21487(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21487  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No.58  

Bogotá  D.C,  junio  treinta (30) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Corte acerca del recurso de  casación  excepcional  interpuesto  por  el  defensor  del procesado LEOVIGILDO  MANUEL  YÁÑEZ ROMERO, contra la sentencia proferida el 13 de marzo de 2003 por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá que lo condenó como autor responsable de los  delitos  de  falsedad material de particular en documento público, agravada por  el  uso,  en  concurso homogéneo y heterogéneo con los punibles de falsedad en  documento  privado,  ocultamiento de documento privado, contravención de estafa  y tentativa de estafa.   

HECHOS   Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

          1.  Se  trata  de cuatro causas acumuladas  originadas en los acontecimientos que el Tribunal resumió así:   

“En  el proceso calificado con resolución de  acusación  por el delito de falsedad personal contra Leovigildo Yáñez Romero,  por  parte  de  la  fiscalía  96  seccional,  los  hechos  se remontan al 19 de  diciembre  de  1996, cuando ante la Juez 5ª de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  se  presentó  Luz  Marina  Salamanca  Moreno  para  denunciar que el  abogado  Javier  Sepúlveda  López (Yáñez Romero), quien entonces defendía a  su  esposo  Luis  Ernesto Castañeda Ruíz, en la causa que allí se adelantaba,  solicitó   a   Salamanca   Moreno  $1’150.000  pesos  para  entregarlos  a  los  sustanciadores   del  Despacho  a  fin  de  lograr  la  libertad  de  Castañeda  Ruíz.   

Que al descubrirse que Yáñez Romero estaba  suplantando  al  abogado  Sepúlveda  López,  Luz Marina le exigió a aquél la  devolución  del  dinero;  así,  Yañez  Romero  le firmó una letra de cambio,  manifestándole,  con  relación  a  los  escritos que había presentado ante el  Juzgado, que ello no constituía delito alguno”.   

“En  la  fiscalía  109 delegada, acusación  contra  Yáñez  Romero  (22  de diciembre de 2002), como coautor responsable de  los  delitos  de falsedad material de particular en documento público, agravado  por el uso, en concurso con el de estafa tentada.   

‘…Carmen  Melixa  Moya  Quintero,  al  ser  capturada  en  flagrancia, dentro de la entidad bancaria Coopdesarrollo, oficina  Venecia,  cuando  pretendía  firmar un pagaré para obtener un préstamo por la  suma  de  cinco  millones de pesos, presentando para ello cédula de ciudadanía  falsa,  a  nombre  de  Flor  Marina  Ramírez Ruíz, identificada con la C.C. No  41’642.024,   argumentando   que  dicho  documento  se  lo  suministró  el  Dr.  Leovigildo  Yáñez  Romero, que en el pagaré era beneficiaria Esperanza Blanco  de   Rodríguez,   quien   necesitaba  un  fiador  para  obtener  un  préstamo,  habiéndola  conseguido  por  intermedio  de  la  prensa  que ofrecía fiadores,  colocándose  en  contacto  para  informarle  que  cobraban  el 5% del valor del  crédito  solicitado,  cancelando  el 50% al momento de presentar los documentos  para  la aprobación del crédito y una vez fuera aprobado pagaría el otro 50%,  contactándose  con  Leovogildo Yáñez Romero en la Av. Jiménez No 10 – 34 Of.  507  de  esta  ciudad,  quien  le  prometió  estar  (sic)  la fiadora a la hora  acordada para firmar el préstamo en Coopdesarrollo’.   

“En  resolución de acusación proferida por  la   Fiscalía   118   seccional,  del  31  de  enero  del  año  en  curso,  se  tiene:   

‘…Por compulsación de copias ordenadas por  la  Fiscalía  118  delegada…para  investigar  la  presunta participación del  procesado  Leovigildo  Manuel  Yáñez  Romero  en  los hechos de falsificación  integral  de  la cédula de ciudadanía No 20’569.675 de Bogotá, el certificado  de  ingresos  y  retenciones, certificado de libertad y constancia de trabajo de  la  empresa COMERCIAL & NEGOCIOS, documentos todos elaborados a nombre de la  señora  Asunción  Quevedo  de González, quien fue suplantada por la sindicada  Olga  Lucía  Muñóz Sánchez a fin de aparecer como codeudora del señor José  Darío  Yaya  Reina  en  la  cooperativa  de  Coopsibaté  por  la suma de cinco  millones  de  pesos,  servicio  de  consecución  de codeudor y suministro de la  totalidad  de documentos, se vinculó al señor Leovigildo Yáñez Romero, quien  cobraba  a aquél el equivalente al cuatro por ciento de lo pedido, es decir, la  suma de doscientos mil pesos’.   

“En la acusación proferida por la fiscalía  Noventa  y Siete delegada, por los delitos de falsedad material de particular en  documento   público  agravada  por  el  uso,  falsedad  en  documento  privado,  ocultamiento de documento privado y la contravención de estafa….   

‘El  denunciante  Fernando  Rojas Caballero,  para  el  mes  de  octubre de 1997, procedió con base en una publicación en el  periódico  El  Tiempo, a establecer contacto con el hoy procesado con el fin de  obtener  la  consecución  de un fiador para la obtención de un crédito, quien  le  suministró  papelería  donde  figuraba  como  codeudor  el señor Hernando  Blanco  Suárez.  Adelantada  la gestión, por la cual entregó como anticipo la  suma  de  $500.000.oo,  refiere  que  la  actividad para el crédito en el Banco  Nacional  del  Comercio  resultó  fallida,  razón  por la cual el encartado le  solicitó  (a Yáñez Romero) la entrega de toda la documentación para intentar  la  gestión  en  otro  banco,  sin que lo hubiera logrado ubicar, ya que había  abandonado  la  oficina  donde  inicialmente  lo  había  atendido,  llevándose  consigo  la  papelería  que  le  había  entregado’1.   

2.  El  Juzgado  Dieciséis  Penal  del Circuito de Bogotá, en providencias de 27 de febrero y 5  de  abril  de  2001  decretó  la acumulación de procesos a petición del mismo  YÁÑEZ  ROMERO,  quien también manifestó su voluntad de acogerse al instituto  de        la        sentencia        anticipada2   

.  

Una   vez   culminada   la  diligencia  de  formulación  de  cargos, dictó la sentencia de primera instancia el 21 de mayo  de  2001,  a  través  de  la  cual condenó al procesado a la pena de setenta y  tres   (73)  meses y quince (15) días de prisión como coautor responsable  de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en  documento público  agravada  por  el  uso,  en concurso homogéneo y heterogéneo con las conductas  punibles  de  falsedad  en documento privado, ocultamiento de documento privado,  contravención  de estafa y tentativa de estafa, a la accesoria de interdicción  de  derechos  y funciones públicas por tiempo igual a la principal y al pago de  los   perjuicios   causados   con  las  infracciones3.   

3.  El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  desatar  el recurso de apelación interpuesto por el  defensor  del  procesado,  lo  confirmó  en  su  integridad, en providencia que  recurrió  por  la  vía  de la casación excepcional4.   

LA DEMANDA:  

          Como  fundamentos  del recurso, invoca el recurrente la necesidad de  desarrollar  la  jurisprudencia  con  relación  a  alguno  de los elementos que  integran  el  delito  por el cual se dictó el fallo recurrido o con relación a  alguna  de  las  consecuencias  de  tal sentencia (sustitutos penales etc.) y la  necesidad  de  garantizar los derechos fundamentales de los sujetos procesales o  de la estructura del proceso.   

          A  continuación,  procede  a la formulación del reproche contra el  fallo  del Tribunal, al amparo de la causal primera de casación, por la vía de  la violación directa de la ley sustancial.   

          En  síntesis,  aduce  el  recurrente  que  como  el juez de primera  instancia  no  mencionó el delito que le sirvió de base para tasar la pena, el  Tribunal  optó  por  señalar  que la conducta punible de naturaleza más grave  era  el  de falsedad material de particular en documento público y al igual que  el  a  quo,  estimó  que  se  debía  partir  de  cuarenta y ocho (48) meses de  prisión, aspecto que considera equivocado.   

          Lo  anterior  porque  del  análisis  de  los artículos 64 y 66 del  Código  Penal  anterior,  no  se  observa  que  la  personalidad  negativa  del  condenado  sea  un factor necesario para variar el límite de la pena, porque si  bien  no  se  desconoce  las sentencias condenatorias emitidas contra LEOVIGILDO  YÁÑEZ ROMERO, este argumento no debe ser tenido en cuenta.   

          De  esa  manera,  los funcionarios de instancia se equivocaron en la  interpretación  y  aplicación  del  artículo  67 del Decreto 100 de 1980, que  regula la imposición de máximos y mínimos.   

          Solicita,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia impugnada y en su  lugar se efectúe una tasación de la pena en debida forma.   

CONSIDERACIONES:  

          1.  El  libelo  que se examina no cumple a  cabalidad  con los requisitos legalmente establecidos para la viabilidad recurso  de  casación  por  la vía excepcional, teniendo en cuenta que el demandante no  elaboró   una  debida  fundamentación  respecto  de  ninguno  de  los  motivos  consagrados   en  la  ley  para  ese  efecto,  esto  es,  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia y la garantía de los derechos fundamentales.   

          Solo  cuando la Corte encuentra plena justificación para intervenir  en  el  caso  concreto,  es  procedente  entrar  a  verificar  si  además en la  formulación  de  los  cargos el libelista cumplió con los parámetros de orden  técnico  en  cuanto a su demostración y trascendencia, conforme a la causal de  casación que se invoque y el yerro que se pretenda acreditar.   

          2.   Si  se  aduce  la  necesidad  de  desarrollar   la  jurisprudencia,   es  indispensable  que  el  recurrente,  además  de  determinar el objetivo específico de su pretensión, esto es, para  que  se  fije  el  alcance  interpretativo de alguna disposición o se unifiquen  posturas  disímiles  de  la  Corte, o se haga un pronunciamiento sobre un punto  concreto  que  no  ha  sido  desarrollado jurisprudencialmente o se actualice la  doctrina,  demuestre  cómo  ese  proceso intelectual que se propone se proyecta  favorablemente en la situación jurídica del procesado.   

          Y,  si  se  postula la protección de los derechos fundamentales, es  indispensable   que   el  casacionista  identifique  cuáles  garantías  fueron  vulneradas  y la forma como se produjo la irregularidad de carácter sustancial,  de  tal  manera  que  resulte  necesario  el  estudio  del  asunto por esta vía  excepcional.   

          Adicionalmente,  el  motivo que se propone como base de la casación  discrecional  debe  estar  íntimamente  vinculado  a  la censura que se formula  contra  la  sentencia recurrida. Cumplido este requisito, es procedente entrar a  examinar   si   los   cargos   formulados  contienen  las  exigencias  técnicas  indispensables  para  su  admisión,   de  acuerdo  con  la  precisa causal  invocada.   

          3.  En el asunto que es materia de examen,  el  actor  se apoya en los dos motivos legalmente consagrados para acudir a esta  vía  excepcional,  pero en realidad no fundamenta ninguno. Así, en cuanto a la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia,  deja al criterio de la Corte la  escogencia  del  tema cuyo pronunciamiento propone y, frente a la protección de  las     garantías     fundamentales,    simplemente    se    queda    en    ese  enunciado.   

La naturaleza rogada de este recurso implica  para  el  demandante el cumplimiento de una serie de cargas que la Sala no puede  asumir, en virtud del principio de limitación.      

          4.  Agréguese  a  lo  anterior  que  los  argumentos  en  que  fundamenta  el único cargo elevado contra la sentencia del  Tribunal,  no  coinciden con las exigencias técnicas ampliamente difundidas por  la  jurisprudencia  para  su demostración, pues la violación directa de la ley  sustancial,  por interpretación errónea implica, además de aceptar los hechos  en  la  forma  como  fueron  declarados  en  el fallo y la evaluación y mérito  asignado  al material probatorio, la obligación de demostrar en qué consistió  el  desacierto  del  juzgador,  no obstante haber atinado en la selección de la  norma  reguladora  del  asunto.  Y,  la aplicación indebida se configura cuando  aplica  al  caso  la  norma equivocada, debiendo demostrar cuál era el precepto  aplicable.   

          El  demandante  incurre  – además – en una inaceptable dilogía, al  invocar  el  artículo  67  del  Código  Penal  anterior  para pregonar de él,  simultáneamente,  una  incorrecta  interpretación  y una indebida aplicación,  cuando   ambas   modalidades   de   violación   directa   se   excluyen   entre  sí.   

          En  esas  condiciones,  no  surge  otra alternativa que inadmitir la  demanda y devolver las diligencias al Tribunal de origen.   

          A  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE:   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  que  por  la vía excepcional  interpuso    el    defensor    del    procesado    LEOVIGILDO   MANUEL   YÁÑEZ  ROMERO.   

          Contra     esta     providencia     procede     el     recurso    de  reposición.   

Notifíquese    y  devuélvase. Cúmplase   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

SECRETARIA   

    

1 Folios  178 a 180 C. Tribunal.   

2  Folios 31, 46 y 51 C. Juzgado.   

3  Folios 56 y 59 ib.   

4  Folios 177 y 212 C. Tribunal.     

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