19287(11-02-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República   de  Colombia   

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 19287  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:   Acta   No.   22   

         Bogotá,  D.  C.,  once  (11)  de  febrero  del  año  dos mil tres  (2003).   

ASUNTO  

         Surtido  el  trámite  de  ley,  procede  la Sala a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  que  respecto  del  ciudadano colombiano  Bernardo  Peláez  Roldán  presentó  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  a través de su  Embajada en este país.   

ANTECEDENTES  

         1.  Mediante  Nota  Verbal  N° 1627, el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  el  11  de diciembre del 2001, solicitó la  captura,  con  fines  de  extradición,  del  ciudadano  colombiano Bernardo Peláez Roldán.   

         2.  El Fiscal General de la Nación, con  fundamento  en  esa  solicitud  y  mediante  resolución  de  enero 14 del 2002,  ordenó  su  aprehensión,  que  se hizo efectiva el 15 de enero de ese año por  agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).   

         3.  La  Embajada  de los Estados Unidos,  mediante  Nota  Verbal  N°  282 de marzo 14 del 2002, formalizó la solicitud y  aportó  la  documentación  pertinente, debidamente traducida y autenticada. En  dicha  nota, se señala que a Bernardo Peláez Roldán  le  fue  dictada la resolución acusatoria N° 01 Cr.  1079,  proferida  el  20  de  noviembre  del  2001 por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito Sur de Nueva York. En ella  se le imputan  las siguientes conductas, desplegadas entre los años 1999 y 2001:   

         “Cargo  uno:  Concierto  para  lavado  de  dinero, en violación del Título 18, Sección 1956  (h) del Código de los Estados Unidos”;   

                “Cargo  dos  a  cuatro:  Lavado  de  dinero, en violación del Título 18, Secciones 1956 (a) (1) (B) (i)  y 1957 del Código de los Estados Unidos”.   

         4.    El   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  el  15  de  marzo   del 2002, conceptuó, en el oficio O.A.J.E  125,  que  resulta  procedente,  ante  la  inexistencia de convenio aplicable al  caso,   obrar   de  conformidad  con  las  normas  pertinentes  del  Código  de  Procedimiento Penal Colombiano.   

         5.   El   19  de  marzo  del  2002,  el  Ministerio  de  Justicia, por oficio 0100-MIN, remitió el expediente a la Corte  Suprema  de  Justicia,  para  los  fines  establecidos  en  el artículo 517 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  luego  de  considerar  que la documentación  allegada  por  la Embajada de los Estados Unidos reunía los requisitos formales  correspondientes.   

         6.     El     señor     Peláez   Roldán,   el   2   de  abril  siguiente,  fue  requerido  para  que  designara un abogado defensor. Como no lo  hizo  dentro  del  término fijado, se le nombró de oficio a un profesional del  derecho,  mediante  auto  del  7  de  mayo de 2002. El apoderado titular, según  memorial  de  17  de  mayo del mismo año, nombró como suplente a otro jurista.   

         7.  El  22  de mayo del 2002, se corrió  traslado  a  las  partes,  de  acuerdo  con  el  artículo  518  del  Código de  Procedimiento  Penal, para que solicitaran las pruebas que estimaran necesarias.   

         8.   Dentro   del  término  del  traslado,  el señor Peláez   Roldán  otorgó  poder  a  su  defensor  de  confianza.  El  15  de  junio del 2002, el defensor titular, quien  designó  como  suplente  a  otro  experto  en  estas  disciplinas, solicitó la  práctica  de  una serie de pruebas. La Sala, el 23 de julio de 2002, las negó.  El  2 de agosto de 2002, el defensor titular interpuso el recurso de reposición  contra  esa  decisión y lo sustentó el 6 del mismo mes. La Corte se abstuvo de  reponer el proveído impugnado.     

         9.    Posteriormente,  se  ordenó  correr  traslado  a las partes por cinco (5) días para que presentaran estudios  finales,  de  acuerdo  con  lo  previsto  en el inciso 3° del artículo 518 del  Código de Procedimiento Penal.   

         10.  El defensor del señor Peláez   Roldán  hizo  entrega  de  un  escrito  en  el  que  plasma  sus  argumentos  defensivos.  El representante del  Ministerio   Público,   igualmente   presentó  su  opinión  sobre  el  asunto  debatido.   

    

SOLICITUD DE LA DEFENSA  

         Con  base en los siguientes argumentos, el defensor de Bernardo  Peláez  Roldán solicita a la  Sala     emitir    un    concepto    adverso    a    la    solicitud     de  extradición:   

         La  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, en  materia  de  extradición,  ha venido interpretando equivocadamente el artículo  35  de  la Constitución Política. El inciso tercero de este precepto establece  claramente  que  “Los  colombianos  que hayan cometido delitos en el exterior,  considerados  como  tales  en  la  legislación  nacional,  serán  procesados y  juzgados  en  Colombia”. Esto significa, sin lugar a ningún equívoco, que si  el  delito  “se  considera”  cometido  en Colombia, la persona que lo comete  debe  ser juzgada en el territorio nacional, tal como lo dispone el artículo 13  de la Ley 100 de 1980.   

         La  Corte  no  lo ha estimado así. Por otorgarle un alcance que no  tiene  al  numeral 1° del inciso segundo del artículo 13 del Código Penal, ha  conceptuado  favorablemente  a la extradición de ciudadanos colombianos que han  cometido   total  o  parcialmente  delitos  en  el  territorio nacional. La  interpretación  que del artículo 13 del Código Penal y del artículo 35 de la  Constitución  Política  que  ha venido haciendo la Sala de Casación Penal, no  es congruente.   

         El  artículo 35 de la Carta Política no dispone la procedencia de  la  extradición  cuando  el  delito  “se considera cometido en el exterior”  sino  única  y  efectivamente  “por  delitos  cometidos en el exterior”. La  reglas  del  artículo  13  del  Código  Penal,  fundadas  en  la teoría de la  ubicuidad  en  materia  de  competencias,  sólo  pueden  ser aplicadas a hechos  punibles  cometidos  en  el interior del país. Para las conductas consumadas en  el  exterior,  están  instituidos  los artículos 14 y 15 del Código Penal. En  este  sentido,  la  Sala  de  Casación  Penal,  por  hacer  una interpretación  extensiva  de  estas  disposiciones,  ha  venido  violando de manera repetida la  Carta  Política.  Por  eso  considera  que  el  concepto debe ser negativo a la  extradición    de    Bernardo   Peláez   Roldán,  dado  que  el delito que se le imputa no fue cometido  en el exterior.   

         De  no  ser  aceptada  esta  petición  principal,  aspira a que la  eventual  extradición  del  señor  Peláez  Roldán  esté  condicionada  a lo  siguiente:   

         a.  A que el  extraditado  sólo  sea  juzgado  por  hechos  cometidos  con posterioridad a la  promulgación  del  Acto  Legislativo  N°  01  de  1997, en los términos de la  resolución acusatoria.   

         b.  A que sólo se le juzgue por delitos  cometidos  en  el  exterior,  al  tenor  del  artículo  35  de la Constitución  Política,  y  que la pena no puede ser distinta a la que se le llegue a imponer  en   una   eventual   sentencia  condenatoria  (artículo  550  del  Código  de  procedimiento Penal).   

         c.  A  que la extradición sólo se haga  efectiva  una  vez  el Estado requirente haga llegar al Gobierno colombiano, por  la  vía  diplomática,  el compromiso de reciprocidad, en los términos de  los artículos 9° y 226 de la Constitución Nacional.    

EL MINISTERIO PÚBLICO  

         El  criterio  del Procurador Tercero Delegado en lo Penal, se opone  al  de  la  defensa.  En  su  escrito expresa que los requisitos previstos en el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento Penal se reúnen a satisfacción  para    que    la    Corte    autorice    la    extradición   de   Bernardo   Peláez   Roldán.  Así  lo  explica:   

     

1. Validez formal de la documentación presentada:     

         a.  Las notas verbales 1627 de diciembre  11  y  282  del  14  de  marzo  del 2002, mediante las cuales el Gobierno de los  Estados  Unidos  solicita  la extradición de Bernardo  Peláez  Roldán, así como la resolución acusatoria  sustitutiva  N°  01  Cr-1079,  dictada  el  20  noviembre del 2001 por la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Nueva York, son  formalmente válidas.   

         b.  Las  firmas de Roberto Finzi, Fiscal  Federal  Adjunto  de  la Oficina del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York, y la  de  John  Tobón, Agente Especial de la DEA, fueron certificadas por el Director  Adjunto  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos. A su vez, el Procurador General  de  los  Estados  Unidos certifica que el señor Stewart C. Robinson es Director  Adjunto  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia  de los Estados Unidos.   

         c.  Copia  de la declaración de Roberto  Finzi,  Fiscal  Asistente  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York,  en  la cual da cuenta de la expedición de la resolución acusatoria y de  los  hechos  que  se  le  imputan  a  Bernardo Peláez  Roldán.   

         d.  Anexos  A,  B,  C,  D,  en  los  que  constan,  en  su  orden, las normas aplicables al caso, el auto de acusación de  noviembre  20  del  2001, la orden de detención expedida en la misma fecha y la  declaración  de  John Tobón, Agente de Aduanas de los Estados Unidos en la que  relacionan los hechos atribuidos al requerido en extradición.   

         e.  Toda esta documentación, a la que se  anexaron  fotografías  del  solicitado,  aparece traducida al castellano por el  Estado   requirente,   de  acuerdo  a  la  exigencia  del  artículo  10  de  la  Constitución  Política  y  el  inciso  final  del artículo 513 del Código de  Procedimiento Penal. Por tanto, se reúne el primer requisito.   

               2. La identidad plena de la  persona solicitada en extradición.   

         La  identidad  del  reclamado  en  extradición  y  de  la  persona  capturada,   no   remiten   a   ninguna   duda.   Se   trata   de   Bernardo   Peláez   Roldán,  ciudadano  colombiano,  identificado con cédula de ciudadanía N° 17.116.646, nacido el 9  de  mayo  de  1945,  de  raza  blanca,  de  5  pies  y  8  pulgadas de estatura,  aproximadamente,  cabello  canoso, ojos azules y de cerca de 180 libras de peso.   

         3.     El    principio    de    doble  incriminación.   

         Los  hechos  que  motivan  la  solicitud  de  extradición,  están  previstos   como  delitos  en  Colombia.  A  Bernardo  Peláez  Roldán se le acusa en los Estados Unidos de  concierto  para cometer el delito de lavado de dinero  (Violación  del  Título  18,  Sección 1956 (h) del  Código  de  los  Estados  Unidos)  y  de  lavado  de  dinero  (Título 18, Secciones 1956 (a) (1) (B) (i) y  1957 del mismo código).   

         Estos  comportamientos,  en  Colombia,  también  son  considerados  delictivos.  La primera conducta, el artículo 340 del Código Penal (Ley 599 de  2000)   la   denomina   concierto   para   delinquir  y  se  tipifica cuando varias personas se alían para  llevar  a  cabo  delitos  en  general.  Pero  cuando  el concierto tiene por fin  cometer  delitos  de  lavado de activos, según la Ley 733 de enero 29 del 2002,  mediante  la  cual se adicionó el artículo 340 del Código penal, se agrava la  conducta  con  pena  que  oscila  entre  seis (6) y doce (12) años de prisión.   

         A  Bernardo  Peláez Roldán    se    le   acusa,   además,   del   delito   de   lavado    de    activos.   Esta  conducta  también  está tipificada como delito en Colombia.  Se  halla  definida  en  el  artículo  323 de la Ley 599 de 2000 y se configura  cuando  alguien adquiere, resguarda, invierte, transporta, transforma, custodia,  administra  bienes  vinculados  con el producto de los delitos vinculados con el  concierto  para  delinquir  relacionado  con  el tráfico de drogas de prohibido  comercio.    Esencialmente,    entonces,   existe   correspondencia   entre   la  incriminación  de  que  ha sido sujeto pasivo Peláez  Roldán  y  la  que está prevista en la legislación  colombiana.   

         4.  La  equivalencia  de  la providencia  proferida en el extranjero:   

                   El         Indictment  estadounidense equivale a la  resolución  de  acusación  prevista en la legislación penal colombiana. Desde  luego,  en  cada  sistema hay diferencias formales entre estas dos providencias.  Pero  ambas,  por  cuanto  ellas  son  presupuesto  para  iniciar  la  etapa  de  juzgamiento,   dado  que  en  ella  se  detallan  la  conducta  imputada  y  las  circunstancias en que se cometió, se corresponden.   

        Reunidos  estos  requisitos,  la  Delegada  solicita a la Corte que  emita   concepto   favorable   a   la   extradición   del  señor  Peláez     Roldán.      

CONCEPTO DE LA CORTE  

        Debe  la  Corte  conceptuar  sobre la solicitud de extradición del  señor    Bernardo    Peláez   Roldán,  a  falta de ley aprobatoria de tratado aplicable al caso, según  lo  ha  manifestado  el  Ministerio de Relaciones Exteriores, de conformidad con  las  previsiones  del  artículo 520 del Código de Procedimiento Penal. Lo hace  desde dos ángulos, así:   

        Primero.   

        Sobre        los        temas        del       concepto.   

        De  acuerdo  con  la  norma  citada,  corresponde  a la Sala emitir  concepto sobre los cuatro aspectos allí discriminados:   

        1.  La validez  formal de la documentación presentada.   

        El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos, a través de su Embajada en  Colombia,     solicitó     la     extradición    del    señor    Bernardo  Peláez Roldán. A la petición  anexó  los  siguientes  documentos,  debidamente  traducidos  al  castellano  y  autenticados conforme con la legislación del gobierno requirente:   

        a.  Copia  de  la  Nota Verbal N° 1627,  expedida  el  11 de diciembre del 2001, mediante la cual solicita al Gobierno de  Colombia  la  detención  con  fines  de  extradición  del  señor Bernardo Peláez Roldán.   

        b.  Esta  solicitud  fue formalizada por  medio  de  la Nota Verbal N° 282 del 14 de marzo del 2002. En ella se describen  y  se determinan las conductas fundamento de la petición y los lugares y fechas  de    su    ocurrencia.    Además,    se   precisa   que   sobre   Bernardo   Peláez   Roldán   recae  la  resolución  acusatoria  N°  01 Cr.-1079, proferida el 20 de noviembre del 2001  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York.   

        c. Igualmente, se anexaron copias de las  declaraciones  de  Roberto  Finzi,  Fiscal Federal Adjunto de la Oficina Federal  del  Distrito  Sur  de Nueva York, y de John Tobón, Agente  Especial de la  DEA,  quienes  por haber adelantado la investigación especifican los cargos, la  identidad del reclamado y citan las normas aplicables al caso.   

        Los  documentos  aportados,  entonces,  cumplen  las condiciones de  validez que reclama la norma.   

        2.   Plena  identidad del solicitado.   

           

        En  la  nota  verbal 1627, expedida el 11 de diciembre del 2001, el  Estado  solicitante  especificó  que  la  persona  requerida  era  Bernardo   Peláez   Roldán,  ciudadano  colombiano  nacido  el  9  de  mayo  de  1945,  identificado  con la cédula N°  17.116.646 y aportó, además, una fotografía suya.     

        De  acuerdo  con  estas  características,  que  dan  cuenta de sus  condiciones  civiles y personales, no hay duda de que el ciudadano solicitado en  extradición  es  el mismo que con esos fines fue aprehendido el 15 de enero del  2002    por    agentes    del    Departamento    Administrativo   de   Seguridad  (DAS).   

        Por  lo  demás,  nadie  ha  sometido  a cuestión la identidad del  señor  Peláez  Roldán y  éste,  en  las  varias  notificaciones  que  ha recibido durante el trámite de  extradición en la Corte, acepta y signa con su nombre.   

         

                                3. Concurrencia de la  doble incriminación.   

        El   señor   Bernardo  Peláez  Roldán  es  solicitado  en  extradición para que responda en  juicio,  de  acuerdo  con  la  acusación  N°  01  CR-1079,  proferida el 20 de  noviembre  de  2001 en la Corte Distrital de los Estados Unidos del Distrito Sur  de Nueva York, para que responda por los siguientes cargos:   

        “Cargo  Uno:  Concierto  para  cometer  el  delito de lavado de dinero (Violación del Título  18, Sección 1956 (h) del Código de los Estados Unidos).”   

               “Cargos  Dos  y  Cuatro:  Lavado  de  dinero  (Violación del Título 18, Secciones 1956 (a) (1) (B) (i) y  1957   del   Código   de   los  Estados  Unidos”).   

         

        En  la  acusación,  específicamente  se  dijo  que  se  acusaba a  Bernardo Peláez Roldán de  los siguientes comportamientos punibles:   

        “Título  18, Sección 1956 (h) (Concierto para cometer lavado de  activos)  del  Código  de  los  Estados  Unidos: Toda persona que conspire para  cometer  cualquier  delito  definido  en  esta  sección  o  en la sección 1957  estará  sujeta  a las mismas sanciones que las establecidas para el delito cuya  perpetración fue objeto de la conspiración”.   

        “Título  18,  Sección 1956 (Lavado de instrumentos monetarios),  Código de  los Estados Unidos:   

               “(a)  (1)  Quien quiera que, a sabiendas de que los  bienes  formando  parte de una transacción financiera representan las ganancias  procedentes  de  alguna actividad ilícita, lleva a cabo o intenta llevar a cabo  tal  transacción  financiera que, de hecho, comprende las ganancias procedentes  de una actividad ilícita”.   

              “(B)(i)  A  sabiendas  de que la transacción está  destinada  en  todo  o  en  parte  a  ocultar  o  disimular  la  naturaleza,  la  ubicación,  la  fuente,  la propiedad o el control de las ganancias procedentes  de  una  actividad ilícita específica,  con el propósito de promover que  se lleve a cabo tal actividad ilícita.”   

          “Título  18,  Sección  1957,  del  Código  de los Estados Unidos: Quienquiera, en cualquiera de las circunstancias  que  se  describen  en  la  subsección  (d),  que  a  sabiendas  lleve a cabo o  intente   llevar  a cabo una transacción monetaria con bienes provenientes  de  una  actividad criminal por un valor superior a $10.000 y que es proveniente  de  una  actividad  ilícita  específica,  será castigado como lo prescribe la  subsección (d)”.        

        La   imputación  formulada  a  Bernardo  Peláez  Roldán, encuentra normas equivalentes en el  actual   Código   Penal  colombiano  –Ley 599 de 2000-. Veamos:   

        a.  El artículo 340, bajo el título de  “Delitos  contra  la  seguridad pública” -Del concierto, el terrorismo, las  amenazas  y  la instigación-, establece pena de prisión de tres (3) a seis (6)  años  para  el  caso  en  que  “varias  personas  se concierten con el fin de  cometer delitos”.   

        Pero  esta misma norma -artículo 340-, modificada por el artículo  8°  de  la ley 733 de 2002, establece que la conducta se agrava, y por lo tanto  se   incrementan   los   topes   mínimo  y  máximo  de  la  pena  –de  seis  (6)  a  doce  (12) años de  prisión  y  multa  de  dos  mil  (2000)   a  veinte  mil (20.000) salarios  mínimos  mensuales-, cuando el concierto sea para cometer determinados delitos,  entre ellos el de lavado de activos.   

        b.  Por  su  parte, el artículo 323 del  mismo  estatuto define la conducta denominada lavado de activos, incriminada con  pena de prisión que oscila entre seis (6) y quince (15) años.   

        El  principio  de la doble incriminación, entonces, se satisface a  plenitud.   Los   comportamientos   atribuidos   a   la   persona  reclamada  en  extradición,  también  son considerados delictivos en la legislación patria y  se  hallan  reprimidos  en  el tipo respectivo con pena privativa de la libertad  cuyo  mínimo  no  es  inferior  a  cuatro  (4)  años  de prisión, con lo cual  también  se  cumple la exigencia del artículo 511, numeral 1°, del Código de  Procedimiento Penal.   

        4.              Equivalencia     de     la     providencia    proferida    en    el  extranjero.   

        De  la  documentación  allegada  con  las  formalidades de ley, se  desprende  que  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Nueva  York,  le  formuló  al señor Bernardo Peláez  Roldán   unos  cargos  específicos,  mediante  una  providencia  equivalente  a  la  resolución acusatoria prevista en el artículo  398  del Código de Procedimiento Penal. En ella se determinan los hechos en que  se  fundamentan  los  cargos,  las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que  tuvieron  ocurrencia,  las  disposiciones  en  que  se  enmarcan y los medios de  prueba  que acreditan su ocurrencia, todo ello corroborado con las declaraciones  de  los señores Roberto Finzi, Fiscal Federal Adjunto, y John Tobón, Agente de  Aduanas  de  los  Estados  Unidos. Sobre estas bases probatorias, el Gobierno de  los   Estados   Unidos  dispuso  solicitarlo  en  extradición  a  su  homólogo  colombiano.    

        Desde  el  punto  de  vista  de las bases de la intervención de la  Sala,  es claro que se encuentran reunidos los requisitos establecidos en la ley  procesal penal colombiana.   

        Y  si  se  tiene en cuenta que, para los efectos del último inciso  del     artículo    35    de    la    Constitución    Nacional    –con  la modificación introducida por  el   Acto  Legislativo  número  01  de  1997-los  hechos  imputados  al  señor  Peláez   Roldán  fueron  cometidos  después  del  17  de  diciembre  de 1997, concretamente, como ya fue  señalado,   entre   1999   y   2001,   el   concepto   será   favorable  a  la  extradición.   

        Segundo.   

        Sobre el estudio de la defensa.   

         

        La  Corte  dará  respuesta  a  los argumentos que el apoderado del  señor    Bernardo    Peláez   Roldán ha presentado en su favor:   

1.  Sostiene el  togado  que  el  trámite  de  extradición,  mientras  la  Corte  no verifique,  mediante  la  respectiva  certificación expedida por la Fiscalía General de la  Nación,  si  en  contra de su defendido existe alguna investigación en curso o  ha  sido  juzgado en el país por los mismos hechos referidos en la solicitud de  extradición, debe ser suspendido.   

En  varias oportunidades, frente a similar  inquietud,  la  Corte  ha  tenido  oportunidad de fijar su criterio al respecto.  Hoy,  con el fin de contestar al defensor, y porque no hay motivo para variarlo,  se impone reiterarlo. Ha dicho la Sala, por ejemplo:   

“Y  se  afirma  que  la  Corte  no tiene  competencia  para  establecer si el requerido en extradición posee o no asuntos  pendientes  con  la justicia colombiana, y de tenerlos si los hechos por los que  se  investiga o juzga son los mismos por los que el Gobierno extranjero solicita  su   extradición,  o  corresponden  a  otros  distintos,  pues  dentro  de  los  fundamentos  a  tener  en  cuenta en el concepto que de ella demanda el Gobierno  nacional,  establecidos  en el artículo 558 del Código de Procedimiento Penal,  no   se   incluyen  dichos  aspectos,  ya que si es el Gobierno Nacional al que compete decidir al final del  trámite  si  concede  o  no  la  extradición,  o  si  difiere  la  entrega del  solicitado,  será  a  él a quien compete establecer si en contra del reclamado  existe  o  no  proceso  en Colombia, y si existiendo, trata de los mismos hechos  por  los  cuales solicita la extradición (Auto del 26  de septiembre del 2000, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll).   

2. Argumenta el  defensor  que  la  Corte  le  ha  otorgado  al  artículo 35 de la Constitución  Política  un alcance equivocado. Este precepto establece que la extradición de  nacionales  por  nacimiento  procede  únicamente “por delitos cometidos en el  exterior”.  De  ahí  debe  deducirse,  afirma  el  letrado, que las conductas  punibles  cometidas  “en  el interior”, deben ser investigadas y juzgadas de  conformidad  con  las  leyes  nacionales,  en  atención al principio general de  territorialidad.   

Las  reglas que rigen la territorialidad  por  extensión,  consagradas en los artículos 14 y 15 del Código Penal, sólo  son  aplicables,  continúa  diciendo  el  defensor,  a quienes infringen la ley  penal  fuera del territorio nacional. Al aplicar el inciso segundo del artículo  13  de  este  estatuto punitivo, la Corte está haciendo extensiva la permisión  constitucional   a   delitos   cometidos  parcial  o  totalmente  en  territorio  colombiano.   

         Para responder, la Corte se remite a uno  de  sus  pronunciamientos sobre el tema, que ya constituye doctrina constante en  la  materia  y que ahora no cambia porque no encuentra razón para ello. La Sala  ha expresado:   

“Sobre  los argumentos expuestos en el  apartado  del  libelo titulado “Excepción previa de  inconstitucionalidad  del sentido normativo asignado al artículo 13 del Código  Penal  en  la  actualidad”, con los  cuales el  defensor  pretende  demostrar  que  el  alcance  otorgado  por  la  Corte a este  precepto  contraría el requisito del artículo 35 de la Constitución Política  relativo  a que el delito base de la reclamación debe haber sido cometido en el  exterior,  pues con él se estaría extendiendo a delitos ocurridos una parte en  Colombia   y   otra   en   el   exterior,   no  son  atendibles  por  cuanto  la  Sala  ha  establecido  en  armonía  con  la  doctrina  sentada por la Corte Constitucional en la sentencia  C-1189  de  2000,  mediante  la  cual  declaró  exequible  el  artículo 13 del  anterior     Código     Penal     –hoy  14-,  que  la  aplicación  extraterritorial  de  la ley penal  (artículo   15,   hoy   16,   ibídem),  como  materialización  de  principios  internacionales   aceptados   por  Colombia  de  observancia  imperativa  en  el  ordenamiento  interno  (artículo  9°  de  la Carta Política), operan en doble  sentido  por  cuanto  además  de  facultar  a  las autoridades colombianas para  aplicar   las   normas   penales  nacionales  a  conductas  ocurridas  así  sea  parcialmente  en  territorio extranjero, habilita a las  autoridades de los  otros  Estados  para  que  operen  las  suyas frente a comportamientos acaecidos  cuando menos en parte en nuestro suelo”.   

“Desde  esta  perspectiva,  es coherente  reafirmar  que  la  exigencia  del artículo 35 de la Carta cuestionado se agota  cuando  el  delito  haya  sido  ejecutado  así  sea  parcialmente en territorio  extranjero,  entendimiento  que  de  manera  alguna  se  opone  al  ordenamiento  superior”  (Concepto  del 14 de diciembre del 2001,  radicado N°. 16.726. M. P. Edgar Lombana Trujillo).   

3. Tampoco asiste  razón  al  apoderado cuando pide a la Corte pronunciarse sobre la reciprocidad,  en  el  sentido  de que diga al Ejecutivo que la extradición está supeditada a  la  adquisición  por  Colombia del compromiso de reciprocidad, en los términos  de los artículos 9° y 226 de la Constitución Nacional.   

Respóndese     que,    en    primer  término,  como lo ha dicho  la      Corte     Constitucional,     para  efectos  de la extradición que vincula a Colombia y EE. UU.,  en  parte  alguna  se  consagra  la  exigencia  de tal certificación (Sentencia  T-1736,  del 12 de diciembre del 2000, M. P. Carlos Gaviria Díaz) y, en segundo  lugar,  que  si  la reciprocidad debiera ser atendida, tal tarea correspondería  el  Ejecutivo y no a la Corte, pues que esta tiene que ceñirse exclusivamente a  los  fundamentos  a  que  alude  el  artículo  520 del Código de Procedimiento  Penal,  dentro de los cuales no se encuentra el relacionado con el compromiso de  reciprocidad.   

        Tiene  razón, sí, el apoderado, en cuanto es conveniente recordar  al  Ejecutivo  Nacional  la necesidad de observar el contenido del artículo 512  del actual Código de Procedimiento Penal.   

        Finalmente,   ante   la   solicitud   presentada   por   el  señor  Peláez Roldán mientras el  expediente  se  hallaba  al  despacho para proyectar decisión, en el sentido de  que  renuncia  a  todo  el  trámite  ante  la Corte, como al previsto frente al  Ejecutivo,  dígase  que  ello  no  es  posible, primero por el estado en que se  encuentra     la     actuación     –próxima   a  que  se  emita  concepto-,  segundo  porque  también  interviene  el Ministerio Público a quien no se puede privar del adelantamiento  regular   de   las   diligencias,  y  tercero  porque  la  Corte  no  podría  pronunciarse sobre el decurso  del asunto ante el Ejecutivo.   

        Con  fundamento  en  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

                       EMITE  CONCEPTO  FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano      colombiano     Bernardo     Peláez  Roldán,  presentada  por  el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América  a  través de su embajada en esta capital, respecto de los  delitos  de concierto para lavar activos y de lavado de activos, sucedidos entre  los  años  1999 y 2001, como lo plasma la acusación hecha y que forma parte de  la actuación.   

        Infórmese    de    esta    decisión    al   señor   Bernardo  Peláez Roldán, a su defensor,  al señor Fiscal General de la Nación y al Ministerio Público.   

        Devuélvase  la  actuación al Ministerio de Justicia y del Derecho  para lo de su cargo.   

                        Comuníquese y Cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL              HERMAN  GALÁN    CASTELLANOS                     

CARLOS   A.  GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                              ÁLVARO    O.    PÉREZ  PINZÓN           

MARINA PULIDO DE BARÓN  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *