20500(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20500   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 58  

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de mayo del  dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la Sala si es procedente admitir la demanda de casación que  presentó  el  apoderado de la parte civil en el proceso que se adelantó contra  JORGE    ENRIQUE    LORA   ARISTIZÁBAL.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          El  3  de  agosto de 1998, RICARDO OSWALDO ROMO INSUASTY entregó en  consignación  dos  vehículos de su propiedad a JORGE  ENRIQUE  LORA  ARISTIZÁBAL para que los vendiera en su  almacén,  labor por la cual le pagaría a título de comisión el excedente que  obtuviera  respecto  del  precio  base  de negociación, que fijó en la suma de  $39.000.000.    Después,    como   LORA  le  planteó la posibilidad de permutar uno de los carros por otro  de  mayor  valor,  le  entregó  $  6.000.000  para  completar  el  monto  de la  transacción.  Finalmente,  vendidos  los automotores a terceros de buena fe, el  comisionista escapó con el dinero producto de las ventas.   

          Aunque  inicialmente  el  fiscal  seccional  de  Cali que asumió la  investigación    dictó    medida    de   aseguramiento   contra   LORA     ARISTIZÁBAL     –quien, como no compareció al proceso,  fue  declarado  ausente-  por  el  delito de estafa, al calificar el mérito del  sumario  el  24 de febrero del 2000 lo convocó a juicio por hurto, agravado por  la  confianza  y  la  cuantía. La resolución, impugnada por el apoderado de la  parte  civil,  fue  confirmada  el  3  de  agosto  del  mismo año por un fiscal  delegado ante el Tribunal Superior de Cali.   

          El  6  de  junio  del 2002, el Juzgado 9º. Penal del Circuito de la  misma  ciudad  condenó  al  procesado  a  las  penas  de 82 meses de prisión e  interdicción  de derechos y funciones públicas por igual término y al pago de  $  65.000.000  por  concepto de perjuicios materiales y 20 gramos de oro por los  morales;  además,  ordenó  la  entrega  definitiva  de  los  vehículos a ROMO  INSUASTY  y  la cancelación de los registros de propiedad hechos a favor de los  terceros adquirentes.   

          El  Tribunal  Superior de Cali, al revisar la sentencia en virtud de  los  recursos  interpuestos por un tercero incidental y por el representante del  ministerio  público,  modificó lo atinente a la pena, que fijó en 36 meses de  prisión,  y  revocó el fallo con relación a la entrega de los vehículos, que  ordenó  hacerla  a  los  terceros  de  buena  fe,  y  a  la cancelación de los  registros de propiedad, que dispuso mantener.   

          Ante  estas  decisiones, el apoderado de la parte civil recurrió en  casación.   

LA DEMANDA  

          Sin  explicar  la  razón  por  la  cual  considera que, no obstante  tratarse  de una sentencia de segunda instancia dictada por un Tribunal Superior  en  un  proceso  por  delito  cuya  pena  máxima excede los 8 años de prisión  –hurto  agravado  por  la  confianza  y  por  la  cuantía-,  no  procedería  en  este  caso  la casación  ordinaria  sino  la  excepcional,  el  apoderado  de la parte civil, después de  sustentar  por qué la Corte debe admitir la demanda, formula un reproche único  con   apoyo   en   la   causal   primera   de  casación:  que  el  Ad  quem  interpretó  erróneamente  los  artículos  349 y 351-2 del Código Penal y 14 y 61 del Código de Procedimiento  Penal.   

          Advierte   que,  como  corresponde  a  la  técnica  del  cargo  por  violación  directa  de  la ley, acepta el hecho probado pues sólo aspira a que  se  apliquen  correctamente las normas sustanciales. Sin embargo, critica que el  Tribunal  hubiese  entendido que el procesado se apropió del dinero producto de  la  venta  de  los  vehículos  y  no  de  éstos, dejando de lado el itinerario  criminal  que abarcó diversos hechos, como hacerse entregar de la secretaria de  la  víctima los documentos de traspaso firmados en blanco, obtener $ 6 millones  adicionales  con otro acto de astucia e inscribir la propiedad de la camioneta a  nombre de otra persona.   

Concluye  que  como  ROMO INSUASTY  fue  despojado  de sus automotores, a él le deben ser restituidos y los registros de  propiedad  hechos  a  favor  de  terceros deben ser cancelados. Para que de esta  manera    se    restablezca    el    derecho,    pide    casar    la   sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES  

          La    Sala    inadmitirá    la    demanda,   por   las   siguientes  razones:   

          1.  El  artículo  208  del Código de Procedimiento Penal establece  que  “Cuando  la  casación  tenga  por  objeto  únicamente lo referente a la  indemnización  de  perjuicios  decretados  en la sentencia condenatoria deberá  tener  como fundamento las causales y la cuantía establecidas en las normas que  regulan  la  casación  civil,  sin  consideración  a la pena señalada para el  delito o delitos”.   

          2.   En   la   sentencia   de  primera  instancia,  el  A  quo adoptó dos decisiones relacionadas  con   el  restablecimiento  del  derecho  que  pretendía  el  ofendido,  en  su  propósito  de  obtener  la  indemnización de perjuicios: la condena al pago de  una  suma determinada a título de resarcimiento de daños materiales y morales,  y la orden de entrega de los vehículos.   

          3.  La  sentencia  de  segunda  instancia  revocó  lo atinente a la  restitución,  decisión  que  entonces,  en principio, le otorgó interés a la  parte civil para recurrir en casación.   

          4.   Por   eso   el   petitum  de  la demanda, que fija sin duda las pretensiones del recurrente,  tiene  por  objeto  exclusivo  lograr  la  devolución  de  los  vehículos y su  consiguiente  anotación  en  el  registro de propiedad, es decir, una parte del  resarcimiento  reclamado,  sin  cuestionar en lo más mínimo la responsabilidad  penal deducida en el fallo que ataca.   

5.   En  este  evento se cumple, por lo  tanto,  el  supuesto  previsto  en el artículo 208 del estatuto procesal penal,  que  exige,  como  se dijo, atender a la cuantía que rige en la casación civil  para la procedencia del recurso.   

6.   El   artículo  366  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el 1º. de la Ley 592 de 2000, establece  que  la  cuantía  para  recurrir  debe  ascender  a  la  suma equivalente a 425  salarios mínimos legales mensuales, es decir, $ 131.325.000.   

7. Como los vehículos cuya recuperación se  pretende  fueron  valorados  en  la  suma  de  $  39.000.000, es evidente que el  impugnante  carece de interés, razón por la cual, se reitera, la demanda será  inadmitida.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  la  parte  civil  en  el  proceso  adelantado     contra     JORGE    ENRIQUE    LORA  ARISTIZÁBAL.  Por  lo  tanto,  se  ordena devolver el  expediente al Tribunal de origen.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cúmplase   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                 HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                    

CARLOS      A.      GÁL­VEZ  ARGOTE                          JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANES   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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