22002(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22002   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 43  

          Bogotá,   D.C.,   mayo   diecinueve   (19)   de   dos   mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Se   pronuncia   la   Sala   sobre  el  escrito  remitido  por   ÁLVARO  CALDERÓN  PALOMINO,  en  el  que  expresa  su  interés en interponer acción de revisión contra las  sentencias  de primera y segunda instancia proferidas por los Juzgados Primero y  Segundo  Penales  del  Circuito   Especializados  y el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  mediante  las  cuales  fue  condenado por los delitos de secuestro  extorsivo agravado, rebelión y homicidio agravado .   

  ANTECEDENTES   

          El  peticionario  aduce en su solicitud de revisión que las pruebas  por  las  cuales  se le acusó no demuestran responsabilidad de su parte, ya que  las  mismas se basan en declaraciones dadas por Alcides  Hernández   Jaimes,  integrante  del  Frente  Ramón  Gilberto   Barbosa   del  EPL,  quien  lo  señaló  como  perteneciente  a  esa  agrupación.     

          Argumenta  además,  que el ente investigador aduce que él confesó  su  participación  en  diferentes  hechos  delictivos,  pero  no  aclara que el  testimonio  que  rindió  carece de validez porque en la indagatoria se violaron  las  reglas  de  que  trata  el  art.  337 del estatuto procesal penal, a su vez  manifiesta  que los miembros del Ejército Nacional acomodaron sus declaraciones  a  unos  hechos que narró de conversaciones que escuchaba en los recorridos que  hacía como conductor de un vehículo de servicio público.   

          Finalmente  indica   que  cuando ya  pudo  superar el trauma causado por la captura de que fue víctima y  libre  de  presiones,  solicitó  ampliación  de indagatoria pero a ésta le dieron la  calidad  de retractación, y no se le tuvo en cuenta para su defensa.  Así  mismo  expresa  que  se omitió la declaración de Juan  Vicente  Reyes Jiménez, quien señala como responsable  de   su   plagio   a   Frágil   Antonio   Rodríguez  Vacca.   

          Con  base  en lo anotado solicita la revisión de la actuación, con  la  finalidad  de que se establezca con certeza cuál fue su real participación  en las conductas investigadas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La acción de revisión tiene como propósito  minar  la  intangibilidad  propia  de  la  cosa  juzgada,  lo que implica que la  demanda  donde  es  propuesta,  no  puede  corresponder  a un escrito de libre e  informal  planteamiento  y  argumentación,  pues  por  mandato  imperativo  del  legislador,  es  preciso  que se someta a las reglas del artículo 222 de la Ley  600  de 2000. Si no se cumple con lo anunciado, será obligatorio inadmitirla de  conformidad    con    la    preceptiva   del   artículo   223   de   la   misma  legislación.   

Las  anteriores  exigencias,  unidas  a  la  circunstancia  de  que  el  trámite  que  comporta  la  acción  solicitada  no  constituye  de  manera alguna una oportunidad más para revisar el proceso, sino  que  está instituido para reclamar la ostensible injusticia de un fallo, tornan  imperativo,  como lo tiene pacíficamente dilucidado la jurisprudencia, que para  proceder  a  abordar el estudio de la demanda se verifique que esta sea suscrita  por   un   profesional   del   derecho   en   ejercicio  de  poder  otorgado  al  efecto.   

En  oportunidad anterior expuso la Sala que:   

“1. De conformidad  con  el  artículo  221  del  estatuto  procesal,  el  sentenciado  se encuentra  facultado  para  promover  la acción de revisión contra un fallo adverso a sus  intereses,  lo cual no significa que si carece de la calidad de abogado titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer  la  profesión,  se halle legitimado para  presentar  la  demanda,  pues  de  conformidad  con  el  artículo  127  ejusdem  ‘para  los  fines  de  su  defensa  el  sindicado  deberá  contar con la asistencia de un abogado escogido  por     él     o     de     oficio’”.   

“Obedece  esta  limitante,  a  que la acción de revisión corresponde a una actividad posterior  a  la  culminación del proceso, que comprende la elaboración del libelo según  precisos  requisitos  formales, la invocación de concretas causales legales, el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación  de  las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos de la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la  causal  que  se  invoca,  todo  lo cual es, evidentemente, materia de especiales  conocimientos  jurídicos,  como  igual  se  exige  en  casación  (art. 209 del  Código  de  procedimiento  penal),  pues  el  hecho  de  no haberse contemplado  expresamente  para  la  revisión, como sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991  (art.  233), no puede entenderse que dicha exigencia hubiere dejado de regir, ya  que  a  estos  efectos el inciso último del artículo 127 del estatuto procesal  establece  que ‘En todo caso  si  el  sindicado  fuere abogado titulado y estuviere autorizado legalmente para  ejercer  la  profesión,  podrá  de  manera expresa aceptar y ejercer su propia  defensa   sin  necesidad  de  apoderado’,  significando, entonces, contrario sensu, que en caso de no contar  con   dicha   calidad,   siempre   deberá  estar  asistido  por  quien  sí  la  tenga”.   

“Por manera que si  en  el  sentenciado  concurre  la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  por  su propia naturaleza, la presentación de la demanda está reservada a  un  abogado  titulado  como  acto de postulación, precisamente por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”1.   

Precisado lo anterior, observa la Sala que la  solicitud  elevada por  ÁLVARO CALDERÓN PALOMINO  se  ofrece  inidónea  para  propiciar  el  inicio del  trámite  propio  de  la  acción  de  revisión,  habida  cuenta que si bien su  signatario  ostenta  la  condición  de  sentenciado,  igual  no acontece con la  calidad  de  abogado,  sobre  la  que  nada  señala, ni tampoco acredita con la  respectiva tarjeta profesional.   

         Así  las  cosas,  como sin dificultad se advierte que el condenado  no  ostenta  la  calidad  de  abogado  titulado, porque así no lo anuncia ni lo  demuestra,  es  claro  que  su escrito no satisface la primera de las exigencias  formales para que sea tenida como una demanda de revisión.   

Adicional a lo anterior se evidencia que lo  pretendido  no  es  la  revisión  del  fallo  conforme  a la naturaleza de este  instituto  especial,  sino  que  se reviva el debate en torno a la inocencia que  invoca  el  sentenciado,  tema  ajeno  a  este  trámite de carácter especial y  reglado  por orden imperativa del legislador, en el que  obligada  resulta  su  sujeción a los correspondientes preceptos procesales que  lo rigen.   

         Lo  anterior constituye razón suficiente para que la Sala inadmita  la  demanda,  y  en  consecuencia,  disponga  la  devolución  del  escrito a su  signatario.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el condenado  ÁLVARO       CALDERÓN      PALOMINO.   

         DEVOLVER   a  su  signatario  el  escrito  mediante  el  cual  dice  interponer acción de revisión.   

         Contra     esta     providencia     procede     el    recurso    de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Auto  del   20   de   agosto   de   2002.  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll.  Rad  18807.     

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