19099(05-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19099  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 112  

Bogotá, D.C., cinco (5) de julio de dos mil  siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  se  pronuncia  de  fondo sobre la  demanda   de   revisión   presentada   por   el   apoderado   de   RODOLFO  RAFAEL  NORIEGA  MERCADO contra la  sentencia   de   segunda   instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  fechada  el  27 de septiembre de 2001, mediante la cual confirmó  la  dictada  el  27  de  junio  anterior  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la misma ciudad, en la que lo condenó, de manera anticipada,  como  autor  de los delitos de tenencia, fabricación y tráfico de sustancias u  objetos  peligrosos  y  fabricación  y  tráfico  de  armas y municiones de uso  privativo de las fuerzas armadas.   

H E C H O S  

Fueron sintetizados en la sentencia objeto de  la presente acción de revisión en los siguientes términos:   

“Los   que  constituyen  la  génesis  de  la presente investigación tuvieron ocurrencia el  día  29  de marzo del presente año (2001),  cuando  el  coordinador de Reacción Inmediata de esta seccional,  acompañado  de  personal  militar adscrito al Batallón de Ingenieros Vergara y  Velasco  y  el  representante  del Ministerio Público, realizaron diligencia de  allanamiento  al   inmueble  ubicado  en  la Manzana 19, Lote 6, barrio San  Francisco      de      Ponedera     –Atlántico–,  donde  se  logró  la  captura de los señores RODOLFO  NORIEGA  y  AMALFI  DEL CARMEN RODELO MILLAN, por  haber  encontrado debajo de un lavaplatos, dos cajas de cartón en cuyo interior  habían  159  proyectiles  calibre  7.62,  18 metros de mecha lenta, un estopín  eléctrico,  una  mina  de  sombrero chino con alambrado delgado y dos cartuchos  para     fusil     AK-47     y    otro    de    calibre    50    mm.”.   

ACTUACIÓN     DEL     PROCESO   

OBJETO  DE  REVISIÓN  

1.    Adelantada  la  investigación,  resuelta  la  situación  jurídica de los sindicados y con base en la solicitud  elevada  por  el  procesado,  se  llevó  a  cabo  diligencia de formulación de  cargos,  dentro  de  la  cual  Rodolfo  Rafael Noriega  Mercado   aceptó,  de  manera  libre,  voluntaria  y  asistida,  los  cargos  que por los delitos de tenencia, fabricación y tráfico  de  sustancias  u  objetos  peligrosos  y  fabricación  y  tráfico  de armas y  municiones  de  uso  privativo  de las fuerzas armadas (artículos 197 y 202 del  Código  Penal  vigente para la época) le imputó la Fiscalía Especializada de  Barranquilla,  acto  que  conllevó  al rompimiento de la unidad procesal con el  fin  de  proseguir  la  actuación  respecto  de  la sindicada Amalfi del Carmen  Rodelo Millán.   

2.   El  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla,  mediante sentencia anticipada fechada el 27 de  junio  de  2001,  condenó  a  Rodolfo  Rafael Noriega  Mercado  a  las  penas  principales  de  34  meses  de  prisión  y  multa  de  34  salarios  mínimos legales mensuales vigentes y a la  accesoria  de  rigor,  como  autor  de  los  delitos de tenencia, fabricación y  tráfico  de  sustancias u objetos peligrosos y fabricación y tráfico de armas  y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas.   

3.  Apelado el fallo por el defensor del  procesado,  quien  manifestó  su  inconformidad  por  no  haberse  concedido el  subrogado  de  la  condena de ejecución condicional,  el Tribunal Superior  de   Barranquilla,   el   27   de   septiembre  de  2001,  lo  confirmó  en  su  integridad.   

LA       DEMANDA    DE   REVISIÓN   

El     apoderado    de    Noriega  Mercado, luego de identificar los  despachos  que  profirieron  las  decisiones de primera y segunda instancia y de  hacer  alusión  a los tipos penales imputados al sentenciado, con fundamento en  la  causal  3ª  consagrada  en  el  artículo  220 del Código de Procedimiento  Penal,  pretende  la anulación de la sentencia anticipada, argumentando que con  posterioridad  a  su  ejecutoria surgieron pruebas no conocidas al tiempo de los  debates,   las   cuales,   en   su  criterio,  acreditan  que  su  protegido  es  inocente.   

Sostiene  que las pruebas nuevas son las que  se  allegaron  al  interior  del proceso seguido contra Amalfi del Carmen Rodelo  Millán,  elementos  de juicio que se obtuvieron después de que se profirió la  condena     contra     Rodolfo    Rafael    Noriega  Mercado  por  haber  aceptado  los  cargos, lo cual le  permitió  acceder  a los beneficios de la sentencia anticipada y, por lo tanto,  no los conoció el juez que culminó la instancia.   

En apoyo de los hechos base de su petición,  adjuntó  copias  de  los  pronunciamientos  de  primera  y  segunda instancia y  del   expediente  perteneciente  a  la  investigación surtida en contra de  Amalfi   del  Carmen  Rodelo  Millán,  quien  fuera  capturada  e  inicialmente  investigada      conjuntamente      con     Rodolfo  Noriega,  hasta  cuando  éste decidió acogerse a los  parámetros  de  la  sentencia anticipada, lo cual originó el rompimiento de la  unidad procesal.   

PRUEBAS    PRACTICADAS    EN   

EL   TRÁMITE   DE   LA   REVISION   

Se     tuvieron     como   pruebas   las   solicitadas   por   el  apoderado   del    sentenciado     y     que     tienen    directa   relación    con    los    documentos   obtenidos  del   proceso   que  se  adelantó  contra Amalfi  del Carmen  Rodelo   Millán,   compañera   de   su   poderdante,   y   a   quien  finalmente se  le precluyó la investigación  por los mismos hechos.   

Las  pruebas  nuevas  a que hace alusión el  demandante  y que, según su afirmación, no tuvo oportunidad de conocer el juez  de  instancia  para  el  momento  de  dictar la citada sentencia anticipada, las  cuales,  en  su  criterio,  demuestran la inocencia de su protegido Rodolfo Noriega, son:   

1.  Ampliación de indagatoria de Amalfi  del  Carmen  Rodelo  Millán, a través de la cual explica las circunstancias en  que  recibió de un extraño las cajas que contenían el material bélico, cajas  que,  según ella, de manera desprevenida fueron guardadas por su hija Angélica  debajo de un platero.   

En  criterio  del  actor,  con  esta  pieza  procesal      se      demuestra      que      su     poderdante     Rodolfo            Noriega  no  se encontraba presente cuando  las  cajas  llegaron  a  la  casa  y,  por  lo mismo, no tuvo conocimiento de lo  ocurrido  esa tarde en su residencia, enterándose de lo sucedido sólo hasta el  momento  en  que  se  realizó el allanamiento, es decir, tres horas después de  haberse acostado.   

2.   Declaración de la menor Angélica  de  la  Hoz  Rodelo,  hijastra  de  su  representado, quien testificó de manera  similar  a  como  lo  hizo  su  progenitora, indicando la forma como el extraño  personaje  dejó  las  cajas  que  ella  tomó  para dejarlas debajo del mesón,  aclarando  que  su  padrastro no se encontraba allí por cuanto era su costumbre  salir  entre  las tres y cuatro de la madrugada, regresando a casa a las ocho de  la noche.   

El actor considera que con esta nueva prueba  también   se   demuestra   la   ajenidad  de  Rodolfo  Noriega en el acontecer fáctico.   

3.   Declaración  de  Everledis Judith  Rivera  Hernández,  quien  resalta  las  actividades  licitas a que se dedicaba  Rodolfo Noriega, como lo eran  la  pesca  y  la  agricultura y, por ende, totalmente ajeno a la realización de  conductas delictivas.   

4.  Ampliación de declaración de Jimmy  Albeiro  Villada  Grajales,  suboficial  del  ejército  que  tuvo a su cargo el  procedimiento  de inteligencia que culminó con el allanamiento de la residencia  de   Rodolfo  y  Amalfi  y,  finalmente,  con  el  hallazgo  del  material  bélico,  quien  afirmó no tener  conocimiento  que  contra los mismos existiera investigación por parte de otras  entidades  del  Estado  ni  que  pertenecieran, como integrantes o militantes, a  organizaciones   narcoterroristas.   Así   mismo,   indicó   que   durante  el  allanamiento  la única persona que habló fue la señora (Amalfi), mientras que  Rodolfo,  por  quien sintió  pesar,   guardó  silencio.  Finalmente,   expresó   sus  dudas  respecto  de  la  responsabilidad  del  hoy  sentenciado.   

Todo  lo  anterior,  según  el  libelista,  conlleva a demostrar la inocencia de su procurado.   

5.   Copia del proceso radicado bajo el  número  91.209  adelantado  contra  Amalfi  del  Carmen Rodelo Millán, por los  delitos  de tenencia, fabricación y tráfico de sustancias u objetos peligrosos  y  fabricación y tráfico de armas y municiones de uso privativo de las fuerzas  armadas,  diligenciamiento  dentro  del  cual se le precluyó la investigación,  según resolución del 19 de septiembre de 2001.   

En   el  citado  expediente  aparecen  los  siguientes  medios  de  convicción:  oficio  suscrito  por  el Teniente Coronel  Rubén  Darío  Mestizo  Reyes;  declaración de Jimmy Albeiro Villada Grajales;  acta  del  allanamiento  y  registro  practicado  en  la  residencia de Amalfi y  Rodolfo;  informe rendido por el Sargento Segundo Jimmy Albeiro Villada Grajales  y  ampliación  de  su  declaración;  indagatorias  de Amalfi del Carmen Rodelo  Millán   y  de  Rodolfo  Noriega  Mercado;  análisis  de  balística y de explosivos; álbum fotográfico de  los  elementos  incautados;  ampliación  de  indagatoria  de  Amalfi del Carmen  Rodelo  Millán  y  las  declaraciones  rendida  por Angélica de la Hoz Rodelo,  Everledis  Judith Rivera Hernández, Alfonso Rafael Baquero, Jesús Antonio Melo  y Edgardo Miguel Rebolledo González.   

ALEGATOS     DE     LA  DEFENSA   

Sostiene el accionante que con posterioridad  al  rompimiento  de  la  unidad procesal por razón del trámite de la sentencia  anticipada  al  que  se  acogió su representado, sobrevino la preclusión de la  investigación  a favor de Amalfi Rodelo Millán, decisión que se apoyó en las  pruebas  practicadas  que  demostraron su inocencia. Estima que esa decisión de  la   fiscalía   “se  tornaba   igual  para  su  poderdante  porque  indefectiblemente el funcionario habría llegado a idéntica  conclusión”.   

Considera como pruebas nuevas la ampliación  de  indagatoria  de  Amalfi  del  Carmen  Rodelo  Millán,  las declaraciones de  Angélica  de  la  Hoz  Rodelo  y  de  Everledis  Judith  Rivera Hernández y la  ampliación  del  testimonio  de  Jimmy  Albeiro  Villada  Grajales,  medios  de  convicción  que  se  obtuvieron  con posterioridad a la sentencia anticipada y,  por  lo  mismo,   “no ingresaron al conocimiento  del juzgador”.   

En cuanto a la ampliación de indagatoria de  Amalfi  del  Carmen Rodelo Millán, luego de hacer énfasis en las explicaciones  que  suministró,  según  las  cuales,  el personaje desconocido no le entregó  directamente  las  cajas  a  ella sino que las dejó en el patio de la casa y su  hija  Angélica  procedió  a  colocarlas  en  el  mesón debajo del lavaplatos,  concluye  el actor que esta versión  permite  deducir  con   claridad        que        Rodolfo   Noriega   no   recibió  las  cajas  ni  las  introdujo  debajo  del  lavaplatos.  Por  lo  mismo,  agrega que no  tenía  conocimiento  de  lo  ocurrido esa tarde en su residencia, sino hasta el momento  en que se produjo el allanamiento, esto es, tres horas después.   

“De manera que de  la  anterior  prueba,  ex  novo,  y  tal  como  lo  hemos  resaltado en la parte  pertinente  de  su transcripción, el condenado no tuvo contacto con esas cajas,  pues,  era imposible que tuviera el don de la ubicuidad para saber que sucedía,  el  día  de  los  hechos, en horas de la tarde en su casa cuando en ese momento  estaba   en   sus   actividades   agrícolas”.    

En  lo  que  respecta  a  la declaración de  Angélica  de la Hoz Rodelo, quien confirma las explicaciones de su progenitora,  prueba  nueva  que se recaudó con posterioridad a la ruptura del proceso y, por  ende,  no  fue  conocida  por  el juzgador, estima que con ella se demuestra que  Rodolfo no tuvo conocimiento  acerca de la introducción de las cajas.   

Añade  que  ese  testimonio “es  un  verdadero  elemento  probatorio  eficaz  y  conducente  para  demostrar    la    inocencia”    de   Noriega,  por  lo  que  el “fallo  de  condena debe ser desestimado, por no existir ningún tipo  de  vinculación finalística entre el comportamiento inocente de mi defendido y  la  introducción  de  las  cajas,  quien  se  hallaba  el  día  de  los hechos  trabajando  en  su  parcela,  desde  las  3  de  la  madrugada hasta las 8 de la  noche”.   

Así mismo, afirma que con la declaración de  Everledis  Judith  Rivera  Hernández,  no  conocida  por  el  juez que dicto la  sentencia  condenatoria,  se  resaltan  las  actividades  licitas  a  las que se  dedicaba   Rodolfo  Noriega,  quien   estaba   totalmente   comprometido  con  su  labor  agrícola,  saliendo  diariamente  de  su casa a las tres de la mañana para retornar a las ocho de la  noche,  “prueba  que  de  haber sido conocida por el  juez    muy    seguramente    se   hubiese   abstenido   de   dictar   sentencia  condenatoria”.   

Finalmente,   en  lo  relacionado  con  la  ampliación  de  la  declaración  de Jimmy Albeiro Villada Grajales, suboficial  del  ejército,  considera  el  accionante  que se erige en una verdadera prueba  nueva,  pues,  en  su  criterio,  el  hecho  de  que  haya afirmado que no tenia  conocimiento  que  otras  entidades  estuvieran  investigando  a  Amalfi  Rodelo  Millán  como  integrante  o  militante de alguna organización narcoterrorista,  también     debe     predicarse     de     Rodolfo  Noriega,  sin  dejar  pasar por alto que el declarante  indicó     haber     tenido      pesar      por     Noriega    al    observar   que   guardó   silencio   en   el momento del allanamiento,  situación  que demuestra fehacientemente que no tenía conocimiento de la forma  como se introdujeron las cajas a su residencia.   

En esas condiciones, enfatiza que las cuatro  pruebas  nuevas llevan a la conclusión “que no se le  puede  hacer  juicio  de reproche a Rodolfo Noriega por no tener la más mínima  relación  con  la introducción de las cajas a su casa  y  como   no       realizó      ninguna       conducta      típica,   antijurídica   y  culpable no puede mantenerse la cosa juzgada y debe  proferirse providencia recisoria”.   

CONCEPTO   DE   LA   PROCURADORA   PRIMERA  DELEGADA   

PARA  LA  INVESTIGACIÓN  Y  EL  JUZGAMIENTO  PENAL   

Luego  de  hacer  una sinopsis del acontecer  fáctico  y  de  la  actuación  procesal,  advierte  que  la  alternativa de la  terminación  anticipada  de  la  actuación  escogida  por  el procesado fue un  desacierto,  toda  vez  que  impidió  que  las  pruebas  que se practicaron con  posterioridad  en el proceso seguido contra Amalfi las hubiere conocido el Juez,  quien  de  haberlas  valorado  habría  proyectado  una decisión favorable para  Rodolfo Mercado.   

Considera   que   esa   aceptación   de  responsabilidad  no correspondió materialmente a su espontánea determinación,  dada  su  condición  de analfabeta y a la discontinuidad de los abogados que lo  representaron,  profesionales  que  no le dejaron más opción que confiar en el  criterio  de  éstos,  quienes,  por  cierto,  tuvieron  opiniones dispares, sin  olvidar  que al momento de aceptar los cargos, el abogado dejó constancia en el  sentido  de  que  dicha  aceptación  estaba  sustentada  a  la  obtención  del  subrogado  de  la  condena  de ejecución condicional y no en la declaración de  responsabilidad.   

Agrega  que  una  de  las  pruebas  que  el  demandante  aduce  con  carácter  de novedad, se ajusta a esa categoría por no  haberse  conocido al momento de los debates probatorios y, por tanto, extraña a  los  juzgadores  de instancia, prueba que, en su criterio, modifica el juicio de  responsabilidad contenido en la sentencia anticipada.   

Considera   que   de   los  cuatro  medios  probatorios  que  introdujo  el  libelista,  sólo  uno  reúne la condición de  novedad,  aun  cuando  da  mayor  valor  a los restantes, a pesar de que algunos  reiteran situaciones conocidas someramente dentro de la actuación.   

Sostiene que la ampliación de indagatoria de  Amalfi  y  la  declaración  de  Angélica,  ratifican datos ya conocidos en los  albores  de  la  investigación,  tales como el hallazgo de las cajas durante el  allanamiento,  el  sujeto desconocido que las llevó y que preguntó por Edgardo  y la ubicación posterior de las mismas debajo del lavaplatos.   

Sin  embargo,  estima  que esos elementos de  prueba  cobran importancia al ser armonizados con la ampliación de declaración  de  Jimmy  Albeiro  Villada  Grajales,  quien  tuvo  a  su  cargo las labores de  inteligencia  que  culminaron con el allanamiento, pues introduce aspectos a los  cuales   no   hizo  alusión  en  los  informes,  como  sostener  que  no  tenia  conocimiento  que  a  Amalfi  la  estuvieran  investigando  otras entidades, que  “….ella no aparece como integrante ni militante de  ninguna   organización   narcoterrorista”  y,  como  circunstancia  novedosa,  que al momento de la incautación Amalfi había dicho:  “yo  se  a  que  vienen  yo  estoy guardando algo de  alguien  homosexual  que  trajeron.  Eso no es mío es de un marica…decía ese  hijueputa  me  tendió una trampa…ella dijo yo se a que vienen a mi me dejaron  unas cajas y yo las destapé”.   

En  cuanto  a  la  actitud  de  Rodolfo,    el    testigo    manifestó:  “Nada, él no habló nada, me daba como un pesar, la  única que habló fue ella la señora…”.   

Así,  entonces,  advierte que el testimonio  del  suboficial  controvierte  sus  propios  informes  y la ratificación de los  mismos,  quedando en entredicho el valor probatorio de aquellos, sin dejar pasar  por  alto  otras  inconsistencias,  como  son  el  aparente  tráfico  ilegal de  municiones  en la sede militar y la participación en el mismo de alias Gaviota,  lo  que  no pudo ser constatado y no pasó de ser un simple rumor, como terminó  aquél expresándolo.   

Recuerda la Procuradora Delegada que para la  fiscalía  dichos  elementos  de  prueba contaron con la entidad suficiente para  precluir  la  investigación   a  favor  de  Amalfi Rodelo Millán y, en su  opinión,  la  relevancia  de  esos  medios  de  convicción  traspasa la esfera  procesal  de  aquella  investigación,  pues  de  haber  estado en la orbita del  conocimiento  procesal  de  los juzgadores de instancia, a quienes correspondió  el  trámite  de  la sentencia anticipada promovido por Rodolfo Noriega Mercado,  otro  hubiera  sido  su  criterio,  privilegiando  su  derecho  fundamental a la  presunción de inocencia.   

Añade  que  ese aporte ex novo modifica el  juicio   de   responsabilidad   contenido  en  la  condena  contra  Rodolfo  Noriega, como quiera que al servir  como  base  para  precluir la investigación a favor de Amalfi, con mayor razón  tiene   todo   su   valor   para   respaldar   la   inocencia   de  Noriega,  quien  ni  siquiera aparecía en  los  registros  de  inteligencia ni había sido vinculado a la actividad ilegal,  de la cual daba cuenta el delator anónimo.   

Por  todo  lo anterior, solicita a la Corte  declare  fundada  la  causal de revisión invocada, a cuyo amparo se formuló la  demanda,  y  se  proceda  como  lo  ordena  el numeral 2° del artículo 227 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  para que se tramite nuevamente la actuación  desde  el  momento  en  que  se produjo el acto que determinó la emisión de la  sentencia en este asunto.     

CONSIDERACIONES    DE    LA  CORTE   

1.   De  acuerdo  con  la  actuación  surtida  en el proceso cuya revisión se pretende, según así quedó consignado  en   los   antecedentes   de   esta   providencia,   y  teniendo  en  cuenta  la  afirmación   del   accionante,   según   la  cual,  su  procurado  es inocente  de     los           delitos   por  los  cuales  fue  condenado  a  través                de   la   sentencia   anticipada,   aseveración   que    procura   sustentar bajo               el         concepto            de       prueba   nueva,   se    hace   necesario   recordarle     que    fue    el   procesado   Rodolfo   Rafael   Noriega   Mercado                quien   de    manera   libre,  voluntaria  y  asistida  aceptó  la  imputación  de tales cargos,              constituyéndose   ahora   este     trámite    en               una       inadmisible      retractación            de       los    mismos,  pues,  como  lo  tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, en el instituto de la  sentencia  anticipada  el  sindicado  renuncia  a  la  controversia  fáctica  y  jurídica        para        allanarse       expresa,     voluntaria     y           libremente    a   los   cargos   que   le formule la  fiscalía,  aceptando  la  responsabilidad  penal  por  el  hecho  imputado.  El  reproche  penal  así  admitido  se  rige por el principio de intangibilidad, es  decir,   que   no   le  es  dado  al  procesado  pretender  su  modificación  o  retractación.   

Por  modo que quien decide la finalización  del  proceso  por  la vía abreviada, es consciente de su compromiso delictual y  de  las  consecuencias  jurídicas  que  ello  implica,  como  también  de  los  beneficios  que  son  propios  de  esa  libre determinación, sin olvidar que el  procesado,  frente a dicha determinación de responsabilidad, está protegido en  sus  garantías  fundamentales,  toda  vez lo asiste un profesional del derecho,  quien  tiene  perfecto  conocimiento  de  los  alcances  y  consecuencias de esa  admisión  de responsabilidad y, por lo mismo, lo asesora consultando siempre el  beneficio  de  su  protegido, además de que el funcionario judicial que formula  los  cargos  lo  ilustra  con la debida ponderación sobre las implicaciones que  conlleva  el  allanamiento  a los cargos, sin soslayar el deber constitucional y  legal  que  le  asiste  de  verificar  que  el  procesado  obra de manera libre,  espontánea  y  suficientemente  informado de los aspectos positivos y negativos  del instituto procesal.   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Corte,  se  concluye que tales presupuestos fueron satisfactoriamente cumplidos,  pues  leída  el  acta contentiva de la diligencia de formulación de cargos, se  observa  que Rodolfo Rafael Noriega Mercado  estuvo  asistido de su defensor de confianza, que en forma clara y  precisa  se  le  formularon los cargos y, en consecuencia, aquél los aceptó y,  finalmente,  que  en  dicho  acto  participó  activamente  el representante del  Ministerio   Público,   quien  de  manera  expresa  manifestó  “que  en  esta diligencia se observaron las normas constitucionales y  de  procedimiento penal e igualmente la manifestación hecha por el procesado ha  sido   eminentemente  voluntaria”.    

Por  lo  mismo, no se ajusta a esa realidad  procesal  la sugerencia de la Procuradora Delegada, quien de manera especulativa  pone  en  tela  de juicio el acto de la aceptación de cargos, pues, como quedó  visto,  el  mismo  estuvo  rodeado  de  las  ineludibles garantías legales, las  cuales   fueron   verificadas   y   avaladas   por  el  Ministerio  Público  de  instancia.   

En   consecuencia,   pretender en  este   caso    y   por   la   vía   de   la   acción   de revisión  desconocer  las  consecuencias   jurídicas   de  esa  aceptación  de cargos,  la   cual,    se    repite,    satisfizo   todos   los   requisitos    legales,   afirmando    ahora   que   el   sentenciado    es   inocente   de   los   delitos   por    los    cuales   fue   condenado,   implica   una     retractación     que,    por    regla    general,1   resulta    inadmisible    e    improcedente,   máxime   cuando   el   fallo  objeto   de   revisión   ha   alcanzado   los  efectos  y  la  materialización   de    la   cosa    juzgada   dentro   del   marco   de    la   constitucionalidad   y   de   la  legalidad.   

2.  Ahora  bien,  para   derruir   la   sentencia   condenatoria  en  sede   de  revisión   y   bajo   la   causal   tercera,   la    prueba    ex   novo   no   puede   ser   de    cualquier    entidad,   sino   aquella   de   superlativa     connotación    que   permita,   sin   la   mas   leve  incertidumbre,  derrumbar  la  autoridad  de  la cosa juzgada, al demostrarse de  manera inconfutable la inocencia del sentenciado.   

Por ello, corresponde a la Sala efectuar un  análisis  de  la  prueba  nueva  con  la  que  el demandante pretende, bajo los  lineamientos   de   la   causal   tercera  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento Penal, demostrar la inocencia del condenado.   

Los medios de convicción novedosos traídos  por  el  actor  se refieren a la ampliación de indagatoria de Amalfi del Carmen  Rodelo  Millán,  a las declaraciones de su hija Angélica de la Hoz Rodelo y de  su  vecina  Everledis   Judith   Rivera  y  a  la   ampliación   de   declaración  del  suboficial Jimmy   Albeiro   Villada   Grajales,   pruebas   que  se   recaudaron   dentro  de la investigación seguida contra la primera de  las  mencionadas con posterioridad  a  la  ruptura  de   la    unidad    procesal,    como    consecuencia   de   haberse     acogido     a     sentencia     anticipada   Rodolfo  Rafael  Noriega Mercado.   

Ahora  bien,  surge  claro  que  Amalfi del  Carmen  Rodelo  Millán en su ampliación de indagatoria se refiere a los mismos  aspectos  circunstanciales  incluidos  en  su  inicial  indagatoria  (antes  del  rompimiento  de la unidad procesal), esto es, que un personaje desconocido dejó  las  cajas  con  el  material bélico en su casa, que su hija posteriormente las  metió  debajo  del  mesón,  obviamente desconociendo su contenido, y que   Rodolfo   Noriega   no  se  encontraba   en   esos  precisos  momentos,  temas  estos  corroborados  por  el  testimonio  de  la  menor  Angélica  de  la Hoz Rodelo. Por su parte, Everledis  Judith   Rivera   confirmó   que  Rodolfo salía temprano de su casa.   

Así, entonces, emerge con claridad que los  anteriores  medios  de  prueba  no  hacen  aportes  diferentes a los consignados  inicialmente  por  Amalfi  del Carmen Rodelo Millán en su inicial intervención  procesal,  diluyéndose  el alcance novedoso del mecanismo probatorio, pues para  el   momento   de   la   sentencia   anticipada  proferida  contra  Rodolfo  Noriega Mercado, obraba dentro del  proceso   la   indagatoria   de   aquella,  con  las  revelaciones  anotadas  en  precedencia.   

Por ello, constituye un desacierto confundir  prueba  nueva  con  prueba  practicada  con  posterioridad  a  una  determinada situación jurídica sin que  aporte  datos  novedosos  desconocidos  por  el  juzgador,  pues recuérdese que  tratándose  de  la  citada causal de revisión, la prueba, para que adquiera la  entidad  de  nueva,  debe  versar  sobre  eventos  no conocidos al momento de la  sentencia         o        sobre        variantes        sustanciales        del  hecho.          

En  cuanto a la ampliación de declaración  del  suboficial  Jimmy  Albeiro Villada, los temas por él tratados se remiten a  conceptos   personales,   como   haber  quedado  con  la  duda  respecto  de  la  responsabilidad  de  Amalfi,  o   su  sentimiento de pesar por Rodolfo o el  hecho  de  no  aparecer Amalfi (extensivo a Rodolfo) reportada como integrante o  militante  de  alguna  organización  al  margen  de  la  ley  o, en fin, que la  procesada  afirmó  que  el  material  ilícito  se  lo  estaba  guardando  a un  homosexual,  quien  le  había  tendido una trampa, afirmaciones o explicaciones  que  en  manera  alguna  aportan  elementos  de juicio novedosos que conlleven a  concluir,   de  manera  sustancial,  lógica  e  irrefutable,  que  Rodolfo  Noriega  Mercado  fue ajeno a las  conductas  punibles  por las cuales se acogió a los parámetros de la sentencia  anticipada.   

Por  el contrario,  lo que pretende el  actor  es  la imposición y, por lo mismo, el éxito de un enfoque valorativo de  la  prueba  desde  su  personal  perspectiva,  situación que, como se ha dicho,  desconoce  el  alcance  legal  y  jurisprudencial  de  la prueba nueva. En otros  términos,   aquí   lo  novedoso  no  es   el   medio   de   convicción,   sino   la valoración  que  de  la   prueba    hace   el   intérprete,   asignándole   un   sentido    y    alcance    acorde    con   su  personal  criterio,  aspecto  que  desborda  los  límites  propios  de  la revisión para  adentrarse   a   un   debate   de   los  medios  de  convicción  ajeno  a  esta  acción.   

En esas condiciones, deviene concluyente que  el  actor  soslaya  el  hecho  de  que  el  proceso  ya  terminó  con sentencia  ejecutoriada,  que  está  revestida  por  la inmutabilidad de la cosa juzgada y  que,  por  lo  tanto, no se trata de una instancia más donde se puedan discutir  nuevamente  los  aspectos  jurídicos o los elementos de juicio que sirvieron de  fundamento a una decisión que tiene el carácter de definitiva.   

En  síntesis,  la  prueba  traída  a este  trámite  no  logra  socavar la doble presunción de acierto y legalidad con que  viene amparada la decisión demandada.   

   

Como  corolario  de  lo anterior  y en  desacuerdo  con  la  Procuradora Primera Delegada, la Corte declarará infundada  la  causal  tercera de revisión  invocada por el apoderado de Rodolfo          Rafael          Noriega         Mercado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  INFUNDADA  la causal tercera de revisión invocada por  el    apoderado    de    RODOLFO    RAFAEL   NORIEGA  MERCADO.   

2.   Contra  esta decisión no procede  recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE  PORTILLA                              JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Revisión 15250 del 2 de marzo de 1999.     

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