21288(18-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21288  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado   acta   No.  048   

Bogotá  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil seis (2006)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  discrecional  presentada por el defensor de la procesada  PATRICIA      TIGREROS      PARRA     contra  la sentencia, de segunda instancia, proferida por el Juzgado  1°  Penal  del Circuito de Roldanillo (Valle) de fecha 24 de abril de 2003, por  medio  de  la  cual  confirmó  la de primera instancia proferida por el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Bolívar  (Valle)  a  través de la cual condenó a la  procesada  TIGREROS PARRA a la  pena  de  8  meses  de prisión y multa de diez mil pesos ($10.000), como autora  responsable  del  delito  de  lesiones  personales  culposas  en perjuicio de la  integridad personal de la señora SANDRA MILENA LOAIZA PARRA.   

HECHOS  

En  la  sentencia  impugnada, el Juzgado 1°  Penal    del    Circuito    de    Roldanillo    (Valle)    hizo   la   siguiente  síntesis:   

“Ocurrieron  en  las primeras horas de la  madrugada  del  22 de julio de 1998, en la Sala de Partos del Hospital Municipal  de  Bolívar,  Valle,  donde  la  doctora PATRICIA TIGREROS PARRA laboraba en su  condición  de  Médico  Rural,  correspondiéndole  en  consecuencia atender el  parto  de  la paciente SANDRA MILENA LOAIZA MARÍN, quien sufrió desgarro grado  IV  que  de  acuerdo  por lo dicho por el denunciante FABIO GOMES (sic) GIL, fue  deficientemente tratada por la nombrada profesional.”   

Por  lo  hechos  anteriormente reseñados la  Fiscalía  10  Delegada  ante  los Juzgados Promiscuos Municipales de Roldanillo  (Valle)  el  3  de  abril  de  2001, le profirió resolución de acusación como  probable  autora  del  delito de lesiones personales culposas de conformidad con  los  artículos  331,  332  y  334 inciso 2° del Código Penal, vigente para la  época  de  los hechos. Impugnada la anterior decisión, la Unidad de Fiscalías  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Buga, mediante  resolución   del   11  de  julio  de  2001,  la  confirmó  en  su  integridad.   

LA   DEMANDA   

El recurrente, expone, inicialmente, que para  los  efectos  de la demanda de casación discrecional y la causal que invoca, se  fundamenta  en  que  la  sentencia tuvo como base los conceptos médicos legales  allegados al proceso.   

Cargo  único, causal primera por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por error de hecho por violación a la sana  crítica  porque  se  condenó  a  la  procesada  TIGREROS  PARRA  con  base  en  reconocimiento   médicos   que   no  fueron  practicados  inmediatamente  a  la  ofendida.   

Luego    de   transcribir   apartes   de  pronunciamientos  de  la  Corte  en Sala Penal y Civil atinente a la valoración  probatoria,  sostiene  que  en  el  presente  caso la exterioridad de lo que fue  objeto  de valoración por parte del perito no se presentó en la condición que  se  requería  para  que  se  le pudiera considerar como prueba indicativa de la  relación  directa  entre  lo  habido  en  la anatomía de la paciente que fuera  percibido  por  el  forense  y cualquier procedimiento desplegado por la médica  TIGREROS PARRA.   

En  estas  condiciones, el dictamen valorado  “se   constituyó  como  alterado  o  ‘contaminado’  para  que pudiese considerarse como  plena  prueba  en  orientación  a  fijar  la  certeza  de  la  materialidad del  ilícito,  tal  como  lo  expone  el juzgado de segunda instancia”  Es  enfático  en señalar que la percepción pericial a la que se  hace  referencia  no  se  da  sobre una condición inferida por su representada,  pues  lo  que  se pretende considerar como prueba material, ha sido manipulada o  maniobrada.   

Las  reglas  de la sana crítica, imponen un  análisis  tanto objetivo como subjetivo de los medios de prueba, para proyectar  al  interior de ellos la fuerza probatoria que poseen. No es por un acto forzado  que  se  llega  a la conclusión, sino, con la observación de las reglas que se  obtiene  el  resultado.  No  se  puede  suponer  un comportamiento puesto que en  términos  de la sana crítica significa el rompimiento del nexo causal. La mera  consideración  que  los  dictámenes  arrojan  certeza  de  la materialidad del  delito    no    comulgan    con    los    lineamientos    de   la   apreciación  probatoria.   

Sostiene  que la ausencia de los fundamentos  razonados  al mérito asignado a los experticios forenses acentúan y consolidan  la  violación a las reglas de la sana crítica. Concluye, en que por haber sido  expedida  la condena con violación a las reglas de la sana crítica, solicita a  la  Corte  proferir  sentencia  de  sustitución  declarando que la procesada no  podía  ser  condenada  en contravía de los principios que gobiernan los medios  probatorios.   

Seguidamente  el recurrente se refiere a las  corrientes  filosóficas  atinentes  a la valoración probatoria y apoyado en la  doctrina  nacional  hace  énfasis  sobre  la  eficacia de la plena prueba, para  reiterar  la  solicitud  a  la  Corte  en  el sentido de que case la sentencia y  profiera  fallo  “estimatorio de sustitución según  la preceptiva legal de la causal inocada”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Es de utilidad recordar, en primer lugar, que  de  acuerdo  con  el  desarrollo  jurisprudencial  de  la Sala que la demanda de  sustentación   del   recurso  de  casación  por  la  vía  discrecional,  debe  justificar  la solicitud en la necesidad del desarrollo de la jurisprudencia, ya  para  su  unificación,  dada  sus  variaciones  o  la  diversidad  de criterios  sostenidos  por  la  Corte,  ora porque existan vacíos que exijan precisiones o  ampliaciones  para  señalarle  sentido  y  alcance  a la ley, o bien porque con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o  por  la concurrencia de nuevas realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala no haya tenido oportunidad de referirse a un  tema  sustancial  específico, ante el cual la sentencia acusada yerra o infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la ampliación de los  mecanismos     protectores     de     las    garantías    de    los    derechos  fundamentales.1   

En segundo lugar, la demanda debe reunir los  requisitos  exigidos  por la ley para su admisibilidad, al tenor de lo dispuesto  por  los  artículos  212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin embargo,  es  claro  que  el  examen  del  cumplimiento de tales condiciones procede sólo  cuando  se  verifique  y  valore la fundamentación atinente al desarrollo de la  jurisprudencia  o  a  la garantía de la vigencia de los derechos fundamentales,  de  tal  manera  que  si  ésta  no  se  ha  contemplado  o lo ha sido de manera  insatisfactoria  o  deficiente  no  será  preciso  considerar  el  resto  de la  demanda.   

Si,   como   podría  ser  de  recibo,  la  motivación  de  la  casación excepcional se realiza con la formulación de los  cargos  respectivos,  para  los efectos señalados en el párrafo inmediatamente  anterior,  será  indispensable  escindir de la explicación con que se sustenta  el   cargo   o   censura,   la   justificación   de   la  discrecionalidad  del  recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  cumplió  con  los  lineamientos jurisprudenciales que la Corte,  reiteradamente,  ha  venido  señalando  en  torno  a  las  exigencias  mínimas  referidas  precedentemente, habida consideración que no se ocupó de justificar  la  promoción  del  recurso  extraordinario  de  casación,  es  decir,  no  le  demostró  a la Corte, fundadamente, los motivos por los cuales considera que se  han  conculcado  las garantías fundamentales de su representado o la razón por  la   cual   se   hace   necesario   el   pronunciamiento  en  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  debido a que a esas concretas hipótesis, se repite, se contrae  la   admisibilidad   del   recurso  extraordinario  de  casación  por  la  vía  discrecional,  identificando de manera concreta la materia sobre la cual la Sala  debe  pronunciarse,  determinando si existe jurisprudencia sobre este aspecto y,  en  tal  caso,  luego de precisar las decisiones proceder a relacionarlas con el  asunto  sub  exámine,  para establecer su trascendencia, el punto sobre el cual  es   necesario   el   pronunciamiento  de  la  Corte,  bien  por  existir  duda,  contradicción  o  vacío, causadas por la existencia de un texto legal ambiguo,  un  tránsito  de  legislación  o  la diversidad de criterios jurisprudenciales  sobre   el   mismo   asunto   en   los   distintos  Tribunales  y  Juzgados  del  país.   

Sin  embargo,  de  la  lectura de la demanda  presentada  se  constata  que  el  actor omitió el cumplimiento mínimo para la  viabilidad  del  recurso extraordinario por la vía excepcional, pues, en primer  lugar,  no  justificó la casación discrecional sobre una eventual vulneración  de  las garantías fundamentales, ni se ocupó de sugerir que la Corte estudiara  el  caso  para el desarrollo de la jurisprudencia atendiendo que se presenta una  cualquiera  de  las  hipótesis mencionadas anteriormente, es decir, privó a la  Corte  de  conocer  la  razón  por la cual acudía al recurso extraordinario de  casación discrecional.   

En  segundo  lugar,  el  cargo  propuesto al  amparo  de  la violación indirecta de la ley sustancial, por error de hecho por  violación  a las reglas de la sana crítica resulta ostensiblemente deficiente,  pues  ni  de  lejos  se  acerca  a  la  metodología  exigida cuando se pretende  censurar  al  juzgador  por  violación a las reglas de la sana crítica, lo que  implicaría   la  invocación  de  un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  correspondiendo   al   casacionista,   como  actor  del  recurso,  señalar  los  derroteros  dentro  de  los  cuales  orienta la acusación, con el propósito de  demostrar  los  yerros  atribuidos al fallo, por lo que, debió señalar cuáles  fueron  las  leyes científicas o los principios lógicos o los postulados de la  experiencia  quebrantadas  por  el juzgador de segunda instancia, de qué manera  lo  fueron y cuáles de esas leyes, principios o postulados debieron servir para  resolver el asunto; empero, nada de ello hizo el censor.   

Y,  con la misma ilación, es notorio que en  la  censura el actor incurre en el defecto técnico de desbordar el cauce normal  para  dedicarse  a efectuar apreciaciones personales sobre el mérito persuasivo  del  dictamen  emitido  por  el  perito  forense  para  anteponerlas al criterio  valorativo  de  los  juzgadores  de  instancia y sobre la actividad judicial, en  posición  que  implica  un mayor distanciamiento de la metodología del recurso  extraordinario de casación.   

De esta manera, el censor no logró demostrar  el  yerro  en  que pudo incurrir el juzgador al proferir el fallo a adverso a la  procesada   TIGREROS  PARRA,  razón  por  la  cual  los  reproches  se  alejan  del motivo legal de casación  aludido   –  violación  indirecta   de   la   ley  sustancial,  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  – y carece necesariamente  de  claridad  y  precisión,  relevando  a  la  Corte  de la posibilidad real de  estudiar la demanda.   

Por  último,  debe recordar la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,   sino   donde   se   justiprecia   la   juridicidad   de   los  pronunciamientos de los juzgadores de instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta  la  demanda,  la  Sala  no  advierte,  en  los  fallos,  ni ostensible  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad que la  obliguen a un pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-   INADMITIR   la  casación  por  vía  excepcional    interpuesta    a    nombre    de    la   procesada   PATRICIA  TIGREROS  PARRA  por las razones  anotadas precedentemente.   

2.-   Declarar   desierto   el   recurso  extraordinario   de   casación   y   devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                  ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                               ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

        Excusa  Justificada   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                            JORGE           LUIS          QUINTERO  MILANÉS         

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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