20927(24-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20927  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 72  

          Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro  (24)  de  junio  del  dos  mil tres  (2003).   

VISTOS  

          La  Sala se pronuncia sobre la colisión  de  competencias  que  se  suscita  entre  los  Juzgados 28 Penal del Circuito y  Cuarto  Penal  del Circuito Especializado de Bogotá, dentro del proceso seguido  contra   Luis  Aureliano  Zorro  Sánchez.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  16  de  noviembre  del 2002, el señor Eduar Roldán Puentes  recibió  una  llamada telefónica en su residencia de la diagonal 3ª., número  73B-79,  de Bogotá. En ella, un hombre le exigió el pago de veinte millones de  pesos.  Agregó  que,  si  no cumplía, tenía conocimiento “de dónde vivían  mis padres y mis suegros”.   

          Los  hechos  se  pusieron  en conocimiento de la autoridad policiva,  que  procedió  a rastrear las llamadas. El 20 del mismo mes fueron aprehendidos  Luis Aureliano Zorro Sánchez  y   Jesús   Rodrigo  Mahecha  Fernández;  el  primero  hablaba con la víctima y el segundo lo acompañaba.   

          2.   Adelantada   la  correspondiente  investigación,  Mahecha    Fernández   y   Zorro  Sánchez  fueron acusados, el 19 de  febrero  y  el 2 de abril del 2003, como cómplice y autor, respectivamente, del  delito de tentativa de extorsión.   

          3.  El  proceso  correspondió  al  Juzgado 28 Penal del Circuito de  Bogotá,  despacho  que  inició la fase del juzgamiento. En auto del 15 de mayo  del  2003,  afirmó  que  su  competencia  derivaba  del  Decreto  de Conmoción  Interior  2001  del  2002,  y que como el Decreto 245 del 2003, que prorrogó el  lapso  del  periodo  de  excepción,  fue  declarado  inexequible, aquel perdía  vigencia  y  la recobraba la Ley 733 del 2002, que estaba suspendida. Como ésta  adjudicó  el  conocimiento  de  la  extorsión  a  los  jueces  especializados,  remitió   el  expediente  al  reparto  de  los  mismos,  proponiendo  colisión  negativa.   

4.  Mediante  providencia del 20 de mayo, el  Juez  Cuarto Penal del Circuito Especializado aceptó el conflicto y rechazó la  competencia.  Dijo  que  el  Decreto 2001 del 2002 se debía aplicar con efectos  ultractivos,  por  resultar  favorable  a  los  sindicados.  Entonces, el asunto  debía  culminarlo  el  Juzgado  Penal  del  Circuito, cuyos trámites son menos  restrictivos.   

Respaldó su conclusión en la sentencia del  3  de diciembre del 2002, mediante la cual la Corte Constitucional se pronunció  sobre  la  exequibilidad  del  Decreto  2001,  pues  que la favorabilidad de las  normas  procesales  se  determina  de acuerdo con el momento de la comisión del  delito,  de  manera  que  la  competencia  asignada  por  ese Estatuto sólo era  aplicable  para  conductas  acaecidas desde su vigencia y no para las realizadas  con antelación.   

         

El  expediente  se remitió a esta Sala para  que se dirima el incidente.   

CONSIDERACIONES  

De   conformidad   con   el  artículo  18  transitorio  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  corresponde  a  la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia resolver “los conflictos de  competencia  que  se  presenten  en  asuntos de la jurisdicción penal entre los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  y  un Juez Penal de Circuito”.   

1.  La resolución de acusación se formuló  por el delito de extorsión, en grado de tentativa.   

          2.   El   artículo   5°.   transitorio  original  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en el numero 7 dijo que a los jueces penales del circuito  especializados  competía  conocer  del  delito  de  “extorsión  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta  (150)  salarios  mínimos mensuales”. Como los  hechos  sucedieron  en  noviembre  del  2002, fecha para la cual esa asignación  estaba  fijada  en  $309.000  (Decreto  2910  del  2001),  ese  tope  quedaba en  $46’350.000, que excedía  la     cuantía     de     lo     exigido     al    ofendido    ($20’000.000). Así, el conocimiento sería  de  los  juzgados  penales  del  circuito,  en virtud de la regla general de los  artículos 77 y 78-1 procesales.   

          3.  La  Ley  733  del  29  de  enero del 2002 cambió la situación.  Decidió  adjudicar  la  extorsión,  cualquiera  que  fuese  su cuantía, a los  funcionarios  especializados. Su artículo 14 dispuso: “El conocimiento de los  delitos  señalados en esta ley le corresponde a los jueces penales del circuito  especializados”.  Por  su parte, el 5°. modificó en su integridad el 244 del  Código  Penal  (Ley  599 del 2000) que tipifica esa conducta punible. Entonces,  si  todos  los  ilícitos  indicados  en  esa  Ley fueron asignados a los jueces  especializados,  es claro que el mandato incluyó la extorsión, sin que importe  el  monto de la exigencia, como que el artículo 5°. la reguló en su totalidad  y sus disposiciones no hicieron diferenciación alguna.   

          4.  El  artículo 1-13 del Decreto 2001 del 9 de septiembre del 2002  afirmó   que  los  funcionarios  especializados  conocían  únicamente  de  la  “Extorsión  en cuantía superior a quinientos (500) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes”.  Como en el evento en estudio, la exigencia fue inferior  a  este  límite,  no  se  ubicaba  dentro  de  las  previsiones  del Decreto de  Conmoción  Interior.  Por  tanto,  aplicando  la regla general del artículo 77  procesal,  la  competencia  correspondía  a  los  jueces  del  circuito,  como,  además, lo ordenaba el artículo 2 del Decreto 2001.   

          El  último,  fue  expedido  con ocasión del Decreto 1837 del 2002,  que  declaró  el  estado de Conmoción Interior en todo el territorio nacional,  por  el  término  de 90 días, que vencieron el 8 de noviembre. El Decreto 2555  del  mismo  año,  prorrogó la vigencia por un lapso idéntico que expiró el 5  de  febrero  del  2003.  En  esta  fecha,  a través del Decreto 245, se dispuso  ampliar  la situación de excepción por igual periodo, que contaría desde el 6  de febrero.   

          5.  El  último  estatuto  fue  declarado  inexequible  por la Corte  Constitucional,  mediante  fallo  C-327  del 29 de abril del 2003 (M. P. Alfredo  Beltrán  Sierra),  que especificó que “Esta sentencia surte efectos a partir  del día siguiente de su expedición”.   

          Dado   que   la   legislación  de  orden  público  no  derogó  la  definitiva,        sino        que       simplemente       la       suspendió   durante  el  tiempo  de  su  vigencia,  es  claro  que  una  vez  terminó  el  estado de Conmoción Interior  –que es la consecuencia de  la  declaratoria  de inexequibilidad- aquella recobró su vigor pleno, con mayor  razón  si  se  tiene  en  cuenta que el fallo de constitucionalidad no precisó  condicionamiento alguno.   

          Lo  anterior significa que desde el 30 de abril del 2003, nuevamente  comenzó    a    regir    la    Ley    733    del    2002,    que   –como   ya   se   dijo-  adjudicó  la  competencia    para    conocer    del    delito   de   extorsión   –en  cualquier  cuantía-  a los jueces  penales  del  circuito  especializados.  Así,  resulta  un imperativo que a los  últimos  se  trasladen  los  expedientes  que,  en  razón  de  los decretos de  Conmoción   Interior,   transitoriamente  pasaron  a  los  jueces  penales  del  circuito.   

6.  Las  normas  relacionadas  con  el  juez  competente  y  las  formas  con  las  que se deben adelantar los juicios, son de  aplicación  inmediata,  sin  consideración  al  momento  de la comisión de la  conducta  punible. Para cumplir esos lineamientos no es óbice la obligación de  acoger  las  disposiciones  rituales  de  efectos  sustanciales  que  de  manera  ultractiva  o  retroactiva  resulten favorables al procesado, como que ello debe  hacerlo  el  juzgador  a  quien,  en  virtud  de  la ley vigente, corresponda el  conocimiento del asunto.   

          7.  La  última  norma,  por  ser de orden público, se debe aplicar  desde  el  momento  en que entre a regir, sin perjuicio de que, en respeto de la  garantía  fundamental del debido proceso, el funcionario competente, al decidir  el  asunto,  realice los juicios de favorabilidad tanto de las normas materiales  como de las procesales con efectos sustanciales.   

          8.  Estos  argumentos no pierden vigencia con motivo de la sentencia  C-1064,  del  3 de diciembre del 2002, emanada de la Corte Constitucional (M. P.  Alfredo  Beltrán  Sierra). En efecto, del condicionamiento allí previsto “se  colige     que    la    atribución    de    nuevas  conductas   a   los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  en  los  términos  del Decreto 2001 de 2002 solo será factible  respecto  de hechos que hayan tenido lugar con posterioridad a la vigencia de la  norma,  como sería el caso de los delitos de genocidio, delitos contra personas  y  bienes  protegidos por el Derecho Internacional, la desaparición forzada, el  desplazamiento  forzado  o el constreñimiento ilegal agravado según el numeral  1°   del   artículo   183   del   Código  Penal  (numerales  1,  4,  6,  9  y  10)”.   

          Sobre  el  punto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia ha dicho:   

          “La  favorabilidad  que  deduce  la Corte Constitucional para los  procesados  no  está  referida,  en  modo  alguno,  a  restringir el ámbito de  competencia  de  los  juzgados penales del circuito, pues el procedimiento y los  términos  señalados  por  la  ley  para  éstos son los generales, sino por el  contrario,   alude   a   la  jurisdicción  especializada,  por  cuanto,  es  el  procedimiento  previsto  para  ésta,  el  que  contiene  restricciones  que  se  reflejan  en  una mayor drasticidad en el régimen de libertades, obligatoriedad  en  la  definición  de  situación  jurídica  y en la imposición de medida de  aseguramiento,  exclusión de beneficios y subrogados, y reducción de términos  en  casos  de  flagrancia,  entre otros, régimen que es el señalado por la ley  como  excepcional,  en  las  normas  transitorias  del  Código de Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000 y la ley 733 de 2002” (Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 18 de febrero del 2003,  radicado  20.512,  M.  P.  Herman Galán Castellanos. Criterio reiterado el 4 de  marzo del 2003, radicado 20.546, M. P. Édgar Lombana Trujillo).   

          La  competencia  se adjudicará al Juzgado Cuarto Penal del Circuito  Especializado  de Bogotá. Se informará lo decidido al 28 Penal del Circuito de  la misma ciudad.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          1.   Asignar  la  competencia    para   conocer   del   juzgamiento   seguido   contra  Luis  Aureliano  Zorro  Sánchez, al Juez  Cuarto Penal del Circuito Especializado de Bogotá.   

          2.  Comunicar esta  decisión al Juez 28 Penal del Circuito de la misma ciudad.   

Cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   CARLOS  A.    GÁLVEZ    ARGOTE                                  

JORGE   A.  GÓMEZ  GALLEGO               ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                        

Comisión de servicio  

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN           MARINA  PULIDO DE  BARÓN                          

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS     MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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