21652(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21652  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            

Magistrada ponente:  

                                    MARINA  PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 58  

Bogotá, D. C., junio treinta (30) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  FELICIA  AGUSTINA  CARRILLO  SOLANO, contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de  Riohacha  el  10 de julio de 2003, por cuyo medio confirmó, con modificaciones,  el  fallo  del Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma ciudad, por lo que  la  condenó  a  la  pena  principal  de  6 meses de arresto y multa de $50.000,  excluyó  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, y le  concedió   la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  al  encontrarla   autora   responsable   del   delito   de   fraude   a  resolución  judicial.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Fruto  de  la  relación sentimental surgida  entre  FELICIA  AGUSTINA  CARRILLO  LOZANO  y  Hernando  Cardona Cortés,  la  cual  se desarrolló en Bogotá, nació la menor Eliana  Andrea Cardona Carrillo en la misma  ciudad,  respecto  de  quien  su padre  adelantó proceso de regulación de  visitas  en  el  Juzgado  Segundo Promiscuo de Familia de Riohacha, pues madre e  hija  se  trasladaron  a  esta  capital,  donde el 12 de mayo de 1999, la pareja  llegó  a  un  acuerdo  sobre  el  particular,  el  que  se rehusó a cumplir la  primera.   

Abierta  la investigación en la Fiscalía 2  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito de Riohacha, fue admitida la  demanda  de  parte  civil  presentada  por  el padre de la menor, se escuchó en  indagatoria  a  la  procesada, y resolvió su situación jurídica con medida de  aseguramiento  de  conminación,  como  posible  autora  del  delito de fraude a  resolución judicial.   

Decretado el cierre de la instrucción, el 24  de  julio  de 2000, se calificó el sumario con resolución de acusación contra  la  misma,  en  la  condición  de  presunta  autora del delito que sustentó la  medida de aseguramiento.   

         

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Primero Penal del Circuito de Riohacha, donde agotado el trámite de  rigor,  el  30  de  mayo  de  2003,  se  dictó  sentencia  contra  FELICIA  AGUSTINA  CARRILLO  SOLANO por el  delito  objeto de acusación, por lo que se la condenó a la pena principal de 6  meses   de   arresto  y  multa  de  $50.000,  a  la  accesoria  de  interdicción   de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término, y concedió la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

Impugnado  el  fallo  por  la  defensa, el  Tribunal  Superior  de  Riohacha  lo  modificó por medio de sentencia del 10 de  julio  de  2003,  en el sentido de excluir la pena accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones públicas, dejándolo incólume  en todo lo demás.   

LA DEMANDA  

El  defensor  formula  dos  cargos contra el  fallo que postula y desarrolla así:   

Primer      cargo      (nulidad por violación al derecho de defensa)   

          Con      fundamento      en      la      causal      “primera”   (sic)   el  actor  considera  violado   el   artículo  29  de  la  Constitución  Política,  por  cuanto  su  representada  no contó con la asistencia de un defensor, pues el que tenía fue  asesinado  y no se le informó de la obligación de nombrar otro, de modo que en  esas  condiciones,  dice  el  censor,  continuó el proceso cuando lo debido era  suspenderlo,  por  lo  que  en  su  sentir  la  acusada  no pudo pedir pruebas o  controvertirlas,  en  particular el dicho del denunciante, presentar alegatos de  conclusión,  y  oponerse tanto a las decisiones adoptadas como a la resolución  de  acusación, por ello, solicita la nulidad de lo actuado desde el 24 de julio  de 2000, fecha de la muerte del  apoderado de confianza.   

          Segundo   Cargo  (nulidad  por  falta  de  investigación integral)   

          Apoyado  en  la causal “tercera” el censor acusa la sentencia de  violar  el artículo 29 de la Carta Política, al estimar que el “acta  de  conciliación” se llevó a cabo  sin  tener  en  cuenta  lo  previsto   en  el artículo 150 del Código del  Menor,  donde  se estipula que “Mientras el deudor no  cumpla  o  se  allane  a  cumplir con las obligaciones alimentarias del menor no  será   escuchado   en   reclamación   de   custodia,  ni  otros  derechos  del  menor”  (sic), por  lo  que  si  más  concluye  que “se  violó  el  art del CPP, Ordena que se debe hacer una investigación integral es  decir  se  debe  de  investigar tanto lo favorable como lo desfavorable para los  intereses   del   sindicado”  (sic);  tras  lo  cual  solicita  casar  la  sentencia  para  en  su  lugar  absolver  a su procurada, o  que    “subsidiariamente”     se    practique  “la  prueba  solicitada del A.D.N. y ordenada por el  Fiscal  Delegado  ante H. Tribunal del Distrito Judicial de Riohacha… al padre  de  la  menor,  para  demostrar si efectivamente tiene el derecho para que se le  decreten     la     regulación     de    visitas”  (sic).      

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  resulta  oportuno  señalar  que el inciso tercero del  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000,  faculta  a  esta  Sala para admitir  discrecionalmente  las  demandas  de  casación presentadas contra sentencias de  segunda   instancia   proferidas  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial,  el  Tribunal  Penal  Militar  y  los  juzgados  penales del circuito,  dictadas  en  procesos  que se hayan adelantado por delitos que tengan señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo sea igual o inferior a ocho (8)  años.   

          En  el asunto objeto de estudio, pronto advierte la Sala que si bien  el  fallo  impugnado  fue  proferido  por  el  Tribunal Superior de Riohacha, la  procesada  FELICIA AGUSTINA CARRILLO SOLANO  fue  condenada  por el delito de fraude a resolución judicial, al  cual  correspondía,  de  acuerdo  al artículo 184 del Decreto 100 de 1980, una  pena  de seis (6) meses a (4) años de arresto, razón por la que para acceder a  la  impugnación  extraordinaria  se  debía acudir a la casación discrecional,  dado  que  por el quantum punitivo de la infracción por la que se procedió, no  era    viable    interponer    el    recurso    de   casación   por   la   vía  ordinaria.   

         De conformidad con lo indicado, resulta  improcedente   la  demanda  presentada  en  los términos en que lo hizo el  apoderado  de  la  incriminada,  quien  no  entró  a  especificar  ni demostrar  porqué   ella  debía  tramitarse  por la vía discrecional, habida cuenta  que  el  delito  por  el  cual se la condenó tiene una pena máxima inferior al  quantum  punitivo  dispuesto  por el legislador en el artículo 205 del estatuto  procesal     penal     vigente,     para     acceder     a    la    impugnación  extraordinaria.   

Adicional  a  lo expuesto, conviene señalar  que  las  dos  especies  de  casación,  ordinaria  y  discrecional,  no  pueden  reclamarse  simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto la segunda es  subsidiaria  de  la  primera,  es  decir,  sólo  procede en la medida en que no  resulte viable la casación ordinaria en el caso concreto.   

         En  este  sentido  debe  destacar  la Sala, que en relación con la  casación  discrecional  es  necesario  sustentar  la  solicitud  de su tramite,  evidenciándose  en  el  caso  particular,  que  si  bien dentro del término de  ejecutoria  del  fallo  de  segundo  grado el impugnante presentó la respectiva  demanda,  por  parte  alguna se detiene a expresar, con  claridad  y  precisión, los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  sobre  un tema  jurídico  especial,  bien  para  unificar posturas conceptuales o actualizar la  doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico  aún  no desarrollado; cuando le era  imperativo  indicar  de  qué  manera  la decisión solicitada tiene la utilidad  simultánea  de  brindar  solución  al  asunto  y a la par servir de guía a la  actividad judicial.   

Ahora, si lo pretendido por el demandante, en  punto  de la casación discrecional, era salvaguardar algún derecho fundamental  de  la  procesada, tenía la obligación de demostrar su violación e indicar la  norma  constitucional  que  lo  consagra y explicar porqué se desconoció en el  fallo  recurrido, circunstancias que como ya lo ha reiterado la Sala1   

, deben evidenciarse en la sustentación del  recurso  que  por  vía  excepcional  se intente, deberes a cuyo cumplimiento no  procedió el censor.   

          No  obstante  lo  dicho,  para la Sala es claro que si el impugnante  omite  expresar  de  modo  independiente  la  razón  de  la  procedencia  de la  solicitud  del  recurso extraordinario por la vía discrecional, o no lo hace al  presentar  la  respectiva  demanda,  la  motivación  bien puede surgir de forma  nítida  del  contexto  de  la  misma,  caso  en el cual se estima satisfecho el  requisito  previsto en el inciso tercero del artículo 205 del estatuto procesal  penal, lo cual desde luego no se vislumbra aquí.   

          Es  que  el  defensor  no  señala  y  mucho  menos  demuestra,  los  argumentos  para  que  la  Corte  asuma  su  facultad  excepcional en el asunto,  simplemente,  como  si  se  tratara  del  procedimiento ordinario del recurso de  casación,  dentro  del término de ejecutoria de la sentencia de segundo grado,  presentó  la respectiva demanda, sin ocuparse de elaborar predicados orientados  a  sustentar  la  vía exceptiva, de donde se sigue que desconoció por completo  lo  preceptuado  en  el  inciso  tercero del artículo 205 del estatuto procesal  penal,  al  no  fijarse  en  la  limitación que tenía el delito por el cual se  condenó  a  la  procesada,  en razón a que su quantum punitivo era inferior al  requerido   para  acceder  a  la  impugnación  extraordinaria  por  el  tramite  común.      

         

          Además,  se  observa  que  el  actor escasamente cita en su censura  inicial  el artículo 29 de la Carta Política, como aquel que recoge el derecho  fundamental  a  la  defensa  que aspira a garantizar, frente al cual se limita a  denunciar  la  falta  de  contradictorio  por  ausencia  de  apoderado judicial,  afirmación  ajena a la realidad procesal, como que una vez murió el letrado de  confianza  de  la  acusada  tras  fijarse  la  vista  pública,  fue  sustituido  inmediatamente por quien ahora acude en casación.   

          El  sustento  de  la solicitud de la impugnación extraordinaria por  la  vía  discrecional  tampoco  se satisface con la última de las censuras del  censor,  por  cuanto  a  través  de  un  discurso confuso, asegura se violó el  artículo  29 de la Constitución Política, sin esforzarse por dar coherencia y  cimiento  a  esa  formulación, además, con ostensible quebranto de la técnica  casacional,    pues   mezcla  argumentos  propios  de  la  causal  primera,  concretamente  en  punto  de  la  legalidad de la prueba, con la tercera, por no  haberse  adelantado  una  investigación integral, y finalmente, hace peticiones  abiertamente  contradictorias,  con  lo  cual  son  manifiestas  las  fallas  de  carácter    formal    y    la    ausencia    del    rigor   jurídico   de   su  pretensión.   

En  síntesis,  ante  las  graves  falencias  técnicas  destacadas, que en modo alguno puede entrar a subsanar la Corte, pues  ello  lo  impide el principio de limitación que rige el trámite casacional, de  plano  se  impone  inadmitir  la  demanda,  de  acuerdo con lo preceptuado en el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

CUESTIÓN  FINAL   

          Es   claro   que   en   este   asunto   la   procesada  FELICIA   AGUSTINA   CARRILLO   SOLANO  se  encuentra  condenada a pagar una pena principal de seis  (6)  meses  de  arresto  por  su  responsabilidad penal en el delito de fraude a  resolución judicial objeto de acusación.   

          También  lo  es  que  el vigente Código Penal, eliminó la pena de  arresto   para   los   delitos   contenidos  en  su  parte  especial2   

.  

          No  obstante,  como  en  razón  de la inadmisión de la demanda, el  fallo  segundo grado adquiere ejecutoria material, será competencia del Juez de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad la aplicación favorable de la Ley  599  de  2000,  de conformidad con lo previsión contenida en el numeral 7º del  artículo 79 del Código de Procedimiento Penal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el defensor de  FELICIA  AGUSTINA  CARRILLO  SOLANO,  por  las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         

          De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

          Notifíquese y cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                             ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

Salvamento parcial de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                           JORGE LUIS QUINTERO  MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Radicación  Nº  18.676, auto del 24 de octubre de 2003, M.P. Dr. Edgar Lombana  Trujillo.   

2  Radicación  Nº  20.946,  sentencia  del  13 de agosto de 2003, M.P. Dr. Herman  Galán Castellanos.     

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