19379(16-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19379  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada ponente  

MARINA PULIDO DE BARON  

Aprobado Acta N° 008  

           Bogotá,  D.  C.,  febrero dieciséis (16) de dos mil cinco (2005)   

VISTOS  

         

          De  conformidad  con la previsión contenida en el artículo 325 del  estatuto  procesal penal, resuelve la Sala si en el presente asunto,   hay   lugar  a  disponer  apertura  de  instrucción o dictar resolución inhibitoria.   

ANTECEDENTES  

          1.  En  el  mes  de  febrero de 2002, varios medios de comunicación  reseñaron  la  aprobación aparentemente irregular por parte de la gerencia del  Fondo  para  la  inversión  rural  DRI, de proyectos propuestos en los últimos  tres  meses de 2001 por diversos Parlamentarios, lo cual, aunado a la publicidad  política  que  circuló  de  algunos  de  tales  Congresistas, aspirantes a ser  reelegidos  en  los  comicios  electorales  que se llevarían a cabo en marzo de  2002,  en  la  que  destacaban  su  gestión  en  la  consecución  de  partidas  presupuestales  para  llevar a cabo obras de desarrollo en sus regiones, condujo  a  que  se  coligiera  que  la  aprobación por parte de este Instituto de tales  iniciativas,  estaba  asociada a un presunto favorecimiento a los proponentes en  cuestión.   

          2.-  Particularmente, a raíz de las información publicada el 20 de  febrero  de  2002  en  el periódico “El Universal” titulada “Congresistas  de  Bolívar  en  lista  de  fondos DRI”,  el  Cuerpo  Técnico de Investigaciones adelantó, por iniciativa  propia,    labores    de   verificación   condensadas   en   el   informe   SIA  0001301  del  26 de febrero de 2002, dando a conocer que siete congresistas  de  Bolívar,  a saber, NICOLAS BADRAN, PIEDAD ZUCARDI,  GONZALO  GONZALEZ,  WILLIAM  MONTES,  JOSE  MARIA  IMBETT,  JUAN CARLOS RESTREPO  y   HECTOR   ELI   CALAD,  presentaron   en  el  año  2001  ante  el  Fondo  de  Cofinanciación  para  la  Inversión Rural, DRI, un total de cuarenta proyectos  de  inversión,  a  desarrollarse en diferentes municipios del Departamento, por  valor      total     de     $13.312’486.830, todos aprobados.   

          Así  mismo  se  destacó en el citado informe de Policía Judicial,  el  despliegue  periodístico efectuado por la misma época en diferentes medios  de  comunicación, sobre la presunta indelicadeza de al menos ciento veinticinco  Parlamentarios,   que   presentaron   a   nombre   de  diferentes  departamentos  –Bolívar,  Atlántico,  Córdoba,  Sucre,  Magdalena  y  Meta,  entre otros- proyectos de inversión que  fueron  aprobados  por  el  DRI,  no  obstante  las  deficiencias  técnicas que  contenían  un  buen  número  de  ellos,  o  el  valor desmedido de las obras a  realizar,  la presentación de un mismo proyecto para diferentes municipios y la  distribución inequitativa de recursos por parte del DRI.   

          En  especial  se  hizo  referencia  a los recursos asignados para el  municipio    de    Magangue,   Departamento   de   Bolívar,   que   fueron   de  $4.541’000.000,   para  construcción de unidades sanitarias.   

          Bajo  el  entendido de que las irregularidades penalmente relevantes  que   derivaban   del   informe   SIA   000130   resultaban  atribuibles  a  los  parlamentarios  atrás  mencionados,  la  Unidad  de  Fiscales Delegados ante la  Corte  Suprema  de  Justicia  lo  hizo  llegar a esta Corporación, junto con su  documentación  anexa,  en  donde  aparece como información relevante, la que a  continuación se reseña:   

          a).  Un listado de dos folios manuscrito2,    compuesto   por   cuatro  columnas,  la  primera  de  ellas  con  un número que parece corresponder a una  secuencia,  la  segunda  integrada por diferentes nombres que corresponden en su  mayoría  a  Congresistas,  una  tercera  columna  denominada “proyectos” en  donde  figura un número hasta de dos dígitos -del 1 al 14- y una columna final  denominada “Total” que indica valores en millones de pesos.   

          b).  Diversos  recortes  de prensa, entre ellos dos correspondientes  al  periódico  El  Universal  del  11 y 22 de febrero de 2002, a través de los  cuales  se  reseña,  en primer término, la firma de varios convenios por parte  del  alcalde  de  Turbaco (Bolívar) para la realización de proyectos aprobados  por  el  gobierno  nacional  para  la  adecuación  de  vías,  construcción de  letrinas,   electrificación   de   veredas,   remodelación   del   estadio   y  construcción   de   144   viviendas  de  interés  social,  los  cuales  fueron  gestionados   por   el   Senador  y  aspirante  a  ser  reelegido,  VICENTE  BLEL  SAAD; el segundo, relativo a  la  visita  del  mismo Congresista a la ciudad de Magangué, donde fue objeto de  un  multitudinario  recibimiento,  hecho que allí se atribuye a “las  inversiones que superan los $12.000 millones, que ha gestionado  para  Magangué  en  los  dos  últimos  años  en materia de vías, saneamiento  básico,     salud     y     medio    ambiente”3.   

          3.-  Con fundamento en el citado informe y sus anexos, se inició la  presente  investigación,  en  principio  concretada   a la conducta de los  Parlamentarios mencionados en el informe de Policía Judicial.   

          No  obstante,  por  versar  sobre  los mismos supuestos fácticos, a  esta  actuación  fueron  acumuladas dos investigaciones más (radicados 19974 y  19972),  la primera iniciada a instancia de la expedición de copias que dispuso  la  Contraloría  Delegada  para el Sector Agropecuario el 25 de julio de 2002 y  la   segunda   por   la   denuncia   que   formuló   el   señor   Edgar  Enrique  Molano  Pinzón, asistente  del  Parlamentario  Gustavo Petro Urrego, el 25 de septiembre de 2002.   

          4.-  En  efecto, una y otra investigación versaba sobre el presunto  compromiso  penal de más de un centenar de Parlamentarios que, según reveló a  los   medios  de  comunicación  el  Representante  a  la  Cámara  Petro  Urrego,  habrían sido beneficiados  con  recursos del DRI, a través de la viabilización y aprobación de proyectos  por   ellos   presentados,   sin  sujeción  a  los  condicionamientos  legales.   

          Concretamente,   el   Representante   en   cita  hizo  llegar  a  la  Contraloría  un archivo magnético, que manifestó le había sido entregado por  un  funcionario  del  DRI que pidió se reservara su identidad, que contenía un  listado  de  proyectos  aprobados  por el Fondo de Cofinanciación, a los cuales  aparecían   asociados   a   unos   códigos  secretos,  códigos  que  se  dijo  identificaban  a  más  de  un  centenar de Congresistas, beneficiarios de tales  partidas.   

          Recibida  tal información, la Contraloría General de la República  de  inmediato,  a  través de la Delegada para el Sector Agropecuario, adelantó  en   el   DRI   una   auditoria   especial  y  prevalente  a  los  convenios  de  cofinanciación  celebrados  en  2001,  concluyendo  que  se  habían verificado  múltiples   irregularidades,   entre   las   cuales  se  destacó  la  probable  distribución  inequitativa  de  los recursos en el periodo en cita, como quiera  que  del  total  de los viabilizados, equivalente a 488 para la vigencia de 2001  por    valor    total   de   $127.776’855.342,  322  se  concentraron  en  sólo  cinco  Departamentos,  a  saber:   

Departamento            

   

N° Proyectos  

Aprobados            

   

Valor            

Porcentaje del total de  recursos comprometidos  

Bolívar             

131             

39.060.715.647             

30.57%  

Atlántico             

40             

11.820.884.424             

9.25%  

Córdoba             

60             

21.769.084.584             

17.40%  

Sucre             

41             

13.585.427.173             

10.63  

Cundinamarca             

50             

9.500.413.277             

7.44%  

          También  resaltó el órgano de control la inexistencia de actas al  interior  del DRI que permitieran verificar los criterios de elegibilidad que se  aplicaron  para  la selección de los proyectos; la celeridad con que se habían  emitido  los  conceptos  de  viabilidad  técnica  por parte de los funcionarios  operativos  del  DRI  y,  a  partir  de una revisión aleatoria de los convenios  celebrados,  se  detectaron  múltiples  inconsistencias  tales como ausencia de  certificados   de   inscripción   en  los  planes  de  desarrollo  municipal  o  departamental,  falta  de  actas  de concertación con la comunidad, ausencia de  certificados de disponibilidad presupuestal, entre otros.   

         

          En  consecuencia,  se  ordenó  la apertura de investigación fiscal  contra  el  Gerente  del  DRI  y otros funcionarios de ese organismo4,  al paso que  se  dispuso  compulsar  copia  a  esta Corporación, bajo el supuesto de que los  hallazgos  de los investigadores, aunados a los archivos magnéticos del DRI que  aportó   el  Representante  Petro  Urrego,   revelaban  el  posible  compromiso  penal  de  Congresistas  por  “ hechos presuntamente irregulares, constitutivos de  presuntas    conductas    de   desviación   de   poder   y   tráfico   de  influencias”5   

.  

          Por  su  parte,  el 25 de septiembre de 2002, el señor Edgar  Enrique  Molano  Pinzón, asistente  del  Parlamentario  Gustavo  Petro  Urrego,  formuló  ante  esta  corporación  denuncia  penal por los mismo  hechos  puestos  en  conocimiento  de  la  Contraloría,  dando  cuenta  que  el  Parlamentario  en  cita  recibió de una persona que solicitó fuera resguardada  su  identidad,  un listado en el que se asignaban códigos a más de un centenar  de  Senadores y Representantes a la Cámara, junto con dos disquetes contentivos  de  archivos  correspondientes  a  la  Subdirección  General de Operaciones del  Fondo  DRI,  que  contenían  una  hoja  de cálculo de Excel  en la que se  relacionaban  los proyectos presentados ante ese organismo, destacándose que en  la  columna  distinguida con la letra “U” aparecían los mismos códigos que  en listado adjunto identificaban a los Congresistas, así:   

          CAMILO SÁNCHEZ ORTEGA   

CARLOS ALBORNOZ GUERRERO  

CARL OS GARCÍA ORJUELA  

CARLOS HOLGUÍN SARDI  

CIRO RAMÍREZ PINZÓN  

DIEB NICOLAS MALOF CUSE  

HECTOR HELI ROJAS JIMENEZ  

JOSE DARIO SALAZAR CRUZ  

JOSÉ RAÚL RUEDA MALDONADO  

FUAD RICARDO CHAR ABDALA  

LUIS HUMBERTO GÓMEZ GALLO  

PIEDAD ZUCARDI DE GARCÍA  

RODRIGO BURGOS DE LA ESPRIELLA  

JULIO ALBERTO MANZUR ABDALA  

RODRIGO RIVERA SALAZAR  

VICENTE BLEL SAAD  

VICTOR RENAN BARCO LÓPEZ  

WILLIAM MONTES MEDINA  

TUTO BARRAZA  

ÁLVARO GARCÍA ROMERO  

CARLINA RODRIGUEZ RODRÍGUEZ  

MARIO VARÓN OLARTE  

ROBERTO GERLEIN ECHEVERRIA  

ALVARO DÍAZ RAMÍREZ  

AMILKAR DAVID ACOSTA MEDINA  

ANTONIO GUERRA DE LA ESPRIELA  

AUGUSTO GARCÍA  

CARLOS ESPINOSA FACCIO-LINCE  

ESPERANZA MUÑOZ TREJOS  

JORGE ARMANDO MENDIETA POVEDA  

JULIO GUERRA  

LUIS GONZÁLEZ MEJIA  

MARCELIANO JAMINOY MUCHAVISOY  

MICAEL COTES MEJIA  

MIGUEL PINEDO VIDAL  

NAZLY UCROS PIEDRAHITA  

NICOLAS BADRAN CASTRO  

OTTO BULA BULA  

PEPE GNECCO CERCHAR  

ROBERTO PEREZ SANTOS  

RODRIGO BURGOS DE LA ESPRIELLA  

SALOMÓN NÁDER NÁDER  

TITO EDMUNDO RUEDA GUARÍN  

         ALBEIRO VANEGAS OSORIO   

         ALBERTO BUENAVENTURA VITERI AGUIRRE   

         ALFONSO CAMPO ESCOBAR   

         ALONSO RAFAEL ACOSTA OSORIO   

         ALVARO ANTONIO ASHTON GIRALDO   

         ALVARO DÍAZ RAMÍREZ   

         ANTONIO JOSÉ BELLO MENDOZA   

         EDGAR EULISES TORRES MURILLO   

         ELVER ARANGO CORREA   

         FRANCISACO CANOSA GUERRERO   

         FREDY IGNACIO SANCHEZ ARTEGA   

        GERADO TAMAYO TAMAYO   

        GLORIA ROSALBA RAMÍREZ VARGAS   

        GUILLERMO BOTERO MEJIA   

        HELI CALA LOPEZ   

        JAVIER RAMIRO DEVIA ARIAS   

        JOSÉ IGNACIO BERMUDEZ SANCHEZ   

        JORGE ELIECERCORAL RIVAS   

        JORGE HUMBERTO MANTILLA SERRANO   

        JORGE ANTONIO OÑATE GONZÁLEZ   

        JOSE DARIO SALAZAR CRUZ   

        JOSE FABIO ROJAS GIRALDO   

        OMAR DE JESÚS TIRADO ESPINOSA   

        JOSE GENTIL PALACIOS URIQUISA   

        JOSE MARIA IMBETT BERMUDEZ   

        JOSE MAYA BURBANO   

        RAÚL RUEDA MALDONADO   

        JUAN CARLOS RESTREPO   

        LUIS CARLOS ORDOSGOITIA SANTANA   

        LUIS FERNANDO VELASCO CHAVES   

        LUIS FENANDO DUQUE GARCIA   

        MANUEL DE JESÚS BERRIO TORRES   

MARGARITA ROSA DEL ROSARIO CARO DE PERALTA  MIRYAM ALICIA PAREDES AGUIRRE   

ODIN HORACIO SANCHEZ MONTES  

JOAQUIN GARCES PALACIO  

OSCAR DARIO PÉREZ PINEDA  

SANDRA ELENA VILLADIEGO  

SANTIAGO CASTRO GÓMEZ  

TARQUINO PACHECO CAMARGO  

JOSE WALTER LENIS PORRAS  

WILLIAM DARIO SICACHA GUTIERRES  

ZULEMA     DEL     CARMEN     JATTIN  CORRALES   

        ZAMIR EDUARDO SILVA AMIN   

         Con  fundamento en esta información, en los resultados de la visita  que  practicó  la  Contraloría  al  DRI  y  por  el  seguimiento  directamente  efectuado  a varios de los proyectos que habiendo sido financiados por ese fondo  aparecían  asociados  a  las  campañas  que adelantaban Parlamentarios como el  Senador   VICENTE   BLEL6   

y   el   Representante  a  la  Cámara  FERNANDO  PISCIOTI, previo a  los  comisiones de 2002, entre otros, se concluyó en la denuncia, que a través  del DRI se manejaron auxilios parlamentarios.   

         5.-   Unificadas   así  las  investigaciones  atrás  reseñadas  y  acreditada  la calidad de Congresistas de quienes aparecen incluidos tanto en el  informe  de  la  Policía  Judicial  que  encabeza estas diligencias, como en la  denuncia  que  presentó  el  ciudadano  Edgar Enrique  Molano  Pinzón, por auto del 26 de octubre de 2004, se  dispuso  oficiar  a la Procuraduría, Fiscalía y Contraloría, a fin de que las  dos  primeras  informaran  si  se encontraban investigando estos hechos, al paso  que  de la tercera se requirió manifestara el estado del juicio fiscal iniciado  con ocasión a ellos.   

         

         6.-   Recibidas   las   respuestas   respectivas  de  parte  de  las  autoridades  oficiadas,  acomete  la  Sala  el  estudio del caudal probatorio, a  efecto  de  determinar  si  existe  o no mérito para iniciar acción penal o se  impone proferir auto inhibitorio.   

CONSIDERACIONES  

         1.-  Conforme  se desprende de los hechos reseñados en precedencia,  la  imputación penal que gravita contra los Parlamentarios mencionados en estas  diligencias,  se  hace  consistir  en  su  presunta  incursión  en el delito de  tráfico  de  influencias,  consagrado  en  el  artículo 411 del Código Penal,  conforme al cual:   

“El  servidor  público  que  utilice  indebidamente,  en  provecho  propio  o  de  un tercero,  influencias  derivadas  del  ejercicio del cargo o de la función, con el fin de  obtener  cualquier  beneficio  de parte de servidor público en asunto que éste  se  encuentre  conocimiendo  o haya de conocer, incurrirá en prisión de cuatro  (4)  a  ocho (8) años, multa de cien (100) a doscientos (200) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabiltación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas de cinco (5) a ocho (8) años.”   

         

         2.  En  efecto,  tal  resulta  ser el modelo legal a partir del cual  deba  examinarse  la  conducta  imputada  a  los Parlamentarios como quiera que,  desde  diferentes perspectivas se sostiene, que la aprobación preferente de los  proyectos  por  ellos  gestionados  ante el DRI, aunada al incumplimiento de una  serie  de  requerimientos  de orden legal y técnico por parte de los directivos  de  dicho  fondo,  dan  lugar  a inferir que los Congresistas, valiéndose de su  investidura,   hicieron   que   la   balanza   se   inclinara  en  torno  a  sus  propuestas.   

         3.-  Desde  esta  óptica,  preciso es señalar que en términos del  tipo  penal  en  comento,  la  conducta  prohibida  está  condicionada a que el  servidor  haga  uso indebido de la influencia derivada  del  cargo, lo que supone, por sustracción de materia,  que  quedan  por  fuera  de tal prohibición los eventos en que la intervención  por  parte  del servidor público ante otro servidor público, demandando de él  algún  tipo de actuación, hace parte de las funciones o facultades del primero  y,  por  ende,  no  corresponde  a  un desbordamiento de la investidura, sino al  ejercicio legítimo de ella.   

         

         4.-  En el caso que concita la atención de esta Sala, la última de  los  hipótesis  reseñadas  es la que se verifica,  en la medida en que la  eventual  intervención  de  los  parlamentarios ante el DRI a efectos de que se  aprobaron  los  proyectos  por  ellos presentados, no puede ser considerada como  conducta  típica  del  delito  de  Tráfico  de  Influencias,  pues  sucede que  actuaciones  desarrolladas  en  esa dirección por los miembros del Legislativo,  en  aras  de  que se otorguen recursos para financiar proyectos de inversión en  las  regiones  que  eventualmente  representan,  no entrañan ilegalidad alguna,  más  aun,  se  compadece con la naturaleza del cargo de representación popular  que  éstos  ostentan, quienes en virtud del mandato directo que han recibido de  sus  electores,  están  en  el deber de propender, dentro del marco legal claro  ésta, por el beneficio de los habitantes que representan.   

         En  dicho  sentido,  la  Ley  5°  de 1992, por la cual se expide el  reglamento   del   Congreso   de   la   República,  en  punto  al  régimen  de  incompatibilidades  aplicables a los Parlamentarios, expresamente prescribe como  excepciones al mismo, las siguientes:   

“Artículo    283.-    Las  incompatibilidades  constitucionales  no  obstan  para  que los  Congresistas puedan directamente o por medio de apoderado:   

(…)  

6.  Adelantar  acciones ante el Gobierno en  orden  a  satisfacer  las necesidades de los habitantes de sus circunscripciones  electorales.   

(…)  

8. Intervenir, gestionar o convenir en todo  tiempo,  ante  los  organismos  del Estado en la obtención de cualquier tipo de  servicios  y  ayudas en materia de salud, educación, vivienda y obras públicas  para beneficio de la comunidad colombiana”.   

         De  la anterior disposición, nítido surge que existe una cláusula  de  permisión  para  los miembros del Legislativo, por virtud de la cual les es  posible  intervenir directamente ante el Gobierno Nacional en la consecución de  ayudas  y  recursos  para  sus  regiones,  siempre  que  tales peticiones estén  dirigidas  a  la  satisfacción de intereses colectivos, de manera que, obrar en  dicho  sentido,  no  puede,  a  su  vez,  constituir conducta delictiva, como se  sugiere  en  estas diligencias. Agréguese que sobre la constitucionalidad de la  disposición   atrás   mencionada,  tuvo  ocasión  de  pronunciarse  la  Corte  Constitucional, mediante sentencia C-497 de 1994, señalando:   

“El  numeral  6°  acusado  faculta a los  integrantes  de  las cámaras para “adelantar acciones ante el Gobierno en orden  a  satisfacer  las  necesidades  de  los  habitantes  de  sus  circunscripciones  electorales”.  El  numeral  8°,  también  objeto de impugnación, los autoriza  para  “intervenir,  gestionar o convenir en todo tiempo, ante los organismos del  Estado,  en  la  obtención de cualquier tipo de servicio y ayudas en materia de  salud,  educación, vivienda y obras públicas para el beneficio de la comunidad  colombiana”.   

Estos   preceptos   deben   relacionarse  necesariamente  con  el  numeral  2º del artículo 180 de la Constitución, que  prohibe  a  los  miembros  del  Congreso  “gestionar,  en nombre propio o ajeno,  asuntos ante las entidades públicas”.   

Desde  luego, por virtud de la misma norma,  podía el legislador establecer las excepciones correspondientes.   

Es claro que, al adelantar acciones ante el  Gobierno  para  buscar satisfacción de las necesidades de los habitantes de una  parte  del  territorio  nacional, el congresista está gestionando algo a nombre  de otros, ante una entidad pública.   

Pero,   analizado  el  contenido  de  las  excepciones,  se  encuentra  que  no  consisten en la  posibilidad  de  intermediar  para  servir  intereses particulares, evento en el  cual  ellas  harían perder todo vigor a la disposición constitucional hasta el  extremo  de  dejarla sin sentido, sino que están orientadas a fines de interés  general   que   los  pobladores  de  la  respectiva  circunscripción  electoral  canalizan   a   través   de  quien,  en  el  plano  nacional,  actúa  como  su  representante.   

Los  preceptos,  así  entendidos,  no  se  oponen  a la Constitución Política, sino que, por el contrario, encajan dentro  del  papel  que  en la democracia ha sido atribuído a los congresistas, quienes  tienen  a su cargo una función representativa de los intereses de la comunidad,  a  cuyo  servicio  se encuentran, como todos los servidores públicos, según el  artículo 123 de la Constitución.   

Si  la filosofía de las incompatibilidades  radica,  como  se  deja  dicho,  en  la  necesidad de impedir que la investidura  congresional  sea  utilizada  para  beneficio  puramente  privado, los numerales  atacados  no  desconocen el principio que las sustenta, desde el momento en que,  por  estar  referidos a aspiraciones de naturaleza colectiva y al bien público,  excluyen   de   plano   todo   asomo   de  interés  personal.”  (Subrayas fuera de texto).   

         Y  en  la  misma dirección, se pronunció a través de la Sentencia  C–1168 de 2001, exponiendo:   

“La   Carta  autoriza  que  el  Congreso  aumente  partidas  del  proyecto  presentado por el  Gobierno,   o   incorpore  nuevas  apropiaciones,  siempre  que  cuente  con  la  aceptación  del  Ministro  de  Hacienda  (CP art. 351). Es pues posible que los  congresistas  realicen  gestiones  para  lograr  la  aprobación  de ese tipo de  partidas,  siempre  y  cuando  su  actividad  no  esté  orientada por intereses  individuales  sino a satisfacer las necesidades de los habitantes del territorio  que  ellos  representan.  Y  es que no se puede olvidar que los congresistas, si  bien   deben  votar  consultando  el  bien  común,  también  son  responsables  políticamente   frente   a   sus   lectores   (CP   art.  133).”.   

         5.-  De  manera  que,  se  advierte, los cargos que se han formulado  contra  los  Parlamentarios  y  que  guardan relación con la gestión que ellos  hipotéticamente  emprendieron   para  que el DRI financiaran un sinnúmero  de   proyectos   que   ante  esa  instancia  formularon,  orientados  de  manera  indiscutible  a  la  satisfacción  de necesidades básicas de los habitantes de  los  municipios  que se beneficiarían de ellos, devienen atípicos, en tanto no  se  corresponden  con el uso indebido de influencia que derive del cargo o de la  función,  ejercida  ante  otro  servidor  para  obtener  de él un beneficio en  provecho  propio  o  de tercero, pues, evidentemente, la actuación desarrollada  ante el DRI resulta legal.   

         Agréguese  que  la sola circunstancia de que más de un centenar de  Parlamentarios  hubieren  aparecido  relacionados  en  archivos documentales del  DRI,  no  puede  constituir  fundamento  de imputación penal alguna, máxime si  como  viene  de  mencionarse, ellos podían acudir ante ese órgano para radicar  iniciativas,  de  donde  se  extracta  también,  que el halo de sospecha que ha  pretendido  tejerse  en  torno  a la  denominada “Lista de Parlamentarios  del  DRI”,  encuentra  explicación  razonable  en  los  registros que en esta  entidad deberían llevarse sobre tales solicitudes.   

         A  su vez, las referencias efectuados por uno o varios Congresistas,  sobre   las   gestiones   que  emprendieron  ante  el  DRI  u  otros  fondos  de  cofinanciación   para  que  se  realizaran  proyectos  de  inversión,  tampoco  constituye  conducta  penalmente relevante, pues véase que si es legal, como en  efecto  lo  es,  tal  tipo  de  intervención,  no  se  ve  por  qué razón, la  realización   de  esas  gestiones,  que  demandan  un  trabajo  asociado  a  la  formulación  de  los proyectos, con todos los requerimientos que ello comporta,  deba  ser  mantenida  en reserva por el Congresista respectivo. Precisamente, si  parte  de  la  gestión  que  ellos  desarrollan a favor de las regiones, guarda  relación  estrecha con este tipo de actividades, también, ha de concluirse, es  legítimo que las den a conocer a sus electores.   

         7.-  De  otra  parte,  la  Sala  estima  oportuno  precisar que si a  consecuencia  de los resultados que arrojó la investigación llevada a cabo por  la   Contraloría   General   de  la  Nación  al  interior  del  DRI,  quedaron  evidenciadas  falencias  en  los  procedimientos de viabilización, selección y  aprobación  de proyectos por parte de ese fondo para la vigencia de 2001, tales  comportamientos,  que  pueden  llegar  a  ser  penalmente  relevantes,  resultan  atribuibles  de  manera  exclusiva  y  excluyente al gerente de ese organismos y  demás  funcionarios  que  por  razón  de  sus  funciones  tenían  a  cargo la  selección de los proyectos a ser cofinanciados.   

         En  efecto,  sí  en  el desarrollo de esas tareas, los responsables  del  manejo  de  los recursos pretermitieron el cumplimiento de los requisitos a  que  se sujeta la asignación de las partidas de cofinanciación, bien porque no  tuvieron  en  cuenta  los criterios de autorización del gasto consignados en el  Decreto  111  de  1996,  ora  porque  no atendieron los principios de moralidad,  imparcialidad  y  publicidad  que rigen toda actuación administrativa, al tenor  de  lo  prescrito  por  el  artículo  209  de  la  Constitución  Política, la  responsabilidad  derivada de tales actos no puede radicarse en cabeza de quienes  gestionaron  los  proyectos  respectivos,  sino  en  la  de los funcionarios que  tenían  como  función  estudiar  cada  iniciativa,  verificar  si  ella estaba  incluida  en  el  Banco  Nacional de Proyectos y en el Departamental o Municipal  del  ente al que se iba a cofinanciar, si era técnica y económicamente viable,  si además, era prioritaria frente a otras.   

         En  fin,  eran  los  funcionarios  del  Fondo de Cofinanciación, no  otros,  los  que tenían el deber legal de hacer toda suerte de verificaciones y  controles,  precisamente  porque  ellos  eran  los únicos que podían aprobar o  improbar las iniciativas presentadas.   

         A  su  turno,  innegable  se  ofrece  que la responsabilidad por las  omisiones  relativas a documentar en debida forma los motivos que llevaron a que  se  escogiera  un  determinado  proyecto  de  inversión y no otro, a fin de que  tales  definiciones   estuvieren  guiadas por criterios objetivos, no puede  sino  radicarse  en cabeza de los funcionarios del DRI encargados de aprobar los  proyectos de inversión.   

         Igualmente,  si  ya en las fases de contratación y ejecución no se  tomó  en  cuenta  ninguno de los parámetros establecidos en la ley 80 de 1993,  encontrándose,  como  lo relata la Contraloría, un sin número de falencias en  las  obras  como  por  ejemplo  falta de estudios previos, falta de planeación,  proyectos  modificados  luego  de  firmado  el convenio,  incorporación de  recursos  sin  autorización  legal,  ejecución de obras sin las autorizaciones  sanitarias  y  ambientales  correspondientes,  precios de materiales de obra muy  superiores  a  los del mercado y con deficiencias de calidad, obras inconclusas,  mal  ejecutadas  sin  concordancia  entre  el  proyecto  y  la  obra  realizada,  proyectos  aprobados  luego  de  la ejecución de la obra, desembolsos de varias  entidades  para  el  mismo proyecto y sobrecostos, es a los servidores públicos  encargados  de  tales  labores a quienes corresponderá explicar la legalidad de  sus actuaciones.   

         En  esta  medida,  como se tiene noticia según la cual la Fiscalía  General  de  la  Nación,  a  través de la Unidad Nacional de delitos contra la  Administración  Pública,  adelanta  el  proceso  977  contra el ex gerente del  DRI7,  con ocasión a algunos de los convenios referidos particularmente  por  la Contraloría, como contentivos de irregularidades penalmente relevantes,  a  esa autoridad se compulsará copia de la presente investigación. Lo anterior  sin  perjuicio  que  de encontrar la Fiscalía prueba de entidad que indique que  los  recursos  aprobados  para proyectos viabilizados por el DRI, a los que hace  mención  la  Contraloría  en  el  auto  visible  a folio 4 y s.s. del cuaderno  principal  3,  hayan terminado beneficiando ilícitamente a algún Parlamentario  que  interviniera  o no en su formulación, compulse las copias respectivas ante  esta Corporación para lo de su cargo.   

         8.-  En  conclusión,  se  proferirá resolución inhibitoria dentro  del   presente  asunto,  en  razón  al  carácter  atípico  de  las  conductas  atribuidas  a  los  Parlamentarios  que  se mencionan en este asunto, quienes no  habrían  actualizado  con  su  conducta  tipo  penal  alguno  en  razón de las  gestiones  por  ellos efectuadas ante el DRI para la consecución de recursos de  cofinanciación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la SALA DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,    

RESUELVE:  

          1.-  Proferir  resolución inhibitoria a favor de los Parlamentarios  mencionados  en  el  numeral  cuarto de los antecedentes de esta providencia, en  virtud  del  carácter  atípico de las conductas que se les atribuyen, conforme  las razones en la parte motiva.   

          2.-  Compulsar  copia  de  la presente investigación con destino al  proceso   977   que   adelanta   la   Unidad   Nacional  de  delitos  contra  la  Administración Pública, para los fines atrás indicados.   

          3.-  Contra  está  decisión  procede el recurso de reposición. En  firme, procédase por secretaria a su archivo.   

Notifíquese y cúmplase,  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                HERMAN  GALÁNCASTELLANOS   

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                                   ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Folio  3, cuaderno principal 1   

2 Folio  20, cuaderno principal 1   

3 Folio  52 y 53, cuaderno principal 1   

4  Folios 3 y ss., cuaderno 3   

5 Folio  84, cuaderno principal 3   

6  Folios 17, cuaderno Contraloría   

7 Folio  206, cuaderno principal 1     

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