19134(21-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 19134  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                     Magistrado Ponente   

                                                     Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                     Aprobado Acta No. 54   

Bogotá,  D.C., veintiuno (21) de mayo de dos  mil dos (2.002)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de DAGOBERTO HERRÁN  ORJUELA,  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Ibagué el 8  de  junio  de  2.001, que confirmó el fallo dictado por el Juzgado Único Penal  Especializado  de  la  misma  ciudad el 15 de febrero de 2.000, mediante el cual  condenó  al  procesado,  junto  con Ever Herrán Orjuela y José Humberto Uribe  Cárdenas,  a la pena principal de 33 años y 10 meses de prisión y multa en el  equivalente  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales  para cada uno, como  responsables  de  los  delitos  de secuestro extorsivo agravado y uso y porte de  armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS:  

Fueron  sintetizados por el Tribunal Superior  en la sentencia en los términos siguientes:   

“Tuvieron  ocurrencia  el  23  de agosto de  1.993   a   la   8:30   de  la  mañana  en  la  finca  denominada  ‘La       Gobernación’,  ubicada  en la vereda Rincón de San  Francisco  del Municipio de Espinal (Tolima), cuando varios hombres encapuchados  se  llevaron  por  la  fuerza  al  propietario  de la misma, señor ANGEL MARÍA  HERRERA  CORTÉS,  en el vehículo mazda 323 color rojo, de placas EPA 442 de su  propiedad,  para  dejarlo  custodiado  en  un  cambuche  ubicado  en  un  paraje  solitario,   de  donde  fue  rescatado  por  agentes  de  la  autoridad,  siendo  capturadas  algunas  personas,  con  la investigación se estableció que uno de  los   participantes   en   el   secuestro   era   el  señor  DAGOBERTO  HERRÁN  ORJUELA”.   

DEMANDA:  

Acusa  el  defensor  del  procesado  HERRÁN  ORJUELA  el  fallo  impugnado,  de  estar  incurso  en  “error  de hecho en la  modalidad  de falso juicio de identidad”, sobre la base de haber distorsionado  el   sentenciador   la   prueba   sustento   de   la   condena  deducida  en  su  contra.   

Recuerda  que  en la sentencia se afirma como  prueba  fundamental  de  cargo  la  “versión  de  un procesado confeso que se  acogió  a sentencia anticipada”, en quien se deposita total credibilidad, por  estar  respaldado  su  dicho  en lo depuesto por los procesados Medina Chirema y  Uribe  Pérez, no obstante resultar imposible rebatir las afirmaciones de aquél  por no aludir con nombre propio el Tribunal al mismo.   

Pese  a  ello,  dice  concluir, acorde con la  prueba  obrante en el proceso, que la denominada “prueba de cargo” contra el  imputado,  estaría integrada por los testimonios de Samuel León, Israel Medina  y  José Custodio Uribe Pérez. Siendo ello así, sintetiza enseguida conforme a  su  criterio,  las atestaciones de cada uno, en las cuales si bien se refieren a  un   tal  “Dago”,  o  se  acepta  indirectamente  conocerlo,  no  existe  un  señalamiento  particular  y  concreto  de DAGOBERTO HERRÁN ORJUELA y menos que  fuera  esta  la  persona conocida como “Dago”, no existiendo en consecuencia  plena identificación del mismo.   

Pese  a  lo anterior, el sentenciador habría  tergiversado  el  contenido  de  la citada prueba testimonial, pues en relación  con  HERRÁN  ORJUELA  la habría puesto a decir aquello que en estricto sentido  no  afirma,  máxime  cuando  a  pesar que de la misma no se deriva certeza para  condenar,  el  fallo  emitido  en  su  contra lo fue en tal sentido, razones que  entiende  son  suficientes  para solicitar se case el fallo dictando el que deba  reemplazarlo.   

CONSIDERACIONES:  

Dentro de los lindes del error de hecho propio  de  la  vía  indirecta  de  violación  a la ley sustancial, el falso juicio de  identidad  como  una  de  las  alternativas  modalidades  que puede presentar el  mismo,  se ha reconocido concurrente en aquellos casos en que el sentenciador al  apreciar  la  prueba  tergiversa  su  objetivo  contenido,  es  decir, la pone a  afirmar  aquello  que no dice, haciéndole por tal causa producir efectos que no  se derivan de su real contexto.   

Frente a hipótesis en que es dable afirmar la  presencia  de  semejante  vicio,  corresponde al demandante parangonar la prueba  que  se  acusa  modificada  en  su verdadera expresión, con aquello que para el  Tribunal  corresponde  a  su  material composición, debiendo para el efecto ser  cuidadosos  en  no  confundir  el referido vicio atacable en casación dentro de  tales  límites,  con  la interpretación o rango suasorio que en el mancomunado  análisis  con  los  demás  elementos  obrantes  en  el  proceso, le otorgue el  juzgador  a  la  misma,  dado  que  frente  a  esta  última  hipótesis ningún  cuestionamiento  es  dable  en  casación,  salvedad hecha de que la valoración  efectuada  comporte  un  evidente  y  grotesco distanciamiento de las reglas que  impone   la   sana  crítica,  dentro  de  cuyos  linderos,  en  todo  caso,  el  apartamiento  a  las  reglas de la experiencia común, los principios lógicos o  las  leyes  de  la  ciencia,  posibilitarían un ataque en esta sede pero por la  vía del falso raciocinio.   

Pues  bien, aun cuando el demandante adujo al  formular  el único cargo esbozado, en aparente correcta decisión, que el mismo  se  encaminaba por la causal primera acusando el fallo precisamente de violar la  ley  sustancial  por  error  de  hecho derivado de falso juicio de identidad, en  ningún  momento  el  actor  señaló,  con  la precisión y claridad que la ley  exige,  en  qué  consiste el yerro fáctico acusado y cómo en relación con la  prueba testimonial a que alude, el mismo se manifiesta.   

Es  decir,  que  el  actor  omitió  señalar  cuáles  concretos  aspectos  de  las deposiciones de los tres declarantes a que  alude,  habrían  sido  alterados  a tal extremo que los juzgadores les hubiesen  puesto a decir cosa distinta de la que a través suyo se afirma.   

El  demandante  refunde  el  contenido  de la  prueba,  para  extraer  de  su  particular valoración aquellas conclusiones que  interesadamente  lo  persuaden a afirmar que de la misma no se deriva la certeza  suficiente  para   proferir  sentencia  condenatoria en contra de DAGOBERTO  HERRÁN  ORJUELA,  dejando  de  lado  así  el objeto central determinante de la  postulación  del  reproche, como lo sería evidenciar aquellos aspectos en que,  con  sacrificio  de  su  contextual  contenido, el Tribunal arribó al juicio de  responsabilidad.   

Y,  es que aun cuando en principio pretendió  el  actor dejar entrever que existiría confusión a cerca de la prueba sustento  del  fallo,  reconoce que el mismo se fundó en la testimonial compuesta por las  versiones  de  Samuel  León, Israel Medina y José Custodio Uribe Pérez, sólo  que  mientras  el  Tribunal  da  mérito  suficiente a la misma para edificar la  condena,  para  el  libelista  no  podría  derivarse  la certeza exigida por el  artículo  247  del  Decreto  2700  de  1.991  en la adopción de tal decisión,  resultando  así  elocuente  la  falencia en la composición de la demanda, como  que  no  existe  ninguna  relación entre el reproche en los términos en que se  formuló  y  los  fundamentos  en  que  busca  su  desarrollo  y  comprobación.   

En estas condiciones y dado que la demanda no  reúne  los requisitos formales señalados por el artículo 212 de la Ley 600 de  2.000, la misma será inadmitida.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda de casación presentada a  nombre de DAGOBERTO HERRÁN ORJUELA.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de orígen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                    

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                        EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                              

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR                       NILSON PINILLA  PINILLA                                           

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *