22089(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22089  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 021  

Bogotá D. C., seis (6) de abril de dos mil  cinco (2005).   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado RITO          ALONSO          LANCHEROS         CAÑÓN.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el Tribunal de la siguiente manera:   

“El 29 de enero  de  2000,  aproximadamente  a  las  4:30  de  la  mañana,  el  señor  Emeterio  Castelblanco  Olarte  se  dirigía en su campero Toyota blanco de placas AHJ 025  con  cuatro  pasajeros,  entre ellos su hijo de trece años, Guillermo Darío, y  la  señora  Rosa  Delia  Castelblanco. Al llegar al cruce de la avenida Boyacá  con  calle  9ª,  barrio  Castilla, se detuvo para dejar a uno de los pasajeros,  siendo  impactado  en la parte trasera por el vehículo de placas CFD 690 Toyota  Land  Crucer, color gris, motivo por el cual los dos conductores descendieron de  sus  vehículos  a  protestar  por  lo  sucedido,  haciéndolo  en forma soez el  conductor  del  segundo  carro  y,  por  el otro lado, el señor Castelblanco le  indicaba  que  él  no  tenía  la  culpa  del choque, recibiendo como respuesta  cuatro  disparos  de  arma  de  fuego en su humanidad cayendo a la calzada. Acto  seguido,  el  victimario  subió  a  su  automóvil pasándolo por encima de las  piernas  del  señor  Emeterio,  para  luego emprender su huida. La víctima fue  trasladada   a   la  Clínica  de  Occidente  donde  falleció.  Conforme  a  la  investigación,   se   estableció  que  RITO  ALONSO  LANCHEROS  CAÑÓN  era  el  conductor del Toyota CFD  690”.   

2. El Juzgado Veintiocho Penal del Circuito  de  Bogotá,  mediante  sentencia  fechada  el  28  de mayo de 2002, condenó al  procesado  Rito  Alonso Lancheros Cañón  a  la  pena  principal de 30 años de prisión, a la accesoria de  rigor  y  al  pago  de  los  perjuicios,  como  autor  del  delito  de homicidio  agravado.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el 2 de septiembre de 2003, lo  modificó  en  el sentido de imponer al acusado la pena principal de 28 años de  prisión  e individualizó la condena al pago de los perjuicios. En lo demás lo  confirmó.   

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El  defensor  del  procesado  Rito  Alonso  Lancheros  Cañón presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  el cual sustenta de la  siguiente manera:   

“Para   el  presente,  me  permito  invocar  como  causal  de  casación  la  referida en el  artículo  207  del  C.P.P., numeral 1°, por considerar que la sentencia objeto  del  recurso  es  violatoria  de  los  artículos  29 de la C.N. y 220 y 304 del  C.P.P.,  numeral  4°.  Toda  vez  que  se  desconocieron los requisitos legales  establecidos  tanto para el reconocimiento fotográfico como para determinar que  el  señor  RITO ALONSO LANCHEROS CAÑÓN  no  era  la persona que realmente conducía en la hora y fecha en  que  sucedieron los hechos el vehículo automotor de placas CFD 690, por ello no  era  el tenedor, pues como lo corrobora el suscrito en la adición presentada el  31  de  enero  de  2003  ante  el  Tribunal  Superior,  junto  con  las  pruebas  documentales  que  al  mismo  se  allegaron, permite ello demostrar que quien lo  conducía  para  la  fecha  y  hora  no  era otro que el señor ALFONSO MONTAÑO  PARRA,  tal  y  como  lo  prueban  los  testigos  que  de manera escrita así lo  demuestran.  Se  critica  también  el  hecho  de no haberse presentado ante las  autoridades  a  sabiendas de la investigación que en su contra se seguía, pero  ello  es  obvio  que  una  persona  en  tales condiciones trate a través de sus  abogados  de  demostrar  su inocencia a cambio de estar tras las rejas, para que  se  le  defina su responsabilidad por tiempos indeterminados, ello si tenemos en  cuenta  que  las investigaciones conllevan periodos de tiempo, obviamente por el  cúmulo   procesal   como   por   lo   dispendioso   de  las  mismas”.   

Por  lo  brevemente expuesto, solicita a la  Corte  casar  el  fallo impugnado y, en su lugar, absolver a su defendido, pues,  reitera,  el  Tribunal  no  tuvo  en  cuenta  las pruebas que allegó al escrito  adicional  a  la  sustentación  del recurso de apelación interpuesto contra el  fallo  de  primer  grado,  como  tampoco  cumplió con los requisitos que la ley  establece   para  la  realización  de  la  “prueba  fotográfica”, irregularidades que, en su criterio,  violaron el debido proceso.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

La demanda de casación presentada a nombre  del     procesado     Rito     Alonso    Lancheros  Cañón  no  cumple  con  los  presupuestos formales,  razón por la cual se inadmitirá.   

En  efecto, el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  establece,  entre  otros requisitos, la enunciación de la  causal  y la formulación del cargo, en el cual se debe indicar en forma clara y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas  que  se estimen infringidas. De igual  manera,  se  estatuye  que se pueden presentar varios cargos y excluyentes, pero  en capítulos separados y de manera subsidiaria.     

En    esas   condiciones,   resulta   fácil   advertir   las  falencias  del   libelo   desde  el  simple  enunciado,  toda  vez   que,     en     abierta     discrepancia     con     el  principio   de   autonomía,   según   el  cual,   al   interior   de   un  mismo  cargo no  se   pueden     mezclar    ataques    correspondientes    a   causales    distintas,  pues  cada  una  tiene  características  y  reglas  técnicas   de   demostración   diferentes  y  producen  diversas  consecuencia  jurídicas,  transita,  de  manera  simultánea,  por  las  causales  primera  y  tercera,  al plantear errores en la apreciación de la prueba y la transgresión  del  debido  proceso,  reparos  que  ha  debido  formular  de  manera separada y  respetando el principio de prioridad.   

La   anterior   acotación   tiene    su    razón   de   ser,   ya   que   si   bien  es  cierto  el  libelista  inicia   el     único    cargo    fundándolo    en    la   causal    primera   de  casación  prevista  en  el  numeral  1°  del  artículo   207   del   Código  de  Procedimiento   Penal,   lo   que    conlleva    a    significar    que   acusa   la   violación  de  la ley sustancial (error in iudicando), también lo es  que  el  breve  desarrollo del mismo resulta inconsecuente con dicha hipótesis,  toda  vez  que  lo sustenta a través de argumentaciones propias de la causal de  nulidad  (error  in  procedendo), situación que no sólo desorienta el reproche  sino  que  también  termina  vulnerando  el  citado  principio  de  autonomía,  desatinos  técnicos  que,  dado  el postulado de limitación, la Corte no puede  entrar a enmendar.   

Ahora bien, entendiéndose que la censura se  funda  en  la  causal  de  nulidad,  pues  se  alega la transgresión del debido  proceso,  debe  reiterarse  que  para  el  éxito  de  la  impugnación  se debe  identificar  el  acto  procesal irregularmente cumplido, demostrarse la omisión  de  un  desarrollo  jurídicamente  exigible  conforme  a  disposiciones  que lo  establecen,  y  la  incidencia  de  ello  en  el  proceso o en la sentencia, con  efectos  en  las  garantías  constitucionales y legales reconocidas a favor del  procesado  o  de cualquier otro sujeto procesal, o en la estructura del proceso,  y  que  no  puedan  ser  subsanadas  de  otra  manera,  pasos ineludibles que no  cumplió.   

Recuérdese   que   la   argumentación  correspondiente  a  la  causal tercera de casación, si bien tolera cierto grado  de  flexibilidad,  no escapa al cumplimiento de los requisitos que la ley exige,  pues son comunes a todos los motivos de censura.   

Sin  embargo,  en  el  evento  que ocupa la  atención  de  la  Sala,  el libelista no acierta en la causal invocada, pues si  consideró  que  se llevó a cabo el “reconocimiento  fotográfico”  con  desconocimiento   de   las   reglas   que  la  ley  establece  para   el    efecto   y   que   condicionan   su  validez,   ha  debido   formular   el   reproche   bajo   los  postulados   de   la  violación  indirecta de la ley sustancial, por error de  derecho generado en un falso juicio de legalidad.   

Y  si  se  entendiese  que  quiso aludir al  citado  falso  juicio  de  legalidad,  de todos modos no lo demostró, ya que no  indicó  cuáles  exigencias  legales  no  se  cumplieron en la realización del  “reconocimiento       fotográfico”,  cómo  tal  omisión  afectó  la  validez  de la prueba y su  trascendencia  frente  a  las  conclusiones  del  fallo, limitando el discurso a  reclamar  que  su  defendido  “no era la persona que  realmente  conducía  en  la  hora  y  fecha  en  que  sucedieron  los hechos el  vehículo    automotor   de   placas   CFD   690”.   

De  otra parte, en cuanto a la afirmación,  según  la  cual, el Tribunal no “tuvo en cuenta las  pruebas  que  la  defensa  allegó  en  escrito adicional a la sustentación del  recurso  de  apelación”, es otra inconformidad que  debió  plantear  a través de la violación indirecta de la ley sustancial, por  error  de  hecho  generado  en  un falso juicio de existencia por omisión, y no  bajo  los  argumentos  propios  de  la  nulidad,  sin  olvidar  que era su deber  demostrar  cómo tales medios de prueba fueron oportuna y legalmente aducidos al  proceso.   

En   últimas,   se   advierte   que   la  inconformidad  del  actor radica en la estimación probatoria que los juzgadores  le  otorgaron  a  los medios de convicción y de los cuales dedujo la autoría y  el  grado de responsabilidad del procesado en la conducta punible por la que fue  condenado,  contraposición de criterios que no es susceptible de ser atacada en  esta  sede,  por  cuanto dentro del sistema de apreciación probatoria que rige,  el sentenciador goza de libertad para justipreciarlos.   

A  más  de  lo  anterior, desconoce que el  fallo  llega  a  esta  sede  precedido  por  la  doble  presunción de acierto y  legalidad,  es  decir,  que  los  hechos  y  las  pruebas  fueron  correctamente  apreciadas y el derecho estrictamente discernido.   

En  esas  condiciones, como se anunció, la  Corte inadmitirá la demanda de casación presentada.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de Justicia, Sala  de  Casación  Penal, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado RITO   ALONSO  LANCHEROS  CAÑÓN.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              HERMAN  GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                                 EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                             

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                 JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                 MAURO  SOLARTE PORTILLA   

                TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                     Secretaria     

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