21668(16-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21668  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N° 051  

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de junio de  dos mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   JOAQUÍN  PARRA  CASALLAS,  elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.  Mediante oficio N° O04353 del 7 de  noviembre  de  2003,  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho comunicó a esta  Sala  de  la  Corte  que  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América, por  conducto  de  su Embajada en Colombia y mediante Nota Verbal número 1844 del 24  de  octubre  de  la  misma  anualidad,  solicitó  en  extradición al ciudadano  colombiano  Joaquín  Parra  Casallas,  capturado  el  28 de agosto anterior, en  cumplimiento  de la resolución del 27 de agosto del mismo año, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.   La  normatividad  que rige al  presente  trámite es la contemplada en el Capítulo III, Título I, Libro V del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  la  medida  que  no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el asunto, como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores.   

3. Los acontecimientos fácticos objeto de la  investigación  e  imputación  de los cargos formulados en su contra, motivo de  la  solicitud  de  extradición,  fueron sintetizados en la Nota Verbal N° 1844  del 24 de octubre de 2003 de la siguiente manera:   

“La  evidencia  contra  el  señor  Parra –  Casallas  incluye el testimonio de testigos, la incautación de drogas ilícitas  y  de  utilidades  provenientes de la venta de drogas ilícitas, y la vigilancia  física  del  fugitivo y sus coasociados. La División Penal del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, la Dirección de Impuestos Nacionales (IRS) y  la  DEA  iniciaron la investigación de una organización de lavado de dinero en  mayo  de  1999.  La  investigación  incluyó  las actividades de Jorge Eliécer  Aparicio   –  Bejarano,  Alberto  Cuervo  – Rocha,  Juan   Carlos  Peralta  –  Carrasquilla,     Paul    Mejía    –       Vélez,       José       Rodrigo       Gil      –  Gómez,  Joaquín  Parra  Casallas,  Inés  Lombana  – Osorio,  Carlos  Arturo  Upegui  –  Silva,  y Patricia Upegui –  Zapata      (‘los  coasociados’),   entre  otros.   

“La investigación descubrió un detallado  concierto  para lavado de las utilidades provenientes de la venta de narcóticos  en  el  cual  los  co-  asociados  trabajaban para organizaciones de tráfico de  narcóticos     en     Colombia    (‘Carteles  de  la  Droga). Los Carteles de la Droga importaban drogas  ilícitas  a los Estados Unidos para su posterior distribución. Después de que  las  drogas  ilícitas  eran  vendidas en los Estados Unidos, los Carteles de la  Droga  cobraban  y lavaban las utilidades generadas por las ventas realizadas en  los  Estados Unidos. Con el objeto de cobrar y lavar sus utilidades provenientes  de  la  venta  de  narcóticos,  los  Carteles  de  las Drogas utilizaban varios  ‘correos      de  dinero’ que se encontraban  ubicados  en  los  Estados  Unidos  con  el  objeto de recoger dichas utilidades  provenientes  de la venta de los narcóticos y transferir el dinero fuera de los  Estados      Unidos.      Los      siguientes      tres      co     –   asociados   que   aparecen  arriba  relacionados    actuaban    como    ‘correos     de    dinero’   para  los  Carteles  de  la  Droga;  Inés  Lombana  –   Osorio,   Carlos   Arturo   Upegui  – Silva, y Patricia Upegui  – Zapata.   

“Otros  cinco co  –   asociados,   Jorge  Eliécer   Aparicio   –  Bejarano,  Alberto Cuervo –  Rocha,    Juan    Carlos   Peralta   –         Carrasquilla,        Paul        Cuervo        – Rocha, y Joaquíin Parra –   Casallas,   eran   conocidos  como  ‘corredores     de  dinero’. Los corredores de  dinero  hacían  arreglos  con  los  Carteles  de  la  Droga  para  recoger  las  utilidades  en  dólares  de  los  Estados  Unidos  provenientes  de la venta de  narcóticos,  y  lavar  dichas utilidades a través de instituciones financieras  de  los  Estados  Unidos,  para  su transferencia a Colombia. Los Carteles de la  Droga        suministraban       ‘contratos’  a  los  corredores  de  dinero  por  la sumas de las utilidades provenientes de las  drogas  que  habían acumulado en el Sur de Florida, Nueva York, Chicago, Puerto  Rico,  Los  Angeles  Connecticut,  y otros lugares dentro de los Estados Unidos.  Los  Carteles  de  la Droga le suministraban a los corredores  de dinero la  información      para      que      contactaran      a     los     ‘correos    de    dinero’  quienes  tenían  en  su  poder  las  utilidades  provenientes  de la venta de narcóticos que cobraban en los Estados  Unidos.   Luego,   los   corredores  de  dinero  hacían  que  los  ‘correos    de    dinero’      entregaran    utilidades  provenientes  de  la  venta  de narcóticos a lavadores de dinero que trabajaban  para los corredores de dinero.   

“Por lo menos en  63  ocasiones  entre  junio  de  1999  y abril de 2003, los corredores de dinero  Jorge  Eliécer  Aparicio –  Bejarano,  Alberto Cuervo –  Rocha    Juan    Carlos    Peralta   –  Carrasquilla,  Paul  Mejía  Vélez, y Joaquín Parra –  Casallas,  hicieron que ‘correos    de    dinero’  entregaran  aproximadamente U$ 15. 3  millones  en  utilidades  provenientes de la venta de narcóticos a personas que  se  hacían pasar como lavadores profesionales de dinero, pero que eran personas  que  trabajaban  para la DEA. A dichas personas se les refiere como ‘operativos    encubiertos    de   la  DEA’.  Dichos  operativos  encubiertos   de   la  DEA  aceptaron  que  se  les  entregaran  las  utilidades  provenientes   de  la  venta  de  narcóticos  bajo  las  instrucciones  de  los  corredores,  depositaron  dichas utilidades en cuentas bancarias controladas por  el  gobierno,  y  luego  las  transfirieron  por  vía  cablegráfica  a cuentas  designadas por los corredores.   

“Algunos  corredores  de  dinero  vivían  en  Colombia  y  operaban  sus  negocios  desde  Colombia,  mientras que otros corredores de dinero vivían en los Estados Unidos  y  vigilaban  las  actividades  de  las  operaciones  de lavado de dinero en los  Estados  Unidos.  Algunos de los corredores de dinero colombianos viajaban a los  Estados  Unidos y se reunían con operativos encubiertos de la DEA para discutir  y  participar  en  la  entrega  o  cobranza de las utilidades provenientes de la  venta  de  narcóticos.  Adicionalmente,  entre  junio  de 1999 y abril de 2003,  agentes  federales incautaron aproximadamente US 12. 8 millones en efectivo, 154  kilogramos    de    cocaína    de   ‘correos     de    dinero’  o de asociados de dichos ‘correos     de    dinero’.   

“Entre  mayo  de  2001   y   mayo   de  2003,  los  co  –  asociados Alberto Cuervo –       Rocha,       Juan       Carlos      Peralta      –  Carrasquilla,  y  José  Rodrigo Gil  –  Gómez, se concertaron  para  importar  y  distribuir  por  lo menos 150 kilogramos de cocaína y por lo  menos    15    kilogramos   de   heroína   desde   Colombia   a   los   Estados  Unidos.   

“En mayo y junio  de  2001,  Alberto Cuervo –  Rocha  y  operativos  encubiertos  de  la  DEA  se  reunieron en Miami, Florida.  Durante  las  reuniones,  Cuervo  Rocha  y  un oficial encubierto discutieron la  posibilidad  de  que  la organización del oficial encubierto comparara cocaína  con   la   organización  de  Cuervo  –  Rocha.  Cuervo  Rocha informó que el precio de la cocaína sería  de   US$2,200   por   Kilogramo.   Además   informó   su  socio,  ‘Oscar’,  podía  transportar la cocaína por  bote  a  los  Estados Unidos. En una reunión posterior en junio de 2001, Cuervo  – Rocha le dijo al oficial  encubierto  que  uno  de  sus  despachos  de 25 kilos de cocaína había llegado  a     Nueva    York.   Cuervo   –  Rocha  ofreció  vender la cocaína al oficial encubierto a precio  de  mayorista,  y,  además,  ofreció  venderle  cocaína al oficial encubierto  semanalmente.   

“El   18   de  septiembre   de  2001,  el  oficial  encubierto  llamó  a  Cuervo  –   Rocha   para  discutir  sobre  una  recolección  de  dinero  en  Los  Angeles.  Durante  la  conversación,  Cuervo  –  Rocha  le preguntó al  oficial  encubierto  si estaría interesado en comprar 100 kilos de cocaína que  se  encontraban  en  Nueva York. El oficial encubierto indicó que el precio que  le    estaba    pidiendo    era    demasiado   alto,   y   Cuervo   –   Rocha   dijo  que  negociaría  el  precio   con los dueños de la cocaína. Ambos acordaron discutir este tema  más  adelante.  Cuervo  –  Rocha  además  indicó  que  los 100 kilos habían sido importados por la misma  gente  que sería responsable de importar el cargamento de cocaína sobre el que  el   oficial   encubierto  y  Cuervo  – Rocha anteriormente habían discutido invertir.   

“El 6 de diciembre  de  2001,  Cuervo  – Rocha  contactó  al  oficial  encubierto  y le informó que su socio, Gil –  Gómez, lo contactaría en relación  con      una     recolección     de     dinero     y     sobre     ‘otro        negocio’.  El  7  de  diciembre  de  2001,  el  oficial    encubierto    habló    por    teléfono    con    Gil   – Gómez envió un fax al oficial   encubierto relacionado con una recolección de dinero en Miami.   

“En la actualidad,  el  oficial encubierto ha continuado teniendo discusiones con Cuero –  Rocha  y  con  Peralta  –   Carrasquilla   relacionadas   con  posibles   negociaciones   de   cocaína   y  heroína  en  forma  regular.  Gil  –   Gómez   continúa  teniendo  contacto  con  el oficial encubierto en forma regular y frecuentemente  sirve  como  conducto  entre  Cuervo Rocha y el oficial encubierto cuando Cuervo  Rocha  no  está  disponible.  Cuervo  –    Rocha    con    frecuencia    encarga    a    Gil   –   Gómez  de  contactar  al  oficial  encubierto  relacionada  con varias propuestas de negociaciones de narcóticos o  de recolección de dinero para su lavado.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4. La documentación remitida por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América y que sustenta la solicitud de extradición  de Joaquín Parra Casallas, es la siguiente:   

4.1.  Copia  de  la  Acusación  Sustitutiva  N°   03-60078-  CR-  MARRA (s) (s) dictada el 9 de septiembre de 2003, por  medio  del  cual,  el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito  Meridional  de  la  Florida,  acusó, entre otros, a Joaquín Parra Casallas del  siguiente cargo:   

“Cargo  Uno.  Concierto  para lavar instrumentos monetarios, y  ayuda  y  facilitamiento,  en  violación del Título 18, Secciones 1956 (h) y 2  del Código de los Estados Unidos.”.   

4.2.  También  se  allegó  copia  de  las  declaraciones  juradas  de Mia Levine, Fiscal de Tribunales  de los Estados  Unidos,  División  en  lo  Penal, en Washington D. C., y de James Testa, Agente  Especial  de  la  Administración  Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) en Ft.  Lauderdale,   las   que   respaldan   la   acusación   contra   Joaquín  Parra  Casallas.   

La  primera  de  las nombradas, esto es, Mia  Levine,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados en el pliego de cargos y una síntesis del acontecer fáctico  y procesal.   

Por  su parte, el agente James Testa relata,  de  manera  pormenorizada,  los  hechos  objeto  de  juzgamiento  ante el citado  Tribunal   y   la   participación   del   solicitado  en  extradición  en  los  mismos.   

4.3.  Se informó que el requerido, Joaquín  Parra  Casallas,  nació el 6 de octubre de 1959 en Colombia y es portador de la  cédula de ciudadanía número 19388.908.   

PERIODO  PROBATORIO   

Las partes no solicitaron ningún elemento de  juicio ni la Sala consideró necesario decretar de oficio.   

ALEGATO  DEL  PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO PARA LA CASACIÓN PENAL  

Luego  de  realizar un recuento del trámite  surtido  en  la Corte y de reseñar la documentación sustento a la petición de  extradición,  asevera  que  la  misma “cuenta con la  validez  formal  necesaria  para satisfacer las exigencias del artículo 513 del  Código de Procedimiento Penal”.   

En lo relativo a la demostración  de la  plena  identidad  del  requerido,  opina  que de acuerdo con las Notas Verbales,  mediante  las  cuales  se solicitó la detención provisional y se formalizó la  solicitud  de  extradición,  y  el acta donde materializó la captura,  se  advierte  que  se trata de Joaquín Parra Casallas y es la persona requerida por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, motivo por el cual también se  cumple con este presupuesto.   

Respecto   al   principio   de   la  doble  incriminación,  considera  que  teniendo  en  cuenta el cargo formulado a Parra  Casallas  por  el  tribunal extranjero, encuentra adecuación típica en nuestro  sistema  penal  en  los  artículos   323  (lavado  de activos) y 340   (concierto  para  delinquir)  de  la  Ley  599  de  2000,  motivo  por  el  cual  “se  concluye  que  se  satisface plenamente en esta  oportunidad  el  requisito señalado en el numeral primero del artículo 511 del  Estatuto    Procesal    Penal,   tanto   en   su   carácter   sustancial   como  sancionatorio”..   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada   en   el   país   requirente,  estima  que  la  acusación  extranjera  “contiene  un recuento de los hechos atribuidos a la  persona  solicitada  en  extradición,  incluyendo  además  las  circunstancias  temporo  –  espaciales  y  modales  en que éstos acontecieron, su adecuación a las normas pertinentes del  Código  Penal de los Estados Unidos, así como el nombre y datos personales que  permiten  la  plena  individualización de los partícipes. De igual forma ha de  tenerse  en  cuenta  que se trata de una providencia  que de acuerdo con la  legislación  del  país  requirente,  materialmente reviste el paso anterior al  juicio”.   

Por lo expuesto, sugiere a la Corte que emita  concepto  favorable  al pedido de extradición de Joaquín Parra Casallas; no si  antes  afirmar  que  se  exija  que  éste  no  vaya  a ser juzgado por un hecho  anterior  diverso del que motiva la extradición, “ni  sometido  a  desaparición  forzada,  a  tortura,  ni  a tratos o penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  ni  a  las  penas  de destierro, prisión perpetua y  confiscación,  conforme  a  lo  dispuesto  en  los artículos 11, 12 y 34 de la  Constitución  Política”.   

CONCEPTO   DE   LA  CORTE   

1.           VALIDEZ       FORMAL       DE      LOS  DOCUMENTOS  APORTADOS.   

Se advierte que la documentación presentada  como  soporte de la petición de extradición de Joaquín Parra Casallas, cumple  con  las  exigencias legales contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal  y  Civil  para  tenerla  como  apta  para  fundar el concepto que debe emitir la  Sala.   

Los  documentos, debidamente autenticados y  traducidos,  se  allegaron  por  vía  diplomática,  dentro de los que obran la  copia  de  la  Acusación  N° 03-60078-CR- MARRA (s) (s) del 9 de septiembre de  2003  dictada  por  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos, Distrito  Meridional  de  la Florida, la que fue firmada por el Presidente del Jurado, por  el  Fiscal de los Estados Unidos,  Marcos Daniel Jiménez, por la Asistente  Fiscal  de los Estados Unidos, Danna O. Washington y por la Jefe de Funciones de  la  Sección  de  Incautación  de  Bienes  y  Contra  El Blanqueo de Dinero del  Departamento  de  Justicia de los Estados unidos, documento cuya autenticidad de  su  contenido  fue  certificada  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes al  Secretario de dicho Tribunal.   

A  su  vez,  obran  las declaraciones de Mia  Levine,  Fiscal  de Tribunales  del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  División  en  lo  Penal,  y  de  James  Testa,  Agente  Especial de la  Administración  Antidrogas  (DEA),  rendidas  el  25  de  septiembre  de  2003,  respectivamente,  ante  el  Magistrado  Juez  de  los  Estados  Unidos, Distrito  Meridional  de la Florida, cuyos contenidos y traducción al español, junto con  el  resto  de  la documentación que las acompaña, fueron certificados por Mary  D.  Rodríguez,  Directora  Asociada  de  la Oficina de Asuntos Internacionales,  División  de  lo  Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en  los     siguientes     términos:    “que  adjunto  al  presente  se encuentran la declaración jurada del  Fiscal  Federal Adjunto, Mia Levine  de la Oficina del Fiscal Federal ….,  juramentada  el  25 de septiembre de 2003 ante el Juez Magistrado de los Estados  Unidos  Barry  S.  Seltzer,  y  la declaración jurada del Agente Especial James  Testa,  de  la  Administración  Antidrogas (DEA), también juramentada el 25 de  septiembre  de 2003 ante el Juez Seltzer. Estos afidávits fueron proporcionados  por  el  Fiscal  Federal  y  el Agente Especial en apoyo de la solicitud para la  extradición   formal   de   Colombia   a   los   Estados   Unidos  de  Joaquín  Parra”.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas aplicables al caso, es decir, el  Título 18, Secciones  2  (autores),  1956  (Blanqueo  de  recursos  monetarios),  1957 (participación en  operaciones   monetarias   con   bienes  procedentes  de  actividades  ilícitas  especificadas)  y  3282  (delitos  no  capitales y del Título 21, Secciones 841  (Actos   prohibidos),   846   (tentativa  y  concierto),  952  (importación  de  sustancias   controladas),   960   (actos  prohibidos  A)  y  963  (tentativa  y  concierto).   

A  su  vez,  la  firma y el cargo de Mary D.  Rodríguez  fueron  certificados  por el señor John Ashcroft, Procurador de los  Estados  Unidos de América, quien según su propia afirmación escrita, ordenó  que  se  estampara  el sello del Departamento de Justicia de los Estados Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél por el Director Adjunto de la Oficina de  Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal, y el sello del Departamento de  Estado  fue  ordenado  por  el  Secretario  de  Estado, Colin L. Powell, de cuyo  nombre dio fe el Asistente de Autenticaciones de la misma oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María  Clara  Faciolince,  como  así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los  documentos públicos  otorgados  en  país extranjero por funcionario de éste o con su intervención,  deberán   presentarse   debidamente   autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático  de  la República, y en su defecto por el de una nación amiga, lo  cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo país. La  firma  del  cónsul  o  agente  diplomático  se  abonará  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo    y    los    de    éste    por    el   cónsul   colombiano”,  disposición  aplicable  al  caso en  virtud  del  principio  de  integración  previsto  en  los artículos 23 y 513,  último inciso, del Código de Procedimiento Penal.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en  cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Joaquín  Parra  Casallas  se  hizo por la vía  diplomática  y  que en la expedición y trámite de los mencionados documentos,  así  como  en  su  traducción,  se  cumplieron  todos  los  ritos  formales de  legalización  prescritos  por  las normas de los Estados Unidos de América, la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba en este asunto.   

Por consiguiente, en este supuesto se cumple  el primer presupuesto.   

2.  LA   IDENTIFICACIÓN  PLENA  DEL  SOLICITADO  EN  EXTRADICIÓN.   

No  hay  duda que Joaquín Parra Casallas, a  quien  se refiere este trámite, es la persona solicitada en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática  por el Gobierno de los Estados Unidos de América, se colige  claramente,  como  lo  destaca  el  Procurador  Delegado,   que se trata de  Joaquín  Parra  Casallas.  Así mismo, basta observar que el número de cédula  de  ciudadanía que suministró la Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  la  Nota Verbal número 1844 del 24 de octubre 2003 coincide con el  que  aparece  en  el  acta  de  los  derechos   del capturado  y en el  memorial  poder  (19.388.908).  Además,  ni  el  solicitado  ni su defensor han  puesto  en  tela  de  juicio que no se trata de la misma persona. Finalmente, se  sabe  que  Parra  Casallas  nació  en  Colombia  el  6  de octubre de 1959 y es  portador de la cédula de ciudadanía número 19.388.908.   

En consecuencia, es evidente que la persona  detenida  es  Joaquín  Parra Casallas de nacionalidad  colombiana y es el ciudadano requerido en extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.    EL    PRINCIPIO   DE   LA   DOBLE  INCRIMINACIÓN   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  511  del  Código de Procedimiento Penal, para que la extradición se  pueda  conceder  se  requiere  que  el  hecho  que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Por  consiguiente,  teniendo  en  cuenta la  Acusación       N°       03       –       60078       –        CR        –   MARRA  (s)  (s)  del   9  de  septiembre   de   2003,   por   medio  del  cual,  el  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Meridional  de  la  Florida,  acusó  a Joaquín Parra  Casallas,   se   sabe   que   se   le  convocó  a  juicio  por  los  siguientes  delitos:   

“EL GRAN JURADO ACUSA QUE:  

“ CARGO 1   

“Concierto   para  blanquear dinero   

“Sección  1956  (h)  del  Título  18  del  Código de los Estados Unidos)   

         “En todo momento relevante a esta Acusación   

EL CONCIERTO  

“1.  Desde en o alrededor de mayo de 1999  hasta  la  fecha,  en  el  Condado  de  Broward, en el Distrito Meridional de la  Florida,  y  en otros lugares, los Acusados…JOAQUÍN  PARRA”…  (colectivamente  denominados ‘los        acusados’)   con   conocimiento   de  causa  e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  y  acordaron  entre sí y con otras  personas  conocidas  y  desconocidas para el gran Jurado para cometer delitos en  contra  de los Estados Unidos en contravención de las Secciones 1956 y 1957 del  Título  18 del Código de los Estados Unidos en contravención de las Secciones  1956   y   1957   del   Título   18  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  a  saber;   

“(a) con conocimiento de causa efectuar e  intentar   efectuar   transacciones   financieras   que   afectan   al  comercio  interestatal  y al extranjero, las cuales involucraban las ganancias procedentes  de  una actividad ilícita especificada, a saber, la fabricación, importación,  recibo,  ocultación,  compra,  venta  u  otro  tipo de negocio que trata de una  sustancia  controlada,  a  sabiendas  de que las transacciones fueron diseñadas  completa  y  parcialmente  para  ocultar  y disimular la naturaleza, ubicación,  fuente,  titularidad  y  control  de  las ganancias procedentes de una actividad  ilícita  especificada,  y  que  mientras efectuaban e intentaban efectuar tales  transacciones  financieras representaba las ganancias procedentes de algún tipo  de  actividad  ilícita,  en  contravención de la Sección 1956(a)(1)(B)(i) del  Título 18 del Código de los Estados Unidos; y,   

“(b) con conocimiento de causa participar  e  intentar  participar  en  (efectuar)  transacciones  monetarias hechas por, a  través   o  una  institución  financiera  (las  cuales)  afectan  al  comercio  interestatal   y  al  extranjero  y  que  (involucran)  propiedad  ilícitamente  derivada  cuyo  valor  supera  los  U$10.000,  a  saber;  el  ingreso,  retiro y  transferencia   de  fondos,  dicha  propiedad  habiendo  sido  derivada  de  una  actividad  ilícita especificada, a saber, la fabricación, importación, recibo  ocultación,  compra,  venta  u  otro tipo de negocio que trata de una sustancia  controlada,  en contravención de la Sección 1957(a) del Título 18 del Código  de los Estados unidos…”..   

“CARGO  2  –  17   

“Blanqueo de dinero  

“(Sección 1956(a)(1)(B)(i) del Título 18  del Código de los Estados Unidos)   

“EL   GRAN  JURADO  ACUSA  EN  ADICIÓN  QUE:   

“11.  Se  alegan de nuevo y se incorporan  los párrafos 1 a 10 del Cargo 1 en el mismo.   

“12.  En  o  alrededor  de  las  fechas  presentadas  a continuación, en el distrito meridional de la Florida y en otros  lugares,  lo  corredores  acusados  y  transportistas nombrados abajo, junto con  otros  individuos conocidos y desconocidos para el Gran Jurado, con conocimiento  de  causa  e  intencionalmente efectuaron e intentaron efectuar una transacción  financiera  que  afectaba  al comercio interestatal y al extranjero, a saber: la  entrega  de  divisas estadounidenses en las cantidades aproximadas presentadas a  continuación   a   los   operativos  secretos  de  la  DEA.  Esta  transacción  involucraba  las  ganancias  de una actividad ilícita especificada, a saber, la  fabricación,  importación,  recibo,  ocultación, compra, venta u otro tipo de  negocio   que  trata  de  una  sustancia  controlada,  a  sabiendas  de  que  la  transacción  fue  diseñada completa y parcialmente para ocultar y disimular la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  titularidad, y control de las ganancias de la  actividad   ilícita  especificada,  y  que  mientras  efectuaban  e  intentaban  efectuar  tales  transacciones financieras, sabían que la propiedad involucraba  con  las transacciones representaban las ganancias procedentes de algún tipo de  actividad ilícita…”.   

Así,  se  procederá  a  determinar  si el  principio de la doble incriminación se cumple.   

Advierte  la  Sala que la primera parte del  cargo  primero, de acuerdo con los hechos que se imputan, las normas allegadas y  los  hechos  allí  atribuidos, encuentra adecuación típica en nuestro sistema  penal  en  lo  reglado  en  el artículo 340, inciso segundo, del Código Penal,  modificado  por  el  artículo  8°  de  la Ley 733 del 29 de enero de 2002, que  prevé  el concierto para delinquir relacionado con el lavado de activos, habida  cuenta,  como  quedó  visto,  Joaquín  Parra  Casallas y otros “con  conocimiento de causa e intencionalmente  combinaron,  concertaron,  y  acordaron entre sí  …  para …intentar efectuar e intentar efectuar transacciones financieras que  afectan  al  comercio  interestatal y al extranjero, las cuales involucraban las  ganancias   procedentes   de  una  actividad  ilícita  especificada”      (narcotráfico)      y       para     “….participar  e  intentar  participar en (efectuar) transacciones  monetarias  hechas  por,  a  través  o una institución financiera (las cuales)  afectan  al  comercio  interestatal y al extranjero y que (involucran) propiedad  ilícitamente   derivada   cuyo   valor   supera   los   U$10.000…”.   

En lo relativo a la segunda parte del cargo  primero,  también  observa  la  Corte  que  encuentra adecuación típica en la  conducta  punible  que  abstractamente describe el artículo 323, modificado por  el  artículo  8°  de  la Ley 747 de 2002, que prevé el lavado de activos, por  cuanto  a  Joaquín  Parra  Casallas  se  le atribuye el haber efectuado  o  intentado  “…efectuar una transacción financiera  que  afectaba  al  comercio interestatal y al extranjero, a saber: la entrega de  divisas   estadounidenses   en   las   cantidades   aproximadas   presentadas  a  continuación   a   los   operativos   secretos   de   la   DEA  …”,        derivadas        de        actividades        ilícitas  (narcotráfico).   

Cabe  agregar  que el citado concierto para  delinquir  respecto de la comisión del punible de lavado de activos, en nuestra  legislación  contempla  una pena privativa de la libertad que oscila entre seis  (6)  y doce (12) años de prisión. Por su parte, el lavado de activos tiene una  sanción   restrictiva   de   la   libertad   entre   seis  (6)  y  quince  (15)  años.   

Por  consiguiente, no hay la menor duda que  se cumple con el principio de la doble incriminación.   

4.  EQUIVALENCIA DE LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO   

En el presente caso advierte la Sala que no  existe  dificultad  alguna  para  concluir  que se cumple con el requisito de la  equivalencia,  contemplado  en  el  numeral 2° del artículo 511 del Código de  Procedimiento  Penal,  el  cual  exige  “que  por  lo  menos  se  haya  dictado en el exterior resolución de  acusación o su equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  la  Florida, acusó a Joaquín Parra  Casallas  por  las  conductas  punibles señaladas en precedencia, mediante acto  procesal  que  en  nuestra legislación equivale a la resolución de acusación,  como  emerge  de las siguientes similitudes, que las tornan equivalentes, mas no  iguales,  pues corresponden a sistemas judiciales distintos, como lo ha dicho la  Sala.   

a) Es un pliego concreto de cargos en contra  del acusado para que se defienda de ellos en el juicio.   

b) La actuación procesal subsiguiente es el  juicio oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito.   

c)   Se   señalan   los   hechos,   con  especificación  de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron  y   la   calificación   jurídica  de  la  conducta,  con  indicación  de  las  disposiciones sustanciales aplicables.   

Por  lo  tanto, se observa que el pliego de  cargos  que  emitió la autoridad judicial del Estado requirente, es equivalente  y    tiene    la    misma    fuerza    vinculante    que   la   resolución   de  acusación.   

ACOTACIÓN  FINAL   

No  está  de  más  poner  de  presente al  Gobierno  Nacional  que  en caso de concederse la extradición, debe condicionar  la  entrega  en  el  sentido de que Joaquín Parra Casallas no será juzgado por  hechos  distintos  a  los  que  originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,   al   tenor   del   artículo   512   del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento   Penal,  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América,  respecto   del  ciudadano  colombiano  JOAQUÍN  PARRA  CASALLAS, en cuanto tiene que ver con el cargo primero  que  le  fueron imputados en la Acusación N° 03-60078-CR- MARRA dictada por el  Tribunal   de   Distrito   de   los   Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  señor  Joaquín  Parra  Casallas,  a  su  defensor,  al  Agente del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de ley.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                           ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

                          Comisión    de  servicio   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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