21762(02-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21762  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 014  

Bogotá D.C., dos (2)  de marzo de dos mil cinco (2005)   

          Decide  la  Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por   el   defensor   del  procesado  Jesús  Catalino  Bravo   Ospino  en  contra de la sentencia de segunda instancia proferida el 29 de  julio  de  2003  por  la  Sala  de  decisión  penal  del  Tribunal  Superior de  Barranquilla,  mediante la cual condenó al sindicado a la pena principal de 100  meses de prisión como autor del delito de acceso carnal violento.   

HECHOS  

          En  la tarde del 31 de  mayo   de  2002,  Jimmy  Germán  Ramírez  Osorio  escuchó  voces  de  auxilio  provenientes  de  la casa vecina a la suya ubicada en la carrera 24 B número 70  C  25  del  Barrio  San  Felipe  de  Barranquilla,  razón por la cual acudió a  averiguar  las causas de su llamado. Una vez allí, observó que Jesús Catalino  Bravo  Ospino  no  solo sujetaba a Eva Carolina Ochoa Suarez, una anciana mujer,  sino  que  esta sangraba por su cara y por sus manos. Al auxiliarla, la mujer le  comentó  que  había  sido  agredida sexualmente por Bravo Ospino, aprovechando  que    nadie    mas    que    ellos    se    encontraban    en    la   casa   de  habitación.   

ACTUACION PROCESAL  

          1.  Con  fundamento en el informe policivo  suscrito  el  31  de  mayo de 2002, por medio del cual deja a disposición de la  Fiscalía  a  Jesús Catalino Bravo Ospino    (fs.,   1   cuaderno   1),  la  Unidad  de  reacción  Inmediata  de  la Fiscalía general de  Barranquilla   abrió  investigación  penal  el  1  de  junio  del  mismo  año  (fs.,  5 cuaderno 1), ordenó  vincular  mediante  diligencia  de indagatoria al capturado, practicándola el 2  de  junio  de  la  misma  anualidad  (fs., 10 cuaderno  1).   

          2.  El 11 de junio de 2002, la Fiscalía 38  delegada  ante los Juzgados penales del circuito de Barranquilla le resolvió la  situación  jurídica,  imponiéndole  al  procesado  medida de aseguramiento de  detención  preventiva  como  autor  del delito de “acceso carnal violento con  persona  puesta en incapacidad de resistir.” (fs., 22  cuaderno 1)   

          3.  El  14  de agosto de 2002 la Fiscalía  clausuró  la  fase de investigación (fs., 45 cuaderno  1)  y  el 23 de septiembre del mismo año la calificó  acusando   al  sindicado  como  autor  del  delito  de  acceso  carnal  violento  (fs.,       56       cuaderno      1).   

          4.  Asignada  la  causa  al Juzgado octavo  penal  del  circuito  de Barranquilla, esa autoridad llevó a cabo la diligencia  de   audiencia   preparatoria   el   15   de   noviembre  de  2002  (fs.,  80  cuaderno 1), el 22 de enero y el  13  de  febrero realizó la audiencia pública (fs., 95  cuaderno  1)  y  el  21  de  abril  de  2003 profirió  sentencia  condenando  al  procesado como autor del delito que le fuera imputado  en   la  resolución  acusatoria  (fs.,  121  cuaderno  1).   

          5.  Esta  última  decisión fue impugnada  ante  el Tribunal Superior, autoridad que el 29 de julio de 2003 la confirmó en  su  integridad  (fs., 9 cuaderno Tribunal).   

          6.  Dentro  de  la  oportunidad  legal  la  defensora del procesado recurrió la sentencia en casación.   

DEMANDA DE CASACION  

          Con  fundamento  en la causal primera, cuerpo segundo, la demandante  presenta  un  solo  cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  el  cual puede  sintetizarse de la siguiente manera:   

          Unico cargo:   

          Error   de   hecho   por   falso   juicio  de  identidad.   

          A  juicio  de  la  demandante,  el Tribunal distorsionó el dictamen  médico  legal,  incurriendo de ese modo en un evidente error de hecho por falso  juicio  de  identidad.  En efecto, en el dictamen se indica que de los hallazgos  clínicos  y de maniobras sexuales a ese nivel se podía concluir que la anciana  “tuvo coito reciente”.   

          Con   base   en   estas   expresiones   considera  que  el  Tribunal  distorsionó  el  sentido y la expresión de la prueba, pues el dictamen reporta  maniobras  sexuales y coitos recientes, pero jamás muestra alguna de violencia,  por  lo cual se genera una distancia insalvable entre lo que la prueba expresa y  lo que de ella se concluye.   

          Lo  único  que  prueba  el  dictamen  médico  es  que  la dama fue  participe  de  una  relación  sexual,  la  que  desde  luego su defendido no ha  negado,  pero  siempre  sobre  la  base  de  que fue consentida y querida mas no  abusiva y menos violenta.   

          Error de hecho por falso raciocinio.   

          Luego  de  citar  los  siguientes  apartes  de la declaración de la  ofendida      –  “cuando  le hice así, porque me tenía apretada por  las  manos  y,  cuando  le  hice  así, me cogió los dedos y, me los mordió…  cuando  llegó  Miriam..,  pero  él  no  alcanzó  a  violarme, él nada mas me  alcanzó  a  sobar,  él  hizo su abuso” –,   la  demandante  señala  que  ese  testimonio  fue  indebidamente  apreciado en el curso de las instancias, pues de  él  la  Juez  de  primer  grado  concluyó  que  la  octogenaria mujer sindicó  directamente  a  Catalino  de  cometer  abusos  sexuales  con  ella, lo cual fue  corroborado  por la segunda instancia, destacando la manifestación violenta del  comportamiento.   

          Sin  embargo,  dice que si se hubiesen atendido las reglas generales  de  la  experiencia y el principio de no contradicción, los juzgadores habrían  tenido  que  convenir en que si alguien expresa que no fue accedida carnalmente,  no   puede  el  intérprete por mas que se empecine en decir que si lo fue,  como curiosamente lo concluyeron las instancias.   

De ese modo, agrega la demandante, se desgaja  la  construcción  indiciaria  en que se apoya la sentencia, se diluye la prueba  del  hecho  indicador  (la  sindicación  directa)  y  por  lo  tanto emerge con  claridad  la  posibilidad  de  absolver  al procesado, ante la duda acerca de su  responsabilidad.   

         

CONCEPTO   DE   LA   PROCURADORA   SEGUNDA  DELEGADA   

La demandante en un solo reproche acusa a la  sentencia  alegando  que  se  incurrió en un error de hecho por falso juicio de  identidad  y raciocinio. Del primero se ha dicho que surge cuando se distorsiona  su  contenido  o  expresión  fáctica  porque  lo  adiciona,  cercena o altera,  haciéndole  decir  lo  que realmente no expresa, y del segundo, que nace cuando  el  sentenciador  ignora  las  reglas  de  la sana crítica, de forma tal que no  haberse  presentado el yerro la decisión habría sido sustancialmente distinta.  Por  su  esencia, cada uno de ellos requiere de una técnica específica y de un  modo  distinto  de proponerlo, sin que ello signifique que no se puedan formular  dentro  de  un  mismo  cargo,  como  lo  hizo  la  demandante,  sin perturbar el  principio de autonomía de las causales.   

Los  dos  errores con contenido distinto que  plantean  dentro  de  una  misma  causal, se escinden en su fundamentación y se  dirigen  contra  diversas  pruebas,  de  lo  cual  se  concluye  que de ellos la  demandante  pretende  obtener la absolución del procesado en reconocimiento del  in   dubio   pro   reo,   sin  que  desde  luego  la  demanda  esté  llamada  a  prosperar.   

Del  concepto de medicina legal, que arrojó  como  resultado  la  conclusión  de recientes relaciones sexuales, con apoyo en  los  hallazgos  de  espermatozoides  encontrados por el laboratorio de biología  forense   en  las  muestras  tomadas  a  Eva  Ochoa  Suarez,  la demandante  concluye  que  ello  tan  solo  demuestra  las  relaciones  sexuales  pero no la  violencia.   

Si el error de identidad supone demostrar que  uno  es  el  contenido de la prueba y otro el sentido que el juzgador le otorga,  distorsionando  lo  que  en realidad el medio expresa, entonces hay que convenir  en  que  la  demandante  no  logra demostrar tal defecto, pues el legislador fue  fiel  al  contenido  del medio, en la medida que lo apreció en conjunto con las  demás  pruebas  técnicas  y  testimoniales para establecer de esa sistemática  que en el ayuntamiento medió la violencia.   

Sobre  este  punto,  la decisión de primera  instancia,  que conforma una unidad inescindible con el de segundo grado en todo  aquello  en  lo  cual  guardan  coherencia,  analiza  las  pruebas  aportadas  y  concluye:   

“La  declaración jurada del señor Jimmy  Germán  Ramírez Osorio y el dictamen médico legal practicado a la señora Eva  Ochoa  Suarez,  evidencia  la  violencia  a  que fue sometida la señora Eva por  parte  de  Jesús  Catalino  Bravo  a  juicio del juzgado, en razón a que si la  señora  Eva  hubiera  prestado  su consentimiento como lo dice el procesado, no  tenía  que  gritar para que la ayudaran, y las lesiones que señala el dictamen  forense   así   sean   leves   denotan  la  violencia  ejercida  a  la  señora  Eva.”   

No  es válido, entonces, el análisis de la  demandante,  que  plantea  un falso juicio de identidad con base en el análisis  aislado  del  dictamen, con total desconocimiento del texto de la sentencia y de  la  apreciación  de  los  medios  que en conjunto hizo el Tribunal, como único  medio   para   expresar   una   censura  que  no  tiene  sentido  ni  razón  de  ser.   

Es mas, ni siquiera el Tribunal desconoció  la  expresión  material del dictamen, ya que de él se dijo que “corrobora lo  aceptado   por   éste   (el   sindicado)   en   su   diligencia   de   indagatoria   de   que   (sic)  sostuvo  relaciones sexuales con la  mencionada   señora”.  Entonces,  “no  afirma  que  también  demuestra  la  violencia   ejercida,  sino  que  a   partir  de  allí  inicia  el  examen  probatorio que permitió establecerla.”   

De otra parte, carece de razón la censura en  lo  que  dice relación con el error de hecho por falso raciocinio que construye  a  partir  de cuestionar el análisis que las instancias hicieron del testimonio  de  la  anciana mujer. En efecto, en las decisiones se estudiaron las vaguedades  y  discordancias  y se determinó, con base en otros elementos de juicio, que la  violencia  existió.  De  allí  y  del  contexto probatorio fue que el Tribunal  concluyó  que  el procesado accedió a la dama – aun cuando ella por su edad no  precise  bien ese suceso -, y que al hacerlo utilizó la fuerza, de tal modo que  incursionó en el delito de acceso carnal violento.   

Solo  un  estudio  aislado  de los medios de  prueba,  podría  permitir  el  tipo  de conclusiones a las cuales la demandante  aspira,  mas  no  el  examen en conjunto de los medios de prueba, como lo impone  con   especial   celo   el   artículo   238   del   código   de  procedimiento  penal.   

Así mismo conspira contra su pretensión el  hecho  de  que  la demandante se dedique a cuestionar insularmente las pruebas y  su  apreciación,  sin  demostrar  la trascendencia del error denunciado, razón  por  la cual carece de fundamento y de razón su solicitud de casar la sentencia  con base en un imposible estado de duda probatoria.   

Por  todo ello, solicita a la Corte no casar  la sentencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  Corte encuentra que la demanda no está llamada a prosperar, tal  y como adelante se indicará.   

          No  afecta  la  técnica el hecho que la demandante, con apoyo en el  cuerpo  segundo  de  la causal primera hubiese formulado dos cargos relacionados  con  supuestos  errores de hecho en que habría incurrido el Tribunal, porque no  se  excluyen entre si, ni son antagónicos, ni contradictorios. Sin embargo, tal  situación   permite   develar   que  el  cargo  carece  de  la  fundamentación  indispensable  para  derruir  la  presunción  de  acierto  y de legalidad de la  sentencia acusada, como en seguida se verá.   

          Ha  dicho  la  Corte  que  el  error  de  hecho  por falso juicio de  identidad  se presenta cuando “el juzgador al apreciar una determinada prueba,  falsea  su contenido material, bien porque le hace agregados que no corresponden  a  su  texto (tergiversación por adición),  porque  omite  tener  en  cuenta  apartes  importantes  del mismo  (tergiversación    por   cercenamiento),     o     porque    transmuta    su    literalidad    (tergiversación  por transmutación). Esto  significa  que lo primero que debe hacerse cuando se plantea esta clase de error  es  precisar  que  dice  la  prueba  que  se  afirma tergiversada, y cual fue el  contenido  que  el  juzgador le atribuyó, en orden a evidenciar que entre una y  otra  existen  discrepancias,  y  que  por esta razón se le puso a decir lo que  realmente         no         dice.”        1   

          Desde  ese contexto – que se identifica como el primer momento de la  formulación  del  error  por  falso  juicio  de identidad -, la propuesta de la  demandante   no  tiene  razón  de  ser,  pues  los  diferentes  conceptos,  que  corresponden   a   un   solo   dictamen,   señalan   en   las  conclusiones  lo  siguiente:   

          El  primero,  signado  con el número A 016, una incapacidad médico  legal de 10 días, como consecuencia de las siguientes lesiones:   

                          “1.  Escoriación  de  1  cm.,  de  bordes  irregulares,  con costras serohemáticas,  acompañada  de  edema  leve perilesional, localizada en el cuero cabelludo e la  región fronto parietal izquierda.”    

                        “2.  Escoraciones  de  0.5  cm.,  de  bordes irregulares, con costras serohemáticas,  acompañadas    de    halo   heritomatosos,   localizada   en   el   ala   nasal  izquierda.”   

                        “3.  Escoriaciones  múltiples  que  oscilan  entre  o.5  cm.,  y  0.3 cm., de bordes  irregulares  con costras serohemáticas, acompañada de edema leve perilesional,  localizada  en  el  dedo  número  3  y número 4 de la mano izquierda.” (fs.,  39)   

          Pero  también  hace referencia a los siguientes hallazgos que hacen  parte del dictamen sexológico:   

                     “Presenta  laceración  de 3 cm., de bordes irregulares, sangrantes, localizado en el borde  de implantación del labio menor izquierdo.”   

         

         “Edema leve localizado en los labios mayores.”   

                    “Se toma  muestra  de  fono  de  saco  vaginal y región himeneal y vulvar para investigar  presencia de semen.” (fs., 40)   

          El    segundo,    es   explícito   en   señalar   las   siguientes  conclusiones:   

“En  las muestras analizadas recolectadas  durante   reconocimiento  médico  número  A  016  a  la  señora  Eva  Ochoa,  se  detectó  actividad  de  fosfatasa  ácida  y se observaron espermatozoides humanos, elementos inherentes  al   semen.”   (fs.,   42)                             

          El  tercero,  que  se  apoya  en  los  hallazgos previos, señala lo  siguiente:   

                                              “Conclusión:   Con   base  en  el  informe  del  laboratorio  de  Biología   podemos  concluir  que  la  señora  Eva  Ochoa  Suarez  tuco  coito  reciente.” (fs., 44)   

          A   partir   de   esos  elementos,  nótese  que  la  sentencias  no  desatienden  el  contenido  de los conceptos ni los alteran ni los distorsionan,  pues  expresamente  en ella se dijo que “la certeza de la conducta punible, se  encuentra  establecida  en  el  presente  proceso  con el dictamen médico legal  practicado  a  la  señora  Eva  Ochoa  Suarez  en donde se dice que encontraron  hallazgos  clínicos  compatibles  con  maniobras  sexuales,  con  el estudio de  hemoclasificación  y Lewis en donde se detectó actividad de fosfatasa ácida y  se  observaron  espermatozoides  humanos, elementos inherentes al semen y con el  complemento  al anterior examen con relación al estudio d ellos espermatozoides  humanos  el  cual  arrojó  un resultado positivo y concluyó que la señora Eva  Ochoa Suarez tuvo coito reciente.”   

          Esta  sección  de  la  providencia  de la juez de primer grado, que  conforma  una  unidad  temática inescindible con la de segunda instancia, tiene  apoyo  en el contenido exacto del dictamen médico legal, pues los hallazgos que  destacan  los  conceptos  son  aquellos  a  los  cuales  se  refirió  con  toda  precisión en la decisión.   

          Volviendo  hacia atrás: si el primer momento del error de hecho por  falso  juicio  de  identidad  supone  demostrar  que  el juzgador se apartó del  contenido  material  de  las  pruebas  y que de ellas suprimió partes o le adicionó otras, o la tergiversó,  entonces  desde el punto de partida el ataque que formula la casacionista carece  de  razón;  y si ello es así, inútil resultarían los esfuerzos encaminados a  demostrar  el segundo momento, consistente en demostrar, con base en esa premisa  inicial,  que  una  nueva estimación de los medios de prueba, que involucre una  apreciación  correcta  del  medio, conduciría a una decisión contraria en sus  efectos a la que el Tribunal profirió.   

Mas  ocurre  que  la  demandante  dedicó su  esfuerzo  a  indicar  el sentido del supuesto error de hecho por falso juicio de  identidad,  sin lograr ese propósito y sin proponer el cargo como corresponde y  como  se  ha  explicado que debería ser, de tal manera que tanto por razones de  fondo  como  de  técnica el cargo, en cuanto a este específico punto, no puede  prosperar.   

Un  segundo  aspecto  dice  relación con un  eventual   error   de   hecho  por  falso  raciocinio  en  la  apreciación  del  “indicio”   que  se  estructuraría  a  partir  de  la  interpretación  del  testimonio  de  la señora Eva Ochoa Suarez.   También   en   esta  ocasión  el  cargo  no  está  llamado  a  prosperar.   

El error de hecho por falso raciocinio está  vinculado  con  las reglas de la lógica, las leyes de la ciencia y las máximas  de  la experiencia, que pueden ser ignoradas o desconocidas por los funcionarios  judiciales   a   la   hora  de  apreciar  las  pruebas  como  fundamento  de  la  construcción  de  juicios  para  la  adjudicación  del derecho sustancial. Por  ello,  tiene el casacionista por deber indicar cuál fue la ley de la ciencia, o  la  regla de la lógica o la máxima de la experiencia que el Tribunal ignoró a  la  hora  de  apreciar  un  determinado  medio  de  prueba;  y si se trata de la  inferencia,   que   es   vital   en  materia  indiciaria,  la  manera  como  una  argumentación   por   fuera   de  esas  máximas,  conduce  a  una  conclusión  equivocada,  que  acertadamente  elaborada no puede llevar a la decisión que se  cuestiona.   

          Mas  allá  de  esas  precisiones, la verdad es que la demandante lo  que  plantea  es  un  posible  y  eventual  error  de  hecho por falso juicio de  identidad,  pues  en  concreto lo que afirma es que si la anciana mujer dijo que  no  fue  accedida  no  podía  el Tribunal concluir que si lo fue con base en su  misma  declaración. En otros términos, se trataría, para utilizar el lenguaje  propio  del  falso  juicio  de  identidad,  de una tergiversación del medio por  transmutación.   

Ahora,  ciertamente  que  doña Eva  Ochoa Suarez, una mujer de 84 años de  edad  no  expresó  en  su declaración que fue accedida carnalmente, por que en  palabras  de  la  anciana  mujer, “él no alcanzó a violarme, él nada mas me  alcanzó  a  sobar,  él  hizo  su  abuso.”  Esa manifestación fue cabalmente  entendida  por  las  instancias,  pues en ellas se dijo que “el examen médico  legal    sexológico    practicado    a   Eva   Ochoa  Suarez por el instituto de medicina legal no  apoya  lo  dicho  por  ella,  el  cual  estableció  hallazgos clínicos compatibles con maniobras sexuales a ese nivel;  igualmente  en  el  estudio  de  hemoclasificación  y  Lewis relacionado con el  reconocimiento  médico  de  ella se detectó actividad de fosfatasa ácida y se  observaron  espermatozoides  humanos,  elementos  inherentes  al  semen  y en el  complemente  del  anterior  estudio se concluyó que la señora Eva Ochoa Suarez  tuvo  coito  reciente.  El  procesado  en  su diligencia de indagatoria no niega  haber   tenido  relación  sexual  con  la  señora  Eva  Ochoa  Suarez  en  las  circunstancias  señaladas por él.” (subrayado fuera  de texto)   

          Desde  ese  punto  de  vista no se puede admitir – como vanamente se  pretende   -,  que  el  Tribunal  hubiese  tergiversado  por  transmutación  la  declaración  de  la víctima acorde con un falso juicio de identidad, porque es  evidente  que  fue  fiel a su contenido, ni que al apreciarla hubiese ignorado o  pasado  por  alto  las  reglas  de  la  lógica  y  en  concreto el principio de  identidad,  pues  si  la  dama  expresó  que  no  fue  accedida, los juzgadores  comprendieron  cabalmente  el  sentido  de  esa  afirmación,  tal  y como se ha  destacado.   

Pero  aún si la demandante hubiese acertado  en  su  planteamiento,  ello  sería  insuficiente,  pues  no basta tan solo con  denunciar  ese  tipo  de  defectos,  como  quiera  que  es menester demostrar la  influencia  de  ese  tipo  de  apreciaciones  indebidas en la conclusión final,  hasta  el  punto  que de eliminarse el vicio el fallo resultaría diametralmente  distinto a la declaración de justicia final.   

          Es  mas,  si  a  partir  de  su  planteamiento la demandante hubiese  diseñado  su  propuesta  denunciado  el  vicio,  destacando  su trascendencia y  proponiendo  una reelaborada interpretación de los medios de prueba en conjunto  y  en  sistemática (artículo 238 del código  de  procedimiento   penal),   habría  entendido  que  el  Tribunal  no  construyó  la violencia que es consustancial a la hora de adecuar  la  conducta al tipo de acceso carnal violento con base en la declaración de la  víctima,  sino  a partir de apreciar el dictamen médico legal en su totalidad,  las  evidencias  de  violencia  que allí se refieren y las declaraciones de los  testigos,   que   en   su   momento  le  permitieron  señalar  al  respecto  lo  siguiente:   

                   “…obra en  contra  de la explicación que sugiere la defensa sobre los rastros de violencia  como  frutos  del  furor de la actividad sexual, que el encartado ofreciera otra  versión  como  es  el de que se cayó, y además que haya evadido, como se puso  de  presente  con anterioridad, una explicación adecuada sobre los mordiscos en  la mano de la señora Suarez…”   

                     “…Ahora  bien,  no  hay duda que el encartado desplegó violencia en contra de la anciana  como  lo indican los rastros verificados. Con ellos y acudiendo a la valoración  en  conjunto  de la prueba, se tiene que la violencia fue el medio de comisión;  de  ahí,  que  sea  una postura simple de la defensa el reducir las premisas de  esta  conclusión  a  una  sola,  cuando  en  verdad todo el contexto probatorio  incide en su extracción.”   

          En  consecuencia,  solo una visión de los diversos medios de prueba  considerados  autárquicamente y sin relación de conjunto – como en la fórmula  de  la  demandante  -,  permitiría  poner  en duda el acierto y legalidad de la  sentencia;  pero  ni  aún  siquiera  bajo  ese expediente, la demandante logró  demostrar  que  algún  error  se  perfilara  en  perjuicio  de la validez de la  declaración de justicia final.   

          El cargo, pues no prospera.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION  PENAL,  ADMINISTRANDO  JUSTICIA  EN  NOMBRE  DE  LA  REPUBLICA DE COLOMBIA Y POR  AUTORIDAD DE LA LEY,   

RESUELVE  

          No  casar  la  sentencia  de  fecha  y origen impugnada. Contra esta  decisión no procede ningún recurso   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ                      HERMAN                 GALAN  CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                    EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON            JORGE  QUINTERO MILANES   

  YESID    RAMIREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de casación penal, sentencia del 16 de octubre de  2002,  radicado  15586,  M.P.  Fernando  Arboleda  Ripoll.  En el mismo sentido,  sentencia  del  28  de  julio  de  2004,  radicado,  20323, M.P., Alfredo Gómez  Quintero.     

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