20389(08-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20389  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  078  

         

Bogotá, D. C., ocho (8) de julio de dos mil  tres (2003).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la petición de  revisión     elevada     por    RICARDO    SALAZAR  CRISTANCHO,  quien actúa en nombre propio, contra la  sentencia  proferida,  el 8 de abril de 2002, por el Juzgado Veintiuno Penal del  Circuito  de  Cali,  mediante la cual lo condenó a 25 años de prisión por los  delitos  de  homicidio  agravado, homicidio en grado de tentativa y porte ilegal  de  armas de fuego de defensa personal, y confirmada, el 11 de octubre del mismo  año,  por el Tribunal Superior de dicha ciudad.   

  E L   E S C R I  T O   

El  citado  sentenciado, quien se encuentra  privado  de la libertad en la Cárcel del Distrito Judicial de Cali, actuando en  su  propio  nombre, solicita a la Corte la revisión de proceso penal adelantado  en  su  contra,  toda  vez  que,  en  su criterio, se vulneró la presunción de  inocencia, el debido proceso y el principio de igualdad.   

Acepta  haber  ocasionado la lesiones en el  señor  Rodolfo Arango pero niega ser responsable del homicidio cometido en Jhon  Freddy   Romero   Marín,   afirmación   que,   a  su  juicio,  tiene  respaldo  probatorio.   

Por ello, sostiene que sustenta su petición  en  la  causal  3ª  del  artículo  220  de  la  Ley  600 de 2001, ya que, como  “hecho  nuevo  o  pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates” aparece a su favor la declaración de  Rodolfo  Arango,  visible  entre  los  folios  25  y 27 del proceso penal, quien  afirmó  que  “uno identificado como HARRY fue quien  los  llamó  y  un tercero de raza negra que también disparó contra ellos y lo  persiguió    hasta    su    casa    para    tratar   de   rematarlo”.   

Estima  que  dicho  testimonio,  el  que es  creíble,  prueba  que  no cometió el homicidio sino las lesiones propinadas al  declarante,  aun  cuando  considera  que  esas  heridas  no las causó en partes  vitales  del  cuerpo  que  le  pudieran  originar la muerte, aspectos que, en su  criterio, debe conllevar a la prosperidad de la presente demanda.   

Reitera  que  no  cometió  el  delito  de  homicidio  que  le  imputó  la  fiscalía,  ente  acusador que no averiguó las  circunstancias  que  rodearon el escenario del crimen, de acuerdo con lo normado  en    los   artículos    20   y   234   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

Luego   de   hacer   unos   comentarios  deshilvanados  sobre el principio de investigación integral, de la culpabilidad  dolosa,   de   la   certeza,   de  la  buena  fe,  de  la  proscripción  de  la  responsabilidad  objetiva,  de  citar  las normas constitucionales y legales que  hacen  referencia  a  dichas  materias, insiste en afirmar que no es responsable  del  homicidio  por el cual el Juzgado Veintiuno Penal del Circuito lo condenó,  motivo  que lo lleva a considerar que la revisión instaurada ante la Corte debe  ser favorable.   

Dice  que  “no  acudo  a  un  abogado  ya  que  por  él  mismo  es que estoy purgando esta pena  ficticia”,    agregando    que    las    pruebas  “que  aporto  para demostrar los hechos básicos de  la  petición  están  comprendidas en la sentencia en primera instancia la cual  adjunto al presente”.    

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo 221 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la acción de revisión podrá ser promovida  por  cualquiera de los sujetos procesales que tengan interés jurídico y que se  encuentren   reconocidos  dentro  de  la  actuación  penal.  No  obstante,  tal  normativa  no  descarta que la demanda que pretende derrumbar la inmutabilidad y  firmeza  del  fallo  debe  presentarse  a través de un profesional del derecho,  toda  vez  que  la  misma  debe contener y respetar las exigencias técnicas que  establece  el  artículo  222  del mismo estatuto, lo que requiere de especiales  conocimientos jurídicos.   

Por  ello, de acuerdo con lo preceptuado en  el  artículo  127,  ibidem, el procesado sólo podrá ejercer su propia defensa  sin  necesidad  de  apoderado,  cuando  ostente la calidad de abogado titulado y  estuviere   autorizado  legalmente  para  ejercer  la  profesión,  conocimiento  jurídico   que   le   permite   afrontar   acciones   como   la  que  aquí  se  intenta.   

Así,  entonces,  como el condenado Ricardo  Salazar  Cristancho  no  ostenta  la  calidad de abogado, no puede ejercer dicha  titularidad,  la  que está facultado para adelantar pero con la representación  de  un  defensor,  quien  podrá  presentar  la  respectiva  demanda,  previo el  otorgamiento de poder para tal efecto.   

En dicho sentido y de manera reiterada se ha  pronunciado la Sala, así:   

“Ha  dejado  sentado  la  jurisprudencia  de  esta Corte que el sentenciado tiene legitimidad  para  promover  la acción de revisión contra un fallo adverso a sus intereses,  pues  el  hecho  de que no aparezca señalado en el artículo 233 del Código de  procedimiento  penal  entre  sus titulares, en modo alguno significa que carezca  de ella para el ejercicio de tan excepcional instrumento.   

“No  obstante  esto,  también  ha  dejado  en  claro  que  la única limitante prevista por el  ordenamiento  consiste en que la demanda se presente por un abogado titulado que  tenga  poder  especial para hacerlo, así sea el mismo profesional que intervino  en  el  trámite  ordinario,  o  de  un  defensor distinto, pues se trata de una  actividad   posterior   a   la   culminación  del  proceso,  que  comprende  la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales,  el  correcto  señalamiento  de  los  fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  la  relación  de  las  pruebas  que  se aportan para  demostrar   los   hechos   básicos   de  la  petición,   y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la causal que se invoca, todo lo  cual     es,     evidentemente,     materia    de    especiales    conocimientos  jurídicos.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  la  presentación  de  la  demanda está reservada por la ley procesal a un  abogado  titulado  como  acto  de  postulación,  precisamente  por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”.    1   

Como  puede  observarse, la consecuencia de  que   el   memorialista   no  sea  abogado,  necesariamente  se  refleja  en  el  desconocimiento  del  manejo  del  tema  de  la  revisión, pues si bien cita el  numeral  3°  del  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal, de todos  modos  los  argumentos expuestos no tienen ninguna correspondencia ni coherencia  frente a la demostración de la hipótesis escogida.   

En esas condiciones, entonces, lo procedente  es  devolver al condenado Ricardo Salazar Cristancho el escrito mediante el cual  intenta interponer acción de revisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

DEVOLVER   al  condenado   RICARDO  SALAZAR  CRISTANCHO   el   escrito  mediante  el  cual  dice  interponer  acción  de  revisión,   por   los   motivos   expuestos   en   la   parte  motiva  de  esta  decisión.   

Cópiese    y   cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                            CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                             MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                               MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Radicación 18270, auto del 1° de noviembre de 2001,  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda Ripoll. Ver, entre otros, auto del 20 de agosto de  2002,  M.P.  Dr. Fernando Arboleda Ripoll. Radicados 20443, 20801 y 20714, autos  del  11  de  marzo y 27 de mayo de 2003, M.P. Drs. Jorge Aníbal Gómez Gallego,  Carlos     Augusto    Gálvez    Argote    y    Herman    Galán    Castellanos,  respectivamente.     

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