19194(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19194  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

         

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta Nro.  116  

          Bogotá,  D.C.,  veintisiete  (27)  de  septiembre de dos mil dos (2002).   

          Decide  la  Corte  sobre  la  admisión  de la demanda de casación  presentada  en  defensa  de  HÉCTOR OCAMPO MARTÍNEZ  contra  la  sentencia de fecha agosto 18 de 2001, por  medio  de  la  cual el Tribunal Superior de Cundinamarca revocó la de carácter  absolutorio  dictada a favor del procesado por el Juzgado 2º Penal del Circuito  de  Girardot,  para  condenarlo  a  las  penas  principales de tres (3) años de  prisión  y  multa  de cinco mil pesos ($ 5.000) como autor del delito homicidio  culposo.   

HECHOS  

         Del  fallo de segunda instancia se sabe  que  al  medio  día  del  1º  de noviembre de 1995, en la vía que de Girardot  conduce   a   la  capital  del  país,  “entre  las  localidades  de  Fusagasuga  y  Silvania,  a  la altura del kilómetro 72, en el  sitio      conocido      como      ‘Sabaneta’,  colisionaron  el  bus  de placas UPG 072, afiliado a la empresa Coomotor Ltda..,  conducido  por  Héctor  Ocampo  Martínez,  quien  se  dirigía  de Neiva hacia  Bogotá,  y  la  camioneta de placas GKE 282, conducida en sentido contrario por  Julio  Leonardo Montes Reyes, la que se incendió como consecuencia del impacto,  resultando  muerto su conductor por incineración.  En el insuceso también  estuvieron  involucrados  el  camión de placas SKJ 094, conducido por Edilberto  Gómez  Malagón,  y  el  automóvil  de  placas  BGC 120, conducido por Adriana  Jaramillo,    quienes    transitaban   por   la   misma   vía…”.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          1.   La Unidad de Fiscalía Delegada ante los Juzgados Penales  del  Circuito de Fusagasuga abrió la investigación, escuchó en indagatoria al  imputado   HÉCTOR   OCAMPO   MARTÍNEZ  y  resolvió  su situación jurídica en providencia de diciembre  20     de     1996,     absteniéndose    de    afectarlo    con    medida    de  aseguramiento.   

          Cerrada  la  investigación  y  agotado  el  traslado de rigor para  presentar  las alegaciones correspondientes, en decisión de fecha febrero 23 de  1998,  la  Fiscalía  elevó  acusación  en  contra  del sindicado OCAMPO  MARTÍNEZ  como autor del delito  homicidio  culposo.   En el mismo pronunciamiento lo afectó con detención  preventiva  por  tal  conducta punible (fs. 159 a 166,  cd. 1).   

          3.   El  Juzgado  2º Penal del Circuito de Fusagasuga inició  la  etapa  del  juicio,  admitió  la  demanda  de constitución de parte civil,  decretó  pruebas  y  una  vez  celebrada  la  audiencia  pública,  en fallo de  noviembre   24   de   2000              absolvió al procesado del cargo imputado en la  providencia enjuiciatoria.   

          Inconforme  el  Fiscal  del  proceso  con  la  decisión de primera  instancia,  interpuso el recurso de  apelación que el Tribunal Superior de  Cundinamarca  desató  en  sentencia  de  agosto  14  de 2001, proferida en Sala  mayoritaria,  a  través de la cual revocó en su integridad la absolución para  condenar  al  procesado  OCAMPO MARTÍNEZ a las penas principales atrás precisadas.   

  LA  DEMANDA   

          Nada  precisa el defensor del acusado acerca del carácter común o  excepcional  de  la  casación  que  presenta,  pero  sin brindar justificación  alguna  al recurso en este último sentido, bien al momento de su interposición  o  al  sustentarlo  mediante  la  respectiva  demanda,  al  amparo  de la causal  primera,  cuerpo  segundo,  formula dos cargos contra la sentencia del Tribunal,  que    acusa    de    ser    violatoria   en   forma   indirecta   de   la   ley  sustancial.   

          1.   En  el  primer reparo plantea la aplicación indebida del  artículo   329   del   anterior   Código   Penal,   derivada  de  “evidentes   errores   de   hecho   por   error  de  apreciación  (sic)”,  recaídos  sobre  los  testimonios  de Adriana Jaramillo Niño y  Edilberto  Gómez  Malagón,  la prueba pericial y sus respectivas fotografías,  “que  condujo  a que se tuviera por probada, pese a  no  estarlo  la responsabilidad penal del procesado por los cargos formulados en  la resolución de acusación”.   

          2.   En  el  segundo  ataque,  erigido  por  la misma vía, el  defensor  arguye  también  la  aplicación indebida del precitado artículo 329  del   estatuto  punitivo  preexistente  a  la  comisión  del  delito  imputado,  “como  consecuencia  de evidentes errores de hecho,  por   falso  juicio  de  existencia”,  estructurados    según    arguye,   al   desconocer   “el  contenido  objetivo  real  de  los  testimonios  de Yamileth  Rincón    Palencia   y   de   Luis   Ernesto   Trujillo   Pérez”.   

             Con  apoyo en tales reparos pretende de la Corte  que   case   el   fallo   impugnado   y,   en   su   lugar,  “declare   que  el  procesado  HECTOR  OCAMPO  MARTÍNEZ,    no    es    autor    responsable    del   punible   de   homicidio  culposo…”.   

         

  CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          1.   La sentencia de segunda instancia y la interposición del  recurso  extraordinario  en  el  evento  examinado,  se  produjeron  durante  la  vigencia  del  actual estatuto procesal penal, de manera que su procedencia debe  ser  examinada  al  tenor  de las disposiciones contenidas en él.  En todo  caso,  no  está  por demás indicar en este punto, afianzando dicho aserto, que  de  acuerdo  con  el  criterio  asentado  de  antaño  por  la  Sala1, aquí   simplemente  reiterado,  como  la  posibilidad  de  impugnar el fallo surge como  consecuencia  de su proferimiento, el recurso se rige por los preceptos vigentes  al momento en que es emitida.   

         Por  otra  parte,  respecto del trámite de la casación, la Corte  también  tiene  establecido  que  de conformidad con el artículo 205 de la Ley  600  de  2000,  trátese  de  la  común  o de la excepcional, al funcionario de  segunda  instancia  le  corresponde  conceder  o  no el recurso mediante auto de  sustanciación,  “pudiendo negarse sólo en cuanto  se   interponga   de  manera  extemporánea,  pues  las  demás  condiciones  de  viabilidad,  salvedad hecha también de la presentación oportuna de la demanda,  atañe  analizarlas  a  la  Corte  en  el  momento en que proceda a calificar el  libelo   de  conformidad  con  el  artículo  213”  ibídem2.   

         Así  las  cosas,  antes de abordar la revisión de los requisitos  de  forma  y  contenido de la demanda presentada, resulta forzoso examinar si la  impugnación  incoada  resultaba  viable,  pues al tenor del precitado artículo  205  del  actual  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  es la norma llamada a  regular    el    caso    concreto,   insiste   la   Corporación,   “La  casación procede contra las sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y el Tribunal  Penal  Militar,  en  los procesos que se hubieren adelantado por los delitos que  tengan  señalada  pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho (8)  años,   aún   cuando   la   sanción   impuesta   haya   sido  una  medida  de  seguridad”.   

         En este orden de ideas, como el delito  de  homicidio  culposo  por  el  cual  fue  condenado  el procesado OCAMPO  DÍAZ  tenía  señalada en el  artículo  329  del anterior Código Penal una sanción privativa de la libertad  de  dos (2) a seis (6) años de prisión, coincidente además con la contemplada  en  el  artículo  109  de la Ley 599 de 2000, objetivamente inferior al límite  atrás  señalado,  fuerza  colegir entonces que se muestra ausente el requisito  vinculado  al  quantum  punitivo  para  que  resulte  procedente la impugnación  extraordinaria propuesta.   

         2.           Ahora  bien,  es  cierto  que de conformidad con el inciso 3º del  citado  precepto (artículo 205 del actual Código de  Procedimiento  Penal), tratándose de sentencias por  conductas  punibles  reprimidas  con  pena  inferior  a  la señalada atrás, la  casación  puede  aceptarse de manera excepcional por solicitud de cualquiera de  los  sujetos procesales, cuando la Corte Suprema de Justicia lo estime necesario  “para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la  garantía  de  los  derechos  fundamentales”;  sin  embargo,  como  venía  sosteniéndose  en  forma pacífica frente a la derogada  codificación  instrumental,  a  través  de  exigencia igualmente predicable en  relación  con  las  nuevas regulaciones en la materia, como la discrecionalidad  conferida  por el legislador a la Corporación en tales eventos está deslindada  por  la  actividad  del  impugnante,  a este le compete señalar y justificar el  motivo  determinante  de  la  intervención  de  la  Sala,  bien  al  momento de  interponer  el  recuso  o  al  sustentarlo  con la demanda, dentro de ésta o en  escrito  separado, pues ninguna formalidad se encuentra expresamente prevista en  dicho  sentido,  sin  perder de vista que no puede ser distinto de los indicados  en precedencia.   

         En  las  presentes  diligencias,  el casacionista al desatender el  cambio  normativo  operado  en  el  quantum  de  la pena para la procedencia del  recurso,  exteriorizó tan sólo el propósito de acudir a la casación mediante  la  presentación  oportuna  de  la  demanda, mediante escrito donde por ninguna  parte  plantea  siquiera  las  razones  por  las cuales resultaría necesaria en  concreto,  bien  para  el desarrollo de la jurisprudencia, ora para la garantía  de  los  derechos fundamentales. Más aún, se limitó a formular los cargos con  los  que  pretende derruir el fallo de segundo grado,  pasando por alto que  ello  únicamente  le  era  posible  luego  de  cumplir ese primer requerimiento  comentado,  máxime  que  los ataques deben armonizarse entonces con los motivos  con   sustento   en   los   cuales   se   pretende   acceder   a  tal  instituto  excepcional.   

         En  estas  condiciones  se  impone  la inadmisión de la demanda a  través de providencia contra la cual no procede recurso alguno.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  del procesado HÉCTOR OCAMPO  MARTÍNEZ.    

         

         Contra     esta     providencia     procede    el    recurso    de  reposición.   

         Cópiese, y cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                        NILSON    E.   PINILLA   PINILLA                                           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Autos  de  abril  14  de  1994,  julio  12  de 1994 y marzo 14 de 1995, M.P. Dr.  Guillermo  Duque  Ruiz; enero 18 de 1995, M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel, entre  otros.   

2  Auto  de  octubre  22  de  2001,  M.P. Dr. Carlos A.  Gálvez Argote.     

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