20204(08-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20204  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  086  

         

Bogotá,    D.    C.,  ocho (8) de octubre de dos mil cuatro (2004).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión presentada por la apoderada del condenado  LUIS ALFONSO FONSECA TOBÓN  contra  la sentencia proferida, el 12 de Julio de 2002, por el Tribunal Superior  de  Medellín,  en la que al confirmar la del Juzgado Catorce Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad, fechada el 22 de enero de dicho año, lo condenó por los  delitos  de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa  personal.   

  H   E   C   H   O  S   

El juzgador de primera instancia los narró  de la siguiente manera:   

“El 14 de Marzo  de  1999  en  el barrio Belén Buenavista, se encontraba el joven Luis Alejandro  López  Acevedo  haciéndole  visita  a su novia Yudi Elena Vélez Rendón, eran  aproximadamente  las  nueve  y  media  de  la  noche  cuando  hasta  aquel sitio  arribaron  varios  sujetos  y  comenzaron a disparar en la humanidad de aquél a  quien  le  impactaron  en varias oportunidades con arma de fuego pegándole  los  tiros,  todos,  por  la  espalda,  derrumbándose  de  inmediato  y  siendo  conducido  a  la  Unidad  Intermedia de Belén, Urgencias, en donde fue atendido  pero  dada  la  gravedad de las lesiones en su cuerpo, falleció el 16 del mes y  año  en  cita,  a  las  dos  de  la  madrugada.   En los mismos hechos fue  lesionado  el  menor  Ruber Alexander Rendón Moreno a quien también se condujo  al Centro de Atención médico antes mencionado.   

Como  autor  del  reato  fue  señalado  el  individuo   Luis   Alfonso   Fonseca   Tobón  quien  huyó  del  sitio  de  los  acontecimientos  para  ser capturado el día 9 de Febrero de la calenda próxima  pasada”   

L  A      D  E  M A N D  A   

Luego de sintetizar la actuación procesal,  de  identificar  los  despachos  que  profirieron  las  decisiones  de primera y  segunda  instancia  y  de  precisar  las  conductas  punibles  por  las  que fue  condenado  el  procesado,  con  fundamento  en  la  causal  3ª consagrada en el  artículo    220   del   Código   de    Procedimiento    Penal,   pretende    el    actor   la   revisión  del  fallo,  cuyos  argumentos se sintetizan, así:   

En el título que denominó “Fundamentos  de  hecho”,  sostiene que  las  señoritas  VIVIANA  ALEJANDRA FLOREZ GRANADOS  y ADRIANA MARÍA VILLA  FLOREZ  “(primas  entre  sí  y Viviana Alejandra prima del occiso)” quienes  coetáneamente  se  encontraban  en  el  lugar de los hechos, presenciaron cómo  DIEGO  GALLÓN  alias “moquillo” disparaba en contra de la humanidad de LUIS  ALEJANDRO  LÓPEZ  ACEVEDO quien se encontraba de espalda a su agresor, hiriendo  durante el mismo acto delictual, al menor RUBER ALEXANDER RENDÓN.   

Argumenta   el   accionante  que  VIVIANA  ALEJANDRA  FLOREZ  fue  obligada  a  declarar  bajo “amenazas de muerte” por  parte  de  la banda de “los barbados” a la cual pertenecen YUDI ELENA Y LINA  MARÍA  VÉLEZ  RENDÓN  el  día  13 de octubre de 1999 ante la Fiscalía Sexta  Delegada  ante los jueces penales del circuito de Medellín.  YUDI ELENA se  encargó  de conducir a la declarante personalmente ante el citado despacho para  incriminar   a   LUIS   ALFONSO   FONSECA   de   la  comisión  de  la  conducta  punible.   

Sostiene que esa declaración no es cierta,  debido  a  que la misma declarante (prima del occiso),  meses después ante  la  Notaría  23 del Círculo de Medellín afirmó haber presenciado con ADRIANA  MARÍA  VILLA   el  perfeccionamiento  del delito cuyo agente fue según su  versión  DIEGO  GALLÓN alias “moquillo” perteneciente a la banda de “los  barbados”.   

Igualmente,   argumenta   que  según  la  declaración  notarial anteriormente citada,  las hermanas VELEZ RENDÓN se  encontraban  al  interior de su residencia, no pudiendo observar así, el crimen  cometido contra su primo.   

Continúa  argumentando  el  accionante que  según  comenta  VIVIANA ALEJANDRA, se presentó a la Audiencia Pública el día  13  de  diciembre  de  2001  con el fin de “retirar el denuncio” pero no fue  escuchada  en el Juzgado Catorce Penal del Circuito de Medellín motivada por el  sentimiento  de  “no seguir engañando a la justicia” ya que la declaración  rendida  ante  la  fiscalía,  fue  un  invento  de  la  familia  VÉLEZ RENDÓN  constituido  por  el  ánimo  de  venganza contra “FONSECA” al éste haberse  negado  a ingresar a la banda de “los barbados” e incluso por esta decisión  lo denominaban “el picao”.   

Según  criterio del actor, la nueva prueba  dentro  del  proceso  la  constituye  la versión de ADRIANA MARÍA VILLA FLOREZ  prima  de  VIVIANA  ALEJANDRA  FLOREZ  GRANADOS,  quien  dice  conocer  tanto al  sindicado  como  al  occiso debido a que fueron vecinos e igualmente fue testigo  presencial  de  los  hechos y “vio cuando el catorce de marzo de 1999 en horas  de  la  noche,  Diego  Gallón  alias  “moquillo” le dio varios tiros a Luis  Alejandro   por   la   espalda”   ,   además   como  hirió  al  menor  RUBER  ALEXANDER.    

Sostiene el actor que ADRIANA MARÍA no fue  llamada  a  declarar por el desconocimiento de su relevancia dentro del proceso;  que  otro  giro  hubiera  tenido  el  mismo  de  haberse  utilizado las amplías  facultades   legales   establecidas   en   el   artículo  409  del  Código  de  Procedimiento  Penal  por  parte  de la señora Juez para decretar una prueba de  oficio  y  recepcionar  la  declaración  de la mencionada teniendo en cuenta su  asistencia voluntaria a la audiencia Pública.   

Igualmente  se sustenta que con relación a  la  declaración  notarial  rendida por VIVIANA ALEJANDRA  y ADRIANA MARÍA  se  torna  imperioso  atacar  las  incriminaciones hechas a LUIS ALFONSO FONSECA  TOBÓN,  violándose normas de carácter probatorio como las contempladas en los  artículos   409,  232,  234,  20,  235, 237, 238, 266, 267, 269, 273, 274,  275,  276,  277,  279  del  ordenamiento Procesal Penal, que a su vez llevaron a  aplicar  indebidamente  los artículos 104 y 365 consagrados en el Código Penal  y  dejar de aplicar los artículos 39 y 399  de la ley 600 de 2000 (Código  de Procedimiento Penal).   

En   estas   condiciones,   sintetiza  el  accionante  la solicitud, aduciendo la violación al numeral 3 del artículo 220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al  conocerse  después de la sentencia  condenatoria  la  prueba  testimonial de ADRIANA MARÍA VILLA FLOREZ que hubiera  determinado la inocencia de LUIS ALFONSO FONSECA TOBÓN.   

A  su  vez,  dice  el actor que con la  declaración  notarial  de VIVIANA ALEJANDRA FLOREZ GRANADOS (retractación  de  su  declaración  rendida  ante  la  Fiscalía Sexta Seccional delegada ante  Jueces  Penales  del  Circuito),  claramente,  según  su  criterio, concurre la  causal  señalada  en el numeral 5 del artículo 220 del mismo ordenamiento, por  cuanto   el   fallo   objeto   de   petición  se  fundamenta  en  prueba  falsa  “(declaración  de las hermanas YUDI ELENA y LINA MARÍA VELEZ RENDÓN y de la  misma  VIVIANA  ALEJANDRA  FLOREZ  GRANADOS)”,  elemento  no  conocido por los  falladores,  cobrando  vida  instituciones  como  la verdad procesal y el debido  proceso.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Como  lo ha reiterado la Sala en múltiples  ocasiones,  al  ser  probable que la sentencia condenatoria o absolutoria, o las  providencias  de  preclusión  o  cesación  de  procedimiento que se encuentran  ejecutoriadas   no  contengan  la  verdad  histórica,  originándose  así  una  injusticia,  el  legislador  penal  instituyó  la  acción  de  revisión  como  mecanismo  idóneo  para  remover  la cosa juzgada y declarar sin valor el fallo  objeto  de  la  acción,  dictando  la providencia que corresponda o disponiendo  tramitar  nuevamente  el  proceso  desde el momento en que se indique, según la  causal invocada y que la Corte encuentre fundada.   

Así, la remoción de la cosa juzgada sólo  es  posible  cuando  frente  a  la  demostración  de  alguna  de  las  causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.   

Por  tal  circunstancia, la demanda deberá  ser  confeccionada  con  sujeción  a los parámetros legales y con respeto a la  causal  en  que  se  apoya,  pues,  en caso contrario, el escrito se torna en un  alegato  de  instancia,  lo  que  constituye  un desafuero al desnaturalizar los  fines de la revisión.   

En  el  caso  concreto,  de  la lectura del  libelo  se  colige  que  el actor no sólo desconoce los soportes filosóficos y  doctrinales  en  que se ampara este instituto, sino que ignora que el proceso ya  terminó  con  sentencia  ejecutoriada  que  ha hecho tránsito a cosa juzgada y  que,  por  lo  mismo,  no  se  trata  de  una instancia más en la que se puedan  discutir  nuevamente  los  aspectos  jurídicos  o  los  elementos de juicio que  sirvieron  de  fundamento a una decisión que tiene el carácter de definitiva e  inmutable.   

En  efecto,  si  bien  es  cierto  que  el  memorialista  apoya  su solicitud en la causal 3ª del artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  el  aparecimiento  de  una prueba nueva no  conocida  en  ninguna  de  las etapas del diligenciamiento, constituida, en este  caso,  por  la  declaración  notarial  rendida  por  VIVIANA  ALEJANDRA  FLOREZ  GRANADOS  y  ADRIANA  MARÍA VILLA FLOREZ, también lo es que dichos testimonios  carecen  de  la  eficacia  requerida  para  demostrar  el  hecho  básico  de la  petición,   esto   es,   la   inocencia  del  procesado  LUIS  ALFONSO  FONSECA  TOBÓN.    

De  otro  lado, errado es el discernimiento  del  actor  al  confundir  la  citada  causal  3ª  con  la causal 5ª del mismo  artículo  que  faculta  el  pedimento de Revisión cuando el fallo objeto de la  misma  se  fundamentó  en  prueba  falsa.   Falto  es  de  todo raciocinio  jurídico  concluir  en  la  demanda  que  el  advenimiento  por sí solo de las  allegadas  declaraciones, desvirtúa la doble presunción de acierto y legalidad  de  la  sentencia  que  se  alega,  sin  exponer  el  memorialista  ningún otro  argumento  sólido  y  coherente que justifique consideración de estudio alguna  de  la  causal  última  demandada,  contraviniendo  así  lo preceptuado por el  numeral  3º  del artículo 222 del Código de Procedimiento Penal al olvidar el  actor  invocar  los fundamentos de hecho y de derecho de la respectiva causal de  Revisión, en este caso la 5ª.   

Respecto de la citada causal 3ª, que en la  demanda  reúne  por  lo menos mayores elementos de juicio,  tiene dicho la  Corte  que  “prueba nueva  es  aquella  que  surge  con  posterioridad  a  la  emisión  de  una  sentencia  condenatoria  y  por  cuyo  desconocimiento en los debates de las instancias, el  funcionario  judicial  no tuvo oportunidad de valorarla y de determinar su grado  de  validez  y eficacia en relación con los hechos de los cuales conoció, bien  porque   se   refiera   a  la  aparición  de  hechos  nuevos  que  con ella pretenda establecer, o porque a  pesar  de  su  existencia previa al fallo adverso por cualquier circunstancia se  pretermitió   allegarla   al   proceso,  situación  esta  que  de  no  haberse  presentado,  en esencia hubiese modificado el juicio positivo de responsabilidad  penal  concretado  en  la  condena  impartida  contra  el  procesado”.1   

Además, reitérese que la prueba nueva debe  tener   desde   el  primer  momento  la  aptitud  necesaria  para  derrumbar  la  declaración  de verdad contenida en una sentencia que ha hecho tránsito a cosa  juzgada,  debiendo  ser  de tal naturaleza que ab initio merezca la credibilidad  suficiente  para  concluir  en la posibilidad de que se cometió una injusticia,  situación  que  no  se  puede  predicar  de las declaraciones notariales que se  allegan.   

De los fundamentos probatorios de los fallos  de  primera  y  segunda  instancia,  por  cierto,  amplios  y pormenorizados, se  evidencia  que  los  planteamientos que ahora esgrime el libelista fueron objeto  de   cuidadosa   atención   por  los  juzgadores,  quienes  concluyeron  en  la  responsabilidad  de LUIS ALFONSO FONSECA TOBÓN, desechando, de manera tajante y  expresa,  la  posibilidad  de  que  no  hubiese  actuado en el homicidio de LUIS  ALEJANDRO LÓPEZ ACEVEDO.   

Así,  nótese cómo los variados medios de  prueba,  los que corroboraron las versiones rendidas al interior del proceso por  YUDI  ELENA  VÉLEZ  RENDÓN,  novia  del  occiso, su hermana LINA MARÍA VÉLEZ  RENDÓN,  personas  que  realizaron  consecuentes  reconocimientos  en  fila del  procesado  sin  mácula  de  duda,  al  igual  que  el  testimonio rendido en la  Fiscalía  por  VIVIANA  ALEJANDRA FLOREZ GRANADOS, permitieron, sin dubitación  alguna,  inferir que la presencia y el accionar del procesado en el sitio y hora  de  los  acontecimientos  en  compañía de jóvenes criminales, al igual que su  huida  inmediata  por  medio de un taxi que se encontraba a la espera,  son  hechos  que  no  solamente evidenciaron la mendacidad de sus explicaciones, sino  también   su   participación  directa  y  activa  en  el  acontecer  ilícito.   

Por lo tanto, lo que ha pretendido el actor  es  revivir  la  discusión  probatoria, planteando, para el efecto, asuntos que  fueron  ampliamente  resueltos  al  interior del proceso, sin percatarse que tal  debate  ya  terminó  con  una  decisión que tiene el carácter de definitiva e  inmutable, motivo por el cual la demanda no puede ser admitida.   

Finalmente, curioso resulta que después de  más  de  tres  años  de  ocurridos  los  hechos, y encontrándose ejecutoriada  sentencia  de  Segunda  Instancia, VIVIANA ALEJANDRA FLOREZ GRANADOS afirme todo  lo   contrario   a   lo   que  testificó,  bajo  juramento,  en  el  curso  del  proceso.   

Igualmente  no merece consideración alguna  la  declaración  de  su  prima  ANA  MARÍA VILLA FLOREZ quien en su compañía  rindió  ante  Notario  Público  un  testimonio  escueto que no aporta elemento  alguno  que  siquiera se acerque a tender rastro de duda sobre la incontrastable  responsabilidad del procesado.    

Se  está,  entonces,  en  presencia de una  retractación,  ya que la declaración que rindió la citada señora FLOREZ ante  el   Notario,   contradice   abiertamente   lo  expuesto  por  ella  dentro  del  diligenciamiento,  en  el  que  acusó  al sentenciado de ser la persona que dio  muerte  a su primo, versión que, como se dijo, encuentra respaldo en las demás  pruebas  allegadas  al  proceso, mientras que en la que se adjunta con el libelo  señala  a  otra  persona  como  la responsable de dicha conducta punible.    

Sobre  la  retractación  en  la acción de  revisión, la Corte ha dicho:   

“No es dable dar  trámite  a  la  acción  por  la sola retractación de uno o varios deponentes,  pues  no  se  sabe  dónde  está la verdad, por tanto el fallo permanece con la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.  Cuando  se haya determinado, sin  vacilaciones,  quién  mintió  en el proceso, siendo la respectiva declaración  sustancial  en  orden  al  fallo,  entonces  sí habría lugar al trámite de la  acción”.2   

En  esas  condiciones,  no  se admitirá la  demanda.,   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  Reconocer  a  la  doctora  MIRIAM   VALENCIA   DE   CABRERA   como  apoderada   del   condenado   LUIS  ALFONSO  FONSECA  TOBÓN   

2.   INADMITIR  la demanda de revisión contra el fallo proferido, el  12  de  Junio   de 2002, por el Tribunal Superior de Medellín, mediante el  cual    se   condenó   a   LUIS   ALFONSO   FONSECA  TOBÓN  por los delitos de homicidio agravado y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                   MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Rad.  18710,  auto  del  27  de  mayo  de 2003, M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego.   

2 Auto  del 8 de febrero de 1995, M.P. Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

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