22583(28-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22583  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrada  Ponente   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                            Aprobada Acta N° 64.   

Bogotá,  D.C., julio veintiocho (28) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto  por  el  defensor del doctor LUIS EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  ex  Juez  8° Laboral del Circuito de  Barranquilla,  contra  el auto de fecha 29 de abril del presente año, por medio  del  cual  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Barranquilla negó las  solicitudes   de   libertad   provisional   y   revocatoria   de  la  medida  de  aseguramiento.   

ANTECEDENTES   

Mediante  fallo de fecha 6 de marzo de 2003  esta  corporación,  entre  otras determinaciones, decretó la nulidad parcial a  partir  del  cierre  de  investigación  inclusive,  del  proceso  número 49400  adelantado   por   el   Tribunal  Superior  de  Barranquilla  contra  el  doctor  LUIS  EDUARDO CUELLO ROJAS,  ex  Juez  8°  Laboral  del  Circuito de Barranquilla acusado por los delitos de  prevaricato  por  acción  y  estafa  agravada,  por  encontrarse  la actuación  viciada  de  nulidad  en  cuanto  a  la denominación jurídica, toda vez que el  comportamiento    del   procesado,   doctor   CUELLO  ROJAS,  se  adecua  a la conducta punible de peculado  por  apropiación  y  no  al de estafa como fue calificado por el ente acusador.   

Las  conductas  de que se ocupa este asunto  tienen  que  ver,  en  síntesis con la tramitación ilegal de tres (3) procesos  ordinarios  laborales  con los cuales, a través de las respectivas sentencias y  mandamientos  de  pago  adoptados  por  el  funcionario  investigado  cuando  se  desempeñó  como  Juez  8°  Laboral  del  Circuito de Barranquilla, se crearon  títulos   ejecutivos   con   los   cuales   se   le   cobró   a   la   Nación  (Foncolpuertos-Ministerio  de  Defensa)  sumas  que  desbordaron  los  seis  mil  millones de pesos ($6.000.000.000).   

   

Se  dispuso  entonces  que sobre las copias  ordenadas  se  subsanara  el  yerro  antes  indicado  por  parte de la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Bogotá, entidad que una vez  cerrada  la  investigación  y surtidos los traslados pertinentes, el 6 de junio  de  ese  mismo  año  profirió  resolución  de  acusación  contra  el  doctor  LUIS    EDUARDO    CUELLO    ROJAS    como  presunto  autor  del  delito  de  peculado  por apropiación.   

Como  consecuencia de lo anterior, decretó  medida  de  aseguramiento de detención preventiva contra el doctor CUELLO   ROJAS,  manifestando  que  para  hacerla  efectiva  “se oficiará a la autoridad que  tiene  a  su  cargo la ejecución de la condena proferida dentro del proceso N°  49400  por  el Tribunal Superior de Barranquilla, para que una vez se le conceda  el  beneficio  de  libertad, sea dejado a disposición de este proceso, conforme  lo expuesto en la parte motiva de esta decisión.”   

Ejecutoriada  la  resolución de acusación  (31  de  julio  de  2003),  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla  asumió  el conocimiento del proceso, dispuso correr a los sujetos procesales el  traslado  previsto  en  el  artículo 400 del estatuto procesal penal y el 23 de  enero del presente año llevó a cabo la audiencia preparatoria.   

Con fecha 31 de marzo siguiente, el defensor  del  procesado solicitó al Tribunal el otorgamiento de la libertad provisional,  con  fundamento  en el motivo 5° del artículo 365 del estatuto procesal penal,  en  el  entendido  que  desde  la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación  transcurrieron  más  de seis (6) meses sin que se haya celebrado o concluido la  audiencia   pública   de   juzgamiento,  y  la  revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento   que   pesa   contra   su   defendido   dada  la  “innecesariedad”       de       la  misma.   

  LA    PROVIDENCIA  IMPUGNADA   

El Tribunal Superior de Barranquilla en auto  del  29  de  abril  del  presente  año,  negó  las  peticiones elevadas por el  defensor    del    doctor    LUIS   EDUARDO   CUELLO  ROJAS.   

En   relación   con   la   libertad  provisional  consideró que si  bien  es  cierto  que desde la ejecutoria de la resolución de acusación (31 de  julio  de 2003) al momento de adoptar tal pronunciamiento, han transcurrido más  de  seis  (6)  meses  que  es  el lapso de tiempo a que alude el numeral 5° del  artículo  365  de  la  Ley  600 de 2000, sin que se haya celebrado la audiencia  pública  de  juzgamiento,  la  liberación resulta improcedente en tanto que el  procesado    doctor    CUELLO   ROJAS   no  se  encuentra privado de la libertad por virtud de este asunto,  de  manera que no pesa en su contra la exigida detención física a que alude la  jurisprudencia  de  esta corporación en pronunciamientos de noviembre 7 de 1997  y  15  de abril de 1999, con ponencia de los Magistrados Jorge Córdoba Poveda y  Carlos Augusto Galvez Argote.   

Al ocuparse de la solicitud de revocatoria    de   la   medida   de   aseguramiento   formulada  por  el  defensor  del  procesado, el  a    quo    transcribió   apartes   de  pronunciamiento  de esa corporación donde luego de referirse a que la medida de  aseguramiento  tiene  como  uno  de  sus  fines  impedir  la fuga del procesado,  garantizar  su  comparecencia  al  proceso,  la  inalterabilidad de la actividad  probatoria,  lo  mismo que garantizar el cumplimiento de una eventual ejecución  de   la   pena   privativa   de   la   libertad,  expresó  que  “cosa   que   si  se  observa  con  mediana  sensatez  se  encuentra  garantizado  que  no  sucederá,  para  el caso sub júdice, dada la comprobable  personalidad  del  encartado  y  su previo comportamiento procesal además de su  imposibilidad  material  de  continuar  incurriendo  en  las conductas que se le  endilgan  al  encontrarse  separado  del  cargo,  razones  por las que esta Sala  consentiría  entonces  en revocar la medida de aseguramiento por innecesariedad  de la misma”.   

Pero  que  de acuerdo con las orientaciones  jurisprudenciales  de  esta Sala (auto de 19 de noviembre de 2003, rad. 21.215 y  sentencia  del  13  de  agosto  de  ese mismo año, rad. 19.303, ambas  con  ponencia  del  Magistrado  Herman Galán Castellanos), mediante las cuales se ha  señalado  que  resulta  preponderante la existencia de nueva prueba que permita  la  revisión  en orden a la revocatoria de la medida de aseguramiento, llegó a  la conclusión que en este caso:   

“(…)   no  necesita  un  mayor  esfuerzo  conceptual  o  probatorio  para  negar  esta otra  pretensión  al  no  coincidir  con  la defensa en su afirmación de que, poca o  ninguna  consonancia  le resulta a la medida de aseguramiento que pesa en contra  del  enjuiciado  en  este  caso,  y los fines legales o constitucionales para la  misma,  al  contrario  se  han  descuidado  aspectos  como los señalados en las  últimas  jurisprudencias  de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, por  medio  de  las cuales ha quedado decantado, que la medida de aseguramiento tiene  plena  vigencia  fundada en razones de peso constitucionales, y sustentada en la  estabilidad  pública y el orden social que ella genera como efecto inmediato en  el  grueso  de  la  comunidad,  acuñado  ello dentro de la idea de ‘protección        a        la  comunidad’,   razones  suficientes  para  que la Colegiatura consienta en que no procede la revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento,  fundada pretendidamente en la inexistencia o  inoperancia de sus fines.”   FUNDAMENTOS   DE  LA  IMPUGNACIÓN   

Contra la providencia anterior, el defensor  del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO ROJAS interpuso   los  recursos  de  reposición  y  subsidiariamente  de  apelación que sustentó de la siguiente manera:   

En  relación  con  la libertad provisional  planteó,  en  lo  esencial,  que si bien la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  declaró  la  nulidad  parcial del proceso que se seguía  contra  su  defendido  por  los  delitos  conexos  de  prevaricato  y estafa, al  considerar  que  se  incurrió  en  error  en la calificación jurídica de esta  última  conducta  punible que se debió calificar de peculado por apropiación,  es  un  hecho  indiscutible que el procesado se halla privado de la libertad por  dicho  asunto desde el 10 de mayo de 1999, de manera que la ruptura de la unidad  procesal  a  más  de  haber  hecho  más  gravosa  la  situación jurídica del  inculpado  “al  someterlo  a  una  nueva  medida de  aseguramiento  que  el  anterior  delito  de  estafa no prevía”, está  afectando en los momentos actuales el derecho a acceder a la  excarcelación y la garantía de la defensa.   

Considera  entonces  que  por  tratarse  de  delitos  conexos  que  se  investigaron  en  su momento conjuntamente, al doctor  CUELLO  ROJAS  se  le debe  tener  en  cuenta  el  tiempo de privación efectiva de la libertad en el asunto  por  el  cual ahora se halla condenado, y por ello al haber transcurrido más de  seis  (6) meses de privación efectiva de la libertad sin que en este proceso se  hubiera  llevado  a  cabo  la  audiencia  de  juzgamiento,  se  debe conceder la  libertad provisional reclamada.   

En  cuanto a la revocatoria de la medida de  aseguramiento,  por la innecesariedad de la misma, el defensor luego de ocuparse  de  los  fines  de  la  pena  sostiene  que si el Tribunal reconoce que se está  frente  a la ejecución de la pena y, además, admite que el doctor CUELLO  ROJAS  comparecerá el proceso y  al  cumplimiento  de  la  pena,  no  se  fugará  ni atentará contra la prueba,  resulta  contrario  a  los  fines  de prevención general de la misma, hablar en  estos  momentos  de “protección de la comunidad”,  pues  ello  resulta contrario a aquellas finalidades.   

Por tanto, considera que no le asiste razón  al  a  quo  para  negar la  revocatoria de la medida de aseguramiento solicitada.   

PROVIDENCIA  QUE  RESUELVE  EL  RECURSO  DE  REPOSICIÓN   

A  través de auto de fecha 15 de junio del  presente  año,  el  Tribunal  resolvió  no reponer en ninguna de sus partes la  providencia  del  29  de abril del mismo año. En su lugar, concedió el recurso  de apelación.   

Para sustentar la primera determinación, al  ocuparse  de  la  no  revocatoria de la medida de aseguramiento de la detención  preventiva   que   pesa   contra   el  doctor  CUELLO  ROJAS, consideró que al juzgarse al procesado por el  delito  de peculado por apropiación, tanto en el Decreto 100 de 1980 como en la  actual  Ley 599 de 2000, tal conducta punible acarrea a sus infractores una pena  mínima  mayor  de  cuatro  (4)  años  de prisión, lo que traduce que en tales  casos se impone resolver situación jurídica.   

A  ello  se  suma  que  si contra el doctor  CUELLO ROJAS pesa sentencia  condenatoria  ejecutoriada  por conductas punibles dolosas, estas circunstancias  tanto  de  orden sustancial como procesal resultarían suficientes para negar la  revocatoria    de    la    medida    de    aseguramiento   solicitada   por   el  defensor.   

Sin  embargo,  otras  razones  adicionales  llevan  a  persistir en la negativa de la revocatoria y estas tienen que ver con  la  existencia  de  otra  sentencia  condenatoria,  diversa a la proferida en el  proceso  de  radicación  49400,  esto es, la dictada por esa corporación en el  proceso    número    39677   donde   se   condenó   al   doctor   CUELLO  ROJAS  a  la  pena  de doce (12)  años  de prisión como autor penalmente responsable de los delitos de concierto  para  delinquir,  peculado  por  apropiación agravado y falsedad ideológica en  documento  público,  y  el adelantamiento de otra causa la número 2003-0008-00  donde  se  le imputa la autoría material en la conducta punible de peculado por  apropiación.   

Lo  anterior  indicaría la proclividad del  enjuiciado  en  atentar  contra  diversos bienes jurídicos. Y si bien el doctor  CUELLO   ROJAS   por  su  condición  de  ex  juez  de  la  República, no podría emprender acciones para  entorpecer,  ocultar  o destruir pruebas, tampoco se puede pasar por alto que en  el  evento  de  llegarse  a  proferir un nuevo fallo de condena en alguno de los  procesos  pendientes  o la confirmación del ya dictado donde se le sentenció a  doce  (12)  años  de prisión y el potencial provecho económico obtenido en la  ejecución  de  sus  diversas  actividades  delictuales, llevan a dudar sobre si  comparecerá a la eventual ejecución de la pena.   

En relación con la libertad provisional el  Tribunal  consideró  que  la  negativa  se  debe  mantener,  primero, porque la  conducta  de  peculado por apropiación de que trata este asunto no se le había  formulado  en  aquella  actuación  que  terminó con sentencia condenatoria, de  manera  que  resulta válido sostener que este es un nuevo cargo, por el cual al  calificarse  el mérito del sumario la medida de aseguramiento que se dictó fue  la detención preventiva sin derecho a excarcelación.   

Como segundo aspecto, el Tribunal insiste en  que   el   doctor   CUELLO  ROJAS,   no  ha  estado  privado  de  la  libertad  a disposición de este  proceso,  ni  ha  descontado  en  privación física de la libertad los seis (6)  meses  de  que  trata  el  numeral  5°  del artículo 365 del estatuto procesal  penal.   

  SUSTENTACIÓN  ADICIONAL   

El   defensor   del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS solicita que  la  Corte  revoque  la  providencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  conceda a su  defendido  la libertad provisional de que trata el numeral 5° del artículo 365  de  la  Ley  600  de 2000, o bien, en su defecto, proceda a revocar la medida de  aseguramiento  vigente  en  su  contra,  por  haberse  superado  los objetivos y  finalidades de la misma.   

En   relación   con   la  excarcelación  manifiesta  que  se  remite  a  la  sustentación  del  recurso de reposición y  subsidiariamente  de  apelación contra la providencia que la negó, a fin de no  hacer más farragosa su intervención.   

Y al ocuparse de  las  razones  que  tuvo  el  Tribunal  para negar la revocatoria de la medida de  aseguramiento,   frente   al   “potencial  provecho  económico   obtenido”  por  el  procesado  en  los  delitos  por él cometidos, lo cual llevo a la Sala a dudar si comparecerá a la  eventual  ejecución  de  la sentencia, ignoró que en los procesos se encuentra  demostrado  que  los  dineros  fueron  cobrados por los abogados y pagados a los  diferentes  trabajadores  beneficiarios de las sentencias, muchos años después  de   que   el   doctor   CUELLO  ROJAS  dejara de ocupar el cargo de juez de la República.   

Tampoco se puede desconocer que su defendido  no  solamente  compareció  personal  y  voluntariamente  al  proceso,  sino que  durante  el  tiempo  que  ha  estado  privado  de  su libertad ha disfrutado del  beneficio  del  trabajo  extramuros,  cumpliendo   con  sus obligaciones de  regresar   al  penal  y  nunca  se  fugó  ni  dejó  de  comparecer  al  mismo.   

Por   tanto,  solicita  que  se  haga  un  pronóstico  objetivo,  con base en las pruebas obrantes en el proceso, en orden  a  establecer  si  se  cumplen  o no los presupuestos que justifican mantener la  medida de aseguramiento.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

De  conformidad  con lo  dispuesto  en  el  numeral  3° del artículo 75 del estatuto procesal penal, la  Sala  es  competente  para  resolver el recurso de apelación interpuesto por el  defensor  del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS contra  el  auto  por  cuyo medio fueron denegadas la excarcelación y la revocatoria de  la  medida  de  aseguramiento, pues el proceso en la fase del juicio se adelanta  contra  un  ex  Juez Laboral del Circuito de Barranquilla, actuación de la cual  conoce el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

Así las cosas, la Sala  se    ocupará    enseguida    de    los    dos    temas   planteados   por   el  recurrente:   

    

1. Libertad provisional.     

El   defensor   del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS  pretende la  excarcelación  de  su  representado,  con  fundamento  en  la  causal  5°  del  artículo  365 del Código de Procedimiento Penal, preceptiva que estable que el  procesado tendrá derecho a la libertad provisional:   

“Cuando hayan  transcurrido  más  de  seis  (6) meses contados a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación,  sin  que  se  hubiere celebrado la correspondiente  audiencia  pública  salvo que se hubieren decretado pruebas en el exterior o se  esté  a  la  espera  de  su  traslado, caso en el cual, el término se entiende  ampliado hasta en seis (6) meses.   

No  habrá  lugar a la libertad provisional  cuando  la  audiencia  se  hubiere iniciado, y ésta se encuentre suspendida por  causa  justa  o razonable o cuando habiéndose fijado fecha para la celebración  de  la  misma, no se hubiere podido realizar por causa atribuible al sindicado o  a su defensor.”   

En  vigencia  del  Decreto  2700  de  1991,  numeral  5°,  artículo  415,  se  discutió  si la causal de libertad era o no  aplicable  a  los  procesados  que estuvieran en libertad, pues la norma no hace  ninguna  distinción  al respecto, llegando la Corte a fijar mayoritariamente su  alcance  al  señalar  que únicamente procedía para aquellos acusados privados  efectivamente       de       la       libertad1.   

Esta línea de pensamiento se ha mantenido  frente  a  la  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000, con la precisión de que la  privación  efectiva  de  la libertad debe entenderse a disposición del proceso  en  el  que  se hace la solicitud. Frente a este punto en pronunciamiento que se  incorpora a esta decisión, la Corte expresó:   

“Desde tiempo  atrás  la  Sala  ha  sostenido  que  para que proceda la libertad provisional o  desencarcelamiento  por  vencimiento  de  términos,  es  preciso que el acusado  esté  efectivamente  privado de la libertad, que debe entenderse a disposición  del   proceso  en  el  que  se  hace  la  solicitud2.   

En el asunto que concita la atención de la  Sala,  es claro que entre la fecha de ejecutoria de la resolución de acusación  y  el pronunciamiento recurrido, transcurrió el término de seis (6) meses, sin  que  se  hubiere  celebrado  la  audiencia  pública  de  juzgamiento, pero como  acertadamente  lo  consideró  el  a  quo    la    liberación    provisional    del   doctor   LUIS   EDUARDO  CUELLO  ROJAS  resultaba  improcedente,  en  tanto  que no se hallaba privado de la libertad por razón de  este  asunto,  pues para ese momento descontaba la pena privativa de la libertad  que  le  fuera  impuesta  en  el  proceso de radicación número 49400 donde fue  condenado  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de prevaricato por  acción  y ahora lo está a disposición del proceso número 2003-0008-00 que en  la  fase  del  juicio  adelanta  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla por el  presunto delito de peculado por apropiación.   

Lo  anterior  constituye motivo suficiente  para  que  al  doctor  CUELLO ROJAS     se    le   negara   la   excarcelación   pretendida   por   su  defensor.   

No  obstante lo anterior, ha de precisarse  que  de  conformidad  con  la  preceptiva  del  numeral 3° del artículo 92 del  estatuto   procesal    penal,   la   unidad   procesal  no  se  conservará  “Cuando se decrete nulidad parcial de la actuación  procesal  que  obligue  a  reponer  el  trámite  con  relación  a  uno  de los  sindicados o de las conductas punibles.”   

La  Sala  trae  a  comentario  la referida  disposición,   por  cuanto  contra  el  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  ex  Juez  Octavo Laboral del  Circuito  de  Barranquilla,  se  adelantó  el  proceso radicado bajo el número  49400  en  el  cual  fue acusado, entre otros, de los delitos de prevaricato por  acción  y  estafa  agravada.  Al  conocer del recurso de apelación interpuesto  contra  la providencia por medio de la cual el procesado fue condenado por tales  conductas  punibles,  la Corte en providencia de fecha 6 de marzo de 2003, entre  otras  determinaciones,  encontró  error  en  la  calificación jurídica de la  conducta  que  fue  calificada  por  la  fiscalía  como estafa cuando lo que se  estructuraba  era  un  delito de peculado por apropiación, procedió a declarar  la  nulidad parcial de la actuación a partir de las resoluciones que declararon  cerrada  parcialmente  la investigación, con el fin de que sobre las copias del  expediente  se  subsanara  por  parte de la Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de Bogotá la referida irregularidad sustancial mediante una  nueva calificación en cuanto a este específica conducta.   

La  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal  Superior   de   Bogotá   destinataria  de  las  referidas  copias,  cerrada  la  investigación  y surtidos los traslados correspondientes, mediante proveído de  6  de  junio  siguiente  profirió  resolución  de  acusación contra el doctor  CUELLO ROJAS como autor del  presunto  delito de peculado por apropiación cometido en vigencia de la Ley 190  de 1995.   

Como consecuencia de lo anterior, y siendo  que  por  esta  conducta  procede  resolver  situación  jurídica,  ordenó  la  detención  preventiva  sin  derecho  a  excarcelación,  para  lo  cual dispuso  oficiar  al juez que tiene a su cargo la ejecución de la pena condena proferida  dentro  del proceso número 49400, “para que una vez  se  le  conceda  el  beneficio  de  libertad,  sea dejado a disposición de este  proceso”.   

La  ruptura  de  la unidad procesal en los  términos  antes  indicados,  traduce  la  autonomía  e  independencia  de  los  procesos  seguidos  contra  el  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  de  manera  que  por  ello  no  puede  admitirse  que  la  medida  de  aseguramiento  fuera  una sola, pues mírese que  frente  al  delito  de  estafa  que  fue  la  calificación inicial no procedía  resolver  situación  jurídica,  mientras  que  si  lo  era  tratándose  de la  conducta punible de peculado por apropiación.   

Tampoco podría aceptarse que la privación  efectiva  de  la  libertad  descontando  la  sanción  impuesta en el proceso de  radicación  49400,  tuviera  incidencia  para  efectos de la excarcelación por  vencimiento  de  términos  en  este proceso, pues como ya se indicó y ahora se  reitera,  la  Sala  es del criterio que para proceda la libertad provisional por  vencimiento  de  términos,  es  requisito  que  el  acusado esté efectivamente  privado  de  la  libertad,  obviamente  dentro  del proceso en el que se hace la  solicitud.   

Y como lo anterior no se demostró en este  caso, hizo bien el Tribunal al negar la excarcelación pretendida.   

    

1. Revocatoria de la medida de aseguramiento.     

El   defensor  del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS  reclama la  revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento de detención preventiva que pesa  contra  su  asistido  por  el  presunto  delito  de  peculado  por apropiación,  argumentando en lo esencial la innecesariedad de la misma.   

Frente a esta pretensión encuentra la Sala  que  la  Corte  Constitucional  mediante  sentencia  C-774  de 2001, declaró la  exequibilidad  condiciona  del artículo 363 del Código de Procedimiento Penal,  en los siguientes términos:   

“5.6.                     De   la   revocatoria   de   la   medida   de  aseguramiento:   

El artículo 363 de la Ley 600 de 2000, fue  demandado  en  razón de su conexidad con la figura de la detención preventiva,  concepto  por  el  cual,  en  consonancia  con  lo  ya dicho, debe declararse su  exequibilidad.   Sin   embargo,   encuentra   la   Corte   necesario   hacer  un  pronunciamiento  adicional, para fijar el alcance de la disposición en armonía  con los condicionamientos que se harán en esta providencia.   

Establece  la  norma  que  la  detención  preventiva   se   revocará  cuando  sobrevengan  pruebas  que  la  desvirtúen,  postulado  que  debe ser armonizado con las consideraciones establecidas en esta  providencia,  por  virtud  de  las  cuales,  la  detención preventiva puede ser  revocada  cuando  surjan  nuevos  elementos de juicio que permitan establecer la  ausencia  o carencia de eficacia para lograr sus objetivos, ya sea porque existe  certeza  sobre  la  comparecencia del sindicado al proceso, por la imposibilidad  de  afectación  a  la comunidad o al material probatorio, etc. Por lo tanto, la  norma  es  constitucional,  pero  siempre  que  la  revocatoria de la detención  preventiva  proceda  no sólo cuando exista prueba que desvirtúe los requisitos  legales  para  su  operancia,  sino  igualmente  cuando se superen sus objetivos  constitucionales y sus fines rectores.   

Por lo tanto, se declarará la exequibilidad  condicionada del artículo  363  de  la  Ley  600  de  2000,  en el sentido de que en la apreciación de las  causales  de  revocatoria  de  la  detención  preventiva debe tenerse en cuenta  también  la consideración sobre la subsistencia de su necesidad en atención a  los fines que llevaron a decretarla.”   

“…”  

“R E S U E L V  E :”   

“…”  

“Décimo     primero:  Declárase  EXEQUIBLE el artículo 363  de  la  Ley  600  de  2000,  en  relación  con  lo acusado y de acuerdo con las  consideraciones expuestas en esta providencia.”   

Como acaba de verse, quiso el garante de la  supremacía  de  la  Constitución  Política que el juez, acorde con los nuevos  postulados  del  ordenamiento jurídico, establezca no solamente el cumplimiento  de  los  factores objetivos de que trata uno de los tres ordinales del artículo  357  del  estatuto  procesal  penal (monto de la pena, cualificación de algunos  comportamientos  y  vigencia  de  sentencia  condenatoria  por  delito  doloso o  preterintencional),   sino   que   verifique,   bajo  un  pronóstico  racional,  proporcional   y,   particularmente  motivado,  si,  en  el  caso  concreto,  la  detención  es o no eficaz, por lo que si concluye que el procesado comparecerá  al  proceso  en  cualquier tiempo, bien sea en la instrucción, el juzgamiento o  la  ejecución  de  la  pena,  preservará  la  prueba,  es decir, no ocultará,  destruiría  o  deformará  elementos relevantes para el proceso ni entorpecerá  su  aducción,  y que no colocará en peligro a la comunidad, deberá abstenerse  de imponerla o revocará la existente.   

Al  ocuparse  la  Sala del caso sometido a  estudio,  encuentra  que  ningún  reparo  ofrece  el  hecho  de  que  el doctor  LUIS    EDUARDO    CUELLO    ROJAS    compareció  al  proceso, que dada la actual situación procesal en  la  cual  se está en la audiencia pública de juzgamiento con preclusión de la  actividad  probatoria,  difícil  podrá aludirse la posibilidad de obstrucción  de  la  prueba,  pero  igual  pronóstico  no  puede hacerse en relación con la  protección  a la comunidad y la eventual ejecución de la pena que pueda llegar  a imponerse.   

Lo  primero, porque el doctor CUELLO  ROJAS  abandonó la alta dignidad  con  la  que fuera investido como juez de la República, garante de los derechos  fundamentales  y de la altísima misión de administrar justicia, la cual según  la  acusación  puso  a  disposición  de  intereses  ilegales que llevaron a la  tramitación  irregular  de  procesos  ordinarios  laborales que permitieron una  defraudación    a    la   Nación   –  Foncolpuertos  de  sumas  de  dinero que desbordaron los seis mil  millones de pesos ($6.000.0000.000).   

Frente a la corrupción administrativa y de  cara  a  mantener la medida de aseguramiento de la detención preventiva, porque  en  tales  supuestos no se está frente a la idea de protección a la comunidad,  la   Sala   tiene   definido   en   pronunciamiento  que  se  incorpora  a  esta  determinación, lo siguiente:   

“Es de fácil  comprensión,  entonces,  que  si  la  administración  pública es el bien  jurídico  tutelado  ella  se  afecta  por los actos constitutivos de desorden y  corrupción,  que  dada  su desnaturalizada comisión repercuten directamente no  sólo  en la administración pública, sino en la comunidad, pues generan en los  asociados  desconcierto  y  desconfianza  en  las  instituciones  de  las que se  espera,  obviamente,  resultados,  además,  de  justos  y probos, imparciales y  responsables,   especialmente   ante   hechos  tan  nefastos  para  la  sociedad  colombiana   como   son   los  constitutivos  de  corrupción  administrativa  y  política,   generadora   de   los   mayores   males   que   aquejan   la   vida  nacional3.”   

Y,  como  segunda medida, porque contra el  doctor  CUELLO ROJAS a más  del  proceso  de  radicación  49400  donde  fuera  sentenciado por el delito de  prevaricato  por  acción,  y  de  esta  actuación  en  curso,  se establece la  existencia  de  otro  fallo  condenatorio  que  fuera  proferido por el Tribunal  Superior  de  Barranquilla  (radicación 39677), en el cual se le impuso la pena  de  doce  (12)  de  prisión  al  hallarlo  autor  penalmente responsable de los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  peculado  por  apropiación y falsedad  ideológica   en   documento   público,   y  de  otra  causa  (radicación  N°  2003-0008-00)  que  adelanta  la  misma  corporación por la conducta punible de  peculado por apropiación.   

Lo  anterior  indica,  como con acierto lo  dedujo   el   Tribunal,   que   el   ex   Juez   Laboral   doctor   CUELLO   ROJAS  ha  atentado  de  manera  sistemática  y  reiterada  contra  pluralidad  de bienes jurídicos, que en las  condiciones  de  gravedad  e incidencia de que tratan tales asuntos, desdicen de  la  protección  a  la  sociedad  aquejada  de  tales males que por cierto el ex  funcionario  estaba  llamado a evitar y que, de otra parte, impiden que se pueda  inferir   que   comparecerá   para   la  ejecución  de  las  penas  impuestas.   

Por  lo  anterior, se confirmará en todas  sus partes la providencia recurrida.   

En mérito de lo anteriormente expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR  el  auto  impugnado,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                    ALVARO                               ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                   

                                                                                      Salvamento de voto   

MARINA        PULIDO       DE  BARÓN                    JORGE            LUIS            QUINTERO  MILANÉS                     

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  nov.5/97,  rad.  13.024,  M.P. Jorge E. Córdoba Poveda, reiterado, entre otros,  en   auto   de   abril   15   /99,   rad.   15.003,   M.  P.  Carlos  A.  Galvez  Argote.   

2 Auto  feb.19/02,    rad.   18.592,   M.   P.   Jorge   E.   Córdoba   Poveda,   entre  otros.   

3 Auto  nov.19/03, rad. 21.215, M. P. Herman Galán Castellanos.     

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