22429(24-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22429   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 55  

Bogotá,  D.C.,  veinticuatro de junio de dos  mil cuatro.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  revisión  presentada  por  el  defensor  del  condenado  

JESÚS   ALDEMAR   CORONEL  BENAVIDES  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Pasto,  condenando  al  procesado  en  cita a la pena principal de 441 meses de prisión  como  autor  responsable  de los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de  armas  de  fuego,  decisión  revisada  y confirmada en segunda instancia por la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de la misma ciudad, en fallo del 13 de marzo  de 2003.   

ANTEDEDENTES   

Los  hechos  objeto  de  juzgamiento  fueron  narrados así en la sentencia de segunda instancia:   

“Todo indica que, a eso de la media noche  del  5  de febrero de 1999 se presentaron a casa de Juan Albino Almeida, sita en  la  fracción “El hatillo”, corregimiento “Olaya  Herrera”,   en  el  municipio  de  Consacá,  Nariňo,  dos  sujetos  armados,  averiguando  por José Dolores Almeida, a la sazón Inspector de Policía de ese  lugar.   

“Para  este propósito y a fin de ocultar  su  identificación, obligaron a Leonel y José Yela, a quienes encuentran en el  perímetro  corregimental,  llegar  hasta la casa de los Almeida a averiguar por  el citado.   

“Para   arribar    a  este  sitio,  embozados  y  amenazando  con  armas  de  fuego,  despojaron de su motocicleta a  Rigoberto  Chicaiza,  en hechos que tuvieron ocurrencia a eso de las siete de la  noche    (7:00    p.m)    del    citado    día,    en    la   fracción   “El  Campamento”.   

“Como  quiera  que  el  automotor  no  se  encontraba  en  buenas  condiciones,  optaron  por  cambiarlo,  conducta que los  antisociales  observan  en  cercanías  a la Concentración de Desarrollo Rural,  donde  observando  el mismo procedimiento despojaron de su motocicleta a William  Enríquez  quien  se  desplazaba en asocio de Ciro Meneses, a quienes entregaran  el vehículo de propiedad de Chicaiza.   

“Al  negarse la estancia de José Dolores  Almeida  en  casa  de  su  padre,  escalaron  los muros y tras romper el sobrado  penetraron  al  interior  del domicilio, tratando de la peor manera a quienes en  el lugar se encontraran.   

“Como  quiera  que  no  encontraran  al  Inspector  de  Policía, obligaron a los circunstantes  tenderse  en  el suelo; y, en esas circunstancias, dispararon contra de (sic) la  humanidad  de  Juan Almeida, un anciano de 75 aňos de edad, impactándole en la  cavidad      craneana      en      dos     ocasiones,     así:     ‘…’,   dando   lugar  a  la  muerte  de  aquél,  por  “ISQUEMIA CEREBRAL POR AUMENTO SEVERO  DE LA PRESIÓN INTRACRANEANA”.   

“Cumplido  ese designio, los delincuentes  salieron  del lugar, para reaparecer a eso de las tres de la maňana (3:00 a.m.)  del    6    de    febrero    de    1999,    en    la    fracción   ‘San         Isidro’,  en  el  limítrofe  municipio  de  Sandoná,  Nariňo,  donde  interceptaran a Jairo Barahona Izquierdo, con el fin  de despojarlo de su motocicleta.   

“Como  aquél  prestara  resistencia  y  lanzara  las llaves del automotor a un matorral, los facinerosos descargaron sus  armas  en  la  humanidad  de  aquél, haciendo blanco en cavidad craneana (…),  desencadenando   ‘PARO  CARDIORESPIRATORIO   POR   SECCIÓN   DE   TRONCO   ENCEFÁLICO   Y  HEMORRAGÍA  INTRACEREBRAL”.   

Por  los anteriores hechos el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  Pasto,  en  armonía con la resolución de acusación,  condenó  a  JESÚS  ALDEMAR  CORONEL  BENAVIDES  por  los  delitos de homicidio  agravado  y porte ilegal de armas de fuego, a la sanción principal de 441 meses  de  prisión  y  a  la  accesoria de interdicción en el ejercicio de derechos y  funciones    Públicas   por   el   lapso   de   10  aňos.   

Al  ser  impugnada  la  sentencia  por  el  representante  del  Ministerio Público, sólo en relación con el quantum de la  pena  impuesta  a  CORONEL  BENAVIDES,  el  Tribunal Superior del mismo distrito  judicial  la  confirmó  con  algunas  modificaciones en los beneficiarios de la  condena al pago de perjuicios.   

LA DEMANDA  

          Invocando  la  causal  tercera  de revisión, el accionante pretende  remover el fallo de condena con la siguiente argumentación:   

          La  sentencia  condenatoria  tuvo  como  fundamento  probatorio  las  declaraciones  vertidas  por  José  Dolores  Almeida, Odilia del Carmen Almeida  Montero  y  Belcy  Claudia  Almeida  Montero,  testigos  que  con  posterioridad  visitaron  la  Cárcel  de Máxima Seguridad de Palmira, donde se halla recluido  JESÚS  ALDEMAR CORONEL BENAVIDES, manifestando que él no es la persona que dio  muerte a su pariente Juan Albino Almeida.   

          Dice  que  estos  tres  testigos  están  dispuestos a declarar para  clarificar  la  situación,  además  de  que  las  dos  últimas,  hijas  de la  víctima,  fueron testigos presenciales de los hechos y por lo tanto las únicas  autorizadas para identificar al verdadero homicida.   

          Además,  agrega,  el  testigo Diego Fernando Ortega manifestó bajo  juramento  en  declaración  ante  Notario  Público,  que  su  testimonio en el  proceso   fue   producto   de   los   ultrajes   y   las   torturas  a  que  fue  sometido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Nuevamente  se  ve  compelida  la  Corte  a  reiterar  que cuando la  acción  se  funda  en  la  causal  tercera, es decir, la aparición de hechos o  pruebas   respecto   de  la  cuales  el  sentenciador  no  tuvo  oportunidad  de  pronunciarse  por  no  haberlas conocido, y que de haberlo hecho habría llevado  definitivamente  a  la  absolución  o  a la declaración de inimputabilidad del  procesado  frente  al  acontecer fáctico por el que fue condenado, es deber del  demandante  no sólo relacionar y allegar al libelo los medios de convicción en  que   funda   su   pretensión,  sino  también  demostrar  que  de  haber  sido  oportunamente  conocidas  en  el curso de los debates ordinarios del proceso, la  solución   del  asunto  habría  sido  la  absolución  o  la  declaración  de  inimputabilidad  del  sentenciado,  dada  la  contundencia demostrativa de tales  pruebas.   

En el asunto que ocupa ahora la atención de  la   Sala,  pretende  el  accionante  remover  la  ejecutoria  de  la  sentencia  condenatoria  proferida contra su representado JESÚS ALDEMAR CORONEL BENAVIDES,  de  un  lado, con base en la declaración extrajuicio rendida por Diego Fernando  Ortega,  quien  después  de  relatar al interior del proceso todos los detalles  relacionados  con  el  acontecer  fáctico que involucró la responsabilidad del  condenado,  ahora  se  retracta  diciendo  que  todo  lo  dicho  obedeció a las  amenazas  y  torturas  de que fue víctima por parte de cinco (5) sujetos que lo  sacaron  de  su  lugar  de  trabajo  hasta  un sitio desconocido, obligándolo a  aceptar  que  ALDEMAR  fue  el  causante  de los disparos efectuados contra Juan  Albino  Almeida y Jairo Barahona; y, en segundo lugar, con las declaraciones que  solicita  sean  tomadas  de  nuevo a los testigos José Dolores Almeida Montero,  Olida  del Carmen Almeida Montero y Claudia Belcy Almeida Montero, quienes en el  curso  del  proceso  dieron  fe  sobre  la  participación del condenado CORONEL  BENAVIDES  en  la  muerte  de su pariente, pero que, según el demandante, ahora  están dispuestos a decir lo contrario.   

No  obstante,  el  único elemento de juicio  allegado  con  la  demanda,  esto  es  la declaración extra proceso rendida por  Diego  Fernando  Ortega,  no  tiene  en  criterio  de  la Sala la virtualidad de  modificar  el  sentido  del fallo, toda vez que carece de la necesaria seriedad,  pues  no es comprensible que casi cinco (5) años después el testigo haya   dicho   ante  Notario que la versión de los hechos que rindió en el curso  de  la  diligencia  de  allanamiento y registro efectuada el 16 de septiembre de  1999,  no  fue voluntaria, porque fue obligado por sujetos vestidos de civil que  lo  llevaron  vendado  hasta un lugar desconocido, cuando nada de ello dijo ante  el  fiscal  que  conoció  de  la  investigación  o  ante  el juez de la causa,  teniendo   la   oportunidad   y   garantías   necesarias   para   denunciar  el  hecho.   

En  este  punto, resulta pertinente recordar  cómo  la  Sala  ha  considerado  que  no  es dable dar trámite a la acción de  revisión  “por  la  sola  retractación  de  uno o  varios  deponentes,  pues  no se sabe dónde está la verdad, por tanto el fallo  permanece  con  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad. Cuando se haya  determinado,   sin  vacilaciones,  quién  mintió  en  el  proceso,  siendo  la  respectiva  declaración  sustancial  en  orden  al  fallo, entonces sí habría  lugar   al  trámite  de  la  acción”  1,  situación  última que no se ha verificado en este caso.   

Ahora,  en cuanto a la pretensión de que la  Corte  recoja  las  declaraciones  que  se  comprometieron a rendir de nuevo los  testigos  José  Dolores  Almeida  Montero,  Olida  del Carmen Almeida Montero y  Claudia  Belcy  Almeida  Montero, se recuerda al demandante que no es al juez de  revisión  al  que le compete recopilar las pruebas que sirven de sustento de la  demanda,  sino  que  es el accionante el que debe acompañar con la solicitud de  revisión  los  elementos  de juicio con los cuales aspira a demostrar la causal  que  invoca,  máxime  cuando  se  ignora  si  de  las que solicita su práctica  definitivamente  confirman  la causal incoada, razón por la cual la pretensión  del libelista está llamada al fracaso.   

          Así  las  cosas,  como  el escrito de demanda incumple básicamente  las   exigencias   formales  previstas  en  el  artículo  222  del  Código  de  Procedimiento  Penal,   se  impone  su  inadmisión  de  conformidad con lo  indicado         en         el         artículo         223        ejusdem.   A  ello se procederá una  vez  reconocido  el  apoderado  a  cuyo  cargo  estuvo  la  elaboración  de  la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.-  Reconocer  al  doctor  Silvio Enrique  Jiménez     Jiménez     como     defensor     del  condenado       JESÚS      ALDEMAR      CORONEL  BENAVIDES,  en  los  términos  y  para  los  efectos  precisados en el poder conferido.   

2.-   Rechazar  la  demanda  de  revisión  que en representación del  mencionado  reo  instauró  su  defensor,  por  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO             

                                                                              Comisión de servicio   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

                                                                              Comisión de servicio   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

                                                                              Comisión de servicio   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                              Comisión de servicio   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

         

         

    

1 Auto  del 8 de febrero de 1995, M.P. Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

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