22459(08-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22459  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 59   

          Bogotá,  D.  C.,   ocho  (8)  de  julio  del  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

         Se  resuelve  el  conflicto  negativo  de competencia surgido entre  Salas  de  Decisión  Penal  de  los  Tribunales  Superiores  de  Santa  Marta y  Bogotá.   

ANTECEDENTES   

         Así  los  había resumido la Corte en auto del 3 de marzo del año  en  curso,  al decidir el impedimento manifestado por un magistrado del Tribunal  Superior de Bogotá:   

         “1. Por hechos  ocurridos  en  1994,  relacionados  con  el  pago  ilegal  de prestaciones en la  empresa  “Colpuertos”,  son  sede  en  Santa  Marta, y en el Fondo de Pasivo  Social    de   la   misma,   “Foncolpuertos”,   cursa   una   investigación  penal.   

“2.  Mediante providencia del 30 de mayo de 1997, la Fiscalía Delegada  ante   los   Tribunales  Superiores  de  Bogotá  y  Cundinamarca  confirmó  la  resolución  de  acusación que, ante los juzgados penales del circuito de Santa  Marta, se formuló contra los procesados.   

“3.  El  Juzgamiento lo adelantaba el Juzgado Quinto de esas categoría  y ciudad.   

“4.  Con  auto del 5 de mayo de 1998, la Sala Penal de la Corte Suprema  de  Justicia  (M.  P.  Juan  Manuel  Torres  Fresneda, radicado 14.275) negó el  cambio de radicación del expediente, de Santa Marta a Bogotá.   

“5.  La  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura  expidió  el  Acuerdo  1799 del 14 de mayo del 2003. En él dispuso la creación  de  dos  juzgados penales del circuito de descongestión, con sede en la capital  de la República, los cuales   

“conocerán  del  trámite y fallo de los  procesos  penales  adelantados   por  delitos  asociados  con el proceso de  liquidación  de  la Empresa Puertos de Colombia COLPUERTOS y el Fondo de Pasivo  Social de la Empresa Puertos de Colombia FONCOLPUERTOS”.   

“6.  El  16  de octubre del 2003, el Juzgado Primero Penal del Circuito  de Descongestión de Bogotá avocó el conocimiento del juicio.   

“7.  El  5  de  noviembre  de  ese  año,  el  defensor de Ómar  Niebles  Anchique solicitó que el  expediente  fuera  devuelto al funcionario de Santa Marta, previa aplicación de  la   excepción  de  inconstitucionalidad  respecto del Acuerdo del Consejo Superior de la Judicatura, porque  –aclaró-  prevalecía la  decisión  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.  En subsidio, propuso colisión  positiva     de     competencia     sobre    lo    resuelto    por    las    dos  Corporaciones.   

“8.  Iniciada  la  audiencia pública, en la sesión del 5 de noviembre  del  2003,  la  juez negó el traslado del expediente. Consideró que el Consejo  Superior  de la Judicatura estaba facultado por la Constitución para adoptar la  medida   cuestionada.   Agregó  que  el  conflicto  de  competencias  resultaba  infundado,  pues  las  decisiones  de  la  Corte  y  del  Consejo  obedecieron a  circunstancias  y  momentos diferentes, y que el acto de la última institución  debía      ser      cuestionado     en     la     jurisdicción     contencioso  administrativa.   

“9.   Contra  la  anterior  determinación  el  apoderado  del  acusado  Nicolás Danies recurrió en  reposición,   y   el  de  Ómar  Niebles lo hizo en apelación.   

“10.  El 6 de noviembre, la juzgadora resolvió mantener su providencia.  Reiteró  sus  estudios  iniciales. Respecto de la apelación, la “rechazó de  plano”,   con  el  argumento  de  que  la  impugnación  era  extemporánea  e  improcedente.   

“11.  El  representante  del  señor  Niebles  Anchique   interpuso   recurso   de   queja.   Fueron  compulsadas  las  copias  respectivas,  de  conformidad con el artículo 196 del  Código   de   Procedimiento   Penal,   y  remitidas  al  Tribunal  Superior  de  Bogotá”.   

Mediante  providencia  del  29 de marzo del  2004,  el  Tribunal  de Bogotá estimó que carecía de competencia para desatar  el  recurso,  pues  si  los  hechos  que se juzgan sucedieron en Santa Marta, su  conocimiento le está atribuido a su homólogo de esa ciudad.   

Consideró  que la competencia asignada por  la  Sala  Administrativa  del Consejo Superior de la Judicatura mediante Acuerdo  1.799  del 14 de mayo del 2003 a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  debe entenderse referida exclusivamente   

“…  a  los  casos acontecidos dentro del  territorio  del  Distrito  Judicial de Bogotá, y no como en este caso, de otros  distritos  judiciales,  donde  el  fallo  se  profiere aquí en Bogotá, pero la  segunda  instancia  corresponde  al  respectivo Tribunal del territorio donde se  cometió  el  delito,  de  conformidad  con  el artículo 76 y 81 del Código de  Procedimiento  Penal,  ya que el Acuerdo 1799 no puede modificar una ley como lo  es la 600 de 2000 (C de P.P.)”.   

         Remitió  entonces el asunto al Tribunal de Santa Marta, el que por  auto  del  1º.  de  junio aceptó el conflicto planteado en el entendido que el  artículo  81  del  estatuto  procesal  admite  las excepciones que se consagren  “en  norma especial”, sin precisar su naturaleza, de manera que bien podría  serlo  el  Acuerdo  1.799  del  2003,  dictado  en  ejercicio  de las facultades  conferidas  al  Consejo  Superior de la Judicatura por el artículo 63 de la Ley  270 de 1996.   

En  este sentido, dice el Tribunal Superior  de  Santa  Marta,  el  acuerdo  no estaría modificando la ley sino que encuadra  dentro  de  la  excepción normativa. Advierte además que ese acto no le asigna  competencia   a   la   Corporación  y  sólo  fija  el  procedimiento  para  la  notificación   de  las  sentencias,  determinando  que  es  el  de  Bogotá  el  competente  para  conocer  de  los  procesos  que  con  sentencia  anticipada  o  resolución    de   acusación   se   hayan   dictado   con   posterioridad   al  acuerdo.   

Antes de disponer el envío a la Corte para  que dirima el conflicto, concluye:   

“Si en aras de discusión se aceptaran los  argumentos   del  Tribunal  de  Bogotá,  se  llegaría  a  la  misma  falta  de  competencia  por parte de esta Sala de Tribunal que sólo sería competente para  conocer       de       las       ‘sentencias’  proferidas  por  los  Juzgados  de Descongestión como expresamente distingue el  artículo  7º.  del  Acuerdo  1799 de 2003, por lo que las apelaciones de autos  interlocutorios  y demás asuntos que se presenten en el transcurso del trámite  procesal   serían   de   competencia   de   la   Sala  Penal  del  Tribunal  de  Bogotá”.   

         

  CONSIDERACIONES   

1.  A  la  Sala  le corresponde dirimir los  conflictos  de competencia que se presenten entre Tribunales de la jurisdicción  penal,  según  lo  dispone  el  numeral  4º.  del  artículo 75 del Código de  Procedimiento Penal.   

         2.  El  inciso  2º.  del  artículo 63 de la Ley Estatutaria de la  Administración de Justicia establece:   

“ARTÍCULO 63.  DESCONGESTIÓN.  La  Sala  Administrativa del Consejo  Superior  de  la Judicatura, en caso de congestión de los Despachos Judiciales,  podrá  regular  la forma como las Corporaciones pueden redistribuir los asuntos  que  tengan  para  fallo  entre  los  Tribunales  y  Despachos Judiciales que se  encuentren   al   día;   seleccionar   los   procesos  cuyas  pruebas,  incluso  inspecciones,  puedan  ser  practicadas mediante comisión conferida por el juez  del  conocimiento, y determinar los jueces que deban trasladarse fuera del lugar  de  su  sede para instruir y practicar pruebas en procesos que estén conociendo  otros jueces.   

         “Igualmente,  podrá  crear, con carácter transitorio, cargos de  jueces  o  magistrados  sustanciadores  o  de  fallo,  de  acuerdo con la ley de  presupuesto”.   

         3.  Esta  norma  la  reglamentó la Sala Administrativa del Consejo  Superior  de  la  Judicatura por Acuerdo 738 del 2000, especialmente en cuanto a   

         “…  la  forma  como,  en  caso  de congestión de los despachos  judiciales,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  el  Consejo  de  Estado, la Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  y los  tribunales  pueden  redistribuir  los  asuntos  que  aquéllos tengan para fallo  entre  los  tribunales,  salas  disciplinarias  de  los  consejos  seccionales y  juzgados;  la manera como se deben seleccionar los procesos cuyas pruebas puedan  ser  practicadas  por  otros  jueces  en  comisión  otorgada  por  el  juez  de  conocimiento;  y  el procedimiento para el traslado de jueces fuera del lugar de  su  sede,  con  el  fin  de  instruir y practicar pruebas en procesos que estén  conociendo  otros  jueces,  y  para  crear  cargos  de  magistrados  y jueces de  descongestión para sustanciación o fallo”.   

Reguló   luego   lo   atinente   a   la  “descongestión    de    práctica    de    pruebas   mediante   comisión”,  “descongestión  mediante  el  traslado de funcionarios” y “descongestión  por  creación  de  cargos  de  jueces  y  magistrados”, modalidad a la que se  refiere este asunto y sobre la que dispuso:   

“ARTÍCULO  DECIMONOVENO.  Cargos  materia  de  creación. Pueden  crearse  cargos  de  jueces  o de magistrados de descongestión, adscritos a los  juzgados  o  a las salas especializadas o secciones de tribunal, si las hubiere,  o a éste en caso contrario.   

“Los    jueces   o   magistrados   de  descongestión   podrán   conocer   procesos   para   sustanciación   o  fallo  provenientes  de  distintos  distritos  judiciales,  proceso en curso o procesos  nuevos provenientes del reparto”.   

En   un   capítulo  de  “disposiciones  varias”,  estableció que en caso de impedimento o recusación el magistrado o  juez  de  descongestión  remitirá  el  proceso  a  quien  hizo la designación  (artículo  21)  y  si  advirtiere  alguna  nulidad o se presentare petición de  parte  en  ese  sentido o fuere necesario decretar pruebas de oficio para dictar  sentencia,  “devolverá  de  inmediato  la actuación al funcionario de origen  para que decida lo que corresponda” (artículo 22).   

Adicionalmente,   en   el  artículo  23,  ordenó:   

“Peticiones.  Las peticiones de parte que  se  presenten  ante  el  funcionario de descongestión relativas a la actuación  procesal,  tales  como  medidas  cautelares, medidas de detención o libertad, o  cualquiera  otra  que  no  haya  sido  resuelta  en  desarrollo del proceso y se  encuentre  sustentada  legalmente,  deberán ser decididas por el funcionario de  origen.   

“Para  ese  efecto,  la  actuación  se  remitirá    mediante    oficio    y    sin    necesidad    de   auto   que   lo  disponga”.   

Y en el artículo 28, concluyó:  

“Devolución de  procesos.  Proferida  la sentencia, por secretaría y  previas  las  correspondientes  desanotaciones,  se  remitirá  el  proceso a la  secretaría  de la sala especializada o sección, o de la corporación o juzgado  de  origen,  para efecto de su notificación y, surtida ésta, corresponderá al  funcionario  del  despacho a que pertenece el proceso reasumir su conocimiento y  decidir  sobre  la  concesión del recurso de apelación, o el extraordinario de  casación, o la consulta, según corresponda”.   

4. Con base en las facultades conferidas por  la  LEAJ  y,  desde  luego,  desarrollando  el  acuerdo  reglamentario, la misma  Corporación,  mediante  Acuerdo  No. 1.799 del 2003, creó dos juzgados penales  de  circuito  de  descongestión en el circuito judicial de Bogotá, con sede en  esta ciudad.   

En el artículo 4º., señaló:  

“Los  juzgados  penales  de  circuito  de  descongestión   creados   por   el  artículo  primero  del  presente  Acuerdo,  conocerán  del trámite y fallo de los procesos penales adelantados por delitos  asociados   con  el  proceso  de  liquidación  de  la  Empresa  Puertos de  Colombia  “COLPUERTOS” y del Fondo de Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia  “FONCOLPUERTOS”,  que  se  encuentren  en  curso  en  los juzgados  penales  de circuito del territorio nacional. De igual manera, conocerán de las  causas  con  Resolución  de Acusación y de las actas de formulación de cargos  por  sentencia  anticipada,  proferidas  por  los  fiscales  competentes  en  el  territorio nacional, en relación con los mismos delitos”.   

         Y en el artículo 7º. estableció:   

“Las  sentencias  que  pongan  fin  a los  procesos  deberán  ser  proferidas y suscritas por el Juez Penal de Circuito de  Descongestión.   

“Los  jueces  de descongestión enviarán  los  procesos  fallados  a  los  Juzgado Penales de Circuito de origen, para que  realicen  la  notificación de la correspondiente sentencia y resuelvan sobre la  procedencia de los recursos que se interpongan.   

“En  los  procesos que se originen por el  envío  de  causas  con Resolución de Acusación y de las actas de formulación  de  cargos  por  sentencia anticipada proferidas por las fiscalías competentes,  serán  los  mismos juzgados de descongestión los que notifiquen las sentencias  y  resuelvan los recursos que se interpongan, y será la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bogotá la competente para resolverlos”.   

         4.  Es  claro  que si el inciso 3º. del artículo 7º. alude a los  procesos  enviados  por  los fiscales para prever que en esos casos la sentencia  será  dictada  y  notificada  por  el  juzgado  de  descongestión y la segunda  instancia  se  surtirá  ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, el  inciso  2º.  se refiere a los que son remitidos por los jueces, caso en el cual  el  fallo  lo  expide  el  juez  de descongestión pero el trámite posterior se  cumple en el despacho de origen.   

5. De la extensa reseña normativa anterior,  puede concluirse:   

a.  Las  medidas  de  descongestión pueden  referirse  tanto  a  la  sustanciación  como  al  fallo  de  primera  o segunda  instancia, como lo autoriza el inciso 2º. del artículo 63 LEAJ.   

b.  Según  el acuerdo reglamentario, si se  ordenó  para la sustanciación, el juez de descongestión no podrá decretar la  nulidad  de  oficio  ni  a solicitud de parte ni decretar pruebas de oficio para  dictar  sentencia  (artículo 22), ni resolver las peticiones de parte relativas  a  la  actuación  procesal  (artículo 23), decisiones todas que le corresponde  adoptar al juez de origen.   

c. Pero si se dispuso sólo para el fallo,  después  de  dictada la sentencia el juez de descongestión enviará el proceso  a  la  oficina  de  origen  para  que  se  surta la notificación y continúe su  trámite  (artículo  28),  caso  en el cual, como recientemente lo dijo la Sala  haciendo referencia al Acuerdo 1.805 del 2003,   

“Los funcionarios de descongestión en su  labor  de  simple  colaboración  se  encuentran  limitados expresamente para el  proferimiento  del  fallo  de  primera  instancia, ya que no podía asumir otras  funciones  que  la  ley  otorgue  a los jueces competentes, como las de decretar  pruebas,  resolver  solicitudes  de  las  partes,  notificar  las  sentencias  o  pronunciarse  sobre la concesión de recursos interpuestos contra la sentencias.  Tan   es   así   que,   incluso,   una   vez   dictada   ésta  “Los  jueces de descongestión enviarán los procesos fallados a los  juzgados  penales del circuito de origen, para que notifiquen la correspondiente  decisión”.1   

d.  Podría  ocurrir,  sin embargo, que la  descongestión  se  ordene  tanto  para la sustanciación como para el fallo. En  tal  evento, se aplicaría lo regulado por el Acuerdo 738 del 2000 para cada una  de   las  etapas,  como  se  dejó  dicho  en  los  anteriores  literales  b.  y  c.   

e. No coincide a plenitud esta regulación  con  la  contenida  en  el  Acuerdo 1.799 del 2003, pues en éste se prevén dos  situaciones  diferentes:  que  el  proceso objeto de descongestión sea remitido  por  el  juez  territorialmente  competente,  o  que  lo  envíe directamente la  fiscalía  después de dictada la resolución de acusación o formulado el cargo  con fines de sentencia anticipada.   

Si lo primero, el inciso 2º. del artículo  7º.  únicamente  prevé  que después de proferida la sentencia se devuelva el  expediente  al  juzgado  de  origen  para  que  se notifique y resuelva sobre la  procedencia  de los recursos que se interpongan, caso en el cual, según se dijo  en el auto del 12 de mayo citado,   

“… la actuación ulterior al fallo debe  regirse  por  las  reglas  generales  establecidas  en  la  ley, esto es, que la  segunda  instancia  para conocer de la impugnación de la sentencia radica en el  superior  jerárquico  del  despacho  de origen, y no de aquel que suscribió la  sentencia…”.   

Igual  ocurre con las demás providencias,  pues  si  este  acuerdo nada dispone al respecto es claro que se debe estar a lo  preceptuado  por  el  Acuerdo  738  del  2000  en  los  términos que se dejaron  indicados en el literal b de este numeral.   

En  cambio,  si  lo envía directamente la  fiscalía,  de  manera  que  no  hay  “juzgado  de  origen”, la sentencia de  primera  instancia será dictada y notificada por el juzgado de descongestión y  la  segunda  instancia  se  surtirá ante la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  según  lo  dispuesto  por  el  inciso  3º. del citado artículo 7º.   

En  este  evento  la  descongestión opera  tanto  para  la  sustanciación  como  para  los  fallos  de  primera  y segunda  instancia,  de manera que las normas de competencia territorial contenidas en el  Código     de     Procedimiento     Penal,     devendrían     por     completo  inaplicables.   

6.  Con  todo,  para  lograr  la solución  definitiva  del  conflicto  por  lo  menos dos interrogantes deben ser resueltos  previamente:   

         a.  Es  posible que un acuerdo especial por el que se dictan normas  de  descongestión  para  casos  concretos  contraríe las previsiones generales  contenidas   en   un   acuerdo   reglamentario,  expedidos  ambos  por  la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura?   

Tratándose de normas de igual jerarquía,  debe recordarse que   

“la  disposición  relativa  a  un asunto  especial prefiere a la que tenga carácter general”,   

como dice el artículo 5º. de la Ley 57 de  1887 o, en términos del artículo 3º. de la Ley 153 de 1887,   

“Estímase insubsistente una disposición  legal  por  declaración  expresa  del  legislador,  o  por incompatibilidad con  disposiciones  especiales  posteriores,  o  por existir una ley nueva que regule  íntegramente    la    materia    a    que    la    anterior   disposición   se  refería”.   

Desde esta perspectiva, por lo tanto, debe  concluirse  que  las  previsiones del Acuerdo 1.799 prevalecen sobre las que les  sean contrarias del Acuerdo 738.   

b.  Un  acuerdo  expedido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura puede excepcionar para el  caso   concreto   las   normas   de  competencia  previstas  en  el  Código  de  Procedimiento Penal?   

Si  el  artículo  63  LEAJ  autoriza  que  funcionarios  de  otros  despachos  judiciales  y Tribunales sustancien y fallen  procesos  que  corresponden  a  otros  jueces  territorialmente competentes y le  asigna  a  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura la  función  de  regular  la  materia  y  crear con carácter transitorio cargos de  jueces  o magistrados que se ocupen de las tareas de descongestión y todas esas  previsiones  de  la  ley  estatutaria  fueron  declaradas  ajustadas  a la Carta  Política  por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-037  de 1996, es  evidente  que  en  efecto  es  admisible  desplazar  la  competencia en la forma  dispuesta   por   los   señalados  acuerdos  hacia  jueces  o  Tribunales  que,  territorialmente, carecían de ella.   

        7.   Recuérdese,   además,   que  en  este  caso  la  resolución  acusatoria  –confirmada  el  30  de  mayo  de  1997  por  un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de  Bogotá-  se  formuló  ante  los juzgados de Santa Marta y sólo más tarde, en  virtud  de  las  medidas adoptadas por el Acuerdo 1.799 del 2003, el proceso fue  enviado  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad  a sus  homólogos  de  descongestión  de  Bogotá,  correspondiéndole al Primero, que  avocó conocimiento el 16 de octubre del 2003.   

Por   lo   tanto,  para  determinar  la  competencia  se debe estar a lo dispuesto por los artículos 22 y 23 del Acuerdo  738  del  2000  en  cuanto  a  los autos y al inciso 2º. del artículo 7º. del  Acuerdo  1.799 del 2003 respecto de las sentencias. De los primeros conocerá el  juez  de  origen  en  primera  instancia  y su superior funcional en segunda, en  tanto  que los fallos serán dictados por el juez de descongestión pero todo el  trámite  ulterior  será  adelantado por el juzgado de origen y las apelaciones  se surtirán ante el superior funcional de éste.   

En  consecuencia,  la  competencia  para  resolver   el   recurso   de  queja  interpuesto  por  el  defensor  del  señor  NIEBLES  ANCHIQUE  radica en  la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de   Santa  Marta,  despacho al que se le remitirá el expediente.   

       En  mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia   

RESUELVE   

       DECLARAR   que  la  competencia  para  conocer  de  este  proceso  corresponde a la Sala Penal del Tribunal Superior de  Santa  Marta,  al que se le remitirá el expediente. Infórmesele esta decisión  a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

Cópiese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR          LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                       JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

No hay firma  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del  16  de junio del 2004, radicado 22.310, M. P. Mauro Solarte Portilla. En el  mismo  sentido, cfr. auto del 12 de mayo del 2004, radicado 22.311, M. P. Marina  Pulido de Barón.     

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