19497(09-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19497  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

         Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 06   

Bogotá  D. C., nueve (9) de febrero de dos  mil cinco (2005).   

VISTOS  

Mediante sentencia del 5 de febrero de 2001,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  San Andrés, Providencia y Santa  Catalina  condenó  a  ALENA CRISTINA O’NEILL   LEVER   en   calidad   de   autora    de  falsedad  en documento privado, a la pena  principal  de  un  (1) año de prisión, a interdicción de derechos y funciones  públicas  por  igual  lapso,  y  le  concedió  el  subrogado  de la condena de  ejecución condicional.   

Al desatar la apelación interpuesta por el  defensor   y   por   el  Apoderado  de  la  Parte  Civil,  quien  reclamaba  una  indemnización  de  perjuicios,  con  fallo  del  12  de  diciembre  de 2001, el  Tribunal   Superior  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina  revocó  íntegramente  la  decisión  de primera instancia, y en su lugar absolvió a la  procesada.   

En  esta  oportunidad, la Sala de Casación  Penal  califica  el  aspecto  formal  de  la  demanda del recurso extraordinario  presentada por el apoderado de la parte civil.   

HECHOS  

Fueron  descritos de la siguiente manera en  la sentencia de segunda instancia:   

“La  señora Eugenia Gordon Bent madre de  la  menor  Marilyn  Martínez  Gordon presentó denuncia penal contra la señora  Alena  Cristina O’neill de  Hooker,  directora  del  colegio  Bautista  de  la  Loma ubicado en esta ciudad.  Expuso  la citada denunciante que su hija Marilyn cursó 9° grado de educación  básica  secundaria en el año 1994 en el citado colegio, reprobando el área de  inglés  por  lo  que  tuvo  que  presentar examen de habilitación; que como la  titular  de  la  materia,  profesora  Jean  Smith  se  encontraba en licencia de  maternidad,  la  directora  del colegio, señora de Hooker, se autodesignó para  practicar  ese  examen  de  habilitación  sin  tener conocimiento alguno de esa  materia  y  sin  que  se hubiese cumplido con los refuerzos reglamentarios a los  alumnos  previos a la práctica del examen; dice que el examen se efectuó el 20  de  noviembre de ese año, reprobándolo porque se le calificó con nota de 5.5,  aduciendo  que  las  preguntas  estuvieron  mal formuladas. Agrega que cuando la  directora  del  colegio  al  parecer,  comprobó  que estaban mal formuladas las  adulteró;…manifiesta  que  adulteró  la fecha, las preguntas y el puntaje de  cada  pregunta.  Considera que con el comportamiento de la directora del colegio  se  le causaron perjuicios a su hija, que ella fue aceptada en el colegio Modelo  Adventista  donde  aprobó  el  bachillerato  sin  haber  obtenido el diploma de  bachiller  por  no haberse aceptado que su hija aprobó el examen.”…(Folio 3  Cdno. Tribunal).   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  propone el apoderado de la parte  civil  -constituida  por  la  denunciante-  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  San  Andrés,  Providencia  y Santa Catalina, con fundamento en la  causal  primera  de  casación  contemplada  en  el artículo 207 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

Asegura  que  el Tribunal Superior erró al  revocar   la   sentencia  condenatoria  de  primera  instancia,  puesto  que  el  expediente  contenía  elementos probatorios, entre ellos una experticia, de los  cuales    indicaban    con    certeza    que    ALENA   CRISTINA   O’NEILL  LEVER  adulteró  el examen de  habilitación  de  la asignatura de inglés presentado por la estudiante Marilyn  Martínez  Gordon,  para  ocultar  que  las preguntas fueron redactadas en forma  defectuosa,   debido   al   desconocimiento  de  la  materia  por  parte  de  la  sindicada.   

Dice que la conducta dolosa en que incurrió  la  implicada  generó un grave perjuicio a Marilyn Martínez Gordon, por el que  tenía  derecho  a  la  indemnización  de  perjuicios  materiales y morales que  reclamó  con  la apelación, obteniendo como respuesta la sentencia absolutoria  que  contradice  la normatividad procesal relativa a la responsabilidad derivada  de  la  conducta  punible  (artículos  94  a  97  Código  Penal,  Ley  599  de  2000).   

Solicita a la corte Casar el fallo impugnado  y  proferir  el  de  sustitución,  condenando  a  ALENA  CRISTINA O’NEILL LEVER por el delito de falsedad  en  documento  privado y al pago de la indemnización de perjuicios causados con  la conducta punible.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  De conformidad con el artículo 205 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley 600 de 2000, la casación procede contra  sentencias  de  segunda  instancia  “en los procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años, aun cuando la sanción  impuesta      haya     sido     una     medida     de     seguridad.”   

Como  en  el  presente  asunto la implicada  ALENA  CRISTINA  O’NEILL  LEVER  fue  acusada  por  el delito de falsedad en documento privado, que tenía  señalada  pena  máxima  de  seis (6) años de prisión en el artículo 221 del  Código  Penal  de 1980, se concluye que el asunto no admite la casación común  y  que,  por tanto, eventualmente podría aceptarse la  impugnación  extraordinaria  si  la  Corte  lo estima necesario “para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los  derechos fundamentales”.   

2. Por tanto, era necesario que el libelista  acudiera  a  la  casación  excepcional que preveía el inciso 3° del artículo  205   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000,  expresando  la  necesidad  de su admisión para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  para  la  garantía  de  los  derechos  constitucionales  que  hubieren  sido  transgredidos  en  el  trámite  ordinario  del proceso, únicos  motivos  por  los  cuales  puede  ser  admitida, correspondiéndole decidir a la  Corte,  en ejercicio de la discrecionalidad que la ley le otorga, si la admite o  rechaza.   

No  sobra  recordar  que  este  tema ya fue  dilucidado  por  la  Sala  y en diversas oportunidades se ha acogido el criterio  según  el  cual  la  posibilidad de recurrir en casación una sentencia se rige  por  la  ley  que  esté vigente cuando ella es proferida, que es la oportunidad  donde  surge  el  derecho  para  el  sujeto  procesal que resulte afectado en su  interés.  Así  por  ejemplo,  en  proveído  del  1º  de  noviembre  de  2001  (radicación   17946,  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll).   

3.  Así  las  cosas,  en  tratándose  de  casación  excepcional,  no  es suficiente la sola expresión de la necesidad de  avanzar  en  la proyección jurisprudencial, o la mera solicitud de defender los  derechos fundamentales de algún sujeto procesal.   

En  cambio,  se trata de dar a conocer a la  Sala  las  razones  por  las  cuales  el  demandante  piensa  que  el recurso de  casación   excepcional  debe  ser  admitido,  motivos  que  no  siempre  pueden  confundirse  con  el desarrollo de los cargos concretos que se eleven por alguna  de  las  causales  contra  el  fallo  de  segundo  grado, pues si así fuere, no  existiría  ninguna  diferencia  entre  la casación discrecional y la casación  corriente.   

Ello  implica  que  el  estudio  acerca del  aspecto   formal   de  la  demanda  se  efectuará  a  posteriori,  siempre  y  cuando  previamente la Corte  haya  arribado a la conclusión de que es necesario tramitar, por excepción, el  recurso  extraordinario  en  pro  de  las garantías fundamentales o con miras a  desarrollar la jurisprudencia.   

4. Cuando se aboga por la efectividad de los  derechos  fundamentales,  al  libelista  corresponde  identificar  la  garantía  objeto  del  quebranto denunciado, así como la norma superior que la protege, y  vincular  su  afectación  con  las actuaciones del respectivo proceso; esto es,  señalar   en   forma   específica   en   qué   consistió   la   vulneración  alegada.   

En    lo    relativo    al   desarrollo  jurisprudencial,  se  ha  sostenido  que  es  deber del impugnante indicar si lo  pretendido  es  fijar  el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la  unificación  de  posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre  un   punto   concreto   que  jurisprudencialmente  no  ha  sido  tratado,  o  la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  y,  además,  es  preciso  resaltar  la  incidencia favorable de la  pretensión  doctrinaria frente al caso y la ayuda que prestaría a la actividad  judicial,   por   trazar   derroteros   de   interpretación   con  criterio  de  autoridad.   

Como ninguno de esos aspectos fue abordado,  la  demanda,  presentada cual si se tratara de casación común, es improcedente  y  por ello será inadmitida, disponiendo consecuentemente la devolución de las  diligencias al Tribunal de origen.   

5.  Las omisiones destacadas en precedencia  son   suficientes   para  inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco  en  la  sustentación  del  cargo se encuentra una referencia coherente y sistemática a  cualquiera   de  los  aspectos  que  eventualmente  posibilitarían  el  recurso  extraordinario por la vía excepcional.   

6. No debe perderse de vista que el recurso  extraordinario  no  constituye  una especie de tercera instancia; no consiste en  someter  a  un  nuevo  juicio  al  procesado, ni en virtud de la casación puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin acatamiento de la técnica  que  le  es  inherente, puesto que no fue concebida como un medio adicional para  litigar  libremente  igual  que  en  las  instancias,  sino como una excepcional  manera  de  llevar  a  conocimiento  del  máximo  Tribunal  de la jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido  por  el Ad-quem, por las causales taxativamente  señaladas   en   la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  y  adecuadamente  desarrolladas en la demanda.   

7.  En  consecuencia,  la demanda no será  admitida,  y  así se resolverá en este auto, contra el cual no procede recurso  alguno.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

  RESUELVE   

Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el apoderado de la parte civil.   

Contra el presente auto no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

Cúmplase  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN           

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                        HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                                                                                  Permiso   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                        EDGAR     LOMBANA     TRUJILLO                                           

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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