20953(10-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20953   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 065.  

          Bogotá D.C., junio diez de dos mil tres.   

VISTOS  

          De  plano  adopta  la  Sala  la  decisión  que  en  derecho resulte  procedente  en  relación con la solicitud elevada por el Juez Primero Penal del  Circuito   Especializado   de   Santa   Marta  (Magdalena),  el  Fiscal  Primero  Especializado  de la misma ciudad y el Procurador 162 Penal, orientada a obtener  que  la  Corte  disponga  el cambio de radicación a otro distrito judicial, del  proceso  que por el concurso de delitos de homicidio agravado, y porte ilegal de  armas  de  uso privativo de la fuerza pública y de defensa personal cursa en el  despacho   del   primero  de  los  funcionarios  nombrados  contra  RIGOBERTO ROJAS MENDOZA.   

ANTECEDENTES    Y  SOLICITUD   

En la resolución de acusación proferida el  5   de   agosto   de   1999  contra  Alberto  Orlandez  Gamboa,  alias  “El Caracol” y otras personas, por  el  concurso material de delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas de  uso  privativo  de  la fuerza pública y de defensa personal, y conformación de  grupos  paramilitares,  la  Fiscalía  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del  Circuito  Especializado  de  Bogotá ordenó la compulsación de copias para que  se  investigara  a  RIGOBERTO ROJAS MENDOZA,  habida  cuenta  que algunos medios de prueba podrían comprometer  su responsabilidad en los mismos hechos.   

Entonces, la Fiscalía Segunda Delegada ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta avocó el  conocimiento  de  la  investigación  contra el referido ciudadano, adelantó la  instrucción,  definió  su  situación  jurídica  y  profirió  resolución de  acusación  el  11 de marzo del presente año, providencia que cobró ejecutoria  el 16 de julio siguiente.   

El  trámite  del  juicio  correspondió por  reparto  al  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Santa Marta,  despacho  que en ocasión anterior solicitó sin éxito el cambio de radicación  por  considerar  que: a) La región padece un conflicto social protagonizado por  jefes  de  grupos  ilegales  con capacidad para producir daño, al punto que sus  enfrentamientos  han  causado  la  muerte  a  un gran número de personas, entre  ellas,  el  doctor  Javier  Cotes  Laurens,  Juez  Especializado de la ciudad; b) Los Jueces Especializados no  cuentan  con  vehículos  blindados  para  su protección, y los antecedentes de  este  proceso  permiten  evidenciar  riesgo  para  la  vida  e integridad de los  referidos  funcionarios;  c)  Como  el  asunto  que  dio  base  a  este  proceso  involucró   a   Alberto  Orlandez  Gamboa  que  fue extraditado a los Estados Unidos, y otras personas, entre  ellas  agentes  del  DAS y del  UNASE,   y   Adán   Rojas   Ospina,  padre  del  aquí  procesado,  el  trámite fue adelantado en Bogotá tanto en la instrucción como  en el juicio.   

Ahora  el  mismo  Juez,  junto con el Fiscal  Primero  y  el Procurador 162 de Santa Marta solicitan el cambio de radicación,  señalando   que  RIGOBERTO  ROJAS  MEDOZA  intentó  evadirse  de la Cárcel Rodrigo de Bastidas el pasado 17  de  marzo, apoyado por un grupo de hombres armados que se enfrentaron a miembros  de  la  SIJIN quienes evitaron  la fuga.   

Exponen   los   peticionarios   que  tales  circunstancias   especiales   ameritan   en  su  criterio  que  la  función  de  administrar   justicia  “se  vea  ajena  a  factores  externos  que  no sólo ponen en peligro la vida de los funcionarios judiciales,  sino  la  seguridad  y  tranquilidad de la sociedad por la alteración del orden  público,  amenazado  por  el  comportamiento de facciones armadas (guerrillas y  autodefensas  de  notable  influencia  en  la ciudad y departamento) adversas al  enjuiciamiento  criminal contra el procesado, quien aparece según informe de la  policía,      como     cabecilla     de     una     de     aquellas”.   

Adicional a lo expuesto, los funcionarios se  apoyan  en  el informe del Comandante del Departamento de Policía Magdalena, en  el  cual  “advierte al despacho del grave peligro que  afronta   la   audiencia  pública  a  realizar  el  27  de  mayo  del  presente  año”,    dado    que    avizora   “una   escalada   terrorista   tendiente   a   lograr   la  fuga  del  procesado”,  y  por  tanto  sugiere  “que  se  continúe  el  proceso en otra ciudad del país”.   

          Concluyen  los  solicitantes  que  de  acuerdo  a lo anotado existen  “serias  razones  que  amenazan  con  perturbar,  la  instalación  de  la  audiencia  y  la  seguridad  y tranquilidad pública en la  ciudad  y  el  riesgo  consustancial,  para  la  vida  e  integridad física del  conglomerado   social,   y   en   especial   sobre  los  operadores  judiciales,  comprometidos en que se haga justicia”.   

Como  pruebas  de  sus  afirmaciones allegan  copia  de  la  comunicación  por  cuyo medio fue remitido al Juez el informe de  inteligencia  del  Departamento  de  Policía  Magdalena atrás mencionado, así  como  copia  del  oficio  enviado por la Fiscalía Quinta Especializada de Santa  Marta,  que  da  cuenta  de  la  investigación  que  por los delitos de fuga de  presos,  concierto  para  delinquir,  porte  de  armas  de  uso privativo de las  fuerzas    armadas    y    hurto   calificado   adelanta   contra   RIGOBERTO  ROJAS  MENDOZA y otras personas,  con  ocasión  de  los  hechos  acaecidos el 17 de marzo de 2003, trámite en el  cual le fue impuesta medida de aseguramiento.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Cuestión previa   

          Si  bien  los  solicitantes  no  demandan  expresamente el cambio de  radicación  del  proceso  a  otro  distrito  judicial  de  donde se adelanta el  juicio,  del  contexto  de  su  escrito  se deduce que es esa su pretensión, en  cuanto  se  refieren  a  “la notable influencia en la  ciudad  y  departamento”  de facciones armadas de la  subversión  y  las  autodefensas;  además,  porque  aluden  al  fracaso  de la  petición   anteriormente   presentada   por   el   Juez  para  que  el  proceso  “se  adjudicara  en  (sic)  otro        distrito        judicial”1.   

Siendo ello así, la Corte es competente para  resolver  la  petición  de  conformidad  con  la preceptiva del numeral 8º del  artículo 75 de la ley 600 de 2000.   

          Cuestión de fondo   

En  punto  del  cambio  de radicación tiene  dicho  la  Sala  que  constituye  un mecanismo residual y extremo, en virtud del  cual   se   alteran  las  reglas  de  competencia  determinadas  por  el  factor  territorial,  que  sólo procede cuando se acredita de manera contundente que en  el  lugar  donde  cursa  la  actuación procesal se presentan circunstancias que  afectan  de  manera  cierta  y  efectiva  “el  orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios  judiciales”   (artículo   85   de   Ley   600   de  2000).   

Para que tales situaciones tengan la aptitud  excepcional  de variar el mencionado factor de competencia, menester resulta que  sean  demostradas  con  suficiencia  por  quien  las  invoca,  posean  carácter  suficiente,  trascendente  y  concreto para lesionar o poner en grave peligro la  función  jurisdiccional  en  el  sitio  o  región  donde se surte el juicio, y  permitan   vislumbrar   injerencia  evidente  en  el  trámite  cuyo  cambio  de  radicación se solicita.   

En  el asunto que determina el estudio de la  Sala  pronto se advierte que los motivos señalados por los funcionarios carecen  de las características anotadas, por las siguientes razones:   

Primera,  en  cuanto  se  refiere  a  que el  procesado  intentó  fugarse  del  centro  de  reclusión apoyado por individuos  armados,   evasión   que   fue   frustrada  por  miembros  de  la  SIJIN,   y  que  permite  suponer  nuevos  intentos  para  procurar  su  fuga,  estima  la  Sala que no es con el cambio de  radicación  que  se conseguiría conjurar el referido riesgo, habida cuenta que  existen  otros  mecanismos,  tales  como  dar  aviso  oportuno a las autoridades  respectivas  para  que adopten adecuadas medidas de amparo durante los traslados  a la sede del despacho donde se surte el juicio.   

          Segunda,  en  punto del peligro para la vida de los funcionarios que  intervienen  en  la  fase de la causa que se adelanta, no se observa elemento de  juicio  que  así  permita concluirlo, pues el intento de fuga atrás mencionado  no  conduce  a  demostrar,  como lo pretenden los solicitantes, que sus vidas se  encuentren  en  el  peligro  que  señalan  con ocasión del proceso donde deben  actuar,  en  especial  si  se  tiene en cuenta que no hay evidencia de que hayan  solicitado  especial  protección  a  las  entidades  de  seguridad  del Estado,  circunstancia  que  conduce  a  concluir  que  no  se cierne sobre ellos ningún  peligro   efectivo,   concreto   e   inminente   para   su   vida  e  integridad  personal.   

          Tercera,  en  cuanto  atañe  a  la  alteración de la seguridad, la  tranquilidad  y  el  orden  público, por la amenaza de acciones terroristas por  parte  de  grupos  armados para conseguir la fuga del enjuiciado, la Sala estima  oportuno  señalar  que la afectación del orden público o de la seguridad a la  que  se refiere el artículo 85 de la Ley 600 de 2000, no apunta a toda eventual  circunstancia  que  produzca  zozobra  o  alarma en el conglomerado social, como  sería  la  evasión del procesado a través de medios de fuerza, sino a aquella  que  se  encuentre  directamente  relacionada  con los hechos objeto del juicio,  pues  de  lo  contrario  se  arribaría  a la equívoca conclusión de que en la  vasta  zona  geográfica  del  país  donde  se  encuentra  deteriorado el orden  público  por  la  influencia  de  grupos  al margen de la ley no sería posible  mantener  incólume  la competencia de los funcionarios judiciales por el factor  territorial.   

          Por   tanto,   si   bien   es  evidente  que  el  desplazamiento  de  RIGOBERTO ROJAS MENDOZA, como  el  de cualquier otro interno puede facilitar una evasión o un rescate, ello no  determina  el  cambio  de  radicación  del  proceso, pues por el contrario, tal  advertencia  demanda,  de una parte, que la entidad a la que le ha sido confiado  el  traslado  de  los  internos  asuma  su  delicada  labor  con  la diligencia,  seguridad  y  cuidados pertinentes, y de otra, que el se de aviso oportuno a las  autoridades   del   lugar   para   que   adopten  los  mecanismos  de  seguridad  correspondientes,  tanto  en  el traslado del procesado como en el desarrollo de  la vista pública.   

Así   las  cosas,  no  es  el  cambio  de  radicación  la  solución  excepcional dispuesta por el legislador para asuntos  como  el que se estudia, en la medida que hay otras posibilidades efectivas para  que   cabalmente   se   surta   el   juicio   adelantado   contra   RIGOBERTO  ROJAS  MENDOZA,  y  por ello la  petición no tiene vocación de prosperidad.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR    el   cambio   de   radicación  solicitado,   de   conformidad   con   las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

             

          Devuélvase a su lugar  de origen.   

          Cúmplase,   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                   ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

Comisión de servicio  

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO    DE    BARÓN                    

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  En  este  sentido autos de 22 de octubre de 2002 M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll y  4 de mayo de 1999. M.P. Dr. Carlos E. Mejía Escobar.     

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