18775(16-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     N°  18775   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

Aprobado   Acta   No.  157   

          Bogotá,  D.C.,  dieciséis  (16)  de octubre de dos mil uno (2001).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala la colisión de competencias presentada entre los  Juzgados  2º.  Penal  del  Circuito Especializado de Medellín y 3º. Penal del  Circuito  de  Bello para conocer del proceso que por los delitos de tentativa de  homicidio  agravado,  secuestro  simple  y  porte  ilegal  de  armas de fuego de  defensa  personal  se  adelanta  contra Jaime Andrey Ríos Ciro y Juan Guillermo  Velásquez Urrego.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

          1.  El 14 de mayo del año 2000, los agentes de la Policía Nacional  Sneider  Fernando  Herrera  Jaramillo,  Juan  Hernández Jaramillo y Luis Carlos  López  Osorio,  quienes  se  encontraban en franquicia, vestidos de civil y sin  armas,  estuvieron  divirtiéndose  con  sus  novias en el establecimiento “El  Chamito  Bar”,  situado  en la Autopista Norte, jurisdicción del municipio de  Copacabana  (Antioquia).  Aproximadamente  a  las 5:30 de la mañana salieron de  dicho  lugar  y  cuando se disponían a tomar un taxi para dirigirse a sus casas  fueron  abordados  por  tres  individuos  que  se  movilizaban  en una camioneta  Chevrolet  Blazer,  de  placas  MLH  973,  quienes  manifestaron que las mujeres  estaban  muy  bonitas y que se las iban a llevar para una fiesta, intimidaron al  chofer  del  taxi  con  una  pistola,  sacaron a sus ocupantes y los obligaron a  subir  a  la  camioneta,  y  emprendieron  la  marcha en dirección a Medellín.  Después  de  recorrer  varios  kilómetros  detuvieron  el vehículo e hicieron  bajar  a  Sneider  Fernando,  Juan  Hernández  y  Diana María Hernández (Luis  Carlos  López  y  su  novia  habían logrado escapar durante el forcejeo que se  presentó  cuando  eran  obligados  a  subirse  a  la  camioneta)  a quienes les  dispararon  repetidas  veces  cuando arrodillados suplicaban que no les hicieran  daño.  Como  se  enteraron que Sneider Fernando y Juan Hernández eran miembros  de  la  policía,  los  insultaron,  gritándoles  que  los  iban  a matar y les  dispararon  en  varias  oportunidades,  sin  lograr herirlos gracias a que Diana  María  Hernández  se  abalanzó  y agarró al hombre que accionaba la pistola.  Como  Sneider  Fernando  se revolcaba gritando que estaba herido, los hombres se  montaron  en  la  camioneta  y  emprendieron la huida, siendo capturados minutos  después  por la Policía, que había sido enterada de lo sucedido por parte del  agente que había logrado escapar.   

          2.  Declarada  la  apertura  de  instrucción por un fiscal Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado  de  Medellín,  fueron  vinculados  mediante  indagatoria  los  señores Jaime  Andrey  Ríos  Ciro  y  Juan  Guillermo  Velásquez,  a  quienes  el  instructor les  dictó  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  el  22 de mayo de  2000.   

          El  9  de  enero de 2001, la misma fiscalía especializada calificó  el  mérito  del  sumario.  Acusó a los procesados por los delitos de homicidio  agravado  en  grado  de  tentativa,  en concurso con secuestro simple y porte de  armas  de fuego de defensa personal de que tratan los artículos 269, 323, 324-8  del  Código  Penal  anterior  y el decreto 3664 de 1986, artículo 1º. Apelada  esta  decisión  por  los  defensores de los incriminados, fue confirmada por la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Medellín el 7 de  marzo siguiente.    

          3.  El  Juzgado  2º. Penal del Circuito Especializado de Medellín,  al  que  se  asignó  el  proceso  para  la  fase  de juzgamiento, se abstuvo de  continuar  el  conocimiento  en  providencia  del  30 de julio de 2001 porque se  consideró  incompetente  pues, en su criterio, los hechos de que dan cuenta los  ofendidos  no  son  constitutivos del delito de tentativa de homicidio agravado;  estima  que  en  el  proceder  de  los  incriminados  no  se  percibe la actitud  consciente  de  la voluntad  dirigida inequívocamente a quitarle la vida a  los   agentes   de   policía.  Agrega  que  no  se  vislumbra  ni  siquiera  la  intencionalidad  de  lesionarlos,  pues  los disparos no fueron hechos contra su  humanidad;  de  lo  contrario,  por  lo menos habrían herido a alguno de ellos,  dado  el  número  de  personas  agredidas  y  la corta distancia desde donde se  accionó  el  arma. En consecuencia, ordenó el envío  de  las  diligencias  al  Juzgado  Penal  del  Circuito de Medellín -Reparto -,  proponiéndole    colisión    negativa     de    competencias.   

                     

                         4.  Las  diligencias  fueron  repartidas  al  Juzgado 14 Penal del Circuito de Medellín,  que  por  auto  del 24 de agosto de 2001 las remitió por competencia al Juzgado  Penal   del   Circuito  –  Reparto-  de  Bello, en atención a que los hechos ocurrieron en el municipio de  Copacabana, que es de su jurisdicción.   

          5.  El Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello, mediante providencia del 28 de agosto,  aceptó  el  conflicto.  Con apoyo en jurisprudencia de  esta  Corporación,  señaló  que  “no podía el Juez 2º. Penal del Circuito  Especializado  de  Medellín  entrar  a  desconocer la resolución de acusación  proferida  en  contra  de  los  procesados  con el pretexto de presentarse en la  actuación  una  causal de nulidad por falta de competencia, pues para arribar a  dicha  conclusión  no  ha  debido  adentrarse  en  el  análisis  del  material  probatorio,  imponiendo su personal criterio, con lo cual invadió la órbita de  las   funciones  propias  del  fiscal,  quebrantando  con  ello  la  separación  funcional  y  orgánica  entre  acusación  y  juzgamiento,  constitucionalmente  establecida  para preservar la imparcialidad de los jueces, en orden a que no se  precipite    arbitrariamente    el    rompimiento    de    la   presunción   de  inocencia”.  En  consecuencia, dispuso la remisión  del  expediente  al  Tribunal  Superior  de  Medellín  para  que  dirimiera  la  colisión.   

          6.  El  7  de  septiembre  de  2001, el Tribunal Superior desató el  conflicto,  asignándole  el  conocimiento del proceso al Juzgado 2º. Penal del  Circuito  Especializado  de  Medellín,  que, una vez recibidas las diligencias,  advirtió  que  la  competencia  para  decidir  el  conflicto  no radicaba en el  Tribunal  Superior  sino  en la Corte Suprema de Justicia, de conformidad con lo  previsto  en  el  artículo  18  transitorio  del Código de Procedimiento Penal  vigente  (ley  600  de  2000),  y  dispuso  el  envío  de  la actuación a esta  Corporación “para los efectos pertinentes”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          1.  El  artículo  18  transitorio,  inciso  2º.,  del  Código  de  Procedimiento Penal vigente (Ley 600 de 2000) dispone:   

          “La  Corte  Suprema  de  Justicia  conocerá  de los conflictos de  competencia  que  se  presenten  en  asuntos de la jurisdicción penal entre los  jueces   penales   del   circuito   especializados   y   un   juez   penal   del  circuito”.           

         

          Significa  lo  anterior que le estaba vedado al Tribunal Superior de  Medellín  pronunciarse  sobre  el  conflicto negativo de competencias suscitado  entre  el  juzgado  2º.  Penal  del  Circuito  Especializado de esa ciudad y el  Juzgado  3º. Penal del Circuito de Bello. Una vez recibido el expediente que en  forma  errónea  le  remitiera  el  Juzgado  3º. Penal del Circuito de Bello le  correspondía  enviarlo  inmediatamente  a  esta  Corporación, por competencia.   

          Como  no  lo hizo así, su decisión del 7 de septiembre del año en  curso   deviene  ilegal  y  carente  de  efectos  vinculantes.  Le  corresponde,  entonces,   a   la   Sala  entrar  a  dirimir  la  colisión  planteada,  previa  declaración de invalidez del acto irregular referido.   

2.  La  colisión  de  competencias  que  se  analiza  fue  trabada correctamente, por cuanto los colisionantes observaron los  requisitos   previstos  en  el  art.  99 del Código de Procedimiento Penal  anterior  (hoy  artículo  95),  exponiendo las razones por las cuales cada  uno de ellos se niega a conocer del proceso.   

          3.  Le  asiste  la razón al Juez del Circuito Penal de Bello cuando  señala  que  no  le  corresponde al fallador erigirse en superior funcional del  fiscal,  al  punto  que  con  base  en  una  nueva  valoración probatoria pueda  apartarse  de  la  realidad  fáctica  por  la  cual se profirió resolución de  acusación,  llegando  al extremo de poner en entredicho o desconocer algunos de  los cargos formulados por el ente acusador.   

          Si  bien  es  cierto  que  la Corte Suprema abandonó la rigidez del  pensamiento  frente  a  la  intangibilidad  de  la resolución de acusación que  imponía  la  adjudicación de la actuación al juez competente por razón de la  calificación  contenida en el pliego de cargos, y ha aceptado que cuando existe  error  en  la calificación jurídica provisional que varíe la competencia debe  proponerse  inmediatamente la colisión de competencia, pudiendo la Corporación  pronunciarse   sobre   la  adecuación  típica  del  hecho  frente  al  recaudo  probatorio,  también  ha señalado que en tales eventos carece de facultad para  hacer  reflexiones  sobre  la  materialidad  del  hecho y la responsabilidad del  procesado,  porque  de  actuar  así  invadiría la órbita de competencia de la  Fiscalía      General     de     la     Nación1.     

          4.  En  el  asunto  que  se analiza, el Juez 2º. Penal del Circuito  Especializado  no  plantea  ni  demuestra  error  alguno  en  relación  con  la  adecuación  jurídica  de  la  conducta  efectuada  por el instructor, sino que  acudiendo   anticipadamente   a   una   evaluación   del  material  probatorio,  discordante  de  la  que  hizo  la  fiscalía,  concluyó en la inexistencia del  delito  de tentativa de homicidio agravado, apartándose de la realidad fáctica  en  que  se  enmarca  la  resolución  de  acusación  y  que  se  apoya  en los  testimonios  de  los  ofendidos  Sneider Fernando Herrera Jaramillo, Juan Camilo  Hernández  y  Diana  María  Hernández  Olarte,  de acuerdo con los cuales los  procesados  persistieron  en  sus  amenazas  de  muerte  aún después de que se  enteraron  de  que  sus víctimas pertenecían a la Policía Nacional, y con tal  intención  dispararon  en  varias  oportunidades  en  contra  de ellos, pero no  lograron  su cometido gracias a la oportuna intervención de Diana María, quien  al  interponerse  entre  sus  compañeros  y  “aferrándose”  al  hombre que  accionaba  el  arma, pudo desviar la dirección de la pistola.      

          El     agente    Juan    Camilo    Hernández    narra    así    lo  acontecido:   

“  …,  y  ya cuando se dieron cuenta que  eran  policías  nos dijeron, tombos hijueputas que se las quieren comer a todas  los  vamos  a  matar  … Diana siguió suplicando por Herrera y mi persona para  que  no  nos  mataran,  dos  o  tres kilómetros de haber dejado ir a la señora  Esther,  a  un  lado  de  la  autopista  nos bajaron y nos hicieron arrodillar a  Herrera  y  a  mi persona diciéndonos que nos iban a matar, Diana se aferró al  muchacho  que  portaba  la  pistola  cuando  éste  intentaba dispararnos, estos  disparos  pasaban  cerca  de  nuestro  cuerpo, ya que se sentía la ojiva cuando  soplaba  cerca  de  uno, allí el compañero Herrera se revolcó en el piso como  si   lo   hubieran   herido,   y   allí   fue   cuando   éstos   optaron   por  irse”.        

          5.  En  tales  circunstancias,  como no se advierte que exista error  alguno  en  el  nomen  iuris  que  implique  un  cambio  de competencia, resulta  evidente  que  el  conocimiento  de  la  presente  actuación  le corresponde al  Juzgado  2º.  Penal del Circuito Especializado de Medellín, que debe proseguir  el  juzgamiento  con base en los punibles deducidos en la acusación, lo cual no  obsta  para  que después de concluido el debate probatorio de la causa se pueda  acudir  a  una u otra de las eventualidades previstas por la ley procesal penal.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         Primero.  Declarar la nulidad del auto del  7  de  septiembre  de  2001  proferido  por  el  Tribunal Superior de Medellín,  mediante    el    cual    dirimió    la   colisión   de   competencias   aquí  planteada.   

               Segundo.       Resolver  el  conflicto  de competencias suscitado, en el sentido de  otorgar   el   conocimiento   de   este  proceso  seguido  contra  los  señores  Jaime  Andrey  Ríos  Ciro y  Juan    Guillermo   Velásquez   Urrego,  al  Juzgado  2o.  Penal  del Circuito Especializado de Medellín.   

         

          Tercero.   Ordenar   la   remisión  del  expediente  a  dicho  Despacho  y comunicar esta decisión al Juzgado 3º. Penal  del Circuito de Bello y al Tribunal Superior de Medellín.   

          Notifíquese, cúmplase y remítase al competente.   

         

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CÓRDOBA   POVEDA                 

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GÁLVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                  EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO               

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN         NILSON  E.  PINILLA  PINILLA                              

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria  

    

1  Ver por ejemplo Autos del 18 de noviembre de 1998, M.  P.  Edgar Lombana trujillo y 25 de febrero de 1999, M.P. Dídimo Páez Velandia.     

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