20298(05-11-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   acta   N°  116   

Bogotá, D. C., noviembre cinco (5) de dos mil  tres (2003).   

V    I    S   T   O  S:   

Se  ocupa  la  Corte  en  emitir  el Concepto  respectivo  en  este trámite de extradición iniciado por solicitud elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  en  contra de la ciudadana  colombiana      LILIANA     ESTHER     SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ.   

I.    DE   LA  SOLICITUD:   

1. A través de Nota  verbal  No.  1855  del 3 de diciembre de 2002, la Embajada de los Estados Unidos  de  América  formalizó la solicitud de extradición de la ciudadana colombiana  LILIANA  ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  por ser la sujeto de la resolución de  acusación  No.02-0392,  dictada  el  19  de  septiembre  de  2002,  en la Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, mediante la cual  se le acusa de:   

“-  – Cargo Uno. Concierto para distribuir  cocaína,  con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  sería ilegalmente  importada  a  los  Estados  Unidos, en violación del Título 21, Secciones 959,  963  y  960  del  Código de los Estados Unidos y del Título 18, Sección 2 del  Código de los Estados Unidos”.   

2.    DE LOS  HECHOS:   

“(…)  indican  que aproximadamente desde  octubre  de  1999  hasta  el  presente,  los  participantes en el concierto para  delinquir  fueron  responsables de introducir cargamentos de múltiples kilos de  cocaína  a  través de Colombia y coordinar su exportación hacia otros países  incluyendo  los  Estados  Unidos.   Además  de  coordinar,  transportar  y  distribuir  la  cocaína,  los  miembros de este concierto para delinquir fueron  también  responsables  de  recoger  y  transportar  los  dineros  producto  del  narcotráfico  para apoyar las metas de la organización durante ese mismo lapso  de tiempo”.   

3. Por esos hechos  se  formuló,  respecto  de  LILIANA  ESTHER  SANTAMARÍA HERNÁNDEZ, y de otros  coacusados,  el  cargo que se detalla así en la acusación cuya copia traducida  se agregó a la solicitud de extradición:   

Acusación  

“El Gran Jurado acusa que:  

“CARGO UNO  

“Desde  octubre de 1999 o alrededor de ese  mes,   siendo   la   fecha  exacta  desconocida  para  el  Gran  Jurado,  y  con  continuación  hasta  e incluso la fecha de la presentación de esta acusación,  en  los  países  de  Colombia,  Venezuela,  Curasao  (sic),  México y en otros  lugares,  los  acusados,  Mario Osorio Ortega (“Don Mario”, “El Señor”,  “El   Patrón”);  Cándido  Tobón  Tobón  (“Camilo”,  “El  Loco”);  Ghassan  Ómar Fakih (“Alberto”, “Turco”, “La Barba”);LILIANA ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  (“Piernas  Bonitas”),  Ramón Antonio Ramos Guzmán  (“El  Preso”);  Rubén  Darío  Cotes  Gómez (“Memín”); Dolcey Padilla  Padilla   (“El  Mono”,  “El  Compadre”);  Ignacio  Arturo  Pana  Jusayú  (“Nacho”,  “Quince”);  José  Alberto  Ospina  Flores  (“Don José”,  “Jota”);  Héctor  Manuel  Jasbón  Tobón (“El Ñato”; Samuel Santander  Lopesierra  Gutiérrez  (“Santa”,  “Marlboro  Man”, “Maguiver” “El  Gordo”   “Marcus”);  Alfonso  Segundo  Pana  Aguilar  (“Tatú”,  “El  Enano”);  Jaime  José Emmanuel Caballero “Jimmy”, “Chorro” “76”);  José  Fernando  Lopesierra  Gutiérrez (“Jochi”) y Yuri Alí Valdeblánquez  Cordero    (“Narizón”,   “Flaco”,   con   conocimiento   de   causa   e  intencionadamente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y se acordaron entre  sí  y  con  otros sindicados conocidos y desconocidos para el Gran Jurado, para  cometer  el  siguiente  delito en contra de los Estados Unidos: Distribuir cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad  perceptible  de  cocaína  ,  una  sustancia  controlada  de la tabla II, con la  intención  y  el  conocimiento  de que la misma fuera importada ilícitamente a  los  Estados  Unidos desde la República de Colombia y desde otros lugares fuera  de  los  Estados  Unidos,  en  contra  del Título 21 del Código de Los Estados  Unidos, Secciones 959 y 960.   

“Todo  en  violación  del Título 21, del  Código  de  los  Estados  Unidos, Secciones 959, 963 y 960 y del Título 18 del  Código de los Estados Unidos, Sección 2.”.   

II.-         DE LA ACTUACIÓN:   

1.  Con  la  Nota  Verbal   No.  1437 del 27 de septiembre de 2002, la Embajada de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  la ciudadana colombiana LILIANA ESTHER SANTAMARÍA HERNÁNDEZ,  también  conocida  como “piernas bonitas”.  Ella es la “sujeto de la  resolución  de  acusación  No. 02-392, dictada el 19 de septiembre de 2002, en  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, (…)  está  acusada  de  concierto para distribuir cocaína, con el conocimiento y la  intención  de  que  sería  ilegalmente  importada  a  los  Estados  Unidos, en  Violación   del  Título  21,  Secciones 959, 960 y 963, y del Título 18,  Sección 2 del Código de los Estados Unidos”.   

2. El 3 de octubre  de  2002,  el Fiscal General de la Nación emitió orden de captura con fines de  extradición  en  contra  de  LILIANA ESTHER SANTAMARÍA HERNÁNDEZ, haciéndose  efectiva  por  unidades  de la Policía Nacional el 8 de octubre siguiente en la  ciudad    de    Barranquilla    (Atlántico)    (folios   15   a   26,   carpeta  anexa).   

3. El 3 de diciembre  de  2002,  mediante  Nota  Verbal No. 1855, la Embajada de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición de la ciudadana Colombiana  LILIANA ESTHER SANTAMARÍA HERNÁNDEZ.   

4. Al día siguiente  la  oficina  jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, en cumplimiento  del  artículo  514 del Código de Procedimiento Penal, conceptuó “que por no  existir  Convenio  aplicable  al caso es procedente obrar de conformidad con las  normas  pertinentes del Código de Procedimiento Penal colombiano” (folio 115,  carpeta anexa).   

5.  Remitida  la  actuación  por  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho a la Corte Suprema de  Justicia  (folio  1,  cuaderno  de  la  Corte),  se adelantó el trámite de ley  dentro   del   cual   se   resolvió   sobre   la   petición   de  pruebas  del  defensor.   

III.      DEL     ALEGATO     DE  CONCLUSIÓN:   

El  defensor de la requerida en extradición  LILIANA    ESTHER   SANTAMARÍA   HERNÁNDEZ,   limita    sus   alegaciones  exclusivamente  a  los  temas  del  principio  de  la  doble incriminación y al  cumplimiento de lo previsto en los Tratados Públicos:   

1.  Referente  al  primero  de  esos  aspectos,  transcribe un aparte de la declaración del agente  Matthew   Donaue  para  concluir  que  el  hecho  que  motiva  la  petición  de  extradición  es  la  incautación  de  50  kilos  de  cocaína  que ocurrió en  Barranquilla,  demostrándose  así  que  esos  mismos  hechos  están  o fueron  juzgados  en  Colombia  y que a esa investigación no fue vinculada o es posible  que por separado se haya iniciado su investigación.   

En  tales condiciones reclama de la Corte la  verificación  del   “principio  de  doble  incriminación” para que no  “autorice”  una  extradición sobre el equívoco de una doble investigación  o  incriminación en el exterior, pues si la droga fue incautada en Colombia, lo  normal es que el proceso se haya tramitado aquí.   

Advierte que conoce el reiterado antecedente  de  la  Corte en torno a que “la constatación o establecimiento del principio  de  la  doble  incriminación le corresponde al gobierno colombiano”, de donde  colige  que  la  carga de la prueba de ese tema es del Estado, debiendo entonces  remitir  con  la  documentación a la Corte la prueba que demuestre que el hecho  que   motiva   el   requerimiento   de   extradición  no  ha  sido  juzgado  en  Colombia.   

En  ese orden de ideas, encuentra que dentro  de  los  documentos enviados por el gobierno nacional no se halla esa prueba, de  donde  concluye  que  no  se  acredita  uno  de  los fundamentos de que trata el  artículo  520 del Código de Procedimiento Penal, aspecto que la Corte no puede  pasar  por alto, so pena de incurrir en violación de la Constitución y la Ley.   

Finaliza  este punto señalando que no puede  afirmarse  que  la  comprobación  a posteriori del tema pueda purgar ese vicio,  pues  una  vez  rendido el concepto favorable por parte de la Corte, al gobierno  no  le  resta  más  trámite  que  el  de  la  emisión  dentro de los 15 días  siguientes    del    acto    administrativo    que    concede    o    niega   la  extradición.   

2.  En punto al  cumplimiento  de  lo  previsto en los Tratados Públicos, el defensor afirma que  si  bien  es  cierto el presente trámite de extradición no se rige por ningún  Convenio  específico, en todo caso la Corte no puede sustraerse al cumplimiento  de  otros  Tratados  suscritos  por Colombia y concretamente los referidos a los  derechos  humanos.   En  tal  consideración  estima  que  el concepto debe  supeditarse  a que la requerida en extradición no vaya a ser juzgada por hechos  diferentes a los mencionados en el Indictment.   

Advierte  que  en este caso el Indictment le  imputa  un  solo cargo a su defendida, pero que la declaración del agente de la  D.E.A.  en apoyo de la petición de extradición habla de otros acontecimientos,  entre  ellos  de  lavado  de  activos. Recuerda que una colombiana recientemente  extraditada  por  cargos de narcotráfico, ante la perspectiva de su absolución  por  ese  delito, terminó siendo presionada por las autoridades estadounidenses  para   aceptar   imputaciones   de   lavado   de  activos,  actitud  de  la  que  responsabiliza  a  la  Corte  porque “metió a una conciudadana en la boca del  lobo  para  que  se  salvara como fuera y ahí quedó sentado ese mal precedente  para verdad de la justicia colombiana”.   

Finaliza el defensor indicando que la prueba  en  contra  de  su  defendida es demasiado precaria y denuncia que agentes de la  D.E.A.  han  visitado  continuamente  en su sitio de reclusión a LILIANA ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  para  que  realice  una  negociación  con  esa Agencia  extranjera  y  en caso de ser extraditada su condena sea por pena inferior a los  cargos  formulados  en el Indictment, no obstante la absoluta inocencia de ella,  culmina el defensor.   

IV.             DEL    CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO:   

El Procurador 3° Delegado para la Casación  Penal  es del criterio que están acreditados los requisitos legales para que la  Corte  emita  concepto  favorable  a  la extradición de la ciudadana colombiana  ESTHER LILIANA SANTAMARÍA HERNÁNDEZ, así:   

1. Dice no encontrar  objeción  al  punto  de  la  validez  formal  de la documentación porque está  demostrado  con  la remisión por vía diplomática del documento de acusación,  las  normas  aplicables  y  los  datos  necesarios  para  la identificación del  solicitado.    

2.   La   plena  identidad   de   la  requerida  en  extradición  la  halla  demostrada  con  la  aportación  del  número y la clase del documento de identidad nacional, que es  el  mismo  exhibido al momento de operarse su captura con fines de extradición,  sin  que  pase  por  alto  que  ese  tema  no  fue objeto de impugnación por la  defensa.   

3.  En torno al  principio  de  la doble incriminación, señala que conforme a la definición de  ese  aspecto, únicamente es necesario establecer si frente a la legislación de  cada  país  los  hechos que motivan la petición se encuentran tipificados como  punibles,  sin  que  en  tal  ejercicio importe la denominación típica de cada  Estado.   

Con  esa  breve  introducción encuentra que  tanto  de  las  Notas  Verbales,  como del texto del Indictment se colige que la  señora  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  está  siendo  solicitada  por  hechos  que en  Colombia   constituyen   tráfico  de  sustancias  estupefacientes  conforme  lo  describe  y  sanciona  el  artículo  376  del  Código  Penal  e  igualmente se  estructura  el  delito  de  concierto  para  delinquir  para  cometer delitos de  narcotráfico,  artículo  340  del  Código Penal, modificado por la ley 733 de  2002,  ilícitos  que contemplan pena superior a la exigida para emitir concepto  favorable.   

4.    La  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero con la resolución de  acusación  nacional,  la encuentra acreditada suficientemente con el Indictment  que  aunque  no guarda identidad plena con las previsiones de los artículos 397  y  398  del Código de Procedimiento Penal, en su aspecto material corresponde a  un  pliego  concreto  de  cargos  para  que  se  defienda de ellos en el juicio,  constitutivo  de la etapa procesal subsiguiente, razones todas para que solicite  la emisión de Concepto favorable.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.   Cuestiones Previas:   

El Código de Procedimiento Penal señala en  su  artículo  520  que la Corte fundamentará el concepto de extradición en la  validez  formal  de  la  documentación presentada; la demostración plena de la  identidad  del  solicitado;  el principio de la doble incriminación;   la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero; y, cuando fuere  el   caso,    en   el   cumplimiento   de   lo  previsto  en  los  Tratados  Públicos.   

Y  acorde  con  el parecer del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  rendido  a  través  del  oficio  OA.J.E.  2672 del 4 de  diciembre  de  2002  en  cumplimiento  del   artículo  514  del Código de  Procedimiento   Penal,   “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento Penal Colombiano”.   

2.   Validez formal de la documentación:   

2.1.           La solicitud  para  que  se  conceda  la  extradición  de  una  persona  a  la que se le haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,     deberá    hacerse    –dice    el    Código   de   Procedimiento   Penal   (artículo  513)—   por   la   vía  diplomática   y,   excepcionalmente,   por   la   consular   o  de  gobierno  a  gobierno.   

Ese  requisito  formal está suficientemente  acreditado  dentro  del  trámite  proseguido  porque el gobierno de los Estados  Unidos  de  América  ha  solicitado  por  la vía diplomática, a través de su  Embajada  ante  el  gobierno  Colombiano  (carpeta  anexa)  y por intermedio del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, la detención con fines de extradición de  LILIANA  ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  (folios  1  a  8)  y ha formalizado la  solicitud de extradición por la misma vía (folios 105 a 113).   

2.2.             Idéntica  preceptiva   del   Código  de  Procedimiento  Penal  señala  cuáles  son  los  documentos   mínimos  que  deben  anexarse  a  la  solicitud  de  extradición,  así:   

2.2.1  Copia  o  transcripción  auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su  equivalente.   

El gobierno de los Estados Unidos de América  anexó   a   la   solicitud  de  extradición  copia  de  la  acusación  formal  (Indictment)  02-392, dictada el 19 de septiembre de 2002, en la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de Columbia que en idioma original  aparece  suscrita  entre  otros,  por  el  Procurador  de  Tribunales Principal,  Sección  de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas,  División  de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos (folios 77 a  81, carpeta  anexa)  y  debidamente trasladado al castellano aparece de los folios 39 a 43 de  la  misma  carpeta,  traduciéndose  las  antefirmas  de  los  suscriptores  del  documento  como  la  del  “Presidente  del  Gran  Jurado” y el “Jefe de la  Sección  de Narcóticos y Drogas Peligrosas División de lo Penal, Departamento  de Justicia de los Estados Unidos”, entre otros..   

2.2.2            Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados.   

Tal información aparece suministrada por el  Estado  requirente  en la Nota Verbal No. 1855 del 3 de diciembre de 2002 con la  que  se  formaliza  la  petición  de extradición, en la que en la página 2 se  inicia  un  relato  denominado “los hechos del caso (…)”; en el Indictment  02-392;  y  en  la  declaración  del  agente  Matthew  Donahue  de  la  Agencia  Antidrogas  Estadounidense,  DEA  (por  sus siglas en inglés) (folios 32 a 35).   

Se determina en esos documentos y testimonio  la  existencia  de  una  organización  criminal  que,  entre otros propósitos,  tenía  el  de “contrabandear cargos de múltiples toneladas de cocaína desde  Colombia  y  de arreglar su exporto hacia otros países incluyendo, últimamente  los Estados Unidos (…)”.   

En  la señalada asociación, LILIANA ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ  alias  “Piernas Bonitas” coordina la recepción del  dinero  dimanante  del  narcotráfico para la organización y estaba involucrada  en  coordinar la respuesta de la organización ante las confiscaciones de dinero  y  droga  efectuadas  por  las autoridades”, conclusión a la que –dice   la  documentación—   se   llega   en   virtud   de  las  declaraciones  de  un  testigo  colaborador  y  a  la interceptación de líneas  telefónicas en territorio colombiano.   

2.2.3.  Todos  los  datos  que  se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la  persona reclamada.   

Tanto  con  la  Nota Verbal que solicitó la  captura  con  fines  de extradición, como con la que formalizó la petición de  extradición,  se  suministraron  datos  suficientes  para  establecer  la plena  identidad   de   la  reclamada.   Allí  se  describió  a  LILIANA  ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ,  y  se  indicó el número de la cédula de ciudadanía  colombiana  expedida a su nombre y el de su pasaporte (folios 1-4; 33 y 65 a 67,  carpeta anexa).   

2.2.4.  Copia  auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso.   

En la declaración jurada que en apoyo de la  solicitud  de  extradición  se  anexó  a  ésta,  el  Procurador de Tribunales  Principal  del  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos, División de lo  Penal,  Sección  de Narcóticos y Drogas Peligrosas, uno de los que suscribe el  Indictment,  se  transcriben  los  Estatutos  Federales  citados  en  el auto de  acusación, (folios 45 a 54, carpeta anexa).   

             

          Toda la documentación a que se ha hecho  mención,  aparece  producida  en el idioma inglés y traducida al castellano en  legal  forma,  con  las  debidas notas de autenticación ante el Consulado de la  República   de   Colombia   en  la  ciudad  de  Washington  D.C.  (EE.  UU.  A)  correspondientes  al  Oficial  de  autenticaciones del Departamento de Estado de  los Estados Unidos de América.    

A  su vez,  aparecen cintas y sellos de  seguridad  del  Departamento  de  Justicia  y  de  la  Fiscal  General del país  requirente  que certifican las actuaciones del Director de la Oficina de Asuntos  Internacionales  de  la División Criminal del Departamento de Justicia, los que  también  fueron  colocados  en los documentos del Departamento de Estado en los  que  se  autentican  la  firma  y  actuaciones  del  asistente  del  oficial  de  autenticaciones  de  esa  oficina  estatal del gobierno requirente (folios 100 a  104,  carpeta  anexa),  todo lo cual demuestra la acreditación del requisito de  la validez formal de la documentación.   

3.  Demostración Plena de la Identidad del Solicitado:   

Se  limita la Sala, de consuno con el señor  Procurador  3°  Delegado  para  la  Casación  Penal,  a  señalar que nadie ha  discutido  en  forma  alguna  que  la  vinculada  a  éste trámite sea la misma  persona  que  es objeto del requerimiento del gobierno extranjero. Además se ha  agregado   copia de la tarjeta de preparación de la cédula de ciudadanía  colombiana  cuyo  número  suministró  el  país  requirente (folio 65, carpeta  anexa),  que  es  la  misma  utilizada  por  la  requerida para identificarse al  momento  de  su  captura  y para otorgar los poderes a los  abogados que en  este  trámite  sus  defensores  han  sido.  En conclusión, se acredita el  requisito.   

4.  Principio de la doble incriminación.   

Tratándose  de una extradición que se rige  por  las  normas  del  Código  de Procedimiento Penal, el principio de la doble  incriminación  se  define  conforme  al  llamado  sistema  de eliminación cuya  característica  principal  es  la  conexión  de  los  hechos  a unas sanciones  punitivas  mínimas.  Tal  como  lo  señala  el Código, es necesario “que el  hecho  que la motiva también esté previsto como delito en Colombia y reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a 4  años” (artículo 511-1).   

4.1.  Los  hechos  citados  en  la  Nota  Verbal  mediante  la  que  se  formaliza  la petición de  extradición  y  en  los  documentos anexos, hacen referencia a la existencia de  una   organización   criminal   conformada   desde   el   año   de  1999  para  “contrabandear”  cocaína  hacia  varios países, pero siempre teniendo como  destino   final  los  Estados  Unidos,  que  estaba  conformada  por  múltiples  personas,  entre  ellas  LILIANA  ESTHER  SANTAMARÍA  HERNÁNDEZ.   En esa  asociación,  ésta  era  la  encargada de “coordinar la recepción del dinero  dimanante  del  narcotráfico  para  la  organización  y  estaba involucrada en  coordinar  la  respuesta de la organización ante las confiscaciones de dinero y  droga efectuadas por las autoridades”.   

4.2.   Esos  hechos  en  Colombia  son  delictivos  y  están  considerados como concierto  para  delinquir,  previsto  por  el  artículo  340  del  Código  Penal,  modificado por el artículo 8º de la ley 733 de 2002 que entre  otras  hipótesis, prevé pena de prisión de seis (6) a doce (12) años cuando,  como  se  establece  de  los  términos  de la acusación, el concierto sea para  cometer delitos de narcotráfico.   

Con fundamento en esos acontecimientos, a la  requerida  en  extradición  le  formularon en los Estados Unidos de América un  único  cargo   contenido dentro de la acusación formal (cargo 1) definido  como  de  concierto  para  distribuir cinco kilogramos o más de cocaína con la  intención  o  el conocimiento de que la cocaína sería importada ilícitamente  a   los  Estados  Unidos,  para  el  cual  existe  en  el  país  requirente  un  encarcelamiento no menor de 10 años.   

Se  acredita  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

4.3        Aunque  uno  de  los  temas  sobre  los  que alega el defensor de la  requerida  en extradición es el de la doble incriminación, lo aborda desde una  perspectiva  equivocada,  pues  entiende  por  tal aspecto que el extraditado no  vaya  a  ser  juzgado  doblemente  por los mismos hechos, reclamando de la Corte  que,  en  consecuencia,  verifique  o, por lo menos, exija del gobierno nacional  que   acredite   que   tal   circunstancia   no   ha   operado   en   territorio  nacional.   

De  tiempo  atrás  la Corte ha enseñado en  qué  consiste el principio de la doble incriminación, que tal como se anota al  inicio   de  este  punto,  hace  exclusiva  referencia  a  que  el  hecho,  como  acontecimiento  fáctico,  sea  objeto  de reproche penal tanto en el Estado que  pide  la  cooperación,  como en el que está dispuesto a darla, y que siéndolo  tenga como pena mínima 4 años de prisión.    

El  tema  al  que  erróneamente  alude  el  defensor  como  de  doble  incriminación, es del exclusivo resorte del gobierno  nacional,  pues  a  ese  órgano  del  Estado  colombiano  es al que corresponde  extraditar  y  es por tanto a él a quien le incumbe verificar si el mismo hecho  ha  sido  objeto  de juzgamiento por parte de la jurisdicción nacional y en tal  consideración   debe  evaluar  la  incidencia  de  la  sentencia  de  la  Corte  Constitucional  que  declaró  inexequible el precepto normativo que regulaba el  tema  (artículo  527  del  Código  de  Procedimiento Penal; sentencia C-760 de  2001).   

5.   Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero:   

          Tal  como  invariablemente  lo ha sostenido la Corte, el Indictment  equivale  a  la  resolución de acusación nacional en cuanto, como ésta,   tiene  la  fuerza  jurídica  de  impulsar la apertura de la fase de juzgamiento  dentro del juicio oral que finaliza con el respectivo fallo.   

         

Adicionalmente,  desde  el  punto de vista  formal  contiene  el lugar y la fecha o época en que los hechos tuvieron lugar,  los  nombres de los partícipes y la calificación jurídica de la conducta, con  lo  cual  satisface los aspectos fácticos y jurídicos de la imputación. Así,  entonces,   no   hay   duda   que   en  este  caso  se  satisface  también  esa  exigencia.   

6.  Conforme  ha  determinado   la   Corte   y   tal   como   se   advierte  de  la  sentencia  de  constitucionalidad   1106/2000   del   24   de   agosto  de  2000  de  la  Corte  Constitucional  que  decidió  la  exequibilidad,  entre  otras  normas,  de los  artículos  550 y 565 del Código de Procedimiento Penal, al referirse al inciso  2°  del  artículo  550 (512 actual) la  condicionó al “(…) entendido  de  que  la  entrega de una persona en extradición al Estado requirente, cuando  en  este  exista  la  pena de muerte para el delito que la motiva, solo se hará  bajo  la  condición  de  la  conmutación  de la pena, como allí se dispone, e  igualmente,  también  a  condición  de  que  al  extraditado no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni    a    las   penas   de       destierro,      prisión  perpetua  y  confiscación, conforme a lo dispuesto por los  artículos  11,  12  y  34  de la Constitución Política” (resaltado ajeno al  texto).  Por lo tanto, el Gobierno Nacional está en la obligación de supeditar  la   entrega   a   los   términos   aludidos    en  caso  de  conceder  la  extradición.   

          A  mérito  de  lo  anterior, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a   la   Extradición   de   la  ciudadana  colombiana  LILIANA      ESTHER      SANTAMARÍA     HERNÁNDEZ     en   las condiciones atrás referidas.   Comuníquese  a  la requerida, a su defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación.  Devuélvase  al  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho para lo de su  competencia y del Gobierno Nacional.   

CUMPLASE  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS                             JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

Permiso  

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                                  ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                             

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                                        MARINA PULIDO DE BARÓN   

Permiso  

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS                                MAURO SOLARTE PORTILLA   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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