21165(09-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21165   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 49.  

          Bogotá   D.C.,   junio   nueve   (9)  de  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisión formal de  la  demanda  de casación presentada por la defensora del procesado GIOVANNY  DE JESÚS SÁNCHEZ CANO contra la  sentencia  anticipada  proferida por el Tribunal Superior de Medellín, de fecha  14  de  febrero de 2003, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Noveno Penal  del  Circuito  por  cuyo  medio  lo  condenó  por  los delitos de acceso carnal  abusivo  con menor de 14 años y   lesiones personales en la modalidad  de perturbación síquica con carácter permanente.   

HECHOS  

Fueron  declarados  por  el Tribunal de la  siguiente manera:   

“El nombrado ciudadano  SÁNCHEZ  CANO  fue  denunciado por el menor Fredy Alejandro Correa Sánchez e l  1°  de  noviembre  de 2000 (fls. 1 y 7), sindicándolo de accederlo carnalmente  desde  año  y  medio  atrás,  en  forma reiterada y en el propio domicilio del  querellado  ubicado  en  la vereda El Llano del corregimiento de San Cristóbal,  comprensión  territorial  de  Medellín,  produciéndose el último acto carnal  uno  o  dos meses antes de la delación;  en la fecha en que se formuló la  queja  el  ofendido dijo tener 12 años de  edad y procede aclarar que a la  formalidad  de  la  denuncia  acudió acompañado de su progenitora CIELO AMPARO  DEL SOCORRO SÁNCHEZ CANO (fls. 4,20 y 52)”.   

     

ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE   

La  Fiscalía 107  Seccional   de   Medellín   declaró  abierta  la  instrucción  y  ordenó  la  vinculación  de  Giovanny  Sánchez  Cano,  a  quien  escuchó en diligencia de  indagatoria  y  resolvió  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de  detención  preventiva  por  el  delito de acceso carnal abusivo con menor de 14  años.   

            

El  8  de  octubre  de 2001, se calificó el  mérito  del  sumario con resolución de acusación en contra del procesado, por  los  delitos  de  acceso  carnal  abusivo con menor de 14 años y lesiones   personales  que le ocasionaron secuelas en la forma de perturbación síquica de  carácter permanente.   

En  la  fase  de  la  causa,  el  procesado,  mediante  escrito,  expresó  su intención de acogerse al trámite de sentencia  anticipada,  “respecto  de todos los delitos por los  cuales      he     sido     acusado”.     

Conforme  a  la  manifestación anterior, el  Juzgado  Noveno  Penal del Circuito de Medellín profirió sentencia anticipada,  por  cuyo medio condenó al procesado a la pena principal de 59 meses y 15 días  de  prisión y a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  un  período  igual  al  de  la  pena  privativa de la libertad, como autor  penalmente  responsable  de los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14  años   y   lesiones   personales   con   perturbación  síquica  de  carácter  permanente;   adicionalmente,  le negó el subrogado penal de la condena de  ejecución  condicional y lo condenó al pago de perjuicios morales en favor del  ofendido  Fredy  Alejandro Correa Sánchez.   

          Impugnada  en  apelación  la anterior determinación por la defensa  técnica  del  procesado,  el Tribunal, mediante providencia de fecha febrero 14  de 2003, la confirmó.   

                     

LA DEMANDA  

Con  el  propósito  de sustentar el recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  el  fallo  del  Tribunal, la  defensora  del  procesado  presentó  demanda,  a través de la cual formula dos  cargos,  con fundamento legal en las causales tercera, que propone con carácter  principal,  y  primera, de manera subsidiaria, los cuales expone de la siguiente  manera:   

          Primer  cargo,  principal, causal tercera, nulidad por violación al  principio de investigación integral y al debido proceso:   

En  sustento  de  esta  primera censura, la censora señala lo siguiente:   

“El vicio de garantía  denunciado  consistió  primordialmente  en  la  negativa por parte del Tribunal  Superior  de  Medellín, Sala de decisión Penal, en providencia del 15 de julio  de  2002  aprobada  según  acta  N  0099,  de  aceptar  la sentencia anticipada  solicitada  por  primera  vez  por  el  sindicado,  respecto del cargo de Acceso  Carnal  Abusivo en menor de 14 años, y en la consecuente DECLARACION DE NULIDAD  del  proceso  a  partir  del auto que decretó la ruptura de la unidad procesal,  por  parte del Tribunal al considerar que el acusado debió aceptar la totalidad  de los cargos formulados”.   

          A  efectos de desarrollar la propuesta, considera necesario realizar  un recuento de la actuación procesal, tras la cual señala que:   

“El  proceso  fue  devuelto al Juzgado de  primera  instancia,  que citó nuevamente al sindicado a diligencia de sentencia  anticipada  donde  se le advirtió de la necesidad de aclarar si se acogió a la  sentencia  anticipada  de  los  dos  cargos  formulados por la Fiscalía o en su  defecto  tenía  que proseguirse el proceso penal hasta la condena, perdiendo de  paso  las  rebajas  que  ofrece  esta  institución  procesal.   Ante  esta  desventajosa  disyuntiva  al  sindicado  no  le  quedó más remedio que aceptar  simple  y  llanamente  todos los cargos, con el fin de obtener los beneficios de  la   rebaja  de  la  pena  establecidos  en  el  artículo  40  del  código  de  Procedimiento       Penal,      aunque      era      conciente      (sic)  que  de  esta  forma  perdía  la  posibilidad  de  ejercer  el  derecho  de  contradicción y defensa respecto del  delito   de  lesiones  personales,  que  considera  no  haber  cometido”    

          En  la  demostración  del  vicio  planteado,  advierte  que  con la  irregularidad           se           vulneró           la          “voluntariedad”     que    debe  caracterizar   la   aceptación   de  cargos  en  la  sentencia  anticipada,  al  condicionar  la  de  un  delito  al  otro,  no  obstante  tratarse  de conductas  totalmente   diferentes   cuyas   proyecciones   defensivas  y  probatorias  son  distintas.   

          Para  la libelista, el acogimiento a sentencia anticipada prevé dos  momentos  diferentes,  en  la  fase  de instrucción y en el juicio;  en la  primera,  indica,  es  posible acogerse en su totalidad a los cargos formulados,  mientras  que  en  la  segunda  la aceptación debe ser total, pero se olvida la  previsión  contenida  en  el  inciso  octavo  del  artículo 40, según la cual  cuando  se trata de varios procesados son viables las aceptaciones parciales, en  cuyo caso se rompe la unidad procesal.   

          Acto    seguido,    señala   que   “La  aplicación  de  la  sentencia  anticipada  en  la  forma  como lo interpreta el  Tribunal   Superior  de  Medellín presenta manifiesta contrariedad con los  mandatos   de   la  Constitución  Política  de  1991,  pues  la  exigencia  de  aceptación  de  todos  los  cargos  o  ninguno,  vulnera  garantías judiciales  reconocidas  a  través de los mandatos de la Carta Política, y en los tratados  de  derechos humanos ratificados por Colombia, tales como la de ser oído por el  Tribunal  competente  para  el  pronunciamiento  de  la  sentencia  y  la de ser  examinada      su      causa      en      audiencia      pública”.   

Estima  también que la sentencia anticipada  se  constituye  en  una  forma  de garantizar la celeridad del procedimiento que  pone  por  encima  de  los  derechos  del  procesado  intereses abstractos de la  justicia  y  el  eficientismo, pero se olvida de lo estipulado en los artículos  5°  de la Carta Política que reconoce primacía a los derechos de la persona y  el   29  ibídem  en  cuanto  concierne  con  la   presunción  de  inocencia  y el derecho a la defensa,  garantías     que     también     están     consagradas    en    instrumentos  internacionales.   

Como  conclusión, la actora señala que, si  bien  el  procedimento  de  terminación  anticipada  del  proceso  “no  deja duda alguna de su legalidad en cuanto es norma positiva,  es  sin  embargo  inconstitucional  a  la  luz  de  los  derechos  fundamentales  mencionados”.    

De acuerdo con lo expuesto, precisa, acerca  del  perjuicio  concreto, que se vulneró el debido proceso por vulneración del  derecho  de defensa en cuanto al cargo no aceptado por su defendido, aspecto que  considera, además, erige una negación de justicia.   

Lo anterior determina, en su criterio, que se  deba  rehacer  la  actuación  a  partir  del auto por cuyo medio se decretó la  ruptura de la unidad procesal.   

Segundo   cargo,  subsidiario,  violación  indirecta  por  aplicación indebida y falta de aplicación de la ley sustancial  a    consecuencia    de    errores    de    hecho    por   falsos   juicios   de  existencia:   

Para  la censora, se aplicaron indebidamente  los  artículos  7,  inciso  segundo, y 232 del estatuto adjetivo penal, lo cual  generó   falta  de  aplicación  del  artículo  38  del  estatuto  sustantivo,  que   contempla   el   sustituto   de   la   prisión  domiciliaria”.   

Señala  que  la  vulneración  de  la  ley  sustancial  alegada  se  produjo  por  errores  de  hecho  por falsos juicios de  existencia  en  los  que  incurrió el juzgador al no valorar pruebas legalmente  incorporadas  al proceso que condujeron a “deducir en  contra  del  Señor Giovanny Sánchez Cano una personalidad proclive al delito y  peligrosa  para  la  comunidad, toda vez que su no apreciación fue determinante  para  haber  negado  el  sustituto  de  la  prisión domiciliaria”.   

Las pruebas sobre las cuales soporta el yerro  endilgado,  son  los testimonios de conducta de Libardo  de  Jesús  Cano  Celis, Pedro  Alejandrino  Correa,  Gloria  Beatriz  Vélez  Vélez,  Alberto de Jesús Correa  Correa,   Gustavo   Adolfo   Toro   Restrepo  y  Jaime  Arturo  Restrepo  Vélez  y   las  pruebas  documentales  conformadas  por  los  certificados   expedidos   por  el  presbítero  Cesar  Eduardo    González   Chica   y   por   Gustavo  Adolfo  Toro  Restrepo, presidente  de  la  junta  de  acción  comunal  de “La vereda el  Llano,  corregimiento de San Cristóbal en Medellín”  y  la  constancia   suscrita  por  los vecinos de la misma localidad, todas  coincidentes en exaltar las calidades personales de su defendido.   

A  su  modo  de  ver,  el  yerro  en  el que  incurrieron  los  falladores  es  trascendente,  pues  de  no haberse omitido la  prueba  referida,  se  hubiera demostrado la conducta del procesado “a  nivel familiar, laboral y social” y  se   habría   hecho   acreedor,   en   consecuencia,  al  sustituto  penal  que  reclama.   

En   ese   sentido,   solicita   en  forma  subsidiaria,  la  invalidación del fallo de mérito y  el   proferimiento   del   que   deba   reemplazarlo  decretando  la  detención  domiciliaria     que     actualmente     goza     el    procesado”.        

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         

          Primer  cargo,  principal, causal tercera, nulidad por violación al  principio de investigación integral y al debido proceso:   

Las  garantías  que la casacionista señala  como   vulneradas   en   el   enunciado  de  la  censura  son  el  principio  de  investigación  integral  y  el  debido  proceso.   Sobre la naturaleza del  primero, esta Sala tiene dicho lo siguiente:   

“1.   El  principio  de  investigación  integral,  cuya  violación  la casacionista afirma en el primer reparo, ha sido  definido  legalmente  como  la  obligación que el funcionario judicial tiene de  investigar  tanto  lo favorable como lo desfavorable al procesado (artículo 333  del   estatuto  procesal  anterior,  y  20  del  actual).  Dicho  postulado,  es  complementado  por  el  de  imparcialidad  del funcionario en la búsqueda de la  prueba,  que lo obliga a orientar la investigación teniendo por norte exclusivo  la  búsqueda  de la verdad real, y averiguar en ese propósito, con igual celo,  la  existencia de la conducta punible, las circunstancias que agraven o atenúan  la   responsabilidad   del   imputado,   y   las  que  tiendan  a  demostrar  su  responsabilidad  o  inocencia  (artículos  249  del estatuto anterior y 234 del  nuevo Código).   

La actividad probatoria a la cual se refiere  el  principio  de  investigación  integral es, por tanto, la que debe cumplirse  para  la  realización  de su objeto. Es decir, la que corresponde ejecutar para  el  establecimiento  de la verdad real, cualquiera que ella sea, y no solo de la  verdad  que  postula  el  imputado,  como  suele  de  ordinario entenderse. Esto  significa  que  solo  comprende  la actividad probatoria que deba adelantarse en  procura  de  establecer  la  existencia  o  inexistencia  del  hecho punible, la  ausencia   o   concurrencia  de  circunstancias  de  atenuación  o  agravación  punitivas,  y  la  inocencia,  responsabilidad,  o estado de inimputabilidad del  implicado”1.   

Y, en torno a la forma como debe emprenderse  su  ataque a través del recurso extraordinario de casación penal, con ponencia  de quien ahora cumple similar cometido se dijo que:   

“1. De tiempo atrás ha precisado la Sala  que  en  punto de la violación del principio de investigación integral resulta  insuficiente  relacionar las pruebas supuestamente omitidas, dado que es preciso  señalar  su fuente, conducencia, pertinencia y utilidad, amén de su incidencia  favorable  en  los  intereses del procesado frente a las conclusiones del fallo,  habida   cuenta  que  la  omisión  de  diligencias  inconducentes,  dilatorias,  inútiles  o  superfluas,  no  constituye menoscabo de los derechos a la defensa  del incriminado.   

Además,   es  necesario  que  el  censor  demuestre  que  las  pruebas  echadas  de  menos, al ser cotejadas con el acervo  probatorio,  trastocan  las conclusiones de los falladores, así como el sentido  del  fallo,  razón por la cual resulta imprescindible invalidar la actuación a  fin  de  allegarlas  y  contar  con  la  posibilidad  de valorarlas.2   

De lo anterior se desprende con facilidad que  la  propuesta  que  emprende la libelista no encaja en el concepto del principio  de  investigación  integral y mucho menos desarrolla un ataque coherente con la  forma  en  que  se  debe  abordar  su transgresión en esta sede, tal como lo ha  decantado esta Sala.   

Pero  la demandante en este reproche no solo  yerra  en  la  enunciación,  sino  también  en la demostración que ofrece, al  involucrar  varias garantías de manera simultánea, cuya naturaleza es diversa,  a  saber, el principio de investigación integral, el debido proceso, el derecho  de  defensa y el de acceso a la administración de justicia, los cuales, si bien  es  cierto  es  factible  que  sean quebrantados en forma simultánea, así debe  indicarlo  el  casacionista en la censura, a riesgo de desconocer principios que  regentan  el  recurso  extraordinario  como los de autonomía, independencia, no  contradicción  y prioridad en la formulación de los cargos;  ésto con el  fin  de  prevenir que se incurra en eventuales ambivalencias y mezclas indebidas  que dificulten el entendimiento de la propuesta.   

La revisión de la censura permite establecer  que  no  se  acataron  los  presupuestos  señalados, pues no se diferencian las  garantías  invocadas  y,  en  últimas,  tampoco  se  advierte el desarrollo de  alguna  en  especial,  así  mismo,  no se proponen de acuerdo con su incidencia  procesal;  por  lo tanto, se torna confusa y meramente enunciativa, en la medida  en  que,  se  insiste,  se alude a la presunta violación de diferentes derechos  pero  no  se  presenta  una  propuesta  concreta en donde se logre establecer el  conculcamiento  de  uno  en  particular  frente  a  la  actuación procesal o en  relación con la sentencia impugnada.   

A   todo  lo  anterior  se  aúna  que  el  planteamiento  final  que  persigue la libelista con el reproche, dirigido a que  la   previsión   contenida   en  el  artículo  40  del  estatuto  procesal  es  inconstitucional  al  exigir  aceptación para todos los cargos imputados cuando  la  actuación  se  encuentra en la fase del juicio, no se enmarca en ninguna de  las   causales   previstas   para  la  procedencia  del  recurso  extraordinario  señaladas   en   el   artículo   207  ibídem;   en  consecuencia,  también  desconoce el principio de  taxatividad       que      rige      este      medio      extraordinario      de  impugnación.     

Todo lo anotado lleva a esta Sala a concluir  que  esta censura no cumple con los requisitos de claridad y precisión a que se  refiere  el numeral 3° del artículo 213 del estatuto procesal, lo cual conduce  a su inadmisión.   

Segundo   cargo,  subsidiario,  violación  indirecta  por  aplicación indebida y falta de aplicación de la ley sustancial  a    consecuencia    de    errores    de    hecho    por   falsos   juicios   de  existencia:   

Advierte la casacionista que se ha incurrido  en  la  causal  de  casación  señalada,  dado  que  en la sentencia se omitió  valorar  algunas  pruebas  de  carácter  testimonial  y documental merced a las  cuales  se corrobora que su defendido “es una persona  querida  por  la  comunidad, de muy buena conducta social, dedicado a su trabajo  como  agricultor,  honesta  y  respetuosa”,  de  las  cuales  se  establece  la  necesidad  de conceder en su favor el sustituto de la  prisión  domiciliaria,  que  le  fuera  negado  en  la  sentencia  impugnada en  aplicación  del principio in dubio pro reo.   

Cuando  se trata de alegar cualquiera de las  modalidades  de  error  en  la  apreciación probatoria en el marco de la causal  primera  de  casación,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, ha  señalado  en  forma  reiterada  esta  Corporación,  que  no  basta  con que el  demandante  determine  el  error  que  invoca,  sino  que  es  indispensable que  demuestre  la  trascendencia  que  dicho yerro tiene frente a los contenidos del  fallo que se recurre por la vía extraordinaria.    

En  otras palabras, el casacionista está en  la  obligación  de  demostrar  que  el error de apreciación probatoria alegado  tiene  la  entidad  de  modificar  los  contenidos declarados en la sentencia en  forma favorable para los intereses que promueve.   

Así mismo, para demostrar esa trascendencia  del  vicio  que se edifica contra el fallo, no es suficiente con así indicarlo,  es  necesario que el casacionista derruya todos los fundamentos sobre los cuales  se  cimienta  la  valoración  que  se controvierte y ello definitivamente no se  logra  con  la  exposición de un criterio personal sobre la forma particular de  apreciación de los medios de convicción.   

La  casacionista,  en el caso que concita la  atención  de  esta  Sala,  equivocadamente  considera que sólo por el hecho de  señalar  algunas  pruebas  que  no fueron consideradas en el fallo impugnado en  relación  con  las  condiciones  personales de su defendido, tiene la virtud de  modificarlo  en  el  sentido  de que se conceda en su favor el sustitutivo de la  pena  que  pregona,  porque “se cumplían a cabalidad  con  las  exigencias  subjetivas  del numeral  segundo del artículo 38 del  Código  Penal”, pero para ello no tuvo en cuenta la  totalidad  de  elementos  de  juicio  en que se basó el  sentenciador para  negarlo.   

De esa forma, lo que pretende la casacionista  es  que  su  criterio  particular  en  relación  con unos medios de convicción  prevalezca  sobre la apreciación probatoria contenida en la sentencia impugnada  y  que  arriba  a  esta  sede  precedida  de la doble presunción de legalidad y  acierto, la cual no logra desvirtuar con la postura que adopta.   

Desde esa perspectiva, se concluye que en el  reproche  no  se  establece  la trascendencia del cargo, lo cual repercute en su  inadmisión.   

Corolario  de  lo expuesto se inadmitirá la  demanda  propuesta  por  la  defensora  de  Giovanny de  Jesús   Sánchez,  habida  cuenta  no  satisface  los  requisitos   a   que   se   refiere  el  artículo  212  del  estatuto  procesal  penal.            

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  GIOVANNY   DE   JESÚS   SÁNCHEZ   CANO, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         

Contra  este  proveído  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicado  18541,  decisión  de  fecha  marzo  25  de 2004;  M.P. Dr. Mauro  Solarte Portilla.   

2  Radicado  20507, sentencia de fecha abril 28 de 2004, M.P. Dra. Marina Pulido de  Barón.     

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