20542(15-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20542   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 081.  

          Bogotá, D.C., quince de julio de dos mil tres.   

VISTOS  

          Conceptúa  la  Corte  sobre  la  solicitud  de  extradición  de la  ciudadana     colombiana    TERESA    IGLESIAS    DE  HERNÁNDEZ,   formalizada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América  mediante Nota Verbal No. 169 del 7 de febrero de 2003.   

LA SOLICITUD  

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  a través de su Embajada en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición de  TERESA     IGLESIAS    DE    HERNÁNDEZ,  mediante  la Nota Verbal No. 1829 del 22 de noviembre de 2002, en  atención  a  que  el  27  de  septiembre  de 2002, el Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito de Nueva Jersey profirió en  contra  de  aquella  la  acusación  No.  02-714 (WHW), por concierto para lavar  dinero  proveniente  del  tráfico de narcóticos y lavado de dinero proveniente  del  tráfico  de narcóticos. El mismo día, el Magistrado Juez Mark Falk de la  Corte   mencionada   en   precedencia   profirió   auto  de  detención  contra  TERESA IGLESIAS.   

El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de  Colombia  dio  traslado  de  esta  solicitud  al  Ministerio  de  Justicia y del  Derecho,  y  al  Fiscal General de la Nación, quien mediante resolución del 10  de   diciembre  de  2002  ordenó  la  captura  con  fines  de  extradición  de  TERESA     IGLESIAS    DE    HERNÁNDEZ,  la  cual  se  hizo  efectiva  al  día  siguiente en la ciudad de  Bogotá.   

          Con  Nota  Verbal  169  del 7 de febrero de 2003, el Gobierno de los  Estados   Unidos   de  América  formaliza  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   la  solicitud  de  extradición  de  la  referida  ciudadana  quien  “es  requerida  para comparecer a juicio”  por  los delitos de concierto para lavar dinero proveniente del  tráfico  de  narcóticos  y  lavado  de  dinero  proveniente  del  tráfico  de  narcóticos.   

          Para  formalizar  la  solicitud  de  extradición  se  allegaron los  siguientes  documentos  debidamente traducidos y legalizados por el Consulado de  Colombia en Washington:   

          Copia  de  la acusación formulada por el Jurado el 27 de septiembre  de 2002.   

          Copia  del  auto  de detención expedido el 27 de septiembre de 2002  por   el   Magistrado   Mark   Falk   contra   TERESA  IGLESIAS    para    dar    contestación    a    una  acusación.   

          Disposiciones  del  Código  Penal de los Estados Unidos, relevantes  al  caso:  Título  18,  Secciones  2,  982, 1956 y 3282; y Título 21, Sección  853.   

          Declaración     jurada     de    Dennis  Tanner,  Agente  Especial  del  Servicio  Federal  de  Investigaciones,  quien  actuó  como  investigador  en  las  averiguaciones que  determinaron la acusación de la requerida en extradición.   

          Declaración  jurada  del  Asistente  Fiscal  de  los Estados Unidos  Christopher  J.  Gramiccioni,  en  la cual hace una presentación de los procedimientos policiales y judiciales  efectuados,    así    como    del   compromiso   de   responsabilidad   de   la  solicitada.   

         

          La actuación en Colombia ha sido la siguiente:   

La  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía General de la Nación la nota  verbal  No.  1829  del 22 de noviembre de 2002, procedente de la Embajada de los  Estados  Unidos  de  América, por cuyo medio solicita la detención provisional  con  fines  de  extradición  de  TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ.  El  señor  Fiscal  General de la Nación  accedió  a lo solicitado a través de resolución del 10 de diciembre de 2002 y  la  captura  de  la  requerida  se  produjo  al  día  siguiente en la ciudad de  Bogotá.   

          La   Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a la Fiscalía General de la Nación y al Ministerio de Justicia y del  Derecho  la  nota  verbal  No.  169  del  7 de febrero de 2003, procedente de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  la  cual sustenta y  formaliza  la  solicitud  de  extradición  de  TERESA  IGLESIAS DE HERNÁNDEZ.   

La  solicitada  se  encuentra  privada de su  libertad en la Cárcel El Buen Pastor de Bogotá.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  mediante  oficio  OAJ.E.  0128  del  10  de  febrero  de  2003,  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento   Penal   colombiano”,  y  el  señor  Ministro  del  Interior  y de Justicia envió la actuación a esta Sala para los  fines establecidos en el artículo 517 de la Ley 600 de 2000.   

Iniciado el trámite previsto en el artículo  518  del  Código de Procedimiento Penal colombiano, el 8 de mayo de la presente  anualidad  se resolvió acerca de las pruebas solicitadas por la defensa y en la  misma  decisión  se  ordenó  correr  el  traslado  para que los intervinientes  presentaran  sus alegatos; la defensa interpuso recurso de reposición contra la  referida providencia que fue resuelto el 3 de junio siguiente.   

El  defensor de la requerida y el Ministerio  Público  allegaron  en oportunidad las alegaciones previas al concepto que debe  emitir la Corte.   

ALEGATOS     DE  CONCLUSIÓN   

          El Ministerio Público:   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  considera reunidas las exigencias establecidas en el artículo  520  del  estatuto  procesal penal, para que la Corte emita concepto favorable a  la    extradición    de    TERESA    IGLESIAS    DE  HERNÁNDEZ  solicitada  por el Gobierno de los Estados  Unidos.   

          Señala  que a la solicitud se acompañó la totalidad de documentos  señalados  en  el artículo 513 de la Ley 600 de 2000, debidamente autenticados  y traducidos.   

En  punto  de la doble incriminación expone  que  el  cargo  por  concierto  para  lavar  dinero  proveniente del tráfico de  narcoticos  encuentra  su equivalente en nuestro derecho en el artículo 340 del  Código   Penal,   modificado   por   el   artículo   8º  de  la  Ley  733  de  2002.   

          A    su    vez,   el   comportamiento   censurado   a   TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ por lavar  dinero  proveniente  del tráfico de narcóticos también se encuentra reprimido  en   el  artículo  323  del  Código  Penal,  modificado  por  le  Ley  747  de  2002.   

Acerca  de  la identidad de la solicitada en  extradición,  el  Ministerio  Público estima que los datos suministrados sobre  ella  en  la  nota  verbal  de  Estados  Unidos,  el  número  de  su cédula de  ciudadanía,   la   identificación   presentada   al   designar   su  apoderado  contractual,  además  de  la  ausencia  de  controversia  sobre este requisito,  permiten tener por satisfecha la exigencia.   

Sobre  la equivalencia de decisiones indica,  que  el  enjuiciatorio  del  Gran Jurado guarda semejanzas esenciales y formales  con  nuestra  resolución  acusación,  en cuanto dispone la apertura del juicio  donde   se   va   a  debatir  la  responsabilidad  o  inocencia  de  la  persona  involucrada.   

Señala  que  los  comportamientos  por  los  cuales  se  acusó  a  la  solicitada no constituyen delito político, y que las  conductas  imputadas  ocurrieron con posterioridad al Acto Legislativo 01 del 17  de diciembre de 1997.   

          Finalmente  advierte  que  si la Corte emite concepto favorable y el  Gobierno  Nacional decide extraditar a la requerida, esta no debe ser sometida a  juicio  en  el  país  requirente  por  hechos diversos a los que motivaron esta  petición  de  extradición,  ni pude ser sometida a tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  tortura,  pena  de  prisión perpetua o muerte, de conformidad con  los postulados de la Constitución Política de Colombia.   

          La Defensa:   

          El   defensor   de   TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ   solicita  a  la  Corte  emitir  concepto  negativo  a  la petición de extradición de su representada, pues considera que  en  la  acusación “no se señala en forma exacta los  actos  que determinaron la solicitud de extradición”  dado  que  las  autoridades de Estados Unidos sólo señalan que “TERESA  IGLESIAS  DE HERNÁNDEZ ayudó en agosto de 1999 o alrededor  de  ese  mes  a  blanquear  fondos  derivados de la venta ilícitas (sic)    de   narcóticos   al   recibir  aproximadamente   U$177.546   a   través   de  giros  electrónicos”.   

          En  consecuencia  considera  que  las notas verbales del Gobierno de  Estados  Unidos  violan  el artículo 513 del Código de Procedimiento Penal, en  atención  a  que  utilizan  “términos  ambiguos  e  inclusive  vocablos  disyuntivos  para  dejar  más perplejos a los intérpretes  cuando          dicen:         ‘aproximadamente’,  alrededor  de esa época’   en  vez  de  ser  exactos”,  pues  se  asemejan  “a  una  resolución  de acusación y hace  parte    de   los   requisitos   formales   exigidos   en   la   Ley”.   

          Con  base en lo expuesto, el apoderado de la requerida solicita a la  Corte  que  su  concepto  sea  negativo  en  punto  de  la  extradición  de  su  representada,  y  que  en  caso  de no accederse a su petición, “se  le  recuerde al gobierno colombiano las condiciones, consagradas  en  el artículo 512 del C.P.P. (…) que su defendida no vaya a ser juzgada por  un  hecho  anterior  diverso  del  que  motiva  la  extradición,  y  sometida a  sanciones   distintas   de   las   que   se   le   hubieren   impuesto   en   la  condena”.   

SE  CONSIDERA   

Como  según  lo  expresó  el Ministerio de  Relaciones  Exteriores dentro de este trámite no existe tratado de extradición  vigente  entre  Colombia  y  los Estados Unidos de América, se debe decidir con  fundamento  en  lo  dispuesto  por el Código de Procedimiento Penal colombiano;  advertido  lo  anterior,  a  la  Sala  le  corresponde, según lo indicado en el  artículo  520  del  referido  ordenamiento, rendir concepto sobre la  validez formal de la documentación presentada, la demostración  plena   de   la   identidad   del   solicitado,  la  concurrencia  de  la  doble  incriminación,  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y  el  cumplimiento  de lo previsto en tratados públicos,  cuando fuere el caso.   

          1.        Validez formal de la documentación   

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América solicita por vía  diplomática  la  extradición  de  TERESA IGLESIAS DE  HERNÁNDEZ  a través de su Embajada en Colombia; para  tal  efecto  anexa  copia  de  la  acusación  presentada  en su contra el 27 de  septiembre  de  2002  por  el Gran jurado ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para el Distrito de Nueva Jersey, en la cual se relacionan las conductas  objeto de censura, así como los lugares y fechas de su ocurrencia.   

          También  allega  copia  del  auto  de detención proferido el mismo  día  contra  TERESA IGLESIAS  por  el  Magistrado Juez Mark Falk de la Corte mencionada para dar contestación  a  la  acusación;  las declaraciones juradas de Dennis  Tanner,  Agente  Especial  del  Servicio  Federal  de  Investigaciones,     y     de     Christopher    J.  Gramiccioni,            Asistente  Fiscal de los Estados Unidos,  que  además de confirmar los pormenores de la acusación, especifican los datos  de  identidad  de  la  solicitada  y  relacionan  las  disposiciones  normativas  aplicables   al   caso;  documentos  que  obran  en  traducción  al  castellano  certificada  y  autenticada  conforme  a la legislación prescrita por el Estado  requirente,   y   con  firmas  autenticadas  ante  la  Cónsul  de  Colombia  en  Washington, D.C.   

          Este requisito se encuentra satisfecho.   

2.                Plena     identidad     de     la  requerida   

Está suficientemente acreditada la identidad  de  la  persona  solicitada,  sobre  lo  cual no existe reparo de su parte, pues  TERESA IGLESIAS DE HERNÁNDEZ  se  ha  identificado y firmado como tal en este trámite. Existe correspondencia  entre  el  número  de  cédula  de  ciudadanía  que fue informado en las notas  verbales  1139  y  1066, y el que fue anotado en el poder otorgados a su abogado  para que la represente.   

Se  trata  de una mujer nacida en Barranquilla el 26 de octubre de 1953,  de  nombre  TERESA  IGLESIAS DE HERNÁNDEZ,    también  conocida  como  “Tere”  o  “La  Cucha”,  identificada  con la cédula de  ciudadanía  número  22.418.293. Es la misma persona solicitada en extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos, capturada el 11 de diciembre de 2002 por  orden  del  Fiscal  General  de  la  Nación,  aspecto  no  controvertido por la  defensa.   

          La exigencia, entonces, se encuentra satisfecha.   

          3.        Principio de la doble incriminación   

TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ  es  solicitada  para dar contestación a  una  acusación  dictada  el  27  de septiembre de 2002 por el Gran Jurado de la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Nueva Jersey por los  cargos  de concierto para lavar dinero proveniente del tráfico de narcóticos y  lavado de dinero proveniente del tráfico de narcóticos, así:   

“Desde  aproximadamente  junio  de  1998  hasta aproximadamente noviembre de 1999, en el  Condado  de  Hudson,  en  el  Distrito  de  Nueva Jersey, y en otras partes, los  acusados   TERESA   IGLESIAS   DE   HERNANDEZ”   y  otros   “con   conocimiento   de   causa  y  voluntariamente  concertaron  y  acordaron  el  uno  con  el  otro, y con otros más, para realizar transacciones  financieras  las  que  de  hecho  involucraban  ganancias  procedentes  del  una  actividad  ilícita  especificada,  concretamente  la  transferencia, entrega, y  otra        disposición        de        aproximadamente        U$1’600.000   que   eran  las  ganancias  generadas  por  la  distribución  de  estupefacientes, y a sabiendas de que las  transacciones   fueron   pensadas,  parcial  o  completamente,  para  ocultar  y  disfrazar  la  naturaleza,  ubicación,  origen,  titularidad  y  control de las  ganancias  procedentes  de  la  actividad  ilícita  especificada,  a  saber: la  distribución   de  estupefacientes,  en  contravención  de  la  Sección  1956  (a)(1)”(b)(i)  y 2 “del  Título     18     del     Código    de    los    Estados    Unidos”.   

Las normas del Código de Estados Unidos que  consideran violadas las autoridades de allí son:   

Título 18, Sección 1956:  

“(a)(1) El que,  con  conocimiento  de que la propiedad involcrada en una transacción financiera  representa  las ganancias de alguna forma de actividad ilícita, realice o trate  de  realizar  tal  transacción  financiera  y  de  hecho la misma involucra las  ganancias de actividades ilícitas especificadas:   

(A)(i)  con  intenciones  de  promover  la  realización de una actividad ilícita especificada; o   

(ii)  con  intenciones  de  tomar  parte en  conducta  que  sea tipificada como una violación de la sección 7201 o 7206 del  Código de Recaudaciones Internas de 1988; o   

(B) con conocimiento de que la transacción  fue pensada en su total o parte   

(i) para ocultar o disfrazar la naturaleza,  la  ubicación,  el  origen,  la  titularidad,  o el control de las ganancias de  actividades ilícitas especificadas; o   

(ii)  para evitar el requisito de registrar  una transacción según la ley estatal o federal   

será  castigado  con una multa no mayor de  $500.000  o  el  doble  de  la  propiedad involucrada en la transacción si esta  cantidad  fuere  mayor, o con encarcelamiento por no más de veinte años, o con  ambas penas.   

(h) El que concierte para cometer cualquier  delito  definido  en esta sección o en la sección 1957 será castigado con las  mismas  penas  que  se prevén para el delito cuya comisión era el objetivo del  concierto”.   

          Título 18, Sección 3282:   

“A menos de que  sea  expresamente  estipulado  por  la  ley,  ninguna  persona será enjuiciada,  juzgada  o  castigada  por  un delito, no capital, a menos que la acusación sea  dictada  o  el  informe sea presentado dentro de los cinco años siguientes a la  comisión de tal delito”.   

Título 18, Sección 2:  

“(a)  El  que  cometa  un  delito  en contra de los Estados Unidos o apoye, instigue, aconseje,  ordene,  induzca  o  logre  su  perpetración,  será  castigado  en  calidad de  autor.   

(b)  El  que  intencionalmente cause que se  lleve  a cabo un acto el cual, si él u otro lo ejecutara directamente sería un  delito  en  contra  de  los  Estados  Unidos,  será  castigado  en  calidad  de  autor”.   

Titulo 18 Sección 982:  

“(a)(1)   El  tribunal,  de  dictar  la  pena  al  que  haya  sido  condenado  de un delito en  contravención  de lo previsto en la sección 1956, 1957 o 1960 de este título,  ordenará  que  esa  persona  ceda a favor de los Estados Unidos, todo derecho a  bienes,  inmuebles  o  personales,  que  sean  incolucrados  con  tal  delito, o  cualquier       bien       rastreable       a      tales      bienes”.   

“(2) El tribunal,  de  dictar  la pena al que haya sido condenado de un delito, o un concierto para  delinquir  (en  contravención  de esta sección), ordenará que la persona ceda  en  favor  de  los  Estados Unidos cualquier bien que constituya, o sea derivada  de,   las   ganancias   que   la   persona  haya  obtenido,  ya  sea  directa  o  indirectamente,      como      resultado      de      tal     delito”.   

Y el Título 21, Sección 853 del Código de  los  Estados Unidos que se refiere a la extinción del derecho de dominio de los  bienes  sujetos  a  decomiso  penal,  y de aquellos correspondientes a propiedad  sustitutiva.   

Los  cargos  por  los  cuales se acusó a la  señora   TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ  encuentran  su  equivalencia  en  disposiciones  del Código Penal  colombiano, cuyo texto es el siguiente:   

Artículo  340,  modificado por el artículo  8º de la Ley 733 de 2002:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de tres (3)  a seis (6) años.   

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de  …lavado  de  activos … la pena será de prisión de seis (6) a doce (12)  años  y  multa  de  dos mil (2.000) hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos  legales mensuales”.   

Artículo  323,  modificado por el artículo  8º de la Ley 747 de 2000:   

“Lavado   de  activos.  El que adquiera, resguarde, invierta, transporte, transforme, custodie  o  administre bienes que tengan su origen mediato o inmediato en actividades …  relacionada  con  el  tráfico  de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas,  o  les  de  a  los  bienes  provenientes  de  dichas actividades  apariencia   de   legalidad   o  los  legalice,  oculte,  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derecho  sobre tales  bienes  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar  o  encubrir  su origen  ilícito,  incurrirá  por esa sola conducta, en prisión de seis a quince años  y  multa de quinientos a cincuenta  mil salarios mínimos legales mensuales  vigentes”.   

Artículo 29:  

“Autores.  Es  autor  quien  realice la conducta punible por sí mismo o utilizando a otro como  instrumento…Son  coautores  los  que,  mediando un acuerdo común, actúan con  división  de  trabajo  criminal atendiendo la importancia del aporte…El autor  en  sus  diversas  modalidades  incurrirá  en la pena prevista para la conducta  punible”.   

En  el asunto que concentra el estudio de la  Sala,  al cotejar las normas invocadas por Estados Unidos como país requirente,  con  las  disposiciones  internas  de  Colombia, fácilmente se advierte que las  conductas   de   concierto   para   lavar  dinero  procedente  del  tráfico  de  estupefacientes,  así  como  propiamente  la de lavado de dinero proveniente de  tal  actividad, se encuentran penalizadas tanto allí como acá; de igual forma,  en  ambos países se encuentra regulada la figura de la autoría, predicable, en  este caso, del comportamiento mencionado en precedencia.   

Así  mismo,  en ambas naciones se sanciona,  adicionalmente  a  la  concertación  para  lavar  dinero, la conducta misma del  lavado   de   las   ganancias   procedentes  del  tráfico  de  estupefacientes,  circunstancia que evidencia una vez más la doble incriminación.   

          El   Gran  Jurado  forma  parte  del  poder  judicial  en  el  país  requirente,  y  se  basó  para  acusar  a  la  requerida  en extradición en un  procedimiento  adelantado  por  agentes  del Servicio Federal de Investigaciones  (FBI)   de  los  Estados  Unidos,  que  permitió  establecer  que  TERESA   IGLESIAS   DE   HERNÁNDEZ,  era  integrante  de  una organización para lavar dinero procedente de actividades de  tráfico de narcóticos de ese país.   

          Así  las cosas, se encuentra acreditado que los comportamientos por  los   que  se  acusó  a  TERESA  IGLESIAS  en  los  Estados  Unidos son igualmente considerados delictivos en  Colombia,  se  les  ha  asignado  una  pena  mínima  superior  a los 4 años de  prisión,  y además, no corresponden a delitos que tengan carácter político o  de   opinión,   luego  se  tiene  por  satisfecha  la  exigencia  de  la  doble  incriminación.   

          Este requisito legal se cumple a satisfacción.   

4.            Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero   

Estima la Sala que también este requisito se  encuentra  acreditado, pues la acusación del Jurado Federal es equivalente a la  resolución   acusatoria   establecida  en  el  artículo  397  del  Código  de  Procedimiento Penal colombiano.   

          Así,  pues,  según la documentación debidamente aportada por vía  diplomática,   autenticada  y  traducida,  la  acusación  señala  los  cargos  imputados   y   las   disposiciones   del  país  requirente  que  se  estimaron  violadas.   

En la acusación se relacionaron los lugares  de  ocurrencia  de los comportamientos (Distrito de Nueva Jersey y Colombia), su  fecha  (desde  aproximadamente  junio de 1998 hasta aproximadamente noviembre de  1999),  el  nombre  de  la  acusada, TERESA IGLESIAS DE  HERNÁNDEZ,  también conocida como “Tere” o “La  Cucha”.   

Adicionalmente se allegaron dos declaraciones  juradas  en  respaldo  a  la  solicitud  de extradición, la primera rendida por  Dennis   Tanner,   Agente  Especial   del   Servicio   Federal   de   Investigaciones,  y  de  Christopher   J.   Gramiccioni,  Asistente  Fiscal  de  los Estados Unidos, que apoyan la actuación e indican el compromiso  de  responsabilidad  de la requerida, luego es evidente la equivalencia entre la  acusación  del  Gran  Jurado y la resolución acusatoria establecida en nuestro  sistema,  obviamente, se trata de una equivalencia material y no de identidad de  formas.   

         

La  exigencia dispuesta por el legislador se  satisface a plenitud en este asunto.   

Ahora  bien,  el  Gobierno  Nacional  está en la obligación de exigir que la extraditada no vaya  a  ser  juzgada  por  conductas  punibles  distintas  a  las  que  motivaron  la  solicitud,  ni  sometida  a  tratos  crueles,  humanos  o  degradantes,  y si la  legislación  del  Estado requirente pena con la muerte el injusto que motiva la  extradición,  la  entrega  se  hará  bajo  la  condición  de que tal pena sea  conmutada,  de  conformidad  con  la preceptiva del artículo 512 del Código de  Procedimiento Penal.   

RESPUESTA   A   LOS  ALEGATOS   

         

Por  lo  dicho,  el concepto favorable de la  Corte   a   la  extradición  de  TERESA  IGLESIAS  DE  HERNÁNDEZ,  coincide  con  las consideraciones que en  tal sentido presentó el Ministerio Público.   

Sobre los alegatos de la defensa, orientados  a  que  el concepto de la Corte sea negativo por considerar que en la acusación  no  se  determinan con precisión los actos imputados a la requerida ni la fecha  de  su  ocurrencia  es  necesario  iterar  que  en  este trámite no hay lugar a  censurar  la  validez  o  mérito  de  la  prueba  recaudada por las autoridades  extranjeras,  el  lugar  de  los  hechos,  el tiempo de comisión de los delitos  (salvo  cuando ello cobre trascendencia en punto de la imposibilidad de conceder  la  extradición  de ciudadanos colombianos con anterioridad al Acto Legislativo  del  17  de  diciembre  de  1997,  que no se presenta en este caso), la forma de  participación  o  el  grado de responsabilidad del solicitado, la calificación  jurídica  de  los  hechos,  la competencia del órgano judicial, la validez del  proceso  adelantado  en  el  extranjero,  la  pena  imponible,  pues  todo  ello  corresponde  a  la  órbita  de  competencia  exclusiva  y  excluyente del país  solicitante,  y  su  alegación  debe hacerse al interior del proceso adelantado  por las autoridades de aquel.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición   de   la   ciudadana  colombiana  TERESA  IGLESIAS   DE   HERNÁNDEZ,  también  conocida  como  “Tere”  o “La Cucha”, formulada por el Gobierno de los Estados Unidos de  América  a  través  de  su  Embajada  en  Bogotá, por las conductas objeto de  acusación,  frente  a  las  cuales  el  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  exigir  que  la  extraditada no vaya a ser  juzgada  por  delitos  distintos a los que motivaron la solicitud, ni sometida a  tratos  crueles,  humanos  o  degradantes,  y  si  la  legislación  del  Estado  requirente  pena con la muerte el injusto que motiva la extradición, la entrega  se  hará  bajo  la condición de que tal pena sea conmutada, de conformidad con  la preceptiva del artículo 512 del Código de Procedimiento Penal.   

Por  la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  a la requerida TERESA IGLESIAS DE  HERNÁNDEZ,  a  su  defensor, al Agente del Ministerio  Público  y al Fiscal General de la Nación para lo de su cargo con relación al  detenido preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase  la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

Permiso                                                                  Permiso   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                   ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO    DE    BARÓN                    

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

                                                                                       Excusa justificada   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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