21986(02-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21986  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:    Acta   No.   46   

          Bogotá,   D.   C.,   dos   (2)   de   junio  del  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          La  Sala  se  pronuncia  sobre  la  práctica  de  pruebas  que,  en  desarrollo  del  trámite  de  extradición,  solicitó  el apoderado del señor  Jairo   Infante   Sánchez.   

LA PETICIÓN  

          Dentro  del  traslado del artículo 518 del Código de Procedimiento  Penal,    el   representante   del   señor   Infante  Sánchez  dijo  que,  como  en  los  cargos  sólo  se  enunciaron las normas,   

          “…  pero  falta  la  transcripción  en  forma literal, clara y  escrita  de los hechos que dieron motivo a las sendas acusaciones… solicito…  se  alleguen  los  informes,  testimonios,  declaraciones  de  las  personas que  dirigieron la investigación…”.   

          Anexó  una  copia del acta de la diligencia realizada el 7 de abril  del  2004  por  la  Fiscalía  Especializada  de  Bogotá. En ella, Jairo  Infante  Sánchez aceptó los cargos  formulados  para  acogerse  a la sentencia anticipada. El abogado agregó que se  trata  de  los  mismos  hechos  que  motivaron  el  reclamo  de  extradición  y  pidió   

          “tener  en  cuenta como prueba trasladada el proceso 802 radicado  en  el  juzgado  especializado  en  el cual se encuentra el despacho para dictar  sentencia  por  los delitos en mención, con fundamento en el art. 522 C. P. P.,  a  fin  de que se pre-establezca con anterioridad al recibo del requerimiento de  extradición  a  la  persona  solicitada, hubiere delinquido en Colombia… solo  pretendemos  que  se  le  respete el principio del NON BIS IBIDEN”.   

          Finalmente,  solicitó  se  requiera  a  la  Embajada de los Estados  Unidos  remita  la  información  que demuestre el grado de participación de su  acudido en los hechos.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala negará las pruebas solicitadas por  el  apoderado  del  señor Infante Sánchez. Las razones son las siguientes:   

1. No es cierto que  en  los  cargos  sólo  se  hayan  indicado  las  normas. Por el contrario, como  reclama  el señor defensor, los hechos que motivaron las dos acusaciones fueron  presentados  en  forma clara y escrita. Los del caso número 03-20742-CR-GOLD se  muestran  a  folios 197 y siguientes (carpeta de anexos). Y los de la acusación  S2 03 Cr. 902 (HB) obran a partir del folio 67.   

2. También fueron  anexadas  las  pruebas  esgrimidas contra el requerido: las declaraciones de los  representantes  de  la  Fiscalía  General  del  Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos  y  de  los  agentes  de la Administración de Control de Drogas  (DEA),  quienes conocieron los hechos, estuvieron a cargo de su investigación e  indicaron otras evidencias existentes.   

3.   Sobre   la  necesidad  de  trasladar  las  copias  de  un  proceso  penal  adelantado por la  Fiscalía  Especializada  de  Bogotá,  con  el  fin de demostrar que los hechos  relacionados  en  el pedido de entrega son objeto de juzgamiento por la justicia  colombiana,  la  Sala  se ha pronunciado en los siguientes términos, que hoy se  reiteran:   

“…  debe  precisarse  que, respecto del  trámite  de  la extradición, la tarea encomendada por el legislador a la Corte  Suprema  de Justicia se limita a la emisión de un concepto sobre su procedencia  o  no,  opinión  que  resulta  vinculante  para  el  Gobierno  Nacional  si  es  desfavorable,  pero  que  lo  deja en libertad de obrar según las conveniencias  nacionales  si  fuere  favorable  (artículo  519  del  Código de Procedimiento  Penal)”.   

         “No  puede  sin  embargo la Corporación, a través de su Sala de  Casación  Penal,  referirse  a  temas  diferentes  de  los que la propia ley le  impone  examinar, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y,  cuando  sea pertinente, el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos  (artículo 520 ibídem)”.   

         “El  mismo  estatuto le señala al Gobierno Nacional las materias  específicas  de  su  competencia.  Así,  le  corresponde  conceder  u  ofrecer  facultativamente   la  extradición  (artículos  509  y  510);  establecer  las  condiciones  que  en ambos casos considere oportunas (artículo 512); expresar a  través  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores si es del caso proceder con  sujeción  a  convenciones  o usos internacionales o si se debe obrar de acuerdo  con   las   normas   del   estatuto   procesal   (artículo  514);  examinar  la  documentación  recibida  y  su perfeccionamiento si fuere necesario (artículos  515  y  516);  expedir  la  resolución que niega o concede el pedido (artículo  521);  disponer  la  entrega  diferida por la existencia previa de un proceso en  Colombia  (artículo  522);  establecer  el  orden de precedencia cuando existan  varias  demandas  de  extradición  (artículo  523); sufragar los gastos que se  causen dentro del territorio nacional (artículo 526), etc.”.   

         “Teniendo  en cuenta esta distribución de competencias, es claro  que  al  Gobierno  Nacional  le corresponde examinar lo atinente al ejercicio de  jurisdicción.  Así  lo  ha concluido en varias decisiones, por ejemplo en auto  del  18  de  enero  del  2002  -radicado  16.309,  M.  P.  Carlos Eduardo Mejía  Escobar-, en el que dijo:”   

“‘Tampoco  es  fundamento  del Concepto que ha de rendir la Corte, el  tema  de la jurisdicción del Estado requirente. El análisis que la ley señala  debe  hacerse  de  la  documentación  es meramente formal, lo que excluye temas  como  el  que  el  requirente  pretende  que  se  pruebe.  Ese aspecto -el de la  jurisdicción-  también  le  corresponde  al Gobierno Nacional como parte de su  facultad  de extraditar. Ese precisamente es el tema al que hacía referencia el  declarado  inexequible  artículo 527 del Código de Procedimiento Penal, cuando  ordenaba  que  ‘no habrá  lugar  a  la  extradición  cuando por el mismo hecho la persona cuya entrega se  solicita,   haya   sido   o   esté   siendo   juzgada  en  Colombia’.  En  tales  casos  la jurisdicción  colombiana   ha   sido   ejercida  –‘ha     sido     juzgado’-        o       se       está       ejerciendo       –‘está  siendo  juzgada’,   y   por  ello  no  hay  lugar  a  extradición  en  cuanto  en cualquiera de esos dos supuestos de hecho, ya se ha  definido  que  la República de Colombia tiene jurisdicción sobre el hecho y la  autoridad  judicial  que  actúa  en  su nombre ha obrado de conformidad. En tal  situación   la   concesión   de  la  extradición  significaría  declinar  la  jurisdicción  nacional  en favor del Estado extranjero al que se prefiere en el  juzgamiento  del  hecho  que  ya había sido juzgado en Colombia o que lo estaba  siendo.  Pero  el  análisis  de  los  supuestos  de  hecho  que conduzcan a esa  conclusión  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  por  mandato expreso de la  Constitución  y  la ley, pues esa es la autoridad encargada del ejercicio de la  soberanía    exterior    y    de    la    dirección    de    las    relaciones  internacionales’”  (Concepto del 8 de abril del 2003, radicado 18.702).   

4. La petición de  que  se  establezca  el  grado  de  participación  imputado  a su acudido en la  comisión  de los delitos, corresponde hacerla al “juez natural”, esto es, a  la  autoridad  judicial de los Estados Unidos, por cuanto la función de la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia de Colombia no es la de  investigar y sancionar los posibles comportamientos.   

5.  La  Corte  no  encuentra necesario allegar elementos de juicio de manera oficiosa.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

          1.  No  practicar  las pruebas solicitadas  por   el   apoderado   del   señor   Jairo   Infante  Sánchez.   

          2.     No     ordenar     pruebas    de  oficio.   

          3.  En firme esta determinación, córrase  el  traslado  para  alegar  previsto  en  el  inciso final del artículo 518 del  Código de Procedimiento Penal.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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