18498(08-10-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO     No  18498   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 110.  

          Bogotá    D.C.,   ocho   (8)   de   octubre   de   dos   mil   tres  (2003).   

VISTOS  

Realizada  la audiencia pública, procede la  Corte  a dictar sentencia de única instancia en el proceso adelantado contra el  doctor  DAVID ALJURE RAMIREZ,  de  conformidad con las facultades previstas en el numeral 4º del artículo 235  de  la  Carta  Política  y  en el numeral 6º del artículo 75 de la Ley 600 de  2000.   

          El   doctor   ALJURE  RAMIREZ  fue  acusado  por  el  Fiscal General de la Nación como autor del  delito  de  peculado  por  apropiación  en  favor  de  terceros,  según hechos  acaecidos  durante  su desempeño como Gobernador de Cundinamarca en el período  comprendido entre el 26 de mayo y el 31 de diciembre de 1997.   

Durante  la  diligencia  de  indagatoria  el  doctor    ALJURE   RAMIREZ  señaló  que  se  identifica con la cédula de ciudadanía número 2.850.864 de  Bogotá;  es  hijo de Agustín  y   Lucila;   casado   con  Ivette    Salame;  padre  de  cinco  hijos;  cursó  estudios  de  economía  en  la  Universidad  de  los  Andes,  donde realizó un  posgrado  en  Administración  y  Ciencia  Política;  se  ha  desempeñado como  Director  de  la  Oficina  de  Organización  y  Método de la Presidencia de la  República,  profesor  universitario,  Representante  a  la Cámara y Senador en  varias  ocasiones,  Embajador  de  Colombia  en Checoeslovaquia, y Gobernador de  Cundinamarca por designación del Presidente de la República.   

HECHOS  

El  doctor  DAVID  ALJURE  RAMÍREZ  se  posesionó  como  Gobernador  de  Cundinamarca  el  26  de mayo de 1997 y luego, por iniciativa suya, obtuvo de la  Asamblea   Departamental   autorización   para  contratar  un  empréstito  por  $70.000.000.000.oo  (Ordenanza  No.  04  de  1997),  destinado al mejoramiento y  rehabilitación de las vías del Departamento.   

Con el propósito de agilizar el cumplimiento  del  referido  objetivo,  prescindió del trámite de licitación y optó por la  contratación   directa,  suscribiendo  convenios  interadministrativos  con  la  Cooperativa      Interegional     de     Colombia     Limitada     (COINCO),   la   Cooperativa  Nacional  de  Desarrollo  Territorial  Limitada  (CODETER)   y  la  Asociación  de  Municipios  del  Gualivá  (ADCOOPGUALIVA)   por  $52.776.956.832.51,  así:   con   las  dos  primeras  por  valor  de  $49.309.535.329.511   para   la  ejecución  de  (11)  once  obras,  y  con  la  última  doce  (12) contratos de  interventoría  por  $3.467.421.503.oo,  encontrándose sobrecostos en siete (7)  de  los  contratos  interadministrativos de obra que los peritos de INVIAS         estimaron         en  $1.148.849.829.oo.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

Con  fundamento en la información divulgada  por   los  medios  de  comunicación  sobre  presuntas  irregularidades  en  los  contratos  celebrados  a  finales  de  1997  por el Gobernador encargado con las  Cooperativas     COINCO,  CODETER   y   ADCOOPGUALIVÁ,  para  el  mejoramiento  y  rehabilitación  de  las  vías  del  Departamento  de  Cundinamarca,  el Fiscal  General  de  la  Nación  dispuso  el  23  de  enero  de  1998  la  práctica de  diligencias  previas.  Posteriormente,  el 12 de agosto del mismo año profirió  resolución  de  apertura  de  la  instrucción, en cuyo marco vinculó mediante  indagatoria      al     doctor     DAVID     ALJURE  RAMÍREZ,  y  el  3  de  diciembre  siguiente decidió  abstenerse de imponerle medida de aseguramiento.   

Cerrada la investigación, el 23 de abril de  2001  el Fiscal General de Nación profirió resolución de acusación contra el  doctor  ALJURE  RAMIREZ como  presunto  autor  del delito de peculado por apropiación en favor de terceros en  cuantía            de           $1.148.849.824.60,  le  impuso medida de aseguramiento de detención  preventiva  que sustituyó por detención domiciliaria, y dispuso la preclusión  de  la  investigación  en  relación  con el delito de celebración indebida de  contratos   por   considerar   que   “los  convenios  interadministrativos  celebrados  por  el  ex  gobernador ALJURE RAMIREZ con las  Cooperativas   COINCO,   CODETER,  y  ADCOOPGUALIVA,  por  el  mecanismo  de  la  contratación  directa,  se  muestran  acordes  con  las  normas  que regulan la  contratación  estatal,  no solo por su aspecto formal, sino porque de la prueba  acopiada  no puede inferirse interés ilícito alguno que los afecte”.   

Ejecutoriada  la  resolución acusatoria, la  Corte  adelantó  el  trámite del juicio, durante el cual, mediante auto del 23  de  abril  de  2002  revocó  la medida de aseguramiento impuesta al procesado y  dispuso  su  libertad  inmediata,  así  como  la  devolución  de  la  caución  prestada.  Posteriormente  se  realizó  la  audiencia  preparatoria, y luego la  vista  pública,  en cuyo marco se escuchó en declaración al Brigadier General  José  Luis  Vargas Villegas,  al   doctor  Jesús  Hernando  Lozano  Díaz  y  al  Capitán  Luis  Humberto Poveda  Zapata;  además,  se recibió documentación remitida  por  el  Director  de  Contratación  Estatal de la Gobernación de Cundinamarca  referida    a    las    memorias    de   los   contratos   celebrados   con   la  Cooperativas.   

LA RESOLUCIÓN DE ACUSACIÓN  

          El   doctor   DAVID  ALJURE  como  atrás  se  dijo,  fue  acusado  por el delito de peculado por  apropiación    en    favor   de   terceros   con   base   en   las   siguientes  consideraciones:   

“La  naturaleza  jurídica  de  las cooperativas, posibilitó legalmente (…) la celebración de  los   convenios   interadministrativos   por   el   mencionado   sistema  de  la  contratación  directa,  en los términos en que, además, lo prevé el Estatuto  Contractual   Colombiano.   Empero,  si  bien  formalmente  el  trámite  de  la  contratación  directa se agotó en los términos previstos por la ley, (…) el  procedimiento  cumplido  al  efecto fue poco menos que ortodoxo, al punto que no  obstante  haberse  iniciado  un  proceso  de  licitación pública, súbitamente  abortó  dando  paso  a la contratación directa con la que finalmente se agotó  el procedimiento contractual”.   

La  acusación  desestimó  la  explicación  suministrada  por  el  procesado  para  prescindir  de  la  licitación,  porque  “significaba  un  costo  en  dinero  y en tiempo muy  alto”, pues se dijo que además de no corresponder a  la   verdad,   constituye   una   débil   postura   defensiva   “ante  la seriedad de la prueba de cargo, que demostró la existencia  de  sobrecostos  entre otras razones, por haberse agotado el proceso contractual  de  la  manera  irregular  como  se  cumplió,  única que permitió la ilegal y  soterrada  inclusión  de  un  valor  adicional por concepto de administración,  sobre  el  costo  total  en cada uno de los convenios, a mas de la variación de  precios   por   cambio  de  año,  no  obstante  la  cláusula  de  precio  fijo  convenida”.   

Con  fundamento  en  las  declaraciones  del  Secretario     de     Vías    del    Departamento,    ingeniero    Héctor  José  Paredes  Trujillo,  y  del  encargado  del  Programa  de  Mantenimiento  de  Vías,  ingeniero  Harold  Urrea  Urrea, se estableció que el  Gobernador   ALJURE  RAMIREZ  personalmente  asumió la contratación, como lo corroboran las declaraciones de  los  Gerentes  de  las  Cooperativas, siendo especialmente significativo para el  Fiscal    lo    expresado    por    Martha    Cediel  Peñuela       (Gerente      de      COINCO),  quien  asegura  que  el  doctor  ALJURE   “…mostró  mas  o  menos  qué  porcentaje o qué cuantía podrían  ellos  contratar con la Cooperativa (…) él tenía un listado de proyectos con  la  Secretaría  de  Obras,  para  ver  cuáles obras se podrían desarrollar, o  comenzar  a ejecutar; él nos mostró la cuantía y la cantidad de convenios que  se  podrían  celebrar y los define; después manda la carta de intención en la  que   dice   a   la   Cooperativa  qué  obras  iba  a  contratar…”.   

Del mencionado listado señala la declarante  que  “el (el Gobernador, se  aclara)  tenía un listado (…), él lo manejaba, pero  no  lo  tomé en mis manos porque no era mi labor, él determinaba qué obras se  iban  a  contratar  con  cada  Cooperativa  (…)  pues  si él miraba y decía;  Guataquí  –  Cambao,  por  ejemplo,  la  puede  desarrollar  COINCO  y nosotros  decíamos  sí  claro  la  podemos desarrollar y así con las cinco obras, mas o  menos..” y agrega que en esa reunión se convinieron  los  “valores  globales  de  las  obras  en  sí, de  totales,  y  ya  después  se  sentarían  las  partes  técnicas  a definir los  precios…”.   

Se  destaca  en  la  acusación  que  tales  testimonios  coinciden  con  las  explicaciones  del indagado, en cuanto aceptó  haber  definido  el  sistema de contratación y las Cooperativas a las cuales se  adjudicarían  los  contratos,  aclarando  que  no  estaba  obligado a exigirles  ofertas  o  propuestas,  pero  de  todo  esto lo que más llama la atención del  acusador  es  que se hayan convenido precios globales para después ajustarlos a  los  precios  del  mercado  “que como se estableció,  aparecían  reflejados  en  la cartilla unitaria de precios de la gobernación y  que  como habrá de verse, permitió establecer que se contrató por valores muy  superiores a los allí estipulados”.   

Y  agrega,  que  la  forma  caprichosa  de  contratación  determinó  que  las Cooperativas, a falta de capacidad técnica,  subcontrataran  la  totalidad  de las obras, en contra de lo pactado, recibiendo  importantes  beneficios  por  la  simple labor de intermediación, en detrimento  del  erario,  todo  lo  cual  desvirtúa el argumento defensivo de que resultaba  menos  onerosa la contratación, siendo claro ejemplo de esa situación anómala  el  contrato  para  la  rehabilitación de la vía Guaduas-Guaduero, por el cual  COINCO recibió como anticipo  el     50%     del    valor    total    ($1.682.230.310.oo)    y    ADCOOGUALIVÁ   $117.756.122.oo   por  la  interventoría,  y  luego  resultó  necesario  dar  por  terminado  el contrato  mediante  Resolución  No.  2365  de  julio  17  de  1998,  habida cuenta que la  administración  omitió  el  deber  de  selección objetiva, y al momento de la  referida  liquidación únicamente se había realizado el 2,57% de la obra, cuyo  costo  es  de  apenas  $86.314.987.oo,  representando  para  el  Departamento la  pérdida   del   excedente,   dado   que   la   Cooperativa  no  hizo  reintegro  alguno.   

Con   relación  al  valor  de  las  obras  contratadas,  se  expresa  en la acusación que con base en las declaraciones de  los  ingenieros  Ricardo  Velandia  García,  Mauricio  Delgadillo  Díaz,  Oscar  Riveros  Riveros, Harold Alexis Urrea Urrea, Hernando  Sánchez  Aroca,  Milton  Hugo  Garzón  y  Héctor  Mario  Salazar  Pineda, y en la  prueba   pericial   “es  incuestionable  que  en  la  mayoría  de  los  contratos  celebrados  con  las  Cooperativas  se presentaron  sobrecostos,  en la medida en que se convinieron unos precios que cuantiosamente  desbordaron  los  del mercado, teniendo como referente la cartilla de precios de  la  Gobernación”,  pues  aunque  fue  el  documento  inicialmente   utilizado   para   fijar   los   precios,  luego  “verbalmente  se  les  ordenó  aplicar unos incrementos argumentando  que   lo   era   por   concepto   de  ‘administración        de        las        Cooperativas’      y      por      ‘cambio     de     año’. El primero fue uniforme para todos y  se  hizo  equivalente al dos por ciento (2%), y el segundo varió de acuerdo con  lo    que    a    cada    quien    se    le   impuso   que   hiciera”.   

Adicional  a  lo anotado se manifiesta en la  acusación  que  obra  en  el  proceso  la  evaluación  que  por iniciativa del  Gobernador   de   Cundinamarca,   Andrés   González  Díaz,   adelantó   la   Asociación  Colombiana  de  Ingenieros  Constructores (ACIC), estableciendo que en siete de los contratos la  diferencia  de  costos asciende a $868.281.779.oo; así mismo, a solicitud de la  Fiscalía      el      Instituto     Nacional     de     Vías     (INVIAS)    designó   a   la   ingeniera  Nancy  Fuentes  Medina y a la  abogada   Dora  Alba  López  Albarracín,  quienes dictaminaron que el desfase fue de $1.148.849.824,60; por  su  parte,  el  perito del Cuerpo Técnico de Investigación estimó el valor de  los sobrecostos en $3.074.601.025.oo.   

De las referidas sumas la acusación acogió  la  señalada  por  los  peritos  del  Instituto Nacional de Vías (INVIAS),    esto   es,   “un  mil ciento cuarenta y ocho millones ochocientos cuarenta y nueve  mil  ochocientos veinticuatro pesos con 60 cvs., ($1.148.849.824.60), pues es la  cifra  total  de  los  sobrecostos  que  en  el  rigor del análisis científico  cumplido  por  tales  funcionarios,  más  se  aviene  a lo acontecido, no sólo  porque  se advierte cercanamente consecuente con el realizado por la Asociación  Colombiana  de  Ingenieros  Constructores,  ACIC., (que no fue tan integral como  aquél)  sino porque la labor se desarrolló por personas altamente calificadas,  experimentadas  y especializadas en la materia, que la hicieron en la forma más  clara,  precisa  y  detallada  posible  exponiendo  con destacada precisión los  fundamentos  de  sus  conclusiones.  Son ellas consideraciones de todo orden que  llevan  a  acogerlo,  incluso  con  preferencia sobre el realizado por el Cuerpo  Técnico  de  Investigación,  no  estando  por demás repetir, que de cualquier  manera,  todas  las  pericias llegaron a idéntica conclusión: la existencia de  notables sobrecostos”.   

En las apreciaciones del dictamen destaca el  Fiscal  que  “a partir de la definición técnica de  los   conceptos   de  costos  directos  e  indirectos  de  una  obra  civil,  la  Gobernación  de  Cundinamarca  representada  por  el  doctor ALJURE RAMÍREZ no  podía  comprometer sus recursos reconociendo doblemente un pago por concepto de  ‘administración’,  como  tampoco  podía  alterar  la  regla  contractual  (ley  del  convenio)  referida  a  la determinación de precios unitarios fijos”.   

“Tal  reconocimiento  por  parte  del  ex  mandatario,  hoy procesado, conllevó a los  sobrecostos  de los convenios afirmados por los supervisores, ratificado por los  ingenieros  de la ACIC y ahora advertidos por los asesores de INVIAS”,   habida   cuenta   que   según  lo  señalaron  los  peritos,  “…se  deduce  que  el Departamento de Cundinamarca  incrementó  la  mayoría  de  los  precios  unitarios de los contratos, sin una  metodología  definida,  ya  que  no  se  observó  en general ninguna relación  directa  con  los  ajustes deducidos con base en el incremento de precios de las  cartillas del Departamento…”.   

En  punto de la responsabilidad del acusado,  el  pliego  de  cargos destaca las explicaciones suministradas en la indagatoria  por  el doctor ALJURE sobre la  forma  de  contratación,  la  adjudicación de las obras a las Cooperativas, el  cumplimiento  de  los  requisitos  de  objetividad  y transparencia, los precios  pactados,  el control ejercido en la fijación de costos, la aplicación del AIU  (administración,  imprevistos  y  utilidades),  recordando  que  reconoció  la  duplicación  de  dicho factor con el argumento de que nadie le puso de presente  tal circunstancia y que debió incorporarse como rubro específico.   

También  se  aduce en la acusación que del  afán  por  contratar  en  el  menor  tiempo  posible  y la omisión del proceso  licitatorio   se   infiere   el   hecho  “claramente  indicador  de  la  intención  que  le asistía por contratar como lo hizo, aún  sabiendo  que  las  obras no serían ejecutadas directamente por la Cooperativas  como  que  debían  subcontratar  habida cuenta la estructura de las mismas. Tal  contratación  (con  las cooperativas) por sí mismo, no se cuestiona, lo que se  reprocha  es  el procedimiento que, como se demostró, dio paso al pago de sumas  en perjuicio de la administración”.   

Igualmente   se   resalta   la  formación  intelectual  del  procesado,  su trayectoria y su experiencia, para concluir que  “sabía  lo  que  hacía, es decir, que tenía plena  conciencia  que escudándose en una figura legal, y aunque no se estableció que  hubiese  tenido  un  propósito de aprovechamiento propio, es evidente que en la  soberana  adjudicación de los contratos sí le asistió el ánimo de favorecer,  como   arbitrariamente   quiso,   a   las   Cooperativas   contratistas  y  ello  consecuencialmente  propició  que  ilegalmente  también  se beneficiaran, bien  porque  se  apoderaron de un dinero sobre el que no se tiene noticia que se haya  recuperado,  bien  porque  se  les pagó más de lo debido a los subcontratistas  que   recibieron   el   encargo   de   ejecutar   las   obras   y  realizar  las  interventorías”.   

Finalmente  se  expresa  en  la  providencia  acusatoria  que  resultó  caprichoso e improcedente el reconocimiento del doble  pago  por  concepto  de  administración  que se efectuó a las Cooperativas por  voluntad     del     Gobernador     DAVID    ALJURE  RAMÍREZ,  sin  que sea admisible la excusa de que sus  antecesores   procedieron   en   la   misma  forma,  motivo  por  el  cual  debe  “responder  a  título  de  dolo  por  la  cuantiosa  erogación  que en detrimento de la  Gobernación de Cundinamarca propició  al  afectar sus recursos por encima de la causa que los comprometió”.   

Contra  la  anterior providencia el defensor  del  doctor  ALJURE interpuso  recurso  de reposición, el cual fue rechazado mediante decisión del 4 de junio  de 2001, por haber sido presentado extemporáneamente.   

AUDIENCIA  PÚBLICA   

          Intervención  de  la  Fiscalía:   

          La   Fiscal  Delegada  ante  esta  Corporación  procede  a  exponer  sucintamente  los  hechos y las consideraciones de la resolución de acusación,  a  partir  de  lo cual solicita a la Corte proferir fallo condenatorio en contra  del  acusado, por estar demostrado que incurrió voluntariamente en una conducta  típica,  antijurídica y culpable, pues así haya manifestado que lo único que  pretendía  era  procurar  el  bienestar  de  la gente de las provincias, actuó  movido  por  el  interés  personal  al  permitir  que  terceros particulares se  apropiaran  indebidamente  de  fondos del  Departamento de Cundinamarca que  gobernaba.   

Destaca   que   los   convenios   con  las  Cooperativas  se  realizaron  sin  tener en cuenta los fines de la contratación  establecidos  en  la ley, y tampoco se cumplió el deber de selección objetiva,  como  lo  demuestra  la  ejecución  parcial  de  las  obras, así: en las vías  Girardot-Cambao  38%, La Vega-Sasaima 39%, Choachí-Ubaque 43%, Guaduas-Guaduero  menos  del  10%,  debido  a  la falta de capacidad de los contratistas, pues por  ejemplo,  CODETER, conformada  por  los  Municipios  de  Ortega,  Purificación,  Padilla,  Puerto  Tejada y la  Fundación  Salvemos  el Medio Ambiente, con un capital de apenas $2.500.000.oo,  no  estaba  en posibilidad de cubrir los numerosos frentes de acción anunciados  en sus estatutos.   

Puntualiza  que  no  se  debió  precluir la  investigación  por  el  delito  de  celebración  indebida  de  contratos, pues  resulta  evidente  la  violación  de  la  ley  en  ese sentido, lo mismo que el  peculado  por  apropiación  en  el contrato del tramo Guaduas-Guaduero, de modo  que  las  fallas  de  la  resolución  de  acusación no son por exceso sino por  defecto,  estando  perfectamente  definidas  la  materialidad  y responsabilidad  frente a los hechos que motivaron su proferimiento.   

No   es   de  recibo  en  su  criterio  la  explicación  del acusado, según la cual no se le pueden atribuir las fallas de  la  labor  técnica en cuanto no le correspondía a él desarrollarla sino a los  ingenieros  que  dirigieron  las  obras,  pues  lo  que  indican  su experiencia  profesional  y  la  especialización  realizada  en  Alemania  es que toleró el  aprovechamiento  indebido  de  los  dineros  públicos,  tanto  que los testigos  refieren  que  recibieron  la orden de incrementar el dos por ciento (2%) a cada  uno  de  los  ítems  de  los  presupuestos  de  obra, con base en los cuales se  realizó la contratación administrativa.   

También expone que a través de los estudios  realizados  por  los  distintos  peritos  se llega a la conclusión de que no se  podía  convenir  el  incremento  de  costos por administración o por cambio de  año,  puesto  que  esas variaciones únicamente proceden cuando se da alguna de  las  circunstancias  legalmente  previstas, sin que en este caso haya concurrido  alguna de ellas.   

Y   agrega   que   fue   tan  evidente  el  desconocimiento  de  la ley que debieron intervenir varias entidades de control,  como  la  Procuraduría y la Contraloría Departamental, así como el Gobernador  que  sucedió  en el cargo al doctor ALJURE,   para   poner   fin   a   las   irregularidades  que  se  venían  presentando.   

Señala que el acusado no obró de buena fe,  sino  que  voluntariamente desconoció la ley para favorecer a las Cooperativas,  las  cuales  no  cumplían  los  requisitos mínimos de contratación, y así se  haya  dejado  constancia  expresa de que no podían subcontratar, él sabía que  era  la  única forma que tenían para tratar de cumplir lo pactado, dado que no  contaban  con  capacidad  técnica  para ejecutar directamente las obras, que de  todos  modos no culminaron, como tampoco se cumplió el plan diseñado con tanta  urgencia  prescindiendo  del  procedimiento  licitatorio,  que hubiera resultado  menos  oneroso,  si  se  tienen  en cuenta los efectos adversos generados con la  contratación   directa,   que   se   escogió   por   ser   supuestamente  más  económica.   

Finalmente reitera que, como desde todo punto  de  vista  resultan  deleznables  las  explicaciones  del  procesado, se le debe  condenar  imponiéndole una sanción drástica y ordenando el cumplimiento de la  pena en centro de reclusión.   

Intervención     del     Ministerio  Público:   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Investigación  y  Juzgamiento  Penal  comienza  por  expresar  que disiente del  criterio  planteado  por su antecesora en los alegatos precalificatorios, en los  cuales  descartó  el delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  a   la   vez   que   consideró  que  debía  acusarse  al  doctor  ALJURE  por el delito de peculado culposo,  planteamiento  que  fue  acogido parcialmente en la resolución que calificó el  mérito   del   sumario,   pues   precluyó  la  investigación  por  el  primer  comportamiento mencionado.   

Aduce  que  la variación en el criterio del  Ministerio  Público  la  sustenta  en  lo  expuesto  por  esta  Sala  sobre  el  particular  en auto del 25 agosto 25 de 1998, con ponencia del Magistrado doctor  Carlos  Augusto  Gálvez  Argote,  pues la intervención del Ministerio Público  depende de los actos procesales en que esta tenga lugar.   

Advertido lo anterior considera que el fallo  debe  ser  condenatorio,  habida  cuenta  que  el  acusado cometió el delito de  peculado  por apropiación, debiendo aplicarse el artículo 397 de la Ley 599 de  2000  por  ser  más  favorable, pues fijó un límite para la pena de multa, en  tanto  que la norma vigente para cuando ocurrieron los hechos (artículo 133 del  anterior    estatuto   penal)   ésta   era   equivalente   al   monto   de   lo  apropiado.   

Señala que acreditada como está la calidad  de   empleado   oficial   del   doctor   DAVID  ALJURE  RAMÍREZ,  se  le debe declarar responsable por cuanto  bajo  su  liderazgo  y  control  terceras  personas  se apropiaron de fondos del  Departamento  al  haber  autorizado  sobrecostos en los contratos que suscribió  con  las  Cooperativas COINCO,  CODETER   y   ADCOOGUALIVÁ;  prueba  de  ello  son  los  dictámenes  realizados por expertos de distintas entidades y los testimonios de  los  ingenieros  Ricardo  Velandia  García,  Mauricio  Delgadillo  Díaz,  Oscar  Riveros  Riveros, Harold Alexis Urrea Urrea, Hernando  Sánchez  Aroca,  Milton  Hugo Garzón, Héctor Mario Salazar Pineda   y   Héctor  José  Paredes.   

Lo      expuesto     “permite  edificar el reproche penal que a juicio de esta Agencia del  Ministerio  Público,  cabe  hacer  al comportamiento del doctor ALJURE RAMIREZ,  por  cuanto  no  resulta  factible desde ningún punto de vista afirmar, que fue  ajeno  al  proceso precontractual y contractual que se llevó a cabo al interior  de  la  Gobernación  de  Cundinamarca,  en atención a que la selección de las  entidades  contratistas,  la  celebración de los Convenios y las circunstancias  que  rodearon los sobrecostos, en razón de la inclusión de los porcentajes por  ‘Costos      de  Administración’  y  por  cambio  de  año,  estuvieron  bajo su completa dirección y dominio”.   

Además, resalta que se trata de un connotado  economista,   especializado   en   Alemania   en   administración  municipal  y  territorial,  cuya  capacidad se ve reflejada en sus intervenciones al referirse  con  propiedad a aspectos técnicos y jurídicos de la contratación estatal, de  modo  que  es  inadmisible que se hubiera dejado convencer de sus asesores sobre  aspectos  que, según dice, no alcanzaba a comprender, siendo en cambio evidente  “la  relación  directa  entre la acción desplegada  por  el  mencionado  ordenador  del  gasto  y  la inclusión ilegal de los sobre  costos  con clara defraudación del erario público”,  puesto  que  a  través  de  la forma de contratación utilizada creó el riesgo  jurídicamente desaprobado.   

Considera   insostenibles  los  argumentos  defensivos,  pues  al  no tener capacidad operativa las mencionadas Cooperativas  debieron  subcontratar  las  obras  que les fueron encomendadas, resultando más  oneroso  su valor, tanto por haber duplicado los costos de administración, como  por  no  haber  reintegrado  los  anticipos  del  cincuenta por ciento (50%) que  recibieron  por  obras  no  ejecutadas;  además,  teniendo  en  cuenta  que  el  procesado  aceptó haber acordado con las Cooperativas el incremento del dos por  ciento  (2%)  del  presupuesto  de  los  contratos en razón a la magnitud de la  obra,  no  puede  escudarse en los ingenieros supervisores para decir que era su  costumbre  elaborar  de  esa forma los presupuestos, pues todos ellos desmienten  dicha afirmación.   

Aduce   la  Delegada  que  en  materia  de  contratación  no  es viable admitir la responsabilidad de quienes no recibieron  la  misión  expresa  de  cumplir  esa  labor,  siendo  responsable en este caso  únicamente  el Gobernador, pues no existió delegación alguna; así mismo dice  que  quedó  establecido  que la Cartilla de Precios del Departamento no era una  camisa   de   fuerza,  sino  un  documento  de  referencia  que  se  actualizaba  semestralmente  y  fue  tenido  en  cuenta  por los peritos, sin sobrevalorar su  importancia.   

Finalmente   solicita   de   la  Corte  la  expedición  de  copias  para que la Fiscalía investigue la apropiación de los  anticipos,  cuyo  monto  superó  los $25.000.000.000.oo, pues según se infiere  del  juicio  de  responsabilidad  fiscal  adelantado  por  la  Contraloría  del  Departamento,    algunas    de    las    obras    contratadas    quedaron    sin  ejecutar.   

Intervención del procesado:  

En sus intervenciones el doctor DAVID   ALJURE  RAMIREZ  es  enfático  en  pregonar  su  inocencia,  calificando  de  vagos  e  imprecisos los cargos de la  acusación,  cuyo  único  sustento proviene de las diferencias de precios entre  los  valores  de  las  cartillas  de  la  Gobernación  y  los  plasmados en los  contratos,  que  no  se  pueden  considerar  sobrecostos  por no ser aquellas de  obligatoria  aplicación,  en  tanto  no  fueron  establecidas  con  ese fin por  decreto  o  resolución,  y lo que se sabe es que se utilizaron como guía en la  elaboración  de  presupuestos  y  contratos  de  obra,  conforme  lo explica el  Ingeniero    Alvaro   Cruz  (Secretario   de   Obras   del   Gobernador   Andrés  González),   pero   no   se   sabe   qué   vigencia  tenían.   

Manifiesta que las Cartillas de Precios de la  Gobernación  establecen  precios  unitarios,  sin discriminar costos directos e  indirectos,  dentro  de  los  cuales  debería  estar  expresamente señalado el  porcentaje  equivalente  al  AIU  (administración,  imprevistos  y utilidades);  igualmente   dice   que   no   se  conoce  la  metodología  utilizada  para  su  elaboración,  ni  la razón por la cual en el año 1997 rigieron dos cartillas,  o  una  explicación  de  por  qué  la  del  segundo  semestre  tenía  precios  inferiores a la del primero.   

También  señala que tales cartillas no son  documentos   de  fácil  comprensión,  y  que  a  él  como  Gobernador  no  le  correspondía  interpretarlas  o  suponer  que  eran  obligatorias,  dado que no  había disposición que asó lo estableciera.   

Expresa que no se sabe que es más deficiente  en   ese   proceso   atemporal,   si  su  defensa  o  la  investigación,  cuyas  apreciaciones  carecen  de  sustento  en la realidad, pues se hacen afirmaciones  sin  comprobación,  se  dan  distintos  valores  a elementos de juicio como las  mencionadas  cartillas,  que  pasan  de  ser  obligatorias a simples manuales de  referencia,  cuya característica es la falta de exactitud, de ahí que no hayan  servido  para  determinar  la  diferencia  que  pretenden  los  peritos, como lo  demuestra  el  hecho de que los dictámenes arrojan cifras diferentes, lo que le  resta veracidad a las conclusiones de la acusación.   

Recuerda el trámite seguido para obtener la  autorización  de  la  Asamblea  con  el  fin de contratar el empréstito que le  permitió  adelantar  las  obras de recuperación de las vías del Departamento,  dentro  del  cual  los  ingenieros  de  la  Secretaría  de Vías elaboraron los  respectivos  proyectos  y,  una  vez  aprobada la Ordenanza 04 el 21 de julio de  1997  y  obtenido  el dinero, se inició el proceso de contratación directa que  culminó  con  la  firma  de  los contratos entre el 30 de septiembre y el 16 de  octubre  del  mismo año, con base en lo inicialmente presupuestado, de modo que  la  cartilla  utilizada  fue  la  del  primer  semestre y no la del segundo, que  inexplicablemente  contiene  precios inferiores y seguramente no existía cuando  se  proyectaron  las  obras,  siendo estos aspectos ignorados por la Fiscalía y  los  peritos  al comparar los costos que por esa razón arrojaron una diferencia  significativa,  cuando  debió  tenerse  en cuenta la primera, cuyo resultado es  favorable al Departamento en $1.346.913.521.oo.   

Precisa que no era necesaria ni se acudió a  la  delegación  de  funciones, puesto que el Decreto Orgánico del Departamento  establece   claramente   que   los   aspectos   técnicos  de  la  contratación  corresponden al Secretario de Vías.   

Además  destaca  que  no es cierto que haya  nombrado   funcionarios   de   su  confianza,  como  se  ha  dicho,  pues  salvo  Giraldo   y   Quintero, los demás eran colaboradores de  la  doctora Leonor Serrano, en  su  mayoría  de  carrera,  y  que permanecieron en sus cargos pese a la actitud  hostil  que  mostraron  en un comienzo, pues era preferible mantener el ritmo de  la  administración  que  hacer  cambios  por  un  corto  tiempo,  habida cuenta  inicialmente se le nombró por tres meses.   

Concluye entonces que en esas condiciones es  impensable  que  él hubiera tenido la capacidad de convencer o poner de acuerdo  a  los  funcionarios  que  intervinieron en la contratación, para quebrantar la  ley  con  el  fin  de  favorecer a terceros que en el proceso no se sabe quienes  son,  pues unas veces se mencionan las Cooperativas y otras los subcontratistas,  y  que  mucho  menos  podía obligarlos a incrementar los costos en el 2% que no  aparece  por  ninguna  parte,  “convirtiéndose en el  fantasma  de  este  proceso,  del  cual  todo  el  mundo habla, pero nadie lo ha  visto”.   

Expone  que  si  bien  se  ha  dicho  que se  duplicaron  los  costos  de administración, no se demostró en qué forma, pues  las   cartillas   no   especifican   el   AIU  (administración,  imprevistos  y  utilidades),  como tampoco del cinco por ciento (5%) del impuesto de guerra y el  dos  por  ciento  (2%)  de  la estampilla Prodesarrollo del Departamento, que de  todos modos las Cooperativas pagaron.   

Ahora, indica que si se hubieran evaluado en  conjunto  todos  los  contratos,  la  diferencia  con  la  cartilla  del segundo  semestre  hubiera  sido de apenas $68.379.164.oo, aceptando que era obligatoria,  pero  únicamente  se  cuantificaron  los que tenían mayor valor, olvidando que  había  otros con valores inferiores y que la tendencia normal de los precios es  al  alza,  tanto  que  el DANE  certificó  para el 1998 un incremento del 16.7%, lo que le resta credibilidad a  la  cartilla del segundo semestre, que además entró a regir el 25 de agosto de  1997,   cuando   ya   se   habían  elaborado  los  presupuestos  de  las  obras  posteriormente contratadas.   

Refiere  que  en  las  memorias,  que  son  documentos  elaborados  por  los  ingenieros  para  hacer el presupuesto de cada  obra,  el  Gobernador  no tiene injerencia alguna, ni le corresponde evaluarlas,  además  de que no siendo profesional de ese ramo difícilmente podría entender  tan  compleja actividad, y si hubiera tenido interés en alterar el valor de los  contratos  con  algún  fin el mejor mecanismo era aumentar la cantidad de obra,  ya  que  después  de  culminada resulta imposible establecerla, por ejemplo, el  número de metros removidos o excavados, o de materiales empleados.   

Adicional  a  lo  expuesto  señala  que  el  fundamento  de  los  mal llamados sobrecostos es documental, pues a los testigos  no  se  les  interrogó  sobre  la  razón  de la diferencia de precios entre la  cartilla  y  los  contratos, ni sobre quién dio la orden de incrementar costos,  de  lo  cual  no lo sindican, siendo innecesaria la referencia al dos por ciento  (2%),  habida  cuenta  que  en  su  indagatoria  aceptó  haber  considerao  tal  porcentaje  a cambio del cinco por ciento (5%) que exigían las Cooperativas por  administración,  pero  dicho incremento no aparece reflejado por ninguna parte,  además  señala  que  tomó  la idea del contrato firmado su antecesora para la  construcción del Centro Deportivo “La Merced” en Fusagasugá.   

También el procesado dice que al revisar las  memorias  del  contrato  Guaduas-Guaduero encuentra que corresponden al valor de  lo   contratado,   de  manera  que  si  no  hubo  ninguna  variación  y  no  le  correspondía  elaborar  el presupuesto, no se le puede atribuir responsabilidad  en asuntos ajenos a sus funciones.   

Manifiesta  que  atendiendo su solicitud, el  Secretario  de  Vías  nombró de los ingenieros a su cargo un gerente para cada  obra,  y  en  las  distintas  reuniones  que sostuvo con ellos lo único que les  pidió  fue que lo informaran sobre la eficiencia de la obra, sin que ninguno de  ellos  le  hubiera  comentado  sobre  subcontratos  o falta de ejecución. Ellos  trabajaron  en  forma  independiente,  como  lo  demuestra  el  hecho de que los  valores  de  las memorias sean diferentes entre sí y que cuando las recibió no  se  analizaron  precios,  pues  no  era  su  función  fijarlos,  limitándose a  entregarlas     al    doctor    Quintero,  abogado  de  la  Gobernación,  para que elaborara los contratos,  utilizando  para ello los disquetes entregados por los ingenieros que contenían  los presupuestos.   

Indica que en las cláusulas contractuales no  hay  nada  malévolo,  las  Cooperativas  aceptaron  tener  los equipos mínimos  requeridos,   su   antecesora   les  había  otorgado  contratos  por  cerca  de  $10.000.000.000.oo,  allí  se  les  reconoció  el  dos  por  ciento  (2%)  por  administración,  nadie  dijo  que hubieran incumplido, y por ello no tenía por  qué  suponer que carecían de capacidad técnica o que iban a subcontratar, sin  embargo  esta  prohibición quedó plasmada en los contratos, lo mismo que el no  reconocimiento  de  reajustes,  lo cual le impedía a las Cooperativas solicitar  incrementos por el cambio de año.   

Anota  que  si bien la acusación alude a un  grosero  incremento,  no  se  tuvo  en  cuenta  que  se  trató  de  un error de  digitación  cuya  oportuna  corrección pasó desapercibida para los peritos, y  tampoco  se  consideró  el  dos  por  ciento (2%) al establecer la cuantía del  peculado,  pues  para  ello se valoraron las cartillas de precios, y con base en  esos  valores ficticios INVIAS  realizó  una proyección de los costos para el año 1998, sin explicar por qué  se  basó en la cartilla del primer semestre si todo el proceso se adelantó con  base  en  la  del segundo semestre; señala que debió utilizarse en el dictamen  el  índice  de  precios al consumidor que permitía hacer un análisis técnico  de  la  situación,  y que seguramente habría revelado que la contratación fue  favorable al Departamento.   

Igualmente indica que la Fiscalía consideró  que  los  precios  de  las  cartillas  son inmodificables, pero al establecer el  valor  del peculado se olvidó de éstas y solo tuvo en cuenta la proyección de  1998.   

En  cuanto  al  contrato  Guaduas-Guaduero  manifiesta  que  la Cooperativa subcontrató sin dar aviso al Departamento, pero  que  nadie  le informó sobre ello, contrato que luego fue declarado nulo por el  Gobernador  Andrés González,  quien  desde  cuando  era  candidato  al  cargo  de Gobernador lo enteró que no  estaba  de  acuerdo  con esos contratos, y además, no aceptó que la compañía  aseguradora  terminara la obra, circunstancia que esta aprovechó para salvar su  responsabilidad.   

El  procesado  concluye  su  intervención  afirmando  que  tomó  la decisión de contratar en forma directa para facilitar  el  cumplimiento  del Plan de Desarrollo trazado en la Ordenanza 04 de 1997, sin  que  hubiera  tenido  injerencia  en la fijación de precios en cuanto era labor  exclusiva  de  los  ingenieros  de  la  Secretaría  de  Vías,  cuya autonomía  respetó.  Las  cartillas  de  precios no eran de obligatorio acatamiento, tanto  que no hay uniformidad en los distintos presupuestos.   

No  hay certeza de la diferencia de precios,  de  su  intervención  en  la modificación de éstos o del interés en favor de  terceros,  como tampoco del desmedro del patrimonio del Departamento; en cambio,  sí  hay  testimonios  de  su  probidad  y  diligencia en el cumplimiento de sus  funciones.   

Los dictámenes acusan notables diferencias,  siendo  simples  ejercicios  teóricos  alejados  de  la  realidad que no logran  concretar  una  diferencia  exacta,  como debiera ser, entre las cartillas y los  contratos,  para lo cual era necesario analizar en conjunto todos los convenios,  no  solamente  los  desfavorables, lo que hubiera permitido establecer que en la  contratación se favorecieron los intereses del Departamento.   

Intervención del Defensor:  

Comienza   por   expresar   que  considera  equivocados  los  cargos  por  no ser el procesado responsable del menoscabo que  pudo  haber sufrido el erario del Departamento, ya que él no estaba enterado de  que      los      precios      de     los     contratos     con     CODETER,            COINCO        y        ADCOGUALIVÁ  se  hubieran incrementado en  el  dos por ciento (2%) que dice la resolución de acusación, y esa ausencia de  conocimiento  lo  exime de culpabilidad, conforme lo establecen el artículo 9°  de  la  Ley  599  de  2000,  así  como el numeral 10 del artículo 32 del mismo  ordenamiento.   

Manifiesta  que  la  primera  actividad  que  realizó  el  doctor  ALJURE  como  Gobernador  fue  asistir a los foros regionales, los cuales le permitieron  enterarse  del  mal  estado  de las vías y el apremiante desempleo, motivos por  los  cuales  decidió  solicitar  a la Asamblea Departamental autorización para  contratar  un  empréstito  con el fin de solucionar esos graves problemas,  y  una vez obtenida la aprobación de la Ordenanza No. 04 de 1997, el Secretario  de  Vías  designó para cada proyecto un ingeniero de su equipo de trabajo, que  además  de  ser  el  encargado de evaluar el estado de la vía, debía elaborar  las  memorias,  el  presupuesto  y  supervisar  la obra, sin que fueran personas  nombradas  por  el acusado o amigos suyos, pues todos laboraban de tiempo atrás  en  esa  dependencia  y  tenían conocimiento de los contratos celebrados por la  anterior  administración  con  las  mismas  Cooperativas,  adjudicándoles  los  nuevos  contratos  con  base  en el informe elaborado por el doctor Luis  Germán  Castro  Martínez  sobre su  capacidad  de  contratación  y cumplimento de requisitos, de manera que no hubo  interés  en  favorecerlas, ni mucho menos peculado por apropiación, puesto que  eran entidades públicas.   

Argumenta  que  si  bien  se  dice  en  la  acusación  que  contrariando  la  conveniencia,  el procesado prescindió de la  licitación  y  optó  por  la  contratación  directa,  se  olvida que si no se  contrataba  rápidamente  el  Departamento  se  vería  avocado  al pagó de una  sanción  fiscal  por  no  ejecutar  el  presupuesto  dentro  de  la  respectiva  vigencia;  además,  si  la  investigación  por  la  celebración  indebida  de  contratos  se  declaró  precluída,  con  el  argumento  de  que  los convenios  interadministrativos  celebrados  en  forma  directa con las Cooperativas están  acordes   con  las  normas  que  regulan  la  contratación  estatal,  no  puede  reprocharse  que ésta haya sido irregular, debiendo más bien tenerse en cuenta  la  urgencia  social que motivó la inversión y las presunciones de inocencia y  buena   fe   consagradas   por   los   artículos   29   y   83   de   la  Carta  Política.   

Añade que la evaluación de las Cooperativas  estuvo   a   cargo   del   doctor   Castro,  el  aspecto jurídico era responsabilidad del doctor Quintero,  y  en  cuanto  a los costos, la  experiencia  de  los  ingenieros  que  dirigieron  los  proyectos  y  del doctor  Ovalles   ofrecía   plena  garantía.  Entonces  indica que como lo dice el acusado, si hubiera querido ser  pícaro,  no  eran  los  valores unitarios lo que había que incrementar sino la  cantidad  de  obra,  por ejemplo los metros de material que debían movilizarse,  cuya  constatación  después de culminados los trabajos resulta imposible; eso,  sin   contar   con  la  disparidad  de  criterios  de  los  expertos  sobre  los  presupuestos  de  obra,  labor  que  estuvo a cargo de los Gerentes de Proyecto,  quienes rendían cuentas a sus inmediatos superiores.   

El defensor denota que el acusado reconoció  que  los  Gerentes  de las Cooperativas le informaron que cobraban una tarifa de  administración  que oscilaba entre el dos por ciento (2%) y el cinco por ciento  (5%),  por  lo  que acordaron que sería del dos por ciento (2%), lo cual debió  quedar  incluido  en una cláusula del contrato, pues era costumbre reconocer un  porcentaje  por  dicho  concepto; sin embargo, el investigador no los interrogó  sobre   tan   trascendental   hecho,   informando   la  declarante  Martha   Cediel  únicamente  que  en  la  revisión   de  precios  no  había  tenido  injerencia  el  Gobernador,  siendo  encomendada  esa  labor  a  Germán Castro   por   la   Gobernación   y   a   Jairo  Jaimes por COINCO,  pero  estos  a su vez dijeron que la realizaron los ingenieros de  las obras.   

Destaca   que   el   doctor   ALJURE  RAMÍREZ  es  enfático al afirmar  que  “en ningún momento”  revisó   los   presupuestos,   que   sus   inmediatos  colaboradores  nunca  le  “hicieron     caer     en     cuenta    de    esa  duplicación”  de costos de administración sobre la  cual  se  funda  la  acusación,  y que en su opinión debió incorporarse en un  rubro  específico  el  referido  incremento  del  dos  por  ciento (2%), lo que  demuestra  que  su representado desconocía que ello fuera ilegal, circunstancia  que  excluye  su  culpabilidad, ya que para el desarrollo de la contratación se  valió  de  expertos  en  la  materia, Castro, Ovalles,  Giraldo     y     el     ingeniero     Paredes  que  era  el Secretario de Vías,  quien escogió a los Gerentes de los Proyectos.   

Puntualiza  que  se  trata  de la denominada  desconcentración  de  funciones  establecida  en  el  artículo 209 de la Carta  Política,  y se presenta cuando se otorga a la autoridad de inferior jerarquía  determinadas  funciones  o  competencias,  como en efecto lo realizó la doctora  Leonor  Serrano  de  Camargo  mediante  Decreto  0660  de  marzo  29  de 1996 al establecer que el Gobernador,  además    de    las    funciones    constitucionales,    debe   “Coordinar  las  actividades  y servicios a cargo de las dependencias  del   nivel   central   y   de   las   entidades   descentralizadas   del  orden  departamental”,  esto  es,  las  que  cumplen  once  Secretarías,    cuatro    Establecimientos   Públicos,   seis   Empresas   Industriales y Comerciales, y dos Sociedades de Economía Mixta.   

En   consecuencia,   en   este   caso   le  correspondía  al  doctor  ALJURE RAMÍREZ   coordinar   e   implementar  el  desarrollo  del  Plan  Vial  del  Departamento,   para  lo  cual  ordenó  la  actualización  de  los  proyectos,  verificó  el  estado  de  las  vías, presentó ante la Asamblea el proyecto de  ordenanza,  determinó  la forma más expedita de contratación, seleccionó los  contratistas,  perfeccionó  los  contratos  con el apoyo de los Gerentes de las  Obras  designados  por  la  Secretaría  de  Vías,  y  estuvo  enterado  de  su  desarrollo y ejecución.   

Dentro  de  las  funciones  asignadas  al  Secretario  de  Vías  estaban  las  de  asegurar la calidad en la formulación,  definición  y ejecución del Plan de Desarrollo Vial, asegurar la confiabilidad  de  los  diseños  y  definición  de  proyectos,  siendo  ésta para efecto del  proceso  sinónimo de memoria en lo relativo a presupuestos y recursos, preparar  los  proyectos  de  planes  y  programas  de desarrollo vial del Departamento de  conformidad   con   las  disposiciones  legales  y  reglamentarias  vigentes,  y  presentarlos  a  consideración del Despacho del Gobernador, ejecutar el Plan de  Desarrollo  Vial  exclusivamente  mediante  contratación, evaluar y tramitar la  inscripción  de  los  proyectos de inversión, asegurar la confiabilidad de los  actos,  contratos y procesos licitatorios, asegurarse que la Secretaría tuviera  definido su sistema de control.   

De  la  misma  forma  el  Sub-Secretario de  Desarrollo  Vial tenía atribuciones precisas para definir aspectos relacionados  con   la   conservación   de   las   vías,   como  contratación,  concesión,  valorización,  distribución  de  recursos,  definición  de actos, contratos y  proceso   licitatorio,   definir   especificaciones   técnicas,   asegurar   la  oportunidad  y confiabilidad de la ejecución de los contratos y su información  técnica.   

Queda  claro entonces, señala el defensor,  que  el  doctor  DAVID ALJURE  dio  aplicación  al mandato constitucional de desconcentración administrativa,  de  manera que no le correspondía como Gobernador elaborar, supervisar, revisar  o  ejercer  control  directo  de  los  proyectos de obras públicas, o verificar  personalmente  si  la  cantidad  de  obra  es  la  contratada,  o  los  factores  utilizados  para  determinar  los  precios,  la  forma de mantener el equilibrio  contractual,  los mecanismo de reajuste, etcétera, ya que el ordenamiento legal  del  Departamento tenía asignadas esas funciones al Secretario y Sub-Secretario  de  Vías,  quienes  contaban para ese fin con el apoyo de un equipo profesional  de  ingenieros  y  personal  administrativo  con  idoneidad,  que en su mayoría  habían laborado en la anterior administración.   

Señala que los testimonios de los Gerentes  de  Proyectos, quienes a su vez fueron supervisores y revisores de la ejecución  de  las  obras,  corroboran  la  inocencia del acusado al afirmar que actuó con  base  en  informaciones  suministradas  por  subalternos  legalmente facultados,  circunstancia que determina que su responsabilidad desaparezca.   

El  defensor  destaca  que  el  ingeniero  Milton  Hugo  Garzón refiere  que  en  el  presupuesto  dejó  el  2% por fuera de los precios unitarios de la  cartilla,  pero  al elaborar el convenio ese valor se incrementó en los precios  unitarios  por  orden  de  Germán  Castro  y  por  esa  razón no aparece como costo de administración. A su  vez  Hernando  Sánchez Aroca  declaró  en  términos  similares,  precisando  que  el  dos por ciento (2%) se  refiere a gastos internos de las Cooperativas.   

Los     ingenieros     Harold  Alexis  Urrea,  Óscar  Riveros  Riveros,  Ricardo  Velandia  García y Mauricio Delgadillo  Díaz   son   enfáticos   en  afirmar  que  para  la  contratación  recibieron  instrucciones y mantuvieron contacto con el ingeniero  Óscar  Giraldo. En tanto que  los  Gerentes  de  COINCO  y  CODETER,    Martha   Cediel   Peña   y  José   Noé   Romero,   respectivamente,  afirman   que   mantuvieron   contacto   con   Germán  Castro  quien  era  el  vocero del Gobernador y estaba  encargado  de  revisar  los  precios, los cuales discutieron con los ingenieros,  todo  lo cual demuestra la total ajenidad del Gobernador en la determinación de  sobrecostos.   

En  punto  del  manejo  de  la  cartilla de  precios   por   parte  del  doctor  ALJURE,  el  defensor  señala  que  él  no  tuvo injerencia alguna en la  fijación  de  los  precios de las obras, más aún cuando tales cartillas sólo  eran   una   referencia   o  guía,  como  lo  afirma  el  testigo  Flórez  Jordán, ya que los precios de los  contratos   eran  fijados  por  los  ingenieros  supervisores,  siendo  entonces  impertinente  el  reproche  de  la  acusación  por haber contratado por precios  superiores a los de la cartilla.   

También  el defensor expresa que el actual  Gobernador,   doctor  Alvaro  Cruz  Vargas,  persona  versada  en  el  tema  por  ser  ingeniero, corrobora la  información  al  manifestar que las cartillas de precios fueron el resultado de  una  investigación adelantada por la Secretaría de Obras del Departamento, con  el  fin  de  orientar  la elaboración de presupuestos oficiales “sin  que  hayan sido expedidas por decreto o resolución vinculante,  sino   como   una   guía”  que  ha  sido  útil  en  contratación  directa,  para  convocatorias públicas y licitaciones, aclarando  que  se  debe  actualizar  anualmente  desplazando profesionales a las distintas  zonas  del  Departamento  para establecer los índices de precios al consumidor.  Con  relación  a los convenios materia del proceso, afirma que siendo acordados  en  1997  y  ejecutados en 1998, los precios debieron variar, incidiendo además  el  impuesto  de  guerra del cinco por ciento (5%), la tasa adicional denominada  estampilla  prodesarrollo  equivalente  al  dos  por  ciento (2%) y el cambio de  vigencia     que     implicaba     revisar     los     precios     originalmente  contratados.   

Además,   al   solicitarle  al  referido  declarante  que  aclarara  lo  relacionado  con los sobrecostos señalados en su  primera  versión,  manifestó  que  los contratos no se pueden analizar mirando  los  precios  únicamente,  sino  a  la  luz  del  desarrollo que haya tenido su  ejecución,  ya  que puede ocurrir que se hayan olvidado ajustes posteriores que  incrementaron  o  disminuyeron  el  valor por efectos del mercado, pese a que se  haya  contratado  a  precios  fijos, advirtiendo que en este caso los precios no  sufrieron  ajustes  aunque la ejecución se adelantó en el año siguiente al de  la contratación.   

Y continúa el defensor precisando que no es  cierto  que  la subcontratación haya incrementado el costo de las obras, puesto  que  en  los  contratos  tal situación no estaba permitida, de modo que si hubo  subcontratación,  las  Cooperativas  contrariaron lo acordado, sin que por ello  se le pueda atribuir responsabilidad alguna a su asistido.   

Tampoco  se puede deducir indicio alguno en  contra  del procesado por las reuniones sociales en las que departieron miembros  de  las  Cooperativas  y  funcionarios  de  la Gobernación, dado que a ellas no  asistió  el  Gobernador  sino  solamente  los  ingenieros, según lo informa el  testigo        Sánchez        Aroca.   

Con base en lo expuesto el defensor solicita  la    absolución    del    doctor    DAVID   ALJURE  RAMIREZ,  habida  cuenta  que  en  su  criterio  no se  demostró  la  apropiación de dineros en favor de terceros, y en cambio, sí se  acreditó   la   inocencia   del  acusado;  además  señala  que  las  notorias  deficiencias  probatorias  de  la  acusación  no  permiten  llegar  al grado de  certeza requerido para condenar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         De  conformidad con la preceptiva del artículo 232 de la Ley 600 de  2000,  a  diferencia  del  grado  de  conocimiento requerido en punto de imponer  medida  de  aseguramiento  (posibilidad), así como para proferir resolución de  acusación  (probabilidad),  resulta indeclinable para dictar fallo condenatorio  que  la  prueba obtenida en las diversas fases del proceso conduzca a la certeza  de  la  conducta  definida  en  la  ley  como  delito y a la responsabilidad del  acusado;  para tal efecto, impera apreciar los medios de prueba en conjunto y de  acuerdo  con  las  reglas  de la sana crítica, según lo establece el artículo  238 del citado ordenamiento.   

         Tipicidad de la conducta:   

          El  doctor DAVID ALJURE RAMIREZ  fue acusado por el delito de peculado por apropiación en favor de  terceros,  definido  en el artículo 133 del derogado estatuto penal, modificado  por  el artículo 19 de la Ley 190 de 1995, norma vigente para cuando ocurrieron  los hechos investigados, cuya preceptiva es del siguiente tenor:   

“Peculado  por  apropiación.  El  servidor  público  que  se  apropie en provecho suyo o de un  tercero  de  bienes  del Estado o de empresas o instituciones en que éste tenga  parte  o  de  bienes  o  fondos  parafiscales,  o de bienes de particulares cuya  administración,  tenencia  o  custodia  se  le  haya  confiado por razón o con  ocasión  del  ejercicio  de  sus  funciones,  incurrirá  en pena de seis (6) a  quince  (15)  años,  multa equivalente al valor de lo apropiado e interdicción  de  derechos  y  funciones públicas de seis (6) a quince (15) años”.   

“Si lo apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,   dicha   pena   se   aumentará   hasta   en   la   mitad”.   

          En  la  actuación  se  encuentra  demostrada la calidad de servidor  publico  aforado del incriminado con la copia del Decreto 1367 del 22 de mayo de  1997,  por  cuyo  medio el Presidente de la República lo designó temporalmente  como  Gobernador del Departamento de Cundinamarca con ocasión de la suspensión  de    la   titular,   doctora   Leonor   Serrano   de  Camargo,  por  parte de la Procuraduría General de la  Nación2.   

          Igualmente  obra  copia  del  acta  de posesión del acusado ante la  Sala   Plena  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  realizada  el  26  de mayo de 1997, así como certificación de la Dirección de  Desarrollo  y  Control del Talento Humano de la Gobernación de Cundinamarca, en  la  cual  se determina que el doctor ALJURE  ejerció  sus  funciones  como  Gobernador  desde  el  día  de su  posesión   hasta   el  31  de  diciembre  de  19973.   

          El  doctor  ALJURE  presentó  a  la Asamblea Departamental de Cundinamarca un proyecto de ordenanza  para  su  aprobación,  con  el  propósito  que  se  le autorizara contratar un  empréstito  por la suma de $58.000.000.000.oo, dirigido a mejorar la malla vial  del   Departamento,  lo  cual  se  encuentra  acreditado  con  la  copia  de  la  correspondiente  exposición  de  motivos,  así  como  con  lo  relatado por el  procesado        en       su       indagatoria4.   

          A  través  de  la Ordenanza No. 04 aprobada el 16 de julio de 1997,  la    Asamblea   Departamental   de   Cundinamarca   autorizó   al   Gobernador  “por un término de dos (2) meses, contados a partir  de  la  vigencia  de  la presente Ordenanza, para contratar un empréstito hasta  por   la   suma   de   SETENTA   MIL   MILLONES   DE   PESOS   MONEDA  CORRIENTE  ($70.000.000.000.oo)”;  igualmente  señaló que los  recursos  del crédito atenderían prioritariamente los siguientes proyectos: 1)  Zipaquirá    –   Pacho  –  La  Palma; 2) Girardot  –  Cambao;  3)  Siberia  –   Tenjo  –        Tabio       –      Facatativá     –     El     Rosal     –  Subachoque; 4) Chusacá –  El  Triunfo  .  Viotá  – El Portillo; 5) La Shell –      Arbeláez      –  San  Bernardo;  6)  Alto  de  Minas  –    San    Francisco  –  Supatá  –   Pacho;   7)  Guaduas  –  Guaduero;  8) Boquerón –        Pandi       –       Venecia       –  Cabrera; 9) Capellanía –  Guachetá;  10) La Vega –  Sasaima;  11)  Choachí –       Fómeque      –       Ubaque       –       Cáqueza      –   Fosca;   12)   Puentes;   y   13)  Conservación,   rehabilitación,   pavimentación   de   vías   y  puentes  de  Cundinamarca          y          emergencias5.   

         El  Secretario  de  Vías de la Gobernación, ingeniero Héctor  José  Paredes Trujillo, así como  quien  posteriormente  lo  reemplazó,  ingeniero Oscar  Giraldo   Otálora,  encomendaron  a  los  ingenieros  Ricardo  Velandia  García, Mauricio Delgadillo Díaz,  Oscar  Riveros  Riveros,  Harold  Alexis  Urrea  Urrea, Hernando Sánchez Aroca,  Milton  Hugo Garzón, y Hector  Mario   Salazar   Peñalosa,  quienes  fungían  como  Supervisores,  la  elaboración  del presupuesto de cada obra de conformidad con  la  cartilla  de  precios  de  la  entidad,  con el propósito de establecer los  términos  de  referencia que integrarían los pliegos de condiciones requeridos  para  llevar  a cabo el respectivo proceso de licitación y de tal forma asignar  a  los  contratistas  la  elaboración  de las obras6.    

         No  obstante,  una  vez  elaborados tales presupuestos, e inclusive,  confeccionados  algunos pliegos de condiciones, la administración departamental  decidió   realizar   contratos   interadministrativos   con   las  Cooperativas  COINCO,    CODETER        y        ADCOOPGUALIVÁ.   

Entonces,  Oscar  Giraldo  Otálora, Subsecretario de Conservación Víal  y  luego  Director  de  Vías,  y  Luis Germán Castro  Martínez,   Gerente   de   Proyectos  y  Asesor  del  Gobernador,  impartieron  a  los  Ingenieros  Supervisores  la  orden  verbal de  ajustar  los  ítems  de los  presupuestos  en un dos por ciento (2%), aduciendo que se trataba de la suma que  cobraban  las Cooperativas por concepto de administración, circunstancia que es  relatada por los declarantes citados en precedencia.   

         Con  base  en los referidos ajustes la administración departamental  contrató   con  las  Cooperativas  COINCO  y  CODETER  la  realización   de   once   (11)   obras  por  $49.311.175.509.oo,  discriminadas  así7:   

#             

D             

M             

A             

No.             

Clase             

Contratista             

Contrato             

Valor  

1             

02             

10             

97             

SV-277             

Obra             

COINCO             

Girardot – Cambao             

10.941.709.600.oo  

2             

31             

10             

97             

OJ-047             

Obra             

COINCO             

La Palma – Los Totumos             

8.411.484.925.60  

3             

16             

10             

97             

SV-278             

Obra             

COINCO             

Chusacá – El Triunfo             

932.546.047.oo  

4             

16             

10             

97             

SV-274             

Obra             

COINCO             

Guaduas – Guaduero             

3.364.510.503.oo  

5             

16             

10             

97             

SV-288             

Obra             

COINCO             

Siberia –       Tenjo       –       Tabio       –     Facatativá     –       Rosal       – Subachoque             

3.176.143.220.oo  

6             

16             

10             

97             

SV-280             

Obra             

COINCO             

Capellanía  – Guachetá             

2.242.500.000.oo  

7             

30             

09             

97             

SV-273             

Obra             

CODETER             

Alto   de   Minas  –    San   Francisco  – Supatá             

3.532.741.764.oo  

8             

30             

09             

97             

SV-275             

Obra             

CODETER             

La Vega – Sasaima             

2.414.493.409.91  

9             

14             

10             

97             

SV-287             

Obra             

CODETER             

La Shell –      Arbeláez      – San Bernardo             

3.975.700.172.oo  

10             

14             

10             

97             

SV-284             

Obra             

CODETER             

Choachí –      Fómeque      –       Ubaque       – Cáqueza             

5.738.266.435.oo  

11             

14             

10             

97             

SV-285             

Obra             

CODETER             

Boquerón – Cabrera             

4.579.439.253.oo  

T   O  T  A  L             

49.309.535.329.51  

Además,  la Gobernación suscribió con la  Cooperativa   ADCOOPGUALIVÁ  doce   (12)   contratos   de   interventoría  para  las  obras  mencionadas  en  precedencia, así:   

#             

D             

M             

A             

No.             

Contrato             

Valor  

1             

14             

10             

97             

SV-291             

Girardot –       Nariño      – Guataquí             

357.168.332.oo  

2             

14             

10             

97             

SV-292             

Guataquí – Cambao             

400.979.968.oo  

3             

14             

10             

97             

             

La Palma – Los Totumos             

588.696.568.oo  

4             

14             

10             

97             

SV-293             

Chusacá – El Triunfo             

62.078.861.oo  

5             

14             

10             

97             

SV-281             

Guaduas – Guaduero             

235.512.243.oo  

6             

14             

10             

97             

SV-295             

Capellanía  – Gachetá             

157.500.000.oo  

7             

14             

10             

97             

SV-297             

Siberia –       Tenjo       –       Tabio       –     Facatativá     –       Rosal       – Subachoque             

223.861.780.oo  

8             

14             

10             

97             

SV-282             

Alto   de   Minas  –    San   Francisco  – Supatá             

227.258.236.oo  

9             

14             

10             

97             

SV-294             

La Vega – Sasaima             

185.506.598.oo  

10             

14             

10             

97             

SV-296             

La Shell –      Arbeláez      – San Bernardo             

278.299.070.oo  

11             

14             

10             

97             

SV-298             

Choachí –      Fómeque      –       Ubaté       – Cáqueza             

430.000.000.oo  

12             

14             

10             

97             

SV-299             

Boquerón – Cabrera             

320.560.747.oo  

T   O  T  A  L             

3.467.421.503  

          En  el  proceso  se estableció que dentro de los valores señalados  en  la  Cartilla  de  Precios  de la Gobernación, que fue tenida en cuenta para  realizar  los  presupuestos  iniciales,  ya se encontraba incluido el factor AIU  (administración,  imprevistos  y  utilidades), motivo por el cual, al reconocer  en   favor   de  las  Cooperativas  COINCO  y  CODETER  un  incremento  adicional  del  dos por ciento (2%) en los precios unitarios de cada  uno  de  los  ítems  de los  presupuestos   con   base   en   los   cuales   se   elaboraron   los  contratos  interadministrativos,   se  pagó  dos  veces  el  rubro  correspondiente  a  la  administración   de   la  obra,  lo  que  determinó  que  aquellas  se  vieran  favorecidas con dinero de la Gobernación de Cundinamarca.   

          En  efecto,  en  el  dictamen  de  las  funcionarias de INVIAS   se   efectúan   las  siguientes  precisiones técnicas que es oportuno resaltar:   

“Los  costos  totales  de  una  obra  están constituidos por los costos directos y los costos  indirectos.  Los  costos  directos  son aquellos claramente identificables en el  frente  de  obra, para los ítem de obra. En general se componen de maquinaria y  equipo,     materiales,     transporte     y     mano     de    obra”.   

“Los  costos  indirectos  constituyen  el  AIU  de un contrato de obra y están compuestos por  los   costos   de   Administración  (A),  Imprevistos  (I)  y  Utilidades  (U).  El  AIU de una obra es único, es decir, no hay lugar  a  más de un costo de AIU dentro de un mismo contrato.  El  AIU depende del tipo y tamaño de la obra, de su localización, del plazo de  ejecución  y de las condiciones generales y particulares de la misma, así como  del  Contratista,  por  lo  que su valor es exclusivo para cada obra” (subrayas fuera de texto).   

          “Los  costos  de Administración son los  gastos  generales  de  la  obra,  necesarios  para  su  realización. En general  comprenden  gastos  de instalación, servicios durante la construcción, sueldos  y  prestaciones  sociales del personal profesional, técnico y administrativo de  la  Empresa  que  interviene  directamente  en  la  obra,  seguridad,  servicios  médicos,  alojamiento,  alimentación,  gastos  legales  y seguros, transportes  internos  de materiales, transportes internos y externos de personal, documentos  y  valores,  equipos  y herramientas en general, avisos y costos financieros. Se  expresa     como     un     porcentaje     del     costo     directo”8.   

          Finalmente  concluyen  que  “en los once  (11)   Contratos   Interadministrativos  celebrados  entre  el  departamento  de  Cundinamarca   y  las  Cooperativas  denominadas:  Cooperativa  Interegional  de  Colombia  Limitada – Coinco  –       y  Cooperativa   Macional   de   Desarrollo   Territorial   Limitada   –       Codeter       –,  se  contrataron  las obras a Precio  Unitario  Fijo,  de  conformidad  con  la  lista de Cantidades de Obra y Precios  Unitarios  estipulados  en  la  Cláusula  Cuarta  de los mismos, no pactándose  reconocimiento  por  Costos  de  Administración de las Cooperativas”,  y  puntualizan  que “con respecto a  que  si  dicha  Administración corresponde o no a la que hace relación al AIU,  la  respuesta  pertinente  es  que  la Administración  forma     parte     del    rubro    AIU    (Administración,    Imprevistos    y  Utilidades)”9    (subrayas    fuera    de  texto).   

    

Adicional  al  incremento  por  concepto de  administración  de  las  Cooperativas, también se ha demostrado que se ordenó  aumentar  el valor de los ítems de los presupuestos por el cambio de año, esto  es,  atendiendo  que  parte  de  los  trabajos  deberían realizarse en 1998; no  obstante,  este  incremento  no  correspondió  a una cifra y a una metodología  igual  para  todos los contratos, sino que fue determinado de manera caprichosa,  al   punto   que  los  peritos  de  INVIAS   señalaron   que  “del  análisis  de  precios  unitarios  realizado,  se  deduce  que  el Departamento de Cundinamarca  incrementó  la  mayoría  de  precios  unitarios  de  los  contratos,  sin  una  metodología  definida,  ya  que  no  se  observó  en general ninguna relación  directa  con  los  ajustes deducidos con base en el incremento de precios de las  cartillas      del      Departamento”10.   

En relación con los referidos incrementos,  obran  en  autos las expresas manifestaciones que bajo la gravedad del juramento  rindieron   de   los   Supervisores  Ricardo  Velandia  García,   Mauricio   Delgadillo  Díaz,  Harold  Alexis  Urrea  Urrea, Milton   Hugo   Garzón,  y  Héctor    Mario   Salazar   Peñalosa11.   

          Es  así  como Ricardo Velandia    señala:    “Se   me   encomendó,  verbalmente,    la    evaluación    de   la   vía   Facatativá   –     El     Rosal     –   Subachoque,  Siberia  –  Tenjo  Tabio, que fue el contrato SV  288  suscrito con Coinco. En esto se me ordenó elaborar un presupuesto tomando,  inicialmente,  los  precios de la cartilla (…) la cartilla fue la base inicial  de  los  precios  unitarios  (..).  A  este  precio  unitario, por instrucciones  verbales  del  doctor  GIRALDO,  al  ser  un  convenio con la Cooperativa, quien  cobraba  la  administración en u  porcentaje. Es decir, la administración  tocó  incluirla  al precio unitario y pues entonces ya no era el precio básico  de  la  cartilla,  sino  el  precio  de  la  cartilla  más  un porcentaje. Este  porcentaje  era  del dos por ciento, es decir, se le metía el dos por ciento al  valor  unitario de cada ítem del presupuesto, de manera que al obtener el valor  total  ya  esta  incluido  el  dos  por ciento de la administración”.   

          Y  más  adelante  precisó  el  mismo  declarante:  “Cuando   determinó   la  administración  contratar  a  través  de  Convenio  Interadministrativo  con  la Cooperativa, se me ordena incluir ese dos  por  ciento.  Es  decir,  cuando  se  determina  que  no  va a hacer concurso de  méritos,  que  no  va  a  hacer  licitación,  se me ordena incluir ese dos por  ciento  (…).  Además  de  esta  variación,  se  ordenó  tener  en cuenta el  incremento  de  los precios que iban a suceder por cambio de año…”12.   

          Por    su    parte,    el    Ingeniero    Supervisor    Mauricio  Delgadillo  Díaz  declaró  que  Héctor  José  Paredes  le  ordenó  realizar  la  evaluación  técnica  de  la  vía  Guaduas –   Guaduero,   cuyo   “presupuesto   se  realizó  con  base  en  la  cartilla  de  precios  unitarios  vigente  para  ese  año,  el  cual fue entregado a mi jefe inmediato  (…)  a  ese  presupuesto  se  le  agregó  o  se  le incrementó un porcentaje  equivalente  al dos por ciento que el porcentaje de administración que cobraban  las  Cooperativas; este incremento se realizó por orden del Jefe que asumió la  Dirección  de  Vías en esa época, que era el Ingeniero Oscar Giraldo (…) El  incremento  se  realizó  en  cada  ítem, de manera que en el valor total ya se  reflejaba  ese  incremento”,  proceder que no había  realizado  nunca  antes. Además dijo que los precios unitarios de las Cartillas  ya     tenían    incluido    el    factor    AIU13.   

         

         El   Ingeniero  Supervisor  Oscar  Riveros  Riveros  destacó  que  “el  porcentaje  que  se  menciona  y  que cobrarían las Cooperativas no se tiene en  cuenta  cuando  se  elaboran  los  presupuestos,  puesto  que lo que se pretende  siempre  hacer  es elaborar unos presupuestos acordes al mercado y basados en la  cartilla  que para su elaboración tuvieron que tener en cuenta dichos factores.  No  tiene sentido (…) agregarle un porcentaje porque se va a contratar con una  Cooperativa,   puesto   que   le   saldría  al  Departamento  más  onerosa  la  contratación   (…).   De   todas  formas  aplicar  un  porcentaje,  cualquier  porcentaje,  a  lo arrojado en los precios de la cartilla no es un procedimiento  normal      en      el      Departamento      para      presupuestar”14.   

A  su  vez,  el  Ingeniero Supervisor   Harold     Alexis    Urrea    Urrea    expuso  que  “se  empezó  un proceso de  estudio  de  pliego  de  condiciones con asesores contratados por las directivas  para  la  estructuración  de  licitaciones  públicas.  Luego  de avanzado este  proceso  se nos solicitó ajustar los presupuestos, incluyendo un porcentaje por  administración   y   otro   por   cambio   de   año,   órdenes   estas  dadas  verbalmente”,   más   adelante   puntualizó   que  “se  ordenó  aplicar  el  dos  por  ciento  por una  administración  que  iba  a  ver y un incremento aproximado del doce por ciento  porque  la  obra  supuestamente se iba ejecutar en el año siguiente”.   

El  referido testigo, luego de señalar que  no  aplicó  el  incremento por AIU (administración, imprevistos y utilidades),  dado  que  ya  estaba  incluido  en  los  valores  señalados  en la cartilla de  precios,  destaca  que  “en  los  momentos en que se  ordenó  este  incremento  (del dos por ciento [2%] por  concepto   de   administración  de  las  Cooperativas,  se  aclara),  se  expuso  que  la  administración estaba incluida en el precio  unitario    de    la    cartilla,   pero   la   orden   se   mantuvo”15.   

Sobre  el  mismo tema declaró el Ingeniero  Supervisor    Hernando   Sánchez   Aroca,  quien acerca del incremento de los presupuestos relata que fueron  “citados  a varias reuniones para definir el alcance  de  la  obra y ajustar los presupuestos ya que por instrucciones de nuestro jefe  inmediato  se  ordenaba  elevar  los  costos  para darle un dos por ciento a las  Cooperativas  y  entre  el  ocho y el dieciocho por ciento, aproximadamente, por  reajuste  de  cambio  de  año” situación que no se  había  presentado  anteriormente  en su trabajo; luego, en punto del incremento  por  cambio  de año señaló que la cartilla era “la  guía  de  precios  y nosotros hacíamos los reajustes y se los entregábamos al  Director  de  Vías  para  su aprobación o negación, de acuerdo al caso. En lo  que  a  mi  labor concierne, ellos definían si estaba muy alto o muy bajo y nos  decían  súbanle  o  bájenle  (…)  eso  ocurría  en las reuniones, que eran  semanales,  unas  veces  se  hacían  en  la  sala  de  juntas  del despacho del  Gobernador,  otras  en  la  sala  de  juntas  de la Dirección de Vías (…) en  varias   reuniones   él   asistió   (el  Gobernador  ALJURE,       se  aclara)”16.   

          También   acerca   de   los  incrementos  ordenados,  el  Ingeniero  Supervisor  Milton Hugo Garzón Hernández  expuso: “El presupuesto se elaboró con  base  en  dos  aspectos:  en  cuanto  a cantidades de obra, se tuvo como base el  estudio  y  diseño que realizó el ingeniero JORGE GARZON NAVARRETE, en el año  de  1996 y también teniendo en cuenta las necesidades que presentaba la vía en  ese  momento,  y  en  cuanto  a  los  precios, se tomó como base los precios de  cartilla  para  agosto  de 1997, atendiendo también instrucciones de los jefes,  del  Secretario  y  Subsecretario,  se  destinó  un  dos  por  ciento  para  la  administración  que  cobraría  la Cooperativa con la cual se iba a realizar el  contrato  y  un  siete  por  ciento se destinó para contratar la interventoría  externa;  en  cuanto  a los precios de las obras, por instrucciones verbales del  Secretario   y  Subsecretario,  se  incrementaron  teniendo  en  cuenta  el  IPC  proyectado  para  1998,  ya  que  la  mayoría  de  las  obras  se ejecutaron en  1998”,  y  más  adelante  indicó:  “Cuando  elaboré  el  presupuesto,  el  mencionado dos por ciento se  dejó  independiente a los precios unitarios de cartilla, sin embargo al momento  de  elaborar  la  minuta  del convenio, tengo entendido que por instrucciones de  GERMAN  CASTRO, dicho dos por ciento se incrementó a los precios unitarios, por  tal  razón  en  el  presupuesto  del contrato no aparece el dos por ciento como  pago   de   administración   de   la  Cooperativa”.   

Finalmente  el  mismo  testigo  señala que  “los  precios  que  se  manejan en la Secretaría de  Obras  Públicas por medio de la cartilla, ya tienen incluido el AIU”17.   

También  rindió  testimonio  el Ingeniero  Supervisor  Héctor Mario Salazar Peñalosa,  quien  dijo  que para establecer los presupuestos “en  un principio se sacaron cantidades y se usaron los precios de la  cartilla  y  a  medida que iba avanzando el proceso nos iban dando instrucciones  ya  más  actualizadas  hasta llegar a conocer qué se iba a contratar a través  de  las  Cooperativas(…)  En cuanto a la cantidad de porcentaje se me dijo que  era  lo que valía la administración, que era lo que cobraba la Cooperativa por  la  administración  de  la  obra”, que el incremento  por  cambio  de  año  “dependía de la dificultad de  acceso  de  materiales,  de  consecución de los mismos y también de la mano de  obra.  Inicialmente  daban una instrucción: colóquele tanto, y uno lo colocaba  y  se  presentaba  así.  Si después de analizado por los superiores había que  hacerle  otro  ajuste,  pues lo ordenaban verbalmente, todo era en reuniones. Al  respecto  no  se  daba ninguna explicación, sólo era la orden (…) el dos por  ciento  lo  apliqué  a  todos  los  ítems igual, o sea a cada ítem su dos por  ciento,  y  el  otro  porcentaje  de  acuerdo con los ítems más difíciles del  proyecto”,    y    finalizó    destacando    que  “el  AIU  ya  estaba  contemplado  o  incluido en el  precio  de  la  cartilla”18.   

          En  suma, advierte la Sala que con los ilegales incrementos en siete  (7)  de  los  once  (11)  contratos  de  obra,  la administración departamental  asumió  indebidamente  unos  sobrecostos  que  con  base  en el dictamen de los  peritos  de  INVÍAS ascendió  a la suma de $1.148.849.829.oo.   

Importante resulta destacar que para rendir  el   referido   dictamen,   los   peritos   consideraron   que   “los  precios  base  que  se  debieron tomar para la elaboración del  presupuesto  de  las  obras  a  contratar,  eran  los  de  la  cartilla titulada  ‘Cartilla   de  Precios  Unitarios  para  Obra  Pública,  Vigencia  1997,  presentada el 25 de agosto de  1997”;  además,  tales  valores fueron ajustados de  acuerdo  con  el plazo de ejecución de la obra a fin de deducir los incrementos  por  cambio  de año, en la medida que parte de la obra se adelantaría en 1998,  y  por  ello  precisaron  que  “como  en la fecha de  elaboración  de los presupuestos de obra aún no se conoce el comportamiento de  los  precios  en  el  año siguiente, se efectuó una estimación de ajustes con  base  en  la  variación  de  los  precios,  entre  la fecha de elaboración del  presupuesto  y  los  precios  del  año  anterior, lo que involucra un cambio de  año”19.   

Al  analizar  en  conjunto  el valor de los  contratos  de  obra  y  procediendo  a  cotejarlo con el valor establecido en el  dictamen    pericial    rendido    por    las   funcionarias   de   INVIAS,   puede   establecerse   que  los  sobrecostos  por razón de las circunstancias antes referidas (administración y  cambio de año), se discriminan así:   

#             

No.             

Contratista             

Valor   contrato  (vc)             

V.    dictamen  (vd)             

Sobrecosto  (vc-vd)  

1             

OJ-047             

COINCO             

8.411.484.925.60             

7.836.537.418.31             

574.947.507.29  

2             

SV-288             

COINCO             

3.176.143.220.oo             

3.160.807.805.77             

15.335.414.23  

3             

SV-280             

COINCO             

2.242.500.000.oo             

2.136.346.955.64             

106.153.044.36  

4             

SV-273             

CODETER             

3.532.741.764.oo             

3.447.334.752.28             

85.407.011.72  

5             

SV-275             

CODETER             

2.414.493.409.91             

2.355.005.102.86             

59.488.307.05  

6             

SV-284             

CODETER             

5.738.266.435.oo             

5.611.765.470.42             

126.500.964.58  

7             

SV-285             

CODETER             

4.579.439.253.oo             

4.398.421.673.23             

181.017.579.77  

T  O  T  A  L             

30.095.069.007.51             

28.946.219.178.51             

1.148.849.829  

          Así,  pues, no hay duda alguna acerca de la materialidad del delito  de   peculado  por  apropiación,  pues  un  servidor  público  (Gobernador  de  Cundinamarca)  se  apropió en favor de terceros de bienes del Departamento cuya  administración  le  competía  de  conformidad con sus funciones, habida cuenta  que  sin sustento jurídico para ello, dispuso de los incrementos injustificados  que  a  la postre tornaron más onerosa la realización de las obras dirigidas a  mejorar algunas vías departamentales.   

        De   otra   parte   se   tiene   que  con  independencia  de  si  el dolo es asumido como una forma de culpabilidad, según  lo  postulaba  el  artículo 35 del Decreto 100 de 1980, o como una modalidad de  la  conducta  punible,  conforme  lo  establece el artículo 21 de la Ley 599 de  2000,  lo  cierto es que el tipo subjetivo en punto de la demostración de todos  los  elementos  de la disposición legal para dar plena vigencia al principio de  legalidad  que  se  concreta con la tipicidad, hacía imperioso ayer como ahora,  identificar  con  nitidez  si  los  medios  de  prueba  recaudados  señalan  un  comportamiento     atribuible     a     título     de     dolo,     culpa     o  preterintención.   

        En  efecto,  el artículo 39 del derogado estatuto penal disponía,  al  igual que lo hace el artículo 21 del nuevo Código Penal, la punibilidad de  la  culpa  y  la preterintención sólo en los casos expresamente señalados por  la  ley,  de  donde  fácil  resulta concluir, que todos los tipos penales de la  parte  especial  del  estatuto  penal  son  dolosos,  salvo  que  el  legislador  expresamente los haya previsto como culposos o preterintencionales.   

        La  acreditación  del  tipo  subjetivo  no  sólo va a servir para  garantizar  la  legalidad,  sino  que  a  su  vez  va  a determinar los límites  punitivos  dentro de los cuales se habrá de mover el juez al dosificar la pena,  como  que  la  punibilidad  del  comportamiento  doloso  es  superior  a  la del  preterintencional,   y   esta   a   su   vez,   mayor  que  la  de  la  conducta  culposa.   

        En  cuanto  se  refiere  a  la orden impartida por el ex gobernador  DAVID  ALJURE  RAMIREZ  de  incrementar  los  ítems  de  los  presupuestos  en  un  dos  por ciento (2%) de  administración  que  estaba  incluida en el factor AIU dentro de los precios de  las  Cartillas  de la Gobernación, así como aumentar los precios por el cambio  de  año sin un criterio atendible y definido, estima la Sala que se advierte el  hecho  humano  voluntario  (aceptado tardíamente por el procesado en la segunda  ampliación  de  su  indagatoria  efectuada  el  8  de  febrero  de  2000) de disponer en favor de terceros de  dinero  del  Departamento,  con pleno conocimiento de la contrariedad de la ley,  como  que  los  incrementos dispuestos carecían de soporte legal y de causa, en  cuanto  ajenos  a  la  contraprestación  que en este asunto correspondía a los  contratistas, esto es, realizar las obras contratadas.   

         Por   tanto,   impera   destacar  que  el  resultado  finalmente  producido  no es consecuencia de un actuar negligente del  acusado,   como   lo   planteó   el   Ministerio   Público   en  los  alegatos  precalificatorios,  sino doloso, en cuanto voluntariamente dispuso el incremento  de   unos  precios  para  adelantar  la  contratación  sin  razón  lógica  ni  jurídicamente  atendible;  es decir, no se trató de falta de control por parte  del  doctor  ALJURE sobre los  contraos  celebrados  con  las  Cooperativas,  sino  de  las  órdenes  que  él  directamente impartió en el referido sentido.   

          Antijuridicidad de la conducta:   

Igualmente  existe  certeza en este asunto,  que  con  el  señalado  comportamiento  irregular  en punto de la inclusión de  sobrecostos  no  consentidos  por  la  Constitución ni la ley en algunos de los  contratos   interadministrativos   celebrados  por  el  Gobernador  ALJURE   RAMIREZ   con  las  Cooperativas  COINCO   y   CODETER,  se  vulneró  de manera cierta y  efectiva,  sin razón jurídicamente atendible, la administración pública como  bien  jurídico  cuya  protección pretende el legislador al sancionar el delito  de peculado por apropiación.   

En  efecto,  como  ya  se  advirtió,  el  patrimonio  departamental  sufrió  mengua al ser inflados los precios unitarios  de   obra   en  los  presupuestos  con  base  en  los  cuales  se  adelantó  la  contratación  con  las  Cooperativas,  a  la  vez  que  se efectuaron los pagos  respectivos  hasta  que  fueron  detectadas  las  irregularidades, y entonces la  administración adoptó las medidas que consideró pertinentes.   

Así las cosas, según puede concluirse del  dictamen      rendido      por      las     funcionarias     de     INVIAS,  se  tiene  que del patrimonio del  Departamento  de  Cundinamarca  fue  cancelado  un  sobrecosto  injustificado de  $1.148.849.829.oo,  que  corresponde a la diferencia entre el valor de las obras  señaladas  anteriormente,  calculado  con  base en la Cartilla de Precios de la  Gobernación  presentado en agosto de 1997, ajustado por el cambio de año, esto  es,  por la necesidad de adelantar parte de las obras en 1998, y cotejando dicho  resultado    con    la    suma    por    la    cual   se   contrató   con   las  Cooperativas.   

Impera  destacar  en punto del monto de los  sobrecostos,  que  a  la postre determina la cuantía del delito de peculado por  apropiación,  así  como  la  cuantificación del quebranto del objeto material  sobre  el  cual  recayó el comportamiento (patrimonio público del departamento  de  Cundinamarca),  que si bien en la actuación obra la evaluación realizada a  solicitud  del  Gobernador  de  Cundinamarca,  Andrés  González  Díaz,  por  la  Asociación  Colombiana de  Ingenieros   Constructores   (ACIC),  en  la  cual  se  establece  una  suma  de  $868.281.779.oo,  y  que  además también figura en las diligencias el dictamen  rendido   sobre   el  mismo  tópico  por  un  perito  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación,  que  estimó  el valor de los sobrecostos en $3.074.601.025.oo,  para  la Sala, al igual que lo consideró la Fiscalía, el estudio que merece su  atención  y  con base en el cual se decidirá, es el realizado por funcionarias  del  Instituto  Nacional  de  Vías (INVIAS),  dado  que  denota  mayor  propiedad  en  el  abordaje del asunto  investigado,  brinda claridad conceptual, se ocupa en detalle de las vicisitudes  propias  de  esta  clase de comportamientos delictivos, y en especial, demuestra  los  soportes  de sus conclusiones; en dicho dictamen se cuantificó el monto de  los  sobrecostos  en  siete (7) de los once (11) contratos de obra celebrado con  COINCO   y   CODETER      en     la     suma     de  $1.148.849.829.oo.   

Este último valor, como ya se dijo, partió  de  los  precios  señalados en la Cartilla de la Gobernación, fue incrementado  en  un  dos  por ciento (2%) por concepto de administración de las Cooperativas  que  ya  estaba  incluido  en  los  ítems  de  los precios unitarios de la cartilla como parte del factor AIU  (administración,  imprevistos  y  utilidades)  y  se  le  adicionó  un segundo  aumento  por  concepto de cambio de año, que se efectuó de manera discrecional  sin  responder  a  una  metodología  definida  por los Ingenieros Supervisores,  acatando      órdenes     de     Oscar     Giraldo  Otálora,  Subsecretario de Conservación Vial y luego  Director    de   Vías,   y   Luis   Germán   Castro  Martínez,   Gerente   de   Proyectos  y  Asesor  del  Gobernador.   

          En   consecuencia   de   lo   expuesto,  advierte  la  Sala  que  el  comportamiento  por  el  cual se acusó al doctor DAVID  ALJURE  tiene  la  condición  de  antijurídico  por  vulnerar  sin  justificación  alguna  el  bien  jurídico de la administración  pública.   

          Culpabilidad de la conducta:   

          Según   lo  señalado,  el  doctor  DAVID  ALJURE  RAMIREZ  es  culpable  puesto  que  estando en  posibilidad  jurídica  y  material  de actuar conforme a derecho y a las normas  que  regían su actividad pública, ya fuera adelantando la contratación de las  obras   por   el   sistema  de  licitación  de  acuerdo  con  los  presupuestos  inicialmente  elaborados por los Ingenieros Supervisores, o bien, acudiendo a la  contratación     directa,     pero     sin     aumentar     los    ítems  de  los presupuestos en un dos por  ciento  (2%)  por  concepto de administración de las Cooperativas que ya estaba  incluido  en  los precios unitarios señalados en la Cartilla de la Gobernación  (factor  AIU),  y  sin  incluir  tampoco,  con ausencia de criterio definido, el  ajuste  correspondiente a los costos de las obras en el año siguiente, esto es,  en 1998, decidió todo lo contrario.   

Es  decir,  el  acusado  pactó  con  las  Cooperativas  el  pago  del dos por ciento (2%) por concepto de administración,  así  como  un  incremento  correspondiente  al  aumento  de  precios en el año  siguiente,  pese  a  que  ya  se  encontraban  elaborados  los  presupuestos  de  conformidad  con  los  precios unitarios de las Cartillas de la Gobernación, en  los  cuales  aparecía  incluido  el  factor AIU (administración, imprevistos y  utilidades),  razón  por la cual se canceló en dos ocasiones y con porcentajes  diversos     el     referido     concepto     de     administración    a    las  Cooperativas.   

Imperioso  se  ofrece  destacar que resulta  curioso,  por decir lo menos, que en la primera sesión de indagatoria realizada  el  5  de  octubre  de  1998,  el  procesado  no  refirió  de manera alguna los  incrementos  acordados  con las Cooperativas, pues se limitó a señalar que los  valores  de  los contratos interadministrativos se establecieron con base en los  precios  de  las  Cartillas  de la Gobernación, y que a estos se sometieron los  contratistas.   

Tampoco en la ampliación de indagatoria del  16  de  marzo  de  1999,  el  doctor ALJURE  mencionó  el  citado  acuerdo,  y reiteró que los precios de los  presupuestos   se  establecieron  con  fundamento  en  las  cartillas;  además,  señaló  que si en efecto existía desfase entre los precios de las cartillas y  aquellos  por  los  que finalmente se contrató, ello era responsabilidad de sus  subalternos,   dado   que   el   había   permanecido   ajeno  a  tales  labores  precontractuales.   

Es  solo hasta en la segunda ampliación de  indagatoria  realizada  el  8 de febrero de 2000 cuando el acusado se refiere al  incremento,  manifestando  que  “cuando se inició la  discusión  de  las minutas de contrato, se acordó el dos por ciento como costo  de  administración. El dos por ciento fue genérico para todos los contratos de  todas  las  Cooperativas  y se acordó después de que se habían adjudicado los  contratos”20.   

          A  su vez, en la misma oportunidad el procesado mencionó el aumento  por   cambio   de   año   diciendo   que   se   presentaban  dos  alternativas,  “una  era contratar sin reajustes por cambio de año  y  la otra dejar abierta la posibilidad de reajustar para el año 98, de acuerdo  con  posibles  incrementos  en los precios. Se optó por la primera: contratar a  precios  fijos  con  un  pequeño  incremento  cuyo cálculo lo trabajaron en la  Secretaría de Obras Públicas”.   

          Más  adelante  señaló  en  punto  del  cobro  del  porcentaje  de  administración  que  ya  aparecía  en  el  factor  AIU  de  los precios de las  Cartillas  de  la  Gobernación: “podría presentarse  una  duplicación,  que  yo no le sabría explicar (…) A mí se me planteó la  tarifa  de  administración  solicitada  por  las  Cooperativas  y  al  respecto  di  una  instrucción  clara,  y  creo  que todos los  contratos  no  pudieron  superar  el  dos  por ciento en ese aspecto”21    (subrayas    fuera   de  texto).   

         La  anterior  precisión por parte del acusado deja en claro que sí  estuvo  pendiente  de la etapa precontractual de los contratos y que sí acordó  el  incremento de los valores por concepto de administración, todo lo cual deja  sin  piso  lo  afirmado  por  José  Alfonso  Quintero  Pinilla,  asesor  del  ex gobernador, en el sentido de  que  los  precios  de los contratos de obra no fueron negociados “sino   que   el   departamento  los  determinó  a  través  de  sus  ingenieros”22.   

         Como  puede  establecerse de lo anterior, resulta demostrado que los  incrementos  por  administración  y  por  cambio  de  año  que  constituyen el  fundamento  fáctico  a  partir  del  cual  se  edificó la acusación contra el  doctor  ALJURE  RAMIREZ,  no  solo  eran  conocidos por este, sino que él los pactó con las Cooperativas con  posteridad  a  la adjudicación de los contratos como lo señaló, circunstancia  que  desvirtúa  el  argumento de la defensa orientado a señalar que el acusado  no  estaba  enterado  de  que  los  precios  de  los  contratos con CODETER        y        COINCO  se hubieran incrementado en el dos  por  ciento  (2%)  que  dice  la resolución de acusación, y que por tanto, esa  ausencia  de  conocimiento  lo  exime  de  culpabilidad  de  conformidad  con lo  establecido    en    el    numeral    10    del    artículo    32   del   mismo  ordenamiento.   

          Sobre  el  tema  abordado  expuso  Héctor  José  Paredes  Trujillo,  quien  se  desempeñó como  Secretario  de  Vías  de  la  Gobernación de Cundinamarca, que “el   señor   gobernador   DAVID  ALJURE  manejó  directamente  los  convenios    interadministrativos   para   construcción   de   obras   y   para  interventorías  a  través  de las Cooperativas. Nosotros los funcionarios y yo  como  secretario  de  vías  no tuve ninguna intervención para la contratación  con  las  Cooperativas”23.   

          Lo  anterior  fue  corroborado  por  Jairo  Enrique  Jaimes  Ordoñez, subgerente de la Cooperativa  COINCO, el cual declaró que  previamente  a la firma de los contratos de obra participó en varias reuniones,  en   las   cuales   se  entrevistó  directamente  con  el  doctor  ALJURE24.   

Y  aún  más,  advierte  la Sala que si en  verdad  asistía  al  procesado  interés  por  asegurar  la transparencia en la  contratación,  ninguna  explicación  se ofrece respecto de que los incrementos  por  administración  y cambio de año no aparecieran discriminados en un rubro,  sino       que      simplemente      se      gravaron      los      ítems    de   precios   unitarios   del  presupuesto,  para que el resultado final apareciera inflado, sin que se pudiera  establecer   que   se   había   aplicado   un   incremento   por  los  factores  mencionados.   

Aunque la orden de incrementar por concepto  de   administración   de   las   Cooperativas  los  valores  unitarios  de  los  presupuestos  que  sirvieron  para  realizar contratos, pese a que el factor AIU  (administración,  imprevistos  y utilidades) ya se encontraba en los precios de  la  cartilla,  no  fue  dada  directamente  a los Ingenieros Supervisores por el  doctor  ALJURE RAMIREZ, sí la  impartieron    Oscar   Giraldo   Otálora,  Subsecretario de Conservación Víal y luego Director de Vías, y  Luis     Germán    Castro    Martínez,  Gerente  de Proyectos y Asesor del Despacho, quienes por su nivel  directivo  tenían  acceso  directo  al  Gobernador  y dieron cumplimiento a sus  instrucciones,  en  tanto  que,  como  lo  destacan los Ingenieros Supervisores,  ellos  se  dedicaban  a  cumplir  ordenes  por  estar  jerárquicamente lejos de  aquel.   

Se impone resaltar que si bien Luis  Germán  Castro Martínez refirió en  su  declaración  que  no  tenía  conocimiento  sobre  la  forma  en que fueron  establecidos  los precios unitarios de las obras, y que tampoco de ello conocía  el  ex  gobernador  ALJURE, lo  cierto  es  que  los Ingenieros Supervisores son coincidentes en señalarlo como  una  de  las  personas que les dio la orden de incrementar los precios unitarios  de  las  obras  en  los presupuestos iniciales, así como incrementar los ítems  por  el  cambio  de  año,  circunstancia que desvirtúa la ajenidad del acusado  respecto  del  asunto  investigado,  pues  era  una de las formas expeditas para  hacer  cumplir  la  “instrucción  clara”   a  la  que  se  refirió  en  la  segunda  ampliación  de  su  indagatoria.   

          Cabe   destacar   igualmente,  que  el  ex  gobernador  ALJURE  RAMIREZ, al suscribir los contratos  OJ-047,   SV-288   y   SV-280  con  COINCO,   y   SV-273,   SV-275,   SV-   284   y  SV-285  con  CODETER,  tenía pleno conocimiento de los  sobrecostos  con los que se habían gravado los presupuestos iniciales, dado que  él  directamente  los  había  convenido con las Cooperativas, y en tal medida,  las    órdenes    impartidas   por   Oscar   Giraldo  Otálora   y  Luis  Germán  Castro  Martínez  a  los  Ingenieros Supervisores, no  eran  más  que  la  concreción  de  lo  pactado,  circunstancia  que  pone  de  manifiesto  que  el  doctor  DAVID  ALJURE  estaba en capacidad de comprender la ilicitud de su comportamiento  y   de   determinarse  de  acuerdo  con  dicha  comprensión,  vale  decir,  era  imputable.   

          Ahora  bien,  la  conciencia  y  la  voluntad  de  atentar contra el  patrimonio  público  departamental se encuentran acreditadas con las siguientes  pruebas:   

          Los   contratos  interadministrativos  celebrados  con  COINCO        y        CODETER  se  encuentran  suscritos  por el  doctor  ALJURE en su calidad  de  Gobernador de Cundinamarca, circunstancia que no ofrece reparo alguno, y por  tanto,  permite  concluir que no hubo delegación en personal de la gobernación  para  celebrarlos,  pues  de lo contrario, huelga señalarlo, estarían firmados  por  el  servidor  público en quien hubiera recaído la delegación25.   

Por  tanto,  si  no  hubo  delegación, que  además  requeriría  del  correspondiente acto administrativo particular que no  se  produjo,  la responsabilidad por los referidos contratos sólo incumbe al ex  gobernador  DAVID  ALJURE, de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  inciso  2°  del  artículo 211 de la  Constitución  Política  y  en los artículos 12 y 25 numeral 10º de la Ley 80  de 1993   

          Asunto          diverso          es          la         desconcentración de los actos y trámites  contractuales,  sin  atención a la naturaleza o cuantía del contrato, a la que  insistentemente  se refiere el defensor del procesado, que bien puede hacerse en  los  funcionarios  de  los  niveles  directivo, ejecutivo o sus equivalentes, de  acuerdo  con  las  reglas  de distribución de sus funciones. Así lo prevé por  vía     general     (en    ello    se    diferencia    de    la    delegación  que exige un acto particular)  el  artículo  12  de  la  Ley 80 de 1993, reglamentado por el artículo 7° del  Decreto 679 de 1994.   

En  efecto,  el  inciso 2° de este último  precepto  señala  que la desconcentración  contempla la facultad de expedir actos de trámite o impulso de la  licitación   o   concurso,   pero  “no  incluye  la  adjudicación   o  la  celebración  del  contrato”,  circunstancia   que   descarta  la  alegada  ajenidad  del  doctor  ALJURE   RAMIREZ   respecto  de  la  fase  precontractual  y de la celebración de los contratos interadministrativos entre  la    Gobernación    de    Cundinamarca   y   las   Cooperativas   COINCO        y        CODETER.   

Además,  es  evidente que en su calidad de  servidor  público  le correspondía, conforme a las reglas del manejo de bienes  ajenos  y  en  atención a que no sólo comprometía el patrimonio público sino  también  su responsabilidad personal (numeral 4º del artículo 26 de la Ley 80  de  1993),  estar  atento  al  devenir  de  la  contratación,  en especial, por  tratarse  de  sumas  bastante  considerables  cuyo  manejo no podía quedar, sin  más,  al  criterio personal de algunos de sus subalternos, sin conexión alguna  con  las  pretensiones  del  mandatario  en  el  corto  periodo para el cual fue  designado  por el Presidente de la República, y que imponía, necesariamente la  asunción   personal   del   desarrollo   de   las   fases   precontractuales  y  contractuales, así como su verificación.   

          Adicional    a    lo    expuesto    se    tiene   que   Martha  Cediel  Peñuela, funcionaria de la  Cooperativa  COINCO,  expuso  que  el  ex  gobernador ALJURE  “mostró más o menos qué porcentaje o que cuantía  podían  ellos  contratar  con  la  Cooperativa  (…)  él tenía un listado de  proyectos  con la Secretaría de Obras, para ver cuáles se podían desarrollar,  o  comenzar  a  ejecutar; él nos mostró la cuantía y la cantidad de convenios  que  se  podrían  celebrar  y  él  lo  define (…) la gobernación define los  precios,  y  Coinco  con  los  ingenieros revisan los precios pues de acuerdo al  mercado”;  precisa  que en la reunión con el doctor  ALJURE      RAMIREZ  “se  habló de los valores  globales  de  las  obras  en  sí,  de  totales,  y ya  después  se  sentarían  las partes técnicas a definir los precios”.  (…)  se habló de los valores”26  (subrayas  fuera de texto).   

En los contratos de obra se estableció que  “EL CONTRATISTA se obliga para con el DEPARTAMENTO a  ejecutar  las  obras objeto del presente contrato a los PRECIIOS UNITARIOS FIJOS  y  en  las cantidades aproximadas que se establecen”;  igualmente  se  expresó  que “EL CONTRATISTA declara  que   los  precios  unitarios  determinados”  en  el  contrato  “incluyen  todos  los  costos  directos  e  indirectos  requeridos  para la ejecución de la obra, por tanto EL DEPARTAMENTO  no  reconocerá sumas diferentes a las aquí expresadas por la ejecución de las  mismas,  ni  ajustes a estas por ningún concepto”, y  más  adelante  se  anotó  que “EL CONTRATISTA es el  único  responsable  por  la  vinculación  del  personal, lo cual realiza en su  propio  nombre  y  por  su  cuenta  y  riesgo,  sin que EL DEPARTAMENTO adquiera  responsabilidad   alguna   por   dichos  actos.  Por  tanto,  corresponde  a  EL  CONTRATISTA  el  pago de los salarios, prestaciones sociales e indemnizaciones a  que haya lugar”.   

          No   se   reprocha   al   acusado   haber   suscrito  los  contratos  interadministrativos        con        las       Cooperativas       COINCO        y        CODETER   sin   acudir  al  procedimiento  licitatorio,  pues  la  Ley  80  de  1993 permite obviar la licitación en tales  circunstancias,  dado que en su artículo 2º les otorga la calidad de entidades  públicas  para  efectos  de  contratación  interadministrativa por tratarse de  asociaciones  de  entes  territoriales,  y así se establece en el artículo 7º  del  Decreto 855 de 1994 que reglamenta la contratación directa; se reitera, el  objeto   de  reproche  lo  constituyen  los  incrementos  que  por  concepto  de  administración  (que ya estaba incluida en el factor AIU), y por cambio de año  (caprichosamente  y  sin metodología definida alguna) se efectuó ordenó el ex  gobernador   ALJURE  que  se  realizara  sobre  los  presupuestos  de  los  contratos de obra, con base en los  cuales  se  adelantó  la contratación interadministrativa con las Cooperativas  COINCO   y   CODETER,  que  arrojó  unos  sobrecostos  estimados   en  $1.148.849.829.oo,  que  beneficiaron  a  los  contratistas,  en  desmedro del patrimonio del Departamento de Cundinamarca.   

De  conformidad  con lo expuesto, estima la  Sala  que  se  ha  acreditado  suficientemente,  en  grado  de certeza, tanto la  materialidad   del   delito  por  el  cual  se  acusó  al  doctor  DAVID    ALJURE    RAMIREZ,    como   su  responsabilidad  en  calidad  de  autor material del referido comportamiento, lo  cual impone proferir en su contra sentencia condenatoria.   

Respuesta  a  los  alegatos  de los sujetos  procesales   

Es  necesario  precisar  que  la  Sala  no  comparte  las observaciones de la Fiscal comisionada por el Fiscal General de la  Nación,  orientadas  a  demostrar  la  comisión  del  delito  de  peculado por  apropiación  aduciendo  que  el  acusado  no  se  sujetó  a  los  fines  de la  contratación   establecidos  en  la  ley,  ni  tampoco  cumplió  el  deber  de  selección  objetiva  dada  la  falta  de  capacidad  de  las Copoperativas para  desarrollar  el objeto de los contratos, la cual condujo a la ejecución parcial  de las obras.   

En  efecto,  no  hay duda que el ámbito de  protección  de  la  norma,  en  este caso, del precepto que regula el delito de  peculado  por  apropiación,  se encuentra satisfecho a plenitud con la conducta  de  incrementar  indebidamente  los  presupuestos  con  base  en  los  cuales se  realizaron  los  contratos;  sobre  el  punto  debe  recordarse  que  si  en  la  providencia  que calificó el mérito del sumario se precluyó la investigación  por  el  delito  de celebración indebida de contratos, en esta fase del proceso  no   resulta   procedente   censurar   aquello   sobre   lo   cual  ya  existió  pronunciamiento   de   fondo,   pues   allí   se   dijo   que   “con    relación    a    la   presunta   trasgresión   (sic)   de  las  normas  que  regulan  la  contratación   estatal,  que  en  materia  penal  implicaría  la  celebración  indebida  de  contratos,  cabe  observar  que los convenios interadministrativos  celebrados  por  el  ex  gobernador  ALJURE RAMIREZ con las Cooperativas COINCO,  CODETER,  y  ADCOOPGUALIVA,  por  el  mecanismo  de la contratación directa, se  muestran  acordes  con  las normas que regulan la contratación estatal, no solo  por  su  aspecto  formal,  sino  porque de la prueba acopiada no puede inferirse  interés       ilícito       alguno       que       los      afecte”.   

Imprescindible  resulta  destacar  que  lo  expuesto  no  obsta para evidenciar que al ser variada de manera intempestiva la  decisión  inicial de realizar los presupuestos de obra para definir los pliegos  de  condiciones  que  servirían  en  la  contratación  estatal  a  través  de  licitación  pública,  para  entonces  acudir a la contratación directa con la  Cooperativas,  en  virtud  de la cual se ordenó aumentar el valor de los ítems  de  los presupuestos ya elaborados, y con ello el valor de siete (7) de los once  (11)    contratos    suscritos    por    la    Gobernación   con   COINCO        y        CODETER,   circunstancia  adicional  para  acreditar  el  propósito  del  incriminado  en  orden  a  defraudar  las  arcas  públicas.   

Ahora bien, asunto diverso resultan ser las  responsabilidades  de diversa índole que puedan derivarse del incumplimiento de  los  contratos,  lo  cual,  en estricto sentido, no constituye el objeto de este  proceso,  ni  de esta decisión en particular, y por tanto, corresponderá a las  autoridades competentes para ello.   

          En  sentido similar debe indicarse que tampoco lo relacionado con la  subcontratación  de  las  obras  por  parte  de  las  Cooperativas COINCO        y        CODETER   que   reprocha   la   Fiscalía  constituye  objeto de este pronunciamiento, de una parte, porque tal posibilidad  no  estaba  expresamente  excluida  en  los  contratos,  pues  en ellos sólo se  establece  que la cesión –  instituto       diverso       a       la      subcontratación      –   debía   realizarse   con   previa  autorización  del Departamento y concepto del interventor, y de otra, porque el  incremento  injustificado  en  los  precios  unitarios de los valores de obra no  guarda relación con el asunto mencionado.   

Como acertadamente lo destaca la Procuradora  Delegada,  la  Cartilla  de  Precios  de la Gobernación no resultaba imperativa  para  establecer valores unitarios de las obras, pese a lo cual, era un marco de  referencia  que  al  ser  tenido  en  cuenta  por los Ingenieros Supervisores al  realizar  inicialmente  los  presupuestos de las obras que iban a ser objeto, en  principio,   de   licitación   pública,   pero   que   posteriormente   fueron  incrementados    por    instrucciones    del    ex    gobernador    ALJURE,  constituía un elemento de juicio  correctamente  aplicado en el dictamen pericial por parte de las funcionarias de  INVIAS,  pues  a los precios  establecidos  en  la  cartilla  vigente  para  la  época de la contratación se  aplicaron  los  incrementos  correspondientes  por  cambio de año, todo lo cual  arrojó      los      sobrecostos      que      fueron      cuantificados     en  $1.148.849.829.oo.   

Ahora bien, no es cierto lo expuesto por el  acusado  en  la  audiencia  pública,  al  señalar  que  los sobrecostos fueron  establecidos  pericialmente  con  base  en  las  diferencias  entre  los valores  unitarios   indicados   en   las  cartillas  de  la  Gobernación  que  no  eran  obligatorias, y los que aparecen en los contratos.   

Sobre  ello  considera  la  Sala  que  la  autorización   del   incremento  de  los  precios  unitarios  por  concepto  de  administración  de  las Cooperativas que ya se encontraba incluido en el factor  AIU,  así  como el aumento por cambio de año sin una metodología definida, es  lo  que  determina  la  imputación  fáctica  y  jurídica  que  se efectúa al  procesado como autor del delito de peculado por apropiación.   

Por  tanto,  lo  establecido en el dictamen  pericial  de  las  funcionarias  de  INVIAS,  únicamente  viene a cuantificar el efecto de tales instrucciones  sobre  siete  (7)  de  los  once  (11)  contratos  de obra que se celebraron con  COINCO   y   CODETER,   sin   que  para  ello  resulte  trascendente      si      las      Cartillas     de     Precios     –  que  fueron valoradas adicionando de  manera  correcta  el  incremento por cambio de año de acuerdo al tiempo pactado  de     ejecución     de     cada     una     de    las    obras    –  eran  obligatorias  o  no,  pues  lo  cierto  es  que  con  base en ellas, como marco de referencia, se realizaron los  presupuestos  iniciales,  y  sobre los valores allí obtenidos se efectuaron los  ilegales  incrementos  dispuestos  por el doctor ALJURE  RAMIREZ.   

          Evidencia   la  Sala  que  tampoco  exonera  de  responsabilidad  al  procesado  el  argumento  de  que  las  Cartillas  de  Precios  no son de fácil  comprensión  o  que  no estaba llamado a suponer que eran obligatorias, pues se  reitera,  lo  que se encuentra demostrado es que a los presupuestos inicialmente  elaborados   por   los  Ingenieros  Superivisores,  y  con  posterioridad  a  la  adjudicación  de  los  contratos,  el  doctor  ALJURE  RAMIREZ  ordenó  aplicarles  ciertos  incrementos  de  manera  contraria  a  derecho,  sin  que  para  ello tenga importancia alguna la  complejidad de las mencionadas cartillas.   

En  cuanto  se  refiere  a  la  queja  del  procesado,  de  que  los resultados diversos de los dictámenes periciales resta  veracidad  a  las  conclusiones  de la acusación, baste señalar que en derecho  colombiano  rigen  los  principios de libertad de prueba y de libre apreciación  probatoria;   en   virtud   del   primero,  la  materialidad  del  delito  o  la  responsabilidad   pueden   ser   establecidas   a  través  de  cualquier  medio  demostrativo,  siempre  que no viole la dignidad y los derechos fundamentales de  las  personas.  El  segundo  se  refiere  a que por no existir sistema de tarifa  legal,  el funcionario judicial se encuentra en libertad de apreciar las pruebas  en  conjunto,  únicamente limitado por las reglas de la sana crítica, a partir  de  las  cuales  está  facultado  para  otorgar  mérito  a  aquellos elementos  probatorios  que  le ofrecen valor demostrativo, y negárselo a los que no tiene  la virtud de persuadirlo.   

En  consecuencia,  como ya se advirtió, si  bien   existen   en  el  proceso  tres  dictámenes  acerca  del  monto  de  los  sobrecostos,  ha  considerado la Sala, como también la Fiscalía, que de ellos,  el  que  brinda  mayor  confiabilidad  por  su  detalle,  precisión  y claridad  conceptual,    es    el   rendido   por   las   funcionarias   de   INVIAS,  y  con base en él se estructuró  la acusación, así como esta decisión.   

Respecto del argumento del procesado, quien  aduce  que pese a que los presupuestos de las obras se elaboraron con base en la  cartilla  del  primer  semestre  de  1997,  el  dictamen sólo tuvo en cuenta la  cartilla  del  segundo  semestre  de  1997,  que  inexplicablemente  establecía  precios  más bajos, es necesario puntualizar que si el proceso de contratación  directa  culminó  con  la firma de los contratos entre el 30 de septiembre y el  16  de  octubre de 1997, resulta obvio que, como lo refieren las funcionarias de  INVIAS, tuvieran en cuenta la  Cartilla  de  Precios presentada el 25 de agosto del mismo año, como que era la  vigente  para cuando se suscribieron los contratos, además, reitérese que para  efectos  de  establecer  las  diferencias  constitutivas  de  sobrecostos, a los  valores  unitarios  de  la  citada cartilla se les aplicó metodológicamente el  incremento por cambio de año.   

          En  punto  de la afirmación del procesado, de que es impensable que  hubiera  tenido  la capacidad de convencer o poner de acuerdo a los funcionarios  que  intervinieron  en  la  contratación  para  quebrantar la ley, es necesario  recalcar  que las pruebas señalan sin duda alguna que él fue quien acordó los  sobrecostos   con  las  Cooperativas,  él  fue  quien  impartió  la  orden  de  incrementar   irregularmente   los  presupuestos  con  base  en  los  cuales  se  suscribieron  los  contratos interadministrativos, y los Ingenieros Supervisores  se  limitaron  a  cumplir  las  órdenes  impartidas  sin  obtener explicaciones  suficientes,  pese  a que pusieron de presente que no correspondía efectuar los  aumentos ordenados.   

          Ahora  bien,  no hay duda que con los sobrecostos se beneficiaron en  primer  lugar  las Cooperativas, pues pactaron y recibieron por sus trabajos una  retribución   económica   superior   a  la  que  ordinaria  y  legalmente  les  correspondía,  circunstancia  que  no  impide  que  otros,  en  segundo  lugar,  también  hayan  percibido beneficios con ello, como sería la situación de los  subcontratistas;   no   obstante,   tal   tema  no  constituye  objeto  de  esta  decisión.   

         En  cuanto  hace  referencia  a que el incremento del dos por ciento  (2%)   no   aparece   en   parte   alguna   de  la  actuación,  “convirtiéndose   en   el   fantasma   de  este  proceso”,  ineludible  resulta  insistir  en que precisamente, tal fue el  procedimiento     utilizado     por     el    acusado    para    “mimetizar”,   como   lo   señaló   la  Fiscalía,   el   delito   de   peculado  por  apropiación;  no  obstante,  las  declaraciones  de  los  Ingenieros  Supervisores  que  recibieron  la  orden  de  efectuar  el incremento a cada uno de los ítems, así como lo establecido en el  dictamen  pericial,  permiten dar entidad cierta y efectiva al porcentaje al que  se  refiere  el  procesado,  esto  es,  aparece  reflejado  en los ítems de los  presupuestos  con  base  en  los  cuales  se contrató, pues allí ya se habían  aumentado    los    precios    señalados    por    las    cartillas    de    la  Gobernación.   

Si  bien  es cierto que en las Cartillas de  Precios  no  aparece  discriminado el factor AIU (administración, imprevistos y  utilidades),  lo  cierto  es que tal rubro aparece incluido en el valor unitario  de  cada uno de los precios establecidos en ellas, razón por la cual, al pactar  el  doctor  ALJURE  con  las  Cooperativas  el  dos  por  ciento  (2%)  de  incremento de los presupuestos por  concepto  de  administración,  dispuso  ilegalmente  que se pagara dos veces el  mencionado      concepto,      en     desmedro     de     la     administración  departamental.   

Ahora,  con  relación a lo expuesto por el  acusado,  en  el  sentido  de  que si se hubieran evaluado en conjunto todos los  contratos  la  diferencia  habría  sido  de  apenas $68.379.164.oo, es oportuno  recordar  que  en materia de contratación estatal rige el principio de unidad y  autonomía  de  los  contratos,  en  virtud  del  cual,  cada  uno de ellos debe  celebrarse  y desarrollarse de manera independiente como un todo, sin que puedan  las  ganancias  o  beneficios  de  unos  enjugar  las  pérdidas de otros, en el  entendido  que  la  realización  de  las  obras por parte de la administración  responde   a   una   planeación  estratégica  que  de  plano  descarta,  salvo  circunstancias  coyunturales  especiales como los imprevistos, un daño para los  bienes   o   patrimonio   de  las  entidades  públicas,  y  con  ello  para  la  comunidad.   

Asiste razón al procesado, en el sentido de  que   el   contrato  SV-274  correspondiente  a  la  obra  Guaduas  –  Guaduero  no presenta sobrecostos, y  en  esa  medida, como se puede observar, no aparece en la lista de los siete (7)  contratos  donde  sí  se evidencian diferencias en contra de la administración  departamental que integran el delito de peculado por apropiación.   

Como  el  defensor  del doctor ALJURE  aduce que éste no estaba enterado  del  incremento  del  dos  por  ciento  (2%)  en  los presupuestos de las obras,  suficiente  resulta  destacar  que  el  mismo  acusado  reconoció en la segunda  ampliación  de  indagatoria  que  acordó dicho aumento con las Cooperativas, y  que impartió las correspondientes instrucciones con tal fin.   

Respecto de que el ex gobernador ordenó al  Secretario  de  Vías que designara para cada proyecto un ingeniero de su equipo  de  trabajo,  que  además  de ser el encargado de evaluar el estado de la vía,  debía  elaborar  las  memorias,  el  presupuesto  y supervisar la obra, sin que  fueran  personas nombradas por el acusado o amigos suyos, impera puntualizar que  no  hay duda alguna en que el acusado impartió la orden para que los Ingenieros  Supervisores  procedieran  a  incrementar  irregularmente  los presupuestos, con  base  en  los  cuales se efectuaron los contratos interadministrativos, de donde  las  observaciones  de  la  defensa  devienen en intrascendentes, pues el delito  investigado  se  cometió por la apropiación de dinero del Departamento, no por  la  falta  de diligencia o incompetencia de quienes en su calidad de subalternos  desarrollaron   las   fases  precontractual  y  contractual  de  los  convenios.  Adicional   a   ello,   la   pretendida  desconcentración  administrativa  como  fundamento  de la solicitud de absolución que formula el defensor, fue abordada  en su momento al tratar el tema de la culpabilidad.   

Como ya se anotó en su oportunidad, asiste  razón  al  defensor  al  señalar  que si la investigación por la celebración  indebida  de  contratos  se  declaró  precluída,  con  el argumento de que los  convenios  interadministrativos celebrados en forma directa con las Cooperativas  están  acordes  con  las  normas que regulan la contratación estatal, no puede  reprochársele  que  ésta  haya  sido  irregular;  no obstante, una vez más es  necesario  precisar que no es por tal comportamiento que se acusó al procesado,  ni  es por ello que hora se le condena, sino por ordenar el incremento irregular  e   ilegal   de  los  presupuestos,  y  a  la  postre  suscribir  los  contratos  interadministrativos  con  las  Cooperativas con base en tales valores que no se  correspondían  con  la realidad, al estar inflados y afectar la administración  departamental,  sin  que  para ello interese la urgencia social de las obras que  aduce la defensa.   

Tampoco es viable invocar aquí el principio  de  confianza como excluyente de la responsabilidad del acusado, pues si bien es  cierto   que   los   presupuestos,  así  como  los  trámites  propios  de  una  contratación  de  la  importancia  que  nos  ocupa  implica el concurso de gran  número  de  funcionarios  tanto  del  nivel  directivo  como  del operativo del  Departamento,   lo   cierto   es   que   con  independencia  de  los  especiales  conocimientos   que   sobre  ello  tuvieran  sus  asesores  y  subalternos,  los  incrementos  ilegales  no dependieron de la voluntad o de la extralimitación en  las  funciones  de  estos,  sino  del  acuerdo  de  voluntades  entre  el doctor  ALJURE  y  las Cooperativas,  con  ocasión  de  lo  cual  impartió  las  correspondientes  instrucciones que  simplemente  fueron  acatadas por los funcionarios de la entidad en sus diversos  niveles.   

Determinación   de   las   consecuencias  jurídicas de la conducta punible:   

Reunidos  los presupuestos sustanciales que  el  artículo  232  del  estatuto  procesal  exige para afectar al ex gobernador  ALJURE  RAMIREZ  con  fallo  condenatorio  por  su  responsabilidad  penal en el delito objeto de acusación,  esto  es,  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros, procede la Sala a  señalar     las    consecuencias    jurídicas    que    a    dicha    conducta  corresponden.   

    

1. Determinación de la punibilidad     

En  atención  a  que el delito ocurrió en  vigencia  del  anterior  estatuto  penal,  pero esta decisión debe ser adoptada  estando  vigente  la  Ley  599  de  2000,  es necesario verificar en el referido  tránsito  legislativo, el precepto o los criterios dosimétricos de la pena que  resulten más favorables al procesado.   

a.          Norma sustancial   

     

i. Pena de prisión     

El artículo 133 del derogado Código Penal,  modificado  por  el  artículo  19  de  la Ley 190 de 1995, establecía una pena  principal  de  seis  (6)  a  quince (15) años de prisión, multa equivalente al  valor  de  lo apropiado e interdicción de derechos y funciones públicas por un  término  de  seis (6) a quince (15) años, para el autor del delito de peculado  por  apropiación;  a su vez, en el inciso 3º del referido precepto se indicaba  que  si  el  valor  de  lo  apropiado  era  superior a doscientos (200) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  la  pena  se  aumentaría  hasta  en la  mitad.   

El  artículo  397  de  la  Ley 599 de 2000  establece  para el autor del referido delito una pena principal entre seis (6) y  quince  (15)  años  de prisión, multa equivalente al valor de lo apropiado sin  que  sea  superior  a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  término;  a  su  vez,  el  inciso  2º de la misma disposición  incrementa  la  sanción  hasta  en la mitad, cuando el valor de lo apropiado es  superior    a    doscientos    (200)   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

          De  acuerdo  con  lo  establecido  en  el  Decreto  2334 de 1996, el  salario  mínimo legal durante el periodo comprendido entre el 1º de enero y el  31  de  diciembre  de  1997  fue  de  $172.005.oo,  por  tanto, doscientos (200)  salarios  mínimos  equivalían  a  $34.401.000.oo;  es decir, si el valor de lo  apropiado  en  este  asunto fue de $1.148.849.829.oo, no hay duda que sobrepasó  el  quantum  señalado  para aumentar la pena, tanto en el ordenamiento anterior  como  en el actual, circunstancia que descarta la posibilidad de dar aplicación  al  principio  de  favorabilidad,  dado  que en punto de la pena de prisión los  preceptos   en   tránsito   de   legislación  sancionan  de  igual  manera  el  comportamiento.   

     

i. Pena de multa     

          En  cuanto  comporta  la  pena principal de multa se advierte que si  bien  la Ley 599 de 2000 limita su monto a 50.000 salarios mínimos legales, que  de  conformidad  con  el Decreto 3232 de 2002 establece el salario mínimo legal  mensual  para  el periodo comprendido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre  de  2003  en  $332.000.oo,  el  referido  límite  a la pena pecuniaria estaría  determinado  por  $166.000.000.000.oo;  entonces,  sin esfuerzo se establece que  por  ser  el  monto de lo apropiado inferior a tal suma, en cuanto criterio para  dosificar  la  sanción  de  multa, la referida limitación no resulta favorable  para  el  procesado  en este asunto, pues igual consecuencia punitiva deriva del  derogado estatuto penal.      

i. Pena     de     interdicción     de     derechos     y    funciones  públicas     

             

          Respecto  de  la  pena  de  interdicción  de  derechos  y funciones  públicas  establecida  en  el  anterior  Código  Penal,  que  por  querer  del  legislador  fue  establecida  como  principal  para  el  delito  de peculado por  apropiación,  se  tiene  que su duración era establecida de conformidad con la  pena  de  prisión, esto es, de seis (6) a quince (15) años, aumentada hasta en  la  mitad  por la cuantía de lo apropiado, pero sin exceder de diez (10) años,  por   la   aplicación   favorable   del   artículo   44   del   Código  Penal  anterior27.   

          En  la  Ley  599  de  2000  se  establece  como  pena  principal  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de la pena de prisión, que puede ser de seis (6) a quince (15)  años,  aumentada  hasta  en  la  mitad por la agravación por la cuantía, cuyo  límite  máximo de duración es de veinte (20) años, dispuesto en el artículo  51 del mismo ordenamiento.   

Entonces,  de conformidad con lo anotado se  concluye  que  la  pena  principal  de  interdicción  de  derechos  y funciones  públicas oscilará entre seis (6) y diez (10) años.   

b.              Criterios    dosimétricos   de   la  pena   

Ahora  bien,  en  cuanto  se  refiere a los  criterios  para  dosificar  la pena, es pertinente señalar que como se trata de  un  delito  de  peculado  por apropiación agravado por la cuantía, tanto en el  derogado  Código  Penal  como en la Ley 599 de 2000 la pena principal imponible  estaría  comprendida  por  un  mínimo  de  seis  (6) años y un (1) día, y un  máximo de veintidós (22) años seis (6) meses.   

          De  conformidad  con  los criterios de individualización de la pena  establecidos  en  el  actual  estatuto  penal, la pena estaría compuesta por un  primer  cuarto de movilidad entre setenta y dos 72 meses y ciento veintiun (121)  meses  y  cinco (5) días; el segundo cuarto entre ciento veintiun (121) meses y  seis  (6) días y ciento setenta y un (171) meses; el tercer cuarto entre ciento  setenta  y  un meses (171) y un (1) día y doscientos veinte (220) meses y cinco  (5)  días,  y  el  cuarto  final entre doscientos veinte meses (220) y seis (6)  días y doscientos setenta (270) meses.   

Como   en   este   asunto  no  se  dedujo  circunstancia  alguna de agravación genérica en la resolución acusatoria, por  ejemplo,  la  posición distinguida que el procesado ocupa en la sociedad por su  cargo  (numeral  11 artículo 66 del Decreto 100 de 1980, numeral 9º, artículo  58  de  la  Ley  599  de  2000), la cual, según lo ha expuesto recientemente la  Sala,  sólo  debe  ser tenida en cuenta en punto de la dosificación de la pena  cuando   haya   sido   incluida  en  la  resolución  de  acusación28,  no  hay  lugar  a  su  valoración  en este momento en aras de garantizar el principio de  consonancia entre acusación y fallo.   

A  su  vez,  se  advierte  que  concurre la  circunstancia   de  atenuación  punitiva  determinada  por  la  buena  conducta  anterior  o  ausencia  de  antecedentes  penales  del  incriminado  (numeral 1º  artículo  64 Decreto 100 de 1980, numeral 1º del artículo 55 de la Ley 599 de  2000);  por  tanto,  de  acuerdo  a la normativa vigente el ámbito de movilidad  estará  determinado por el primer cuarto, esto es, entre setenta y dos 72 meses  y cientoveintiun (121) meses y cinco (5) días.   

          Analizado  el  tópico  de  la dosificación punitiva de conformidad  con  los  criterios  establecidos en el artículo 61 del derogado estatuto penal  se  tiene  que  el  procedimiento  es  más  simple,  habida cuenta que el marco  punitivo  genérico  (72  meses  y  1  día  a  270  meses de prisión) no está  afectado       por       factores       reales29,  de  modo  que  si  bien de  acuerdo  a  lo  que  disponía el artículo 67, puede imponerse el mínimo de la  pena  (6  años  y  un día) porque no concurren circunstancias de agravación y  resultaría   también   necesario   ponderar   cuantitativamente   la  referida  circunstancia  de  menor  punibilidad,  ello evidencia un tratamiento similar al  correspondiente  para  el  primer  cuarto de movilidad establecido en el Código  Penal vigente.   

Así  las  cosas,  estima  la Sala que para  efectos  de  establecer  la pena imponible y al evaluar el ámbito del principio  de   favorabilidad   de   la   ley,  por  resultar  imperioso  partir  en  ambos  ordenamientos  del  mínimo de sanción establecido para el delito (6 años), no  se  advierte  que uno de los dos resulte más favorable; por tanto, partiendo de  seis  (6) años y un (1) día, la pena principal de prisión se aumentará en un  (1)  año  por  el  incremento  punitivo  determinado  por  la  cuantía  de  lo  apropiado,  es  decir,  por  ser  superior  a doscientos (200) salarios mínimos  legales  de  1997,  y  teniendo en cuenta las circunstancias y repercusiones del  comportamiento  ilícito,  para  lo  cual es oportuno destacar la gravedad de la  conducta,  dadas  las  peculiaridades  en  que fue ejecutada, no sólo porque se  presentó  en  el  más  alto  nivel  de  la administración departamental, sino  porque  fue  cometida  por  una persona que por su larga experiencia tanto en la  actividad  pública  como  en  las  labores académicas y docentes, estaba en la  obligación  de  asegurar  el  patrimonio  público que le fue confiado con  ocasión  de  sus funciones, y pese a ello decidió disponer de él, con lo cual  produjo  grave  daño  a  los  intereses  de la sociedad cundinamarqueza, habida  cuenta  que  los  recursos  desaparecidos  estaban destinados a mejorar la malla  vial del Departamento.   

El tiempo que el procesado ha permanecido en  detención  domiciliaria  será  tenido como parte cumplida de la pena privativa  de la libertad.   

También  se  le  condenará  a  la  pena  principal  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  tiempo,  de  conformidad  con  las  consideraciones  expuestas en precedencia, y  teniendo  en  cuenta  su  finalidad,  la  gravedad  del hecho y la relación del  ejercicio   funcional   con   la  ofensa  del  bien  jurídico  amparado  de  la  administración pública.   

Además, se impondrá al procesado como pena  principal,  multa  a  favor  del Tesoro Nacional, por $1.148.849.829.oo; la cual  deberá  pagar  dentro  de  los  dos meses siguientes a la notificación de este  fallo.   

Adicional  a las sanciones establecidas, le  será  impuesta de manera intemporal la pena de interdicción para el desempeño  de  funciones  públicas  establecida en el artículo 122 de la Carta Política,  cuyo preceptiva es del siguiente tenor:   

“Sin perjuicio  de  las  demás  sanciones  que  establezca la ley, el servidor público que sea  condenado  por  delitos contra el patrimonio del estado, queda inhabilitado para  el desempeño de funciones públicas”.   

Lo  anterior  es así, en atención a que a  partir  de  la entrada en vigencia de la Carta Política de 1991, los servidores  públicos  que  fueren  condenados  por delitos contra el patrimonio del Estado,  como   ocurre   en   este   caso   que   se   condena   al  doctor  ALJURE  RAMIREZ  por el delito de peculado  por   apropiación,   quedan  inhabilitados  para  el  desempeño  de  funciones  públicas  por  disposición  expresa  del  precepto  constitucional,  de manera  adicional a otras sanciones dispuestas por el legislador.   

2.            Determinación  de  la  responsabilidad  civil:   

Según  el  artículo  56  de la Ley 600 de  2000,  en  todo  proceso  penal  en  que  se  haya  demostrado  la existencia de  perjuicios  provenientes  de  la conducta investigada, el funcionario condenará  al  responsable  de  los  daños  en  la  sentencia.  Además,  dispone  que  el  funcionario  se  abstendrá  de  imponer  condena  al pago de perjuicios, cuando  establezca  que  el  perjudicado ha promovido de manera independiente la acción  civil.  También  se señala que el fallo debe contener el pronunciamiento sobre  las  expensas,  las  costas  judiciales  y  las  agencias  en derecho, si a ello  hubiere lugar.   

Como  es palmario que con el comportamiento  delictual   se   menoscabó   el   patrimonio  económico  del  Departamento  de  Cundinamarca,  se  condenará  al  doctor  DAVID ALJURE  RAMIREZ  al pago a favor de dicho ente territorial, de  la  suma  de  $1.148.849.829.oo,  cuantía equivalente al valor de lo apropiado,  que  será  actualizada  al  momento  en  que  se  haga  el  pago, con el fin de  recuperar  el  valor  adquisitivo  de  la  moneda,  para  lo  cual  se obtendrá  certificación  del  Banco  de la República sobre la respectiva equivalencia, a  partir del día de comisión del delito.   

Dado que no existen elementos de juicio que  suministren  criterios seguros y equitativos, que permitan la cuantificación de  la  rentabilidad  de  dicha  suma  y  atendiendo  su  natural  productividad, se  aplicará  al  aludido  monto  el  interés legal del seis por ciento (6%) anual  establecido  en  el artículo 1617 del Código Civil, al instante en que se haga  el pago, en la forma atrás mencionada.   

No  se  condenará  al  pago  de perjuicios  morales  por  cuando  no aparece en el proceso que ellos hayan sido causados con  el delito.   

Es  necesario  aclarar  que la Sala condena  civilmente  al incriminado sin perjuicio de los procesos que por responsabilidad  fiscal  adelante  la  Contraloría  General  de  la República u otro órgano de  control,  dado que los actos administrativos que en tales trámites se produzcan  no  tienen el carácter de cosa juzgada como si lo tiene este fallo, advirtiendo  que  en  caso  de percibirse el pago en este proceso, no procede la cancelación  nuevamente en el trámite fiscal.   

3.             De  los  mecanismos sustitutivos de la  pena privativa de la libertad:   

Como quiera que la pena impuesta supera los  tres  años  de  prisión  previstos  en  el  artículo 63 del Código Penal, se  negará  el  otorgamiento  de la condena de ejecución condicional al procesado;  igualmente  no  es  procedente  la  prisión domiciliaria como sustitutiva de la  pena  de  prisión,  dado  que  para  su  concesión es preciso que se encuentre  acreditado el factor objetivo y el subjetivo señalados en la ley.   

Por  tanto,  si  el  delito de peculado por  apropiación  en  virtud  del  cual  se impone la sanción tiene establecida una  pena  mínima de seis (6) años y un (1) día de prisión, y el artículo 38 del  Código  Penal  vigente  establece que la prisión domiciliaria como sustitutiva  de  la prisión procede para conductas punibles “cuya  pena  mínima  prevista  en  la  ley  sea  de  cinco  (5)  años  de  prisión o  menos”,  es  evidente  que  el  procesado  no  puede  beneficiarse  con  el referido instituto por no encontrarse satisfecho el factor  objetivo.   

Según  lo  señalado  en  precedencia,  se  ordena  librar  la  correspondiente orden de captura para hacer efectiva la pena  impuesta   al   doctor   ALJURE   RAMIREZ,  disponiendo  que  en  caso de cumplirse lo ordenado, el procesado  debe  permanecer  en el establecimiento carcelario que determine el INPEC,   el   cual   no  podrá  ser  uno  ordinario,  en  atención  a  lo  establecido en el artículo 29 de la Ley 65 de  1993.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley;   

RESUELVE  

PRIMERO:                               DECLARAR   al  doctor  DAVID  ALJURE  RAMIREZ,  de  condiciones    civiles   y   personales   conocidas   en   autos,   penalmente   responsable  de  la  conducta  punible  de  peculado por apropiación a favor de terceros objeto de acusación,  realizada   cuando   se   desempeñó   como   Gobernador  del  Departamento  de  Cundinamarca  en  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar precisadas en esta  decisión,  prevista  en  el  artículo  133  del  Código Penal Vigente para la  época  de los hechos, tal como fue modificado por el artículo 19 de la Ley 190  de 1995.   

SEGUNDO:                  CONDENAR    al   doctor   ALJURE  RAMIREZ,  en  consecuencia,  a  la  pena  principal  de  siete (7) años de  prisión,  multa  de  $1.148.849.829.oo  a  favor  del  Tesoro  Nacional e   interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  pena privativa de la libertad.   

TERCERO:                  DECLARAR    que  el  doctor DAVID ALJURE queda inhabilitado para el ejercicio de  funciones  públicas  en  los  términos  del  artículo 122 de la Constitución  Política.   

CUARTO:                               DECLARAR que el doctor  ALJURE  RAMIREZ  no  se hace  acreedor  al sustituto de la suspensión condicional de la ejecución de la pena  ni  a la prisión domiciliaria, pero sí a que se le tenga como parte de la pena  cumplida el tiempo que permaneció en detención domiciliaria.   

QUINTO:                               LIBRAR en relación con  el   doctor  ALJURE  RAMIREZ  orden  de  captura, para hacer efectiva la pena de prisión que aquí se impone,  lograda   la   cual   será   del   resorte  exclusivo  del  Instituto  Nacional  Penitenciario    y    Carcelario    –   INPEC   –  señalar  el  lugar de reclusión, teniendo en cuenta la previsión contenida en  el artículo 29 de la Ley 65 de 1993.   

SEXTO:                               CONDENAR   al  doctor  DAVID   ALJURE   RAMIREZ,  igualmente,  a  pagar en favor del Departamento de Cundinamarca, por concepto de  indemnización  de  perjuicios  causados  con la conducta punible y dentro de un  término  de  doce  (12)  meses  contados  a  partir  de  le  ejecutoria de esta  sentencia,   la   suma  de  $1.148.849.829.oo  actualizada  a  la  fecha  de  su  cancelación  en  la  forma precisada en la parte motiva, con la aplicación del  interés legal del 6% anual.   

SEPTIMO:                               LIBRAR    por   la  Secretaría  de  la  Sala  las comunicaciones correspondientes a las autoridades  competentes (artículo 472 Ley 600 de 2000).   

OCTAVO:                                 COMUNICAR    esta  decisión  a  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, para  efecto del recaudo de la multa impuesta.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO    DE    BARÓN                    

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Folios 84 a 107, cuaderno anexos 29.   

2  Folios 38 y 39, cuaderno 1.   

3  Folios 36 y 37, cuaderno 1.   

4  Folios 285 a 291, y 138, cuaderno 1.   

5  Folios 73 y 74, cuaderno 1.   

6  Folios  89  ss,  100  ss,  111  ss,  122  ss,  132 ss, 146 ss, y 156 ss cuaderno  1.   

7  Folios 84 a 107, cuaderno 29 anexos.   

8 Folio  10, cuaderno 29 anexos.   

9 Folio  15, cuaderno 29 anexos.   

10  Folio 27, cuaderno 29 anexos.   

11  Folios 124, 129, 150 y 159, cuaderno 1.   

12  Folios 89 a 99, cuaderno 3.   

13  Folios 100 a 109, cuaderno 3.   

14  Folios 111 a 119, cuaderno 3.   

15  Folios 122 a 131, cuaderno 3.   

16  Folios 32 a 139, cuaderno 3.   

17  Folios 146 a 155, cuaderno 3.   

18  Folios 156 a 161, cuaderno 3.   

19  Folios 17, 19 y 20, cuaderno 29 anexos.   

20  Folio 187, cuaderno 3.   

21  Folio 186, cuaderno 3.   

22  Folio 236, cuaderno 2.   

23  Folio 259, cuaderno 2.   

24  Folio 275, cuaderno 2.   

25  Folios  21,  61  y  97  cuaderno anexos 1, y folios 221, 249, 282 y 346 cuaderno  anexos 2.   

26  Folios 125 a 136, cuaderno 2.   

27  Cfr.   Sentencia   del  23  de  septiembre  de  2003.  M.P.  Dr.  Edgar  Lombana  Trujillo.   

28  Providencia   del   23   de   septiembre   de   2003.  M.P.  Dr.  Herman  Galán  Castellanos.   

29 Ver  sentencia   del  3  de  septiembre  de  2001.  M.P.  Dr.  Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego.     

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