20426(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 20426  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta Nº  058.  

Bogotá  D. C., mayo veintisiete (27) del dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la admisibilidad de la demanda de casación  que,    por   vía   excepcional,   presenta   el   defensor   de   FERNANDO   MARTÍNEZ   MARÍN   contra  la  sentencia  del  3 de septiembre del año dos mil dos (2002), mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Armenia  confirmó en todas sus partes la condena a doce  (12)  meses  de  prisión, al pago de una multa equivalente a cinco (5) salarios  mínimos  legales  mensuales  y  a  las  penas  accesorias  de  interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la pena principal;  además  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, que el  Juzgado   4º   Penal   del   Circuito  de  esa  ciudad  impuso  a  Edgar  Calderón  Triana,  William Castro Arias, Francisco Luis Cruz  Castañeda  y  FERNANDO  MARTÍNEZ  MARÍN como autores  responsables del delito de receptación.   

HECHOS  

          La sentencia impugnada informa que:   

          “Cerca  de  las  cinco  de  la  mañana del día 19 de enero de 1999  cuando  transitaba  por el sitio denominado ‘Chorros’ ubicado entre el municipio  de  Cajamarca,  Tolima,  y  la  cúspide  de la cordillera central denominada el  ‘Alto  de  la  Línea’  la  tractomula  con  placas  Nº  VXA 363 cargada con 17  toneladas  de  fríjol  empacados  en costales de fibra, piloteada por el señor  Rafael   Quitina   Peña,   intempestivamente   fue   interceptada   por  varios  automóviles  ocupados por plural número de personas que lo obligaron a él y a  su  acompañante, Helí Quitina Peña, a bajarse del doble troque y a permanecer  hasta  las horas de la tarde tirados boca abajo dentro de “… un monte cerca de  la  carretera…”,  de  donde salieron y caminaron hasta una casa que se hallaba  cerca  donde  fueron  recogidos  por  un camionero amigo del conductor quien los  llevó  hasta el municipio de Cajamarca de donde se comunicaron telefónicamente  con  Bogotá  para  contar  lo  sucedido  y luego se dirigieron hasta Calarcá a  instaurar  la  correspondiente  denuncia  donde  encontraron  en  el  puesto  de  policía  estacionado  el  pesado  automotor  hurtado,  pero  sin  la mercancía  vegetal que transportaba”.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          En   cumplimiento   de   actividades  de  policía  judicial  fueron  capturados   los   señores  Edgar  Calderón  Triana,  William  Castro  Arias,  Francisco  Luis  Cruz  Castañeda  y FERNANDO MARTÍNEZ  MARÍN,  a  quienes  el  22  de  febrero  de  1999, la  Fiscalía  Antiextorsión  y  Secuestro  Delegada  ante  los  Jueces penales del  Circuito  de  Armenia,  les  resolvió  la  situación  jurídica imponiéndoles  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, como presuntos autores del  delito de encubrimiento por receptación.   

          La  calificación  sumarial  corrió  por  cuenta  de  la  Fiscalía  Séptima  de Ley 30/86 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Armenia,  que  el  10 de junio de 1999 se pronunció acusando a los cuatro procesados como  presuntos  responsables  del delito de encubrimiento, en decisión que quedó en  firme   el   12  de  julio  siguiente.  (Fl.  138  C.  O.)   

          La  causa  fue  tramitada  ante el Juzgado 4º Penal del Circuito de  Armenia,  el  cual dictó sentencia el 28 de mayo del 2002, a través de la cual  encontró    responsables    del   delito   de   receptación   a   Edgar  Calderón  Triana,  William Castro Arias, Francisco Luis Cruz  Castañeda  y FERNANDO MARTÍNEZ MARÍN, y por ello los  condenó  a  doce  (12)  meses  de  prisión, al pago de una multa equivalente a  cinco  (5)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  a  las  penas accesorias de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  pena  principal;  además,  les  suspendió condicionalmente la ejecución de la  pena.   

          La   mencionada   sentencia   fue  apelada  por  los  defensores  de  Edgar  Calderón  Triana  y  FERNANDO  MARTÍNEZ  MARÍN,  sin  que  los  apelantes  lograran modificación alguna para las determinaciones  del   a  quo pues, en su  fallo  del  3  de  septiembre  del  2002,  el  Tribunal  Superior de Armenia las  confirmó íntegramente.   

LA  DEMANDA   

          El  defensor  de  FERNANDO MARTÍNEZ MARÍN  constituido  al  efecto, presenta demanda de casación  en  la  cual  no  advierte que se trata del recurso extraordinario discrecional.  Luego,  anuncia  una  “reseña histórica y actuación  procesal”  y  sin  embargo  no  presenta  siquiera  la  síntesis   de   los   hechos   que   fueron   materia   de   investigación   y  juzgamiento.   

          El  impugnante  ataca  la sentencia dictada por el Tribunal Superior  de  Armenia al amparo de las causales primera y tercera de casación, formulando  dos cargos en el primer caso y uno en el segundo.   

          Causal primera de casación. Primer cargo.   

          El  recurrente  acusa  el  fallo  impugnado de ser violatorio de una  norma  de  derecho  sustancial  por  haber  incurrido  en  error  de hecho en la  apreciación  de  la  prueba recaudada, cuya configuración fundamenta en que al  tenor  del  artículo  477  del  Código  Penal,  receptar  es adquirir, poseer,  convertir  o transferir bienes muebles o inmuebles que tenga su origen mediato o  inmediato  en  la  comisión  de  un  delito  o  en realizar cualquier acto para  ocultar  o  encubrir  su  origen  ilícito  y no, en ser amigo de alguna persona  vinculada   a   una   investigación   penal,   como  lo  admitió  FERNANDO  MARTÍNEZ  MARÍN en su injurada,  respecto  de  los  señores  Edgar  Calderón Triana y  William Castro.   

          Considera  que las pruebas allegadas al proceso demuestran el cargo;  entonces   menciona   las   indagatorias   rendidas   por   los   citados   tres  procesados.   

          El  demandante  intenta  explicar que el error de hecho del fallador  consistió  en  considerar  que pruebas practicadas en circunstancias diferentes  de  modo,  tiempo  y  lugar  respecto  de cada procesado las hiciera servir para  juzgarlos  a  todos, sin tomar en cuenta las particularidades de cada uno. Pues,  es   así   como   en  contra  de  FERNANDO  MARTÍNEZ  MARÍN   solo  existen  el informe policivo en el  que  no  se  afirma  que a él se le hubiera hallado en posesión de parte de la  mercancía,  y  las  injuradas de los otros implicados, por lo que no es posible  llegar a semejante conclusión.   

          Aduce  que  en  la  investigación no se demostró que la mercancía  incautada  fuera  de  origen  ilícito  porque  se  trata  de productos de libre  comercio,   ni    que   existiera   un   nexo  entre  ella  y  FERNANDO   MARTÍNEZ   MARÍN  .  Prosigue  manifestando  que  si se considera que la receptación se dio, es un grave error  judicial  estimar  que  la  amistad  equivale a la participación en el punible,  cuando   MARTÍNEZ  jamás  adquirió,  poseyó,  convirtió,  transfirió ni realizó actividad alguna para  ocultar  o encubrir el origen ilícito de los productos cuya sustracción dieron  lugar al proceso.   

          Rebate  la  validez  de ese hecho, la amistad de su representado con  otros  procesados,  como  indicio  válido  de  responsabilidad  de  la conducta  sancionada.  Por  ello solicita se case la sentencia, sin indicar qué parte del  proceso  se  debe  casar  y  cuál  debe  ser  la  decisión  que  el fallo debe  contener.   

          Causal primera de casación. Segundo cargo.   

          El  libelista intitula el cargo como “falso  juicio  de  existencia”, pero por toda fundamentación  aduce  que  no  hay  prueba  que demuestre que FERNANDO  MARTÍNEZ   MARÍN   incurrió   en   el   delito  de  receptación   y   que  existen  dudas  inmensas  que  deben  resolverse  en  su  favor.   

          Causal tercera de casación. Cargo único.   

          Asegura  el  actor  que  la  sentencia  se  dictó en una actuación  viciada  “toda”  de  nulidad  porque    FERNANDO    MARTÍNEZ   MARÍN  fue  capturado  por los agentes de la SIJIN sin orden de autoridad  competente  y  sin  formalidades  legales  y  , además, torturado; proceder que  trataron   de   encubrir   aduciendo   que  se  trataba  de  una  situación  de  flagrancia.   

          Para  sustentar  el reproche enfila sus argumentos a exponer cuáles  son  los  requisitos  que dan lugar a una situación de flagrancia y a negar que  concurrieran  respecto de su protegido cuando fue aprehendido. Afirma que esa es  una  irregularidad  sustancial  que afectó el debido proceso y que se violó el  derecho  de  defensa,  por  lo  que  el  proceso se construyó sobre una nulidad  insaneable.   

          Al  mismo  cargo  suma  otro  constituido  por  la  falta de defensa  técnica,  en  razón  de  que no se impugnó la medida de aseguramiento dictada  contra  MARTÍNEZ  MARÍN con  apoyo  ñeque  las pruebas no llenaban los requisitos exigidos por el Código de  Procedimiento  Penal; que no se condujo la calificación hacia la preclusión de  la  investigación  por atipicidad de la conducta realizada por dicho procesado;  y  que  en  la audiencia pública, la defensora de oficio asimiló la situación  de  FERNANDO MARTÍNEZ  a  la   de   Calderón  Triana,  cuando  en  el  proceso  nunca  fueron  equiparadas  las  condiciones  en que se  hallaban  uno  y otro. Por ello solicita se case la sentencia para que se rehaga  el  proceso  desde  la  providencia  que resolvió la situación jurídica de su  mandante.   

CONSIDERACIONES   

          Para  que la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  pueda  ejercer  la  atribución de conocer de fondo el contenido de la sentencia  que  se  impugna  por  la  vía  extraordinaria,  aún  sin  ser excepcional, se  requiere  que  la  impugnación,  contenida  en  el libelo respectivo cumpla las  exigencias  de  forma  y  de  fondo  impuestas  por  el  artículo 212 de la ley  600/00.   

          En  el  caso  que  ahora  considera  la Sala, el demandante pasó de  largo  frente  a  tales exigencias, de manera que sólo identificó la sentencia  impugnada  sin  siquiera  mencionar  a  todos los sujetos procesales; así mismo  prescindió  de  plasmar  la  síntesis  de  los  hechos  que  fueron materia de  juzgamiento  y de la actuación procesal. Omisiones formales de las cuales no se  desprende  una consecuencia trascendente, ya que sin mayor elucubración se sabe  cuál es la sentencia que se ataca.   

          Ahora  bien, en cuanto a las exigencias de fondo establecidas en los  ordinales  3º  y  4º  del  artículo  212  del Código de Procedimiento Penal,  alusivas  a  la  invocación de la casual y la formulación y fundamentación de  los  cargos,  se  suma  otra  en  los  casos en que el recurso extraordinario de  casación  se  interpone  por  la  vía  excepcional o discrecional, vale decir,  cuando  la  sentencia  recurrida  no  cumple  con  los  presupuestos de origen y  quantum   punitivo   que  determinan   su   procedencia   de   acuerdo   al   artículo  205  ibídem. Esa exigencia consiste en aportar  los   motivos   por  los  cuales  la  Corte  debe  utilizar  su  atribución  de  discrecionalidad  para  admitir el recurso, los cuales debe estar relacionados o  con  la  violación  de  alguna  garantía fundamental o con el desarrollo de la  jurisprudencia.   

          El     señor     FERNANDO    MARTÍNEZ  MARÍN  fue  procesado  y  sentenciado  como autor del  delito   de   encubrimiento   por   receptación,  el  cual,  para  el  año  de  1999   estaba  sancionado,  cuando  hubiere  recaído en bienes cuyo valor superara los mil (1.000) salarios  mínimos  legales  mensuales,  con una pena máxima de seis (6) años y ocho (8)  meses de prisión.   

          Al  momento  de interponer la demanda de casación, el monto mínimo  de  la  pena exigida para la procedencia del recurso de casación estaba en ocho  (8)  años  de  prisión.  Ello  indica  que, aun cuando la sentencia de segundo  grado  hubiera  sido  dictada  por un Tribunal Superior de Distrito Judicial, el  quantum punitivo no permitía  interponer  el recurso de casación ordinario, sino discrecional, surgiendo para  el  recurrente  la  obligación  de  suministrar  a  la  Sala los motivos que la  condujeran   a  admitir  la  impugnación;  carga  procesal  que  el  demandante  incumplió,  en  razón  de  que  en  el  libelo no se encuentra la más mínima  alusión a esos aspectos.   

          Esa  falencia es suficiente para inadmitir la demanda, habida cuenta  la  naturaleza  rogada del recurso extraordinario, que impide a la Sala entrar a  interpretarla  para  extraer  un  motivo  no  expuesto  y  no sustentado, que le  permita darle viabilidad a esta impugnación.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la demanda de casación que por  la   vía  excepcional  se  presentó  a  nombre  del  sentenciado  FERNANDO MARTÍNEZ MARÍN .   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese,    notifíquese    y    devuélvase    al    Tribunal   de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión    de  servicio   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *