20232(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 20232  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 58  

          Bogotá,  D.  C.,   veintisiete  (27)  de mayo del dos mil tres  (2003).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del  18 de enero de  2002,  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Soacha (Cundinamarca) declaró a  los   señores   Danny   Pava   Cartagena   y   John   Arles   Cortés  penalmente  responsables,  como coautores, del concurso de delitos  de  homicidio simple, hurto calificado agravado y porte ilegal de armas de fuego  de  defensa  personal. Les impuso la sanción principal de 22 años y un día de  prisión,  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  10 años y les negó la condena condicional.   

          El  fallo  fue  apelado  por  el  defensor  del  señor Pava   Cartagena   y  confirmado  por  el  Tribunal Superior de Cundinamarca, el 13 de junio siguiente.   

          El  apoderado  acudió  a  la  casación  y se concedió. La Sala se  pronuncia    sobre    los    presupuestos    formales    de   la   sustentación  presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  6  de  la  mañana  del 20 de mayo de 2001,  varios  hombres,  esgrimiendo armas de fuego, irrumpieron en la residencia de la  calle  6ª  número  6-34,  del  barrio  Los  Olivos  de Soacha (Cundinamarca) y  agredieron  al  detective  del  Departamento  Administrativo de Seguridad (DAS),  Waldir  Artunduaga  Varón.  Se  presentó  un  cruce de disparos y se causó el  deceso  al  último, a quien se despojó de la pistola de dotación que portaba.  Minutos   después,   agentes   de   la   Policía   retuvieron  a  Danny  Pava  Cartagena, quien, con su ropa  manchada  de  sangre, transitaba por la calle, luego de haber trasladado a Edwin  Ricardo  Barrero  Cardozo,  quien  presentaba una herida de bala, a un hospital.  Pava  Cartagena fue señalado  como  uno  de  los autores del hecho. Lo mismo se hizo con alias “La Pulga”,  apelativo    que    corresponde    a    John   Arles  Cortés.   

          Adelantada  la  correspondiente  investigación,  el  18 de julio de  2001  los  sindicados  fueron acusados como coautores del concurso de delitos de  homicidio,  porte  ilegal  de  armas  de  defensa  personal  y  hurto calificado  agravado.   

          Proferidas  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancias, se  acudió a la casación, que se concedió y fundamentó.   

LA DEMANDA  

          El defensor formuló un cargo. Lo desarrolló así:   

          Causal   primera,   segunda   parte.  La  sentencia     violó     indirectamente  los  artículos  7  y  232 del Código de Procedimiento Penal, por  error  de hecho, producto de  un  falso juicio de identidad  en  la  interpretación  de  los  testimonios de John Arles Cortés y Olga Pinto  Tovar,  que  fueron  tergiversados  para  concluir  que el acusado ingresó a la  habitación  de  la  víctima,  lo  que nunca sucedió. Los testigos Olga Pinto,  Mauricio  González  y Antonio Herrera no hicieron señalamiento en su contra en  ese  sentido,  y  el  juzgador,  al  negar  un  reconocimiento,  afirmó  que el  sindicado  no  fue  visto  en  el  momento  de los hechos. Las huellas de sangre  encontradas  en  su  ropa,  bien  podían  provenir  de Ricardo Barrero, a quien  auxilió,  y  no  del  occiso, con lo que se desvirtúa el indicio construido en  razón de esos vestigios.   

          Solicita    se    revoque    la   condena   y   se   sustituya   por  absolución.   

         

CONSIDERACIONES  

          1.  El  fallo  del  Ad  quem se profirió el 22 de junio de 2002, en  vigencia  del  nuevo Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000). Así, son  las  disposiciones  de  éste  las  que  rigen  el  trámite en relación con el  recurso interpuesto.   

          Su  artículo 213 dice que si “la demanda no reúne los requisitos  se  inadmitirá  y  se devolverá el expediente al despacho de origen”. A ello  procederá  la Sala, por cuanto el escrito no satisface las exigencias técnicas  del  212-3,  en  cuanto  a “La enunciación de la causal y la formulación del  cargo,  indicando  en  forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que el  demandante estime infringidas”.   

          2.  El  defensor  afirmó que se violó la  ley    sustancial,   pero   no   determinó   ninguna  disposición del Código Penal.   

          3.   Acusó   a   la   sentencia   del   Tribunal   de  distorsionar  la  prueba testimonial, pero  no  fue  claro  respecto  de  los  elementos  de juicio sobre los que recayó el  yerro.  En  un  comienzo  citó  las  declaraciones de John Arles Cortés y Olga  Pinto,  pero  más  adelante  se  refirió,  no al primero, sino a Arles Antonio  Herrera.   

          4.    El    enunciado    –falso  juicio  de identidad-, que comporta  tergiversación  del  contenido  material  de  la  prueba,  fue  negado  por  el  demandante  cuando  concluyó  que hubo “interpretación errónea”, supuesto  en  el  cual  se  parte de lo que dice el medio de convicción pero se estima de  manera equivocada.   

          5.  No desarrolló ni demostró la distorsión. Por el contrario, en  forma  reiterada  cuestionó  “la  errada  valoración  de la prueba en cuanto  tiene  que ver con la responsabilidad”, lo cual hace relación al equivocado    raciocinio,   y   no   al  falso  juicio  de identidad.   

          6.   Si  hubiera  acertado  en  la  presentación  del  yerro  de  raciocinio,  también  habría  fallado,  pues  no  señaló  los  componentes  de la sana crítica –reglas   lógicas,   máximas  de  la  experiencia  o  aportes  científicos-  que fueron desconocidos por el fallador,  como tampoco aquellos que han debido ser los utilizados.   

          7.   En   la  demostración  del  reparo,  el  apoderado  cuestionó  conclusiones  que  el juzgador presentó en un auto interlocutorio. Esto resulta  extraño  a  la casación, que exige probar la ilegalidad de la sentencia, no de  otras providencias.   

          8.  El  defensor  “desvirtuó” los indicios de “las manchas de  sangre”,  “presencia”  y “oportunidad”. Pero desacató la técnica que  exige  indicar las faltas de la construcción judicial, y si ellas se produjeron  respecto  del hecho indicador, caso en el que debía señalar las pruebas en que  se  soportó  y  la especie de error de hecho o de derecho cometido (existencia,  identidad,  raciocinio,  legalidad  o  convicción);  o  si  la equivocación se  presentó  en  la  inferencia  lógica  o  sobre  el valor persuasivo que se les  concedió,  supuestos  que  le  imponían  aceptar  la  validez  de los medios a  través  de  los  cuales  se  acreditó  el  hecho indicador y demostrar cuáles  elementos  de  la  sana  crítica  fueron  vulnerados, esto es, que sólo podía  acudir al falso raciocinio. Con nada de lo anterior cumplió.   

          9.  El  casacionista dedujo que se dejaron de lado los postulados de  la  presunción  de inocencia y del in dubio pro reo. La frase no es consecuente  con  el desarrollo de la demanda, ni demostró la existencia de la incertidumbre  insalvable.   

          En  consecuencia,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

RESUELVE  

         

          Inadmitir la demanda de casación presentada.   

          No procede ningún recurso.   

          Cúmplase y retórnese al Tribunal de origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          HERMAN GALÁN  CASTELLANOS                

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                        JORGE      ANÍBAL      GÓMEZ  GALLEGO             

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                                ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                  JORGE L. QUINTERO MILANES   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *