20767(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 20767  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  109  

Bogotá  D.  C., primero (1) de diciembre de  dos mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la  admisibilidad de la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  WALTER JIMMY MONROY GÓMEZ.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  hechos  que  motivaron  el  presente   diligenciamiento,   fueron  resumidos  por  el  juzgador  de  segunda  instancia, así:   

“El 14 de junio de 2001, se presentó en la  Seccional  de Policía Judicial de Bogotá, Zona Octava Kenedy, LUZ MARY SERRANO  PEÑA  para presentar denuncio penal contra WALTER JIMMY MONROY GÓMEZ por abuso  sexual  cometido  con  la  menor  DIANA  BRIYITH  MANJARRÉS SERRANO”.   

2.- El Juzgado Treinta Penal del Circuito de  Bogotá,  el  25  de  junio  de 2002, condenó a Walter  Jimmy  Monroy Gómez a la pena principal de 48 meses de  prisión  y  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por   el   mismo   lapso,   como   autor   del   delito   acto  sexual  violento  agravado.   

Apelado el fallo por la defensa, el Tribunal  Superior de Bogotá, el 12 de septiembre de 2002, lo confirmó.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El defensor del procesado, en el acápite que  llamó    “CAUSALES”,  textualmente adujo:   

“PRIMERA CAUSAL.  El  no  haber tenido en cuenta para nada el examen médico legal practicado a la  menor DIANA BRIYITH MANJARRÉS SERRANO”.   

“SEGUNDA CAUSAL.  El  haber  desechado,  sin  darles el valor probatorio, los testimonios rendidos  dentro del proceso.   

“TERCERA  CAUSAL. Violación del legítimo  derecho   de   defensa.   Art.   8   de  C.  de  P:P:  y  art.  9°,  el  debido  proceso”.   

A   continuación,   dice   que  acusa  al  sentenciador  de  haber  violado “normas sustanciales  en  la  modalidad  de  error  de  hecho,  por falso juicio de existencia y falso  juicio   de  identidad  y  falso  raciocinio,  lo  cual  demostraré  en  cargos  separados”.   

Después  de  referirse  a  los  errores que  generan  la  violación  indirecta de la ley sustancial, asevera que el Tribunal  ignoró    las    pruebas   allegadas   al   diligenciamiento,   “como  también  del  dictamen  rendido  por  Medicina Legal y, en la  misma  forma,  la  ausencia  completa de pasado judicial del señor WALTER JIMMY  MONROY  GÓMEZ,  dando  por  probados hechos sin existir en el plenario material  que así lo acreditara…”.   

En  esas  condiciones,  manifiesta  que  el  Tribunal     no     valoró,    en    su    integridad,    el    “certificado” emitido por el Instituto de  Medicina  Legal,  en  el  que  “aparece  la ausencia  idónea     de    violación    o    ultrajes    a    la    menor…”.   

Por  consiguiente,  dice  no  entender cómo  llegó  el  sentenciador  al  grado de conocimiento de certeza de los hechos sí  no  se analizó la totalidad de las pruebas.   

A continuación pasa a referirse al indicio y  dice  que las pruebas confirman el dicho de su representado, razón por la cual,  considera    que   se   le   “suprimió”  valor  probatorio  “a los elementos  recaudados  en  el  proceso,  idóneos  por  su  misma  naturaleza  de espacio y  temporalidad         para        comprobar        lo        sucedido”.   

Manifiesta   que   tampoco   entiende   la  afirmación  del  juzgador,  según la cual, la víctima se encontraba en estado  de  indefensión  en  un espacio de 6 metros, por cuanto, en su criterio, en ese  momento   había   varias   personas  que  esperaban  consulta,  “inclusive    la   madre,   LUZ   MARY   SERRANO   PEÑA?”.   

Agrega   que   el   juzgador   por   haber  ignorado   las  pruebas  anteriormente  citadas  dedujo  la tesis de que el  “agente   pasivo   decía   la   verdad”,  desechando  “todo cuanto en materia  de  defensa  existe a favor del sindicado. Tanto así que OLIMPICAMENTE desechó  el  certificado Médico Legal, imponiendo su propio criterio, violentando la ley  permisiva o favorable”.   

Anota  que  el Tribunal aplicó el proscrito  sistema  de  responsabilidad  objetiva,  yerro que condujo a una decisión final  injusta.   

En    otro    acápite   que   denominó  “VIOLACIÓN  INDIRECTA  DE  LA  NORMA SUSTANCIAL POR  ERROR  DE  HECHO  EN  LA  MODALIDAD  DE  FALSO  JUICIO  DE IDENTIDAD”,  asevera  que  el juzgador de segunda instancia le otorgó a la  prueba  testimonial,  “elementos  y valores que ella  misma  no  encierra.  No la aprecia en conjunto integralmente. La mutila, ignora  su  contenido  probatorio”. De igual manera, señala  que   el  yerro  del  Tribunal también consistió en apreciar y valorar el  contenido  de  los medios probatorios no favorables a su procurado y de no haber  aplicado   las   máximas   de   la   experiencia   y   los   postulados  de  la  lógica.   

En  lo  que  se  puede  entender  como  la  demostración  de la censura, manifiesta que el fallo se edificó en la versión  “difamatoria” de la menor  Diana Briyith Manjarrés Serrano.   

A continuación agrega que el Tribunal debió  dar   prevalencia  al   derecho  sustancial,  aplicar  el  debido  proceso,  “darle   campo   al   indubio  pro  reo”   y   a   la   presunción   de  inocencia,  exponer  de  manera  razonada   el  mérito  que  le  asignaba  a cada elemento de juicio, darle  crédito  a  la versión de su procurado, valorar los testimonios de Enit Yadira  Rojas,  Diana  Patricia Rodríguez, Wilson Javier Garzón, José Agustín Laguna  Bustamente  y  Secundino  Garzón  Ruiz,  “estimar en  conjunto  el dictamen pericial de Medicina Legal y Ciencias Forenses”   y   “debió  tener  en  cuenta  la  ausencia     completa     de     antecedentes     del    incriminado”.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia   impugnada   y,   en   su   lugar,   dictare   la   que   en  derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  demanda de casación presentada a nombre  del  procesado  no  cumple con los presupuestos formales, razón por la cual, se  inadmitirá.   

En  efecto,  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  establece,  entre  otros requisitos, la enunciación de la  causal  y  la formulación del cargo, en donde se deberá indicar en forma clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las normas que se estimen infringidas. De igual  manera,  se  estatuye  que se pueden presentar varios cargos y excluyentes, pero  en capítulos separados y de manera subsidiaria.   

En esas condiciones, resulta fácil advertir  las  falencias  del  libelo  desde el simple enunciado, toda vez que, en abierta  discrepancia  con  el principio de autonomía, según el cual, al interior de un  mismo  cargo no se pueden mezclar ataques correspondientes a causales distintas,  pues  cada  una  tiene  características  y  reglas  técnicas  de demostración  diferentes  y  producen  diversas  consecuencias jurídicas, transita, de manera  simultánea,  por  la  causal  primera  y  tercera,  al  plantear  errores en la  apreciación  de  la  prueba  y  la  transgresión  del derecho de defensa y del  debido  proceso,  reparos  que  ha debido formular separadamente y respetando el  postulado de prioridad.   

Dentro del entendido que el cargo se formuló  por  los  senderos  de  la  violación  indirecta de la ley sustancial, de todos  modos  tampoco  la  censura  cumple  con  los presupuestos para ser admitida. En  efecto,  no  señaló  cuáles  fueron  las normas sustanciales infringidas y su  sentido, es decir, exclusión evidente o aplicación indebida.   

En lo relativo al falso juicio de existencia  postulado,  también  se  observa que no indicó cuáles fueron los elementos de  juicio  omitidos  por  el sentenciador en la actividad probatoria, habida cuenta  que  el  censor  hizo  consistir la labor demostrativa de la censura en sostener  que  el  Tribunal  ignoró  las  pruebas  allegadas  al  proceso, en especial el  dictamen  rendido  por  el  experto de medicina legal y el pasado judicial de su  representado.   

Ahora  bien,  en  lo  atinente  a  la prueba  pericial,  observa  la Sala que no es claro el censor al invocar el falso juicio  que  generó  el  error de hecho, toda vez que a renglón seguido  advierte  que  el  yerro  de  apreciación  probatoria  consistió  en  no valorarlo en su  integridad,  afirmación  que  encajaría,  en principio, en la descripción del  falso  juicio de identidad, puesto que, como lo ha dicho la jurisprudencia de la  Sala,  cuando en la actividad probatoria el medio de convicción no se estima en  su  totalidad  sino  en  algunos  de sus apartes, al punto que se distorsiona su  contenido   objetivo,   se   estaría   en   presencia   de   éste   y   no  de  aquél.   

De otro lado, se observa que la inconformidad  del  censor radica en la estimación probatoria que el juzgador le otorgó a los  medios  de  convicción  y  de los cuales dedujo el grado de responsabilidad del  procesado   en   la   conducta   punible   por   la   que  fue  condenado,   contraposición  de criterios que no es susceptible de ser atacada en esta sede,  por  cuanto  dentro del sistema de apreciación probatoria que rige, el juzgador  goza   de   libertad  para  justipreciar  los  medios  de  prueba  allegados  al  proceso.   

A  más  de  lo  anterior,   no  debe  olvidarse  que  el  fallo  llega a la Corte amparado por la doble presunción de  que  las  pruebas  fueron  correctamente  apreciadas  y el derecho correctamente  discernido.   

No se puede llegar a otra conclusión cuando  manifiesta  no  entender  cómo  el  juzgador llegó al grado de conocimiento de  certeza  para  proferir fallo de condena, que las pruebas allegadas confirman el  dicho  de  su  defendido  y  que  el  error  invocado  condujo a que se le diera  credibilidad a la versión de la víctima.   

En lo que atañe al error de hecho por falso  juicio  de  identidad,  el  actor  no especificó cuáles fueron los testimonios  indebidamente  apreciados  y  en  qué  consistieron  las tergiversaciones o las  distorsiones  al contenido material de la prueba, al punto que llevó a declarar  una verdad distinta de la que revela el proceso.   

Finalmente,  se  observa que se aparta de su  inicial  enunciado  para  caer  en  el  campo  del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  cuando  afirma  que  el juzgador al estimar el caudal probatorio se  apartó  de  los  postulados  de la lógica y de las máximas de la experiencia,  hipótesis  que  ha  debido de desarrollar y de evidenciar conforme a las reglas  que impone la casación.   

En   efecto,   como  lo  ha  señalado  la  jurisprudencia  de la Corte, cuando el juzgador al momento de estudiar de manera  individual  y mancomunada los elementos de juicio, transgrede los postulados que  informan  a  la  sana  crítica  se  erige  en  una carga del censor postular la  censura  bajo  los  lineamientos  del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  indicando  cuál  fue  el postulado de la ciencia, de la lógica o de la máxima  de  la  experiencia vulnerado, de qué manera lo fue y su incidencia en la parte  resolutiva de la sentencia, evento que aquí no ocurrió.   

En  esas  condiciones,  como se anunció, la  Sala inadmitirá la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   WALTER  JIMMY  MONROY GÓMEZ. En  consecuencia,  se declara desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                           ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                   MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *