21862(31-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21862  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N° 064  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de agosto de  dos mil cinco (2005).   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de  reposición   interpuesto  por  el  Procurador  Cuarto  Delegado  para la Casación Penal contra la providencia  de  esta  Sala fechada el pasado 6 de julio, por medio de la cual se admitió el  desistimiento   del   recurso   extraordinario   presentado   por  el  procesado  DAVID  SAMUEL  ARIZA GÓMEZ y  coadyuvado por su defensor.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El 30 de octubre  de  1994,  en  las horas de la mañana, se suscitó, en esta ciudad (Riohacha   –  Guajira),  una  discusión  entre las vecinas REMEDIOS  VALDEBLANQUEZ  DE  MARTÍNEZ  y  ANABEIDA  TORRES, por lo que el marido de ésta  intervino  en  la  reyerta,  razón por la cual la primera de las mencionadas le  dijo  que  no se metiera, que no fuera ‘pendejo’,  hecho   que   dio   motivo   para   que  DAVID  ARIZA  GÓMEZ,  hoy  procesado,  procediera  a  golpear en el  rostro   a   la   señora   REMEDIOS,   ante  lo  cual  su  marido  JOAQUÍN  MANJARREZ le manifestó a aquél  que   no   se   metiera,   que   eran   cosas   de  mujeres,  pero  ARIZA  GÓMEZ  no  se  detuvo sino que la  emprendió  contra  el  mencionado  disparándole  con  su arma de fuego  e  hiriéndolo  en  un  de sus glúteos, agresión que continuó cuando la víctima  se  encontraba  ya en su residencia, oportunidad en que le disparó en repetidas  ocasiones,    causándole    la   muerte   en   forma   instantánea”.   

ACTUACIÓN    PROCESAL   

1.   Adelantada  la  investigación  y  clausurada  la  misma, la Fiscalía Primera Seccional de Riohacha,  el 8 de  octubre  de 2002, calificó el mérito del sumario con resolución de acusación  en  contra  de  David  Samuel Ariza Gómez,  por el delito de homicidio, decisión que cobró ejecutoria el 14  de noviembre del citado año.   

El  expediente pasó al Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de la citada ciudad que, luego de dar trámite al juicio, el 3 de  julio  de  2003,  dictó  sentencia  mediante  la  cual  condenó a David   Samuel  Ariza  Gómez  a  la  pena  principal   de  13  años  y  a  “la  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un término igual al de  la  pena  principal, como autor de la conducta punible  de homicidio.   

Apelado el fallo por el procesado, el Tribunal  Superior  de  Riohacha,  el 26 de agosto de 2003, lo confirmó, decisión contra  la  cual  el  defensor  del  acusado  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación. Una vez concedido, se presentó la respectiva demanda.   

2.   Declarada  formalmente  ajustada  a  derecho  la  demanda  de  casación  y  corrido  el  correspondiente traslado al  Ministerio  Público,  el  Procurador  Cuarto  Delegado  para la Casación Penal  rindió  concepto,  dentro  del  cual,  luego  de  sugerir la desestimación del  único  cargo  presentado, solicitó casar de oficio y parcialmente la sentencia  impugnada,  con  el  fin de ajustar a la legalidad la respectiva pena accesoria,  toda  vez que la impuesta desbordó los límites legales previstos en el Código  Penal  vigente  para  la  época  de  los  hechos, irregularidad que vulneró el  principio  de  legalidad  de la pena y, por lo mismo, se impone la intervención  de la Corte tendiente a su corrección.   

3.   Atendiendo  la  solicitud  escrita  presentada   por   el  procesado  David  Samuel  Ariza  Gómez,  la  cual  fue coadyuvada por su defensor, por  auto  del  6  de  julio del año en curso, la Sala admitió el desistimiento del  recurso extraordinario de casación.   

SUSTENTACIÓN    DEL   RECURSO   

El   Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal,  luego  de  hacer un breve recuento de la actuación procesal,  recuerda  que  en  el  concepto  previo a la solicitud de desistimiento, si bien  sugirió  la  desestimación  del  único  cargo  propuesto,  también lo es que  advirtió  sobre la vulneración del principio de legalidad de la pena accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas impuesta  al  sentenciado,  la  cual superó el límite señalado en la ley, motivo por el  cual considera que la Corte debe pronunciarse al respecto.   

Sostiene     que     la   jurisprudencia   “tiene   precisado   que   la   competencia  para casar de oficio no está subordinada a la  admisión  de  la  demanda  de  casación   y   tampoco  al   interés    del    sujeto   procesal   para   recurrir,  porque  aún  inadmitida y demostrada la carencia de legitimidad del impugnante,  ‘el papel de guardiana de  la  Constitución  Política  como  órgano de la jurisdicción ordinaria y, por  tanto,  defensora  a  ultranza  de  los  derechos fundamentales, la obliga a que  –contra  todo  purismo  técnico– encauce por las  vías  de  la  legalidad  los  procesos que llegan a su conocimiento’”.   

Por ello, solicita a la Corte se pronuncie de  oficio  en  relación  con  la  violación del principio de legalidad de la pena  accesoria,    que   no   podrá   ser   superior   a   diez   años.      

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Cierto   es   que   la   Sala,   atendiendo   la   petición  elevada   por   el  procesado,  la  cual  fue coadyuvada por su defensor, admitió el  desistimiento  del  recurso  extraordinario  de casación, de conformidad con el  artículo  230  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  toda vez que aún no se  había decidido el mismo.   

Ahora  bien, el derecho a la prerrogativa que  tienen  los  sujetos  procesales  de  desistir  del  recurso  extraordinario  de  casación  no puede impedir a la Corte, como órgano límite de la jurisdicción  ordinaria   y   guardiana   de   la   Constitución   Política,   enmendar  las  irregularidades  atentatorias  contra  los derechos fundamentales so pretexto de  la  finalización o culminación de su competencia por razón del desistimiento,  máxime  cuando  el  debido  proceso  como  máxima  expresión del principio de  legalidad  se  erige  en  garantía  fundamental.  Lo  contrario implicaría una  actitud  permisiva  e  inadmisible  frente a una decisión injusta, sin sustento  legal y, por lo mismo, constitutiva de una vía de hecho.   

Como lo tiene dicho la jurisprudencia de esta  Corporación, “la  orientación  que en los últimos tiempos le ha dado la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia al recurso extraordinario y el  reconocimiento  expreso  de  su papel de guardiana de la Constitución Política  como  órgano límite de la jurisdicción ordinaria y, por lo tanto, defensora a  ultranza   de   los   derechos  fundamentales,  la  obliga  a  que  –contra       todo       purismo  técnico–encauce por las  vías   de   la   legalidad   los   procesos   que  llegan  a  su  conocimiento.  Resultaría     en     verdad     incomprensible,    y   ninguna   teoría  de  las  competencias sería suficiente para explicarlo,  que   frente   a   una  decisión   aberrante   de   algún   funcionario   judicial,   que   imponga   por  ejemplo   la   prisión   perpetua   proscrita  de  nuestro   ordenamiento,   la  Corte   simplemente   adujera   su   falta   de   competencia  para  que,  por  la vía  de  las acciones constitucionales, se habilitara a un juez ajeno al proceso para  restaurar  las garantías que el máximo órgano omitió restablecer.   

“El ejercicio de  la   función   judicial  en  el  sentido  indicado  implica,  claro  está,  la  flexibilización  del  recurso  de  casación  que  debe  ceder  en su rigorismo  técnico  y  en sus alcances netamente procesales ante las garantías y derechos  fundamentales  que  todo  juez, por mandato de la Constitución Política, está  en   la   obligación   de  preservar,  y  reivindica  una  interpretación  del  ordenamiento  que  asegura  la  existencia  entre todas sus partes de “la debida  correspondencia  y  armonía”  a  que alude, desde hace más de una centuria, el  Código     Civil”.1   

Por   ello,   si  bien  es  cierto  que  el  desistimiento  del recurso es una opción válida prevista por la ley y derivada  de  la  naturaleza  esencialmente dispositiva del recurso de casación, que pone  fin  al  trámite  de la impugnación extraordinaria, reconociéndose así a los  sujetos  procesales  la capacidad de disposición en el ejercicio de sus propios  derechos,   también  lo  es  que  la  Corte  no  puede  abandonar su deber  constitucional  y  legal  de  reparar,  de manera oficiosa, la violación de las  garantías  fundamentales  en  que  hayan  incurrido los jueces de instancia. Lo  contrario,  como  se  dijo,  implicaría  una  actitud  permisiva  frente  a una  decisión  injusta,  ilegal  y, por lo mismo, constitutiva de una vía de hecho,  máxime tratándose del derecho fundamental del debido proceso.   

En  consecuencia,  asistiéndole  razón  al  Procurador  Delegado,  procederá la Sala a pronunciarse de oficio respecto a la  violación del principio de legalidad de la pena accesoria.   

2.   Examinada la sentencia condenatoria  que  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Riohacha, el 3 de julio de 2003,  profirió  contra David Samuel Ariza Gómez  y que fue confirmada por el Tribunal Superior de la citada ciudad,  según  fallo fechado el 26 de agosto del mismo año, surge evidente que la pena  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas que le fue  impuesta  por  un  lapso  igual  al  de  la  pena  principal, esto es, 13 años,  excedió  los  diez  años  que sobre dicha sanción contemplaba el artículo 44  del  Decreto  100  de  1980,  norma  vigente para la época de ocurrencia de los  hechos juzgados y aplicable por ser más favorable.   

Ante esa situación y teniendo en cuenta que,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  artículo  29 de la Constitución  Política,  “nadie podrá ser juzgado sino conforme  a  leyes  preexistentes  al  acto  que se le imputa”,  norma  que  contempla  el  principio  de legalidad de las penas y, por lo mismo,  protege  la  libertad  individual  frente a la arbitrariedad de los funcionarios  judiciales  y garantiza los principios de seguridad jurídica y de igualdad ante  la   ley,   2  surge  claro que la pena accesoria que se le impuso a David   Samuel  Ariza  Gómez  lesiona  el  citado principio de legalidad.   

En  efecto, el artículo 52 del Código Penal  de  1980,  norma  aplicable,  como  se  dijo,  por  ser  más  favorable  que la  consagrada  en  la  Ley  599  de 2000,  establecía que la pena de prisión  implicaba  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  un  período  igual  al  de  la pena principal, pero, a su vez, el artículo 44,  ibidem, señalaba que su duración máxima era de diez (10) años.   

En  otros  términos,  la  pena  accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  debía  ser  igual a la de  prisión,  pero  si ésta era superior a diez (10) años, la de interdicción no  podía  franquear  ese  límite,  parámetro  éste  último  que  sin  duda fue  desconocido  por  los  juzgadores de instancia, conllevando así a la violación  del principio de legalidad de dicha pena.   

Por   lo  tanto,  asistiéndole  razón  al  Procurador  Delegado,  la  Sala procederá a reponer la providencia impugnada y,  en  consecuencia,  casará   oficiosa  y  parcialmente  el fallo de segundo  grado  y,  por  ende,  disminuirá  en  diez  (10)  años  la  pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas, hoy llamada inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas, impuesta al procesado.  Así  mismo  mantendrá  vigente  la  aceptación  del desistimiento del recurso  extraordinario presentado por el procesado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.           REPONER  la  providencia fechada el 6 de  julio  del año en curso, por medio de la cual la Sala admitió el desistimiento  del   recurso   extraordinario   presentado   por   el   procesado  DAVID SAMUEL ARIZA GÓMEZ.   

2.    En    consecuencia,   CASAR  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia  y,  por  lo  mismo,  imponer a DAVID SAMUEL  ARIZA  GÓMEZ  la  pena accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por el término de diez (10) años, conforme a  lo expuesto en esta providencia.   

3.          PRECISAR  que  las  restantes decisiones  adoptadas en el fallo se mantienen incólumes.   

4.  Mantener  vigente  la  aceptación  del  desistimiento   del  recurso  extraordinario  de  casación  presentado  por  el  procesado  ARIZA  GÓMEZ  y  coadyuvado por su defensor.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS             YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA               TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                                                                        Secretaria     

1 Ver,  entre  otras,  casación 21296 del 16 de marzo de 2005, M.P. Dr. Álvaro Orlando  Pérez  Pinzón,  y  auto de casación 21302 del 20 de octubre de 2004, M.P. Dr.  Yesid Ramírez Bastidas.   

2  Casación   23491   del  8  de  junio  de  2005,  M.P.  Dra.  Marina  Pulido  de  Barón.     

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