19691(05-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No 19691  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N° 037  

Bogotá D. C.,  cinco (5) de mayo de dos  mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  LUIS          ARMANDO         RODRÍGUEZ         ROLDÁN.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  hechos  que  motivaron  el  presente diligenciamiento, se resumen en lo siguiente:   

Entre  Rosalba  Parra Andrade y el procesado  LUIS  ARMANDO  RODRÍGUEZ  ROLDÁN  existía  una  relación sentimental que los  unió  por  aproximadamente  tres  años.  Dentro de esa relación acostumbraban  prestarse  dinero  y  hacerse  favores  de tipo económico. Uno de ellos, fue el  solicitado    por    RODRÍGUEZ   ROLDÁN,  luego  de  que  mostrara  una  amplia  solvencia  económica y se  ufanara  de  ser  dueño  de varios bienes inmuebles cuando ello era mentira, al  solicitar  y  recibir de aquella un préstamo por valor de 46 millones de pesos,  que  respaldó  con  cheques,  los que finalmente al ser cobrados resultaron con  fondos insuficientes.     

2.-   Luego de que fuera denunciado por  Rosalba   Parra   Andrade   y   que   se   adelantara   la   fase  investigativa  correspondiente,  dentro  de  la cual se profirió resolución de acusación, se  dictó  por  parte  del  Juzgado  15  penal  del  Circuito  de Bogotá sentencia  condenatoria  de fecha 29 de junio de 2001, a través de la cual fue condenado a  la  pena  de  36  meses  de  prisión  y  multa  por  valor de un mil pesos como  responsable del delito de estafa.   

Determinación  que  fue  confirmada  por el  Tribunal Superior de Bogotá en fallo del 3 de diciembre de 2001.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Luego de referirse a los hechos y comentar la  decisión  del  sentenciador  de  segundo  grado,  el libelista formula un cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal  en  el  que sostiene que acude a la causal  primera  de que trata el artículo 207 del C. de P. P., por violación indirecta  de  la  ley  sustancial  derivado  de  un  error  de  hecho  por “falso juicio de raciocinio”.   

Este  defecto  lo  hace  consistir en que el  fallador   se   soportó,  para  condenar,  en  la  versión  entregada  por  la  denunciante  y  en  los  testimonios de sus hijos, dándoles una “interpretación      equivocada     a     su     alcance”,  es  decir,  asegura, “desfiguró la  identidad   de   su  contenido”,  a  tal  punto  que  “tergiversó”    el  contenido  de  tales  deponencias  para sobre ellas colegir la existencia de los  ingredientes normativos del delito de estafa.   

Dice que al haberse soportado el fallo en el  hecho  de que el procesado mostró una inexistente solvencia económica y bienes  de  su  propiedad  y  de  ahí deducir la existencia de maniobras engañosas, se  lesionó  la  sana  crítica  al  desconocerse las reglas de la experiencia y la  lógica,  como  quiera  que  la  misma  denunciante  es la que afirma que con el  sentenciado  sostuvo una estrecha relación amorosa por tres años, dentro de la  cual  se  hicieron  mutuamente  préstamos  y  favores  comerciales  sin  reparo  alguno.   

Por  esta razón, estima el censor que de lo  anterior  no  se  podía  colegir  que el procesado estuviera en esos tres años  “maquinando”  la estafa,  pues al hacerlo se lesionaron las reglas de la experiencia.   

Incluso,  concluye,  se  trataría  de  un  “hecho notorio” en el que  era claro que lo que existía era una unión marital de hecho.   

Considera que el juzgador desconoció que la  deuda  fue  garantizada  mediante  cheques  y  que igualmente no era gratuito el  préstamo, pues la denunciante cobraba un interés del 4% mensual.   

En estas condiciones, termina solicitando que  se  case  la  sentencia  y  en su lugar se absuelva a su defendido, no sin antes  advertir  que  su  alegación  no  se  contrae  a  la imposición de un criterio  valorativo  sino  al  reconocimiento de un defecto que debe ser corregido por la  Corte.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

La  demanda  de  casación presentada por el  defensor  del sentenciado, no reúne los requisitos de claridad y precisión que  para   ser   admitida   establecen   las   normas   que   regulan  la  casación  penal.   

No  es  necesario mucho esfuerzo dialéctico  para  concluir  que  el  libelista  acude, para formular la queja casacional, al  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  para  lo  cual, ante todo, es preciso  señalar  que el censor, para este propósito, debe demostrar que el juzgador al  valorar  el  mérito  persuasivo de la prueba, se apartó ostensiblemente de las  leyes  de  la  ciencia,  los  postulados  de  la  lógica  o  las  reglas  de la  experiencia  común  y  este  dislate  lo  llevó a declarar una verdad fáctica  distinta de la que revela el proceso.   

En el presente asunto, es claro que a pesar  de  que  hay consistencia en la invocación del reproche, no lo mismo sucede con  su   desarrollo,   en  tanto  lo  que  expone  el  censor  es  sencillamente  su  inconformidad  con  el  hecho  que  no  se  hubiera  descartado,  con base en la  declaración  de  la  denunciante, la existencia de las maniobras engañosas que  sirvieron de soporte para la condena.   

Es decir, a lo que se contrae el cargo, es a  formular  una  hipótesis particular sobre la cual se termina controvirtiendo el  acervo   probatorio,  la  que  se  quiere  anteponer  a  la  efectuada  por  los  sentenciadores,  desconociéndose  que  ésta  se  encuentra  revestida  por  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  y  que  la  casación  no es una tercera  instancia para el debate probatorio.   

En  una  tal  confrontación  no es posible  encontrar  el error que se espera se demuestre en casación para viabilizar esta  extraordinaria  sede  de  censura  a  las sentencias, mucho menos, acorde con el  planteamiento  del  falso  raciocinio, si no se desarrolla ni se comprueba cómo  se  viola  la  sana crítica por el hecho de que el Tribunal hubiera deducido la  presencia  de  maniobras  engañosas  de  los  actos de solvencia y ostentación  económica  del  procesado,  cuáles  reglas del sentido común o máximas de la  experiencia  se  quebrantaron  o cuáles parámetros de la lógica o leyes de la  ciencia    se    desconocieron,    de    lo    cual    guardó    silencio    el  demandante.   

Inconsistencias  que en virtud del principio  de  limitación  la  Corte no puede solventarlas, complementarlas o corregirlas,  convirtiéndose  en  yerros  insalvables  que imponen la  inadmisión de la  demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

Inadmitir   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   LUIS    ARMANDO    RODRÍGUEZ   ROLDÁN.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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