo  único  que  atinan  a  referir  los  mencionados testimoniales respecto al caso  investigado,   es  el  segundo  elemento  incriminatorio:   un  indicio  de  presencia  del  encartado  JUAN  JOSÉ  TRASLAVIÑA  PARRA en las cercanías del  lugar  en  donde  ocurrieron  los  hechos  punibles,  mas  propiamente  dicho  a  cincuenta  o  cien  metros  de  distancia  de  la  residencia  de  una  tía del  fallecido,  lugar  señalado  como  la vuelta de la esquina donde argumentan sin  fundamento  los diferentes declarantes, se hallaba parado el sindicado JUAN JOSE  TRASLAVIÑA”.   

También,   señala   que   “ninguna  de  las  pruebas  tenidas  en cuenta para fundamentar la  sentencia,  nos  ubican  a  JUAN  JOSÉ  TRASLAVIÑA  PARRA,  en  grado de autor  material  en  complicidad, ya que su vinculación a dicha empresa criminal, a un  cuestionamiento,   indicio   de   presencia   en  sector  donde  ocurrieron  los  hechos”.     

En cuanto a la valoración probatoria que se  efectuó   en   el   fallo   de   segunda  instancia  precisa  que  “si   la  sana  crítica  del  testimonio  confiere  cierto  grado  personal  de  apreciación  razonable  de  la prueba al funcionario instructor y  fallador  de  la  causa,  no  quiere  ello  significar  que  intrínsecamente el  principio   de   identidad  entre  la  causa  y  la  mente,  pueda  someterse  a  conclusiones  hipotéticas o deductivas que no conduzcan con certeza a la verdad  jurídica,  cuyo producto debe ser bajo todo ámbito de desarrollo contextual de  la  norma”, lo cual no puede conducir, señala, a que  se desfigure el contenido de la prueba.   

Adicionalmente,  asevera  que  “la  negligencia  y  actuación  delictual  de los funcionarios de  turno  bloquearon y allanaron todo resquicio de defensa técnica y específica a  favor  de  mi  representado,  vulnerando  sin  consideración  preceptos  de  la  formación  procedimental  tales  como  el  principio  universal  in  dubio  pro  reo”.    

Reitera que su pretensión dentro del proceso  estuvo  encaminada  a  demostrar  que TRASLAVIÑA PARRA  no   se   encontraba   en   el   escenario   de   los  acontecimientos,  aspecto  que  únicamente  podía  demostrarse  a  través del  dictamen  de  un perito en balística, pero ello no se logró por la negligencia  de  los  funcionarios  “de previas investigaciones”  quienes “dejaron desparecer  las  posibilidades  de esclarecer dicha premisa” para  dar    crédito,    en    su    lugar   a   un   simple   testigo   “auditivo”,  refiriéndose  al  sujeto  que  escuchó decir de los condenados, luego de su retención, la forma en cómo  llevaron  a cabo la acción y la manera como borraron toda evidencia de disparos  en sus manos.   

Así   mismo,   agrega   que  “el  poder  incriminatorio  de  la prueba por concurso indiciario,  jamás  se  sopesó  por su naturaleza real, quiero decir, conjuntamente sino de  manera  aislada y sin conservar su unidad, a extremo tal, que circunstancias que  no  guardaban  convergencia  y relación con el hecho indicador (muerte injusta)  de  una persona, se esbozaron sin temores y limitaciones para hacer más onerosa  y  gravosa  la situación imputadora en disfavor de TRASLAVIÑA PARRA, implicado  en el injusto punible”.   

En  el  acápite de pruebas, solicita que se  reciba  en  declaración  al  referido  Harold Emerson  Mejía  y que se haga comparecer a su representado con  el  fin  de  que  declare  nuevamente  sobre los hechos;  así mismo, anexa  copia  de  la  ampliación  de  indagatoria de Mauricio  Alexander   Quiroz   Restrepo.           

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La acción de revisión, se ha dicho en forma  reiterada   por   esta   Corte,   tiene   como  finalidad  la  remoción  de  la  intangibilidad  propia  de  la  cosa  juzgada,  por  lo  tanto  el legislador ha  previsto  para  su  admisibilidad  el  cumplimiento  de  rigurosas  y  taxativas  exigencias,  que  no  son otras que las señaladas en el artículo 222 de la Ley  600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  allegar  copia  de  las  providencias  de  primera  y segunda  instancia con su respectiva constancia de ejecutoria.   

Así  mismo, cuando la causal invocada es la  contenida  en  el numeral 3º del artículo 220 del nuevo estatuto procesal, por  la  aparición  de hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates  con  virtualidad  para acreditar la  inocencia  del  condenado  o  su  irresponsabilidad,  tales  novedosos elementos  probatorios  deben  también  ser  aportados junto con la demanda y ser idóneos  para demostrar cualquiera de las finalidades antes precisadas.   

En  el asunto objeto de estudio por parte de  la  Sala,  pronto  se  advierte  que  el  demandante si bien anexa copias de los  fallos  de primero y segundo grado y de su constancia de ejecutoria, con lo cual  se  encuentra satisfecho uno de los presupuestos esenciales para la admisión de  la  demanda,  según lo ya referido, no allega las pruebas en las que soporta su  pretensión,  exigencia  que emana del numeral 4° del artículo en cita, cuando  precisa  que  “La acción se promoverá por medio de  escrito  dirigido  al  funcionario  competente  y deberá contener: … 4.   La  relación  de  las  pruebas  que  se aportan para  demostrar  los  hechos  básicos  de  la  petición”  (negrillas fuera de texto).   

En  torno  a  dicha  exigencia  se ha venido  sosteniendo que:   

“la  informalidad  de la demanda promovida  sube  de  punto,  cuando  el  actor apenas si relaciona las pruebas tendientes a  quebrar  mediante  la  acción  rescisoria,  la  condición  de res iudicata que  ostenta toda sentencia en firme.    

Para  que una tal aspiración pueda producir  resultados  positivos,  es menester aportar con la demanda, ha precisado la Sala  en  múltiples  ocasiones,  los  elementos  de  persuasión  con  los  cuales se  pretende  acreditar los hechos básicos de la petición, so pena de que aquélla  sea  rechazada,  pues,  independientemente de las consecuencias o resultados que  pueda  deparar  su  desarrollo ante la eventualidad de que se ordene impartir el  correspondiente  trámite,  esa  exigencia  se  erige  en  presupuesto formal de  insoslayable  cumplimiento  a  voces  del  artículo  234-4  de  la Ley Procesal  Penal”1.   

          Así  las  cosas, resulta preciso que la  demanda  de  revisión  venga  acompañada  de  las pruebas demostrativas de los  hechos  básicos  de  la  causal que se invoca, exigencia que se torna aún más  obligante  cuando  se  trata  de  la  causal tercera de revisión, fundada en el  advenimiento  de  nuevos  sucesos  o  de  pruebas  no conocidas al tiempo de los  debates,     que    determinen    la    inocencia    o    inimputabilidad    del  condenado.     

          Medios  de  prueba  de cuya existencia se pueda establecer, al menos  en  forma  sumaria, que en verdad tienen la entidad de resquebrajar el carácter  de   res  iudicata  que  ha  adquirido  el fallo, por tanto, la Sala se debe forjar una idea inicial respecto  a  la trascendencia, seriedad y procedencia de la acción impetrada, de tal modo  que    sin    esa   información   la   pretensión   del   demandante   resulta  infructuosa.   

El  accionante,  en  la  demanda  objeto  de  análisis,  apunta como único medio de prueba novedoso a lo largo del libelo la  declaración     del     señor    Harold    Emerson  Mejía,  de  quien  suministra sus datos con el fin de  que  sea  citado y rinda declaración dentro de este trámite, pero no acompaña  físicamente  a  la  demanda  cuando  menos  el  elemento sumario que conduzca a  inferir  que esa prueba tiene trascendencia en tanto, como él lo dice, respalda  la  versión  que  dio  el  también condenado Mauricio  Alexander   Quiroz   Restrepo  en  su  ampliación  de  indagatoria  rendida dentro del proceso (cuya copia anexa), en el sentido de que  su  representado  no estuvo con él en el lugar de los hechos, sino que cometió  las  conductas  punibles  en compañía de otro individuo de nombre Edison Gutiérrez.   

La ausencia del medio de prueba en cuestión  ni  siquiera  permite  vislumbrar  como posibilidad que el testigo se refiera en  los  términos  en  que lo indica el libelista y, en consecuencia, que exista el  mínimo  riesgo  de que decaiga el carácter de cosa juzgada que ha adquirido el  fallo contra el cual se dirige la acción.    

En  lo que concierne con los otros medios de  prueba  que alude en sustento de su pretensión, esto es, la obtención de nueva  declaración  de su representado y la copia de la ampliación de indagatoria que  rindió  dentro  del proceso el otro condenado Mauricio  Alexander   Quiroz   Restrepo,   quien   se   acogió  previamente  al  trámite  de  sentencia  anticipada,  fácil se advierte que no  constituyen  pruebas  nuevas, pues fueron de amplio debate dentro del proceso y,  en   esa   medida,   no   subsanan   el  yerro  formal  en  el  que  incurre  el  libelista.   

Por  tanto,  palmario  resulta  que  con  la  demanda  no  se acompañan los medios de prueba que fundamentan la propuesta, en  desacato  de  lo  previsto  en  el  numeral  4°  del artículo 222 del estatuto  procesal  penal,  y  que  la  copia  de  la  única  que anexa con la demanda de  revisión,  no  tiene el carácter ex novo que se exige de la causal invocada.   

En consecuencia, como el escrito incumple las  exigencias  formales  que  para  su  admisión  establece  el  numeral  4°  del  artículo  222  de  la  Ley  600  del  2000, resulta imperiosa su inadmisión de  conformidad con lo indicado en el artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER personería  al  doctor  Hernán  Abel  Estrada Marín,   como   apoderado   de   JUAN  JOSÉ  TRASLAVIÑA  PARRA,  en  los  términos  y  para  los  efectos señalados en el poder que le fue otorgado.   

         2.                      INADMITIR  la demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  JUAN     JOSÉ     TRASLAVIÑA    PARRA,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servico  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   Secretaria       

1  Radicación  21782,  auto del 23 de julio de 2001; M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez  Gallego.     

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