18848(30-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18848  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobado acta N° 167  

Bogotá,  D.  C., octubre treinta (30) de dos  mil uno (2001).   

ASUNTO  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias  surgida  entre los juzgados 1° Penal del Circuito Especializado y  24 Penal del Circuito, ambos de Medellín.   

HECHOS  

La explosión que el 21 de  octubre  de  2000  destruyó  el segundo piso del edificio de la carrera 79A No.  64A-08  de  Medellín, dejó al descubierto que en el apartamento donde residía  SEBASTIAN  HERNÁNDEZ  HIDALGO  se  conservaban  explosivos  y  otros  elementos  bélicos,  que  fueron hallados por el personal de la SIJIN y los Fiscales de la  Unidad de Reacción Inmediata que inspeccionaron el lugar.   

ANTECEDENTES   

Una   vez  vinculado  al  proceso  mediante  indagatoria,  el  31 de octubre siguiente le fue impuesta a SEBASTIAN HERNÁNDEZ  HIDALGO  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  sin  derecho  a  libertad  condicional,  como  presunto  responsable del delito de fabricación y  tráfico   de   armas   y   municiones   de   uso   privativo   de  las  fuerzas  armadas.   

En la resolución de acusación de mayo 25 de  2001,  la  Fiscal  Especializada le atribuyó responsabilidad por cuanto el día  de  los  hechos  hizo explosión “una carga de alto poder, que se tenía en el  apartamento  habitado  por  la  familia  Hernández  Hidalgo, configurándose el  ilícito    investigado  fabricación  y  tráfico  de  armas  de  fuego  o  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas artículo 202 del C. P.  modificado  por  el  artículo  2°  del  Decreto  3664  de  1986  convertido en  legislación  permanente   por  el  decreto 2266 de 1991 EN LA MODALIDAD DE  CONSERVACIÓN  de  una  carga explosiva, arma catalogada como de guerra o de uso  exclusivo  de la fuerza pública, de conformidad  con la clasificación que  hace   el   decreto   2535   de   1993,  literal  G  del  artículo  8°”  (f.  338).   

Confirmada la acusación (agosto 14/2001), el  proceso  llegó  por  reparto al Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de  Medellín,  que  en  auto de septiembre 25 de 2001 propuso colisión negativa de  competencias  a los Jueces Penales del Circuito comunes, con el argumento de que  el  artículo  5-5  transitorio  de la Ley 600 de 2000 lo faculta solamente para  conocer  del  tráfico  y fabricación, pero no del porte y conservación ilegal  de  armas  de  fuego, municiones o explosivos, así sean de uso privativo de las  fuerzas armadas.   

Este criterio no fue compartido por el Juez 24  Penal  del  Circuito de Medellín, para quien no es taxativa la enumeración que  trae  dicha norma, sino una referencia a las conductas delictivas consagradas en  el  artículo  366  del  Código  Penal,  que  son de conocimiento de los jueces  especializados, incluido el porte.   

De esa forma quedó establecido el conflicto,  que dio lugar a la remisión del expediente a esta Sala.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por disposición del artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000, le corresponde a la Corte resolver los conflictos de  competencia  que,  como  en  el  presente caso, se presenten “entre los jueces  penales de circuito especializados y un juez penal de circuito”.   

Una  vez  más se reitera que en dos autos de  septiembre  28  de  2001  (rad.  18.711,  M.  P. Jorge E. Córdoba Poveda y rad.  18.724  con  ponencia  de  quien aquí cumple igual función), quedaron sentadas  las  bases  para  definir  la  competencia en esta materia, con el fin de evitar  conflictos   que   lo   único   que   hacen  es  dilatar  el  trámite  de  los  procesos.   

En el segundo de estos autos se efectuaron las  siguientes consideraciones sobre la evolución normativa:   

“Con relación a esta clase de conductas,  conviene  recordar  que  en virtud de la salvedad contenida en el artículo 71-4  del   anterior   Código   de   Procedimiento   Penal,  incluidas  las  reformas  introducidas  por  las  leyes  81 de 1993 (art. 9°) y 365 de 1997 (art. 13), le  correspondía     a     los     Jueces     Regionales    conocer    ‘de  los delitos a los que se refiere el  decreto  2266  de  1991, con la excepción del simple porte de armas de fuego de  defensa   personal’;  los  Jueces Penales del Circuito conocían residualmente de dicho porte.   

A  la  entrada  en vigencia de la Ley 504 de  1999,  que  creó  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados y fijó su  competencia,   correspondía   a   los  nuevos  despachos  conocer  (art.  5-5),  ‘De   los   delitos   de  fabricación  y  tráfico  de  municiones  o  explosivos (D. 2266/91, art. 1°);  fabricación  y  tráfico de armas de fuego y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas (D. 3664/86, art. 2°, declarado legislación permanente por el  D.  2266/91,  art. 1°)’, de  modo  que  a  partir  del 1° de julio de 1999 no solamente el simple porte sino  todo  lo  atinente  a  armas  de fuego de defensa personal quedó adscrito a los  Jueces Penales del Circuito.   

El artículo 5-5 transitorio de la Ley 600 de  2000,  que entró a regir el pasado 25 de julio, le asignó a los Jueces Penales  del      Circuito      Especializados      el      conocimiento     ‘De   los  delitos  de  fabricación  y  tráfico  de  municiones o explosivos (C. P., art. 365); fabricación y tráfico  de  armas  de fuego y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas (C. P.,  art. 366)’.   

Establecen    las    referidas    normas  sustantivas:   

‘Art.   365.-  Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones. El que sin permiso de autoridad competente  importe,   trafique,   fabrique,   transporte,   almacene,   distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de fuego de defensa personal, municiones o  explosivos…   

Art.       366.-      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las fuerzas armadas, …’   

Se  aprecia que con el mismo criterio de las  normas  sustantivas  anteriores,  la  Ley  599  de 2000 conserva la descripción  independiente     de     las    conductas    relacionadas    con    ‘armas  de  fuego  de  defensa personal,  municiones  o  explosivos’  (art.   365)  y  de  aquéllas  que  tienen  que  ver  con  armas  y  municiones  ‘de  uso  privativo de las  fuerzas   armadas’  (art.  366).   

Atendiendo  la  titulación  de  las  normas  sustantivas,  se  colige  que  le  corresponde  a  los  Circuitos Especializados  conocer  de  la  fabricación  y  tráfico  (que  incluye  las  demás conductas  enumeradas,  cfr. auto de esta misma fecha, rad. 18.711, M. P. Jorge E. Córdoba  Poveda),  de  armas  de  uso  privativo de las fuerzas armadas, de municiones de  todo tipo y de explosivos.   

Por competencia residual, el simple porte de  cualquier   clase   de  arma,  munición  o  explosivo  y  todas  las  conductas  relacionadas  con las armas de fuego de defensa personal, por no estar incluidas  en  el  precepto  que fijó la competencia de los especializados, corresponden a  los  jueces  comunes del Circuito Penal, conclusión que se aviene a la gravedad  del  delito, que es la razón de ser de los jueces especializados, pues no puede  equipararse  el  simple  porte  a la fabricación o tráfico, actividades que ha  usurpado   la   delincuencia   organizada,   quebrantando   el   monopolio   del  Estado”.   

Para  mayor  claridad,  en  el primero de los  autos  mencionados  (rad.  18711)  precisó la Corte que “… de las conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa  personal)  y de explosivos, entendida en la expresión ‘tráfico’,  la  importación,  el transporte, el  almacenamiento,  la  distribución,  la venta, el suministro y la reparación. Y  son  de competencia del juez del circuito, el porte de municiones (para armas de  defensa  personal),  de explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así  como  la fabricación y el tráfico de esta última clase de armas, entendida en  la          expresión          ‘tráfico’  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

De las conductas a que se refiere el artículo  366,  ibidem,  son  de competencia del juez penal del circuito especializado, la  fabricación  y  el  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas  Militares  y  de  municiones  para  las  mismas,  entendiendo  en  la expresión  ‘tráfico’,  la  importación, la reparación, el  almacenamiento,  la  conservación,  la  adquisición  y el suministro. Y son de  competencia  del  juez  del  circuito, el porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas Armadas y de municiones para las mismas”.   

Queda establecido con suficiente certeza que,  salvo  el porte, las demás conductas relacionadas con armas o municiones de uso  privativo   de   las   fuerzas   armadas  son  de  conocimiento  de  los  jueces  especializados;  por  tanto,  le  corresponde  al juez que provocó la colisión  adelantar  el  juicio  en  el  presente  asunto,  en  la  medida que la conducta  reprochada  es  la  conservación  de  elementos bélicos de uso privativo de la  fuerza pública.   

De  inmediato  será remitido el expediente a  dicho  despacho;  así mismo, copia de esta providencia será enviada al Juzgado  24 Penal del Circuito de Medellín, para su información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.-   DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencias  planteado,  en el sentido de declarar que al Juzgado 1° Penal del  Circuito  Especializado  de Medellín le corresponde conocer de este proceso. En  consecuencia,  de  inmediato  remítase el expediente a ese despacho, para lo de  su cargo.   

2.-  Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado   24  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  enviándole  copia  de  este  auto.   

3.- Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese, comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                             JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO             ÉDGAR                     LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN         NILSON  PINILLA PINILLA                                             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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