21989(28-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21989  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 64  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de julio del  dos mil cuatro (2004).   

ASUNTO  

                 Conceptúa la Sala sobre  la   solicitud   de   extradición   de  la  ciudadana  colombiana  GLENIS   DEL  SOCORRO  BARRIOS  ÁLVAREZ,  formulada  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América por medio de su  Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES   

          1.  Mediante  Nota  Verbal No. 1.655 del 29 de septiembre del 2003,  la  Embajada de los Estados Unidos de América solicitó la detención con fines  de  extradición  de  la  ciudadana  colombiana  GLENIS  BARRIOS  ÁLVAREZ,  petición que formalizó con Nota  Verbal  No.  218  del  2  de  febrero  del  año  en curso, luego de que el 5 de  diciembre  del  2003 se le notificara la orden de captura en la cárcel del Buen  Pastor de esta ciudad, donde se halla privada de libertad.   

          2.  El Ministerio del Interior y de Justicia, previo concepto de su  homólogo  de  Relaciones Exteriores sobre la inexistencia de convenio aplicable  al  caso, remitió a la Corte la documentación, traducida y autenticada, que le  enviara la Embajada de los Estados Unidos de América.   

          3.  La  requerida  en  extradición  ha  estado  asistida  en  este  trámite    por   una   defensora   pública,   quien   presentó   el   estudio  correspondiente.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

          Con  la  Nota Verbal No. 218 del 2004 de la Embajada de los Estados  Unidos   de  América  se  aportaron,  previamente  traducidos,  los  siguientes  documentos:   

          1.  Nota  Verbal  No.  1.655  del  2003,  por  la  que  la Embajada  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición de la señora  GLENIS        BARRIOS       ÁLVAREZ.   

          2.  Resolución del 14 de noviembre del mismo año, expedida por el  Fiscal  General  de  la  Nación,  por la que se decreta la captura con fines de  extradición      de     la     señora     BARRIOS  ÁLVAREZ.   

          3.  Declaraciones en apoyo de la solicitud de extradición rendidas  bajo  juramento  ante  el  Tribunal  del Distrito Meridional de Florida por Rudy  Toth,     agente     de     la     Administración     Antidroga    –DEA- en Miami, Florida, y John Robert  Blakey,  Asistente  Fiscal  de los Estados Unidos para el Distrito Meridional de  Florida.   

          4.  Acusación  del  Gran Jurado, en la que se le formulan cargos a  la   señora   BARRIOS  por  concierto  para  importar  heroína  a  los Estados Unidos de América, y por la  importación de esa sustancia.   

          5.  Orden  de  arresto expedida por Clarence Maddox, secretario del  Tribunal de Distrito.   

          6. Transcripción de disposiciones legales aplicables.   

ESTUDIO    DE    LA  DEFENSA   

          La  defensora  pública pide que se emita concepto negativo para la  extradición, por tres razones:   

          1.  Porque  no puede hablarse de equivalencia entre el indictment    norteamericano    y   la  resolución  acusatoria  colombiana,  pues  aquél  es  indefinido,  equívoco e  impreciso,  lo  que  le  impide  ejercer  el  adecuado  ejercicio del derecho de  defensa.   

          Aunque  los  cargos  1  y 2 pueden equivaler al delito de concierto  para  delinquir  por el que ya fue condenada en Colombia la señora BARRIOS,   en  realidad  carecen  de  la  concreción  requerida  por  la  legislación nacional pues se ignora con quién  estaba  concertada  o  confederada  para  importar  desde  no se sabe dónde una  imprecisa  cantidad  de  heroína,  ya  que  un  kilogramo  o  más es una cifra  indeterminada  e  indeterminable  que  luego  podría  dar  lugar  a  atribuirle  conductas  no  informadas  a Colombia en la solicitud de entrega. Lo mismo puede  decirse  del cargo por posesión de la sustancia con intenciones de distribuirla  en Estados Unidos.   

          2.  Porque  las  conductas  imputadas  en  el  país  requirente no  constituyen  delito  en  Colombia, pues acá las intenciones no son punibles. De  manera  que  mientras  no se trate al menos de tentativa, no se puede aceptar la  extradición.   

          3.  Porque  por  la  importación  de heroína el 11 de febrero del  2003,   a   la   que   se   refiere   el   cargo   4,  la  señora  BARRIOS  ÁLVAREZ  se  encuentra purgando  pena  de  172  meses  de  prisión  que  le  impuso  el Juzgado Único Penal del  Circuito   Especializado  de  Cartagena  por  los  delitos  de  narcotráfico  y  concierto  para  delinquir,  que  son  precisamente las mismas conductas por las  cuales  se  solicita  la  extradición,  y el artículo 565 del Decreto 2.700 de  1991,  vigente como lo ha señalado la Corte Suprema de Justicia en razón de la  declaratoria  de inexequibilidad del artículo 527 del actual estatuto procesal,  dispone  que  “no  habrá  lugar  a extradición cuando por el mismo delito la  persona  cuya  entrega  se  solicita,  esté  investigada o haya sido juzgada en  Colombia”.   

CONCEPTO  DEL  MINISTERIO  PÚBLICO   

          El  señor Procurador Cuarto Delegado para la Casación Penal opina  que  se  cumplen  los  requisitos  previstos  en el artículo 520 del Código de  Procedimiento  Penal  para  que la Corporación emita concepto favorable en este  caso,  pues  la  documentación  aportada por el país requirente es formalmente  válida,  se  verifica el principio de la doble incriminación, la requerida fue  plenamente  identificada y se dictó en su contra una resolución de acusación.   

CONSIDERACIONES   

          I. Cuestión preliminar.   

          Antes  de  abordar  el  estudio  de  los requisitos exigidos por el  artículo  520  del Código de Procedimiento Penal para rendir el concepto sobre  la  solicitud  de extradición de la señora GLENIS DEL  SOCORRO  BARRIOS ÁLVAREZ, conviene precisar, frente a  la  última  inquietud  formulada  por  su  defensora,  pues las dos primeras se  responderán  cuando  se  estudien  los  requisitos  formales de la solicitud de  extradición,  que  aunque  ciertamente  la Corte ha admitido la vigencia actual  del  anterior  artículo  565 del Código de Procedimiento Penal, reiteradamente  ha  insistido  –como  de  nuevo  lo  hace  ahora-  que  el examen de su aplicación corresponde hacerlo al  Gobierno  Nacional,  pues  no  hace  parte  de  las  materias que le corresponde  revisar a la Sala para efectos de emitir su concepto.   

Se reitera, entonces, que:  

“…  si  bien es cierto que el principio  del  non  bis  in  ídem  es  regulado  por  el  artículo  565  del  Código de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en razón del efecto  de  la  inexequibilidad  del  artículo  527 del actual Código de Procedimiento  Penal,  al  prever  que  no  habrá  lugar a la extradición cuando por el mismo  delito  la  persona  cuya  entrega  se  solicita,  esté investigada o haya sido  juzgada  en  Colombia;  también  lo  es que la Sala tiene establecido de tiempo  atrás  que  este principio debe ser en su aplicación estudiado por el Gobierno  Nacional   al   decidir   si   concede   o  no  la  extradición”.1   

         

II.   Cumplimiento   de   los   requisitos  legales.   

No  hay  duda  de  que  la  solicitud  de  extradición  de  la señora GLENIS DEL SOCORRO BARRIOS  ÁLVAREZ   cumple  los  requisitos  exigidos  por  el  estatuto procesal, como pasa a constatarse:   

          1.   Validez  formal de la documentación presentada.   

Mary D. Rodríguez, Directora Asociada de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Departamento de Justicia, avaló las  firmas  de  quienes  suministraron  las declaraciones de apoyo; el Procurador de  los  Estados  Unidos,  John  Ashcroft,  hizo  lo  propio  con  la  de la señora  Rodríguez  y  el  Director  Adjunto de la División de Asuntos Internacionales,  Thomas  Snow,  autenticó la de éste, todo lo cual fue certificado por Colin L.  Powell,  Secretario  de Estado, y por el funcionario auxiliar de autenticaciones  del  Departamento  de  Estado,  Patrick  O.  Hatchett. Así mismo, la Cónsul de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  cuya firma es refrendada por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  dio fe de que en efecto quien suscribe el  documento  es  el  funcionario  auxiliar  de autenticaciones del Departamento de  Estado.   

          Por  lo  tanto se cumple este primer requisito, pues de acuerdo con  lo  dispuesto  por  el  artículo  259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo  1-118 del Decreto 2282 de  1989,  “Los documentos públicos otorgados en país extranjero por funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados  por  el  cónsul  o agente diplomático de la república, o en su defecto por el  de  una  nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley  del respectivo país”.   

          2. Plena identidad de la reclamada en extradición.   

          El  Gobierno  de los Estados Unidos informó en su petición que la  requerida  se llama GLENIS BARRIOS ÁLVAREZ,   ciudadana   colombiana   nacida  el  25  de  enero  de  1959  e  identificada  con  la  cédula  de  ciudadanía  33.280.981, datos que en efecto  corresponden  a  quien permanece privada de libertad con fines de extradición y  cuya identidad no ha sido discutida por ella ni por la defensa.   

          3. Principio de doble incriminación   

          Los  cargos  que  los Estados Unidos de América le formularon a la  señora  BARRIOS ÁLVAREZ en  el auto de acusación, consisten en:   

CARGO UNO.  

“Desde  el  5  de  diciembre  de  2002  o  alrededor  de  esa  fecha,  con  continuación  hasta  el  6  de marzo de 2003 o  alrededor  de  esa  fecha,  en  el  Condado  de  Miami-Dade, dentro del Distrito  Meridional  de  Florida,  y  en  otras  partes,  los acusados (…) GLENIS   BARRIOS   ÁLVAREZ   (…)  con  conocimiento  de causa e intencionadamente combinaron, concertaron, confederaron  y  acordaron  el uno con el otro y con personas desconocidas para el Gran Jurado  para  importar  a  los  Estados  Unidos,  desde  un  lugar  fuera del país, una  sustancia  controlada  de  la  Tabla I, concretamente un (1) kilogramo o más de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una cantidad perceptible de heroína, un  delito  en  contravención  de la Sección 952 (a) del Título 21 del Código de  los  Estados  Unidos; todo en violación a las Secciones 963 y 960 (b)(1)(A) del  Título 21 del Código de los Estados Unidos.”   

CARGO   DOS.   

“Desde  el  5  de  diciembre  de  2002  o  alrededor  de  esa  fecha,  con  continuación  hasta  el  6  de marzo de 2003 o  alrededor  de  esa  fecha,  en  el  Condado  de  Miami-Dade, dentro del Distrito  Meridional  de  Florida,  y  en  otras  partes,  los acusados (…) GLENIS   BARRIOS   ÁLVAREZ   (…),  con  conocimiento  de causa e intencionadamente combinaron, concertaron, confederaron  y  acordaron el uno con el otro y con personas desconocidas para el Gran Jurado,  para  poseer  una  sustancia  controlada  de  la  Tabla  I  con  intenciones  de  distribuirla,  concretamente  un  (1) kilogramo o más de una mezcla y sustancia  que  contenía una cantidad perceptible de heroína, un delito en contravención  de  la  Sección  841  (a)(1)  del Título 21 del Código de los Estados Unidos;  todo  esto  en  violación a las Secciones 846 y 841 (b)(1)(A)(i) del Título 21  del Código de los Estados Unidos.”   

CARGO CUATRO.  

“El  11 de febrero de 2003 o alrededor de  esa  fecha,  en  el  Condado  de  Miami-Dade  dentro  del Distrito Meridional de  Florida,  y  en otras partes, los acusados (…) GLENIS  BARRIOS  ÁLVAREZ  (…)  con conocimiento de causa e  intencionadamente  importaron  a  los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera del  país  una  sustancia controlada de la Tabla I, concretamente un (1) kilogramo o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad perceptible de  heroína,  en  violación  a las Secciones 952(a) y 960 (b)(1)(A) del Título 21  del  Código  de  los Estados Unidos, y la Sección 2 del Título 18 del Código  de los Estados Unidos.”   

Las  invocadas secciones del Título 21 del  Código de los Estados Unidos, disponen:   

Sección 841(a)(1):  

“Salvo  lo  que  se  autorice  en  este  subcapítulo,  será  ilegal  que  cualquier persona con conocimiento de causa o  intencionadamente  fabrique,  distribuya, o dispense, o posea con intenciones de  fabricar, distribuir o dispensar, una sustancia controlada”.   

Sección 841 (b)(1)(A)(i):  

“Las  penas   

Salvo lo previsto en las Secciones 859, 860  ó  861  de este título, el que delinca en violación de la sub-sección (a) de  esta  sección  será  castigado  con las penas siguientes: (1)(A) En el caso de  una  violación  concerniente  a  la sub-sección (a) de esta sección que trata  de…  (i)  un  kilogramo  o  más  de  una  mezcla o sustancia que contenga una  cantidad  perceptible  de  heroína…  el  que  cometa tal violación de la ley  será  castigado  con  la  pena  de  prisión por un término de cuando menos 10  años  y  no mayor que la cadena perpetua, y si la muerte o grave daño corporal  resulta  del  uso  de tal sustancia, será castigado con la pena de prisión por  un   término   de   cuando   menos   20   años   y  no  mayor  que  la  cadena  perpetua…”   

Sección 846:  

“El  que intente o concierte para cometer  cualquier  delito  definido  en este subcapítulo será castigado con las mismas  penas  que  se  prevén  para  el  delito  cuya  comisión era el objetivo de la  tentativa o el concierto.”   

Sección 952:  

“(a)  Será ilegal importar al territorio  aduanero  de los Estados Unidos de cualquier lugar fuera de ese territorio (pero  dentro  de  los  Estados  Unidos),  o importar a los Estados Unidos de cualquier  lugar  fuera  del  país,  una  sustancia  controlada  de  la  Tabla  I o II del  subcapítulo  I  de  este capítulo, o cualquier estupefaciente de la Tabla III,  IV o V del subcapítulo I de este capítulo…”   

Sección 960:  

“(a)  El  que  (1)  en  violación de las  Secciones  952,  953  o  957  de  este  título,  con  conocimiento  de  causa o  intencionadamente   importe   o   exporte  una  substancia  controlada…  será  castigado   de   acuerdo   con  lo  previsto  en  la  subsección  (b)  de  esta  sección.”   

(b)(1)(A)  

“Las  penas   

(b)(1)  En  caso  de  una  violación de la  sub-sección  (a)  de  esta sección, que trata de… (A) un kilogramo o más de  una  mezcla  o sustancia que contenga una cantidad perceptible de heroína… el  que  cometa tal violación de la ley será castigado con la pena de prisión por  un  término de cuando menos 10 años y no mayor que la cadena perpetua, y si la  muerte  o grave daño corporal resulta del uso de tal sustancia, será castigado  con  la pena de prisión por un término de cuando menos 20 años y no mayor que  la cadena perpetua…”   

Sección 963:  

“El que intente o concierte para cometer  cualquier  delito  definido  en este subcapítulo será castigado con las mismas  penas  que  se  prevén  para  el  delito  cuya  comisión era el objetivo de la  tentativa o el concierto.”   

Y   la   Sección   2   del   Título  18  preceptúa:   

“(a) El que cometa un delito en contra de  los  Estados  Unidos  o  apoye,  instigue,  aconseje, ordene, induzca o logre su  perpetración,   será   castigado   en   calidad   de   autor.   (b)   El   que  intencionadamente  cause  que  se lleve a cabo un acto el cual, si él u otro lo  ejecutara  directamente  sería un delito en contra de los Estados Unidos, será  castigado en calidad de autor.”   

Los          hechos  guardan  correspondencia con las  conductas  que  consagran  los  artículos  376,  inciso 1º., y 340 del Código  Penal,  modificado  este  último  por el artículo 8º. de la Ley 733 del 2002,  los cuales disponen:   

“ARTÍCULO 376.  Tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes. El  que  sin  permiso  de  autoridad competente, salvo lo dispuesto sobre dosis para  uso  personal,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes”.   

         “ARTÍCULO    340.   Concierto   para  delinquir.  Cuando  varias  personas  se  concierten  con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de  tres (3) a seis (6) años.   

         

“Cuando  el  concierto  sea  para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  o para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen  de  la  ley,  la pena será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de  dos  mil  (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

Dígase,  para responder el argumento de la  defensa    sobre    las    dos    primeras    acusaciones,    que   concertarse  para  importar –como  se  indica  en  el cargo uno- y  concertarse  para  poseer  –como  se  expresa en el  cargo  dos-  son  conductas  que  sin  duda se adecuan al delito de concierto  para  delinquir  con fines de  narcotráfico,    con    las   características   de  continuidad,  pluralidad  y  permanencia  que  para  su estructuración exige la  legislación  nacional,  sin  que  sea preciso, como parece entenderlo aquélla,  que  efectivamente se materialicen los propósitos delictivos de los concertados  como  que “se reprime el simple comportamiento de concertarse con la finalidad  indicada  en  él”,  según  lo  dijo  la  Corte,  entre  otras  muchas, en la  sentencia del 23 de septiembre del 2003, radicado 19.712.   

          Por  eso  no  tiene  ninguna  incidencia,  para  los efectos que se  examinan,  que  en  el  cargo  dos  se  le  reproche  a  la señora BARRIOS  haber  acordado  poseer heroína  “con  intenciones  de  distribuirla”,   pues   lo   que   se   le   imputa   no   es  esa  intención sino el convenio que celebró  con otras personas para cometer delitos de narcotráfico.   

          Y     como    también    se    cumple    con    el    quántum  punitivo  mínimo que exige el  artículo  511-1  del  Código  de  Procedimiento Penal para que la extradición  pueda  concederse,  pues  la pena prevista para cada una de las ilicitudes no es  inferior  a  4  años  de prisión, se concluye que este requisito igualmente se  satisface.   

          4. Equivalencia de las decisiones   

De  manera uniforme y reiterada, la Sala ha  insistido  que  la  similitud  de  los  elementos  esenciales  que  registran la  acusación  formal  pronunciada  por  el Gran Jurado y la resolución acusatoria  prevista  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal, en las que se consignan las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar en que se realizó la conducta punible,  su  descripción  típica, las pruebas en que se apoya y las normas sustanciales  aplicables   al  caso,  que  constituyen  presupuesto  del  juzgamiento  en  sus  respectivos   sistemas,   es  razón  suficiente  para  entender  cumplida  esta  exigencia.   

          No  es  verdad,  como  sostiene  la  defensa,  que las imputaciones  formuladas    a    la   señora   BARRIOS  en los cargos uno y dos –referidos     al     concierto    para  delinquir-  sean  imprecisas  o  indeterminadas  porque  se ignore con quiénes  estaba  concertada,  de  qué  lugar  se  importaría  la  droga  y cuál era su  cantidad  y  que  por  ese  motivo  sea  inaceptable  equiparar  el indictment   norteamericano   con   la  resolución acusatoria colombiana.   

Adviértase,  sobre el primer punto, que si  se  le  reprocha  haberse confederado con las otras personas individualizadas en  el  mismo  pliego  de  cargos,  a las que se les lanzó idéntica acusación, no  interesa  saber  la  identidad  de  las  demás  “desconocidas  para  el  Gran  Jurado”  pues  aquello  es  suficiente  para  la estructuración del ilícito.  Respecto  de  la  segunda  inquietud, basta leer las declaraciones de apoyo para  conocer  que  la  droga  sería  transportada  vía  aérea desde Colombia. Y en  cuanto  a  la  cantidad,  como  ella sólo importa para efectos de establecer la  pena  imponible,  la  expectativa  se  colma  con la fijación de un mínimo que  permita  ubicar  la  sanción  en un rango determinado, como en efecto ocurre en  este caso.   

Cumplido, pues, este último requisito, como  el  concepto  que se demanda de la Corte será favorable a la extradición de la  señora  BARRIOS  ÁLVAREZ,  se  recordará  al  Ejecutivo  que,  si  la  otorga,  condicione  su  entrega  a que se conmute la pena de cadena perpetua prevista en  la  legislación  del  Estado  requirente,  pero  prohibida por la Constitución  Política  de  Colombia.  Igualmente, el Gobierno Nacional deberá exigir que la  extraditada  no  sea juzgada por delitos distintos a los que motivaron el pedido  de  extradición,  ni  sometida  a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni a  penas de destierro ni confiscación.   

Teniendo  en  cuenta  lo expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

CONCEPTÚA FAVORABLEMENTE  ante   la   solicitud  de  extradición  de  la  ciudadana colombiana GLENIS     DEL     SOCORRO    BARRIOS    ÁLVAREZ, hecha por el Gobierno de los Estados Unidos de  América  mediante Nota Verbal No. 218 del 2 de febrero del 2004, por los cargos  imputados  en  el  auto de acusación dictado en la causa No. 03-20692 CR-MORENO  por  el  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Meridional  de  Florida.  El Gobierno Nacional, en caso de acoger el concepto, deberá hacer  las  exigencias  que  estime  necesarias  respecto  de  la  cadena perpetua o la  condena  a  cualquier  cantidad de años, exigir que no se le juzgue por delitos  diferentes  a  los  que  motivaron  la solicitud, ni someterla a tratos crueles,  inhumanos    o    degradantes   ni   penas   de   destierro   o   confiscación.   

          Por   medio   de   la   Secretaría   de   la   Sala,  hágaseles  saber  esta  decisión  a  la  señora  BARRIOS ÁLVAREZ, a  su  defensora,  al  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la Casación y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

          Devuélvase  el  expediente al Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,  para  lo  que concierne en adelante al Gobierno  Nacional.   

Comuníquese y cúmplase.  

  HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                               ÁLVARO O. PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                              JORGE L. QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  del  21  de  enero  del  2003,  M.  P. Édgar Lombana Trujillo, radicado 19.963.     

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