20879(27-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20879  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                           Magistrada  ponente:   

                                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 45  

Bogotá,  D. C., mayo veintisiete (27) de dos  mil cuatro (2004)   

  VISTOS  

          Decide  la  Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por  los  defensores  de ULDARICO DEL CARMEN GONZÁLEZ  CASTILLO  y  NELLY  PATRICIA  RUIZ  DE OSORIO contra la  sentencia  del  Tribunal Superior de Popayán, por cuyo medio confirmó el fallo  condenatorio  proferido  contra  el primero por el Juzgado Segundo 2º Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad  por  los  delitos  de  falsedad  ideológica en  documento  público  y  peculado  por  apropiación  en  concurso  y  revocó la  absolución  proferida  por el mismo despacho judicial en favor de la segunda de  los  nombrados  para, en su lugar, condenarla por las mismas conductas punibles,  precisándose    que    en    cuanto    al   peculado   era   por   “apropiación personal y a favor de terceros”.   

HECHOS   Y  ACTUACION  PROCESAL   

          Los  hechos génesis de esta investigación fueron declarados por el  Tribunal Superior de Popayán, de la siguiente manera:   

“La prueba recopilada en la actuación, en  términos  generales,  ilustra  que a NELLY PATRICIA RUIZ DE OSORIO y a ULDARICO  DEL   CARMEN   GONZALEZ   CASTILLO,    se  les  imputa   comisión  de  delitos   contra  la FE PÚBLICA y los recursos del Estado cuando ejercían  como  funcionarios  de  la  Dirección Seccional de Administración Judicial, la  una  como Directora y el otro como Jefe de la División Administrativa, al haber  pagado  cuentas  oficiales y adquirido bienes y servicios en forma irregular que  se  concretaron  en  la  Resolución  de Acusación en la compra de unas llantas  R-15  y  un  espejo  para  la  camioneta  MAZDA  B-2000;  el  cobro de un cheque  efectuado  por el procesado ULDARICO DEL CARMEN GONZALEZ librado por la DISAJ en  favor  de MERCEDES GAVIRIA; la reparación de un vehículo de propiedad de NELLY  PATRICIA  RUIZ  DE  OSORIO  con  dineros  de  la  DISAJ;  las  cuentas  de cobro  canceladas  a  Sandra Patricia Agredo, Sonia Garcés y Blanca Lilia Flórez, con  recursos  tomados  de  una  Unidad Ejecutora que no correspondía a la DISAJ; el  pago  de  servicios  musicales  a JAIRO GÓMEZ, simulando el arrendamiento de UN  (sic)  inmueble;  el  pago  como  almuerzo  de  trabajo  del  hospedaje  (sic) y  alimentación   causados   por   el  conferencista  ÉDGAR  RODRIGUEZ;   el  préstamo  del  automotor  oficial  adscrito  a  la DISAJ a un funcionario de la  DINAJ  para  asuntos  personales  y  familiares  y  finalmente se acusó por 500  resmas de papel que no ingresaron oportunamente al Almacén”.   

Clausurada  la  etapa  instructiva, el 23 de  octubre  de  1995  se  profirió  resolución  de  acusación  en  contra de los  sindicados   por  su  presunta  responsabilidad  penal  en  las  siguientes  conductas punibles:   

1.-  ULDARICO DEL  CARMEN  GONZALEZ y NELLY PATRICIA RUIZ DE OSORIO, en su  condición  de  presuntos coautores responsables de peculado por apropiación en  cuantía  inferior  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales (compra espejo  camioneta   Mazda  B-2000,  reparación  de  vehículo  de placas GU-7702 de propiedad de la procesada, pago  servicios   musicales  a  Jairo  Gómez  y   almuerzos  a  Carmen  Rengifo  Orozco  en  Silvia  –Cauca-),  peculado  por apropiación en cuantía superior a $500.000  (dotación    uniformes    de    gala    a    personal    de   la   Disaj),  peculado por aplicación oficial  diferente  (dotación  uniformes  en  cuanto  a  los  dos  procesados y respecto  de   NELLY  PATRICIA RUIZ DE OSORIO por     pago     conferencista    Edgar  Rodríguez).   

2.-  ULDARICO DEL  CARMEN   GONZALEZ  peculado  por  apropiación  (cobro  cheque  a  nombre  de  Mercedes  Gaviria servicios  de  aseo  Juzgados  El Bordo);  y   

3.- NELLY PATRICIA  RUIZ  DE  OSORIO  peculado culposo (compra de llantas),  peculado   por  aplicación  oficial  diferente  (contratación  conferencista),  peculado  por  uso  (préstamo  de  un  vehículo)  y  falsedad  ideológica  en  documento  público  (en  relación con los documentos que acreditan almuerzos y  otros).   

          La  anterior  decisión  fue  impugnada a través de los recursos de  reposición  como principal  y apelación como subsidiario por la procesada  RUIZ   DE   OSORIO   y  su  defensor.  El  primero  fue resuelto de forma adversa mediante resolución del 4  de  diciembre  de  1995  y  del  segundo  el  defensor  de  la acusada presentó  desistimiento,   el  cual  se  aceptó  mediante  resolución  del  2  de  enero  de  1996 (Cdno. 8, fl. 892).   

Correspondió  al  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Popayán  adelantar  el juicio, despacho que tras llevar a cabo la  audiencia  pública  profirió  sentencia  el  19 de diciembre de 2000, por cuyo  medio  absolvió  a  NELLY  PATRICIA  RUIZ  DE OSORIO  de   los   cargos   contenidos   en   la  resolución  acusatoria   y condenó  a    ULDARICO   DEL  CARMEN  GONZALEZ  CASTILLO  a  la pena principal de cuarenta y cinco (45) meses de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas,  por  el  mismo  lapso,  en  su  condición  de  autor penalmente responsable del  concurso  de  delitos  de  falsedad ideológica en documento público (consignar  hecho          inexistente          en          resolución         OCJ-316-P/91   para  pago  de  servicios  musicales  a  Jairo Gómez) y  peculado  por  apropiación  en cuantía inferior a 50 salarios mínimos legales  mensuales    (compra    de   espejo   para   la    camioneta   Mazda  B-2000,  reparación  vehículo de  placas  GU-7702 de propiedad  de  la procesada y pago de servicios musicales a Jairo  Gómez).   

En la misma decisión lo condenó al pago de  los  perjuicios  materiales  ocasionados  con  el delito en cuantía de $197.000  indexados  y morales en cuantía equivalente a 250 gramos oro. Asimismo le negó  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  a  ULDARICO   DEL   CARMEN  GONZALEZ  y,  en  consecuencia,  revocó  la  libertad  provisional  de  que  venía disfrutando y  le   libró  orden de captura para el cumplimiento de la pena. En relación  con  la  absuelta  NELLY  PATRICIA  RUIZ  DE  OSORIO,  como era de rigor legal, se ordenó la cancelación de  las órdenes de captura que se hubieran librado en su contra.   

Impugnado   el   fallo  por  la  Fiscalía  (posteriormente  desistió),  la  apoderada  de  la  Parte Civil y el Ministerio  Público,  el Tribunal Superior de Popayán, por mayoría, en sentencia de fecha  1º  de noviembre de 2002, confirmó la sentencia de primera instancia en cuanto  condenó  al  procesado  ULDARICO DEL CARMEN GONZALEZ  CASTILLO  y  la  revocó en relación con la procesada  NELLY   PATRICIA   RUIZ   DE   OSORIO   a  quien  condenó  a la pena principal de veintisiete (27) meses de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas,  por  el  mismo  lapso,   como  autora  penalmente responsable del delito de  falsedad  ideológica  en  documento  público  (consignar  hecho inexistente en  resolución  OCJ-316-P/91  para  pago  de  servicios  musicales  a  Jairo  Gómez  y  almuerzos a Carmen    Rengifo   Orozco   en   Silvia  –Cauca-),  peculado  por apropiación en cuantía  inferior  a  50  salarios  mínimos  legales mensuales (reparación vehículo de  placas  GU-7702 de su propiedad)  y en favor de terceros (pago de servicios  musicales     a     Jairo    Gómez    y  almuerzos  a  Carmen  Rengifo  Orozco  en  Silvia  –Cauca-) y peculado por apropiación en cuantía  superior   a  $500.000  (dotación  de  uniformes  de gala a personal de la  DISAJ     por     valor     de    $7’352.746.00), todos estos en concurso.   

Asimismo, la condenó al pago de $191.284.oo  y   $3’866.657.oo  por  concepto  de  perjuicios  materiales  causados  con el delito y al equivalente a  ciento  ochenta  (180)  gramos oro por los morales, a favor del Consejo Superior  de  la  Judicatura.  Allí mismo se le concedió la ejecución condicional de la  condena.   

Adicionalmente,  negó  la solicitud elevada  durante  el  trámite  del  recurso  de  apelación  por  los  defensores de los  procesados  de  declarar prescrita la acción penal derivada de algunos delitos,  pero  así  procedió  en relación con el peculado culposo (500 resmas de papel  no  ingresadas  oportunamente al almacén), el uso indebido de bienes del Estado  (por  autorizar  uso de vehículo oficial) y el peculado por aplicación oficial  diferente  (pagos  realizados  con  cargo a cuentas diferentes y también por el  hospedaje de un conferencista).   

Importa  aclarar  que el fallo fue proferido  por  mayoría  en  Sala de Conjueces, debido a que mediante auto del 24 de junio  de  1999  se  aceptó  el  impedimento manifestado por algunos magistrados de la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal a la cual le correspondió el conocimiento  del  proceso.  También se tramitó un incidente de recusación, propuesto el 19  de  abril  del  2002  por  el  entonces  defensor  de  la procesada RUIZ  DE  OSORIO,  el  cual  se  declaró  infundado mediante auto de fecha julio 24 del mismo año.   

Los   defensores   de   los   procesados  inter­pusieron el recurso  extraordinario   de  casación  en  relación  con  el  fallo  del  ad      quem,       presentaron  oportuna­mente    las  de­mandas  que  una  vez  admitidas  por la Corte dieron lugar a que el Procurador Cuarto Delegado para la  Casación  emitiera  concepto contentivo de solicitud de no casación del mismo.   

LAS  DEMANDAS  

         

         Los  recurrentes  formularon,  cada  uno,  un  cargo por violación  directa  de  la ley sustancial, orientado a obtener la declaratoria de cesación  del  procedimiento  adelantado  respecto  de  sus procurados, por considerar que  previo   al  fallo  impugnado  hizo  presencia  el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción de la acción penal.   

         Por  tal  razón,  se hará referencia común a los argumentos  que  contienen  las  demandas  y  también  su análisis  se adelantará de  igual manera.   

          Cargo Unico: Violación directa de la ley sustancial.   

          Con  fundamento  en  la  causal  primera,  cuerpo  primero,  en  las  demandas  se formula un cargo por violación directa de la ley sustancial. En la  presentada   a   nombre   del   procesado   GONZÁLEZ  CASTILLO    se    concreta    en    “la  falta  de  aplicación del artículo 83 de la Ley 599 del 24 de  julio  de  2000,  en relación con el artículo 86 de la Ley 599 del 24 de julio  de  1999 (sic), artículo 133  inciso  2  del  Código  Penal,  modificado por los artículos 18 y 19 de la Ley  190/95    y    artículo    286    de    la    Ley   599   de   2000”.   

         Por   su   parte   en   la   demanda   a   nombre   de  NELLY  PATRICIA RUIZ DE OSORIO, señala el  recurrente   que   la   violación   directa   se  produjo  por  “falta  de  aplicación  de los artículos 83 y 86 de la Ley 599 del  24  de  julio  de 2000, actual Código Penal, y 29-3 y 6º de la Constitución y  el  Código Punitivo Vigente, en su orden” y también  que    esa    circunstancia    dio    origen    a    que    se   “aplicaran  indebidamente o se diera imperio, a la preceptiva de los  artículos  133  en  sus incisos primer y segundo del Código Penal de 1980 y el  artículo  286  del  Código  Penal  de la actualidad, que no podían ser normas  reguladores  de  los  comportamientos  de la implicada pues jurídicamente estos  habían dejado  de existir”.   

         Las  demandas en común remiten al contenido de los artículos 82 a  86  de  la  Ley  599/00,  y  además,  el  defensor de la procesada RUIZ  DE  OSORIO  alude  como  marco  de  referencia  a  pronunciamientos  de la Corte en punto de la contabilización del  término  de  prescripción  de  la  acción  penal en relación con los delitos  cometidos  por  servidores  públicos, una vez que opera su interrupción con la  resolución   de   acusación  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada  de  conformidad  con  las  normas  que  regulan  la  materia  en  el actual estatuto  penal1,  y  con  fundamento  en  ello  sostiene  que  para  determinar el  término  de  prescripción  en  ese  evento,  el  artículo  86 “contiene  tanto  el  plazo ordinario de prescripción de la acción  penal,   como   su   incremento   en   un  tercio  para  el  caso  del  servidor  público”.   

A  continuación  realizan  un  análisis a  través  del  cual  sustentan  la  afirmación  remitida a que en el caso de sus  procurados  operó  el  fenómeno  jurídico  de  la prescripción de la acción  penal antes del proferimiento del fallo de segundo grado, así:   

          Uno  de los argumentos comunes refiere que los dos procesados fueron  condenados   por   delitos   de   peculado   por   apropiación  “personal  y  a  favor  de un tercero” en  cuantía  inferior  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales, el cual tiene  señalada  pena  de  diez  (10)  años  de  prisión. Coinciden en señalar que,  interrumpido  el  término  de  prescripción de la acción penal a partir de la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación, que en este caso ocurrió el 2 de  enero  de  1996,  el  tiempo  que  transcurrió hasta antes de que se dictara el  fallo  de  segundo  grado  fue  de  cinco años, esto es, cuando ya había hecho  presencia el referido fenómeno prescriptivo.   

         Por  ello  consideran que el fallo del ad  quem  así  debió  declararlo  y  como  no  lo  hizo  “dejó   de  lado  en  toda  su  comprensión  los  dispositivos   citados.   Igual  inobservancia  se  hizo  del  principio  de  la  favorabilidad   (art.  29-3  C.N.  y  6º  del  C.P.  de  2000)”2.   

          Es  común también el argumento según el cual, en cuanto al delito  de   falsedad   ideológica   en   documento  público,  resulta  aplicable  por  favorabilidad  el  contenido  del  artículo  286  de la Ley 599/00, que señala  extremos  entre  4  y  8 años de prisión. Incrementado el máximo señalado en  una  tercera  parte  por  la  condición  común  de servidores públicos de los  procesados,  el  resultado  que se obtiene es de 10 años y 8 meses. Como operó  también  la  interrupción  de  la  prescripción de la acción penal, el nuevo  término  corrió  por  un  lapso  de  5  años  y  4 meses, el cual también se  cumplió    antes    del    proferimiento    de    la   sentencia   de   segunda  instancia.   

          Ahora  bien,  debido  a  que  la  procesada aparece condenada por un  delito  de peculado por apropiación en cuantía superior a 50 salarios mínimos  legales mensuales su defensor razona de la manera siguiente:   

“Ocurre que la sentencia al examinar esta  conducta,  aduce  que  la procesada obró en un estado de error vencible, que la  haría  merecedora  a una disminución punitiva como lo ordena el numeral 11 del  artículo  32 del Código penal que nos rige en la actualidad, norma última que  invoca por razones de favorabilidad.   

“Ante   esta   postura,   tendríamos  inicialmente  que  la  prescripción  respecto  de la conducta mencionada, en la  etapa  del  juicio,  operaría en diez (10) años, si estimamos que a los quince  (15)  años,  de pena señalado en el artículo 133, le intensificamos cinco (5)  años  (una tercera parte) por ser la acusada servidora pública y esta cantidad  la  dividimos por dos (2), tiempo que en verdad no ha pasado desde la ejecutoria  de  la  resolución de acusación (2 de enero de 1996) y la fecha de emisión de  la  sentencia  de segunda instancia(12 de octubre de 2002). Más estos cálculos  varían,  en  consonancia  con  la  argumentación del Tribunal que reconoció a  favor  de  la  procesada  un error vencible, el cual al tenor del numeral 11 del  artículo  32  del Código Penal conllevaría una aminorante específica de pena  expresada en la mitad de ella.   

“Siendo  ello  así,  tendríamos  que la  conducta  en  mención  con la degradante aludida vendría a estar penalizada en  una   cifra   oscilante   entre   tres   (3)   y   siete  (7  1/2)  –sic- años  de  prisión.  Y  teniendo  como  base para el cómputo de la prescripción esta  última  cantidad,  obliga  para  los  fines prescriptivos, intensificada en una  tercera  parte,  dando como resultado diez años en cuenta, pero como estamos en  la  etapa  del juicio, la prescripción operaría en la mitad de ese monto, osea  en cinco (5) años, tiempo que ya ha corrido”.   

          De  no  acoger  la  Sala  el  anterior  razonamiento, porque pudiera  concluirse  que la reducción de pena contemplada en el numeral 11 del artículo  32  del  actual  estatuto penal, opera “para eventos  de  imposición  y  dosificación  punitiva,  concretos,  y no para integrar los  factores  bases  del  cómputo  temporal  de  la  prescripción”, plantea  que,  ante  el  tránsito  de  legislación,   resulta  necesario  establecer cuál es el precepto favorable para determinar el término  de   prescripción   de  la  acción  penal,  lo  cual  implica  “revalorar   el   comportamiento   de   la  procesada”.   

          Así,  al  aceptar  que  obró  en  condiciones de error vencible de  prohibición,  no se debió aplicar el numeral 11 del artículo 32 de la Ley 599  de  2000,  en razón a que “en ese precepto el error  de   prohibición  subsiste  como  una  conducta  dolosa  con  una  culpabilidad  limitada,  autorizando  sí que la pena sea aminorada en la mitad”,   al  paso  que  el  inciso  final  del  artículo  40,  del  Decreto 100 de 1.980, si el error de tipo o prohibición es  vencible     –    la  Jurisprudencia  Penal  igualó  las  consecuencias  para  ambas  clases de error  vencible  -,  la  conducta  es sancionada a título de culpa siempre y cuando la  ley  la  provea  como  tal, porque si no está prevista como culposa, deviene en  atípica”.   

          De  esta manera, si la procesada resultó condenada por el delito de  peculado  por  apropiación,  reconociendo  que  obró con error de prohibición  vencible,  debió  actualizarse  la  pena señalada para el peculado culposo, de  modo  que  acudiendo  a  los  límites  de pena allí señalados, el término de  prescripción  en  cualquiera de las etapas procesales es de 5 años dado que la  pena máxima señalada para este delito es de 2 años de arresto.   

          Así  teniendo como marco el momento de ejecutoria de la resolución  de  acusación,  conforme  a  dicho  razonamiento la acción estaría prescrita.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

El  Procurador  Cuarto  Delegado en lo Penal  encuentra  que  el  único  cargo presentado por los demandantes está llamado a  prosperar  y,  por ello, solicita a la Corte casar la sentencia, con base en los  siguientes argumentos:   

         Precisa,  en  primer  término,  que  la  jurisprudencia  de  la  Corte  tiene  dicho  que “la  extinción  de la acción penal por razón de la prescripción debe plantearse a  través  de  la  causal tercera, sólo que en su desarrollo se debe acudir a los  lineamientos   de   la  primera  de  las  causales  de  casación”,  si  se  tiene  en  cuenta  que  al dictar la sentencia cuando ha  operado  el  fenómeno, el Estado procede sin competencia, lo cual constituye un  error  de  actividad,  más  que  “in  iudicando in  iure”,  con  lo  cual  se  pone  en  entredicho  la  legitimidad  del  juicio, “sin perjuicio del derecho  de      defensa”      ambos     de     raigambre  constitucional.   

          Sin  embargo,  sostiene,  la  formulación  del cargo con apego a la  causal  primera  no comporta desacierto porque, ante la firmeza de la sentencia,  la  misma  se  puede sustituir sin necesidad de acudir al remedio de la nulidad,  para  concluir que por cualquiera de las dos vías puede la Corte conocer de las  demandas.   

          A  continuación  señala  que  todos los cargos deben prosperar, al  tenor  de  la  normatividad  sustancial  que  rige  el término de prescripción  durante  la  etapa de juzgamiento para quienes ostentan la calidad de servidores  públicos,  aún teniendo en cuenta la suspensión que operó por tres (3) meses  y  cinco  (5)  días con motivo del incidente de recusación promovido en contra  de los Magistrados del Tribunal Superior de Popayán.   

          Comienza  por  analizar  la  situación  de los procesados frente al  delito  de  falsedad  ideológica  en  documento público agravada por el uso. A  través  de la comparación de la pena señalada en el actual estatuto penal con  el  derogado,  advierte  que  resulta  más  favorable  la consagrada en aquél,  precisión  que  lo guía en la conclusión de que el delito prescribió incluso  antes  de  que se dictara la sentencia de segundo grado y a la misma conclusión  arribó  en  relación  con  los  peculados  por  apropiación  cuya cuantía no  superó  los  50 salarios mínimos legales mensuales (artículo 19 de la Ley 190  de  1995)  teniendo  en  cuenta  que  en  la  etapa  del  juicio  el término de  prescripción  de  dichas conductas era de 5 años, los cuales se contabilizan a  partir  del  2  de enero de 1996 que corresponde a la fecha en que se aceptó el  desistimiento  del  recurso de apelación instaurado en contra de la resolución  acusatoria.   

          Por  esa  razón  coincidió  con  los defensores recurrentes en que  “las  conductas  por las cuales se condenó a uno y  otro  procesado, alcanzaron el tiempo de prescripción que obliga a la cesación  de todo procedimiento adelantado contra ellos”.   

         Ahora,  en  cuanto  al  peculado  que  excedió  el  monto de los 50  salarios  mínimos  legales mensuales, por el cual se declaró responsable sólo  a  la  procesada, pone de presente la equivocación del Tribunal al encuadrar la  conducta  en  el  inciso  2º  del  artículo  133 del anterior estatuto penal y  degradar  la  culpabilidad  por  el  error  vencible  de  prohibición al que se  refiere  en  su aparte pertinente el artículo 32 del actual estatuto penal, por  razones de favorabilidad.   

          Expresa  que  el  error  superable  sobre  la  antijuridicidad de la  conducta  pudo  ser  reconocido  con fundamento en el anterior estatuto penal de  1980,  porque  a  diferencia  del  actual  que sólo degrada la culpabilidad, en  aquél  el  funcionario  estaba  en  la obligación de imponerle al procesado la  pena  prevista  para  delito  culposo  si admitía dicha modalidad delictiva que  oscilaba entre 6 meses y 2 años de arresto.   

         Al  realizar el ejercicio para verificar cuál pena le correspondía  con  arreglo  al  reciente  estatuto  penal, señala que no obstante el Tribunal  “no impuso la pena que correspondía de acuerdo con  la  sanción establecida para el peculado culposo, sino la del peculado atenuado  por  error,  en detrimento del principio de favorabilidad, en todo caso conforme  a  la  nueva  legislación  la  acción  penal  también  estaría prescrita”.   

        Sostiene  que  ello  es así, porque   “lo   que   prescribe  es  la  acción  que  nace  de  un  delito  concreto  o  individualizado,  y  no  de un delito en su tipo genérico”.   De  esta  manera,  con  referencia  al momento de ejecutoria de la  resolución  de  acusación,  precisa  que  la acción también está prescrita.   

           Seguidamente,  se  refiere  a un tema frente al cual acepta que no  fue  objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación.  Para ello recuerda lo  expuesto  las  sentencias  de  primera  y  segunda instancia en relación con el  delito  de  peculado  por  apropiación  que excedió la cuantía de 50 salarios  mínimos  legales  mensuales  por  el  cual  el  Juzgado  de  primera  instancia  absolvió  a la procesada y expresa que aquella ningún pronunciamiento realizó  frente     a    la    situación    de    GONZÁLEZ  CASTILLO.   

         Con   base   en   ello,  de  concluirse  que  está  “pendiente    de   solución   desde   la   primera   instancia   la  determinación   sobre   esta   particular   conducta   delictiva”  y sugiere como  opción  la  de  devolver  las  copias  del  expediente  para  que el Juzgado de  instancia  resuelva  lo  pertinente,  en  razón  a  que  la prescripción de la  acción   penal   frente   dicho   comportamiento   opera  hasta  el  año  2006  “por  cuanto  el  error de prohibición vencible no  elimina  el  injusto  típico,  apenas  aminora  la  forma  de culpabilidad y se  predica  exclusivamente  en  relación con el sujeto que lo padece, siendo claro  que    ningún    pronunciamiento    lo   ha   reconocido   respecto   de   este  justiciable”.    

         Desde  otra  perspectiva,  sostiene que si resulta dable admitir que  el  juzgado  lo  absolvió implícitamente de dicha conducta punible, es preciso  reconocer  que  únicamente  pudo ser por falta de antijuridicidad, en virtud de  que  el  Tribunal carecía de competencia para modificar la situación jurídica  del  mencionado procesado, ante el silencio del agente del Ministerio Público y  de  la Parte Civil reconocida en el proceso frente a la absolución decretada en  su  favor.  Expresa,  entonces,  que por no existir decisión sectorizada de tal  decisión,   esa   absolución   implícita  “sólo  cobraría  firmeza  con la resolución del recurso extraordinario de casación y  la  prescripción  de  la acción penal se cumpliría después del transcurso de  diez años”.    

       

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         Es  preciso  recordar,  previo el estudio de la propuesta casacional  presentada  por  los  defensores  de  los  procesados,  que  cuando  se trata de  plantear  el  fenómeno  de  prescripción  de  la acción penal, el ataque debe  realizarse  con  sustento  en la causal tercera de casación y no en la primera,  porque  “si  así  procediera  la  Corte  luego  de  probada  la hipotética prescripción, se vería abocada a proferir sentencia de  reemplazo  en  un  proceso  en  el  que  el  Estado  ha  perdido facultades para  adelantarlo”3  y  con  ello  varió  su jurisprudencia  contenida  en fallo de marzo 21 del 2001, la cual auspiciaba la presentación un  cargo  de  tal  naturaleza  al  amparo  de  una  cualesquiera  de  las referidas  causales4.   

También precisó la Corte que “debe  aceptarse  sin embargo que como  no resulta suficiente alegar y requerir la anulación  de  lo actuado para que se entienda que el cargo está llamado a prosperar, pues  desde  una  perspectiva  lógica,  en  el  decurso  deben  incluirse  todos  los  fundamentos  que  permitan arribar a la conclusión invalidatoria deprecada, tal  fundamentación  debe  desarrollarse con sujeción a los postulados de la causal  primera,  pues  a  tal  desacierto  puede  llegarse  a  través de la violación  directa  de la ley sustancial por aplicación indebida de un precepto y falta de  aplicación  del  que  corresponde  al  caso,  o  por  medio de la errónea  apreciación  probatoria, como se sostuvo en la sentencia de casación del 21 de  marzo             de             2001.”5.   

         De  esta  manera,  aunque  resulta  evidente  que  los defensores no  abordaron   la   censura   al   amparo  de  la  causal  tercera  como  se  exige  técnicamente,  menester  resulta  precisar  que  este  yerro  no constituye una  falencia  con  la  entidad suficiente para desestimar el cargo formulado por los  recurrentes,  porque de su desarrollo, realizado al amparo de la causal primera,  como  se  exige  en estos eventos, emerge claramente una circunstancia que puede  determinar  la  ilegalidad  del fallo, y por ende la necesidad de casarlo.   Advertido lo anterior se tiene:   

El  numeral  4º del artículo 82 de la Ley  599/00  establece  que  una de las causales de extinción de la acción penal es  la  prescripción,  la cual tiene lugar cuando ha transcurrido un término igual  al  máximo  de  la pena fijada en la ley para la pena privativa de la libertad,  sin  que en ningún caso pueda ser inferior a cinco (5) años, según lo dispone  el artículo 83 de la citada legislación.   

A  su  vez, el mencionado término debe ser  incrementado  en  una  tercera  parte  cuando  el  comportamiento  delictivo sea  cometido  por servidor público “en ejercicio de sus  funciones  o  de  su  cargo  o con ocasión de ellos”  (artículo   82   del   estatuto  penal  de  1980,  artículo  83  Ley  599/00).   

En  la  etapa  de  la causa, el término de  prescripción  de la acción comienza a contarse a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación  por un tiempo igual a la mitad del establecido para  la  fase de la instrucción, pero en ningún caso puede ser inferior a cinco (5)  años.   

Tratándose   de  delitos  cometidos  por  servidores  públicos,  la Sala ha puntualizado sobre el incremento del término  de prescripción lo siguiente:   

“Por la forma  como  está  redactado  el artículo 83 del nuevo Estatuto, la tercera parte que  aumenta  el  término  extintivo debe establecerse directamente sobre el máximo  de  la  pena  señalada  para el delito en el tipo penal que lo describe, con la  misma  modificación  consistente  en  que  durante el período del juicio – por  consiguiente  interrumpido  el  tránsito de la prescripción con la resolución  acusatoria  o  su equivalente debidamente ejecutoriada -, el mismo deba contarse  pero   en   la  mitad”6.   

Igualmente se ha señalado, que para efectos  de  establecer  el  delito  por  el  que  se procede, y con base en cuyo límite  punitivo  máximo  corresponde  establecer  el  término  de prescripción de la  acción,  debe  acudirse  a un razonamiento como el plasmado, entre otras, en la  decisión que a continuación se transcribe:   

“La  calificación  sumarial impartida en la resolución de acusación no obstante su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley  del  proceso,  pues  es  el  hito  fundamental  a  partir  del  cual  el  Estado garantiza al acusado el derecho de  defensa  y  se  desarrolla  la actividad defensiva durante el debate del juicio,  pero  a  la  vez  está  sujeta  a  las  resultas de éste, materializadas en la  sentencia de las instancias”.   

“Esta, cuando es  condenatoria   y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del  debido  proceso  y  concordante   con  la  resolución  acusatoria,  es  el  único  pronunciamiento  judicial   dentro   de   la   fase  ordinaria  del  proceso  con  categoría  de  definitividad  en  la  imputación  penal,  sea  que  la  mantenga en los mismos  términos  de  la  acusación  fiscal  o  que le introduzca variaciones de menor  compromiso  penal,  de  donde  se  colige que es el tipo penal contemplado en el  fallo  de  las instancias con las circunstancias específicas declaradas, el que  establece  el  término  de  la  prescripción  de  la acción penal”7.   

De otra parte, el artículo 98 del estatuto  penal  establece, entre otros casos, que la acción civil proveniente del delito  prescribe  en  tiempo  igual  al de la acción penal, cuando aquella se ejercita  dentro proceso penal.   

         Teniendo  en  cuenta  el  anterior  marco  legal  y jurisprudencial,  importante  resulta  recordar  el  tratamiento que dieron los jueces (singular y  plural),  a  las  conductas  punibles  cuya  responsabilidad  se atribuyó a los  acusados,  a efectos de circunscribir adecuadamente los límites de la decisión  que en derecho corresponde adoptar, así:   

         En  el  fallo  de primera instancia se profirió condena de 45 meses  de  prisión  contra  ULDARICO  DEL  CARMEN GONZÁLEZ  CASTILLO,   por   tres   delitos   de   peculado  por  apropiación  en  cuantía  que  no  superó  los  50  salarios mínimos legales  mensuales  (inciso  2º  artículo  19  Ley  190/95  –  compra de un espejo para  la   camioneta  Mazda  B-2000,  reparación  vehículo de placas GU-7702 de  propiedad  de  la  procesada  con  recursos  de  la  DISAJ  y  pago de servicios  musicales     a    Jairo    Gómez,    todos   en   cuantía   inferior  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales-),  cometidos en concurso y falsedad ideológica en documento público  (artículo  219  Decreto  100/80  –  consignar  hecho inexistente en resolución  OCJ-316-P/91  para pago de servicios musicales a Jairo  Gómez-), en tanto que comprendió absolución a favor  de  la  procesada  frente  a  todas  las  conductas  punibles  imputadas  en  la  resolución  de  acusación,  cuya  ejecutoria se surtió el 2 de enero de 1996,  cuando  se aceptó el desistimiento que el defensor de la procesada RUIZ  DE  OSORIO instauró en contra de la  misma.   

        El  Tribunal,  por  su  parte,  confirmó el fallo en relación con  GONZÁLEZ   CASTILLO,  en  tanto  que  revocó  la absolución decretada en favor de la Directora Seccional  para  condenarla  por  tres delitos de peculado por apropiación en cuantía que  no  superó  los  50  salarios mínimos legales mensuales (inc. 2º artículo 19  Ley  190/95  –  reparación vehículo de placas GU-7702  de  su  propiedad  con  recursos  de  la  DISAJ,  pago  de servicios musicales a  Jairo  Gómez  y      almuerzos     a     Carmen    Rengifo   Orozco   en   Silvia  –Cauca-)  cometidos  en  concurso, un punible de peculado por apropiación  en  cuantía  superior  a quinientos mil pesos (inciso 2º artículo 133 Decreto  100/80  –  dotación de uniformes de gala a personal de  la    DISAJ    por    valor   de   $7’352.746.00  -), y dos delitos de falsedad  ideológica  en documento público, igualmente ejecutados en concurso (artículo  219  Decreto  100/80  –  consignar hecho inexistente en  resolución  OCJ-316-P/91  para  pago  de  servicios  musicales  a  Jairo  Gómez  y  almuerzos a Carmen    Rengifo   Orozco   en   Silvia  –Cauca-)  y declaró la cesación de procedimiento por prescripción de la  acción  penal  frente  a  las  conductas  de  peculado  por  uso, culposo y por  aplicación oficial diferente.   

         De  esta  manera, esa prescripción de varias acciones decretada por  el  Tribunal,  conduce  a afirmar que la Corte debe limitar su pronunciamiento a  las  conductas  punibles de peculado por apropiación en cuantía que no superó  los  50  salarios  mínimos  legales  mensuales  (inciso  2º  artículo  19 Ley  190/95),  peculado  por apropiación en cuantía superior a quinientos mil pesos  (inciso  2º  artículo 133 Decreto 100/80), y falsedad ideológica en documento  público (artículo 219 Decreto 100/80).   

         Ahora   bien,   las  conductas  punibles  por  las  cuales  aparecen  condenados  los  procesados,  se  ejecutaron bajo la vigencia del Decreto 100 de  1980,  en  el  cual, el delito de falsedad ideológica en documento público era  sancionado  en  el  artículo  219  con pena de prisión de tres (3) a diez (10)  años,  el peculado en cuantía inferior a cincuenta salarios mínimos mensuales  frente  al cual se aplicó por favorabilidad la pena consagrada en el inciso 2º  del  artículo  19  de  la  Ley  190 de 1995, tenía prevista pena de seis (6) a  quince  (15)  años de prisión disminuida de la mitad a las tres cuartas partes  y  el  peculado por apropiación en cuantía superior a quinientos mil pesos, en  el  artículo 133 ibídem (modificado por la Ley 45 de 1982), sanción de cuatro  (4) a quince (15) años de prisión.   

         En  cuanto  a  la  conducta  de  falsedad  ideológica  en documento  público,  ahora  establecida en el artículo 286 de la Ley 599/00, se encuentra  sancionada con pena de prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.   

         Ello  significa que, aun cuando la pena imponible para ese delito es  más  favorable  en  el  Código Penal anterior respecto del límite mínimo, no  ocurre  lo  mismo  con el tope máximo, el cual fue reducido por la Ley 599/00 a  ocho  (8)  años  de  prisión,  de  manera que en materia de prescripción y en  virtud   del   principio   de   favorabilidad,   debe   aplicarse   la   última  legislación.   

En  el  anterior  orden  de  ideas,  si la  ejecutoria  de la resolución de acusación proferida en este proceso contra los  procesados  por  el  delito  de  falsedad  ideológica  en documento público se  causó  2 de enero de 1996, a partir de tal fecha se reinició el nuevo cómputo  prescriptivo,  que  para la acción penal  derivada de dicha conducta es de  cinco    (5)    años   y   cuatro   (4)   meses,   aplicada   desde   luego,  la   extensión   del lapso   correspondiente   a  una  tercera  parte  por tratarse   de  servidor   público  (Directora  Seccional de Administración  Judicial  y  Jefe  de  la  División  Administrativa),  término  que  se  cumplió  el 1º de mayo de 2001, sin consideración al lapso  durante  el  cual  se tramitó el incidente de recusación en cuanto el mismo se  promovió  en  una  fecha posterior a las mencionadas (19 de abril a 24 de julio  de 2002).   

Operó,  asimismo,  la  interrupción  del  término  de  prescripción  de  la acción penal para el delito de peculado por  apropiación  en cuantía inferior a 50 salarios mínimos legales mensuales, con  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación que tuvo ocurrencia, como se  precisó   en   precedencia   el   2   de   enero  de  1996.   

          En  efecto,  de acuerdo con los límites señalados en el inciso 2º  del  artículo  19  de  la  Ley  190  de  1995, la pena básica para este delito  comprende  límites  que  van  de un (1) año y  seis (6) meses a siete (7)  años  y  seis (6) meses. Ejecutoriada la resolución de acusación, en la fecha  antes  mencionada,  la  contabilización  del  término  de  prescripción de la  acción  se cuenta, a partir del 2 de enero de 1996,  por un lapso de cinco  (5)  años,  razón  por  la  cual  es evidente que la acción penal derivada de  tales conductas prescribió el 1º de enero del 2001.   

         Igual  ocurre con el delito de peculado por apropiación POR el cual  se   condenó   a   la   procesada   RUIZ  DE  OSORIO  cuya  cuantía superó el monto de los $500.000.00, en  razón  a  que  fue  acusada  por  un  delito  en el que fue reconocido un error  vencible  de prohibición y por corresponder esta circunstancia a un factor real  que  determina modificación de los extremos punitivos al tenor de la previsión  contenida  en  el  numeral  1º  del  artículo 60 del estatuto penal,  los  límites  para el mismo quedan comprendidos por un mínimo de dos (2) años y un  máximo de siete (7) años y seis (6) meses.   

         Siguiendo,  entonces,  los  mismos parámetros legales señalados en  precedencia,  el  término  de  prescripción durante la etapa de juzgamiento se  reduce  también  a  un  máximo  de  cinco  años, que en el presente evento se  cumplieron  el  1º de enero del 2001, contados también a partir del 2 de enero  de  1996,  motivo  por el cual deviene como conclusión que para la fecha en que  el  Tribunal  profirió  la  sentencia la acción penal se encontraba prescrita.   

         Importante   resulta  precisar,  además,  que  así  se  llegare  a  considerar  que  fue  indebidamente  aplicado el principio de favorabilidad para  efectos  de  determinar  la  prescripción,  si  el Tribunal hubiere aplicado el  derogado  estatuto penal que autorizaba frente al error vencible de prohibición  la  imposición  de  la  pena  señalada para el delito culposo si tal modalidad  estuviere  contemplada,  un  argumento  de  tal  índole deviene intrascendente,  porque  en  ambos  casos  el término de prescripción, resulta ser el mismo, es  decir 5 años.      

         Por  las  razones  anteriormente  expuestas,  lo procedente, como se  anunció,  es casar la sentencia para, en su lugar declarar prescrita la acción  penal,  pronunciamiento que se hace extensivo a la  acción civil por haber  sido  ejercida  dentro  del  proceso  penal,  por  los  delitos  de peculado por  apropiación  y  falsedad  ideológica  en  documento  público,  por las cuales  fueron condenados los procesados.   

         Finalmente,  el  Procurador  Delegado manifestó que la sentencia de  primera  instancia  no  abordó  el  análisis  de  la  situación del procesado  ULDARICO  DEL  CARMEN GONZÁLEZ CASTILLO frente   al  delito  de  peculado  por apropiación en cuantía  superior  a  $500.000.00  de  que trata el artículo 133 del Decreto 100 de 1980  imputado  en  la  resolución  de  acusación  y  en  tal  virtud  señaló  dos  soluciones  sustancialmente  diversas, dependiendo del punto de vista con que se  revise  esa  aparente  omisión  de  declarar absuelto al procesado del referido  cargo.   

         Estima  la  Sala  que  aunque  este  es  un  aspecto  sobre  el cual  parcialmente  podría  hallarse  razón,  dada  la  ausencia  de pronunciamiento  expreso  en  la parte resolutiva del fallo sobre la absolución sobreviniente al  procesado  derivado  de  la condena emitida sólo por tres cargos por peculado y  uno  por  falsedad  ideológica  en  documento  público,  en  modo  alguno  tal  apreciación  se  compadece  con  una  falta  de  motivación  de  la sentencia.   

         Lo  anterior,  por cuanto a partir de las consideraciones vertidas a  dicho  pronunciamiento  resultan perfectamente comprensibles las razones por las  cuales  se  profirió  la  condena  en esos precisos términos, lo que genera la  imposibilidad  de  cuestionamiento del fallo desde el punto de vista del posible  agravio  que  hubiere causado a dicho procesado o la necesidad de hacer claridad  sobre  un punto en el que el mismo postulante acepta la posibilidad de reconocer  la     existencia     de     una     “absolución  implícita”.   

          Esas  razones  impiden que la Sala aborde el análisis del asunto de  manera  oficiosa  y  desde las distintas soluciones que ofrece en su concepto el  Procurador  Delegado,  máxime  si  resulta  indiscutible que la Corte carece de  competencia,  dado  que  ese no fue tema de discusión durante la apelación del  fallo,  en  razón  a  que  los  sujetos  procesales  distintos  al  defensor de  GONZÁLEZ CASTILLO limitaron  el  recurso  de  apelación  a  la absolución decretada a favor de la procesada  RUIZ DE OSORIO.   

         En   mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

RESUELVE  

1.-   CASAR  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal Superior de Popayán, para, en su lugar,  decretar  la  prescripción  de  las  acciones  penal  y  civil  derivada de las  conductas  punibles  de  peculado  por  apropiación  y  falsedad ideológica en  documento   público,   por   las   cuales   fueron  condenados  los  procesados  NELLY  PATRICIA  RUIZ DE OSORIO y ULDARICO DEL CARMEN  GONZÁLEZ  CASTILLO,  de  conformidad  con las razones  expresadas en la anterior parte motiva.   

2.-  ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  de procedimiento adelantado contra los mencionados  procesados.   

3.-  DISPONER  que  por  el Juzgado de primera instancia se realicen las anotaciones pertinentes, la  cancelación   de   la   orden  de  captura  emitida  en  contra  del  procesado  GONZÁLEZ  CASTILLO  y  la  devolución  de  la  caución  prendaria  prestada por la procesada RUIZ  DE  OSORIO  para  disfrutar  de  la  suspensión condicional de ejecución de la pena.   

         Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal  de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencias  de  junio  21  y  julio  16 de 2002, M.P., doctores Carlos Augusto  Gálvez Argote y Jorge E. Cordoba Poveda respectivamente.   

2  Demanda  a nombre de la procesada NELLY PATRICIA RUIZ  DE OSORIO.   

3  Ver,  Rads.  15570,  Sentencia  del  29 de octubre de  2001,  M.P.  Doctor  20200,  auto  del 13 de enero de 2003, M.P. Álvaro Orlando  Pérez  Pinzón,  20164,  sentencia  del  24  de abril de 2003 M.P. Doctor Jorge  Aníbal Gómez Gallego.   

4  Radicación 17106, sentencia del 21 de marzo de 2001,  M.P. Doctor Carlos Eduardo Mejia Escobar.   

5  Radicación  19496,  Sentencia  de  casación,  M.P.  Doctor Jorge Aníbal Gómez Gallego.   

6 Auto  del 21 de mayo de 2002. M.P. Dr. Carlos Gálvez Argote.   

7 Auto  del  9  de  abril de 1999. M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia. También auto del 11  de diciembre de 2003. M.P. Dr. Alvaro Pérez Pinzón, entre otros.     

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