18867(30-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18867  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

   Magistrado ponente:  

  Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobado acta N° 167  

Bogotá,  D.  C., octubre treinta (30) de dos  mil uno (2001).   

ASUNTO  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias  surgida  entre los juzgados 3° Penal del Circuito Especializado y  18 Penal del Circuito, ambos de Medellín.   

HECHOS  

En   diligencia   de  allanamiento  practicada  el  3 de febrero del presente año por un Fiscal de la  Unidad  de  Reacción Inmediata, en el apartamento 201 de la calle 77F No. 95-33  de  Medellín,  fueron  halladas  dos  lanzagranadas  de  40 mm. de fabricación  casera,  que  estaban debajo de la cama en la alcoba principal, siendo capturado  en     forma     inmediata     ORLANDO     SILVA     MARÍN,     quien     allí  residía.   

ANTECEDENTES   

Una   vez  vinculado  al  proceso  mediante  indagatoria,   el   8   de   febrero   fue  resuelta  la  situación  jurídica,  imponiéndole  a  ORLANDO  SILVA  MARÍN  medida  de aseguramiento de detención  preventiva,  como  presunto responsable del delito de fabricación y tráfico de  armas  y  municiones de uso privativo de las fuerzas armadas, “en la modalidad  de conservar” (f. 42).   

Previa  solicitud  del sindicado (f. 101), el  Fiscal  22  Especializado  de Medellín celebró el 24 de mayo de 2001 audiencia  de  formulación de cargos, en la cual ORLANDO SILVA MARÍN aceptó la comisión  del  delito,  que  se  le atribuyó en los siguientes términos: “incurrió en  flagrante  violación al art. 202 del Código Penal, en conc. con el literal f.,  art.  8°  del  D  2535/93, como autor, en la modalidad de conservar, de portar,  dos  armas  de  fuego,  tipo  lanzagranadas,  calibre 40 mm, fabricación casera  (hechizas), ambas en buen estado de funcionamiento” (f. 113).   

Con  fines  de sentencia anticipada llegó el  proceso  por  reparto  al  Juzgado  3°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Medellín,  pero  en auto de octubre 1° de 2001, ese despacho propuso colisión  negativa  de competencias a los Jueces Penales del Circuito, con el argumento de  que  además del porte les corresponde conocer de otras conductas, puesto que el  artículo  5-5  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000 excluye taxativamente de su  competencia  los  verbos  rectores  “portar, importar, transportar, almacenar,  distribuir, vender, suministrar y reparar” (f. 122).   

El  Juez  18  Penal del Circuito de Medellín  aceptó  lo  expresado con relación al porte de armas de defensa personal y uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas, pero discrepó del criterio según el cual  las  conductas  mencionadas  también son de su competencia y concluyó diciendo  que  en  el  presente caso “no nos encontramos frente a un mero porte de armas  de  uso privativo de las fuerzas armadas, sino frente a un verdadero tráfico”  (f.  187), de modo que es el Juez Especializado quien debe seguir conociendo del  proceso.   

Así quedó establecido el conflicto negativo  de  competencias  que  dio  lugar  a  la  remisión  del expediente a la Sala de  Casación Penal.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por disposición del artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000, le corresponde a la Corte resolver los conflictos de  competencia  que,  como  en  el  presente caso, se presenten “entre los jueces  penales de circuito especializados y un juez penal de circuito”.   

Una  vez  más  se  reitera  que  en autos de  septiembre  28/2001  (rad, 18711 M. P. Jorge E. Córdoba Poveda y rad. 18724 con  ponencia  de quien aquí cumple igual función) quedaron sentadas las bases para  definir  la  competencia en esta materia, con el fin de evitar conflictos que lo  único que hacen es dilatar el trámite de los procesos.   

En  el segundo de estos autos se hicieron las  siguientes consideraciones sobre la evolución legislativa:   

“Con relación a esta clase de conductas,  conviene  recordar  que  en virtud de la salvedad contenida en el artículo 71-4  del   anterior   Código   de   Procedimiento   Penal,  incluidas  las  reformas  introducidas  por  las  leyes  81 de 1993 (art. 9°) y 365 de 1997 (art. 13), le  correspondía     a     los     Jueces     Regionales    conocer    ‘de  los delitos a los que se refiere el  decreto  2266  de  1991, con la excepción del simple porte de armas de fuego de  defensa   personal’;  los  Jueces Penales del Circuito conocían residualmente de dicho porte.   

A  la  entrada  en vigencia de la Ley 504 de  1999,  que  creó  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados y fijó su  competencia,   correspondía   a   los  nuevos  despachos  conocer  (art.  5-5),  ‘De   los   delitos   de  fabricación  y  tráfico  de  municiones  o  explosivos (D. 2266/91, art. 1°);  fabricación  y  tráfico de armas de fuego y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas (D. 3664/86, art. 2°, declarado legislación permanente por el  D.  2266/91,  art. 1°)’, de  modo  que  a  partir  del 1° de julio de 1999 no solamente el simple porte sino  todo  lo  atinente  a  armas  de fuego de defensa personal quedó adscrito a los  Jueces Penales del Circuito.   

El artículo 5-5 transitorio de la Ley 600 de  2000,  que entró a regir el pasado 25 de julio, le asignó a los Jueces Penales  del      Circuito      Especializados      el      conocimiento     ‘De   los  delitos  de  fabricación  y  tráfico  de  municiones o explosivos (C. P., art. 365); fabricación y tráfico  de  armas  de fuego y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas (C. P.,  art. 366)’.   

Establecen    las    referidas    normas  sustantivas:   

‘Art.   365.-  Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones. El que sin permiso de autoridad competente  importe,   trafique,   fabrique,   transporte,   almacene,   distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de fuego de defensa personal, municiones o  explosivos…   

Art.       366.-      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las fuerzas armadas, …’   

Se  aprecia que con el mismo criterio de las  normas  sustantivas  anteriores,  la  Ley  599  de 2000 conserva la descripción  independiente     de     las    conductas    relacionadas    con    ‘armas  de  fuego  de  defensa personal,  municiones  o  explosivos’  (art.   365)  y  de  aquéllas  que  tienen  que  ver  con  armas  y  municiones  ‘de  uso  privativo de las  fuerzas   armadas’  (art.  366).   

Atendiendo  la  titulación  de  las  normas  sustantivas,  se  colige  que  le  corresponde  a  los  Circuitos Especializados  conocer  de  la  fabricación  y  tráfico  (que  incluye  las  demás conductas  enumeradas,  cfr. auto de esta misma fecha, rad. 18.711, M. P. Jorge E. Córdoba  Poveda),  de  armas  de  uso  privativo de las fuerzas armadas, de municiones de  todo tipo y de explosivos.   

Por competencia residual, el simple porte de  cualquier   clase   de  arma,  munición  o  explosivo  y  todas  las  conductas  relacionadas  con las armas de fuego de defensa personal, por no estar incluidas  en  el  precepto  que fijó la competencia de los especializados, corresponden a  los  jueces  comunes del Circuito Penal, conclusión que se aviene a la gravedad  del  delito, que es la razón de ser de los jueces especializados, pues no puede  equipararse  el  simple  porte  a la fabricación o tráfico, actividades que ha  usurpado   la   delincuencia   organizada,   quebrantando   el   monopolio   del  Estado”.   

Para  mayor  claridad,  en  el primero de los  autos  mencionados  (rad.  18711)  precisó  la  Corte  que  “de las conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa  personal)  y de explosivos, entendida en la expresión ‘tráfico’,  la  importación,  el transporte, el  almacenamiento,  la  distribución,  la venta, el suministro y la reparación. Y  son  de competencia del juez del circuito, el porte de municiones (para armas de  defensa  personal),  de explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así  como  la fabricación y el tráfico de esta última clase de armas, entendida en  la          expresión          ‘tráfico’  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

De las conductas a que se refiere el artículo  366,  ibidem,  son  de competencia del juez penal del circuito especializado, la  fabricación  y  el  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas  Militares  y  de  municiones  para  las  mismas,  entendiendo  en  la expresión  ‘tráfico’,  la  importación, la reparación, el  almacenamiento,  la  conservación,  la  adquisición  y el suministro. Y son de  competencia  del  juez  del  circuito, el porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas Armadas y de municiones para las mismas.”   

Dentro de ese marco de referencia, teniendo en  cuenta  que el procesado aceptó cargos por conservar y  portar  armas  de uso privativo de las fuerzas armadas,  es  indiscutible  que  le  corresponde  conocer  del  presente  asunto  al  juez  especializado que provocó la colisión.   

De  inmediato  será remitido el expediente a  dicho  despacho;  así mismo, copia de esta providencia será enviada al Juzgado  18 Penal del Circuito de Medellín, para su información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.-   DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencias  planteado,  en el sentido de declarar que al Juzgado 3° Penal del  Circuito  Especializado  de  Medellín  le  corresponde conocer de este proceso.  Remítase  de  inmediato  el  expediente  a  ese  despacho, para lo de su cargo.   

2.-  Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado   18  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  enviándole  copia  de  este  auto.   

3.- Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese, comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                             JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO             ÉDGAR                     LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN          NILSON  PINILLA PINILLA                                             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

       Secretaria     

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