18929(11-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18929  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 194   

          Bogotá D.C., once de diciembre del año dos mil uno.   

VISTOS  

          Dirime  la  Sala  la colisión negativa de competencia trabada entre  el  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales, Caldas,  y  el  Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Génova, Quindío, en virtud de la  cual  ambos  despachos  judiciales  rehusan  conocer de la ejecución de la pena  impuesta  a  HÉCTOR FABIO CARDONA HERRERA como   responsable   de  atentar  contra  el  patrimonio  económico  ajeno.   

ANTECEDENTES   

1. Conforme a la reseña procesal que obra en  la  foliatura, se sabe que contra HÉCTOR FABIO CARDONA  HERRERA  el  juez  1º Promiscuo Municipal de Génova,  Quindío,  en fallo del 9 de marzo del año pasado profirió condena de 21 meses  de  prisión  por  hallarlo responsable del hecho punible de abuso de confianza.  Entre  otras  determinaciones, le negó al acusado el subrogado de la condena de  ejecución   condicional   y,   en   consecuencia,  ordenó  su  captura  previa  revocatoria  de  la  libertad  provisional de la que gozaba (folios 65 a 77). La  sentencia  cobró  ejecutoria  el  23  de  marzo  siguiente,  de  acuerdo  a  la  constancia  que  corre a folios 80. Producida su captura en la ciudad de Armenia  y   legalizada   su   detención,  a  CARDONA  HERRERA  finalmente  se le asignó como centro de reclusión la  Cárcel  del  Circuito  Judicial  de Pácora, Caldas, lugar en donde actualmente  descuenta la respectiva sanción corporal.   

2.  De conformidad con lo normado en el Art.  38  de  la  Ley  599  de 2000, el sentenciado solicitó al juez del conocimiento  como  pena  sustitutiva  a  la  privativa  de  la  libertad que se le impuso, la  prisión  domiciliaria, petición que el Juez 1º Promiscuo Municipal de Génova  remitió  al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales por  estimar  que  en  virtud  de  lo dispuesto en el Art. 81 del reciente Código de  Procedimiento  Penal,  en  este  último  funcionario radica la competencia para  ocuparse  de  asuntos  como el que en su libelo expone el condenado en mención,  en  cuyo  lugar  de reclusión ejerce jurisdicción el citado Juez de Ejecución  de Penas.   

3.  El Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  de Manizales tiene criterio diferente al Juez Promiscuo Municipal  de  Génova.   En  efecto, conforme a la atribución que la Ley Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia  le  discernió  al Consejo Superior de la  Judicatura  -aduce-,  dicha  Corporación  produjo  el Acuerdo 472 de abril 6 de  1999  por  cuyo  medio  se  crearon y organizaron los Circuitos Penitenciarios y  Carcelarios  en  los  Distritos  Judiciales  del país. Allí se estableció que  Manizales  tendría  uno  de  esos  despachos,  cuya  cabecera se fijó en dicha  ciudad,  pero  únicamente con “competencia sobre los  municipios  de Anserma, Manizales, Neira y Riosucio”,   disposición  que  resulta  prevalente  frente  a  las  previsiones de los Arts. 79 y 81 del actual Estatuto  Procesal  Penal,  por  haber  sido expedida con fundamento en las facultades que  para  tal  efecto  le  asignó la Constitución Política y la propia Ley 270 de  1996,  “de  mayor entidad, jerarquía y poder que la  ley  600  de  2000,  por  medio  de  la  cual  se  creó  un  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  es ordinaria, y como tal, debe obedecer vasallaje a  la primera.”   

Es que, además, en el acápite pertinente de  la   codificación  actual  se  delimitó  lo  atinente  a  la  jurisdicción  y  competencia,  agrega  el  Juez  de Manizales, lo cual se hizo para los jueces de  Ejecución   de   Penas  y  Medidas  de  Seguridad  en  los  precisos  términos  estipulados  en el artículo 79, cuyo parágrafo transitorio estableció que sus  funciones  en  los  Distritos  Judiciales  donde  no se hubiesen creado aquellas  plazas,  las  cumplirían  mientras tanto “los jueces  de    instancia   respectivos”.    Luego,   la  competencia  que  el inciso final del Art. 81 atribuyó a los mentados Jueces de  Ejecución  de  Penas  en  relación con el respectivo Distrito, pudo obedecer a  “error  legislativo  o error de imprenta”,  concluyó  el funcionario judicial de Manizales, quien fincado  en  un  pronunciamiento reciente de la Sala sobre tema similar propuso colisión  negativa de competencia de no ser compartidos sus argumentos.   

4.  Persistió  el  Juez  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Génova  en  sostener  que  la competencia para conocer sobre los  asuntos  que, como el que aquí se trata, dice relación con la ejecución de la  pena  de  condenados  recluidos  en  centros carcelarios de su jurisdicción, le  corresponden  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Manizales,  en  cuanto  que,  contrariamente  al  parecer  de dicho funcionario,  estima  que  el  Acuerdo  del Consejo Superior de la Judicatura aunque con plena  autonomía  e  identidad  propia, se encuentra subordinado al nuevo ordenamiento  procesal  penal, cuyo Art. 81 al ocuparse de la misma materia regulada en aquél  -división     territorial-     “lo    deja    sin  vigencia”.    Es  que  mientras  la  discutida  preceptiva  no  sea  declarada  inexequible, debe acatarse, expuso finalmente el  citado funcionario aceptando el conflicto propuesto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Ninguna  contradicción  cabe  advertir, es menester precisar, entre  la  regulación que en materia de competencia para la ejecución de la sentencia  o  cumplimiento  de  la respectiva pena establecen los Arts. 79 en su Parágrafo  transitorio,  y  81  de la Ley 600 de 2000, y la atribución constitucional que,  “con sujeción a la ley”,  le   asiste   al   Consejo   Superior  de  la  Judicatura  para  “fijar  la  división del territorio para efectos judiciales y ubicar  y  redistribuir los despachos judiciales”, conforme a  lo  normado  en  los  Arts.  257-1  de  la  Carta  Política  y  85-6  de la Ley  Estatutaria de la Administración de Justicia.   

          En  efecto,  de conformidad con aquella facultad el Consejo Superior  de  la  Judicatura expidió el Acuerdo Nº 548 del 22 de julio de 1999, por cuyo  medio  creó  y  organizó  los  Circuitos  Penitenciarios  y Carcelarios en los  Distritos  Judiciales  del  país, como bien lo acotan los funcionarios trabados  en   el   conflicto   del   que   aquí   se   ocupa   la   Sala,   división   territorial   que  como  tema  concerniente  a la administración de justicia trató la Ley 270 de 1996, según  lo estatuido en el Art. 152, literal b) de la Carta Política.   

          Por  su  parte,  la nueva codificación procesal penal en su Art. 79  señaló  taxativamente  las  actuaciones de las que deben conocer los Jueces de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad, empero en su Parágrafo transitorio  introdujo  como  excepción,  la atinente a que de dichos asuntos deben ocuparse  los  jueces de instancia respectivos, cuando existan distritos judiciales en los  cuales  no  se  hayan  creado  plazas para aquella  categoría  de jueces, a quienes seguidamente en el Art. 81  les  delimitó  la  jurisdicción donde han de ejercer su competencia, que no es  otra  que  la  del  “respectivo distrito.”   

          Entiende  la  Corte  que  con la regulación contenida en el último  inciso  del  mentado  Art.  81,  lo que el legislador pretendió fue, además de  propender  por  una  mejor  racionalización  del recurso humano y logístico en  aspectos  de  reparto  de  trabajo  de  dichos  funcionarios,  evitar que con la  facultad  que  tiene  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura de establecer la  división   territorial  del  país  para  efectos  judiciales,  pueda  crear  y  organizar  Circuitos  Penitenciarios  y  Carcelarios  que abarquen municipios de  diferentes    distritos.   

De una tal manera no sólo se fijó con mayor  precisión  la  competencia  de  los  Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad    delimitándola    a    su    respectivo  distrito,  impidiendo  así  que  en  razón  de  sus  funciones  dirima  asuntos  que  por regla general debería resolver funcionario  judicial  perteneciente  a  otro  distrito,  sino  que  también,  con sujeción a la  ley,  la  citada  Corporación  podrá ejercer aquella  atribución    constitucional   en   relación   con   la   referida   división  territorial.   

          Ninguna   antinomia  pues  cabe  avizorar,  se  reitera,  entre  las  disposiciones  cuyas  preceptivas  aquí  se debaten y, en tal sentido, devienen  razonables  los  argumentos  del señor Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Manizales  en  cuanto  declinó  su  competencia para conocer del  asunto  origen  del  presente  conflicto,  no respecto de que la regulación del  inciso  final  del  Art.  81 obedezca a error legislativo o de imprenta, sino en  relación  con la vigencia del Acuerdo 548 del 22 de julio de 1999, normatividad  que   en  el  artículo  13-2  circunscribió  su  competencia  al  Circuito   Penitenciario   y   Carcelario  de  Manizales,    con   jurisdicción   en   los   municipios   de   Anserma,  Manizales, Neira  y  Riosucio, en  tanto  que  Pácora, en cuya  Cárcel   del   Circuito   Judicial  se  encuentra  recluido  purgando  su  pena  CARDONA HERRERA, pertenece al  Circuito Penitenciario y Carcelario de Salamina (Art. 13-3).   

Vistas  así  las cosas, en este asunto se  impone  la  aplicación  de la excepción contenida en el Parágrafo transitorio  del  Art.  79  del  nuevo  Código  de Procedimiento Penal -Ley 600 de 2000-, en  armonía  con  el  Art. 1º del Acuerdo 54 de 1994 de la Sala Administrativa del  Consejo  Superior de la Judicatura, puesto que no habiéndose creado la plaza de  Juez   de   Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  para  el  Circuito  Penitenciario  y  Carcelario  de  Salamina,  los  aspectos  que  atañen  con la  ejecución  de  la  pena  impuesta  al  sentenciado  son  del  conocimiento  del  respectivo  juez  de  instancia, que en este caso no es otro que el Juez Primero  Promiscuo Municipal de Génova, Quindío.   

Como lo viene sosteniendo la Sala y ahora lo  reitera,  conforme  con lo dispuesto en el Art. 500 del anterior C. de P. Penal,  hoy   Art.  469,  ejecutoriada  la  sentencia  condenatoria  el  control  de  su  ejecución   lo   asume   el   Juez   de   Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad.   De  manera  que, la vigilancia sobre el cumplimiento del fallo  corresponde  a  estos  funcionarios,  cuya competencia cuando el condenado está  privado  de  la  libertad,  no  depende  de la naturaleza del hecho, o del lugar  donde  el  mismo  se  cometió,  o  de  la dependencia judicial que profirió el  respectivo  fallo,  sino  de  un  factor personal atinente al lugar donde aquél  redime la sanción.   

Consecuentemente   con  lo  dicho,  se  le  remitirán  las  diligencias para lo de su cargo al Juez 1º Promiscuo Municipal  de  Génova,  Quindío, en tanto que al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Manizales, Caldas, se le informará por la Secretaría de la Sala  lo aquí resuelto.      

         

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE   

         ASIGNAR   LA   COMPETENCIA  para  conocer  de  la  ejecución  de  la pena impuesta al condenado  HÉCTOR     FABIO    HERRERA    CARDONA,  al  Juez 1º Promiscuo Municipal de Génova, Quindío, a quien se  le  remitirán  las  diligencias  para  lo de su cargo. Por la Secretaría de la  Sala,  infórmesele  al  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medias de Seguridad de  Manizales, lo aquí decidido.   

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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