21544(14-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21544   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.36  

Bogotá D.C., catorce (14) de febrero de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación  acerca  de  la  eventual  violación  de garantías de los procesados  ARNULFO  MAUSSE LARGO, JAIME DÍAZ Y JHON JAIBER DUQUE SARMIENTO con ocasión de  la  dosificación  de  la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas que por el término de dieciocho (18) años les  impuso  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, cuando el  30 de abril de  2003  confirmó  con  modificaciones  el fallo de carácter condenatorio emitido  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de Soacha, por cuyo medio los halló  penalmente  responsables  a  título  de  coautores  del  concurso de delitos de  homicidio  agravado en la modalidad de tentativa, hurto calificado y agravado en  el  grado  de  tentativa,  porte de armas, tanto de uso privativo de las Fuerzas  Armadas, como de defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Hacia las tres de la tarde del 15 de julio de  1999,  en la Vereda “San Raimundo” municipio de Granada-Cundinamarca, frente  al  establecimiento  “La  Vaca que Ríe”  varios  sujetos  con  armas  de  fuego de corto y largo alcance  pretendieron  apoderarse  de  dos vehículos en los que se movilizaba la familia  Calderón-Dueñas,  pero  ante  la  oposición  de  sus ocupantes accionaron sus  armas  causándole  una  herida  grave  al conductor Cristian Hernán Amortegui,  quien  logró  sobrevivir  por la oportuna intervención médica que recibió en  el centro asistencial al que fue remitido.   

En   virtud  de  las  diligencias  previas  adelantadas  por  la  Fiscalía  General  de la Nación, el 11 de agosto de 1999  fueron  capturados  ARNULFO  MAUSSE  LARGO,  JHON JAIBER DUQUE SARMIENTO Y JAIME  DÍAZ  en  el kilómetro 51 de la vía Bogotá-Fusagasugá quienes portaban tres  (3)  subametralladoras  Ussi,  calibre  9  mm,  una  pistola marca Smith Wesson,  calibre 9 mm y un revólver 38 largo de la misma marca.   

Vinculados       mediante   indagatoria  a  la  investigación  penal   

que  se  inició, su situación jurídica se  resolvió  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva como presuntos  responsables  del  delito  de homicidio agravado en la modalidad de tentativa en  concurso  con  hurto  calificado  y  agravado también en el grado de tentativa,  daño  en  bien  ajeno  y  porte ilegal de armas de uso privativo de las fuerzas  armadas y de uso personal.   

Clausurado el ciclo instructivo, el sumario  se  calificó  el  8  de  abril  de  2002  con  resolución de acusación por el  concurso  de delitos imputados al momento de resolverles la situación jurídica  con  excepción  del  ilícito de daño en bien ajeno,  desechado, para incluir el punible de disparo de arma  de fuego contra vehículo.   

En  firme  la  acusación  el 26 de abril de  2002,  la  fase del juicio la adelantó el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Soacha,  despacho  que  tras  surtir  el  acto público de juzgamiento, mediante  fallo  de  19  de diciembre de 2002 condenó a ARNULFO MAUSSE LARGO, JHON JAIBER  DUQUE  SARMIENTO Y JAIME DÍAZ, como coautores del concurso de delitos objeto de  acusación,  a  la  pena  principal  de treinta y cuatro (34) años de prisión,  así  como  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el término de veinte (20) años   

Impugnado   el   fallo  por  los  defensores   de  los  enjuiciados,  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  lo  confirmó  sólo  respecto  de  los delitos de homicidio agravado en el grado de  tentativa,  hurto  calificado y agravado en la modalidad de tentativa y porte de  armas,  tanto de uso privativo de las Fuerzas Armadas, como de defensa personal,  en  tanto  que los absolvió por el comportamiento punible de disparo de arma de  fuego  contra  vehículo  al  considerarlo  subsumido  en el delito de hurto. En  consecuencia,  redosificó la pena teniendo en cuenta incluso por favorabilidad,  las  nuevas  disposiciones  de  la  Ley 599 de 2000, fijándola en definitiva en  dieciocho  (18)  años  de  prisión,  mismo  término  que  determinó  para la  sanción accesoria de interdicción ciudadana.   

En   virtud   del  recurso  extraordinario  interpuesto  por  el  defensor  de  ARNULFO  MAUSSE  LARGO,  ésta Sala mediante  providencia  del pasado 21 de febrero decidió inadmitir el libelo de casación,  pero  ordenó  surtir  al  Ministerio Público el traslado establecido en la ley  con  el  propósito  de  que  conceptuara  sobre  la  eventual  vulneración  de  garantías  fundamentales  del  procesado  y  de los incriminados no recurrentes  acerca  de  la  dosificación  de  la pena accesoria de interdicción ciudadana,  tema que en consecuencia circunscribirá el presente fallo.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

Resalta la Procuradora Segunda Delegada para  la Casación   

Penal la necesidad de restaurar la garantía  de  la  legalidad  de los procesados, como componente del debido proceso, habida  cuenta   que  el  Tribunal  la  vulneró  al  fijar  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación   para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  en  dieciocho   (18)   años,   mismo   término   de   la   pena  privativa  de  la  libertad.   

Pone  de  presente,  que el artículo 44 del  Decreto-Ley  100  de  1980  era  la  legislación  vigente para el momento de la  ocurrencia  del suceso delictivo y establecía como límite máximo de duración  de  la  pena  accesoria  los  diez (10) años, y si bien los fallos de primera y  segunda  instancia  se  emitieron  bajo  la normatividad penal del año 2000 que  establece  una  duración  de  cinco (5) a veinte (20) años para la sanción en  comento,  era  aquella  legislación  la  que  en  virtud  de  los principios de  favorabilidad y legalidad debía aplicarse.   

Por  lo  anterior, solicita a la Corte casar  parcialmente  el fallo a fin de que la pena de inhabilitación para el ejercicio  de   derechos   y   funciones  públicas  se  imponga  dentro  de  los  límites  establecidos en el Decreto-Ley 100 de 1980.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  acuerdo  con  el  artículo  29  de  la  Constitución Política, la   

preexistencia normativa respecto del delito  y  de  la  pena  se  constituye  en garantía fundamental, además de límite al  poder punitivo estatal.   

En efecto, los ciudadanos deben conocer los  comportamientos  prohibidos  y  por  lo  mismo  elevados  por el legislador a la  categoría   de  delitos  así  como  la  correspondiente  sanción  previamente  establecida  a fin de contar con la certeza de que sólo podrán ser sancionados  en  razón  de  la  comisión  de  una  conducta  punible dentro de los límites  cuantitativos  y  cualitativos  consagrados  con  antelación en la ley, sin que  estos   puedan   desbordarse  a  discreción  o  capricho  de  los  funcionarios  judiciales.   

El  apotegma jurídico según el cual la ley  se  aplica  durante su vigencia tiene una excepción con fundamento en el citado  artículo  29  del  mandato  superior  en  cuanto  ordena  que  la leyes penales  sustantivas  y  procesales  de  efectos  sustanciales  favorables al procesado o  condenado,   se   deben   aplicar   con   preferencia   a   las   que   le  sean  desfavorables.   

A  este  respecto,  la  Sala ha puntualizado  acerca  de  la  sucesión  de  leyes  con ocasión de la expedición del Código  Penal  de  2000  y  el cotejo con el precedente ordenamiento (Decreto-Ley 100 de  1980),  que no existe impedimento para acudir a la combinación de preceptos con  miras  a  integrar  la  norma  favorable,  siempre  que  se  mantenga a salvo la  autonomía de cada instituto o materia objeto de regulación.   

Si bien en este caso, para el comportamiento  delictivo  acaecido  el  15  de  julio  de  1999,  en  virtud  del  principio de  favorabilidad  en  la  dosificación  de  la pena principal de prisión para los  delitos  contra  los  bienes jurídicos de la vida y de la seguridad pública se  prefirieron  las  disposiciones  del  nuevo  Código  Penal  de  2000 (y para el  ilícito  contra  el  patrimonio  económico  se  tomó la anterior normatividad  Decreto-Ley  100  de  1980),  se imponía integrar las disposiciones del antiguo  ordenamiento  en  lo  concerniente  a  la  pena  accesoria  de  interdicción de  derechos y funciones públicas.   

A  partir  de  la vigencia del nuevo Código  Penal,  en  sus  artículos  51  y  52  se  estableció  que  la  pena accesoria  denominada  ahora  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas,  debe  acceder  a la pena de prisión por un tiempo igual y hasta por  una  tercera  parte  más siempre que se respete el mínimo de cinco (5) años y  el  máximo  de  veinte  (20)  años  salvo  lo  dispuesto  en el inciso 5° del  artículo  122  de  la Constitución Política respecto de los delitos contra el  patrimonio del Estado.   

De  otro lado, conforme a lo dispuesto en el  artículo  44  del  Decreto-Ley 100 de 1980, norma vigente para la época de los  hechos,  la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas no  podía, en ningún caso, exceder de diez (10) años.   

En este orden, como lo señala la Procuradora  Delegada,  advierte  la  Sala  el  error esencial de los juzgadores de primera y  segunda  instancia,  porque  al  determinar  la  pena accesoria en una duración  igual  a  la  de  la  sanción  principal  de  prisión incurrieron en flagrante  violación  de  las garantías fundamentales de los procesados a la legalidad de  la  pena  y la favorabilidad, pues con su fijación en dieciocho (18) años  dejaron  de aplicar el tope máximo establecido en la antigua regulación legal,  norma   que   por   hallarse  en  vigor  en  la  fecha  aludida  era  plenamente  aplicable.   

En  consecuencia,  corresponde  a  la  Sala  restaurar  la  garantía  de  la  legalidad  de la pena y por ello se dispondrá  casar  de  oficio  y  parcialmente el fallo en cuanto atañe a la pena accesoria  impuesta  a los procesados ARNULFO MAUSSE LARGO, JAIME DÍAZ Y JHON JAIBER DUQUE  SARMIENTO,   para   en   su   lugar   establecer   su  duración  en  diez  (10)  años.   

          Por  lo  expuesto,  la  SALA  DE CASACIÓN  PENAL  DE  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

    

1. CASAR           DE           OFICIO    PARCIALMENTE    el   fallo    de     

segundo  grado,  para  reducir  a diez (10)  años  la  pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas  impuesta  a los procesados ARNULFO MAUSSE LARGO, JAIME  DÍAZ  Y  JHON  JAIBER DUQUE SARMIENTO, de conformidad  con la argumentación precedente.   

2.            PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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