19776(05-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19776  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  037  

Bogotá D. C.,  cinco (5) de mayo de dos  mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JAVIER          SEGUNDO          MELENDEZ         ANGULO.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Por medio de escrito, el demandante, luego de  referirse  a  los  hechos  y  comentar  la decisión del sentenciador de segundo  grado,  asevera  que  las  pruebas que se aportaron al proceso y que dieron como  resultado  la  condena  de  su  defendido  a  la pena de 15 años de prisión al  haberlo  encontrado  responsable  el  Juzgado 1° Penal del Circuito de Ciénaga  (Magdalena)  en  fallo  del  23 de marzo de 2001 y el Tribunal Superior de Santa  Marta  en  decisión  del  13  de  junio  de 2001, de la comisión del delito de  homicidio    en   el   grado    de   tentativa,   no   fueron   debidamente  valoradas.   

En  efecto,  dice  el  libelista  que  en el  expediente  aparecen  la  declaración  del  padre de la víctima (Franklin Daid  Acosta)  y  de  un  agente  de  la  policía  (Leovigildo  Urueta) que no fueron  testigos   presenciales   de  los  hechos,  a  las  que  se  les  entrega  plena  credibilidad,  mientras  que  deponencias  tales  como  la de la señorita Dilia  Mercedes  Campi  Castellanos y la del indagado, no merecieron crédito alguno no  obstante  que  eran  protagonistas  de  los  hechos  y relataron que las heridas  sucedieron de manera accidental.   

Por  lo anterior, considera que la verdadera  calificación  jurídica  ha debido ser lesiones personales culposas en tanto no  existía la intención de matar.    

Sostiene que el padre de la víctima no puede  creer  que  su  hijo  resultó lesionado cuando cayó al suelo trenzado en riña  con  el  supuesto  agresor  y que en tal acción se rompió la botella de vidrio  que  llevaba  éste y con ella se lesionó, sino que, por el contrario, el autor  de  las  lesiones  fue el procesado, lo que “a la luz  de   la   sana  crítica”  ha  debido  llevar  a  su  desestimación.   

Advierte   acerca  del  dolor  que  a  los  familiares  les  conlleva  la  ausencia  de  su  defendido  y solicita que en un  “estudio   pormenorizado  de  las  escasas  pruebas  aportadas   al   proceso”  se  ordene  la  libertad  inmediata del sentenciado.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

Ante  todo  debe decirse, frente al escrito  presentado,  que la demanda de casación no es de libre formulación, por lo que  no  es procedente hacer toda clase de cuestionamientos a una sentencia que llega  a  esta  sede amparada por la doble presunción de acierto y legalidad, sino que  debe  ser  un  escrito  claro,  lógico  y  sistemático  en  el que se denuncia  principalmente  un  error  bien  sea de juicio o de procedimiento en que hubiera  incurrido  el fallador, el cual se pueda ubicar dentro de las causales expresa y  taxativamente  señaladas  en  la  ley, además, que se demuestre y evidencie su  trascendencia.   

En  la  presente  demanda, ni siquiera puede  advertirse  la  formulación  de  un  cargo,  como tampoco su desarrollo y mucho  menos  la  trascendencia  en  el  marco  fáctico  y  jurídico que concibió la  sentencia,  lo  que  permite llevar a la conclusión de que el libelo presentado  no  reúne  los  requisitos  de  claridad  y  precisión  que  para ser admitida  establecen las normas que regulan la casación penal.   

En  efecto,  no  dice  cuál  fue la vía de  vulneración  de  la  ley sustancial, si directa o indirecta, mucho menos indica  su  sentido, esto es, si lo fue por falta de aplicación, aplicación indebida o  interpretación  errónea.  Exigencia que no se suple con el simple hecho de que  en  un  insular  acápite  cite  una  serie  de  normas  por  su  artículo, sin  concatenarlas  en  manera  alguna  con  la  disertación  que  supuestamente  se  propuso.   

En el texto de la demanda, lo que se observa  es  que  pretende  cuestionar  el  fallo  por el hecho de que se le hubiera dado  crédito  a  unos testigos y no a otros, sin que exprese cuál fue la naturaleza  del  error cometido por el Tribunal al apreciarlas, si de hecho o de derecho, ni  el  falso  juicio  que  lo  determinó, si de existencia, identidad, legalidad o  convicción,  o  si  se debió a un falso raciocinio, al haberse desconocido los  postulados de la sana crítica.   

No es necesario mucho esfuerzo para concluir  que  el  libelista  sencillamente traduce su inconformidad en la formulación de  una  particular valoración probatoria que en su criterio ha de prevalecer, pues  considera  que  debió  dársele  pleno crédito a la versión de Dilia Mercedes  Campi  y  a  la del indagado, sin percatarse que la simple discrepancia entre el  fallador  y  el   censor  sobre  el  mérito de elementos de convicción no  sometidos  en   cuanto  a su valoración al método de la tarifa legal sino  de   la   persuasión   racional,  no  configura  desatino  demandable  en   casación,  prevaleciendo el criterio del sentenciador, por arribar la sentencia  a    esta    sede   amparada   por   la   doble   presunción   de   acierto   y  legalidad.   

Muestra   de  esta  desavenencia  con  la  naturaleza,  exigencias   y  límites  de  la  casación,  es  la solicitud  indiscriminada              de             revisión             “pormenorizada”  de  las  pruebas en la  que insiste el censor.   

Inconsistencias  que en virtud del principio  de  limitación  la  Corte no puede solventarlas, complementarlas o corregirlas,  convirtiéndose  en  yerros  insalvables  que imponen la  inadmisión de la  demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

Inadmitir   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   JAVIER   MELENDEZ   ANGULO.  En  consecuencia,  se declara desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          MARUO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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