21180(27-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  21180   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 045.  

         

Bogotá  D.C.,  mayo veintisiete (27) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la apoderada de la parte civil,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Bogotá  el 29 de enero de 2003, mediante la cual revocó íntegramente el fallo  dictado  por el Juzgado Treinta y Seis Penal del Circuito de la misma ciudad por  cuyo  medio  había  condenado  a  la procesada MARCELA  MARRERO  REQUINIVA como autora del delito de homicidio  culposo    en    la    menor    Cindy   Paola   Mozo  Rodríguez.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  siete  de  la  noche del 13 de noviembre de  2000,    cuando    la    niña   Cindy   Paola   Mozo  Rodríguez  atravesaba  la Avenida Boyacá a la altura  de  la  calle  62  de  esta  ciudad  en  compañía  de su progenitora y de tres  hermanos,  fue  arrollada  por  el  vehículo  de  placas  CGU 764 conducido por  MARCELA  MARRERO  REQUINIVA,  ocasionándole  trauma  craneoencefálico  severo  que produjo su muerte al día  siguiente.   

La Fiscalía Delegada ante los Jueces Penales  del  Circuito  de Bogotá declaró abierta la instrucción el 14 de noviembre de  2000,   en   cuyo   desarrollo  vinculó  mediante  indagatoria  a  MARCELA  MARRERO  RIQUINIVA, resolviéndole  su  situación  jurídica  el 26 de marzo de 2001 con medida de aseguramiento de  detención  preventiva  con  derecho  a libertad provisional como posible autora  del delito de homicidio culposo.   

La  madre de la víctima presentó a través  de  apoderada demanda de constitución de parte civil, la cual fue admitida el 4  de junio de 2001.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  17  de agosto de 2001 con resolución de acusación en contra de  la    procesada,    como   presunta   autora   del   que   motivó   la   medida  asegurativa.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Treinta  y Seis Penal del Circuito de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  rito  pertinente profirió fallo el 15 de octubre de 2002, por cuyo  medio  condenó a MARCELA MARRERO REQUINIVA,  a la pena principal de veinticuatro (24) meses de prisión, multa  de  un  mil  pesos  ($1.000.oo)  y  privación del derecho a conducir vehículos  automotores  por  un  (1)  año,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad,  y  al  pago de los perjuicios materiales y morales  estimados  en  la suma equivalente a trescientos (300) salarios mínimos legales  mensuales,  como  autora  penalmente  responsable  del  delito  por  el cual fue  acusada.  En  la  misma  oportunidad  le  fue concedida la condena de ejecución  condicional de la pena.   

La  decisión  anterior fue impugnada por el  defensor  de  la  procesada,  y  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  la revocó  íntegramente,  en el sentido de absolverla por el delito de homicidio culposo y  disponer  su  libertad  incondicional,   mediante  fallo del 29 de enero de  2003,  el  cual  es  ahora objeto de impugnación extraordinaria por parte de la  apoderada de la parte civil.   

LA DEMANDA  

          Previo  a  postular  y desarrollar la censura, la impugnante señala  que  “la esencia de la acción y reclamo intentado en  el  presente  recurso,  se  concreta en la indemnización a que tiene derecho mi  poderdante  MERY  SORALINDA  RODRIGUEZ MORALES, en calidad y condición de madre  legítima  de  la  occisa  CINDY  PAOLA,  indemnización  decretada  en el fallo  equívocamente  revocado  por  medio de la sentencia”  objeto de impugnación.   

          Destaca   que   “no  se  trata  de  una  impugnación  censurando  la  dosimetría punitiva y consiguiente pena privativa  de  la  libertad  impuesta  a la procesada sino lo referente a la indemnización  reclamada,  derecho  ciertamente  justo  por  cuanto  la  perjudicada  es  mujer  menesterosa,  cabeza  de  familia y quien exclusivamente debe trabajar y obtener  lo  que  logre  con sus labores para la crianza de sus menores hijos”.   

Acto  seguido, la demandante formula un solo  cargo  contra  el  fallo  al  amparo  de  la causal primera de casación, cuerpo  segundo,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial determinado por un  “falso     juicio    de    raciocinio”,  el  cual  condujo  a la falta de aplicación de los artículos  7º, 23, 29, 94, 97 y 109 del Código Penal.   

Para  demostrarlo  expone  que  el  Tribunal  consideró   que   la   muerte   de   la  menor  Cindy  Paola  “fue consecuencia de  su   imprudencia   al   cruzar   la   avenida   de   modo   sorpresivo  para  la  procesada”,  de que la madre de la niña le ordenara  regresar  una vez atravesada la calzada, que a su vez, la progenitora transitaba  con  tres hermanos menores de la víctima, entre ellos, un bebé de brazos, todo  ello  unido  a  la  oscuridad  del  sitio  y  a  la imposibilidad de la niña de  continuar  su  camino,  dado  que  se  encontró  con  las vallas de contención  ubicadas a un costado de la vía.   

          Entonces  señala que las consideraciones del Tribunal son ilógicas  y   no   tienen   en   cuenta   lo   expuesto   por   la   testigo  Tivisay   Rodríguez   Sarmiento,   quien  viajaba  en  el  puesto delantero derecho del vehículo de la procesada, de cuyo  testimonio   concluye   que   “las  dichas  viajeras  marchaban  absortas  en  algún  entretenimiento,  sin  mucha  atención  en  la  conducción  del  automotor,  y a gran velocidad, pues si segundos antes habían  arrancado  de  un  semáforo  ubicado  a cincuenta o sesenta metros, no se ve la  razón  para  que  la  frenada  intempestiva  fuese  de 18.44 metros”.   

          Refiere  que  si  la  víctima  recibió  el  golpe  por  su costado  izquierdo,  ello  acredita  que  en  ningún momento interrumpió su marcha para  devolverse,  de lo cual se deduce que su progenitora no le impartió la orden de  regresar.   

          Y  agrega que la experiencia enseña que la madre de la menor estaba  acostumbrada  a  transitar  en  compañía de sus hijos por aquella vía, aunque  infringiera  el  reglamento  de  tránsito, sólo que la noche de los sucesos su  hija   fue   alcanzada   por   un  vehículo  que  se  desplazaba  a  exceso  de  velocidad.   

          También  manifiesta  que  la oscuridad señalada por el Tribunal en  el  fallo atacado no consulta lo informado por los testigos en el sentido de que  la  visibilidad  era  la  normal,  más  aún cuando erradamente el ad  quem señala que la percepción de los  declarantes  era  diversa  a la de la procesada, sin percatarse que si la menor,  junto  con  sus  hermanos  y  su  progenitora  cruzaron  la  avenida delante del  vehículo  de MARCELA MARRERO,  esta  era  quien  mejor visibilidad debería tener sobre aquellos, y que fue por  el  exceso  de  velocidad  que  resultó  arrollando  a  la  niña  Cindy Paola.   

Con base en lo expuesto, la censora solicita  a  la Corte que “case el fallo impugnado, para que en  su   lugar   se  profiera  el  que  en  realidad  corresponde,  acorde  con  las  motivaciones expuestas”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Como  la  demandante  es  enfática  en  afirmar  que  el propósito  exclusivo  de  su demanda se orienta a conseguir la indemnización de perjuicios  en    favor    de   su   representada,   oportunas   resultan   las   siguientes  observaciones:   

          El   artículo   207   del   estatuto  procesal  penal  dispone  que  “cuando la casación tenga por objeto únicamente lo  referente   a   la   indemnización   de  perjuicios  decretados  en  la sentencia condenatoria deberá tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas en las normas que  regulan  la  casación  civil,  sin  consideración  a la pena señalada para el  delito o delitos”.   

          Por  tanto,  pronto  advierte  la  Sala que la casacionista yerra al  ampararse  en  la  norma  transcrita,  pues  ella procede sólo cuando proferido  fallo  de  condena,  la  inconformidad  del impugnante radica en el monto de los  perjuicios.  Es decir, no resulta viable que para pretender legitimarse en punto  de  una  demanda de casación por vía ordinaria, la apoderada de la parte civil  argumente  que  sólo  le  interesa la indemnización de perjuicios frente a una  sentencia  absolutoria,  cuando  lo  cierto  es  que  antes  de  ocuparse  de la  tasación   de  los  perjuicios,  lo  que  en  verdad  deplora  es  la  referida  absolución,  y  en  tal  medida  encamina  su  labor  a  discurrir acerca de la  responsabilidad  de  la  procesada,  caso  en  el cual debía considerar la pena  señalada  para el delito por el cual se procede, que en este asunto resulta ser  inferior  al  quantum punitivo dispuesto para acudir a la casación ordinaria, y  por   ello,   debía   acometer  la  impugnación  extraordinaria  por  la  vía  discrecional.   

          En  efecto,  el  inciso  2º del artículo 205 de la Ley 600 de 2000  faculta  a  esta  Sala  para admitir discrecionalmente las demandas de casación  presentadas  contra  sentencias  de segunda instancia proferidas por autoridades  judiciales  diversas  a  los  tribunales  superiores  de  distrito judicial y al  Tribunal  Penal Militar, así como aquellas dictadas en procesos que se hubieren  adelantado  por  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo sea igual o inferior a ocho (8) años.   

          En  el asunto objeto de estudio el fallo impugnado fue proferido por  el   Tribunal   Superior   del   Distrito  Judicial  de  Bogotá,  la  procesada  MARCELA MARRERO REQUINIVA fue  absuelta  por  el delito de homicidio culposo, al cual correspondía tanto en el  artículo  329  del  Decreto  100 de 1980, como en el 109 de la Ley 599 de 2000,  una  pena  de  dos  (2)  a  seis (6) años de prisión, motivo por el cual, para  acceder  a  esta  impugnación  extraordinaria  debía  acudir  a  la  casación  discrecional,  dado  que  por  el  quantum  punitivo  del  delito  por el que se  procedió  no  era  viable  interponer  el  recurso  de  casación  por  la vía  ordinaria.   

          En  tal  caso,  le  correspondía  a  la  casacionista  expresar  con  claridad  y precisión los  motivos  por  los  cuales  debía  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico  aún  no desarrollado, siéndole imperativo que  indicara  de  qué manera la decisión solicitada tenía la utilidad simultánea  de  brindar  solución  al  asunto  y  a  la  par servir de guía a la actividad  judicial.   

Ahora  bien,  si  lo  pretendido  por  la  demandante  en  punto  de la casación discrecional era asegurar la garantía de  derechos  fundamentales de la parte civil, tenía la obligación de demostrar la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,  así  como  su desconocimiento en el fallo recurrido, circunstancias,  que    como    ya    lo    ha    reiterado    la    Sala,   deben   evidenciarse   con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha  en  la  sustentación, deberes a cuyo cumplimiento no procedió la censora.   

Adicional a lo expuesto se tiene que las dos  especies   de   casación   (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden  reclamarse  simultáneamente,  pues  son excluyentes, en cuanto la segunda es subsidiaria de  la  primera,  es  decir,  sólo procede en la medida en que no resulte viable la  casación    ordinaria    en   el   caso   concreto,   como   ocurre   en   este  asunto.   

         De conformidad con lo indicado, resulta  improcedente   la  demanda  presentada  por la apoderada de la parte civil,  habida  cuenta que el delito por el cual se absolvió a la incriminada tiene una  pena  máxima  inferior  al  quantum  punitivo dispuesto por el legislador en el  artículo  205  del  estatuto procesal vigente para acceder a esta impugnación,  todo lo cual hace imperioso disponer la inadmisión del libelo.   

A  su  vez,  el artículo 213 del Código de  Procedimiento  Penal  establece que si “el demandante  carece  de  interés  o  la demanda no reúne los requisitos se inadmitirá y se  devolverá     el     expediente     al     despacho    de    origen”.   

          El  interés  jurídico  del  sujeto procesal constituye presupuesto  para  ejercitar  la  impugnación de lo decidido mediante la utilización de los  recursos,  con el propósito de remover, mejorar, atemperar o reparar un agravio  sufrido  con la providencia que se reprocha, circunstancia que se hace extensiva  a este medio impugnaticio extraordinario.   

          Tanto  esta  Sala  como  la  de  Casación  Civil,  han sostenido en  diversas  oportunidades  que la cuantía del interés jurídico para recurrir en  casación  depende del valor económico del agravio inferido por la sentencia al  recurrente,  y  que en consecuencia, tal interés únicamente debe ser apreciado  para  la  fecha en que se profirió la sentencia de segundo grado, que es cuando  se    concreta   el   referido   agravio   o   lesión   patrimonial1.   

          En  la  sentencia  de  primer  grado,  proferida el 15 de octubre de  2002,  la  procesada  fue  condenada  a  pagar por concepto de indemnización de  perjuicios  la  suma  de  trescientos  (300) salarios mínimos legales mensuales  “al   valor   cotizado   para   el  momento  de  su  cancelación”,  que  en  virtud del 3232 de 2003, el  cual  estableció el salario mínimo durante el periodo comprendido entre el 1º  de  enero  y  el  31  de  diciembre  de  2003  en  $332.000.oo,  corresponden  a  $99.600.000.oo.   

          De  conformidad  con las pautas establecidas en artículos 2° y 3°  del  Decreto  522  de  1988,  para  la  fecha de expedición de la sentencia del  Tribunal  Superior  de Bogotá, la cuantía del interés jurídico para recurrir  en  casación civil, y por ende en casación penal, relativa al valor económico  de  la  indemnización de perjuicios era de $105.440.000.oo, valor superior a la  pretensión  económica  de  la  demandante,  razón adicional para inadmitir su  demanda.   

          Así  las  cosas,  evidente resulta que el  libelo  acusa  las  graves falencias técnicas destacadas, que no pueden en modo  alguno  ser  subsanadas  por  la  Corte,  pues  ello  lo  impide el principio de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  y  si  además,  no  se cumple con el presupuesto procesal del interés jurídico, no  hay  camino  diverso  a seguir que inadmitirlo de conformidad con lo establecido  en el artículo 213 del estatuto de procedimiento penal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  la apoderada de la parte civil, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Cfr.  Sala  de  Casación  Civil,  auto  del 8 de marzo de 1999. M.P. Dr. Jorge Santos  Ballesteros  y Sala de Casación Penal, providencia del 14 de noviembre de 2001.  M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, entre otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *