22495(13-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22495  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  097   

Bogotá, D. C., trece (13)  de septiembre de dos mil seis (2006).   

V   I   S   T   O   S  :   

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  la  defensora  de  YÉFFERSON LASSO VARGAS contra la sentencia  proferida  el  2  de  febrero  de  2004  por  el  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  San  Juan  de  Pasto,  a  través  de la cual confirmó la condena  impuesta  al acabado de nombrar el 27 de octubre de 2003, por el Juzgado Primero  Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN  PROCESAL  :   

1.            Los  primeros fueron sintetizados por la  Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal así:   

“Aproximadamente hacia las 8:30 p.m. del 29  de  agosto  de  2001,  en  la  residencia del señor Asdrúbal Ramírez Montoya,  ubicada  en  la  manzana 6, casa 4 del barrio La Florida del Municipio de Tumaco  (Nariño),  donde  se  encontraban además las señoras Doris Villareal Arteaga,  María  del  Carmen  Quintero  Ramírez  y  la  niña Madelín Cristina Ramírez  Quintero,  las  dos  últimas  esposa  e  hija  del  primero de los mencionados,  hicieron  presencia  dos individuos que se identificaron como integrantes de las  FARC   y   le  pidieron  una  retribución  económica  dada  su  condición  de  propietario de la compraventa La Esmeralda.   

Como  Ramírez  Montoya  les  informó  que  simplemente  se  desempeñaba  como administrador del mencionado establecimiento  comercial,  le  exigieron que se trasladara al lugar y les entregara el dinero y  las  joyas que allí se encontraban, pero como el acceso a la compraventa estaba  controlado  por  alarmas  que  se  desactivaban  diariamente  hasta  las 8 de la  mañana,  permanecieron  en  la vivienda durante toda la noche intimidando a sus  ocupantes.   

Previas  amenazas  de  muerte  contra  los  presentes,  al  día  siguiente,  Ramírez Montoya se dirigió en su motocicleta  hasta  la  compraventa siendo seguido por uno de los individuos en un automóvil  de  servicio  público  y cuando transitaban frente al Comando de la Policía de  la  localidad,  aquél  obstaculizó el paso con la motocicleta e informó de lo  sucedido  a la fuerza pública. Como consecuencia fue capturado Yéfferson Lasso  Vargas  en  poder  de  un  revólver  ASA  ARMA calibre 38 largo de fabricación  hechiza  sin  permiso para el porte. Aunque se dispuso de inmediato un operativo  en  la  residencia  del  denunciante  no  fue  posible  la aprehensión del otro  sujeto,  quien  al  recibir una llamada por teléfono celular abandonó el sitio  antes de que arribaran los uniformados.”   

2.            Abierta  la  investigación  y vinculado  YÉFFERSON    LASSO   VARGAS   al   proceso   mediante   indagatoria1, la Fiscalía  Primera  Delegada  ante  los Juzgados Penales del Circuito Especializados de San  Juan  de  Pasto,  al  resolverle  la situación jurídica en decisión del 18 de  octubre  de 20012,  le  impuso  medida  de aseguramiento de detención preventiva por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo agravado (artículos 169 y 170, numerales  1°  y 5° del Código Penal de 2000), y fabricación, tráfico y porte de armas  de   fuego   o   municiones   (artículo   365   ibídem),   sin   beneficio  de  excarcelación.   

3.            Cerrada  la  instrucción,  la Unidad de  Fiscalía  antes  citada  el  15  de  mayo  de  20023   al   calificar  el  mérito  sumarial  acusó  a  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS  como presunto autor del concurso  delictual  antes  determinado,  decisión  que  convalidó  la  Unidad Cuarta de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de San Juan de Pasto mediante  resolución    del    28    de   junio   de   20024.   

4.             Correspondió  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado de la citada ciudad adelantar el juicio y en el curso de  la  audiencia preparatoria negó la nulidad solicitada por la defensa a raíz de  la  ausencia  de  trámite de la petición del procesado de acogerse a sentencia  anticipada,   exteriorizada   por   éste  de  manera  condicionada  durante  la  indagatoria,  decisión  contra  la  cual  dicho  sujeto  procesal  interpuso el  recurso  de  apelación  que  resolvió el Tribunal Superior del citado circuito  judicial  en  providencia del 30 de mayo de 2003, impartiendo confirmación a la  decisión impugnada.   

5.            Sin  embargo,  como durante la audiencia  preparatoria  el  Juez  interrogó al acusado acerca de su voluntad de persistir  en  el  referido  instituto  procesal,  conforme  a  petición escrita del 30 de  agosto  de 2003, y obtuvo respuesta llana en sentido afirmativo, procedió el 27  de          octubre          de         20035 al dictado anticipado de fallo  a  través  del  cual  impuso  a  YÉFFERSON  LASSO VARGAS como autor penalmente  responsable  de secuestro extorsivo agravado y fabricación, tráfico y porte de  armas  de  fuego o municiones, las penas principales de veinticuatro (24) años,  diez  (10) meses y quince (15) días de prisión, y multa de dos mil novecientos  sesenta  (2.960)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes a favor de la  Nación,  y,  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  el  lapso  de  veinte  (20)  años,  sanciones  cuya  ejecución ordenó simultáneamente en el recinto carcelario.   

También le impuso la obligación de pagar la  suma  equivalente,  en  moneda  nacional,  a diez (10) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  a  favor tanto de Asdrúbal Ramírez Montoya como de María  del  Carmen  Quintero  Ramírez; y, la suma correspondiente a siete (7) salarios  de  la  misma índole a favor de Doris Villarreal Arteaga, dentro de los sesenta  (60) días siguientes a la ejecutoria de la sentencia.   

6.            La  providencia anterior fue apelada por  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS, alzada que el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de   San   Juan   de   Pasto   desató  en  providencia  del  2  de  febrero  de  20046,  introduciéndole  una  modificación  consistente  en reducir las  penas  principales a veinticuatro (24) años y cuatro (4) meses la de prisión y  a  dos  mil  seiscientos  sesenta  y  seis  (2.666)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes la multa. Convalidó las restantes decisiones.   

7.            La  sentencia del Ad quem fue objeto del  recurso  de  casación  que  ahora  se  decide,  interpuesto  por  la mandataria  judicial de YÉFFERSON LASSO VARGAS.   

LA  DEMANDA :  

Al  amparo  del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal de 2000 e invocando simultáneamente las causales primera y  tercera  de  casación,  la  demandante  acusa  la  sentencia  impugnada  de ser  “…violatoria  de  la  ley  sustancial,  por  exclusión  evidente…”  del  artículo  40  de  la  Ley  600  de 2000, por cuanto no obstante haberse acogido  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS  a  sentencia  anticipada  no  se  aplicó  a  la pena  principal     ni     a     la     accesoria    impuestas    la    “…condigna  reducción…”   

Declaró  su  conformidad  con  los  hechos  fijados  en  la  sentencia  impugnada  y  su discrepancia exclusivamente con las  consecuencias    jurídicas    deducidas,    planteamiento    que    desarrolló  así:   

     

a. Destaca  la ocurrencia de los hechos investigados el 29 de agosto de  2001,  de  ahí que han debido recibir el influjo del artículo 40 de la Ley 600  de  2000,  más  no  él del artículo 11 de la Ley 733 del 29 de enero de 2002,  norma  que  prohíbe  reducciones  punitivas  para  quien  se  acoge a sentencia  anticipada  y  que  entró en vigor después, escogida por los juzgadores con el  argumento  de  su  vigencia  al  momento de someterse el procesado al mencionado  instituto  procesal,  decisión  con la cual se transgredieron los artículos 29  de  la Constitución Política, 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos,   y   6°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  normas  consagratorias de los principios de legalidad y de favorabilidad.     

     

a. Considera    que    el   Ad-quem  invadió  la  órbita legislativa so pretexto de favorabilidad  creando  una  tercera  ley al reconocer los beneficios punitivos de la sentencia  anticipada  únicamente  respecto  del injusto de fabricación, tráfico y porte  de  armas  de  fuego  o  municiones, y al negarlos en relación con el secuestro  extorsivo en obedecimiento de la Ley 733 de 2002.     

     

a. Alude  al detallado relato de los hechos vertido por el procesado en  la  indagatoria  constitutivo,  a  su  juicio,  de  confesión que seguida de la  ingenua  expresión  “…SI  RESULTO RESPONSABLE DE ESTOS HECHOS ME ACOJO A LA  SENTENCIA  ANTICIPADA…”,  obligaba  al  Fiscal  a interrogarlo con el fin de  confirmar   o  desvirtuar  dicha  voluntad  o  a  informarle  que  la  sentencia  anticipada  no  admite condición, pues se trataba de una persona sin formación  jurídica,  inactividad  oficial  que  unida  a la falta de consejo del defensor  configura falta de defensa técnica.     

     

a. A  la  vez  que  descalifica  la  confirmación  de  la sentencia de  primera  instancia  por  estar deficientemente motivada, falencia que igualmente  predica  de la resolución de acusación, motivos con base en los cuales demanda  la  anulación  de  la actuación a partir de la providencia mediante la cual se  resolvió  situación  jurídica,  pide  una nueva evaluación de las pruebas y,  especialmente,  de  la confesión en cuanto sirvió de pilar a la instrucción y  porque  en  su desarrollo el imputado incriminó a terceros en términos que han  debido  ser  objeto  de confirmación bajo juramento por parte del instructor, y  paralelamente  solicita  casar  parcialmente  la sentencia recurrida para que se  reconozcan  las  reducciones  punitivas  inherentes  a  dicho  reconocimiento de  responsabilidad  y  a  la  solicitud  de  sentencia  anticipada,  cuya negación  configura  vulneración  de  los  principios  de  legalidad  de  las  penas y de  favorabilidad.      

Al  final,  solicita  a  la Sala que ante la  eventual  improsperidad  de  las  nulidades  propuestas,  proceda  de  oficio  a  decretarlas.   

CONCEPTO   DEL   MINISTERIO   PÚBLICO:   

1.            La  Procuradora Segunda Delegada para la  Casación  Penal  después  de  referirse  a  la  legitimidad del procesado y su  defensor   para   interponer   el  recurso  de  casación  contra  la  sentencia  anticipada,  siempre  y  cuando  se  ataque  la  dosificación  punitiva y no se  pretenda  introducir  una retractación del compromiso penal libremente aceptado  por  el  acusado  a  cambio  de  una disminución punitiva, estima procedente el  estudio  de  la  demanda respectiva en la medida en que plantea la violación de  garantías  constitucionales y no se advierte que haya sido utilizado el recurso  extraordinario    para    diluir   la   aceptación   de   cargos   inicialmente  exteriorizada.   

2.             Predica   del  libelo  las  siguientes  deficiencias  técnicas:  la  mezcla  en un solo cargo de las causales primera y  tercera  de  casación;  la denuncia simultánea de yerros excluyentes entre sí  como  la  violación  del  debido  proceso  por  falta  de  defensa técnica, la  ausencia  de motivación de la sentencia y la falta de aplicación de las normas  que  consagran las rebajas punitivas por confesión y sentencia anticipada; y la  formulación  indiscriminada  de solicitudes dirigidas a lograr la invalidación  de  la  resolución  de  situación  jurídica  y  el dictado de la sentencia de  reemplazo   en  que  se  individualice  la  pena  reconociendo  las  diminuentes  punitivas de origen procesal por las que aboga.   

Acto seguido explica la forma adecuada cómo  ha  debido la actora formular las censuras y las pretensiones, en acatamiento de  los  principios  de  prioridad,  de autonomía y de sustentación suficiente que  orientan  el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuyo  distanciamiento del  contenido  de  la  demanda  conduce  a  su  fracaso, sin que esté autorizada la  Corte,  ni  la  Procuraduría  al emitir su obligado concepto, para enmendar las  fallas   según  lo  impide  el  principio  de  limitación  que  gobierna  esta  impugnación.   

3.            Sin  embargo,  incursiona  en  el debate  propuesto  alrededor  de  la  violación  del  derecho  de defensa que deriva la  libelista  de  la  prosecución normal del proceso no obstante haber manifestado  el  procesado  en  el  curso  de  la indagatoria: “…Me sentí presionado por  dichos  señores  RAMÓN  y  WALTER  para  que  les ayudara a hacer ese trabajo.  Además,  si  resulto  responsable  de  estos  hechos  me  ACOJO  A LA SENTENCIA  ANTICIPADA…”,  por  cuanto  admitir dicha tesis implica someter el ejercicio  profesional  del  abogado a pautas no positivadas en desmedro de la libertad que  caracteriza  el  ejercicio  del  Derecho  y,  por  ende, de la defensa técnica,  concepto    que    respalda   en   jurisprudencia   de   esta   Sala7.   

Rememora la estrategia defensiva asumida por  el  acusado  y  su  representante  judicial  durante  la  fase instructiva en el  sentido  de  sostener que aquel cometió las conductas punibles averiguadas bajo  presión  e influencia de los otros coautores, según expresó en el curso de la  indagatoria,  hipótesis  que  excluye  la admisión de responsabilidad penal, y  cuya  formulación  impregnó  de  equivocidad  y condicionamiento el anuncio de  sometimiento  a  sentencia  anticipada,  además, lo despojó de la inmediatez y  claridad  indispensables para la terminación abreviada del proceso, sin que por  el  hecho  de  que  la  defensa  no lo hubiera elevado posteriormente dentro del  ciclo  instructivo  se pueda cuestionar la labor profesional surtida, como en su  momento  lo sostuvo el Tribunal Superior al confirmar el auto por medio del cual  rechazó  la  solicitud  de nulidad invocada y fundada en el argumento esgrimido  en esta instancia extraordinaria.   

4.            Le  niega  asidero  a la rebaja punitiva  pretendida  con base en la confesión del acusado por no admitir tal posibilidad  el  artículo 283 de la Ley 600 de 2000 que excluye este tipo de reconocimientos  en  los  casos  de  flagrancia, situación en la cual justamente fue aprehendido  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS.  Descarta  que  la  confesión calificada rendida por  éste  haya sido el pilar de la sentencia condenatoria y conducido decisivamente  a  la  impartición  de  justicia,  pues  si  bien en el curso de la injurada el  procesado  mencionó  por  el  nombre  a las dos personas con quienes acordó en  Tumaco   el   plan   delictual,   no   suministró   información  certera  para  identificarlos  y  ubicarlos, además, porque las circunstancias que rodearon la  materialización  de  dicho  proyecto fueron dadas a conocer ampliamente por las  víctimas  y  los miembros de la Policía describieron la forma como se cumplió  la  aprehensión  del  acusado,  razones  con  base  en las cuales recomienda la  desestimación de este cargo.   

5.            Finalmente propone a la Sala casar  parcial y oficiosamente la sentencia  impugnada  por  la inadecuada exclusión de las normas de la Ley 600 de 2000 que  consagran  una  reducción  punitiva  por  el  sometimiento  de YÉFFERSON LASSO  VARGAS   a   la  sentencia  anticipada  en  la  etapa  del  juicio  -vigentes  por  la época de los hechos y  cuando    el    acusado    expresó    su    voluntad    de   allanarse   a   su  responsabilidad-,  reglas  procesales  de  efectos sustanciales que comparadas con las contenidas en la Ley  733  de  2002  -en vigor al  momento  de  producirse  las  sentencias  condenatorias  de  primera  y  segunda  instancia-, específicamente  el  artículo  11 que prohibía el reconocimiento de la mencionada diminuente en  relación  con  los  delitos de secuestro extorsivo y conexos, se impone aplicar  ultractivamente  por ser más favorables al procesado, selección permitida bajo  la  égida  de los principios de favorabilidad y de legalidad consagrados en los  artículos   29   de  la  Constitución  Política  y  6°  de  la  Ley  600  de  2000.   

Y,  en  conclusión,  solicita  a  la  Sala  desestimar  la demanda presentada por la defensora de YÉFFERSON LASSO VARGAS y,  adicionalmente,  casar  oficiosa y parcialmente el fallo impugnado en el sentido  de  reconocer  la  rebaja por el sometimiento a sentencia anticipada en la etapa  del juicio.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

1.             La   indistinta  enunciación  de  las  causales  primera  y tercera de casación en la demanda sometida a estudio de la  Sala  y  la  mezcla de argumentos integrantes del discurso sustentatorio, revela  la  falta  de  dominio  por parte de la libelista de la técnica exigida para la  estructuración  formal  del  libelo,  deficiencias  a  las  cuales  se refirió  atinadamente la Procuradora Delegada.   

A pesar de ello, esta Corporación proveerá  de  fondo  respecto  de  los  cargos  formulados  contra la sentencia impugnada,  porque  el  planteamiento  en  su  desarrollo  es  comprensible  en cuanto a las  nulidades  y en lo atinente a que el Tribunal aplicó indebidamente el artículo  11  de  la  Ley 733 de 2002, y dejó de aplicar el artículo 40 de la Ley 600 de  2000   y   las   normas   que   regulan   los   principios  de  legalidad  y  de  favorabilidad.   

Bajo  la  orientación  del  principio  de  prioridad,   la   Sala   acometerá   la   discusión   en  el  siguiente  orden  lógico:   

     

1. Nulidades     

A  partir  de la ubicación de este reproche  dentro  del  ámbito  de  la causal tercera de casación, la demandante concreta  los siguientes motivos de sanción procesal:   

Violación   del   derecho   de   defensa  técnica   

Estima  que  a YÉFFERSON LASSO VARGAS se le  conculcó  esta  garantía en el curso de la indagatoria a partir del momento en  que   expresó  su  deseo  de  acogerse  a  sentencia  anticipada  si  resultaba  responsable  de  los  hechos  que  la  Fiscalía  le  imputó  en  el  curso del  mencionado  acto,  como  quiera  que  ni  el  funcionario  que  lo  dirigía  lo  interrogó  sobre  su  verdadera  voluntad  al  respecto,  ni el defensor que lo  acompañaba  lo  asesoró  para  que  posteriormente,  pero antes de concluir el  ciclo  instructivo,  reiterara  tal propósito, medidas que han debido adoptarse  en  razón  de  la  ingenuidad  y  la  carencia  de conocimientos jurídicos del  implicado.   

Una  revisión a la indagatoria8   permite  establecer  el contexto dentro del cual LASSO VARGAS hizo el mencionado anuncio.  En  primer  término contó que a Tumaco llegó en plan de turismo procedente de  Cali  el  21  de agosto de 2001 y se alojó en la casa de Ever Aguas, tío de un  antiguo  amigo  suyo, quien le presentó a Walter cuando pasó frente a ellos en  una  motocicleta,  persona  ésta  a  quien se encontró casualmente cinco días  después  en  un  puente  del  citado  poblado,  en  horas de la madrugada, y lo  relacionó  con  Ramón.  El  28  del  citado  mes  se  reunieron los tres en un  polideportivo  “…y  era para hablar del robo ese…”, momento a partir del  cual  se  distribuyeron las tareas que ejecutaron la noche siguiente en la forma  narrada  por Asdrúbal Ramírez Montoya, hasta cuando se produjo la aprehensión  de  YÉFFERSON  LASSO VARGAS debido a la hábil maniobra delatora de la nombrada  víctima  cuando  lo  conducía  al  establecimiento de compraventa en donde los  asaltantes  pretendían  hurtar  dinero  y alhajas. El procesado suministró una  descripción  de  la  fisonomía de quienes concurrieron con él a la ejecución  de  los  hechos, de las prendas que vestían en dicha ocasión, dijo que eran de  Tumaco y, además, apuntó:   

“…Me  sentí  presionado  por  dichos  señores  RAMÓN  y WALTER para que les ayudara a hacer ese trabajo. Además, si  resulto    responsable    de    estos   hechos   me   ACOJO   A   LA   SENTENCIA  ANTICIPADA…”   

Fragmentar  el anterior relato para extraer  de  él  exclusivamente  la  última  oración y a partir de ella afirmar que la  Fiscalía   y  la  defensa  incumplieron  con  los  deberes  reseñados  por  la  casacionista  y con ello vulneraron el derecho de defensa técnica del imputado,  resulta  inadmisible  por  cuanto  conllevaría  al  desconocimiento del entorno  dentro   del  cual  fue  formulada,  contentivo  a  su  vez  del  esbozo  de  la  concurrencia  de  la  causal  eximente  de  responsabilidad  contemplada  en  el  artículo  32,  numeral  8°  del  Código  Penal, esto es, obrar el agente bajo  insuperable  coacción  ajena, que excluye por completo la posibilidad jurídica  de  dictar  sentencia  condenatoria  por  ausencia  de  la  conducta. Igualmente  implicaría  darle  un  alcance  inusitado  a  la  pasividad  criticada  por  la  libelista,  en  detrimento  del  ejercicio liberal de la profesión del Derecho,  según acertado argumento de la Delegada.   

El  vicio  de  garantía  denunciado por la  censora,  examinado  en  relación  con  la  totalidad de la indagatoria y de la  actuación  subsiguiente  del  defensor,  quien  en  la etapa de la instrucción  solicitó examen médico psiquiátrico de YÉFFERSON LASSO VARGAS   

“…con  el fin de determinar su grado de  inimputabilidad,   así   mismo   determinar   su  madurez  mental  y  grado  de  discernimiento,  si  se trata de una persona manipulable, fácil de influenciar,  o  si  por  el  contrario es totalmente normal…”9,   

prueba    que    efectivamente    fue  evacuada10,  así como la presentación de petición de libertad, la remisión  oportuna     de     alegatos    de    conclusión11,  la  sustentación  de  la  apelación    de    la    resolución   acusatoria12,  la  solicitud  y arribo de  pruebas        durante        el        juicio13,  unida  al planteamiento de  nulidad  por  la  ausencia  de  trámite  al  acogimiento a sentencia anticipada  expresado  en  la  injurada  y el recurso interpuesto por el rechazo14, informa de  la  diligente  labor  jurídica  cumplida  a nombre del procesado y derrumba los  argumentos  esgrimidos  por la casacionista al sustentar el motivo de anulación  estudiado.   

Luego carece de vocación de éxito la tacha  discutida.   

Violación del debido proceso  

Funda  la  actora  la  señalada  causal de  nulidad  en  la convalidación por parte del Tribunal de la sentencia de primera  instancia,  a  su  juicio  deficientemente  motivada, falencia que extiende a la  resolución  acusatoria  y  tácitamente  a  la  providencia mediante la cual se  definió  la  situación  jurídica por cuanto demanda la anulación a partir de  ella,   sin   embargo,   se   quedó   en   la  enunciación  de  las  supuestas  fallas.   

La Sala desde antaño viene sosteniendo que  la  motivación  de  las  providencias  judiciales  de  fondo  constituye  pilar  fundamental  del  derecho  a  un  debido proceso, habida cuenta que comporta una  garantía  contra la arbitrariedad y el despotismo de los funcionarios, a la vez  que  se  erige  en  elemento  de certeza y seguridad para efecto de ejercitar el  derecho  de  impugnación  por  parte  de cualquiera de los sujetos procesales e  intervinientes    en    el    trámite    judicial15.   

Sobre  el deber de motivar ha expresado que  no  se  satisface  con  la  simple  y  llana  expresión  de  lo decidido por el  funcionario  judicial,  pues  menester  resulta  la indicación clara, expresa e  indudable  de  su  argumentación, con soporte en las pruebas y en los preceptos  aplicados  en  cada  asunto, ya que no de otra manera se garantizan los derechos  de  los  sujetos  procesales,  a  la  vez  que  se hace efectivo el principio de  imperio  de  la  ley,  esto  es,  de  sometimiento de los jueces al ordenamiento  jurídico16.   

Los artículos 170, 398 y 171 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  señalan  los requisitos que deben contener las  sentencias,  la  resolución  de acusación y las decisiones interlocutorias, en  su  orden,  normas  a  las  cuales en ningún momento se refirió la demandante,  empero,   cotejado   su   contenido   con   las  providencias  cuya  deficiencia  motivacional  enuncia,  se  constata  el  cumplimiento  cabal  de las exigencias  normativas.   

En efecto, la resolución del 18 de octubre  de    200117,  a través de la cual se impuso detención preventiva a YÉFFERSON  LASSO  VARGAS  por  los  delitos de secuestro extorsivo agravado y fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones, contiene una síntesis de los  hechos;  una  detallada  calificación jurídica provisional de los mismos; y la  conclusión correspondiente a las razones aducidas.   

El  pliego  de  cargos  formulado  por  la  Fiscalía    el    15    de    mayo    de    200218   está   estructurado  con  capítulos   intitulados   con  las  mismas  materias  antes  referidas,  aunque  desarrolladas  de  manera  más  extensa,  y  con  uno adicional destinado a los  alegatos  concluyentes  y  un  amplio  debate  de  éstos, argumentación que le  permitió  a  la defensa ejercer el derecho de contradicción al impugnarla, sin  que  en  ningún momento hubiera aludido a la imperfección formal genérica que  ahora le atribuye.   

La  redacción  de  la sentencia de primera  instancia    del    27    de   octubre   de   200319, se ciñó a los parámetros  normativos  pertinentes,  con  excepción  del  resumen  de  los alegatos de los  sujetos  procesales  y  su  análisis,  explicable  por  haberse  anticipado  su  pronunciamiento  a  solicitud  del  acusado,  providencia  en  la  cual  el juez  incluyó  una  sintética  valoración  jurídica  de las pruebas atinentes a la  responsabilidad  penal  del  acusado. Merece resaltar la prolija fundamentación  de  la  “punibilidad  y  subrogado”  y la “indemnización de perjuicios”  materia de condena.   

Carece de fundamento, entonces, el quebranto  del  derecho  de  los  intervinientes  a  conocer ampliamente los motivos de las  decisiones  señaladas,  como  lo revela, también, la controversia emprendida a  través  de  los medios de impugnación, luego la alegada lesión del derecho al  debido  proceso no se ha configurado porque en ningún momento se ha quebrantado  su estructura basilar.   

Por  tanto: no hay razón para invalidar la  actuación  en  la  forma  pretendida  por  la  demandante  y  entonces el cargo  formulado al respecto se torna impróspero.   

     

1. Violación directa de la ley sustancial     

1.2.1.             En relación con las normas  que   regulan   la   sentencia  anticipada y los principios de legalidad y de favorabilidad:   

La señalada transgresión, recuérdase, la  deriva  la  casacionista  de la “exclusión evidente” del artículo 40 de la  Ley  600  de  2000,  que  prevé  una  reducción punitiva para el procesado que  decide  voluntariamente  aceptar  su  responsabilidad de manera anticipada, cuya  selección  preferente  considera  han  debido  realizar  los juzgadores dada su  vigencia    cuando    ocurrieron    los    hechos    investigados   -el  29  de  agosto  de  2001-,  así  hubiera  sido modificada por el  artículo  11  de la Ley 733 de 2002 que prohíbe el reconocimiento de la citada  diminuente  cuando se trata de secuestro extorsivo, norma que estaba en vigor al  momento   de   expresar   el   acusado  su  voluntad  de  sometimiento  judicial  -el   30   de  agosto  de  2002-,   equivocadamente  aplicada  en  cuanto  niega  el  mencionado  estímulo  estatal,  pues configura  desconocimiento  de las garantías inherentes a los principios de legalidad y de  favorabilidad.   

Este argumento fue acogido por el Ministerio  Público,  aunque lo propuso a la Corte para que case oficiosa y parcialmente el  fallo   impugnado,   e   invocando   jurisprudencia   de  esta  Sala20,   pues  catalogó  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 como una norma procesal de  efectos  sustanciales  y  sostuvo  la pertinencia de su aplicación preferente y  ultractiva  por  contemplar una respuesta punitiva más favorable al acusado que  el artículo 11 de la Ley 733 de 2002.   

La discusión planteada la aborda la Sala a  partir       de      la      consagración      constitucional      -artículo         29-      y      legal      -artículo  6°,  inciso 2° de las Leyes  600   de   2000   y   de   906  de  2004-  del  principio  de  favorabilidad y de su operatividad respecto de  las  normas  procesales  de  efectos  sustanciales, según decantado criterio de  esta   Sala21.   

Tal  carácter  es predicable del invocado  artículo  40  de  la  Ley  600  de  2000,  por  su  ubicación en el Código de  Procedimiento  Penal,  por  su naturaleza intrínseca pues regula el trámite de  la   sentencia  anticipada  y  porque  apareja  reducciones  punitivas  para  el  sindicado  que  exprese  la  voluntad  de  aceptar  los  cargos  con  miras a la  terminación  anticipada  del  proceso  lo  cual  incide  necesariamente  en  la  determinación  judicial  de la sanción punitiva; y, también, del artículo 11  de  la  Ley  733  de  2002,  que  si bien fue integrado a un cuerpo normativo de  naturaleza  básicamente  sustantiva  en  cuanto incrementó penas dentro de una  política  criminal  orientada  a  la erradicación de los delitos de secuestro,  terrorismo  y extorsión, contiene referencias a dispositivos procesales como la  sentencia  anticipada  y  la  confesión  con  trascendencia  en  el  proceso de  individualización  punitiva  pues  a  los  procesados  que recurran a ellas los  excluye     del    reconocimiento    de    las    disminuciones    originalmente  previstas.   

El  marco  de  aplicación de normas de las  señaladas  características  ha  girado  alrededor  del  denominado por la Sala  hecho  jurídica o procesalmente relevante  y  si  bien durante un largo período en la jurisprudencia emitida  se   consideró  que  se  debía  aplicar  la  preceptiva  vigente  al  tiempo de la  actuación                  procesal22, fuente tenida en cuenta por  el  Tribunal  en  el fallo impugnado al confirmar la decisión del A-quo de aplicar el artículo 11 de la Ley  733  de 2002 que prohibía el reconocimiento del referido beneficio en los casos  de  secuestro  extorsivo y al expresar su desacuerdo por no haberlo utilizado al  tasar  la  pena  por el delito conexo de fabricación, tráfico y porte de armas  de  fuego o municiones, por estimar pertinente su selección como quiera que era  la  regla  vigente al momento de expresar YÉFFERSON LASSO VARGAS su voluntad de  acogerse  a  sentencia  anticipada,  dicho  precedente fue superado por la Corte  Suprema      en      providencia      posterior23  al  considerar que el hecho  procesalmente  relevante  es  el de la comisión de los  hechos,   criterio   sentado   en   los   siguientes  términos:   

“Un nuevo análisis del fundamento tenido  hasta  ahora  en  cuenta,  sobre  todo  orientado  hacia  y  por  la  norma base  -que  no  es  otra  que  la  constitucional-  reclama un  replanteamiento  del tema y un redireccionamiento que bien puede entenderse como  una  precisión  sobre  los alcances reales de la mencionada teoría. En efecto,  el   debido  proceso,  reglado  por  el  artículo  29  de  la  Carta  Política  -entre      otras  manifestaciones-   gira  alrededor  de  la  legalidad  del  delito,  de la pena, del juez y del procedimiento, siendo necesario aceptar  que  este  cuarteto  de garantías debe ser previo a la comisión de la conducta  punible,  no  sólo  porque  de  ese  modo  lo  impone  expresamente  la  propia  Constitución,   sino  porque  únicamente  de  esa  forma  puede  el  potencial  delincuente  decidirse  definitivamente por la incursión en el campo delictivo,  o      -en     cuanto  menos- estar en capacidad de  prever   las   consecuencias   de  sus  actos.  De  esta  forma  lo  precisa  la  Carta:   

“Nadie podrá ser juzgado sino conforme a  leyes  preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y  con   observancia   de   la   plenitud   de   las   formas   propias   de   cada  juicio”.   

A  su  vez, la Ley 600 de 2000 al reglar el  principio de legalidad, en el inciso 2° del artículo 6° prevé:   

“La ley procesal de efectos sustanciales  permisiva  o  favorable, aún cuando sea posterior a la actuación, se aplicará  de preferencia a la restrictiva o desfavorable”.   

(…)  

Así,  refulge que cometido un delito, toda  la  normatividad  que  lo regula en su descripción típica, en su sanción y en  las   normas   procesales   de  efectos  sustanciales,  acompañan  ad  infinitum a ese comportamiento y a su  autor,  salvo  que  con  posterioridad  surja  norma  nueva  que  favorablemente  modifique  tales  atributos  para  que  ésta sea aplicada retroactivamente, tal  como  lo  autoriza la norma superior, lo precisa la Ley 600/00 y lo reitera para  el  futuro el nuevo código de procedimiento (ley 906/04). En cambio, lo que sí  choca  contra  aquélla  -y  aún  con  el sentido común-  es   que   se  aplique  retroactivamente  una  nueva  normatividad  con  efectos  desfavorables.   A   su  turno,  lo  que  atañe  a  las  disposiciones  legales  simplemente  instrumentales,  así  como  al  cambio  del  juez  (por razones de  competencia)  por  otro   igualmente  existente  antes  de la comisión del  delito,  son  de  aplicación  inmediata, sin que de su mutación -como se dijo-  pueda reclamarse ingrediente alguno de favorabilidad.”   

A la misma solución, de no haberse producido  la  postura  jurisprudencial  parcialmente  trascrita,  se  llegaría  por haber  empezado  a  regir  un  nuevo  sistema  procesal en Colombia, bien reputado como  acusatorio,  que  conlleva  a  la aplicación del artículo 6° de la Ley 906 de  2004,  en  consideración  a  que  es  claro  que  vinculó  la  aplicación del  principio  de  favorabilidad  en materia procesal “al  momento  de  los  hechos”  y  no  al  momento  de la  actuación  como  lo  establecía  el  mismo  artículo  6°  de  la  Ley 600 de  200024   

.  

Partiendo de las premisas jurisprudenciales  y  normativas  anteriores  se  compararan  las  diferentes legislaciones que han  ejercido su influjo en el presente asunto.   

Se trata de las Leyes 600 de 2000 (artículo  40)  y  733  de  2002  (artículo  11), reguladoras de los efectos punitivos del  dispositivo  procesal de la sentencia anticipada cuando se trata de delitos como  el  secuestro  extorsivo, que es el que interesa en este caso, cuya comparación  permite  detectar  con  facilidad que la de mayor beneficio para el procesado es  la  primera  en  cuanto  prevé  reducciones  punitivas  cuando  se  someta a la  justicia,  dentro  de determinados momentos procesales, mientras que la segunda,  prohíbe categóricamente su reconocimiento.   

Por  tanto:  la  elección  en este proceso  comparativo  debe  inclinarse  por el artículo 40 como quiera que le acarrea al  procesado  consecuencias  punitivas  más  favorables, cuya aplicación se torna  procedente  en  forma  ultractiva bajo el influjo de la garantía procesal de la  favorabilidad  y  por  estar vigente cuando YÉFFERSON LASSO VARGAS cometió los  hechos,  criterio  éste  que  si bien es cierto no había sido precisado por la  Sala  cuando  el  Tribunal  profirió  la  sentencia  recurrida,  no  puede  ser  desdeñado  en  esta  ocasión sin abandonar la condición que tiene la Corte de  “máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria”  y en ejercicio de sus  funciones  de  tribunal  de  casación (artículos 234 y 235 de la Constitución  Política)  con  facultad  para  efectivizar  el  derecho material y unificar la  jurisprudencia  nacional  (artículo  206  del  Código de Procedimiento Penal),  entre           otras           finalidades25.   

         1.2.2.                        Descendiendo al asunto concreto se tiene  que  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS cometió el delito de secuestro extorsivo del que  se  le  acusa  el  29  de agosto de 2001, es decir, en vigencia de la Ley 600 de  2000  que  entró a regir el 24 de julio de 2001. Estando en vigor la Ley 733 de  2002,    publicada    en    el    Diario   Oficial26  el  31  de enero del citado  año,  presentó  solicitud de sentencia anticipada el 30 de agosto de 2002 y en  diligencia  de audiencia preparatoria celebrada el 13 de mayo de 2003 convalidó  expresamente  su  voluntad  de  acogerse  a  dicho  instituto  procesal; el 2 de  febrero  de  2004  el  Tribunal  impartió  confirmación  al fallo condenatorio  dictado  en  primera  instancia,  aun  cuando con una modificación en las penas  irrogadas.   

         En  punto de la dosificación punitiva los juzgadores confluyeron en  los siguientes planteamientos:   

         El              A-quo  determinó  la  pena  que  impuso  a  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS  por  el  secuestro extorsivo agravado, en 24 años de  prisión  y  multa  de  2.666  salarios mínimos legales mensuales vigentes, con  base  en  el  artículo  169  del  Código Penal de 2000, en concordancia con el  artículo 170, numerales 1° y 5° ibídem.   

         Recurrió  al artículo 365 del Código Penal de 2000 para sancionar  con  un  año  de  prisión  y  multa de 336 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  el  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones,  y  en  razón  de la concurrencia de conductas punibles, aplicó la  regla  de  dosificación del artículo 31 ibídem, y sumó las anteriores cifras  a  la  pena que había determinado para el delito contra la libertad individual,  por  eso  impuso 25 años de prisión y multa de 3.002 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

         Se  negó  a  reducir  la pena por sentencia anticipada respecto del  secuestro  extorsivo  en  obedecimiento  de  la  prohibición  estipulada  en el  artículo  11  de  la Ley 733 de 2002, sin embargo, reconoció una rebaja de una  octava  parte  de  la pena impuesta por el injusto contra la seguridad pública,  por  haberse  acogido  el  procesado  a dicho instituto procesal en la etapa del  juicio,  operación  que  lo condujo a imponer 24 años y 10 meses y 15 días de  prisión  y  multa de 2.960 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y pena  accesoria  de inhabilitación por el ejercicio de derechos y funciones públicas  durante 20 años.   

             El  Ad-quem  redujo  la  pena  privativa  de  libertad  a 24 años y 4 meses de  prisión  y  la  multa  a 2.666 salarios mínimos legales mensuales vigentes, al  detectar  que  el  Juzgado contravino el artículo 31 del Código Penal al sumar  aritméticamente  las  penas  individualizadas  para los citados delitos, razón  por   la  cual  incrementó  jurídicamente  la  sanción  determinada  para  el  secuestro  extorsivo en cuatro (4) meses por el delito de fabricación, tráfico  y porte de armas de fuego o municiones.   

         Establecido,  entonces,  que  a  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS no le fue  reconocida  respecto del delito de secuestro extorsivo la rebaja punitiva de una  octava  parte,  contemplada  en  el  articulo  40  de la Ley 600 de 2000 para el  procesado  que  se acoja a la sentencia anticipada en la etapa del juicio, antes  de  la ejecutoria de la providencia que fija fecha para audiencia pública, como  en  efecto el Tribunal reconoció que ocurrió en este caso, se deduce, conforme  a  las  premisas  atrás  consignadas,  que  incurrió  en  un error al dejar de  aplicar  dicha  norma  y seleccionar el artículo 11 de la Ley 733 de 2002, pues  con ello transgredió el principio de favorabilidad.   

         1.2.3.   Demostrado  el  yerro  invocado por el libelista, sale  avante  el  cargo  y  le  corresponde  a la Corte casar parcialmente el fallo de  segundo grado.   

         De  manera  que  si  por el injusto penal de secuestro extorsivo, el  Tribunal  confirmó  la  pena  de 24 años de prisión y multa de 2.666 salarios  mínimos  legales  mensuales  que  le  irrogara  a  YÉFFERSON  LASSO  VARGAS el  A-quo,  se  impone realizar  una  reducción  de una octava parte que, equivale a 3  años de prisión y  a   333,2   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  luego  quedarían  veintiún  (21)  años  de prisión y multa de dos mil trescientos treinta y dos  con  siete  (2.332,7) salarios mínimos legales mensuales vigentes, cifras a las  cuales   se  hace  el  incremento  de  cuatro  (4)  meses  por  la  conducta  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o municiones, conforme a la  corrección   introducida   por   el  Ad-quem,  para  un  total de veintiún (21) años y cuatro (4) meses de  prisión  y  multa  de  dos  mil  trescientos  treinta y dos con siete (2.332,7)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

1.3.            Respecto de las normas alusivas a  la confesión   

Considera  la  libelista  que la voluntaria  aceptación  de  responsabilidad  penal realizada por el imputado en el curso de  la  indagatoria y el señalamiento que hizo en contra de terceros como coautores  de  los  injustos  penales  por  los  cuales fue interrogado, así no lo hubiera  ratificado  bajo  juramento  como  le  correspondía  al instructor por lo menos  proponerlo,   imponía  reducirle  la  pena  por  confesión  pues  dicho  medio  probatorio     fue    el    pilar    sobre    el    cual    se    edificó    la  investigación.   

No  le  asiste  la razón a la casacionista  porque  la  captura  se  produjo  en flagrancia, según lo consideró el juez de  primera  instancia  y  tácitamente  lo  convalidó  el Tribunal al confirmar el  fallo  impugnado,  decisión que encuentra completo respaldo en el artículo 283  del  Código de Procedimiento Penal y en jurisprudencia de esta Sala27.   

Luego el reparo no sale avante.  

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E :  

1.                 CASAR  PARCIALMENTE la  sentencia       impugnada      en      el      sentido      de      modificar  las penas principales impuestas  a  YÉFFERSON  LASSO VARGAS para fijarlas en veintiún  (21) años y cuatro  (4)  meses  de  prisión  y  multa  equivalente,  en  moneda nacional, a dos mil  trescientos  treinta  y  dos  con  siete  (2.332,7)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

2.           PRECISAR que las  restantes determinaciones del fallo se mantienen incólumes.   

3.          ADVERTIR que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al Tribunal de  origen y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aclaración   de  voto   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                   ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                            MARINA PULIDO DE BARÓN   

Salvamento parcial de voto  

  JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

       Salvamento  parcial de voto   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 12-15.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 26-30.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 151-157.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 175-181.   

5  C.  orig. N° 2, fols. 296-305.   

6  C.  orig. N° 2, fols. 323-334.   

7 CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sent.,  del 2 de octubre de 2003, rad. N° 16.522.   

8  C.  orig. N° 1, fols. 12-15.   

9  C.  orig. N° 1, fols. 44.   

10 C.  orig. N° 1, fols. 142-149.   

11 C.  orig. N° 1, fols. 128-131.   

12 C.  orig. N° 1, fols. 175-181.   

13 C.  orig. N° 1, fol. 89.   

14 C.  orig. N° 1, fols. 205-207 y C. orig. N° 2, fols. 283-287.   

15  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent., del 26 de abril de 2006, rad. N° 23.183.   

16  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 22 de mayo de 2003, rad. N° 20.756.   

17 C.  orig. N° 1, fols. 26-30.   

18 C.  orig. N° 1, fols. 151-157.   

19 C.  orig. N° 2, fols. 296-305.   

20  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto del 16 de febrero de 2005, rad. N° 23.006.   

21  Ibídem, rad. N° 23.006.   

22  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent, del 10 de octubre de 2002, rad. N° 17.815.   

Igual   criterio  sostiene  el  TRIBUNAL  CONSTITUCIONAL  español  al  afirmar:  “La  Ley  procesal  aplicable será la  vigente  en  el  momento  de  cada  uno  de los actos  procesales  y  no  cabe  pensar  en que de ello pueda  derivarse  una aplicación retroactiva de la Ley” (énfasis agregado). ROSARIO  DE  VICENTE  MARTÍNEZ,  El  principio  de  Legalidad  Penal,  Edit.  Tirant  lo  Blanch,  “Colección los  delitos”, N° 64, Valencia, 2004, pág. 163.   

23  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent, del 16 de febrero de 2005, rad. N° 23.006.   

24 El  artículo  6°,  inciso  1° de la Ley 600 de 2000, dispone: “Nadie podrá ser  investigado  ni  juzgado  sino  conforme  a la ley procesal vigente al  tiempo de la actuación procesal, con  observancia  de  las  formas propias de cada juicio”; y el artículo 6, inciso  1°  de  la  Ley 906 de 2004 señala: “Nadie podrá ser investigado ni juzgado  sino  conforme a la ley procesal vigente al momento de  los  hechos, con observancia de las formas propias de  cada juicio”.   

25 No  sobra  recomendar  la lectura de las siguientes providencias de la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA:  Sents., del  1°  de junio de 2006, rad. N° 24.764; y del 6 de julio de del mismo año, rad.  N°  24.230.  En  ellas  está  contenido el resultado de la discusión sobre la  vigencia  en  la  actualidad  del  artículo  11  de la Ley 711 de 2002, bajo el  espectro de la Ley 906 de 2004.   

26 No.  44. 693.   

27  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 16 de febrero de 2005, rad. N° 20.610.     

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