21557(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21557   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 067.  

         

Bogotá  D.C.,  agosto  once (11) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  del  procesado  MARIO     ALFONSO    CUERVO    AGUILLON,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  11  de  febrero  de  2003, mediante la cual  confirmó  el  fallo  dictado por el Juzgado Treinta y Dos Penal del Circuito de  la  misma  ciudad el 12 de marzo del mismo año, por cuyo medio lo condenó como  autor  penalmente  responsable  del concurso de delitos de acceso carnal abusivo  con menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Durante  los  meses  de febrero, marzo y abril de 2000, el procesado  MARIO ALFONSO CUERVO accedió  carnalmente  en  varias  ocasiones  a  la  niña Duffay  Lorena  Ramírez  Suárez,  la  cual contaba con trece  (13)  años  de  edad, hechos que al ser relatados por el menor a su progenitora  Angélica   Suárez  Reyes,  determinaron  que  esta  los denunciara ante la Décima Estación de Policía de  Engativá.   

          La  Fiscalía  Seccional  de Bogotá dispuso el 5 de mayo de 2002 la  correspondiente  investigación preliminar, y luego de practicar algunas pruebas  declaró  abierta  la  instrucción el 2 de agosto del mismo año, en cuyo marco  vinculó  mediante  indagatoria  a MARIO ALFONSO CUERVO  AGUILLON,  resolviendo  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho  a  libertad  provisional  como posible autor del concurso de delitos de acceso carnal abusivo  con  menor  de  catorce  años.  Posteriormente,  mediante providencia del 20 de  septiembre   de   2000   le   fue   sustituida   la  detención  preventiva  por  domiciliaria.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  18  de  diciembre  de  la  referida anualidad con resolución de  acusación  en contra del procesado, como presunto autor del concurso de delitos  que motivó la medida asegurativa.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Treinta  y  Dos Penal del Circuito de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  rito  pertinente  profirió  fallo el 12 de marzo de 2002, por cuyo  medio    condenó    a    MARIO    ALFONSO    CUERVO  AGUILLON,  a  la  pena  principal  de seis (6) años y  cuatro  (4)  meses  de  prisión,  a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  y  al  pago  de la correspondiente  indemnización  de  perjuicios como autor penalmente responsable del concurso de  delitos por el cual se le acusó.   

La  decisión  anterior fue impugnada por el  defensor  del sindicado, y el Tribunal Superior de Bogotá la confirmó mediante  fallo  del  11  de  febrero  de  2003,  el  cual es ahora objeto de impugnación  extraordinaria   por  parte  de  la  actual  asesora  técnica  de  MARIO ALFONSO CUERVO.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo, la defensora postula un cargo contra el fallo de segundo grado,  por    considerar    que    incurrió    en    error    de   hecho   por   falso  raciocinio.   

          Para  demostrarlo  aduce  que no comparte el valor probatorio que el  Tribunal  otorgó  a  algunos medios de prueba, y que además, dejó de tener en  cuenta algunos de ellos.   

          También  señala  que  si la víctima inventó a su progenitora una  historia  para  justificar  la tardanza en arribar a su residencia, ello permite  deducir que tiene facilidad para falsear la realidad de los hechos.   

          Destaca     que    la    menor    Duffay  Lorena  en  sus  diversas  intervenciones  ha expuesto  indistintamente  que  fue  accedida  sexualmente por el procesado en dos, tres y  cuatro   oportunidades,   circunstancia   que   evidencia   imprecisión  en  su  testimonio,   pese  a  lo  cual,  en  el  fallo  atacado  se  le  concede  total  credibilidad y valor probatorio.   

          Agrega  que  en  la sentencia censurada no se tuvieron en cuenta los  testimonios  de  Natalia  Avendaño  Contreras, Javier  Eduardo    Cuervo    Pavón,    Julieth   Paola   Vanegas   Rojas   y   Leonardo   Contreras  Roa,   sobre   los  cuales  no  hay  duda  acerca  de  su  veracidad  y  legalidad.   

          Igualmente   refiere   que   la   primera  declaró  que  no  tenía  conocimiento  de  las relaciones que Lorena    sostenía    con    MARIO;     Natalia     Avendaño    expresó    que    Lorena  le  había  comentado  que  en  dos  oportunidades  había  tenido  relaciones     sexuales     con    MARIO;     Leonardo    Contreras  manifestó  que  no  es  cierto  que  hubiera  visto en la calle a  Lorena  embriagada  la noche  del  17 de marzo de 2000, pues por regla de su hogar no sale de su casa después  de las 7:30 p.m.   

          Adicionalmente  expone  que a pesar de que el Tribunal afirma que el  testimonio  Javier Ignacio Cuervo Aguillón   no   ofrece  credibilidad  por  ser  hermano  del  procesado,  su  declaración    encuentra    soporte    en    lo   expuesto   por   Rubiela  Trujillo  Barbosa,  quien  vio al  procesado  sólo de nueve y veinte a nueve y media de la noche, hora posterior a  la  que  afirma  la  ofendida  su  agresor  la llevó a la casa, así como en el  testimonio  de  Jaime Acosta,  el  cual  refiere  que  vio al incriminado a las tres de la tarde, circunstancia  que  permite  desvirtuar  las  afirmaciones  de  la víctima en punto del factor  temporal en la comisión del delito investigado.   

          Asevera  que  el  Tribunal tergiversó las pruebas para confirmar el  fallo  de  primer grado, sin tener en cuenta las múltiples dudas que conducían  a   la   aplicación   del   principio  in  dubio  pro  reo,   y   por   tanto,   a   la  absolución  de  su  procurado.   

          Con  base  en  lo  anotado,  la  actora solicita a la Corte casar el  fallo  atacado,  y  absolver al procesado MARIO ALFONSO  CUERVO  AGUILLON  del  concurso de delitos por el cual  fue condenado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  resulta  oportuno  señalar  que  el  inciso  1º  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, vigente para cuando se profirió el fallo  de  segunda  instancia que corresponde al hecho procesal relevante que determina  la  normativa  aplicable  en  punto del recurso de casación, establece que este  medio  impugnaticio procede contra las sentencia proferidas en segunda instancia  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial y por el Tribunal Penal  Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que tengan  señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo máximo  exceda   de   ocho   años”   (subrayas   fuera  de  texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben evidenciarse   con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha  en  la  sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

          En  el  asunto  objeto  de  estudio se advierte que si bien el fallo  impugnado  fue  proferido  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Bogotá,   el  procesado  CUERVO  AGUILLON  fue  condenado por el concurso de delitos de acceso carnal abusivo  con  menor  de catorce años, a los cuales correspondía en el artículo 303 del  Decreto   100   de   1980,  una  pena  de  cuatro  (4)  a  diez  (10)  años  de  prisión.   

          No  obstante,  la  normativa  vigente al momento de ser proferido el  fallo  objeto  de  reproche  (11 de febrero de 2003), era la Ley 599 de 2000 que  dispone  en  su  artículo 208 para el delito de acceso carnal abusivo con menor  de  catorce  años una pena de cuatro (4) a ocho (8) años de prisión, precepto  que  fue  aplicado  en  virtud  del  principio  de favorabilidad al dosificar la  sanción            al            acusado1, pero que en punto del quantum  mínimo  establecido  para  acceder  al  recurso de casación por la vía común  resulta  insuficiente,  pues,  se reitera, es necesario que la pena privativa de  la libertad sea superior a ocho (8) años.   

Sobre  el particular ha expuesto la Sala que  “la  normatividad  aplicable  a  la  casación es la  vigente  para  el  momento  en  que,  por  razón del proferimiento del fallo de  segunda  instancia,  se  ejercita el derecho de impugnación, el cual se vincula  inescindiblemente  a  la  naturaleza  rogada  del instrumento, y, por ende, a la  facultad  dispositiva atribuida a las partes de perseguir el desquiciamiento del  fallo  de  segunda  instancia  con  ocasión  del agravio inferido, pero siempre  dentro   de  un  marco  de  oportunidad”,  dado  que  “el  objeto  de la impugnación extraordinaria no es  otro  distinto  que  la  sentencia de segunda instancia, calificada por la parte  como  lesiva  del  ordenamiento  jurídico y, consecuentemente, de sus intereses  particulares,   siendo,   por   tanto,  el  fallo  proferido  por  el  ad  quem,  ‘el  hecho’ que da origen a la decisión del juez  de  casación,  en  orden  a  que  se  restaure  la  vigencia  del  ordenamiento  jurídico,  y  se  corrija  el agravio inferido a la parte que a dicho mecanismo  acude”2  (negrillas  y  subrayas en el  texto).   

         En  la  misma  providencia, en punto del principio de favorabilidad  se  precisó  que en materia de casación no resulta aplicable la ley vigente al  momento   de   la   ocurrencia   de   los   hechos,  en  cuanto  “no  se  trata  en  este  caso  de  resolver un asunto relativo a la  aplicación  o  no  del  principio de  favorabilidad por no versar sobre la  calificación  jurídica  de  la conducta o respecto de la duración o modalidad  de  la  pena  correspondiente,  ni  de la concurrencia legislativa sobre el acto  mismo  de  impugnación,  sino  del tránsito legislativo de normas de carácter  procesal  entre la época de ocurrencia de los hechos y aquella de finalización  del  proceso, y en relación con el trámite a seguir con posterioridad a ésta,  pues  (…)  el  derecho  de  acudir en casación, se  mantiene,  sólo  que  en  este  caso,  para  el  momento  de interposición del  recurso,   por   vía   distinta   de  la  común:  la  discrecional” (subrayas fuera de texto).   

         Precisado  lo  anterior,  sin  dificultad se observa que la censora  escogió  la  vía ordinaria para demandar en casación, sin percatarse que dado  el  quantum  punitivo  (no  superior a 8 años de prisión) de los ilícitos por  los   que   se  procede,  sólo  le  quedaba  como  posibilidad  acudir  a  esta  impugnación  por la vía discrecional, asumiendo, desde luego, las obligaciones  y  exigencias  dispuestas por el legislador para ello, que no acometió, pues no  planteó  de  ninguna manera las razones por las cual debía intervenir la Corte  de  manera excepcional, esto es, para proveer un pronunciamiento con criterio de  autoridad  respecto  de  una  determinada temática, bien para unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado;   o   que   se  tratara  de  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales de su procurado.   

          Lo  anterior constituye razón suficiente para que la Sala proceda a  la  inadmisión  de la demanda, que es la consecuencia procesal señalada por la  ley en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por   la   defensora   de   MARIO  ALFONSO  CUERVO  AGUILLON,  por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PEREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Aclaración    de    voto                                                        Salvación de voto   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Salvación de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Folio  86. C. Juzgado.   

2  Sentencia  del  1º de noviembre de 2001. Rad. 17946. M.P. Dr. Fernando Arboleda  Ripoll.     

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