22866(13-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22866   

          CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

          Magistrado Ponente   

          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

          Aprobado acta N° 088   

Bogotá, D. C., trece (13) de octubre de dos  mil cuatro (2004).   

         V I S T O S   

Resuelve  la Corte la solicitud de cambio de  radicación   que   ha  elevado  el  defensor  de  los  procesados  DARIO  PINEDA  SOTO,  FABIÁN SAMUDIO GONZÁLEZ y JOHN FAIBER GASCA  CLAROS, dentro de la causa que se les adelanta por el  delito  de concierto para la conformación de grupos armados al margen de la ley  (art. 340 C. P.).   

         FUNDAMENTOS  DE  LA  PETICIÓN   

Mediante  escrito,  el peticionario, abogado  defensor  de  los  señalados  procesados, solicita el cambio de radicación del  proceso  que  se  adelanta  contra sus defendidos en el Juzgado Único Penal del  Circuito Especializado en Arauca, por las siguientes razones:   

Afirma  que  aquellos  fueron  capturados en  territorio  casanareño  y  que  no  se  ha  establecido concretamente si “…  hubieron   unos   combates   entre   las  AUC  y  la  subversión.”.   

Seguidamente  asevera  que  en  la etapa del  juicio  es  importante  practicar  varias  pruebas,  como  la  de ubicar en hato  Corozal  (Casanare)  al  conductor  de la ambulancia en que se transportó a los  heridos,  al  director  del Hospital y al médico para la época en que sucedió  la captura.   

Dice que como la Juez de Arauca, por razones  de  seguridad,  despacha desde Bogotá y que la práctica de las pruebas lo hace  a  través  de  despachos  comisorios a sus colegas, estima que la violación al  principio  de inmediación probatoria se convierte en una expectativa de afrenta  a sus derechos constitucionales.   

En cambio, alega el defensor, en Casanare sí  despacha    el    juez    especializado   de   Yopal,   razón   por   la   cual  concluye:   

“La  razón  del  debate  público  es la  controversia  probatoria,  y  esta  debe  ser presidida por sentenciador y en el  caso  que  nos  ocupa  si  la  apreciada  Juez de Arauca evacua personalmente el  debate  probatorio  el  suscrito  no  tiene  objeción,  pero si, por razones de  seguridad  va  a  delegar  en otra persona la inmediación de la prueba es mejor  que   permita   que   el   Juez   Especializado   de   Yopal  continúe  con  la  causa.”       

LA CORTE CONSIDERA  

1.-   Ha  de  reiterar la Sala en este  caso  que  el  cambio  de radicación de un proceso penal, como excepción a las  reglas  de competencia por el factor territorial, procede cuando se acredita, en  debida  forma,  que  en  el  lugar  donde  se  ventilan  las diligencias existen  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad   del  juzgamiento,  la  seguridad  del  sindicado  o  su  integridad  personal,  tal  como  lo  contempla el artículo 85 del Código de Procedimiento  Penal.   

En  otras palabras,  el cambio de sede  del  proceso,  como  excepción  a  la  competencia  territorial,  es siempre de  carácter  extremo,  residual  y  procedente  sólo  en  los casos taxativamente  señalados en el citado artículo 85.   

También  se  ha  dicho  que  la  labor del  peticionario  habrá  de  consistir  en  demostrar,  de manera clara y evidente,  cualesquiera  de las circunstancias en precedencia citadas para que la Corte, en  cumplimiento  de lo normado en el numeral 8° del artículo 75 de la misma obra,  se   pronuncie   sobre   la   viabilidad   o   no   del  cambio  de  radicación  solicitado.   

2.-     El    peticionario,    en  representación  de  sus  defendidos, apoya su solicitud en sostener que como se  inicia  la  fase  de juzgamiento y la juez de Arauca despacha desde la ciudad de  Bogotá  por  razones  de seguridad, es mejor dejar el proceso en manos del juez  de Yopal para así garantizar la inmediación de la prueba.   

En  estas  condiciones,  es  claro  que  el  peticionario  enfila  su  propuesta  por  vía  de  la  eventual  lesión  a las  garantías  procesales,  lo  que  lleva  a la Sala a advertir que tal alegación  debe   sustentarse   en   aquellas   circunstancias  que  permitan  pregonar  la  trasgresión  de dichas garantías procesales, evidentemente por fuera del marco  legal  y  constitucional,  cosa que no sucede con la figura de la comisión para  la   práctica   de   pruebas,   pues  es  un  instituto  de  arraigo  normativo  indiscutible.   

En  efecto,  esta  figura  procesal permite  ciertamente  al  funcionario de conocimiento practicar las pruebas, que esté en  imposibilidad  material  de  llevar  a  cabo  personalmente,  a  través  de  un  comisionado,  situación  que  no  implica  en  manera  alguna la posibilidad de  delegar  las esenciales facultades y funciones jurisdiccionales. Es decir, que a  pesar  de  que la inmediación probatoria no es directa, no puede aseverarse por  ello  la comisión una afectación material a las garantías procesales, pues la  actuación  del  comisionado  para practicar pruebas se justifica en el hecho de  lograr  el  cumplimiento  de  otros  principios  constitucionales, tales como la  eficaz, pronta y cumplida administración de justicia.   

En otras palabras, a pesar de que la Juez de  conocimiento,  la  Juez  Único  Penal  del Circuito Especializada de Arauca, se  encuentre  radicada  en  la  ciudad  de Bogotá por motivos de seguridad, no por  ello  puede  asegurarse  la lesión real y material al principio de inmediación  probatoria.   

Además,  incoherente  resulta  siendo  la  propuesta  del  propio  libelista,  pues  si  eventualmente y acaso es necesario  practicar  pruebas  en  Arauca,  igual  situación  sucedería con el juzgado de  Yopal  (Casanare)  al que quiere el peticionario que se envíe el proceso, en la  medida    que    de    todas    formas    se    podría   comisionar   para   su  recaudo.      

En   conclusión,   recuérdese   que  el  desconocimiento  de  las  garantías  procesales  como factor determinante de la  remoción  de  un  proceso  del lugar de ocurrencia de los hechos, no depende de  simples  conjeturas  ni de expectativas, sino de la real y material presencia de  hechos  o   situaciones  perturbadores  del recto ejercicio de la actividad  judicial,    las    cuales   ha   de   ser   necesario   e   imprescindible   su  erradicación.   

Por consiguiente, las razones invocadas por  el  memorialista  no  justifican  la pretensión de variación de la radicación  habida  cuenta  que  en  manera  alguna  se  representa como la violación a las  garantías  procesales  o  una  perturbación  grave  al  normal  desarrollo del  diligenciamiento.   

En  consecuencia,  la Corte no ordenará el  cambio de radicación incoado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

NO     ACCEDER     AL     CAMBIO    DE  RADICACIÓN  del  proceso que solicita el defensor de  los  procesados  DARÍO  PINEDA SOTO, FABIÁN SAMUDIO  GONZÁLEZ y JOHN FAIBER GASCA CLAROS.   

Cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                        ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión    de  servicio   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                  JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

   Secretaria   

    

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